Léeme en otro idioma

sábado, 21 de julio de 2007

M*A*S*H
Tal vez la película de los médicos militares durante la Guerra de Corea (1950-1953), que ganó el Oscar como mejor guión en 1970, sea lo que necesitan las FAN venezolanas para superar la crisis Müller Rojas-Baduel. El "médico" Chávez busca hacer una "cirugía mayor", acompañado del "anestesiólogo" Rangel Briceño ¿Tendrán éxito? Para saberlo, primero hay que hacer un examen al "cuerpo" del "paciente".
La dinámica del mundo militar venezolano ha tomado giros inesperados, a una gran velocidad.
Podría decirse que hoy la relación gobierno-FAN es de “institucionalización con influencias partidistas en tensión” -momento que comenzó en 2005- aunque con una variante: la partidización de las FAN se busca realizarla desde adentro –con la designación del general Rangel Briceño como Ministro de le Defensa- y la tesis de partidizar a las FAN desde afuera –a través de la Comandancia en Jefe- que fue lo que privó desde 2005 hasta la crisis Müller-Baduel, parece que cerró su ciclo. Es este el sentido que puede darse a la designación de Rangel Briceño como ministro. Lograr desde adentro lo que fue imposible desde afuera y, como respuesta no esperada por el rechazo a la partidización militar, se manifestó una visión diferente dentro de las fuerzas armadas en torno al “socialismo del Siglo XXI”, expresada en el discurso del general Baduel el día 18-7-07, cuando entregó el Ministerio de le Defensa.
¿Y cuál es la posición de Chávez en todo esto? Es claro que Chávez apoya la tesis de la partidización de las FAN. Sin embargo, la estrategia tuvo que ceder, de nuevo, a la táctica. Cuando en abril de 2007 el Jefe del Estado expresó que los militares que estuvieran en desacuerdo con el nuevo saludo de “Patria, socialismo, o muerte”, pidieran la baja, evidentemente no se refería a ningún criterio profesional. Distinto al Chávez, una vez que regresó de su viaje a Rusia y otros países en julio de 2007, que trató de justificar el “Patria, socialismo, o muerte”, con una explicación débil y contradictoria: es que esa consigna revela el “patriotismo” de los militares ¿Qué pudo haber pasado dentro del mundo castrense para este “repliegue táctico” del Presidente?
Para hablar de los militares hoy, sólo caben conjeturas. Una de las promesas no cumplidas del actual gobierno es la transparencia: PDVSA es hoy más “caja negra” que en el pasado. Igual pasa con las FAN. Al menos, en la democracia de Punto Fijo, los militares tenían la ventana del Senado para expresar su descontento, que era ampliado por los parlamentarios. Hoy eso no existe ¿Son por méritos los ascensos hoy día (art. 331 de la Constitución)? No parece. Sencillamente, salen los nombramientos en Gaceta, y es muy probable que hasta los propios nombrados sepan de su designación una vez que sale publicada en el diario oficial. La única instancia pública para debatir los ascensos, son los rumores y “bolas” que registran los medios de comunicación social. No hay instancias públicas oficiales para discutir la política militar.
Luego del golpe de abril de 2002 y de la Plaza Altamira, Chávez logró purgar a los militares que conspiraban abiertamente y dejó en su casa a muchos otros, y dentro de las FAN quedaron los mandos vinculados “al proceso” pero en el marco de la Constitución, y los oficiales profesionales, principalmente en la categoría de oficiales subalternos y oficiales superiores (solamente hasta teniente coronel).
La relación de las FAN con el gobierno era política pero constitucional, en el espíritu del 328. Están con “el proceso”, pero ateniéndose a lo fijado en la Carta Magna. Se permitió la alineación política de oficiales, pero focalizada en militares muy vinculados al gobierno, que adoptaron posiciones públicas a favor de Chávez, pero no todos los oficiales hicieron esto. Fue una especie de dejar hacer, y hacerse la vista gorda. La institución los dejó, sin hacer mayor ruido. Algunos se presentaron como candidatos, otros pasaron a retiro, y algunos recibieron como premio designaciones diplomáticas.
Sin embargo, la decisión de partidizar a las FAN estaba tomada desde 2004, en la sesión del “nuevo mapa estratégico”. Como todo en el gobierno, se comenzó de poco a más. Se arrancó con la presencia de civiles en los desfiles, luego uno que otro comentario partidista también en los desfiles; luego con la participación de militares en actos políticos, posteriormente con el uso de consignas y el cambio de los pensa de estudios militares, después con el cambio al nombre de Fuerza Armada Bolivariana –aunque todavía no ha pasado por los procedimientos institucionales para hacerlo- luego con la consigna “Patria, socialismo, o muerte”, para finalizar –era el plan- con la inscripción de militares en el PSUV, siendo Müller Rojas el abanderado, para promoverlo en otros militares. En la última “jugada”, se produjo la tensión, que ya venía acumulándose en el tiempo, y ocurrió la ruptura de Müller con Chávez, y el reemplazo de Baduel, tal vez por haber jugado una posición de rechazo “de baja intensidad” a la partidización militar: la dejó expresarse en público, pero la obstaculizó institucionalmente en privado. Baduel quiso correr la arruga del descontento que venía desde la época del almirante Maniglia.
Maniglia mostró algunas diferencias sobre el giro partidista de la política militar del gobierno, y el contraste más alto fue a finales de mayo de 2006. Hubo diferencias entre Maniglia y Müller Rojas, sobre cuál política seguir con los F-16. El segundo, habló de venderlos a Irán y comprar aviones Sukhoi. El primero, dijo que Müller habló a título personal. No obstante, el Jefe del Estado se inclinó hacia Müller: en Aló Presidente Nº 257 del día 4-6-06, anunció que en Caracas volarían aviones rusos Sukhoi. Hoy esos aviones son una realidad. Chávez sacrificó a Maniglia por Müller, y Baduel asumió la cartera de Defensa ¿Qué pasó con el general que tiene fama de “inescrutable”, para salir de la cartera de Defensa?
Esto es importante porque Müller Rojas confesó a El Mundo que en el lapso de Baduel jamás fue invitado a las discusiones del alto mando, como ocurrió con anteriores ministros (incluyendo a Maniglia) ¿Por qué Baduel nunca lo invitó? Aquí puede estar la clave para entender cómo se originó la crisis militar.
Muchas conjeturas pueden realizarse. Una muy sugerente, es que los roles de las nuevas instancias militares establecidas en la LOFAN –cuatro, Comandancia en Jefe, Ministerio de la Defensa, Comando de la Reserva, y Comando Estratégico Operacional- no funcionaron como estaba previsto, y lo que ocurrió fue un forcejeo de poder e influencia entre las dos instancias realmente competidoras: la comandancia y el ministerio que, de paso, era esperable. Lo que pudo catalizar la ruptura fue la compra de armas.
Es indudable que la compra de armas recientes se han decidido en Miraflores, y Ministerio de le Defensa fue sólo notificado de las mismas, pero su participación no fue importante. La coordinación entre la instancia política y militar para la compra de armas, tuvo su techo con los fusiles rusos y helicópteros. La compra de Sukhoi no tuvo ese consenso, y parece que no fue bien vista por el ministerio, pero se le dio luz verde en la comandancia, y tuvo el apoyo político de Chávez.
Cuando se habló de comprar submarinos, el contexto ya era diferente. La justificación de este tipo de armas en un país que no tiene tradición de fuerzas submarinas de importancia (apenas dos sumergibles tipo 209 alemanes comprados durante el primer gobierno de Pérez, junto a dos navíos norteamericanos, excedentes de la Segunda Guerra Mundial, ya inexistentes), era más difícil que la que fue para los aviones, donde Venezuela sí tiene tradición de tener aeronaves de avanzada y en cantidades no despreciables (Camberra, Vampiro, F-86, Mirage, F-5, y F-16).
El contexto internacional también cambió. Ya la magia del “caso venezolano” no existe para muchos países. Al gobierno parece importarle poco su reputación internacional, y busca sumar aliados en los países que considera aliados seguros (Nicaragua, Ecuador, y Bolivia), al mismo tiempo que juega su carta de poder: el petróleo, para obtener si no apoyos, al menos el silencio de los países. En el mejor de los casos, nuestro país será visto como una “democracia autoritaria”, pero particular, originada en situaciones muy específicas de la realidad venezolana. A esto hay que sumarle el veto del gobierno de EE.UU a la venta de armas a Venezuela que tengan partes norteamericanas, que parece ha sido un freno para muchos países (negociaciones con Suecia e Israel, por ejemplo, no pudieron concretarse, junto a la publicitada de los aviones españoles). En otras palabras, vender armas a Venezuela es problemático hoy en día. Sólo queda Rusia y Bielorusia como mercados, si se excluye el mercado negro de armas, amenaza hecha por el general Müller Rojas, de acudir a este mercado no oficial para adquirir ingenios bélicos.
Cuando se habló de comprar submarinos no hubo la contundencia que cuando se anunciaron los Sukhoi. Hubo dudas, desmentidos, y contradicciones. Los tiempos son otros. Salió en prensa –por agencia de noticias rusa- la compra de nueve submarinos. Müller confirmó la compra. Baduel la negó, y Chávez calló. Todavía no se sabe si la compra será efectiva. Parece que sí, pero no está segura (¿).
Aquí se entra en otras causas que explican la crisis militar. Las visiones de país. Con su discurso, Baduel presentó, a grandes rasgos, un programa político, que combina elementos desarrollistas propios del pensamiento militar venezolano (crear riqueza y luego distribuirla), junto a elementos sociales (los menos). Lo relevante de las palabras de Baduel es que mostró un programa diferente al que encabeza Chávez, y el cual podría decirse que representa no sólo a militares sino también a civiles dentro del chavecismo. Puede hablarse en propiedad del nacimiento, en el seno del chavecismo, de una tendencia política distinta a la del “socialismo del Siglo XXI”, cuyos atributos no pueden describirse todavía, pero que parece ser una orientación no maximalista, que es la que busca Chávez. Tal vez por esto al Presidente “se le fueron los tiempos”, y no pudo atajar la crisis Müller-Baduel con la táctica, porque ésta no tiene espacio en este cuadro, sino la estrategia, que son las visiones de país.
Paradójicamente, con la decisión de sacar a Müller y a Baduel, Chávez se ató más a los militares. Es un gobierno que se acerca a lo militar, no tanto porque muchos uniformados estén en la administración pública, sino porque la base de poder de Chávez es mayormente militar y clientelar, especialmente en momentos que el carisma parece agotarse, y el PSUV no termina de cuajar como partido. Chávez se acercó más a los militares, y para hacerlo, sacrificó a Müller –un dolor de cabeza para los militares, según confesó el propio general, quien desde diciembre de 2006 quería irse de las FAN, y sus declaraciones recientes dejan colar cierta amargura con sus compañeros y cierta decepción con Chávez- para complacer a los uniformados del Ministerio de la Defensa, pero les nombró a Rangel Briceño para tener “su cabeza de playa”, tal vez esperando que cambien las condiciones tácticas para avanzar en la estrategia. Sacrificó una pieza importante para evitar jaque mate, y movió a la reina para, en el futuro y si puede, hacer jaque mate.
Es importante esta tendencia política dentro de las FAN que asume Baduel, porque parece que cristaliza, ahora en el mundo militar, una tendencia política distinta a la oficial. Esta tendencia fue iniciada por los civiles cercanos al “proceso” –académicos, intelectuales, partidos como Podemos- pero fueron rápidamente descalificados y puestos al margen. Ahora, esta tendencia civil tiene su expresión militar ¿Terminará en una organización política? ¿Se insertará dentro del PSUV? ¿Tomará forma política en las regionales de 2008 con alianzas inesperadas dentro del chavecismo? ¿Desaparecerá, junto a la resistencia que hay dentro del chavecismo? ¿Será reconocida por Chávez, para negociar? El tiempo lo dirá.
Lo cierto es que hoy no hay control civil ni democrático sobre las FAN (la reserva es sólo un proletariado militar que genera plusvalía política al gobierno). El control es de las FAN sobre las FAN. Aquí hay una vertiente importante ¿Es el pensamiento sólo de Baduel o su discurso representa a un porcentaje importante de militares? Lo último es probable. Chávez no pudo hacer en las FAN lo que hizo en PDVSA: el despido total. De las FAN sólo salieron generales y almirantes, pero menos oficiales subalternos y superiores, que son la columna operativa de la institución. Tampoco la reserva ha podido influir, porque si en alguna organización privan los criterios de cuerpo, es en la militar. De manera que la reserva se le trata aparte, no se le ve como una organización verdaderamente militar, y eso es importante para los militares profesionales. Así será de fuerte el espíritu corporativo, que todavía se discute si se debe eliminar la GN, cuando ya tiene una tradición importante como fuerza. Y esta rama es vista como la menos importante dentro de la tradición jerárquica de las FAN (ejército, marina, y aviación). La reserva existe, pero aparte, y es la menos militar para los militares.
Es también, al menos ahora, un fracaso de la Comandancia en Jefe para liderar la organización militar. No pudo imponerse al Ministerio de la Defensa. La resistencia de los militares al regreso de los retirados –que no es nueva, sino vieja; cuando la democracia reincorporó a militares retirados durante la dictadura de Pérez Jiménez, se les puso el nombre de “reencauchados”- se hizo visible en una lucha de poder entre instancias de decisión militares. Müller Rojas, Pérez Arcay, y Cabrera Aguirre, son reincorporados, y además con poder. Es seguro que esto generó rechazo en los militares profesionales activos, y se produjo un rechazo que catalizó la inscripción de Müller en el PSUV y la compra de submarinos.
Tal vez esto orientó la escogencia de Rangel Briceño –junto a la darle fluidez a las promociones, ya que se pasó a retiro la promoción de 1977, y esto abre otra línea de análisis: se reviven los valores tradicionales de las FAN como el pase a retiro luego de 30 años, no más prórrogas de servicio, que era la aspiración de Baduel y de otros como Wilfrido Silva- para hacer la partidización, pero desde otro enfoque: desde adentro. La partidización desde afuera fracasó –por eso Müller habló que la “derecha” tiene más fuerza que la “izquierda” dentro de las FAN- al mismo tiempo que Chávez trata de recuperar la táctica que perdió, más no la estrategia, con el nombramiento de Rangel Briceño: alguien de adentro para hacer una tarea de afuera.
El principal obstáculo de Rangel Briceño es que la “resistencia” militar es silenciosa, no visible. Hay panfletos, rumores, pero no expresiones. Esto es un obstáculo para Rangel y para Chávez. A diferencia de los civiles que pueden ser neutralizados con investigaciones judiciales o descalificaciones por los medios y programas oficiales, no se puede hacer lo mismo con los militares, sin provocar una crisis institucional. Pareciera que el tope de mandar oficiales a sus casas sin cargo, también llegó a su límite. De manera que Rangel Briceño debe convivir con la “resistencia” dentro, y hacer un trabajo institucional para modificar la correlación de fuerzas dentro de las FAN. En este punto también tiene sentido el discurso de Baduel: un mensaje a Rangel. Hay otros interlocutores dentro de las FAN, que si bien están con “el proceso”, no favorecen una solución maximalista. Hoy las FAN necesitan, más que un “tropero”, un verdadero “gerente político”, porque las FAN son hoy el partido político venezolano más importante ¿Tendrá capacidad política el nuevo ministro? Su gestión lo dirá.
Aquí se abre una línea de reflexión final: los civiles quedaron en un plano secundario. Müller tiene una propuesta. Baduel otra. Chávez aplica la suya. El “partido militar” tiene tendencias que se hacen públicas. Tienen el poder. Esto debe preocupar a los civiles ¿Dónde están los civiles? Los intelectuales del “proceso” críticos, producen, pero no parecen tener espacios de poder dentro del “Estado chavecista”. Tal vez están en una etapa de formación como fuerza política, que puede evidenciarse en el año 2008 (Podemos + Baduel + Intelectuales + colectivos comunales). Los intelectuales de la oposición, producen, pero no son tomados en cuenta por el mundo político, que prefiere lugares comunes y la acción de mercadeo de “ponte una pulserita” o “vístete de blanco” y, desde el punto de vista político, no tienen organización ni vinculación con estructuras partidistas sólidas.
El hecho es que los civiles en general van rezagados con respecto a los militares. Esto es grave para el país. Que la política se articule alrededor de las FAN, aunque sea de manera “institucional”, no es sano ni para los militares, ni para el país en general. Desde el punto de vista histórico, significa un retroceso con lo logrado en Venezuela.
Uno de los méritos que tiene la Generación del 28 –hasta ahora, la única generación que ha hecho realmente país- es que demostró que la mejor política militar no es aliarse con un general o con los militares –duro aprendizaje del 18 de octubre de 1945, que trajo el 24 de noviembre de 1948- o, en la actualidad, como se observa en muchos civiles, a esperar el “milagro de Diosdado Cabello” porque “los comandantes son de la promoción de Diosdado”, para hacer contrapeso al gobierno, “porque a Diosdado no le gusta el socialismo”, que luce más bien un wishful thinking que una realidad. La Generación del 28 demostró algo más sencillo como política militar que conspirar: el mejor control civil sobre lo castrense es un proyecto de país, una visión de Venezuela. Los militares mueven sus piezas ¿Seguirán los civiles a la espera de un “general salvador”, o se animarán a ser la vanguardia de un proyecto de país, para lograr una paridad con los militares?