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sábado, 8 de diciembre de 2007

Amaneció de libertad
En el artículo de este blog titulado La marcha de la locura (día 19-8-07), finalizó con lo siguiente, “Quien lea esta propuesta sin apasionamientos, concluirá que es una inmensa locura ¿Será Venezuela otro caso de 'la marcha de la locura' de la que habló Tuchman? Lo sabremos el día del referéndum que no aprobará o aprobará esta propuesta de cambios”. La apuesta que se hizo desde este espacio en el artículo Dos realidades (día 18-3-07), se cumplió, “¿Dará la gente la sorpresa? No se trata de desear un 27-F –lo menos deseable- pero ¿Pudiera la gente producir un resultado electoral contrario a los deseos del gobierno, con CNE y todo controlado? ¿Un referéndum con una aprobación pequeña de los puntos del gobierno? ¿Una derrota a la reforma a la Constitución? ¿Barajo en los revocatorios? Es difícil pronosticarlo. Lo que se vislumbra es que el país se halla en la encrucijada de aceptar un control total sobre la sociedad por parte del Estado, o rechazarlo. La diferencia ahora, es que aunque no lo parezca, pareciera haber mayor conciencia en sectores del país sobre los peligros de un proyecto que activó a los pobres, y hoy los quiere obedientes y sumisos. La apuesta de este análisis, es que la sociedad, a su manera, va a ponerle límites a este control ¿Tendrá Chávez la humildad para aceptarlo y la oposición la sagacidad para canalizarlo?”. Chávez hasta ahora ha mostrado ninguna humildad, y la oposición una relativa sagacidad.
El 2D la sociedad le puso límites al intento de controlar la sociedad, vía votos, con unos valores que también se aproximaron en el artículo del día 24-11-07 titulado Semana decisiva, en donde se pronosticó un resultado 52,41% No y 47,19% Sí, no tan alejado de lo obtenido el día del referendo de 50,8 % No y 49,3% Sí (valores relativos obtenidos al promediar los porcentajes de los bloques A y B, con el total del 94% de las actas).
La democracia goza de buena salud en Venezuela. Es una buena noticia.

Es importante destacar una cosa: el 2D nos salvamos de la guerra. Eso los electores y las electoras lo tienen muy claro. No obstante, parece que los actores políticos no entendieron el mensaje de la sociedad. Insisten –el gobierno fundamentalmente- en sugerir que el domingo no pasó nada. Que estamos en una situación pre-2D. El 2D es una fecha histórica, tan importante –sin temor a exagerar- como el 23 de enero de 1958. El 3 de diciembre de 2007 es un 23 de enero de 1958: amaneció de libertad.
Analizar de manera exhaustiva cómo se produjeron los resultados del 2D escapa a los límites de este blog. Sin embargo, ofrecemos un análisis exploratorio de los hechos.
¿Cómo se llegó al 2D? Hubo 6 razones:

1.-Ruptura del “contrato original” de 1998, a partir de 2005, por parte del gobierno, hacia una mayor ideologización y radicalización, que fue alejando al gobierno de la sociedad. Chávez entendió mal el voto de 2006. La sociedad no sufragó por el “socialismo del Siglo XXI”, sino por un modelo de inclusión, pero con libertades. El gobierno sobre-estimó su fortaleza, y aceleró su deterioro en 2007, al radicalizar sus acciones, y el resultado fue una situación donde “todos son perdedores”, incluyendo al chavismo.
2.-Desempeño mediocre del gobierno en cuanto a políticas públicas: las misiones se agotaron y no hubo capacidad de innovar. El colmo de la incapacidad es la escasez de alimentos que se vive en la actualidad. A esto se agrega que Chávez se olvidó de la gerencia del gobierno. En una entrevista que Baduel ofreció a El Universal luego de su primer discurso, afirmó que Chávez nunca presidió el Consejo de Ministros cuando fue Ministro de la Defensa. Igual dijo Müller Rojas cuando fue retirado de las FAN por Chávez: hasta esa fecha, nunca hablaron en persona.
3.-Entropía política dentro del gobierno, evidenciada en la ruptura con Podemos (tuvo su efecto, como veremos más adelante), y en la incapacidad de darle forma al PSUV. En la parte electoral, en la progresiva baja de la calidad de los comandos de campaña (de Florentino a Zamora).
4.-Ambiente interno de escasez de alimentos, inseguridad, y problemas sociales. En la encuesta de Seijas de mediados de septiembre de 2007 se registraron como principales problemas del país, entre otros, la inestabilidad política, y una evaluación de la sociedad hacia regular-negativo de la situación del país y personal, a 8 años del gobierno de HCF. Medidas cuestionadas como el cierre de RCTV, sirvieron de catalizador del descontento social, evidenciado en la aparición de los estudiantes como actor político destacado. Finalmente, los casos de corrupción –principalmente el de “la maleta”- erosionó la credibilidad del gobierno, y tocó a Chávez y a funcionarios claves como Rafael Ramírez.
A diferencia de algunos encuestadores que señalaron que "el maletín" no afectó a Chávez y al gobierno, sí los afecto, y de una manera relevante. El gobierno de Hugo Chávez es percibido como un gobierno corrupto, y en la encuesta de Seijas antes mencionada, el 60% dijo que hoy hay más corrupción que en el pasado.
5.-Contexto internacional menos benevolente hacia Chávez y su gobierno: percibido cada vez más como un gobernante no democrático, idea reforzada por los errores de Chávez en la Cumbre Iberoamericana y el manejo del canje humanitario con las FARC y el Gobierno de Colombia.
6.-Del lado de la oposición, se abandonó la “política irresponsable” que duró desde 2001 hasta 2005, y se comenzó a trabajar en una “política de persuasión”, que comenzó con la candidatura de Manuel Rosales en 2006, cuyo principal mérito fue detener la “hemorragia electoral” de la oposición.
A Rosales se le cuestiona mucho –y tiene muchas cosas que hay que cuestionarle- pero no se dice que a partir de 2004 se intensifica la caída electoral de la oposición y prácticamente desapareció como alternativa política –por ejemplo, AD que en 1998 logró cerca de 1,4 MM de votos y en 2005 apenas sumó cerca de 300 mil, o el MAS que llegó a niveles de 20 mil votos, cuando en los 90 encabezó varias gobernaciones y alcaldías, con presencia en el extinto Congreso- y la candidatura de Rosales detiene este “suicidio por cuotas”: la oposición sólo bajó 4,33% en comparación con lo que tenía en agosto de 2004. Ese fue el mérito de la campaña de Rosales: haber aglutinado a 4,3 millones de personas que estaban dispersas –y que no era un público cautivo como argumentaron en 2006 algunos encuestadores- y haber detenido el deterioro electoral en que cayó la oposición, a partir del año 2000. Sin ese 2006, no hubiese ocurrido este 2007.
El resultado del 2D es un éxito de todos los venezolanos y las venezolanas. Cada quien cumplió con su trabajo, y del lado de la oposición se dio una “coordinación sin haberse puesto de acuerdo”, que produjo la victoria, tal vez sin esperarla mucho o no creer mucho en ella. A las 12 del mediodía del domingo 2, la oposición se sentía derrotada. Nueve horas más tarde, comprendió que había ganado. La oposición actuó políticamente, es decir, con prudencia. Los estudiantes motivaron; Baduel disuadió al gobierno para evitar que cometiera un posible fraude; Marisabel Rodríguez, puso a pensar a muchas personas por ser la madre de la hija del Jefe del Estado; los partidos organizaron la maquinaria y los testigos –los héroes silenciosos de la jornada del 2D, quienes merecen un contundente reconocimiento- los medios de comunicación, no se desbordaron; la Iglesia aclaró moralmente; los gremios y universidades, dieron confianza al país.
El No es el resultado una sociedad en ebullición desde marzo de 2007, que canalizó su descontento a través del No. Fue el mecanismo por el cual el país mostró su desagrado con el gobierno. A su manera, el 2D Venezuela experimentó un sacudón electoral.
Pienso que todavía –tal vez asombrados por los resultados- no hemos internalizado la importancia nacional e internacional de la victoria del No. Sólo saber que Chávez tiene un límite en el tiempo –enero de 2013, así haga lo que hace Putin en Rusia- es un gran alivio. De verdad, sus consecuencias son muy importantes para el país, y el mérito del No es incuestionable. Lo importante no es la diferencia entre el Sí y el No, sino que el No se sobrepuso a un control de todos los poderes por parte del gobierno, a un uso agresivo de los mecanismos del Estado, a una sociedad atemorizada, al empleo del dinero del Estado, a un gobierno sin escrúpulos, a una oposición que no creía en la fuerza del No, hasta que salieron los estudiantes para darles confianza; a una opinión de expertos que promovieron la idea de que Chávez y el gobierno eran invencibles, pese a la evidencia en contrario. El No venció todos esos obstáculos. Eso es lo importante, no los porcentajes. Su éxito es cualitativo, más que cuantitativo.
Desde octubre el Sí estaba perdido. Era difícil que ganara, con una campaña tan deficiente y una propuesta tan impopular, y si lo hacía sería por poca diferencia. Los números siempre mostraron pocas diferencias entre el Sí y el No. Algunos encuestadores sobre-estimaron a Chávez e hicieron proyecciones sobre supuestos –el “estar dispuesto a votar” que dejaron como un dato fijo, y que la abstención sería alta- que mostraron como vectores definitivos para el 2D, y por eso muchos no se atrevieron con seguridad a decir que el No tenía posibilidades, sólo al final de la campaña, pero casi siempre dijeron que la relación sería 60-40 a favor del gobierno. Sin embargo, algunas encuestadores acertaron de modo preciso. Tal fue el caso de Consultores 21 (campo del 16 al 25 de noviembre de 2007, con 2.000 entrevistas), quien pronosticó una diferencia de 0,9 puntos a favor del No sobre el Sí (49,4% versus 48,5%, la diferencia real es de 1,5 puntos), o el tracking de Seijas el cual para el viernes 1 de diciembre, mostraba una tendencia de posible empate técnico. Aún así, todavía mucha gente insistía en que el Sí iba a ganar ¿Quién los entiende?
El mensaje es que la sociedad tiene que ser más exigente y crítica con politólogos, encuestadores, y los llamados “analistas políticos”, ya que hay mucho protagonismo que no siempre es sano, que sólo busca algún titular de prensa, una entrevista, y convertirse en “gurú”, que parece ser la fantasía oculta de muchos “analistas”.
Desde el punto de vista cualitativo, lo más relevante de los resultados es que el pueblo habla democracia. Eso es lo más relevante del 2D. La ideología del pueblo venezolano es la democracia.
En segundo lugar, el pueblo rechazó un modelo socialista con énfasis en el Estado, e inspirado en Cuba. La sociedad quiere pluralismo y acepta la diferencia de ideas. El pueblo votó a favor del Estado Democrático y Social de Derecho y de Justicia (artículo 2 de la CN de 1999), que es nuestro modelo de sociedad, al menos desde la Constitución de 1947.
En tercer lugar, el pueblo quiere paz, pero no es una “paz boba”. La polarización se mantiene. Sin embargo, es una polarización no violenta, que busca un mecanismo que permita la coexistencia de ideas diferentes, a través de un punto de equilibrio aceptado por todos y todas. Ese punto de equilibrio es la Constitución de 1999. Quienes votaron No, la reafirmaron; quienes votaron Sí, ya la habían afirmado en diciembre de 1999. La actual Constitución parece el punto natural de confluencia de ideas diferentes, para evitar la guerra.
La política comparada sugiere que en situaciones de polarización, hay tres salidas: la guerra, la creación de mecanismos de coexistencia, o la convivencia que genere reglas para existir. La primera situación, la rechazó el pueblo el 2D; la segunda, luce difícil porque no hay interlocutores políticos para dialogar en el gobierno y en la sociedad; la tercera, parece la alternativa para el actual momento, pero por descarte de la segunda.
Desde el punto de vista cuantitativo, qué sugieren algunos números de los resultados electorales. Diversas comparaciones pueden realizarse, si se toma en cuenta que el REP de 2006 y el REP de 2007 mantienen cifras más o menos similares. Para el 2006, el REP era de 16.083.986 personas. En 2007, la cifra subió a 16.261.555 votantes. La diferencia es de 177.569 nuevos inscritos. Aclaro que se comparan cosas diferentes: una elección presidencial con un referendo. No obstante, esta comparación nos ofrece algunas luces.
La oposición mantuvo sus números, que es un logro importante, porque lo razonable era que bajaran, no que subieran, luego de una derrota en 2006 con 26 puntos de diferencia, y una campaña agresiva por parte del gobierno durante todo el 2007, que puso a temblar a más de uno y a pensar en los inefables “plan B”. Rosales sacó 4.287.467 votos en diciembre de 2006 y, el promedio del No en los bloques A y B, totalizó 4.530.601 votos, con un incremento promedio de 243.134 votos, con respecto a 2006.
En 2006, Rosales no ganó en ningún estado, ni siquiera en el Zulia. En 2007, el No ganó en 10 entidades electorales (en orden de importancia de acuerdo al porcentaje del No): Táchira, Zulia, Miranda, Nueva Esparta, Mérida, Anzoátegui, Carabobo, Distrito Capital, Lara, y Falcón. La media del No en estas 10 entidades fue del 54,2 por ciento. No ganó en 14 entidades electorales, y el promedio del No en estas zonas fue del 42,4 por ciento.
En términos relativos, si se compara con 2006, la oposición creció 13,9% y en los estados donde hubo un crecimiento más alto fue en Sucre (22,9%), Aragua (19,4%), y Lara (18%). El crecimiento fue menos intenso en Trujillo (7,6%), Zulia (8,67%), y Mérida y Apure con 8,8 por ciento cada uno.
Acerca del voto de acuerdo al nivel de pobreza, se mantiene la misma tendencia que en 2006. En los estados donde el nivel de pobreza es alto, el No tuvo números por debajo de su media en los dos bloques (50,8%), mientras que el Sí tuvo números por encima de su media (49,07%) en los estados donde la pobreza es más alta. El hecho es que los pobres todavía votan por el gobierno, aunque lo hicieron con menos fuerza que en 2006.
No obstante, la caída del gobierno en las zonas populares de Caracas es dramática. Al seleccionar las parroquias 23 de enero, Antímano, Caricuao, El Valle, La Vega, Macarao, San Agustín, y Sucre, para el análisis, en 2006 Chávez obtuvo en estas 8 parroquias 407.233 votos con un porcentaje del 71,9 por ciento, mientras que Rosales sacó 156.019 votos, con un porcentaje del 27,6 por ciento. Un año después, el Sí obtuvo en las mismas ocho parroquias 236.863 votos con un porcentaje del 56 por ciento, mientras que el No alcanzó 189.650 votos con un porcentaje del 43,8 por ciento. El gobierno bajó 170.370 votos con respecto a 2006, y la oposición capturó 33.631 nuevos votos. En porcentajes con respecto a 2006, el gobierno bajó 15,9% y la oposición subió 16,2 por ciento.
Se entiende la molestia de Chávez con Caracas, pero no se justifica. El gobierno abandonó a los sectores populares, y en vez de oportunidades les ofreció ideología.
Vamos con los números del gobierno. Lo más destacable es la importante pérdida electoral que sufrió con respecto a sus valores en 2006. El gobierno no sumó a 2.918.668 personas. Podría hipotetizarse que se mantiene el voto del “chavismo duro”. En 2006, en la tarjeta del MVR, Chávez obtuvo 4.822.175 votos, mientras que los demás partidos le aportaron 2.452.156 votos. En 2007, el promedio del Sí en los bloques A y B es de 4.382.320 votos. Pareciera que, como dicen los estudiosos, hay un “chavismo duro” y un “chavismo blando”. Este último parece que se abstuvo en primer lugar y, en menor medida, votó No. Las encuestas en el vector popularidad e identificación partidista (Seijas), ubican este “chavismo duro” en 40 por ciento, cifra cercana a la realidad del 2D.
En 2006, Chávez ganó en las 24 entidades electorales. En 2007, el Sí ganó en 14 entidades electorales (en orden de importancia de acuerdo al porcentaje del Sí): Portuguesa, Trujillo, Amazonas, Apure, Delta Amacuro, Cojedes, Guárico, Monagas, Vargas, Barinas, Aragua, Bolívar, Yaracuy, y Sucre. El promedio del Sí en estas entidades fue del 57,49 por ciento. No ganó en 10 entidades y el promedio del Sí en estas zonas fue del 32,56 por ciento.
En términos relativos, si se compara con 2006, el gobierno bajó 13,65 por ciento, y el descenso es en las 24 entidades electorales. Los descensos más altos fueron en Sucre (22,8%), Aragua (19,10%), y Lara (17,7%). La caída fue menor en Apure (6,7%), Trujillo (7,40%), y Zulia (8,5%).
Finalmente, la abstención. Aproximadamente un poco más de 7 millones de personas dejaron de votar. Si a esta cantidad restamos los que dejaron de votar por el Sí comparados con los votos que sacó Chávez en 2006, tenemos aproximadamente que 4,2 millones de personas no sufragaron el 2D. Es interesante este dato porque es un porcentaje similar a la abstención de diciembre de 2006 –la más baja desde 1993- de aproximadamente 25 por ciento. Podría argumentarse que el piso –no techo- de la abstención es del 25 por ciento. Que la oposición haya ganado el 2D, dará cuenta si se puede bajar del 25% para llegar a los niveles de, por lo menos, diciembre de 1988, cercanos a un 18% en las elecciones presidenciales.
¿Qué conclusiones tentativas podemos sacar de esta lectura exploratoria de los resultados del 2D? Considero que hay inferencias interesantes:
1.-Hay un clivaje geográfico, que invita a indagar si es también un clivaje social (de clases sociales). El gobierno ganó en las regiones más pobres, y la oposición en las menos pobres, tal como en 2006. Las zonas intermedias en cuanto a su nivel de pobreza, registraron votos para el Sí y para el No, aunque el gobierno parece que tuvo un poco de ventaja en esta categoría, ya que logró resultados más altos que su promedio nacional, que los alcanzados por el No, al compararlos con 2006.
Sin embargo, la oposición entró en las zonas populares, mientras que el gobierno perdió terreno en las zonas más boyantes. En otras palabras, el chavismo parece flexibilizarse, pero la oposición parece endurecerse. El anti-oposicionismo es menos intenso en las zonas chavistas, que el anti-chavismo en las zonas opositoras.
2.-Los pobres siguen creyendo en Chávez y en el gobierno, pero con menos intensidad que en el pasado.
3.-Hay un “chavismo duro”, una “oposición dura”, una categoría que podemos llamar “votantes estratégicos” –que no son “ni-ni” como sugieren algunos encuestadores- que votan o se abstienen de acuerdo a su análisis (preferencias, ofertas, contexto del país, entre otros motivos), y los “abstencionistas duros”. En números para todo el REP, la estratificación sería la siguiente: un 28% de “chavistas duros” y una cifra similar de “opositores duros”, un 25% de “abstencionistas duros”, y un 19% de “votantes estratégicos”.
4.-La oposición llegó a su techo geográfico electoral (ya no puede obtener más votos en las zonas donde es fuerte de los que ha logrado hasta ahora), por lo que tiene que crecer hacia otros espacios del país, y mantener lo ya logrado. El gobierno, por el contrario, se dispersa geográficamente, luego de haber logrado una hegemonía plena en 2006. Le queda mantener su fuerza en las áreas menos boyantes, lograr sumar en las áreas de pobreza intermedia, y evaluar si es posible restar a la oposición en las regiones con un bajo nivel de pobreza.
5.-Podría afirmarse que la clave para una estrategia electoral exitosa en el futuro va a descansar en la persuasión a los “votantes estratégicos” –cerca de 1/5 del electorado- y en la capacidad de crecer o mantenerse, en el vector geográfico.
¿Y el futuro? A corto plazo, que el mensaje del 2D no pierda vigencia. Chávez está herido por la derrota y la situación adentro del chavismo es de recriminaciones y luchas, sin embargo, la estrategia de Chávez pareciera orientarse a tratar de restar importancia a lo ocurrido el domingo, y construir un ambiente como si el referendo nunca hubiese pasado, y estar en una situación pre-2D aunque hubo el 2D.
El gobierno trata de justificar que una nueva “reforma” es posible. No. Es imposible. El artículo 345 de la Constitución es muy claro al afirmar que, “Se declarará aprobada la reforma constitucional si el número de votos afirmativos es superior al número de votos negativos. La iniciativa de reforma constitucional que no sea aprobada no podrá presentarse de nuevo en un mismo período constitucional a la Asamblea Nacional”. No hay lugar dudas: No se puede. El artículo habla de “iniciativa de reforma”, no de quien la presentó. Por supuesto, alguien tiene que haberla presentado, pero la “iniciativa” supone un contenido, una propuesta, que es lo que no se puede presentar de nuevo hasta 2013. Con sus artículos a cambiar, Chávez y la AN prácticamente abarcaron todos los temas, por lo que la capacidad de presentar algo nuevo se reduce.
El constituyente de 1999 fue sabio al incluir esta cláusula –como su similar en el revocatorio- ya que si no, el país podría estar en un “ping pong” electoral de reformas y contra-reformas de manera infinita. El constituyente consideró que un intento es suficiente por lapso constitucional, para que la democracia no sea un juego de intereses, sino un debate de ideas. No es en 2009 cuando se puede presentar una nueva propuesta -como anunció Carlos Escarrá- sino en 2013. Si el gobierno se empeña en hacerlo, corre el riesgo de ilegitimarse y ubicarse en los supuestos de los artículos 333 y 350, de acuerdo a la interpretación que de éste último realizara el TSJ. Si el gobierno desconoce la voluntad popular, deja de ser gobierno, y se convierte en un usurpador del poder. La respuesta de la oposición a este intento del gobierno debe ser un fuerte, sonoro, y contundente no, y si llega a materializarse, considerar la aplicación de estos dos artículos.
Es importante reforzar la institucionalidad de la Constitución de 1999. De aquí que vea como un error plantear una ANC en estos momentos –tal vez en una crisis política terminal, pueda considerarse- o cuestionar al CNE, al afirmar que el No ganó por 8 o más puntos, y que las cifras “están maquilladas”. Considero que es una estrategia equivocada, y más bien hay que plantear todas las alternativas para que el gobierno se normalice: una “hoja de ruta” con una serie de medidas para los próximos 100 días, plantear un diálogo gobierno-oposición, abordar agendas de temas, solicitar instalar el Consejo Federal de Gobierno, el Consejo de Estado, un cambio en la directiva de la AN, y en el gabinete, entre otras medidas. Esto no será escuchado por el gobierno, pero hay que plantearlo. Hay que fomentar un juego democrático. Si el gobierno no lo reconoce, fomenta su propia deslegitimación, que puede tener efectos en el 2008. Por ejemplo, si el gobierno mantiene su empeño de presentar otra propuesta, a mediados de 2008 se puede solicitar revocatorios a diputados y diputadas de la AN. La oposición pudiera trabajar –si el gobierno desconoce la voluntad del soberano del 2D- en un “mega-revocatorio” parlamentario, aunque hay que evaluar la eficacia política de esta acción: si son revocados, suben los suplentes ¿Tiene sentido hacer un esfuerzo de ese calibre para tener una AN similar a la que eventualmente se revoque?.
En segundo lugar, el tema de las regionales de 2008. Si la oposición administra bien los resultados del 2D, es probable que en octubre de 2008 se conquisten nuevas gobernaciones, alcaldías, consejos legislativos, concejos municipales, y juntas parroquiales.
A mediano y largo plazo, se plantea el tema de la hegemonía, es decir, cuáles ideas y actores orientarán al país. Es curioso, pero Chávez logró la hegemonía en 2004 –venció en la lucha que comenzó en los 80 con el gobierno de Luis Herrera Campíns entre los actores políticos y los actores no partidistas como, por ejemplo, el “Grupo Roraima” de Marcel Granier- pero la perdió el 2D. El socialismo ya no es hegemonía. Nunca lo fue en las encuestas, pero sí lo era desde el punto de vista político. Ahora, el socialismo tiene competencia en una propuesta que todavía no tiene nombre, pero que tiene como valores la democracia y la libertad. Lo que ha sido la tradición venezolana, pero que incorpora la inclusión y las oportunidades en términos de igualdad. Todavía esta corriente no tiene nombre, aunque PJ y UNT tratan de definir su marco ideológico, pero no se ve que lo hagan con interés.
Si el problema del gobierno es la arrogancia, el problema de la oposición es la falta de densidad. Es una oposición muy pobre conceptualmente, cuyos líderes parece que no leen o si lo hicieron, fue hace 10 o 20 años. Es una oposición muy de frases y consignas, muy dada a la imagen, a las encuestas, y a los lugares comunes. Esa es su debilidad.
Para administrar el éxito del 2D, la oposición va a tener que poner densidad a sus ideas, abandonar sus complejos de clase –un cierto estereotipo hacia el pueblo en términos de verlo en posición de minusvalía, del “pobrecito, te han tratado muy mal, vamos a unirnos”- y ofrecer unas políticas genuinas de emancipación y de oportunidades. En mi opinión, lo único rescatable del proyecto chavista, es la idea de empoderamiento y emancipación popular. La oposición tiene que asumir estas banderas, más allá de hablar de unidad, paz, tolerancia, y de los pobres, o de mostrar cuñas donde el final siempre es una bandera de Venezuela o los colores de Venezuela, de que “somos tricolor”. Eso ya luce un poco cursi y repetitivo.
Considero que, a futuro, los ejes de la competencia política en Venezuela se van a orientar en el continuo empoderamiento-corporativismo, dentro de diversas configuraciones políticas dentro del chavismo y en el no chavismo, más que en el continuo derecha-izquierda.
Este continuo, porque uno de los pasivos más importantes que dejará la administración Chávez en 2013, será la débil institucionalización del Estado, mediatizadas por el inmenso poder del Ejecutivo. La tarea que hay que hacer más adelante es equilibrar e institucionalizar a los poderes. Restarle poderes al ejecutivo, para que los otros poderes tengan mayor autonomía y capacidad de acción. Esto no va a ser fácil. Se requerirá un Presidente que tenga sentido del equilibrio y carácter al mismo tiempo. De aquí al 2012 queda tiempo para evaluar a los posibles aspirantes a realizar una transición, no para regresar al pasado –ya no es posible ni conveniente hacerlo, aunque sí hay que tenerlo presente- sino para proyectarse en el futuro, a partir de las instituciones definidas en 1999, que permiten un balance entre las corrientes políticas. En este sentido, la Carta Magna es neutra.
Por empoderamiento, entiendo el uso de las instituciones del Estado para desarrollar políticas macroeconómicamente responsables, pero orientadas a ofrecer activos materiales y simbólicos que empoderen a personas y a grupos, dentro de un marco democrático-liberal, que buscan hacer menos desigual la desigualdad.
Por corporativismo, entiendo la apropiación de las instituciones del Estado para propósitos particulares, sean políticos o económicos, con políticas clientelares para la sociedad, y que puede respetar o no la democracia y las libertades.
Por el lado del gobierno, hablaría de tres actores. Por una parte, Chávez y su influencia. Esta va a depender de cómo se comporte el Jefe del Estado. Si radicaliza –como hace ahora- se deteriora y, aunque hoy parezca increíble, podemos tener en el futuro a un Chávez políticamente disminuido que entregue en el 2013 con un rechazo casi total, o que no pueda culminar su período. En ambos casos, Chávez será parte de la historia, pero en pasado. Si modera, puede recomponer sus apoyos –pero no al nivel de pre-2D- pero ser un actor político con influencia, junto a otros grupos, aunque esto supone que Chávez dejaría de ser Chávez. Su problema hoy es la sucesión presidencial ¿Quién es la figura que hoy considera capaz de sucederle, si ésta gana las elecciones, en enero de 2013? Es lo que pensará en estas navidades.
El segundo actor, es el chavismo corporativo, que sale fortalecido luego del 2D, porque no es radical desde el punto de vista ideológico, aunque sólo quiere el poder, como lo ha venido conquistando ahora, en la llamada boliburguesía. Este actor se relacionará con Chávez de manera estratégica y, en el futuro buscarán desplazarlo, y posiblemente le dejarán la capacidad para vetar las decisiones que tome este grupo. Este grupo es el que los chavistas académicos llaman “derecha endógena”.
Finalmente, un tercer actor, que son los moderados, con la fortaleza que son centristas y socialistas democráticos, pero con la debilidad que no tienen expresión política. Están en la periferia del chavismo y pueden en el futuro quedar al margen y desaparecer. Es posible que puedan aliarse con factores de partido como, por ejemplo, Francisco Ameliach y, fuera del chavismo, con Podemos.
Para los dos últimos actores, la relación con Chávez es de deferencia pero ya no de “mando único”, y tal vez la decisión que tenga que hacer Chávez es determinar cuál de las dos corrientes considera capaz de mantener las banderas del chavismo en el futuro. Los corporativistas tienen el dinero; los moderados las ideas; y Chávez el veto.
En la oposición, también considero que aparecerán tres actores. El primero son los partidos institucionales como UNT y PJ, principalmente, que buscarán reforzar el camino electoral y tratarán de alejarse de los radicales, que es lo que les permite el éxito del 2D que los reivindica en sus discursos hacia la participación. Estos partidos pueden tener relaciones con la sociedad civil pero de manera estratégica, y tratarán de maximizar sus espacios en 2008 y 2010, para competir electoralmente en 2012. Hoy son los que tienen mayor claridad política para entender el mensaje del 2D, y tal vez PJ sea el que ha jugado con más estrategia y sentido político.
El segundo grupo –al igual que en el chavismo- están los actores corporativos que interpretan el 2D como la posibilidad de regresar al pasado, y buscarán aliarse con actores políticos posiblemente del pasado, aunque querrán influir en los partidos institucionales. Igualmente, perseguirán alianzas estratégicas con los corporativistas del chavismo, para tratar de apropiarse del poder del Estado a través de un candidato presidencial, como intentaron hacerlo con Chávez desde 1998 hasta 2001.
Finalmente, pueden surgir nuevas configuraciones políticas. Por ejemplo, un partido de los estudiantes que se alíe con figuras políticas, con actores regionales, o que decida ir solo junto a asociaciones civiles. Este grupo puede comenzar en Caracas en las regionales de 2008, para luego participar en las parlamentarias de 2010, y considerar si llevan a un candidato a las presidenciales de 2012.
El éxito de este último grupo va a depender del momento político que escojan para salir a la luz pública. Si fallan en el momento, no tendrán éxito. Si lo seleccionan bien, tendrán éxito.
Hay actores que no pueden ubicarse ni en un sector ni en el otro, pero que van a jugar un rol importante. Podemos, organización que tratará de capturar al “chavismo blando” y formar una alianza importante de centro-izquierda que le de proyección nacional. De manera que Podemos no puede verse como un partido sólo de oposición, sino que puede establecer alianzas tanto con la oposición como con el chavismo.
El otro jugador es Raúl Baduel. Este puede vincularse a Podemos o adelantar su propio proyecto –que es lo que parece- mediante el “desafío respetuoso” al gobierno, y el planteamiento de la ANC, para tratar de aglutinar a sectores del país que no ven con buenos ojos el reformismo de los partidos institucionales, pero que rechazan el radicalismo de Chávez. Baduel puede ser la carta de sectores que quieren un chavismo sin Chávez, y que ven en el general la capacidad de relacionarse con los militares –un actor político clave, impulsado por el gobierno- de manera que Baduel se presente como un demócrata con autoridad, que puede gustar a muchos, principalmente a los corporativistas que quieren orden con ciertas libertades. El hombre apropiado para la transición, capaz de entenderse con los chavistas -¿?- y los no chavistas. Por ejemplo, antes del 2D Rafael Poleo mostraba su desconfianza hacia el general. Ahora, Baduel es protagonista de Zeta y El Nuevo País. Poleo falló en el coaching con Hermann Escarrá ¿Buscará "coachear" al general de tres soles, como hizo con Chávez en 1998 -a quien apoyó- pero el barinés lo alejó de su círculo?
Están los radicales de la oposición. Este actor estaba disminuido antes del 2D, y ahora queda más debilitado, porque el discurso del fraude sólo lo han asumido pocos actores, y no ha tenido mayor eco. Su mensaje principal era que Chávez jamás aceptaría la derrota. Chávez aceptó ¿Qué les queda? Decir que Chávez fue presionado por los militares o que el No ganó con más, pero que “maquillaron las cifras”, como ahora argumenta Rafael Poleo en su Péndulo. Este grupo puede fragmentarse o tomar la vía electoral, para lograr un espacio político pequeño, ya que hay sectores de la sociedad venezolana que son radicales de derecha y de izquierda, y que estarán presentes. Serán la minoría con la que habrá que conversar.
Al margen de lo que suceda en el futuro, la sociedad venezolana detuvo el 2D lo que sería una tragedia nacional. En 2008 se cumplirán 50 años de la gesta del 23 de enero. Que el No haya ganado el 2D, es el mejor regalo que el país puede hacerse a sí mismo, para conmemorar el cincuentenario cuando Venezuela le dijo no a la dictadura. Al igual que hace medio siglo, el 2D amaneció de libertad. Ojala el día ilumine con rayos de democracia a Venezuela.