Léeme en otro idioma

martes, 23 de septiembre de 2008

La Declaración de La Moneda
El día 15-9-08 se realizó la Cumbre de Unasur (Unión de Naciones del Sur) en Chile, con la asistencia de 12 presidentes, para tratar el caso de Bolivia, y emitió la Declaración de La Moneda, importante documento porque coloca en su justa dimensión los alcances de la influencia del gobierno de Chávez en la región.
Esta instancia supra-nacional fue creada por los países del Sur en mayo de 2008 en Brasil, y la Presidencia Pro Tempore la ejerce la mandataria de Chile, Michelle Bachelet.
El área internacional no es un asunto de mi experticia, ya que me centro en la política doméstica venezolana. Sin embargo, como se sugirió en la entrada de este blog "La debilidad se internacionaliza" (17-9-08), la política nacional de Venezuela se entiende mejor, si se ubica dentro de una dimensión más amplia de política exterior.
Como se sugirió en el artículo citado, el Gobierno de Venezuela necesita más del apoyo externo para sostenerse internamente. Esto, para poner un "precio" a la eventual crisis del gobierno de Chávez, causado por su incompetencia, radicalización, y corrupción. Es hacer a otros países "solidarios" con lo que le pase al gobierno. Por esto el viaje de Chavez, otra vez, a países que visitó -salvo China- hace menos de tres meses: Rusia, Francia, y Portugal.
No había terminado de bajarse del avión en Beijing y declararse maoísta, cuando la Cancillería china emitió una declaración en donde puntualizó que la relación entre el país asiático y Venezuela, "Es de Estado a Estado, no tiene fines ideológicos, y no va en contra de un tercer país". Tampoco el gobierno chino ha hablado sobre el anuncio de Chávez, de comprar 24 aviones militares. En otras palabras, China marcó distancia con el gobierno de Chávez, con la afirmación que es una relación entre países, con intereses, nada más. Vamos a ver qué pasa en Rusia, y lo clave será si se concretan los acuerdos de armas por los que Chávez va -en la creencia que si le compra más armas a Rusia, éste país estará ligado más al devenir político de Venezuela- y si Rusia conviene en que Venezuela sea su puerta de entrada a la región, como se lo ofreció Chávez, en entrevista dada a medios rusos el día 21-9-08.
¿Cuál es el valor político de la Declaración de La Moneda?
La Declaración ayuda a Chávez, en tanto que uno de los temores que le quita el sueño –el “separatismo” o la posibilidad que su poder sea cuestionado a través de movimientos regionales, lo que él llama la "revolución naranja"- es rechazado de forma clara en el documento, y éste introduce un término novedoso, que puede estarse adelantando a lo que perciben los presidentes en la región, “golpe de Estado civil”, y lo que está detrás de este término son las rupturas o cesiones territoriales, que es el fondo de la Declaración. Esta diferencia es relevante.
Siempre se había hablado de "golpe militar", pero no recuerdo el término de "golpe civil", sí de movilizaciones sociales, rebeliones populares, o movimientos civiles. Lo civil, ahora, se relaciona con "golpes", con lo que los Jefes de Estado parecen comunicar que lo relevante es que se rompa el "hilo constitucional" en un país; la estabilidad, y menos la legitimidad de quien actúa, si es civil o militar. Es decir, al hablar de "golpe de Estado civil" se equipara a "golpe de Estado militar", con lo que movimientos sociales que cuestionen al poder, enfrentan el riesgo de ser etiquetados como "golpistas", cuando en otros tiempos, podían llamarse "rebeliones civiles". Una diferencia de significado importante: el último, podía ser visto como liberador. Ahora, se evalúa como subversivo.
En este sentido, Chávez se ve favorecido, ya que acciones tipo separatistas o “revoluciones” tipo Yugoslavia o Ucrania –que era la línea de la oposición en Venezuela durante 2002-2005; la idea que la "sociedad civil" sacaría a Chávez, y lo sacó el 11 de abril de 2002- pierden vigencia y no serán aceptadas por la comunidad del Sur.
Lo anterior plantea un asunto de fondo a debatir ¿Dónde termina la movilización civil y dónde comienza el "golpe de Estado civil"? Las movilizaciones sociales no se decretan, son comportamientos colectivos espontáneos, de manera que si la gente decide salir a la calle por una causa justa y tumba a un gobierno ¿Es un golpe de Estado? Es una pregunta que deja abierta la Declaración de La Moneda
¿Cómo queda una movilización tipo 23 de enero de 1958, en este nuevo contexto? ¿Es un “golpe de Estado civil” o una rebelión popular?
En el otro lado, Chávez pierde, porque la Declaración reconoce el “irrestricto apego a los derechos humanos”, de manera que también obliga a los gobiernos a actuar de manera democrática y constitucional. Ya la expresión “golpistas” que tanto usa Chávez, tampoco tiene aceptación. Si tumbar un gobierno por la vía civil no tiene apoyo, el uso del término golpistas tampoco tiene vigencia. Si no existe uno, tampoco existe el otro.
En síntesis, la Declaración de La Moneda sugiere que se aceptan los conflictos dentro de un país, pero no al precio de tumbar un gobierno o de cortar el territorio, y que los conflictos deben ser manejados de manera constitucional y democrática.
Lo anterior, en el plano internacional, le pone un freno a sectores de la oposición que todavía sueñan con sacar al gobierno con una movilización militar, pero también al gobierno: no puede excluir o pretender uniformar a la sociedad en una doctrina. En este continuo, es donde se darán los conflictos del futuro en los países del Sur, y la Declaración avizora que los países vivirán momentos de tumultos, que se buscan sean canalizados por medios constitucionales. De manera que el juego político va a ser duro, pero no podrá salirse del marco de la institucionalidad. Esto abre otra línea de reflexión ¿Cuál institucionalidad?
Para un gobierno, es más fácil hablar de ella, porque la línea es más clara: el mandato constitucional de un Jefe o Jefa de Estado. Para la sociedad, la línea es más difusa, porque no hay una línea como un mandato presidencial. Por ejemplo, una política de exclusión dentro de un país -como la que aplica el Gobierno de Venezuela- ¿Quién la califica de anti-democrática? ¿La expulsión de Vivancos -una acción anti-democrática, brutal, y chovinista del gobierno- es para Unasur una acción que vulnera los derechos humanos o un asunto de política interna?
Aquí está el punto clave: cuál es el límite que puede tener un gobierno para acorrarlar a una sociedad, sin que eso se acepte porque es "un asunto interno". Hoy ese límite, cuando no funcionan las instituciones, es la movilización de la sociedad ¿Lo validará Unasur, en caso que ocurra? No parece. Qué pasa si en Venezuela, por los abusos del gobierno, la sociedad hace uso del artículo 350 y lo desconoce ¿No será aceptado por Unasur ese movimiento social? En este supuesto, se está en un asunto de hecho, que podrá atajar -como pasó en Bolivia- pero se le puede ir de las manos ¿Pedirá que Chávez regrese al poder o no reconocerá al nuevo poder que nazca de esa situación?
La Declaración de la Moneda supone que en los países existe división de poderes y pesos y contra-pesos institucionales, por lo que el supuesto de movilizaciones no existe, porque hay instituciones capaces de canalizar conflictos. Si no hay instituciones, como es el caso de Venezuela ¿Qué se hace? ¿Aceptar un gobierno no democrático en nombre de la democracia y de los asuntos internos? ¿Se le puede pedir a un pueblo resignarse en aras del principio de mantener el "hilo constitucional"?
Son preguntas en interrogación, porque la tendencia sugiere que el golpe militar quedó en el pasado. Las diferencias ahora se resolverán por la movilización social, en caso que los mecanismos de consenso no funcionen, o por el conformismo, si una de las partes es muy poderosa y se impone sobre la otra, que es lo que trata de hacer el gobierno de Chávez en Venezuela, y buena parte de la comunidad internacional se hace la vista gorda, porque no le interesa o porque no puede hacer nada.
De aquí que Unasur, ante esta disyuntiva, acepta la “política de la disputa”, pero no la “política de la desintegración”. Hacia allá va la región, y Venezuela no será la excepción.
Para decirlo en palabras del finado Gonzalo Barrios, el fondo de la Declaración de La Moneda, es que ante las tensiones irreconcialiables dentro de un país, no valen golpes ni secesiones territoriales, pero sí las "trompadas estatutarias", dentro del marco de la Constitución de cada país.

viernes, 19 de septiembre de 2008

¿Y qué pasó con el "millón de firmas"?
Luego que el gobierno anunciara las famosas "26 leyes", hubo una variedad de reacciones de la sociedad. Una, fue el anuncio de varios colegios profesionales para recoger "un millón de firmas" que serían entregadas en la OEA, como rechazo a las 26 leyes, y para tratar este caso en el foro regional. Con gran pomposidad, anunciaron "toldazos" en toda Venezuela, para recolectar las rúbricas.
Aunque el momento en que se planteó esta iniciativa y el sitio seleccionado para entregar las firmas, no fueron los mejores, porque, el momento; el país ahora se halla inmerso en la campaña electoral y el deterioro político y de políticas del gobierno resta la atención a otros temas, tanto, que el llamado "gacetazo" hoy tiene un segundo plano en la opinión pública. El sitio, porque para nadie sería una sorpresa que, de llegar esas firmas a la OEA, Insulza haría todo lo posible por bloquear la discusión sobre Venezuela, con una de sus insulsas respuestas que ya conocemos, "Eso es un asunto interno de Venezuela".
Lo ideal hubiera sido haber esparado un mejor momento para el anuncio de las firmas -que era luego del 23N- y haber sumado a todo el país en un esfuerzo colectivo de rechazo a las leyes.
Anunciado el propósito, sin embargo, había que continuarlo, ya que esta idea, al menos, tenía una función pedagógica y simbólica importante: mostrarle al gobierno el rechazo de la sociedad a una forma de gobernar y de imponer leyes, junto a validar, por medio de rúbricas, el 2D de 2007.
En un acto en Chacaíto, un integrante del Colegio Nacional de Periodistas, Roger Santodomingo, anunció con bombos y platillos, que ya habían cerca de 500 mil firmas estampadas. Todo un anuncio. El domingo siguiente, Chávez, en su Aló Presidente, se refirió a esto, y dijo que llevar las firmas a la OEA era algo estúpido, pero que las llevaran, porque nada pasaría, "ya que la OEA son estados, y los estados están en PetroCaribe", uno de sus brazos clientelares internacionales, que funciona, tanto que un exPremio Nobel de la Paz y hoy nuevamente Presidente de Costa Rica, Oscar Arias, dijo, ante la presencia de aviones rusos en Venezuela, que le parecía una "reacción lógica" de Rusia como respuesta a la presencia de los EE.UU en aguas de Georgia ¡Vaya Premio Nobel! Lo ganó por criticar la Guerra Fría que afectó brutalmente a Centroamérica, y hoy le parece "lógico" el revival de una, como dice Vargas Llosa, "Guerra Fría de baja intensidad" ¡Lo que hace el petróleo, más en tiempos de la quiebra de Lehman Brothers!
Luego de que Chávez habló, el tema de las firmas desapareció de la esfera pública. Sus promotores se los tragó la tierra. No se dice nada, si han recogido más, y qué pasó con las rúbricas que ya tienen.
No deja de ser sorprendente, a estas alturas, la influencia que Chávez todavía ejerce sobre cierta oposición que parece actuar más by the book que por sentido político. Pareciera que entre la crítica de Chávez a las firmas, y la salida de este tema de lo público, hay una correlación. No me extrañaría que alguno de estos sesudos asesores o encuestadores de la oposición -un buen número de ellos, como dice el refrán, "genio y figura hasta la sepultura"- hayan recomendado a los encargados de recoger las firmas, la típica receta de los consultores de la oposición, "No hay que polarizar con Chávez, así que saquen el tema de la agenda pública". Tampoco, sorprendería que alguno de los encuestadores haya complementado esta sugerencia con algo como, "Los ni-ni no quieren saber de firmas, sino de inclusión pero también de tolerancia". Y hasta allí llegaron las firmas como tema. El señor Santodomingo no ha hablado más.
Si todavía se cree que el silencio es la mejor respuesta a las bravatas de Chávez, creo que se sienta un mal precedente, en un tema tan delicado como las 26 leyes. Primero, porque quienes actúan para cuestionar cosas del gobierno, parecen depender de lo que diga o haga Chávez. Lo segundo, porque revelan no tener una estrategia clara, y sus acciones parecen cosas más del momento, de una reacción momentánea, que de una política planificada y bien pensada. Finalmente, porque parecen temerle a Chávez, y una política que quiera ser alternativa a Chávez, tiene que comenzar por lo básico: dejar de tenerle miedo. No se trata de "polarizar" como sugieren estos sesudos analistas de la oposición, sino de marcar una línea de acción política autónoma frente al gobierno. En algunas cosas no se polarizará con Chávez, pero en otras sí habrá que polarizar. Y en éstas, habrá que definir una estrategia sobre cómo polarizar. La política es flexible, no rígida, en el sentido que Chávez "da un regaño", y los "chicos traviesos" se quedan tranquilos, en la mejor tradición del "tiro la piedra y escondo la mano", que parece gobernar todavía las acciones de grupos y personas que se oponen al gobierno. Chávez no le teme al silencio, sino a la opinión informada y documentada. Si no fuera así ¿Por qué siempre elude que se hable sobre su gobierno?
Por otro lado, este retiro del tema, refuerza un precedente negativo para quienes ofrecieron sus firmas ¿Cuántas firmas se han recogido para tantas cosas, y luego no se sabe de ellas? ¿Recuerdan que se dijo que se recogerían firmas para promover un referendo para apoyar a los comisarios, presos políticos de este gobierno, y se comenzó con el mismo cuento de los "toldazos"? ¿Y qué pasó con esas firmas? ¿Se entregaron en alguna parte? ¿Dónde están? ¿Le dieron una explicación a los comisarios? Más rápido salió el decreto de amnistía de Chávez, que las firmas para convocar al referendo y promover una a favor de los comisarios, que era la idea original, porque en el decreto de Chávez, estas personas no fueron favorecidas ¿Tendrán la misma suerte las firmas del "millón de firmas"?
Lo cierto es que si se le anunció al país una acción de este calibre, debió haber sido mejor pensada, para no hacerla ineficaz en el futuro ¿El año que viene volverán estas personas y grupos, otra vez, a anunciar "toldazos" para recoger firmas para otro tema, tal vez porque "hay que promover un revocatorio a los parlamentarios", y luego que Chávez los regañe, se volverán a callar, "porque no hay que polarizar con Chávez"?
Una vez comunicado que se buscarían firmas para rechazar las 26 leyes, debió seguirse con el esfuerzo, así Chávez tenga sus bravatas. Eso, también, sería una lección para Chávez y su gobierno, ebrios de arrogancia.
Por eso la pregunta ¿Y qué pasó con el "millón de firmas"?

miércoles, 17 de septiembre de 2008

La debilidad se internacionaliza
Lo que muchos llaman los "show" del gobierno, no son nuevos. Cada vez que hay una situación complicada o antes de una elección, el gobierno apela a la tesis de la conspiración para galvanizar sus apoyos y lograr una mayor cohesión entre sus partidarios y, por qué no, lanzar un anzuelo, para ver si alguien de la oposición "lo muerde". Sin embargo, con la denuncia de otro plan para un golpe de Estado hecha por Chávez y sus voceros la semana pasada -intento de golpe que merece el rechazo de toda la sociedad, si efectivamente es así- se observaron dos cosas, novedosas frente a denuncias similares en el pasado.
La primera, si bien los funcionarios del gobierno actuaron de manera más coordinada entre ellos y, al unísono, todos salieron a declarar por los medios acerca de la denuncia para tratar de crear un clima de emergencia, con voceros que tienen fama de ser "objetivos" como Vanessa Davies y Blanca Eckhout, a pesar de toda esta coordinación, nunca antes se vio a un gobierno con tan poco apoyo político. Si no es por el ruido que los denunciantes hicieron, tal vez nadie en el país se hubiera enterado que algo pasaba. Se hicieron actos de calle en Miraflores y en Fuerte Tiuna, pero con una asistencia muy inferior a las que el gobierno lograba en el pasado. El día 15 de septiembre, hubo otro acto de calle del PSUV en la Fiscalía, y la asistencia no fue relevante. Tanto, que a los oradores como Cabello o Bernal, sólo les quedó apelar a amanezas directas contra Globovisión y Ravell -lo que muestra que les hace peso que exista un canal no independiente, pero sí que revele los hechos que el gobierno no quiere que se sepan- y en contra de la oposición. Esto es nuevo: amenazas directas en un mitin político, frente a la Fiscalía, instancia que, en teoría, debe velar por la garantía de los derechos.
Fuera de Venezuela, la denuncia del magnicidio no concitó declaraciones de apoyo de ningún gobierno. En la reunión de Unasur, el discurso de Chávez acerca de la "conspiración del Imperio" -el cual, de acuerdo a Negri, y a Hardt no son los Estados Unidos; el imperio no es un país, sino un sistema- no tuvo acogida entre los presidentes que asistieron a la Cumbre. Ni una palabra. Los presidentes estuvieron más ocupados analizando el caso de Bolivia, que sí merece atención por las implicaciones que tiene no sólo para los bolivianos y para las bolivianas, sino para la región.
Lo más llamativo es el comportamiento de los militares venezolanos. Cautos. Prudentes. Sin caer en el juego de los políticos del PSUV. Hasta ahora, no han acusado o señalado a actores políticos ¿Por qué? Una primera razón, es que no quieren vincularse a acciones radicales que puedan estimular el seguro descontento que existe dentro de las FAN, porque a nivel público lo que se observa es una desconexión entre la cúpula militar -Chávez y sus generales, todos pasados de peso- y los profesionales militares. Acicatear la polarización dentro de las FAN, no es buena consejera, y hasta ahora los militares han actuado con prudencia, al no dejarse usar por los actores del gobierno en la tarea polarizadora.
La segunda razón es, también, importante. Los "platos rotos" del gobierno lo comienzan a pagar los militares. Hoy ser general puede ofrecer poder o dinero, pero no prestigio. El generalato poco a poco se empaña, y asume los costos de una política que no los beneficia. Ya hay varios generales señalados: no sólo los que se acusan de "golpistas", sino está el general del CAAEZ, Baduel también es acusado de corrupción, y ahora, dos generales, uno de la DIM y otro de la DISIP -junto a Rodríguez Chacín, también militar aunque no general o almirante- son acusados de colaborar con dinero, protección, armas, y documentos con las FARC por el Departamento del Tesoro de los EE.UU ¿Qué podrán pensar los generales y almirantes, cuando ven a sus compañeros involucrados en hechos de corrupción y de vínculos con grupos violentos? Estas acusaciones, junto a los cientos de generales que están en sus casas y otros que han sido pasados a retiro, golpea la reputación del generalato. Esta hoy está en crisis.
La combinación de poder, militares, dinero, y política, lo que ha traído son problemas a las FAN. Un cuerpo que hoy parece más preocupado por gritar "patria, socialismo, o muerte", que por sus deberes profesionales. Es posible que en la cúpula militar haya conciencia de este creciente y gran desprestigio, y marquen distancia con el gobierno.
Curiosamente, pese a la gravedad de las acusaciones del Gobierno de los EE.UU contra los generales que dirigen a la DISIP y a la DIM, la respuesta del gobierno ha sido cauta. Al Aissami, sólo se limitó a decir que los señalados son "hombres honorables", y Chávez, solamente atinó a expresar "que es una infamia". Palabras moderadas viniendo de personas que son los adalides de la lucha en contra de los Estados Unidos ¿Por qué tanta cautela? ¿A qué le temen? ¿Qué saben que nosotros no sepamos?
Lo novedoso, posiblemente por lo anterior, es que la debilidad interna que tiene hoy el gobierno, la busca convertir en un asunto internacional. En eso está Chávez y el gobierno.
Las relaciones con Rusia siempre han tenido preferencia por parte del gobierno venezolano, pero en el marco de la crisis con Georgia, el gobierno ruso y el venezolano, parece que decidieron estrechar la relación, y ambos buscan ganar en la tensión diplomática. Rusia, al mostrar que es capaz de estar en la región, cerca de los EE.UU, como potencia militar. Venezuela, al decirle a los EE.UU que si "toca" al gobierno de Chávez, "toca" también a Rusia. Es aumentar el costo de la acción política para los EE.UU en Venezuela, al tratar de "triangular" un conflicto doméstico -corrupción y pérdida de capacidad política- con una lucha internacional entre dos países, como son Rusia y EE.UU, en el plano de la hegemonía mundial.
Es probable que la estrategia del Gobierno de Venezuela sea promover un clima anti-EE.UU en la región, de manera de lograr que este país se aleje -Bolivia puede ser, de nuevo, el "estudio de caso", país al que el Gobierno de Venezuela ha convertido en su laboratorio para sus experimentos internacionales, así como Venezuela es el laboratorio para los experimentos internos, en la economía principalmente- del hemisferio Sur -algo difícil, no sólo por la geografía, sino por los intereses, y las contradcciones del gobierno venezolano, que después que dicen "yankis de mierda", señalan que esperan que se mantengan los "lazos comerciales"- y llenar ese vacío con la presencia de Rusia. Bolivia dice que puede "abrazar" a Rusia, lo que sugiere que Venezuela será el país puente entre Rusia y la región, no sólo para la venta de productos civiles, sino para la venta de armas, en un mercado que Rusia estima apetecible, dados sus planes de rearme y de aumento de su industria militar, la que duplicó sus ventas entre 2000 y 2007, al pasar de 3.500 millones de $ a 7.500 millones de dólares.
De manera que el gobierno de Chávez trata de internacionalizar sus debilidades internas, mediante ser el país puente de Rusia con la región, para fortalecerse internamente, y lograr una ruptura entre los países del hemisferio -Bolivia como punta para ese fin- hasta ahora, afortunadamente, atajado por los presidentes del hemisferio, que usaron la instancia de Unasur para resolver los problemas entre los Estados, y no esperaron a que la situación boliviana llegara a mayores. Chávez parece apostar a una crisis regional, para apuntalarse internamente, porque adentro, ya es poco lo que puede ofrecer, más allá de denuncias sobre magnicidios y conspiraciones.
No deja de ser irónico que un gobierno como el de Chávez, que tanto se llenó la boca con la "guerra asimétrica" y la "guerra de resistencia popular" -en el simulacro de invasión que hicieron el día 13-9-08 en el estado Bolívar, estalló una granada que hirió gravemente a militares, y un obús de 105mm se atascó, lo que sugiere lo patético de esta "guerra asimétrica"- apele a un país que representa un tipo de guerra convencional: Rusia, como lo demostró al invadir Georgia. Ya que las "chinas" y los machetes no parecen suficientes para apuntalar la megalomanía de Chávez, apela ahora a los Tupolev, para ver si lo pueden salvar de su propio desastre. Una ironía y una gran irresponsabilidad.