Léeme en otro idioma

sábado, 17 de enero de 2009

¡Cuidado!
Durante la campaña para el referéndum de 2007, momento de la oportuna aparición de los estudiantes, escribí un post titulado A los estudiantes en este blog (de fecha 1-11-07), en el cual el mensaje a los alumnos, en síntesis, era evitar caer en las provocaciones del gobierno.
Hoy, para el referéndum del 15 de febrero, se plantea el mismo desafío: no caer en las tentaciones del gobierno, y que Chávez –en su miedo de perder el día 15 de febrero, y buscando controlar todo- busca atizar la violencia, al amenazar a los estudiantes con “echarles gas del bueno, y meterlos presos”, típica respuesta del dictador que es –sólo Oliver Stone queda impresionado por Chávez, “porque piensa en grande” ¡Vaya grandeza!- quien hace apenas unos días se rasgaba las vestiduras llamando genocida a Israel por sus acciones en Gaza, y hoy amenaza a unos estudiantes desarmados, con toda la fuerza del Estado que él controla ¡Qué valiente! De paso, con su desesperada amenaza a los estudiantes, Chávez viola los artículos 55 y 68 de la Constitución, que prohíben el uso de "sustancias tóxicas" por parte de la policía en manifestaciones pacíficas, como son la de los alumnos universitarios.

¿Por qué este comportamiento del gobierno? Sus acciones muestran que no parte con la preferencia en la opinión pública, para la elección del día 15 de febrero. De aquí sus acciones iniciales. No es sólo reforzar el mentiroso discurso de “la ampliación de los derechos políticos”, sino que la reformulación por segunda vez de la pregunta del referéndum, es la mejor evidencia de la debilidad de la posición del gobierno. En el primer cambio, lo que se preguntaba es lo que ya existe en la Constitución ¿Acepta usted que se postule quien quiera, y usted decide con su voto a quién elige? Hoy cualquiera puede postularse, aunque pocos quedan, principalmente porque la política en Venezuela es cada vez más desigual.

La segunda redacción (la tercera, porque Chávez ya había dado una de su propia cosecha, como "gran legislador") aprobada por la AN el día 14-1-08 es la siguiente:

“¿Aprueba usted la enmienda de los artículos 160, 162, 174, 192 y 230 de la Constitución de la República tramitada por la Asamblea Nacional que amplía los derechos políticos del pueblo con el fin de permitir que cualquier ciudadano o ciudadana, en ejercicio de un cargo de elección popular, pueda ser sujeto de postulación como candidato o candidata para el mismo cargo por el tiempo establecido constitucionalmente dependiendo su posible elección exclusivamente del voto popular?”.
La versión final es peor que la primera, por un detalle. Nótese que la pregunta dice, “pueda ser sujeto de postulación como candidato o candidata para el mismo cargo por el tiempo establecido constitucionalmente”, es una mentira. Justamente, lo que se quiere eliminar, son los “tiempos establecidos por la Constitución”, que son, al menos para el caso que interesa, de 12 años para Presidente. La postulación no es para estar un tiempo definido, sino para eliminar los límites a los mandatos en el tiempo, y así consagrar la reelección indefinida. Eso se esconde en la pregunta.
Esto no es nuevo: la propuesta original era débil, y se busca fortalecerla, al menos en etapas.
La primera, ampliar los “dolientes”, con lo que se logró sumar al PCV y al PPT, quienes estaban renuentes a asumir un apoyo total al gobierno. Ahora se suman, aunque los humillaron en noviembre de 2008, porque “París bien vale una misa”.
La segunda etapa, es ocultar el objeto que se busca: la reelección indefinida, y esto se hace con el discurso de la “ampliación de los derechos políticos”, la reformulación de la pregunta, y el discurso de “paz y amor”, con la realización de “actos culturales”. El gobierno de la “paz”.
Junto a esto, está la manipulación electoral, de manera de hacer el proceso favorable al gobierno, con lo que la idea de un CNE más reforzado en su imparcialidad se viene al suelo. No es sólo que no se abre el REP, sino que Lucena propuso que se extienda la votación hasta la 6 de la tarde, lo que beneficia al gobierno, como tiempo extra para mover sus activistas y ver si ganan, como pasó el 23N. Podría hablarse de una suerte de auto-golpe del gobierno en marcha, que sólo podrá ser detenido por la conciencia de los votantes el día 15 de febrero.

La tercera etapa, es la que está en desarrollo, ayudada un poco por los factores no partidistas de la oposición, y de aquí el por qué escribo este post, de nuevo, a los estudiantes.
La acción no es nueva: es construir el eje de polarización para galvanizar al electorado del gobierno –la misma receta de noviembre- con lo que se aspira a llegar a los 7 millones de votos de 2006 (PSUV + PPT + PCV), que es la cifra mítica del gobierno, y que nunca van a lograr por medios transparentes. Esa cifra ya es historia y Chávez viene declinando en sus apoyos, aunque Oliver Stone no lo crea. Sólo le queda el uso de la coacción, como lo viene haciendo de manera encubierta, y próximamente, tal vez lo haga de manera abierta. Ya es el poder lo que se quiere conservar, no un proyecto.
Comenzó esta etapa con el conflicto en Gaza, cuando el gobierno expulsó al Embajador y luego, rompió relaciones con Israel. Antes fue los EE.UU, y previamente, Colombia. Ahora, le toca al Estado judío. En este ambiente, a la oposición se le ocurrió la genial idea de ir a Puerto Rico a conocer de asesores extranjeros lo que ya todo el mundo en Venezuela sabe –el mismo cuento de los “ni-ni” que inclinan la balanza electoral- y cometen una gran imprudencia que es la de ir 5 políticos de nivel con el Director de Globovisión, Alberto Ravell, juntos en un avión, sin tomar ninguna precaución, como si Venezuela fuera un país libre. Por supuesto, el gobierno los dejó ir, y les preparó una emboscada, en la cual cayeron, al regresar. En sus memorias, Clinton dice que en política, cuando se mete la pata, la tendencia es a seguirla metiendo, y la metieron a su regreso, salvo Omar Barboza, de UNT, quien atinó a responder bien, “esa es su opinión”, le dijo al provocador del gobierno que se hizo pasar por periodista, y “héroe” para Chávez, cuando los abordó al regreso, en Maiquetía.
Para este referéndum, se busca que el protagonismo lo tengan principalmente los estudiantes, y menos los partidos, aunque en noviembre de 2008 votamos por partidos (en lo personal, voté por tres tarjetas: AD para la Alcaldía de El Hatillo, UNT para la Mayor, la Gobernación de Miranda, y el Concejo Metropolitano con Guevara, y por PJ para el Diputado nominal, Briquet, y “Unidos por Venezuela” para la lista). Eso no está mal. Sin embargo ¿Hay líderes estudiantiles? En 2007, el movimiento estudiantil tenía liderazgos claros, y ellos eran quienes canalizaban las noticias. De aquí su eficacia, entre otras cosas. Luego, estas personas fueron cooptadas por el poder, y no ha habido reemplazos visibles en los estudiantes, de manera que pareciera que son grupos que actúan de manera autónoma, y mientras unos mantienen el tema de “las manos blancas”, otros apuntan hacia el foquismo, y le dan munición al gobierno el cual, en cadena nacional, puso unos videos de estudiantes en acciones que en el pasado ocurrían con Jaua o Jorge Rodríguez, pero en la Venezuela dictatorial que es hoy, se construyen como actos criminales, y aparecen las amenazas del gobierno. Por suerte, los estudiantes dieron una buena respuesta a estas acusaciones, con una consigna, “Guaraira Repano dice No”.
Finalmente, la guinda del postre: Obama, quien parece ser el nuevo blanco de Chávez, para revivir la polarización. Ya se sabía que no había el menor interés en mejorar las relaciones con los EE.UU de parte del gobierno, y que sólo era cuestión de tiempo que Chávez dijera, “Obama es lo mismo, no hay nada qué hacer”. Ese día fue el 15-1-08, cuando le planta a Obama, “Venezuela y este pueblo se respetan”.

Ya sabemos el guión para 2009: EE.UU-Ataque de Israel-El “imperio contra-ataca”-Viaje a Puerto Rico de la oposición-Casualidad con Encargado de Negocios de los EE.UU-Aprobación de la “enmienda”-Amenaza ante el “intervencionismo”-Obama es lo mismo-Manifestaciones de los estudiantes-Aparece el golpismo-Chávez amenazado-Si Chávez no está, el caos-Vota Sí.

El gobierno trabaja en esto, con ayuda de Ravell, los partidos, y de los estudiantes, aunque esta afirmación pueda lucir muy dura o exagerada. De aquí que haya que tener mucho cuidado. Lo que se juega el 15 es mucho, aunque esto se dice siempre en cada elección, pero como el cuento del lobo, ahora, de verdad, sí llegó.

¿Tendrán efecto estas acciones? Sobre el público chavista sí, y por eso la crítica a los factores de la unidad. Porque las encuestas muestran que el 7,6% (Lacso) de los chavistas, no están de acuerdo con la reelección indefinida. Es obvio que si perciben que “regresa el golpismo” –que es lo que trata de mostrar el gobierno- van a salir de dudas, y van a votar por el Sí. Ahora, todos los votos cuentan, por lo que ese 7,6% no es despreciable, y hay que sumarlo al No. Igualmente, muchos chavistas que se abstendrían, si se “sintonizan” con la amenaza del “imperio” o los “golpistas”, pueden salir a votar, y votarán sí.

Los números electorales –no de las encuestas- muestran un comienzo parejo del Sí y del No. Veamos.
Con base en 2007, el piso del gobierno es de 4,3 millones de votos. El de la oposición, es de 4,5 millones de votos. Este es el piso, y con esto parten. A sendas cantidades, hay que añadir la distribución de los votos del PPT y del PCV al Sí, con base en 2008, que suman aproximadamente 400 mil votos. El gobierno tiene, entonces, 4,7 millones de votos. Como el voto disidente de 2008 totalizaba en redondo 700 mil votos, los 300 mil votos restantes van a la oposición. Entonces, tiene 4,8 millones de votos. Es decir, hay “empate técnico”. Del total del REP, hay que restar el 25% que se abstiene siempre –cerca de 4 millones de electores- lo que hace un potencial de votos de aproximadamente 13 millones de personas.
Si los pisos para el No y el Sí son los descritos, y sustraída la abstención (13,5 millones de personas), queda un mercado para conquistar de 3,5 millones de votos, que es lo que hará la diferencia para ganar o perder en febrero. En 2008, el gobierno conquistó a 1,3 millones de personas de este mercado ¿Los tiene asegurados ahora? No, porque la elección es diferente, y la estrategia de Chávez de personalizar el referéndum, busca que estas personas perciban la elección sin solución de continuidad. Es decir, una traslación de noviembre de 2008 a febrero de 2009.
Por eso la importancia de lo que la oposición haga. En 2007, su estrategia llevó a sumar 250 mil nuevas personas, y logró que 3 millones de personas, muchas cercanas al gobierno, se abstuvieran, y derrotó a Chávez. En 2008, logró sumar menos que el gobierno, como se argumentó en el post Buenos aires (día 8-12-08), y se dejó la inquietud que la oposición es fuerte, pero no crece.
Lo que hay que hacer ahora, es crecer, y el tema del referéndum permite que, si se hace con inteligencia, se sumen muchos de los que en noviembre votaron por el PSUV, y otros nuevos votantes, con lo que en febrero de 2009, la diferencia sea contundente a favor del No.

Sobre los no alineados, los números revelan que, para esta elección, se dividen en 50% No y 28% indecisos (Lacso), por lo que esta acción de Chávez puede afectar en algo su inclinación a votar.

Lo que busca el gobierno –no es nada nuevo- es revivir el formato de 2002-2004: el golpismo, y la guarimba, de manera de crear lo que lo favoreció en 2004, para ganar con el 60% (40% chavistas + 20% no alineados, según Seijas): el clima que Chávez es seguridad, que si se va, realmente va a haber problemas, que es mejor aprobarle lo que quiere, para que no haya problemas. Esto es creíble, si se toma en cuenta que en los guarismos (Lacso), el 27% de la clase AB, tiene la intención de votar Sí en la enmienda. Es decir, de cada 10 “ricos”, 3 están con el Sí. Y más de uno, “echo el loco”, va a votar Sí más rápido ahora, si se percibe que la oposición todavía no tiene madurez política, y sigue en sus “muchachadas”.

Curiosamente, el gobierno le aplica a la oposición, la estrategia que ésta usó con éxito en contra del gobierno en 2007: el Sí es la violencia, y el No la paz. Ahora, se busca que la gente defina al Sí como la paz, y el No como la violencia, y muestran videos de estudiantes lanzando piedras, pero habrá que ver si el país olvidó la foto de noviembre de 2007 que dio la vuelta al mundo, de un matón del gobierno con una pistola, y dos estudiantes cerrándole la puerta en un aula de clases de la UCV, mientras el matón trababa de dispararles.
Como se ha dicho, se está ante un gobierno cada vez más inmoral y sin escrúpulos, que no se detendrá en nada para tratar de ganar el día 15 de febrero. Por eso, la oposición tiene que ser muy seria. Lo que se juega es mucho.
Si Chávez gana, no se va en 2012, y ese cuento que le “lanzamos a Ledezma” o que “pierde en 2012”, no va a ser así. Que se bajen de la nube de la crisis económica. Si el gobierno necesita reprimir para ello, lo hará, como lo hace ahora, de manera indirecta, sin usar a la policía o a las FAN –aunque Chávez anunció el uso de la policía y de la GN- sino apelando a una rara mezcla de grupos de choque con sicariato entre mafias del gobierno. Si Chávez gana, el país tendrá a un Lukashenko o a un Mubarak, por no decir un Castro. Sólo hay 25 días, por lo que hay que ser quirúrgico y preciso en lo que se hace. No hay espacios para errores. Es la conciencia contra la maquinaria.

Afortunadamente, la Unimet sacó un oportuno comunicado sobre las mentiras del gobierno en cadena nacional, y por fin el Rector de esa universidad, Moreno León, habló “claro y raspao”. Igual acción hizo la Rectora de la UCV, profesora García Arocha, quien es discreta al declarar, pero cuando lo hace, es oportuna.
En síntesis, que no hay que ayudar a que Chávez gane el referéndum, que hoy lo tiene perdido o, en el mejor de los casos, hay “empate técnico”. Más cuando, aunque no lo parezca, esta es una elección fácil para la oposición. La puede ganar si hace bien las jugadas, y si no las complica.

La cuarta etapa, es la que arrancó el día 17-1-09 de la campaña electoral, y comenzó son avisos que dicen “Por más derechos”, nada del otro mundo o que asombre, en un tono rojo, suave, tal vez pensado para los famosos y buscados “ni-ni”.

Por el lado de la oposición, como se sugirió previamente, se nota un cambio, que no deja de preocupar. Cuando Chávez planteó la enmienda, hubo una reacción bastante saludable por parte de la sociedad, plural, diversa, fuerte, que hizo mucho bien. Vino la navidad, y enero trae otro clima: silencio, y luce que la estrategia parece poco coordinada, aunque en los últimos días, se nota un poco de más brío. Muy distinto al clima de 2007, en donde hubo una coordinación entre los factores partidistas y los no partidistas, que produjo el 2D.

Los partidos reaccionaron bien, cuando Chávez planteó extender la reelección indefinida a todos los cargos de elección. Luego de eso, se nota que otros actores son los protagonistas, y se observa descoordinación y ausencia de un discurso. Se siguió el mismo guión que cuando los inhabilitados –los derechos políticos- y el discurso es denunciar que no se abrió el REP para los jóvenes.

Cuando Chávez anunció por primera vez la enmienda, los partidos respondieron enérgicamente, pero ahora, se regresa al “no polarizar”, aunque el viaje a Puerto Rico y el video de los estudiantes, le dan a Chávez gasolina para polarizar hasta febrero.

¿Por qué este cambio? Salvo otras explicaciones, una tentativa es que los errores y roces de noviembre ahora pasan factura. Tal vez sea difícil para un Velásquez, por ejemplo, sentarse con un Borges, luego de lo de Bolívar, y ver a un Borges tranquilo, y no hay nada qué hacer, porque la oposición necesita de todos porque no tiene mayor estructura, y esto hace que los equivocados no sean políticamente responsables, porque son necesarios. Bush al menos dice que se equivocó, que metió la pata, y otras cosas, y lo dice varias veces. Aquí, “disculpas”, y listo. Es difícil que con esta realidad, pueda haber reuniones francas y cordiales. Esto también se puede replicar a los estados y municipios, en donde las pequeñeces pueden más que la visión estratégica. De manera que, al final, la fuerza de la oposición depende del nivel de conciencia de los ciudadanos, y no de una gran maquinaria, tal como se ve en el Sambil: las “personas de a pie” ponen el pellejo, mientras que los dueños dicen que “Chávez está mal informado”.

Lo anterior se dice con preocupación, sobre todo, cuando el momento del país es favorable para la oposición. Esta hace estudios, encuestas, y focus, pero parece subestimar los resultados de los mismos: el país despierta, y hay una crítica ya no emotiva sino más racional hacia Chávez y hacia el gobierno, que la oposición no termina de capitalizar. Llevan años pidiendo hablar de los “problemas de la gente” y “del barrio”, y ahora que ese momento llegó, no lo aprovechan, y guardan silencio, distraídos con la polémica política. Hasta la CEV, de manera elegante, llama a que hay que fijarse en los problemas del país, porque el pueblo está receptivo a esta realidad.
En el país hay señales interesantes que indican criticidad y más madurez de la gente, que no son aprovechadas desde el punto de vista político, y todo queda en las denuncias que no abrieron el REP, mientras lo importante –no lo urgente- queda de lado. Se mencionan cinco indicadores del país, de la realidad, no de las encuestas o focus, sino de la cotidianidad.

El primero, es interesante porque los que votaron por Carneiro en Vargas hace tres meses, ahora dicen que lo van a sacar. Como la moda en Venezuela ahora son las masacres –ya es aburrido matar a una persona sola, para los delincuentes- en Vargas unos pistoleros mataron a varias personas, y la gente se tiró a la calle, y cuestionó a Carneiro y a su equipo, “fuera piratas”, decían, y “Vargas también es Palestina”, como una manera de cuestionar al gobierno su preocupación por la vida de otros –muy loable- pero ningún interés por la vida de los venezolanos.
La respuesta del gobierno a quienes protestaban con razón, es la misma e inmoral y cobarde de siempre: llamarlos “guarimberos”, y mover autobuses con militantes para hacer “presencia”. Amenazas.
Lo interesante, es que la gente se tiró a la calle, y sencillamente lanzaron una campanada, “o acaban con la inseguridad, o los sacamos”.
Un caso similar se vio el día 16-1-09 en El Valle. Junto a las masacres, la otra moda es matar a menores, y eso pasó allí. Pero la gente, también se tiró a la calle a protestar. Aquí fueron más discretos en sus consignas, pero salieron, arengados por una persona, ya cansada de la impunidad que ya es normal en Venezuela.
El segundo, es el Sambil de La Candelaria. Mientras los propietarios buscan el entendimiento de las elites, con el cuento que “Chávez está mal informado”, la gente se dejó de zoquetadas –como se argumentó en el post Cháveznomics, los malls son uno de los pocos espacios libres que quedan en el país- y habla de “expropiaciones autoritarias”, y comenzaron a recoger firmas. Ya llevan 7.500 rúbricas, y están muy activos en la defensa de su derecho a la propiedad y a la libertad.

El tercero, un grupo de personas, invadió varios apartamentos nuevos en La Vega, y obreros y propietarios, se unieron para rechazar este abuso, y dieron plazo a los invasores hasta el lunes 19 de enero.

El cuarto, es que habitantes de Ocumare, rechazan la medida de la Gobernación de Aragua de desmantelar el Hospital del Mar, y piden un referéndum; “Somos personas, no animales”, dicen con razón.

La quinta, es que la madre de la joven fallecida por mala práctica médica en la Maternidad Concepción Palacios a finales de 2008, va a demandar, y descubrió que hay muchas madres en igual situación, producto de la mala práctica en hospitales y centros de salud del Estado. Quieren organizarse. ¿Qué tienen en común estos hechos civiles? Que ya no es sólo la protesta emocional, sino que hay una conceptualización de discursos y referencias a derechos más madurada, que es un factor a tomar en cuenta a la hora de hablarle al país. Es decir, que no hay que “carajear” a la gente o subestimarla.
Hay que evitar que el gobierno acorrale a la oposición, que la coloque como perdida, como desesperada; que oculta fines inconfesables, que es violenta, que defina al No como violencia y caos. En dos platos, que la ponga contra las cuerdas, para compensar que en los números, el gobierno parte con desventaja. El gobierno trata que la gente crea que ya ganó la consulta, y no es así, y apelan a su receta tradicional de poner contra la pared a la oposición. Hay que evitar esto y, más bien, decirle al país, como lo hizo Petkoff el día 13-1-09, que “la manipulación de Chávez es la de un perdedor”. De lo que se trata, entonces, es que el país perciba que Chávez pierde la enmienda –que es verdad- y que todo esto, son maniobras para evitar lo inevitable. Construir la percepción de triunfo del lado de la unidad, y no dejarse acorralar.
Es importante que en las comunicaciones que se produzcan, el No se defina en términos positivos. Esto es vital, porque es lo que el gobierno quiere impedir ¿Qué significa el No? En los análisis, se desprende que significa paz, tolerancia; futuro, cambio; y respeto al 2D (el No es No, que le pegó a Chávez, y ahora trata de agarrárselo, como el “buen gobierno”). Por aquí puede comenzar la definición del No, y colocar al Sí en “lo mismo”, problemas, deterioro, autoritarismo, no innovación, escasez, inflación, etc. “Los problemas indefinidos”, si gana el Sí. El gobierno dice, “Por más derechos”, la oposición puede decir, “Por un futuro de tolerancia”; adjetivar el futuro, no dejarlo sólo “el futuro”.

En 2007, hubo muchos factores que apuntalaron la victoria del No, como RCTV, las tortas de Chávez en el campo internacional, su arrogancia, Baduel, y los estudiantes. Hoy, muchos de estos factores no están, y a los estudiantes se les pide sean la cabeza del movimiento del No, junto a la sociedad civil. Esto no tiene nada de malo –en lo personal, creo que los partidos deben tener un rol mayor, y sus dirigentes también- pero insisto en que hay que tener mucho cuidado con las jugadas, no vaya a ser que un exceso de confianza lleve al traste una victoria que está en la mano no de la oposición, sino del país. La victoria del Sí significa robarle el futuro a Venezuela. La victoria del No, significa la posibilidad de construir un futuro, con diferentes matices y tonalidades. Al menos, eso es lo que yo le diría al país, más allá de las encuestas y los argumentos políticos o jurídicos, que también están en contra del gobierno.

Al comenzar su viaje en tren de Filadelfia a Washington para juramentarse como Presidente el martes 20, Obama ofreció un discurso. En parte del mismo, hay una frase que puede servir de guía para quienes promovemos el No en Venezuela. Obama hizo un
llamado no a nuestros instintos fáciles sino a nuestros mejores ángeles”.
En el tema de la reelección indefinida, nuestro "mejor ángel" es Bolívar, quien en carta a Santander fechada el día 4-6-1826, cita el rechazo de George Washington en 1797 a una tercera reelección -vaya, Bolívar y Washington unidos, cosa que infartaría al gobierno, que ha buscado, con cierto éxito, enemistar a Venezuela y a los EE.UU- y lo dice de esta manera, "La Constitución no quiere que un ciudadano rija la nación por más de ocho años: yo la he mandado catorce en medio de la guerra y de la revolución, entre las leyes y la dictadura(...)Además, Excelentísimo Señor, la hermosa lección que nos ha dejado el héroe ciudadano, el padre de la gran república americana, no debe ser inútil para nosotros. El pueblo quiso nombrarlo nuevamente para la suprema magistratura ¡Generosamente mostró el peligro, aquel virtuoso general a sus conciudadanos, de continuar indefinidamente el poder público en manos de un individuo! El Héroe fue oído, el pueblo fue dócil; la república americana en el día es el ejemplo de la gloria, de la libertad, y de la dicha de la virtud. Tan grande, tan sublime lección, me dice lo que debo hacer; también Colombia sabrá seguir noblemente a su hermana mayor. Yo no puedo mandar más".
Dejemos los instintos –el autoritarismo y la falta de generosidad, para citar a Bolívar- al gobierno y a Chávez, y mostremos al país “nuestros mejores ángeles”, que son la democracia y un futuro pleno, con generosidad, para todos y todas.

sábado, 3 de enero de 2009

Cháveznomics
Durante el gobierno de Ronald Reagan (1981-1989) en los EE.UU, se acuñó el término de Reaganomics, para referirse a las políticas neoliberales aplicadas durante su mandato, como resultado de la crisis del “Estado de bienestar” en los 70. El término lo tomamos prestado, para hablar de Cháveznomics, que son ¿políticas? que crean una suerte de economía que se congela, que se detiene, que se queda inmóvil, y con eso se considera que la economía recuperará su equilibrio. Es decir 0 (sociedad) = 0 (economía), luego, hay una situación de equilibrio 0 = 0.
Desde 2005, el gobierno viene restringiendo la oferta, a través de estatizaciones, confiscaciones, invasiones, controles, leyes habilitantes, etc, -el inmoral pero aplicado "método Chaz"- y eso explica que el crecimiento del PIB haya estado focalizado en pocos sectores económicos –comunicaciones, comercio, banca- y menos en sectores con rendimientos estructurales en la economía a futuro, como la manufactura que de 7,2% de crecimiento en el lapso 2007, terminó el 2008 con un crecimiento discreto del 1,6 por ciento, de acuerdo al BCV.
De 12 sectores económicos que mide el BCV para el cálculo del PIB, en 2007, 6 crecieron con tasas de dos dígitos, mientras que en 2008, sólo uno (Comunicaciones). En 2007, ninguno decreció. En 2008, decrecieron dos (Minería e Instituciones financieras).
Estas restricciones explican en buena medida la escasez que vivió el país en 2007 y parte de 2008, y que se corrigió no en su totalidad, al flexibilizar los precios, de manera que la oferta mejoró. El último aumento, cerca del 31 de diciembre de 2008, para que nadie lo sintiera, fue en el precio de las sardinas, que subieron en promedio cerca del 100% en su precio al detal.
Igualmente, esta limitación a la oferta da cuenta del aumento de la inflación, que cerró en 32,7% en 2008 (Cepal), y la de alimentos fue una barbaridad: 40,3% (BCV).
Sin embargo, si bien se limitaba la oferta, se estimulaba la demanda, mediante el gasto público –sólo en 2008, los créditos adicionales fuera del presupuesto aprobado, llegaron a US$ 26 mil millones, es decir, otro presupuesto- y la brecha entre una oferta restringida y una demanda creciente, se llenó con importaciones, las que pasaron de 38 mil millones de dólares en 2006 a 55 mil millones de dólares en 2008, de acuerdo a la Cepal.
Todo este esquema se sostenía en precios petroleros crecientes, que en promedio para 2008, llegaron a US$ 88,74 el barril, y que en términos reales, estos precios son más altos a los logrados en 1981 (a precios de 1973, un barril de 2008 = 15,16 $, frente a los 14,21 $ del barril en 1981). Es decir, se rompió la barrera “de los precios más altos logrados en 1981”. El gobierno de Chávez ha tenido los ingresos más cuantiosos del país en términos reales.
Tanto petróleo, que las exportaciones de este commodity aumentaron de 62 mil millones de dólares en 2007, a 93 mil millones en 2008, mientras que las exportaciones no petroleras son apenas de 7 mil millones de dólares (de estas, buena parte son minerales como hierro, es decir, pocas manufacturas).
En su informe de fin de año, el BCV dice algo impactante por lo que revela acerca de la economía venezolana, que rememora la factoría petrolera que fue Venezuela durante Gómez o Pérez Jiménez, “A su vez, la participación de las exportaciones petroleras dentro de ese total, se elevó a 93% y la composición institucional del sector público y del sector privado, fue de 95,2% y 4,8% respectivamente”. Es decir, que del 100% de las exportaciones del país (100 mil millones de dólares en 2008), 93% son petróleo –y crudo, ya que la refinación bajó en 1,2% y eso se ve en los innumerables accidentes en las refinerías, el último en Amuay, mientras que las exportaciones de crudo subieron en 7,9%- y de ese total, el 95% lo produce el gobierno, y apenas el 5% el sector privado.
El impacto de esta cita es tan grande –al menos para mi, que estimo que lo estructural de una economía son sus manufacturas y su capacidad para exportar bienes- porque revela una sociedad cada vez más dependiente, dentro de un discurso vacío de la “soberanía nacional” y “la dignidad de los pueblos”. Muy al contrario, es un país más vulnerable, que vive su pasado hecho presente. Un país como que decidió regresar a lo que alguna vez fue, tal vez porque esa idealización del pasado le ofrece más seguridad que un incierto futuro que hay que construir. Al fin y al cabo, eso es el socialismo: la sustitución del futuro por un presente estático, pero seguro. Eso es Cuba: los carros de los 50 simbolizan ese pasado seguro en un presente estático, inmutable, que no cambia. Así luce Venezuela: un país de mucho ruido, pero que en lo macro luce estático.
Al mismo tiempo, estas cifras revelan la crudeza de la "infraestructura" –en términos marxistas- de la sociedad venezolana, y sus relaciones de producción. Aquí no hay socialismo, como nunca hubo capitalismo, sino lo que siempre ha habido es un grosero rentismo, y la división social venezolana es en términos del “nivel de conexiones” que hay.
Unos pocos que controlan al Estado, y un montón de vivos que se enchufan para bailar la danza de los petrodólares. Por supuesto que hay un sector emprendedor, capitalista, e innovador, pero es pequeño, y vive sujeto e influenciado por la dinámica de las relaciones de producción rentistas, caracterizadas por la apropiación de la riqueza petrolera para formar grupos que luego entran en conflicto con el sistema –las fuerzas productivas- y de ahí parecen derivar los cambios. Además, ese sector moderno, salvo excepciones muy contadas, no participa mayormente en los aspectos medulares de la economía del país, sino en lo residual. En otras palabras, el “lomito” lo tiene el Estado –junto a las claques que lo chupan- y la “chocozuela”, el sector privado, aunque gane dinero.
Así pudiera explicarse el paso de la Venezuela rural a la Venezuela urbana, en tanto el petróleo aceleró las contradicciones entre las fuerzas productivas –la agricultura y el comercio del Siglo XIX- y las relaciones de producción –la nueva clase política y de gobierno derivada del petróleo- que cristalizó el 18 de octubre de 1945.
La Venezuela de las contradicciones que retrató Teresa de la Parra en Ifigenia. Los Alonso, mantuanos, leídos, con buenos modales, pero limpios; frente a los Leal, sin historia, pero conectados a la nueva Venezuela del petróleo, al dinero, al gobierno. Un país de “filósofos” que no “tenían en dónde caerse muertos”, hasta el reventón de Barrosos.
Algo similar pasa hoy: unos “tíos Conejos” –Chávez y su grupo en los 70 y los 80- que se volvieron “tíos Tigres” en los 90, es decir, controlan todo y son autoritarios, y ese parece ser el “ciclo de vida” del poder en Venezuela: cuando no tienes poder, ser un “tío Conejo” –evitar que te jodan- pero cuando al fin lo alcanzas, te conviertes en un “tío Tigre”, es decir, ahora te toca joder a los que te jodieron y a los que no te jodieron. En fin, ni derecha ni izquierda, ni rico o pobre, ni blanco o negro, ni de Caracas o del interior, sino si estoy jodiendo o si me están jodiendo. Esta última en la estratificación socio-política de Venezuela.
Eso explica por qué el resentimiento y la macolla estén a la orden del día en el país. El primero, desagravios que nunca se olvidan, y que en la primera –es decir, cuando se sea “tío Tigre”- se cobran. La segunda, como forma de organización natural de la sociedad venezolana, para sobrevivir como “tío Conejo” ante la presencia de los innumerables “tíos Tigres” que hay en cualquier organización –pública o privada- del país. Una especie de organización feudal.
Durante los famosos “40 años”, se habían dado pasos discretos para superar esta realidad y enseriar al país -el emporio industrial de Guayana como ejemplo de la Venezuela que hace cosas distintas al petróleo- pero las políticas del gobierno han llevado a que Venezuela sea una sociedad más tribal y primitiva en sus relaciones de poder, aunque se vista de Armani o asista a “catas”. No por casualidad, hay un aumento del sicariato y los crímenes por encargo. En una sociedad que no tiene instituciones y el Estado es todo, los pocos espacios que quedan se disputan mediante formas tribales de violencia social.
A partir de 2008, el gobierno comienza a cerrar el círculo de la Cháveznomics. Ya no sólo limitó la oferta, sino que en ese año, inició las restricciones a la demanda. Uno de los genios económicos del gobierno, El Troudi –aunque, sinceramente, da cosa escucharlo hablar, por lo simple y básico de sus ideas y su pobre manera de comunicarlas, aunque escriba libros; parecido a Diosdado Cabello, a quien las elites venezolanas de oposición cortejaron hasta no hace mucho; un par de “dientes rotos” de los que retrató Pedro Emilio Coll- parece que quiere afincarse en contra del consumo, cosa que Chávez “compró”, ya que va acorde a la “ética socialista”.
Esto se hace a través de actos simbólicos, y de decisiones concretas en materia económica.
En lo simbólico, hay dos acciones. La primera, la confiscación del Sambil de la La Candelaria. Sí, confiscación, porque no se cumplió con la Ley de Expropiaciones ¿Desde el punto de vista simbólico, qué significa esta confiscación para la restricción de la demanda?
Golpea un emblema del progreso nacional: el consumo de marcas, “los marqueros” –como dice la gente en la calle- y le pega al verdadero himno nacional de Venezuela, “vengo de abajo, no tuve papá, nadie me quiso, pero surgí, y ahora soy alguien”, que es la obsesión nacional: ser “alguien” y “sufrir para ser digno”, y una manera de comunicarlo es teniendo cosas de marca y costosas. Si no, eres “un don nadie”, que en Venezuela es peor que insultar a la mamá. El fantasma del mantuanismo reciclado en las marcas.
El “surgir” en una sociedad de alta inflación en donde, por ejemplo, tener un carro o una vivienda se hace imposible hoy, deriva en objetos de consumo de status. Ya no es el carro –imposible para muchos, pero sí para casi todos en los 70 o 80- pero sí el Blackberry –hasta los muchachos que llevan los mandados en los supermercados lo tienen- o comprar ropa en Zara o Bershka. Alguna camisa Lacoste o Tommy con unos pantalones Regata, con zapatos Nike, y un reloj Swatch dorado para las damas –hay hasta listas para adquirir este reloj- o alguna prenda Diesel, combinado con un tatuaje o piercing. Y los lentes aplanados D&G, que dan la sensación de intelectualidad. El Wii o Xbox para los hijos (sería una “raya” para una familia que su hijo sea el único en el salón en no tenerlo), y ahora las MacBook, que dan status de pensadores, de gente madura, sensible, que sabe lo que quiere, de acuerdo a la tipología de los consumidores que diseñan los “primos” de las encuestadoras: la investigación de mercados. Es una sociedad de “ricos” en marcas, pero “pobres” en la economía real, esa que estudió Ricardo, Smith, Marx, o Keynes.
Esa es Venezuela: ante la pobreza estructural de salarios deprimidos y alta inflación, sólo queda el refugio de la marca para aparentar que “se es alguien”, y tapar un poco lo que ya se ve en algunas urbanizaciones del Este: casas y edificios deteriorados –prácticamente cascarones- pero con “sendas naves” en el garaje –el otro símbolo del status nacional, el auto- y vehículos particulares estacionados en frente, pero que dicen “taxi”. Es decir, personas del sector medio que “taxean”, y que son marginales en el sentido que están al margen de lo formal, aunque ganen 500 mil bolívares "viejos" diarios. Adquirieron sus casas en los 70 o los 80 o las heredaron de sus padres, pero la crisis y la inflación se los comió. Viven allí, pero son informales, y protegen el estatus de clase media, con las marcas, ya que no lo pueden hacer con un salario real fuerte o con empleos formales. No en balde, Gerardo Blyde anunció que en Baruta, van a refaccionar los ambulatorios públicos porque, “aunque la zona es de clase media, la gente se queja de los costos de la salud” (El Nacional, día 28-12-08).
En este sentido, tal vez el conformismo de la sociedad venezolana se explique, entre otras cosas, por la transformación de la sociedad: ya no es una pirámide o algo parecido como lo fue en el pasado, sino un plano (la mayoría), con una cúpula (la minoría), que sobresale. Dos grupos claramente: los de arriba, que se han beneficiado con Chávez, y un sector popular subido en algo, que se magnifica con una clase media empujada hacia abajo –menos la burocracia del gobierno- lo que da la sensación de una sociedad más igualitaria y boyante. Es una sociedad de sueldos promedio de 3.000.000 a 5.000.000 de bolívares “viejos”, que sólo permite acceder al universo simbólico de la marca, que da algo de status.
El gobierno iguala hacia lo básico, no hacia lo mejor. Tal vez esto explique sus niveles de apoyo que oscilan entre el 40 y 50 por ciento. Para muchos lo básico ya es un logro, en un país con carencias importantes. Ese es el secreto de la igualdad del gobierno, y del bienestar que, de manera relativa, muestran las encuestas, afluencia que exagera la propaganda del gobierno.
Por esto, los centros comerciales tienen –en una expresión weberiana- un “efecto no buscado”: sirven de niveladores de la clase social subjetiva, en tanto crean un espacio simbólico en donde ricos, pobres, y clase media confluyen en un espacio cerrado y protegido, y comparten un status igual de afluencia de manera vicaria. El consumo y los malls son uno de los pocos espacios para mostrar que “se es alguien”, que ha creado una cultura que legitiman las cuñas de TV: “sifrinos” que hablan como motorizados (“burda’e zumbaos”). El ideal de unidad de la sociedad venezolana de las elites.
Tal vez esto explique el surgimiento en Venezuela de un mercado editorial de revistas de alta factura en temas lujosos o de conciertos con grandes artistas –Elton Jhon, quien ya ha venido al país; o Kylie Minouge- que no sólo indican una sociedad más segmentada en términos de sus clases sociales, sino que son revistas y eventos de costo accesible (relativo) a todos los grupos, pero que crean una “riqueza virtual” que compensa en los sentidos, lo que es imposible o difícil de tener o producir en el mundo real de la economía. Venezuela vive una economía de símbolos, que no es la que critican Forrester o Kleim, sino, básicamente, una “economía simbólica de compensación”. Es ese el valor del Sambil o de cualquier mall.
Ya Venezuela no es el país “más feliz del mundo”. Ocupa el puesto 26 de 178 (http://www.happyplanetindex.org/listactual.htm), mientras que Colombia está en el puesto 2, superada por Vanuatu.
A lo mejor esto no es visible en una sociedad que entre chiste y chiste, discursos sobre la responsabilidad social, y cuñas de cielos azules y gente alegre que aparecen por la TV, la gente se acostumbra a todo –y, de paso, se siente orgullosa de eso- y transita hacia un contexto de una calidad de vida a la baja o, por lo menos, centrada en lo básico, con una que otra “canita al aire” esporádica. Habrá sus excepciones, como la que contó Rafael Osío Cabrices (Todo en Domingo, día 21-12-08), en la que lo atendieron muy bien en Sanidad para darle “el certificado amarillo”, pero no es la regla. Salvo excepciones, la sociedad venezolana es un poco más sombría, aunque intente mostrar lo contrario. Una sociedad que el gobierno quiere llevarla a lo básico. Dos cineastas italianos se percataron de ello e hicieron un documental que trae cola llamado La Minaccia (La amenaza) sobre la realidad que vive el país, que se acostumbra a ella (http://www.laminaccia.com/): llegaron ilusionados, y se fueron desilusionados. También, la prestigiosa investigadora criolla Maritza Montero, se percató de esta realidad real, al decir, “cada vez la fisura es más profunda” (El Nacional, día 28-12-08).
Lo segundo, es el acercamiento simbólico a Cuba con mayor fuerza o, mejor dicho, con los símbolos de restricciones de Cuba, que es casi todo. Parece que Venezuela se fideliza rápidamente, mientras Cuba se deschavetiza lentamente.
Los actos en Venezuela con motivo del 50 aniversario de la “revolución cubana” fueron simbólicos, aunque discretos, como la visita de Raúl Castro al país –no hubo cadena- seguramente porque el gobierno sabe el rechazo a la fidelización del país, que traducen las encuestas. Quieren, pero lo hacen “por abajito”. No obstante, ver a Chávez vestido de gala como si se tratase de una fecha patria, da tristeza, por su entrega, por su subordinación y empequeñecimiento ante Fidel Castro. Castro es a Chávez, lo que Rosebud al Ciudadano Kane. Definitivamente, Chávez vive por y para ser como Fidel Castro. No hay duda de ello, y tal vez por esto el recelo del “tío” Raúl con su “sobrino” Hugo.
No obstante, acercarse simbólicamente a Cuba, tiene la ventaja de construir un discurso de restricciones en momentos de crisis. El gobierno siempre ha buscado su Bay of pigs, pero en un ambiente de precios petroleros a $ 100, era poco creíble el discurso de las restricciones. En cambio, en un ambiente de precios petroleros de $ 30 con un gobierno ya fidelizado y que se ha radicalizado –aunque no lo parezca- así comenzó 2009, el acercamiento simbólico a Cuba puede, a los ojos del gobierno, legitimar un discurso del auto-bloqueo –porque no hay bloqueo de los EE.UU, sino un intercambio comercial de US$ 55 mil millones- que facilite la toma de decisiones que restrinjan a las personas. No por casualidad, el gobierno está empeñado ahora en cuestionar y atacar al consumo, y el discurso cubano viene como anillo al dedo: los sacrificios, las restricciones, la escasez.
El acto el día 1-1-09 de Chávez con Cuba, tal vez quiera simbolizar que se abre la etapa de las restricciones en Venezuela, de mayores controles, de sufrimiento y sacrificios.
No me considero anti-cubano, pero sí anti-Castros, y estoy de acuerdo con la suspensión del embargo, la flexibilización de la Ley Helms-Burton, y el cierre de Guantánamo, pero no pude dejar de sentir cierta preocupación y escalofrío cuando leí la excelente reseña de la cotidianidad cubana hecha por Roger Cohen del Times de New York (publicada por El Nacional, día 4-1-09), porque me pareció que en Venezuela se está imponiendo, poco a poco, la cultura del autoritarismo cubano. A ratos, pensé que leía una reseña sobre Venezuela y no sobre Cuba, por la casi perfecta simbiosis de muchos detalles que comenta Cohen en su trabajo. No en balde, existe algo que llaman "VeneCuba".
Si antes se quería comprar el socialismo cuando había dinero, ahora, sencillamente, se lo quiere imponer, porque ya no hay. De aquí la insistencia de Chávez en la reelección indefinida, y su posterior reincidencia si la pierde, de acuerdo a las palabras de otro genio del gobierno y de un verdadero “tío Conejo” que supo aprovechar muy bien la “IV República”, Müller Rojas (El Universal, día 3-1-09)
Aunque no nos damos cuenta en el país –con esa capacidad de adaptación, que Dios nos la guarde- cada vez el gobierno interviene más en los ámbitos de decisión individuales, micro. Ya no es sólo la macroeconomía, ámbito de los gobiernos, sino en la microeconomía, área de los individuos. Interviene en lo que las personas, como agentes económicos, deciden colocar sus “recursos escasos”.
Acerca de las decisiones concretas, durante 2008 se vinieron aplicando algunas. Una, es la política automotriz, en donde la oferta de vehículos es menor por restricciones a la producción local, a las divisas, a las importaciones, que produce una baja tanto en cantidad como en marcas, y eso llevó a que la formación bruta de capital fijo y las expotaciones no tradicionales, bajaran en 2008. Luce que lo que se busca con esta política es delimitar el mercado automotor a pocos tipos de carros, y eso ha creado una distorsión horrorosa: un mercado de carros usados, cuyo precio es mayor que la de autos nuevos, lo que hace más inaccesible los vehículos. Al crear un cuello de botella en la oferta automotriz, la demanda no satisfecha estimuló la creación de un mercado de carros usados muy distorsionado.
Esto es lo que hacen los controles, como documenta el economista que planificó en el socialismo de Hungría, Kornai (1991), al indicar que la burocracia produce corrupción y escasez. Si algo caracteriza al socialismo en la economía, es una burocracia con sus correlatos de escasez y mercado negro, como hay en Venezuela (de divisas, de autos, de repuestos). Al tratar de crear el "hombre nuevo solidario" con políticas de control, lo que se crea es mayor corrupción. Si no, que lo diga Cuba, con sus mercados de peso y de peso convertible (CUC).
También, se aplica la moderación de los agregados monetarios –liquidez- pero no con propósitos anti-inflacionarios -ahora, bajaron el encaje en 3 puntos de 30% a 27 por ciento- el aumento de las tasas de interés para el consumo al 33 por ciento y de vehículos al 28 por ciento, y una medida brutal no sólo porque se anunció entre “gallos y medianoche” –como ya se acostumbra el gobierno, no siente que tenga que rendirle cuentas a nadie, habría que imaginar cómo será esta conducta si Chávez gana la reelección indefinida- que es la reducción del cupo de Cadivi de 5.000 $ a 2.500 $ año/solicitante, que se agrega a la reducción del cupo para compras digitales y la eliminación de las tarjetas pre-pagos. Finalmente, se anuncia un impuesto del 2% al comercio electrónico.
Se agrega, el clima adverso para la inversión, y la decisión del Sambil, que comunica restricciones al consumo.
¿Cuál es el común denominador de estas medidas? Que afectan la demanda, y la limitan, y poco a poco se tiene una ciudadanía amurallada, amputada en sus conductas cotidianas, y cada vez más encallejonada en sus ámbitos de decisión individual. Junto a la inflación, llevó a que el consumo privado cayera de un 18,7% en 2007 a 6,4% en 2008, mientras que el consumo público aumentó del 5,1% al 5,8% en el mismo lapso. Lo que se llama un verdadero frenazo al consumo privado, y se golpea uno de los pocos espacios en los que el gobierno no había intervenido directamente –sí por la vía de la oferta- que es comprar, gastar, y consumir. Uno de los pocos “espacios libres” que le quedan a las personas.
Esta es la “nueva política económica” del gobierno: limitar tanto la oferta como la demanda, en la creencia que eso equilibrará los valores macroeconómicos, y seguramente bajará la inflación. Por supuesto, restricciones que se aplican a la sociedad, no al gobierno, que mantiene su compra de armas, por ejemplo, y Rusia anunció que entregará misiles al país, aunque nadie en Venezuela lo ha anunciado. De nuevo, el juego de la desinformación y el silencio, para hacer todo lo que les de la gana, mientras el país se acostumbra a una calidad de vida de segunda, y la idea es llevarlo a lo básico, a lo elemental, mientras el gobierno se consolida como poder.
Para el gobierno, este es el momento de solidificar el clima de restricciones y, como resultado, un mayor control de la sociedad, en donde una minoría sólo podrá acceder a cosas que antes eran comunes en el país. Pero la desmemoria es algo que caracteriza a cualquier venezolano o venezolana, y también se enorgullece de eso.
Posiblemente, el gobierno concluya que la mejor manera de lograr un control político del país, sea por la economía. Al principio, limitó la oferta, pero como dice el afamado economista hindú Bhagwati (2007), la economía es "una amante celosa, si la descuidas, estás en peligro"; descuidó la demanda, y con eso, aumentó el consumo. Malo para un gobierno que pareciera conocer la popular tesis de Seymour Lipset de los 60: que el desarrollo económico promueve la democracia.
El gobierno expandió la demanda, pero ahora parece darse cuenta que con una demanda en expansión, peligra la hegemonía política, replicar el modelo fidelista. No sólo porque no la puede atender -no hay capacidad productiva para ello, de aquí la restricción de divisas que hace Cadivi, organismo que es el verdadero Big Brother de Venezuela, ya que la sociedad criolla vive por y para los dólares, y el gobierno la agarró en donde más le duele- sino porque una demanda en expansión, tiende a favorecer la democracia. Los autoritarismos, se han solidificado en momentos de restricciones y ajustes, con el discurso del sacrificio. Una revolución necesita una retórica del sacrificio, de la calamidad, para justificar perder libertades. Con esto, más de una generación de cubanos justificaron a Fidel Castro y sus autoritarias medidas: es el precio que hay que pagar para llegar al Paraíso. Muchos, todavía, consideran valioso el precio, luego de 50 años ¿Es Cuba el Paraíso hoy?
El gobierno de Chávez repara en que una demanda amplia obstaculiza el control político. Ahora, apelan a la limitación de la demanda, la que junto a la oferta restringida, puede ofrecer el contexto para intentar aplicar una hegemonía política, sin más, que ya ocurre de hecho. De nuevo, se cita a Müller Rojas quien dice que Venezuela es un "Estado unitario de hecho y no de derecho" (El Universal, día 3-1-09), con lo que la idea de poderes plurales desaparece, y muestra la verdadera cara del gobierno: un poder personal y centralizado. Para lograrlo, necesitan que tanto la oferta como la demanda, tengan límites, esto en la economía.
Si el Chávez de las “vacas gordas” era autoritario, el Chávez de las “vacas flacas”, lo será al doble, y no en balde, es su mayor apego simbólico a Fidel, para agarrar la seguridad que necesita ante un ambiente de incertidumbre que lo descontrola.
Aquí entra la economía. Tal vez sea la puerta para llegar a los sectores del gobierno menos ideologizados. Las encuestas nacionales, como las foráneas (Latinobarómetro), sugieren que hay una mayor sensibilidad al tema económico, y a través de éste, se puede cuestionar todo el modelo del gobierno. A partir de la inflación, demoler el socialismo. Es la lógica. Antes, a lo mejor era difícil, porque había bonanza, pero ahora no. Hay un contexto que la gente ve. La oposición debe liderar el tema económico, para entrarle al centro del gobierno, y desmontar toda su trama. No hacerlo, “más que un crimen, sería una estupidez”, como dijo Talleyrand. Sería imperdonable.
La economía, puede mostrar que Chávez es vulnerable, sustituible, como se ha revelado en la política. Por lo demás, la economía sí llega al barrio, porque las personas populares están acostumbradas a bregar diariamente –tienen una constitución emprendedora y capitalista- más que las elites, orientadas mayormente al rentismo, a cultivar relaciones sociales para favores o “movidas”, y muchas ya han sido cooptadas por el gobierno -aunque en público digan que no son del gobierno- tal como ocurre con sectores de elite y de clase media en China, capturados por el gobierno de ese país. De aquí que sean tan pro status-quo y como Chávez, le tengan miedo al cambio, a la innovación, a lo que Schumpeter llamó la “destrucción creativa”, que caracteriza a los modelos de mercado, que Castro acabó en Cuba –los Chevrolet de 1957 todavía por las calles, el tiempo se detuvo- y Chávez comienza a destruir en Venezuela. Primero, con acciones simbólicas como las mencionadas, pero ahora, cada vez más en el campo real de la economía particular.