Léeme en otro idioma

lunes, 17 de enero de 2011

Desmemoria y cuentos
El sábado 13 de enero, Chávez ofreció su "memoria y cuenta" al país, en una nueva AN, plural. Eso no ocurría desde 2005, por error de la oposición, pero en 2010 la Unidad compitió y los electores votaron por su mensaje: una "AN de equilibrio, de contención, de balance".
La sabiduría de los electores se vio compensada por el comportamiento de Chávez. Aunque sea sólo por un momento, aquél se vio obligado a tener otro desempeño, otra postura, y eso es producto de los resultados del 26 de septiembre, de la racionalidad del elector.
El domingo 14 de enero, las portadas de El Nacional y de El Universal captaron bien lo central del mensaje. El primero, tituló que Chávez "habló de un país inexistente", mientras que el segundo -en su reseña fotográfica- tituló "7 horas entre cifras y cuentos".
Ciertamente, ese es mi balance: un país que no existe -al leer a Chávez, me preguntaba ¿De cuál país habla?- y cuentos, chistes, anécdotas; desmemoria y cuentos, es mi balance.
Pero la noticia no fue el balance, sino el comportamiento cordial y el llamado a "diálogo" que hizo Chávez.
¿Por qué ese cambio? Por la reacción, muchos esperaron un mensaje agresivo de Chávez -que es lo normal, si se quiere- pero "sorprendió" con un mensaje cordial.
Incluso, pasó por debajo de la mesa que fue la Unidad y no Chávez, la que propone el tema del diálogo, pero la noticia es que "Chávez propuso el diálogo". Esto indica cómo Chávez influye, determina nuestras vidas, ya que todo lo que haga que se salga del guión es noticia, aunque las ideas sean propuestas por otros. Incluso, si una persona no está clara en la naturaleza de este gobierno, un discurso como ese lo "marea" y lo pone a dudar. Muchos acérrimos adversarios de Chávez, al día siguiente, hablaban impresionados de su desempeño en la AN, y que "merecía un Oscar", y creo que no lo dijeron de forma irónica. Confirmo una "hipótesis": si Chávez modera, muchos que lo adversan se dejan atrapar de nuevo ¿Será ese el juego del gobierno?
En todo caso, el dictador se anotó en la onda del diálogo que solicita la Unidad ¿Por qué? Por razones internas y externas.
En lo interno, hay dos motivos. El primero, no seremos bolivianos o tunecinos como se quejan muchos de la oposición, pero en diciembre, el país se movilizó ante el "paquete dictatorial" -que pese a las palabras amables de Chávez, se mantiene, así como la represión judicial en contra del Diputado Biaggio Pilleri, para desconocer su cargo, como hicieron con el Diputado José Sánchez - y mostró que iba a seguir en la calle. El gobierno tomó nota de esta clara voluntad del país, y optó por frenar. De no haberlo hecho, hoy el país estuviera movilizado, y lo más probable es que los desagravios se estuvieran uniendo en un gran bloque social contra la dictadura.
Lo segundo, una nueva AN plural. La diferencia que hace tener 67 diputados que no son del gobierno en el hemiciclo. Si Chávez hubiese obtenido los 110 diputados que quería, la noticia hubiera sido otra. Seguramente, hubiese anunciado la confiscación de Alimentos Polar, y que la ley habilitante iría "contra el Estado burgués". 67 diputados lo hicieron "coger mínimo" -como decía la cuña de la Unidad durante la campaña- porque si hubiese llegado con un discurso altanero, los diputados que no son del gobierno lo hubiesen increpado allí mismo, en "cadena nacional". Un dictador hace concesiones, pero no se deja increpar, y Chávez optó por lo primero. La conclusión es que 67 diputados no son mayoría cuantitativa, pero sí son mayoría cualitativa.
En lo internacional, estamos ante un fenómeno que pudiera llamarse, al decir de Serge Moscovici, la "era de las multitudes": Bolivia, Chile, Túnez. La gente en la calle sacando dictaduras -como en Túnez, los estudiantes motorizaron los hechos, apoyados por "intelectuales" que habían mantenido el discurso de la democracia- o haciendo retroceder a gobiernos que tomaron medidas económicas que afectan a las personas, como pasó en Bolivia y pasa en Chile.
Cualquier gobierno y más una dictadura, le tiene pavor a las multitudes en la calle. Más ahora, como se vio en Túnez, que a esas multitudes no las pueden reprimir -tal vez lo puedan hacer en China, Irán, o Rusia, dado su poder- y el ejército del país africano se abstuvo de disparar a la muchedumbre que protestaba una dictadura que ya tenía 23 años en el poder. Entre otras cosas, porque la justicia internacional es implacable contra los llamados crímenes de lesa humanidad. Nadie quiere exponerse. Nadie quiere ser responsable, porque ya no existe el "sólo cumplía órdenes". Se individualizan las responsabilidades, y eso es un disuasivo a la hora de reprimir.
Aunque aquí en Venezuela la noticia pasó sin mayor relevancia, lo de Túnez tiene un efecto demostración importante: es posible sacar una dictadura longeva, con un fuerte aparato de represión y control e incluso, como anotó El País de España, una dictadura en una cultura Musulmana.
Hacia los militares, también tiene un mensaje de demostración: no pueden dispararle a una multitud, sin que haya graves consecuencias en la justicia internacional para los autores de la violencia del Estado o de una dictadura.
Es indudable que estos hechos también influyeron en el gobierno, que venía con un "paquete" de aumentos del IVA, nuevos impuestos, subida en las tarifas de servicios públicos, y sólo llegó a concretar la devaluación (igualmente fuerte, de un 100% con respecto a enero de 2010).
Medidas así pueden desencadenar una multitud que el gobierno no controle, a pesar de los mensajes del "mundo feliz" que pasa la propaganda de la dictadura en la TV, cine, y radios del país. Lo de Túnez comenzó por una subida en el precio de los alimentos, que catalizó el descontento moral y el hambre de libertad que toda dictadura produce. La libertad no tiene sustituto.
En este contexto, Chávez modera su mensaje, y "propone" el diálogo y la otra noticia, reducir el tiempo de la habilitante, como concesiones que hace la dictadura en un ambiente exigente, de gente movilizada, de mayor descontento; en un país con alta inflación y estancamiento económico, con corrupción, con una violencia delincuencial generalizada, con ganas de explorar otras ociones políticas, con un gobierno desgastado, que sólo hace "enroques", pero sin capacidad para innovar, más allá de los caprichos de Chávez que son noticia.
Con la habilitante, Chávez hace un particular "recule". Plantea el problema como un asunto de tiempo -dice que lo que van a legislar lo pueden hacer en 5 meses, con lo que los 18 meses aprobados fue una burla al país, y mañana tal vez diga que no era necesaria una habilitante- y no como lo que es: si una Asamblea que termina, puede habilitar a un Presidente mas allá del tiempo que le queda a esa Asamblea (que ya se fue).
El tiempo de la habilitante es importante, pero también la naturaleza de la habilitación, que es lo que Chávez quiere tapar. Si éste pierde las elecciones en 2012 y decide aprobar normas antes de entregar ¿Es válido? ¿Debe aceptarlo el país?
La forma como la anterior AN habilitó a Chávez fue un golpe de Estado a la nueva AN y a la soberanía popular, y esto hay que discutirlo.
Es evidente que ante el avance de la Unidad, la dictadura aceleró los tiempos. Juan José Molina -exDiputado por Podemos- estimó que en el período 2010 la AN aprobó un poco mas de 60 leyes, y la mitad fue sancionada entre diciembre y noviembre de 2010.
El comportamiento de la Unidad durante la alocución de Chávez lo veo positivo, tanto en la forma como en el fondo.
Sobre lo primero, los diputados tuvieron un tono de respeto hacia Chávez, pero formal. No hubo "sonrisitas" como cuando se instaló el Consejo Federal de Gobierno, las que luego fueron respondidas con insultos. Morel Rodríguez mostró una sonrisa, y luego Chávez lo señaló de proteger al narcotráfico. Esta vez no se cometió el error de "hay que estar bien con todo el mundo", y se mostró la seriedad que requiere el momento, a pesar de los chistes del dictador.
En el fondo, aunque todavía los diputados fallan en la coordinación de una declaración conjunta que evite la dispersión de mensajes, la postura de la Mesa -el mismo sábado- fue muy buena porque abundó en cifras que contrastan con el "mundo feliz" de Chávez, solicitó la derogación de la habilitante, y dijo lo esencial: que la "memoria y cuenta" fue un "reciclaje" de mensajes pasados. Es de esperar que la Unidad esté a la altura del debate sobre este mensaje convocado para el jueves 20 de enero.
Lo importante es que Chávez aceptó el reto que le puso la Unidad: jugar a la política y el dialogo.
Lo anterior va a ser un juego más exigente para la Unidad, porque va a requerir más destrezas. La represión se va a mantener -tal vez más selectiva como se ve en Zulia, en donde parece que quieren un caso “Mazuco II”, ayudada por la auto-censura y el miedo que ha normalizado la dictadura en el país, donde ahora la moda es ser "objetivo y ponderado"- pero el gobierno va a tratar de mejorar su calidad de política y de políticas con propuestas, con iniciativas, con debates. Va a tratar de aprovechar el logro más importante de la Unidad -reinstitucionalizar la política a través de una estrategia responsable centrada en la construcción de una mayoría que se expresa en elecciones- para sostenerse en el poder.
La represión cruda no parece funcionar y lo que queda es lo que se ha dicho en otras entradas: el "forcejeo constitucional".
El gobierno parece que toma esta vía, y se va a fajar, y la dinámica será más exigente para la Unidad porque ya no será suficiente con decir que el gobierno es incapaz o corrupto, sino que también debe hacer mas méritos a través de aumentar la calidad de su política y de sus políticas frente a la dictadura.
Por supuesto, la exigencia también va para el gobierno. El discurso ideológico –que seguramente mantendrán los aparatos de propaganda de la dictadura- se debilita, así como los “sospechosos habituales”: el “imperio”, los “guarimberos”, y “conspiradores”. Ahora el gobierno tendrá que mostrar capacidad y amplitud, algo que hasta ahora no ha demostrado. Es un escenario muy interesante y retador. Se me ocurren cuatro cosas para su abordaje por parte de la Unidad.
La primera -ya planteada por la Unidad- concretar el diálogo, y evitar hacer una "lista del mercado", que es lo que veo ahora: todos piden a Chávez algo. Indirectamente, refuerzan el carácter personalista del sistema.
Qué tal si se propone que la AN sea el espacio que institucionalice ese dialogo, con una hoja de ruta que coloque los temas en las palancas que mueven al sistema. Es decir, que en vez de pedirle a Chávez que libere a los presos políticos ¿Por qué no exigir un cambio en el TSJ y en todo el llamado "poder moral", para tener funcionarios apegados a la Constitución? Es decir, debatir sobre lo estructural y no lo coyuntural ¿Por qué no proponer una Comisión Unidad-Psuv-PPT para que estudie una propuesta de "hoja de ruta", que no sea una lista para el Nino Jesús?
Lo segundo, despersonalizar las peticiones. Todo es "pedirle a Chávez" ¿Por qué no se le exige el diálogo a todos los poderes del sistema? Con la "pedidera a Chávez", se revela que es el factotum de la política nacional, pero creo que hay que luchar por un sistema impersonal, de reglas, de instituciones y no por una especie de "subasta de concesiones" que hace el capricho del dictador. A lo mejor mañana vuelve por sus fueros, y las "pedideras a Chávez" quedaran en el vacío. Si es el caso, hay que institucionalizar la "subasta".
En tercer lugar -planteado en la entrada de este blog Balance 2010 y Retos 2011- es importante que la Unidad de un impulso a la calidad de sus políticas. Tiene fortalezas para ello: las gestiones regionales, y considerar si se puede definir una "marca" unitaria como "Buen gobierno", para competir y contrastar con el gobierno.
En segundo lugar, tiene las "100 soluciones", la propuesta legislativa, y la propuesta al Parlatino.
La idea es darle vida a estos instrumentos, no en términos de proponer una lista de leyes, sino en hacer del primero un manifiesto político, y con los dos últimos, derivar propuestas de leyes que impliquen innovación institucional dentro del marco constitucional. En dos platos, darle vida al proyecto de país de la Unidad.
Finalmente, mantener el tono del comunicado del día 13-1-11 de la Mesa. La evaluación hacia el gobierno tiene que ser severa, al mismo tiempo que la Unidad debe ser la primera en la defensa de la Constitución, y en los temas cotidianos, del día a día, y ofrecer datos, como se hizo en el comunicado de la Mesa. Como se dijo, el gobierno quiere apropiarse de la Carta Magna para seguir con su ruta de violaciones. Ahora, busca una dictadura con “rostro humano”.
De hecho, se adelanta a las interpelaciones que planteó la Unidad durante la campaña, y ahora el PSUV anuncia un "calendario de interpelaciones" de ministros. Este es el límite del diálogo: conversar, pero sin que el gobierno controle el juego, que es lo que quiere hacer. La Unided deberá definir su calendario o actividades de interpelaciónes, que incluya el tema de la corrupción y cómo funcionarios de este gobierno se han enriquecido protegidos por Chávez y la dictadura. La exigencia también es en la ofensiva: el gobierno quiere definir las reglas del juego. Hay que señalarle que eso no es unilateral, sino en acuerdo con los actores. Como diría Bobiio, las reglas de las reglas.

Por lo pronto y aunque sea un recule momentáneo, el país y la Unidad suman otro éxito, pero no hay que olvidar que esto es una dictadura y que busca "institucionalizar la política" para ver si puede imponerla, como quiso hacerlo en 2005-2008, con dólares y altas importaciones, que “marearon” a más de uno.
Hay que mantener la disyuntiva dictadura versus democracia, ahora en un ambiente en donde Chávez aceptó la política -es decir, la diferencia- como clave en esta etapa de Venezuela. No importa si es por mucho o poco tiempo. Lo relevante es que al aceptar la política, Chavez "baja" al terreno del debate, del contraste, y es una buena oportunidad para que la Unidad siga creciendo, ahora mucho más por los méritos que tiene y que ha venido cosechando en el tiempo, que por los fallos del gobierno que es la opinión de muchos, y que es una crítica que hay que tomar en cuenta y no desestimar.
Así las cosas ¡Bienvenida la política, y que Chávez haya aceptado la invitación a la política que le hiciera la Unidad! Ahora la competencia será por méritos, por calidad, y eso es bueno para el país en el largo plazo, aunque los demonios puedan volver por sus caminos nuevamente.
Tal vez, en ese entonces, Chávez cite a "Funes el memorioso" de Borges.

domingo, 9 de enero de 2011

Las declaraciones de Insulza
Muy buenas sendas notas publicadas en El Universal acerca de las declaraciones dadas por el Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, en las que afirma que la habilitante dada a Chávez en diciembre de 2010, viola "el espíritu y la letra" de la Carta Democrática Interamericana.
Las notas, publicadas los días 8 y 9 de enero de 2011 (la última firmada por Elvia Gómez), comunican una opinión que, indudablemente, causó sorpresa. Principalmente al gobierno, quien se acostumbró a un Insulza benevolente -a pesar de esto, Chávez lo insultaba como le daba la gana y cuando le daba la gana, como hace normalmente con cualquier persona que opine distinto- y las respuestas fueron unas tristes palabras de Roy Chaderton -cuyo lenguaje "exquisito" no parece ayudarlo ahora- un insulto de Chávez, y lo que siempre hace la dictadura cuando le toca enfrentar un hecho que la pone en videncia: evadir con un "a usted ni lo ignoro", escape que el dictador cree va a evitar el escrutinio internacional a su dictadura, ya en crisis por la incompetencia y la monumental corrupción de sus cuadros.
Lo que afirmó Insulza tiene dos consecuencias. Por una parte, cuestiona la legalidad de la habilitante, justo en el momento en que el TSJ de la dictadura declara el carácter "orgánico" de la primera "ley" que sale de la fulana habilitante.
La cuestiona en el sentido que si la habilitante viola la Carta Democrática Interamericana, lo que salga de ella ¿Puede tener la fuerza de una ley, cuando va en contra de lo que establece el artículo 23 de la Constitución?
Aunque seguramente no es esta la intención de Insulza, sus palabras dan fuerza moral y política para el "desconocimiento" que plantea Ismael García como respuesta del país ante los abusos del gobierno ¿Pueden acatarse unas leyes que se oponen a la Constitución y a la Carta Democrática Interamericana? Un rompecabezas para el gobierno, y una "ventana de oportunidades" para la sociedad.
El gobierno parece haber entendido este mensaje, y en sus últimas acciones Chávez trata de legitimar la habilitante con el argumento de diciembre: los damnificados, y anuncia leyes que pueden "gustar" en sectores del país: sobre vivienda, alquileres, préstamos, etc, para hacer "potable" una ley dictatorial. Como en otras cosas, más que fortaleza, el gobierno comunica debilidad.
También la dictadura entra en un forcejeo con la OEA, en la medida en que si el gobierno aprueba leyes muy cuestionables -como hizo en 2001 y 2008- chocará con el organismo internacional, y aumentará las razones para calificar al gobierno de Chávez como una administración al margen ya no sólo de la Constitución, sino de la Carta Democrática ¿Hasta dónde el gobierno está dispuesto a llegar? ¿Pagará el precio del aislamiento? Es lo que este forcejeo puede indicar, y veremos la respuesta del gobierno cuando internalice que el "a usted ni lo ignoro", no funciona.
Lo segundo, es un tema que Insulza ha tratado en otro momento, principalmente luego del golpe de Estado en Honduras que desalojó a Zelaya, quien pretendió desconocer la Constitución de su país al aplicar la "receta de las dictaduras": contriuyente-nueva Constitución-descabezamiento de instituciones-nuevo poder en manos de una persona.
Es ¿Qué constituye una violación a la democracia, que se traduzca en conceptos para la Carta Democrática? El surgimiento de dictaduras del Siglo XXI -que llegan por métodos democráticos, pero socavan la democracia en aparente acciones "legales", y con mucha propaganda- obliga a revisar el concepto de violación a la democracia. Ya no son golpes de Estado, sino golpes a la Constitución lo que ocurre. No es la violación desde afuera, sino desde adentro.
Está claro lo que hay que hacer si un gobierno es desalojado por la fuerza, pero ¿Cómo actuar si un gobierno usa la fuerza contra sus propios ciudadanos para imponer un modelo que una sociedad rechaza, que es lo que pasa en Venezuela? Es es un tema recurrente en este blog, desde la entrada La Declaración de La Moneda, porque la tesis que tengo es que mientras se resuelve esta interrogante, lo que harán las organizaciones internacionales es presionar a las dictaduras para contenerlas y jueguen con mayores niveles de democracia, hasta que salgan del poder vía elecciones.
Es lo que sugiere Insulza: que la habilitante regrese al parlamento, para que sea discutida porque su argumento -dado originalmente en Venezuela por expertos y la Unidad- es que no se puede habilitar más allá del tiempo de permanencia en el poder. La AN que feneció el día 5-1-11 habilitó a Chávez hasta junio de 2012, y no contenta con eso aprobó otras leyes muy cuestionables. Tuvo el tupé de reformar el reglamento de la AN para definir el comportamiento de los parlamentarios entrantes, no de los que ya se fueron.
El gobierno no devolverá la habilitante, pero como se dijo al principio, las leyes que salgan de la habilitante -por más que las maquillen con los damnificados- su legalidad es muy dudosa y también su legitimidad. Al final, serán leyes inaplicables por su debilidad instrínseca, por la forma como fue aprobada la habilitante, y porque pueden ser desconocidas y desobedecidas por la sociedad. No por casualidad una pancarta que se observa ahora es, "No acato tus leyes", que comunica la poca legitimidad de la habilitante.
¿Por qué estas palabras de Insulza? Lo que se me ocurre de entrada es que el gobierno de Chávez estaba en un a suerte de "zona gris" de violación de leyes, que ciertamente se fueron acumulando en su expediente, pero que se mantenían en una zona ambigüa de insultos, de acciones pintorescas, pero a los ojos de muchos se "respetaban" ciertas formalidades democráticas.
Eso se rompe con la habilitante del 17 de diciembre y con el "paquetazo dictatorial". Impulsó esto los resultados del 26S, los que definitivamente fueron una derrota para el gobierno -cualitativa más que cuantitativamente- y puso en claro que el país votó por una AN de equilibrio, de debate, de pluralismo, no por un parlamento como el que hubo hasta el día 5 de enero, que fue lo que Chávez pidió: al menos 110 diputados, y los electores no lo complacieron. A pesar de las artimañas en la distribución electoral, los votantes no le dieron los 2/3. Ni siquiera 3/5.
Al promover y aprobar el "paquetazo dictatorial", el gobierno pasó los límites ambigüos en los que se movía, y junto a su historia de abusos y excesos, ofreció motivos para el alerta de la OEA. Llamado que es cierto: se golpeó a un poder importante, el poder que realmente representa la soberanía popular porque en el parlamento están representadas todas las fuerzas políticas.
En otras palabras, de tanto estirar la liga, el gobierno la rompió. Por eso las palabras de Insulza.
En segundo lugar, puede estar el efecto demostración y sus efectos nocivos sobre la democracia. Ya es mucho la "franquicia de la constituyente" ¿Habría que aceptar la "franquicia del cierre de congresos", que es lo que la dictadura de Chávez quiere hacer, pero sin tanques? Esto creo que ya es mucho para la OEA y para los países de la región ¿Qué tal si mañana todos los presidentes piden habilitantes para diluir a parlamentos plurales? Porque Chávez no está en minoría en la AN, y el fondo no es ese sino que no quiere debatir, que no quiere jugar a la democracia, a la política. De aquí sus acciones de "calle", de tratar de recuperar la ofensiva perdida con un oscuro incidente en el INTI del Sur del Lago.
Junto a esto, está lo que agudamente afirmó el editorial de La Nación de Argentina, "la democracia venezolana está irreconocible".
Con trucos legales, el gobierno viene desfigurando la Constitución para construir un Estado paralelo, con nombres bonitos como "poder comunal", "poder popular", "pueblo legislador", y todos los nombres agradables que usan las dictaduras para tapar el poder en manos de una persona y la represión contra la sociedad.
Para nadie es un secreto que la democracia venezolana "está irreconocible", y lo dicho por Insulza abona en este sentido ¿Cuál es el nivel de tolerancia a las "desfiguraciones constitucionales"? Lo que su llamado indica, es que el "golpe de Estado por cuotas" que la dictadura de Chávez viene haciendo desde 2007, ya llegó a su límite. Ya no es posible hacerse la vista gorda.
Es el fondo del mensaje de la OEA: un gobierno no puede ser renuente toda la vida a las formas y reglas de la democracia, y pretender seguirse llamando democracia, aunque la adorne con términos como "participativa y protagónica".
El gobierno de Chávez agotó toda su capacidad para no jugar a la democracia. Ahora, tiener que hacerlo. De lo contrario, la OEA tal vez de otro paso y la calificación sea de "dictadura", junto a otros gobiernos, que ya no se efuerzan tanto como en el pasado para decir que, "En Venezuela hay democracia porque hay muchas elecciones". Esta explicación ya no es suficiente.
Las palabras de Insulza abren un juego político distinto. Son una advertencia al gobierno. Advertencia que tendrá consecuencias. La respuesta del gobierno es la de siempre: subestimar y burlarse.
Hace una lectura errada del ambiente internacional. No hay espacio para nuevas dictaduras. No lo acepta el país y no lo aceptará la comunidad internacional. Tal vez Chávez y sus esbirros se den cuenta de esto cuando sea demasiado tarde, como pasa siempre con todas las dictaduras.

sábado, 8 de enero de 2011

Nueva Asamblea Nacional
El miércoles 5 de enero de 2011 se instaló el nuevo parlamento, que durará hasta el día 5 de enero de 2016, compuesto por 98 diputados del PSUV, 65 de la Unidad, y 2 del PPT. Asistieron 162 parlamentarios, porque los 3 restantes -todos de la Unidad- su inmunidad parlamentaria fue y es violada por la "justicia" de la dictadura.
La instalación de la AN fue un forcejeo entre dictadura y democracia, en el cual la democracia salió bien librada.
Aunque se esperaba una “batalla campal” entre el PSUV y la Unidad, el ambiente conflictivo se fue desmontando semanas antes, y lo que hubo fue pugnacidad entre los grupos parlamentarios, pero eso ocurre en los parlamentos. No podía ser de otra forma: entre un gobierno que quiere imponer una dictadura “entre chistes y cadenas”, y unas fuerzas democráticas que lo impiden, tiene que ocurrir pugnacidad, pero al mismo tiempo, se da una dinámica de interacción entre diputados de diversas corrientes, por más “ley contra la conciencia” que haya aprobado la anterior AN. Al final de la instalación, varios parlamentarios de la Unidad se acercaron a la directiva a reclamar, y en la instalación del Parlatino el día 7-1-11, Aristóbulo Istúriz tuvo que responder al discurso de Henry Ramos. Los parlamentarios van a interactuar, es inevitable.
El clima de “compartimientos estancos” que el gobierno quiere promover en la AN, no va a durar mucho. Un dato interesante es que Alfonso Marquina comentó en el programa Buenas Noches de Globovisión (día 5-1-11), que los empleados de la AN se acercaron a los parlamentarios de la Unidad, con un “por fin regresaron”, lo que sugiere el deseo de buscar un clima distinto, no despótico –como es el trato del gobierno al país, simbolizado en que Chávez toca la espada de Bolívar sin guantes, pero los demás con guantes- en donde se pueda dialogar, en donde no haya hegemonía sino, dadas las circunstancias, pugnacidad. Aquí cabe la expresión de Harry Truman con respecto a la política, “A quien no le guste el calor, que no entre en la cocina”. Quien espere una AN de elegancia, mejor no vea las sesiones. Habrá pugnacidad, y aunque no lo parezca, también diálogo y acuerdos. Es la dinámica de un parlamento, y es lo que Chávez quiere evitar.
La instalación se puede evaluar desde la forma y el contenido.
Sobre lo primero, fue un acto muy malo, honestamente no estuvo a la altura. No se respetaron los procedimientos ni las formas, y esto es grave, especialmente en un parlamento. “Cuida de las formas, que las formas cuidarán de ti”, es un viejo adagio que siempre ayuda en política.
Los juramentos que tomó el nuevo Presidente de la AN, Soto Rojas, fueron distintos, en un caso se le cayó la Constitución, en otro caso, un juramento con otro contenido. Si en Venezuela hubiesen instituciones, se plantearía si esta directiva realmente es legal, porque fue mal juramentada, y habría que ver si tienen capacidad para tomar decisiones vinculantes, dado que la juramentación no siguió los procedimientos.
Una nueva “moda” de la dictadura es que los titulares se auto-juramentan, y no como se estilaba anteriormente, que alguien les tomaba el juramento. Soto Rojas se auto-juramentó, y Rodrigo Cabeza se auto-juramentó como Presidente del Parlatino el día 7-1-10. Procedimiento que deja mucho que desear en cuanto a las formas democráticas y republicanas. C
omo que eso fue lo que les quedó de Carmona Estanga.
El deseo de anular a la Unidad se vio en la forma. Normalmente, se designan comisiones para informar de la instalación de la AN a los otros poderes, pero en esta ocasión Soto Rojas dijo que se “enviarían cartas”, pero luego se fue a un templete del gobierno en la plaza O’Leary, con lo que su carácter "institucional" está entredicho. Cuando en el mitin del dictador Soto Rojas afirmó que le "van a caer a carajazos a la oposición", su auctoritas queda severamente lesionada. Así, no va a durar mucho como Presidente de la AN.
Igualmente, se estila votar las propuestas en el orden inverso a como fueron presentadas, pero al “secretario accidental”, Amoroso, se le salió en cámara, “eso era antes”, y no se votaron las propuestas de la Unidad, y la votación a mano alzada fue todo un despelote. No hubo conteo ni nada. Había apuro en terminar pronto el acto, en que la Unidad no hablara, y en ignorarlos. Esto se vio en la transmisión de la “objetiva” ANTV. Al momento de hablar los diputados de la Unidad, el sonido comenzó a fallar, “poncharon” poco a los diputados de la Unidad, y cortaban la pantalla en tres partes para mostrar la concentración del gobierno mientras hablaban diputados de la Unidad, pero no para mostrar la concentración de la Unidad en la esquina El Chorro. En fin, la “objetividad” de las dictaduras, que se resume en las cuñas del “mundo feliz” de la Ley Resorte: toda está bien.
Las dictaduras son cursis, y la de Chávez no es la excepción. Una música de cámara poco apropiada al momento, y un vestir de diputados del “proceso”, que con el cuento que no les importan las formas, terminan en ridículo: las guayaberas rojas –seguramente, de “marca” y no de Bolivia, ropa que venden en la “tiendas Alba”- un diputado disfrazado de Fidel Castro sentado de primero, y otra diputada imitando el estilo de las Madres de Mayo. No sabemos si esta diputada sólo imitará el estilo, o solicitará una investigación por las 2.000 ejecuciones extrajudiciales, ocurridas durante el gobierno de Chávez.
En fin, en la forma, se hizo un acto apurado, forzado –aprobando al final comisiones sin debate- y en la estética –también con barras que gritaban “asesinos”- se buscó reducir la importancia y formalidad del parlamento, y se trató de convertirlo en un espacio no para el debate, sino disolverlo al agredir las formalidades de todo parlamento.
Se vio una estética muy mediocre, un kitch político, y el protocolo tuvo mucho desajuste. Soto Rojas no se veía en el puesto, con un guión, y apuntadores que le decían que hacer o que no hacer. Todo una agresión a las formas, que es propio de las dictaduras del Siglo XXI.
Sin embargo, a la oposición le ayudó la estrategia de la Unidad, y fue eficaz en cuanto a no emitir mensajes belicosos, a pesar de las provocaciones en la forma. Las declaraciones de los diputados de la Unidad fueron congruentes con el planteamiento de la campaña de trabajar para el país. Es importante para la Unidad diferenciarse y eso comenzó por el lenguaje, pugnaz pero no insultante. Destacaron mensajes a favor de la descentralización, el trabajo para todos, y el respeto para los diputados cuya inmunidad es violada.
En cuanto al contenido, el gobierno fue con su estrategia. No hubo sorpresas en la directiva. Con la escogencia de la nueva directiva, el PSUV quiso demostrar su "aplanadora". No obstante, la sensación que transmite Soto Rojas es de fragilidad, no se sabía ni el juramento, parece un señor que está en otra época, como si estuviéramos en los años 40. Lució bien la estrategia de la Unidad de presentar a José Sánchez y a Juan José Molina a la directiva y secretaría de la AN, respectivamente.
El gobierno comunicó dos mensajes claves. Uno, que la oposición no puede hacer nada. El discurso de Cilia Flores fue muy pobre y provocador, y ese fue su propósito: a través de unas cuentas como las que saca Eljuri del INE o Merentes del BCV, quiso demostrar que con menos diputados que antes, ahora son más fuertes. Indudablemente, el 52% tiene “loco al gobierno”, y aunque si se es estricto la cuenta es 48% PSUV, 47% Unidad, y 5% otras fuerzas, el mensaje cualitativo que comunicó la Unidad con los carteles “52%” es cierto: el gobierno no tiene la mayoría para imponer una dictadura, para dictar una habilitante, ni para hacer lo que le de la gana. Eso es lo importante, no la "aritmética electoral".
Se buscó provocar a la Unidad con la historia de 2002 y 2005. El discurso de Alfonso Marquina fue congruente, legislar por y para el país. Mucho mejor que el de Earle Herrera. Este fue de mayor provocación. La Unidad no cayó en la provocación, y respondió con claridad y contundencia (que veo que esto no gustó a varios de la oposición, que francamente, no sé que esperaban, una instalación con un “Manuel de Carreño”, tal vez).
Hubo y hay una estrategia del gobierno frente los diputados de la Unidad de humillarlos y provocarlos. La Unidad mantuvo la serenidad frente a estas provocaciones, que serán las primeras de muchas. El viernes 7-1-11 vimos otra, con la agresión por parte de esbirros de la dictadura al diputado Henry Ramos Allup, de AD.
Lo que pude sacar del discurso de Soto Rojas -bastante incoherente- es que se quiere avanzar en la disolución de las formalidades institucionales, del parlamento en sí, con el cuento del “pueblo legislador”, que es la coartada que halló el gobierno para no debatir, para escapar de la realidad que ya no es mayoría, que tiene que rendir cuentas, que tiene que explicar y negociar sus propuestas, y no imponerlas, a no seguir aplastando, como se habían acostumbrado. Como ahora tiene que debatir, inventó una cosa llamada “el pueblo legislador” –algo de eso se vio en la instalación, con las “barras” que llevó el PSUV- para evadir la discusión y seguir con la demagogia.
La Unidad debe tener cuidado en no caer en esta demagogia. La calle es un espacio, ciertamente, pero el espacio por excelencia es la AN, no porque –como dice Soto Rojas- irá al Palacio Legislativo sólo para “actos protocolares”. Si es solamente esto, significa la muerte de la AN, que es lo que quiere hacer la dictadura: la debilita con una habilitante, y luego trata de diluir las formas en un kitch político, para que la AN sea un cascarón vacío ¡Sin mover un solo tanque la cerró!
El discurso de la Unidad estuvo centrado en tres cosas: la primera, mostrar que son una fuerza “tranquila” –como expresó Ramón Guillermo Aveledo, Secretario Ejecutivo de la Mesa de la Unidad- que va a trabajar por el país, para todas las orientaciones políticas, sin distinción.
La segunda, un discurso centrado en los problemas de la gente, cotidianos, de la realidad, del día a día, que se resumen en una “agenda social”, planteada en los discursos de Juan Carlos Caldera y de Américo de Grazia.
Finalmente, la defensa de la inmunidad parlamentaria –y de la libertad, en general- al tomar los casos de Sánchez y Pilleri, casos expuestos por Richard Blanco y Eduardo Gómez Sigala.
El discurso del gobierno es muy ideológico. El de la Unidad, de valores. Si la dinámica de la AN va a ser la de “triturar” a la Unidad –como anunció el dictador en su templete del día 5-1-11- no va a durar mucho, porque en algún momento va haber una crisis. El concepto de unión del que habló Soto Rojas debe ser amplio, y la AN debe ser un espacio de debate genuino, sin camisa de fuerza, y en donde se respeten las formas.
No obstante, hay dos retos para la Unidad, que se dejaron ver ese día y los días siguientes.
El primero es el de mantener la unidad. Aunque la reforma al reglamento de interior y de debates de la AN, eliminó la figura de los “grupos de opinión” (artículo 59), antes de la instalación ya habían varios dentro de la Unidad: AD, Humanista (Copei y PV), Independientes, PJ, Podemos-LCR, y UNT. El anuncio de un “grupo parlamentario independiente” el día 6-1-11, fue poco oportuno. No porque no puedan hacerlo –como se dijo, ya existía y es normal que ocurra- sino por el momento: luego de una pugnaz instalación de la AN, en donde más bien se reclama unidad de los parlamentarios, y no diferencias.
Insisto, en lo personal, no veo nada de particular que la gente se organice en intereses e ideas comunes –es el pluralismo, es lo que defendemos, es lo que nos diferencia de la verdad absoluta que pretende imponer la dictadura de Chávez- donde sí tengo puntos es en la manera cómo se hace, y en el fondo. Se pudo haber anunciado antes, o después, pero no en el contexto de una AN que se instala.
Esto invita a que en la Unidad se tenga una suerte de “Manual de estilo”, y a darle forma definitiva a la Junta de Coordinación de la Unidad en la AN.
Así como los diarios tienen un “Manual de estilo”, la Unidad puede tener su manual para que exista un procedimiento, unas formas, en que la diversidad se exprese, y no sea de forma apresurada o con poca consideración, como pasó con el grupo independiente, que muchos lo interpretaron como una división de la Unidad –el gobierno también se aprovechó de esto- y no como lo que es: que las diversidades buscan su unidad, pero debe haber un “Manual de estilo” para que esas diversidades apunten hacia la Unidad. Algo como, “Es natural que nos organicemos por ideas o intereses, pero nuestra causa común es la Unidad. Fue la que nos trajo a la AN. En el espíritu de la Unidad y de acuerdo a sus normas para la AN, hemos decidido constituir un grupo de opinión independiente el cual, dentro de la unidad en la AN de todas las fuerzas políticas, trabajaremos para llevar adelante la agenda propuesta por la Unidad para la AN, y ser voz de sectores del país, junto a las voces de los partidos, para representar, para articular, para escuchar, para proponer, para vivir y progresar en paz”, o algo así.
Esto también se vio en las palabras luego de la instalación, donde cada organización hacía “su” propuesta legislativa. Ciertamente, cada organización tiene sus propuestas, pero todas se englobaron en una propuesta unitaria. que se presentó al país en un encartado que salió la semana antes de las elecciones. También hace falta un “Manual de estilo” aquí. Algo como, “Dentro de la propuestas que la Unidad presentó al país para la AN, PJ tiene como temas, entre otros, el empleo, y próximamente, dentro de la agenda parlamentaria de la Unidad, presentará el proyecto de ley del primer empleo”, o algo así. El lenguaje cuenta aquí también.
El segundo reto son las propuestas. Confieso que me gustó el tono empleado por Américo de Grazia (LCR-Bolívar) para hacer las ofertas, aunque algunas de ellas no tanto. Por ejemplo, la del aumento general de sueldos y salarios. Se entiende la preocupación por la pérdida del valor del dinero producto de las políticas irresponsables de Chávez y de Giordani que han empobrecido a la sociedad, pero un aumento general de sueldos y salarios no sé si sea la solución, especialmente cuando eso se empleó en la era de alta inflación en nuestros países (década de los 80), y trajo un círculo vicioso: aumento de salarios-inflación-aumento de salarios, y así sucesivamente. Durante el gobierno de Luis Herrera la CTV propuso algo así, y la experiencia no fue buena.
Me luce que falta más trabajo en algunas iniciativas o en su forma de presentarlas, y más innovación en las ideas. El mundo ha avanzado mucho, y a veces siento que repetimos las mismas ideas, sin saber qué se hace en otras partes. Hay muchas maneras de innovar, y una ventaja –que no parece- es que hay un Estado muy rico y poderoso, y se pueden proponer ideas de empoderamiento y creación de riqueza popular con los activos que hoy tiene el Estado.
En dos platos, creo que hay que ser más innovador y menos calculador y no dejarse acomplejar por los lugares comunes que hay en la sociedad venezolana.
El reto ahora de los nuevos diputados es el día a día. A la Unidad le toca mantener el aplomo porque van a haber más provocaciones. La oposición deberá promover su agenda social, mantener la bandera de los diputados presos, darle a la AN su espacio, y diferenciarse con sus propuestas legislativas.
Como se sugirió en la entrada anterior, Recule, hoy la pelota está en el campo de la Unidad, y los electores evalúan. El comienzo fue bueno, pero no hay que "dormirse en los laureles".
En mi opinión, la Unidad salió muy bien el día 5 de enero. Tiene que cuidar la Unidad que llevó a los parlamentarios a la AN, evitar la demagogia de la calle entendida sólo como vaciamiento institucional de la AN, tener su “Manual de estilo” para presentar sus ideas y diseñar su agenda de trabajo, con sus lineamientos o su vademecum que oriente las acciones generales, y elaborar e innovar en sus propuestas.
Son bonitos retos, y seguro estoy que del forcejeo entre dictadura y democracia, al final ganará la democracia, para alegría y beneficio de toda Venezuela, que lo pide.

miércoles, 5 de enero de 2011

Recule
Aunque no es la primera vez que Chávez hace un "recule" o "retirada táctica", la ocurrida anoche 4-1-10, fue sorpresiva. No lo espereba, dado el apuro del gobierno en fortalecer la dictadura antes del día 5-1-10. Esperaba, sí, una instalación de la AN sin mayores problemas y con las escaramuzas previstas, pero no que Chávez retirara dos puntos de su "paquete dictatorial".
Muchas razones pueden abonarse para explicar el "retroceso táctico", pero pueden agruparse en dos categorías.
La primera, razones internas. Al margen que para muchos -incluyendo a gente de la oposición- Chávez es "invencible, todo lo sabe, todo lo prevé, todo lo calcula", el país ha expresado desde 2007 que no va a aceptar una dictadura, por más "tanquetas", "privativas", o habilitantes que el gobierno presente.
A pesar que se dice que los venezolanos y venezolanas se "conforman", que "no pasa nada", y que "no somos bolivianos", el hecho es que cuando le toca manifestar su opinión, Venezuela no quiere una dictadura. La última expresión de esta voluntad fue el 26S. De seguir el gobierno en su ruta, lo más probable es que el país respondiera con protestas masivas, y lo ocurrido en Bolivia pudo haber sido visto por la dictadura como una situación que podía ocurrir en Venezuela, y como dice el refrán, "puso sus barbas en remojo".
La segunda, en el plano internacional. Cada día es más claro que el clima internacional no será benevolente con las dictaduras. Leía en una nota de la DW, como Bielorusia está "pidiendo cacao" a la UE para que no le impongan nuevas sanciones. Los dictadores tienen resistencia, y cuando salen del poder, la justicia internacional es implacable con ellos.
Como se planteó en la entrada anterior de este blog (Balance 2010 y retos 2011), hoy no es válido el uso de la fuerza para sacar a un gobierno, pero un gobierno dictatorial tiene que medirse, tiene que ir a elecciones, y si las pierde, entregar. Lo que se llamó en esa entrada, el "forcejeo dentro de la Constitución". Lo que acepta la comunidad internacional son "trompadas estatutarias", que no supongan conflictos graves como guerras civiles. Eso será lo que veremos en Venezuela durante los próximos años: "trompadas estatutarias".
Dos hechos pudieron alertar a la dictadura de Chávez en el campo internacional. El primero, el impasse con los EUA. Aunque la postulación de Palmer expiró, los EUA fueron firmes en su posición en mantener a Palmer. El gobierno de Chávez sintió no retórica, sino acción del "imperio", y hasta se planteó la ruptura de relaciones. Lo que esto demostró es el interés de Chávez en mantener las relaciones con los EUA, más que este país en mantenerlas con el gobierno de Chávez.
El segundo, las declaraciones de Insulza dadas a CNN. El Secretario de la OEA, quien es muy benevolente con el gobierno de Chávez, afirmó que la habilitación dada a Chávez el día 17 de diciembre de 2010, sobrepasa la Carta Democrática Interamericana, ya que un parlamento que se va no puede habilitar más allá del lapso de su vigencia (que expiró el día 5 de enero), y agregó que estaba en "consultas con varios países" para expresar "opiniones u objeciones dentro del marco de la Carta".
Estos dos hechos en el campo internacional, seguramente influyeron en el ánimo del gobierno, cada vez más visto como un gobierno autoritario y menos el discurso de un gobierno "liberador de una mayoría oprimida por una minoría blanca egoísta". Ese cuento ya no lo cree nadie, o muy pocos, y tampoco es verdad, nunca fue verdad.
Sin embargo, al margen que esto pueda ser un "repliegue táctico", tiene una valoración política que hay que hacer, y que es lo importante.
Ya se conoce cómo opera el gobierno: aprieta y afloja. En los estudios que se hacen desde la psicología social sobre la felicidad (Bloom, 2007), la evaluación para la felicidad toma más en cuenta el final de una experiencia que el comienzo. Por ejemplo, una hora de dolor en un dentista seguida de 5 minutos de menos dolor con el dentista, va a ser recordada como una experiencia "más feliz", que la misma hora de dolor, pero sin los 5 minutos de menos dolor, aunque en una hubo 65 minutos de dolor y en la otra, 60 minutos de dolor.
Así puede decirse que hace la dictadura de Chávez: 1 hora de dolor -el "paquetazo dictatorial"- y 5 minutos de menos dolor -este recule- seguramente tendrán el efecto de "menos dolor", y eso puede explicar el alivio que se respira en la sociedad. Alivio que es real, de paso. Las apuestas ahora son ¿Cuánto durará ese "alivio"?
Pero la polítca es distinta a la psicología social, y hay una valoración política del recule de Chávez que hay que hacer. Esto es lo importante, lo que hay que analizar, más que las razones por las que Chávez retrocedió, que son muchas; puede decirse que ocurrió una convergencia de motivos que obligaron al repliegue.
La valoración política es positiva, en el sentido que se desactiva en algo, el clima de confrontación que hay en el país, pero revela algo más importante: que aunque sea una "retirada táctica", el país obligó a Chávez a la política, es decir, a tomar en cuenta opiniones e intereses distintos a la "verdad de la dictadura", que se quiere imponer. De manera que la ecuación se mueve hacia un forcejeo dictadura versus democracia. Así parece que será la política en 2011 (en este blog, en la parte de arriba, en la "Zona de descargas", en la sección de Análisis, en Presentaciones 2010, está la última presentación que realicé, en Conapri, titulada "El país en 2011 ¿La política o la fuerza?").
Por supuesto, no hay que perder el fondo: se mantienen leyes muy cuestionadas -Ley Resorte, Ley de Telecomunicaciones, Reforma del Reglamento de Interior y de Debate, las leyes del mal llamado "poder popular"- y una situación sumamente aberrante y cuestionable: la violación de la voluntad popular al no respetar la inmudad de los diputados José Sánchez y Biaggio Pilleri, cuyos casos deben ser bandera permanente de la Unidad, por respeto al país, a sus electores, y a la Constitución.
Pero este recule de Chávez impone exigencias a la Unidad. En otras palabras, ahora, el balón está en el lado de la Unidad y de las fuerzas democráticas, y deben jugar bien. Como sugiere Mandela, "es el opresor quien define las reglas del juego", y Chávez quiere jugar ahora a la política, pero ese es el terreno de la Unidad.
Más bien, ahora es que hay que empujar, en mantener la "ofensiva" para seguir dando fuerza a los firewalls o cortafuegos democráticos que levanta la sociedad, con miras a un cambio de gobierno en 2012 y, lo más importante, que apoye la gobernabilidad para el nuevo gobierno de 2013. Para derrotar a la dictadura.
De manera que este recule no debe ser para regresar al status quo previo al 17 de diciembre, en donde se vivía una extraña normalidad, que fue interrumpida por la habilitante.
Al contrario, la Unidad debe representar y diferenciarse. Debe mantener con más fuerza la representación de intereses de sectores del país en la AN, y diferenciarse con su proyecto de país.
La Constitución no habla de "veto" -artículos 214 y 216- sino que el Presidente debe motivar sus observaciones sobre una ley a la AN, y ésta decidirá, pero el espíritu de la Carta Magna no es veto, sino debate ¿Por qué la Unidad no aprovecha ese artículo, para abrir un gran debate sobre la Ley de Universidades, y presentar la propuesta de universidad que tiene al país? Todo lo que sea debate y representación, favorece más a la Unidad que al gobierno. El gobierno sólo ofrece ideología y represión.
El día 3-1-10 en el programa Aló Ciudadano de Globovisión, el Secretario Ejecutivo de la Mesa de la Unidad, Ramón Guillermo Aveledo, expresó que el día 12 de enero, Insulza va a recibir a diputados de la Unidad. Es una buena iniciativa, porque la calificación de lo que es este gobierno -ojalá sea de dictadura, como aspiro- y la presión internacional, son importantes para que la dictadura se mantenga en el juego de la política, que es lo que el país quiere y obligó a Chávez a jugar.
De parte de la sociedad, tampoco puede regresar al status quo dictatorial previo al 17 de diciembre. También, con el tema de la Ley de Universidades, la pelota está en la cancha de las universidades.
Soy de los que piensan que la universidad debe cambiar y que la democracia debe amplirarse -soy profesor contratado, y no puedo votar por las autoridades, aunque le dedico tiempo a la universidad, y eso no me parece "democrático"- pero ese cambio debe ser dentro de las casas de estudio, no impuesto desde afuera por una dictadura que sabemos no quiere democratizar a las universidades, sino arrodillarlas.
Es buen momento para que las universidades mantengan el debate, que la unidad lograda en la comunidad académica por la amenaza de la Ley de Universidades, se mantenga. También ¿Cuál modelo de universidad presentan las universidades? Ahora es un buen momento para hacerlo, para promover el debate dentro y fuera de las casas de estudio.
No es tanto pedir un debate con Chávez -que se observa ahora, que todos piden "un debate con Chávez"- sino con el país, no sólo en "la calle" como piden actualmente, sino representando, cumpliendo la labor institucional, y dejar la demagogia al gobierno, "deschavetizando" el lenguaje.
Es importante comunicar al país que no se trata sólo de un recule, de un favor que hace el dictador a los venezolanos y venezolanas, porque se siente presionado dentro y fuera del país.
Hay que decir que la sociedad no quiere favores -aunque valora positivamente que Chávez haya rectificado, que es el hecho- sino instituciones que funcionen, que representen, que cumplan su trabajo, que decidan conforme a derecho, a lo que establece la Constitución.
En este sentido, el recule de Chávez abre un espacio para avanzar en esa dirección. Cuando la dictadura recula, la democracia y la libertad deben avanzar.