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domingo, 5 de junio de 2011

Perú
Al momento de escribir esta entrada, domingo 5 de junio de 2011 a las 10:24pm, se esperan los resultados del ballotage en Perú por parte de la ONPE, aunque las encuestas boca de urna indican que ganó Ollanta Humala.
No soy conocedor de la política peruana y la verdad es que no era fácil elegir entre los dos contendores. El debate del domingo 29-5-11 no me gustó. Los dos candidatos mostraron carencias en el fondo de sus argumentos, aunque Keiko mostró mejor manejo de las técnicas de un debate. Tampoco me pareció un debate agresivo como se señaló al día siguiente, sino con las respuestas y una relativa dureza propia del debate político.
Me motivó a escribir esta entrada la reacción de lo que llamo la oposición ilustrada a la campaña para la segunda vuelta. Hubo un alineamiento total a la candidatura de Keiko, y cuando salió la información que Humala iba ganando en la consulta, aparecieron mensajes como "Perdimos Perú", "Nadie aprende en cabeza ajena", "Otro país que vamos a mantener", etc.
Curioso, en una sociedad como la venezolana en donde el miedo impone un clima de "ponderación y equilibrio" para evitar problemas con la dictadura, justo en el momento en que se necesita "objetividad", se reacciona de forma "emocional", obviando el fondo de la elección y por lo que creo inclinó la balanza de muchos peruanos y peruanas a favor de Humala, que no favorece a Chávez, por cierto.
Eso es el rechazo a una dictadura como la de Fujimori, de la que su hija no pudo separarse a pesar de los esfuerzos por hacerlo al pedir perdón por los abusos ducrante la dictadura de su padre, y al encarar a Humala durante el debate y decirle que "ella es ella, y su papá es su papá".
Desde este plano, el comportamiento electoral peruano apunta a la democracia al rechazar la oferta vinculada a una dictadura, con un triste legado en Perú.
Creo que esto fue lo que llevó a Vargas Llosa y a 100 intelectuales prestigiosos de Perú, a apoyar a Humala. Nadie quiere el regreso de una dictadura, aunque haya acabado con Sendero Luminoso, la hiperinflación y mejorado los indicadores macroeconómicos del país. La libertad no tiene sustituto, y aunque Humala es una incógnita, la razón dada por Vargas Llosa para apoyarlo me pareció muy coherente y demoledora para quienes desde aquí, apoyaron la candidatura de Keiko.
Dijo el Premio Nobel de Literatura que lo de Fujimori ya había ocurrido, eran hechos, cosas que habían pasado, mientras que Humala era algo que podía pasar. Muy lógico: ante lo que fue -tenebroso- y ante lo que podría -y puede ser, una copia de Chávez- pienso que el sentido común se inclina a lo último porque no ha ocurrido, y si los hombres somos constructores de nuestro futuro, esa posibilidad puede ser otra, no está atada a un legado sino que puede construirse, está abierta a muchas posibilidades.
Dos ejemplos. Se apostó al triunfo de Santos en las elecciones de Colombia en 2010, porque se pensó que sería lo más eficaz para contener a Chávez y que seguiría las políticas de Uribe. Sí, contuvo a Chávez, pero son "los nuevos mejores amigos" del vecindario, y de acuerdo a la Canciller de Colombia, hablan "casi todas las semanas".
Durante la crisis que llevó a la caída de Mubarak en Egipto, hubo un momento en que se decía que mejor continuara Mubarak porque si no, Egipto caería en "manos del radicalismo musulmán de los Hermanos Musulmanes". Eso, hasta la fecha no ha pasado.
Santos es distinto a Uribe, y Egipto no está en manos de los Hermanos Musulmanes. Podrían ser otra cosa, pero son lo que son hoy. Pienso que el razonamiento de Vargas Llosa es ese: Humala podría ser Chávez, pero puede no serlo. Fujimori es lo que es, porque fue gobierno. El pasado pesa y a veces no se puede ocultar. Hacer el análisis ex post es fácil, pero me luce que la estrategia de Keiko se centró en mostrar las contradicciones de Humala, y menos en distanciarse del legado de Alberto Fujimori.
Cierto que el argumento en contrario a favor de Keiko es válido: el pasado no condiciona, y que ella no es Alberto Fujimori, pero al final pudo más el peso de lo conocido de lo que se va a conocer ahora en la Presidencia de Ollanta Humala. Del pasado político, sólo quedó el legado que heredó Keiko. Del futuro posible con Humala, queda la intervención de la sociedad para definir ese futuro, que en líneas gruesas puede ser repetir un modelo como la dictadura de Chávez o un modelo socialdemócrata a lo Lula.
Humala tiene la ventaja que ya los modelos en el Sur están en práctica, y con variedades: Chávez, Lula, Dilma, Bachelet, Funes, Correa, Kirchner, o Mujica. Puede calibrar los pro y los contra de cada aproximación de izquierda, o puede ensayar con versiones de la derecha como las de Uribe, Santos, o Calderón en México.
Otro elemento que pudo haber pesado en el voto a favor de Humala es el rechazo al continuismo o a sucesiones en la Presidencia. Esto es importante porque en la región va tomando forma la idea que la Presidencia es patrimonio de familias.
En Guatemala Colom promueve a su esposa, lo mismo quiere hacer Zelaya en Honduras, y en Argentina, la Presidencia parece pertenecer a la familia K.
Restos del caudillismo que todavia perduran en la región, pero que también tienen resistencia. En Venezuela, uno de los mayores pesos que tendrá Chávez es ese, el de querer perpetuarse en el poder, cuando en el mundo -con el Medio Oriente a la cabeza- están echando del poder a dictadores que buscan morir en el poder, para ser reemplazados por esposas o hijos. El continuismo es del cáncer que acaba con toda dictadura.
A pesar que Chávez promovió la candidatura de Humala en 2006, no veo que pueda estar celebrando hoy. Seguramente, tratará de abrochar a Humala, y veremos cómo éste responde.
La derrota de Fujimori es la derrota a una dictadura como la de Chávez, aunque se vista de Alí Primera. Dictadura es dictadura, y sólo difieren en la forma en que sus contenidos se manifiestan. Cuando Chávez se ve en un espejo, pienso que deben aparecer reflejados los rostos de Pinochet, Castro, y Fujimori. Ellos son Chávez y Chávez se proyecta en ellos.
Desde este plano, Chávez no sale bien, y la idea que pueda presentar a su hija en un futuro, también se debilita. Los hijos e hijas pueden cargar con la culpa de sus padres.
En Perú fue derrotada la posibilidad de una dictadura, y ganó la posibilidad de algo incierto.
Lo que llamó mi atención fue y es la reacción de sectores de Venezuela, con un apoyo bastante amplio a Keiko, en la idea que ella representa lo contrario a Chávez, aunque como destaca Tulio Hernández en su artículo del día 5-6-11 en El Nacional, fue Fujimori quien dio asilo a los golpistas del 27N de 1992, y Chávez, en pago a ese servicio de Fujimori, protegió a uno de los personajes más tenebrosos de cualquier dictadura, Wladimiro Montesinos. Curioso, creyendo huir de Chávez, terminaron apoyando a una opción que favoreció a Chávez en 1992, y que éste retribuyó a comienzos de su gobierno.
Esta reflexión me lleva a otra. Desde hace tiempo pienso que para muchas personas que se oponen a Chávez, el problema no es que sea dictador sino que es de izquierda. Si fuera dictador pero cercano a la derecha, como arrancó su gobierno hasta 2001, tal vez Chávez tuviera el apoyo de varios sectores ilustrados que hoy se le oponen.
Se le oponen no porque siga siendo un dictador, sino porque traicionó la oferta inicial de un desarrollismo perezjimenista, que fue la ideología que hizo posible su victoria en 1998 y que hizo posible que congeniaran desde Guaicaipuro Lameda, pasando por Cruz Weffer, Tamayo Molina, Baduel, Medina Gómez, García Carneiro, etc o civiles como Jorge Olavarría, Ricardo Combellas, Hermann Escarrá, Mayz Vallenilla, Luis Vallenilla, todos "próceres", entre otros; todos al mismo tiempo, hasta que Chávez siendo arbitrario -cerró el Congreso en 1999, y muchos aplaudieron esa acción ilegal- dio un giro a la izquierda. No es que luego de ser de izquierda se convirtió en arbitrario. Siempre lo fue. Antes de 1999 y después de 1999. Sólo que muchos pensaron que podían "domar" al carisma.
El problema de Chávez no es que sea arbitrario a los ojos de esos sectores, sino que es "comunista". Si fuera "fascista" ¿Sería aceptable, entonces?
Leí cosas de políticos muy reconocidos que afirmaban que Fujimori había tenido "aciertos" y "errores", en ese tono de "objetividad" con el que ahora se habla en Venezuela ¿"Errores"? ¿La represión, el chantaje, el uso de la violencia, la presión, la manipulación, y la propaganda, son "errores"? ¿Se puede hablar de "errores" en una dictadura? Vaya, también Fidel y Pinochet en sus respectivas dictaduras, tuvieron "aciertos" y "errores" ¿Cuál es la queja, entonces, en contra de Fidel o de Pinochet?
A veces reflexiono y me parece que para buena parte de quienes dirigen o influyen en Venezuela, los 12 años de Chávez no han tenido mayor efecto en sus vidas. Nada ha cambiado. Actúan como si nada, y eso los lleva a ser un poco frívolos en los análisis, y obvian cómo modelos como el de Fujimori o el de Chávez, cambian la cotidianidad de forma negativa.
Caso extraño de nuestro país, que tiene un sector duro de derecha, pero todo el mundo se define de izquierda, más por el "qué dirán".
En Venezuela, para vivir, parece necesario tener una vida paralela, en donde se esconden las verdaderas preferencias y actitudes, que emergen en momentos como los que vive Perú, que disparan las verdaderas preferencias, más allá del "qué dirán" y de los valores de la "sociedad decente".
Así, no puedo imaginarme que ocurra aquí un debate como el que sucedió en Perú, en el Marriot de Lima y patrocinado, entre otros, por el National Democratic Institute, organización norteamericana. Sería demasiado para nuestros complejos como sociedad. Sólo Eva Gollinger consigue abrigo y protección aquí. No pudiera en Perú ni en otra parte. Sólo una sociedad con una vida paralela como la nuestra, puede darse el lujo de tener contradicciones hechas personas que caminan.
En resumen, pienso que en Perú se alejan del pasado de una dictadura que representa Keiko, y optaron por la incógnita que representa Humala.
No veo que sea una señal favorable a Chávez. Ni para él, ni para el caso que quiera lanzar a su hija. Por más que quiera disfrazarse de Patria o de Alí Primera, al verse en el espejo debe salir algún parecido con Fujimori, quien es un precursor de las dictaduras del Siglo XXI, y Chávez, un aventajado alumno.