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lunes, 21 de mayo de 2012


Reif y Maldonado en la Ciudad de despedidas
Rafael Reif, nuevo Presidente del MIT fue celebrado por la sociedad "ilustrada" o "premium". Pastor Maldonado, ganador del Gran Premio de España de la F1, fue aplaudido mayormente por la sociedad "del gobierno" ¿Y los chicos del video Caracas, Ciudad de despedidas? Son los usual suspects (por ejemplo, "sifrinos") sobre los que los felicitadores de Reif y Maldonado desplazaron su "nacionalismo" por plantear un problema que muchos saben pero de lo que no se quiere hablar: que si muchos tuvieran la oportunidad, se irían de Venezuela a hacer su vida en otra parte.
En su columna del día 20-5-12 en El Universal, al hablar de este tema, Luis Vicente León de Datanálisis, expresó que el 48% de los jóvenes entre 18-24 años se irían del país si tuvieran chance, según estudios de la encuestadora. Agregó León que los picos más altos se dan "en los más ricos y en los más pobres".
Hablamos que 5 de cada 10 de nuestros jóvenes quieren irse. La expresión del video "me iría demasiado", convertida en mofa por los propagandistas de la dictadura, es una verdad, con una cara que golpea el discurso de la propaganda: los más pobres si pudieran, también se "irían demasiado". Los "más pobres", los que en teoría han sido salvados por el socialismo, en momentos en que Europa y los EUA se vienen al suelo, como no se cansa de repetir la propaganda de la dictadura y los números burbuja de Eljuri, Giordani y Merentes. 
De acuerdo al profesor de la USB Iván de la Vega -quien examina este tema- en 10 años la salida de venezolanos a otros países llega a 800 mil, y el BID registra un aumento de las remesas hacia Venezuela entre 2010 y 2011. Se pasó de 756 millones de dólares a 809 millones de dólares. Estamos al nivel de Argentina, Bolivia, Chile, o Nicaragua, países con más tradición en emigrar que Venezuela. 
¿Por qué la cayapa contra los muchachos? ¿Porque el video no tuvo una factura a lo Spielberg, porque no "hablan bien", o porque dijeron algo que no queremos escuchar?
La reacción del gobierno se entiende. Ideologizados con la idea de una llamada Patria grande que es la excusa para que en el país entren funcionarios de otros gobiernos a tomar decisiones que nos corresponde a los venezolanos -¿Recuerdan quién decidía la compra de alimentos en PDVAL, cuando estalló el escándalo de los alimentos podridos en mayo de 2010?- pero ¿Cómo explicar la respuesta de la gente que no es del gobierno?
Me temo que operó una suerte de auto-censura automática por temor a ser estigmatizados y calificados de "apátridas", que luego disparó el "nacionalismo" característico de la sociedad venezolana, que no hace distinciones de color político.
Como los jóvenes encajan en el estereotipo de los "niños bien" y ante el temor de una respuesta de la gente del gobierno -como en efecto ocurrió, al ridiculizar la expresión me iría demasiado- la réplica fue criticar a los chicos para complacer a un "nacionalismo" que es solo de discurso, pero no tiene bases muy sólidas. 
Venezuela es algo más que arepas, empanadas o tequeños; tambores o joropo, que "somos el mejor país del mundo", y hablar "malandreao" porque ahora todo el mundo quiere ser "popular" y todo el mundo "viene de abajo", en ese igualitarismo social que es solo fachada porque detrás de eso se esconde un país con estructuras profundamente desigualitarias, y no me refiero a las económicas.
A la vista: Pastor Maldonado representante de la Escudería Williams recibe un aporte de PDVSA de 66 millones de dólares (según versión de febrero de 2012), mientras Daniela Larreal tiene que hacer lo que hay que hacer en Venezuela cuando las instituciones no funcionan: armar un escándalo público, solo para que "tramiten su caso". Me dirán si esto es justo. Claro, Maldonado es un "ganador" y hay que montarse en ese carro, y Larreal es menos "ganadora" por lo que su caso importa menos y no hay que montarse en ese carro. 
Lo que busca desesperadamente la sociedad venezolana es un ganador, se llame Maldonado, Reif, Dayana Mendoza o Ivian Sarcos. Lo importante es que sea un ganador. Necesitamos ganadores para alimentar una estima nacional cuyos referentes ya no sirven o funcionan poco hoy.  
Ni siquiera el gobierno confiaba mucho en la victoria de Maldonado el día 13-5-12. Cuando el corredor ganó, el himno sonó con una bandera de 7 estrellas y no de 8, como la actual, que fue cambiada por orden de Chávez. 
El gobierno -que ha invertido millones de dólares para usar el deporte como propaganda que suavice las opiniones hacia la dictadura de Chávez- no se molestó en preguntar a los organizadores de la F1 si tenían una bandera "actualizada", seguros como debían estar que Maldonado ganaría en algún momento.  
Posiblemente, nos sintamos tan fracasados en tantas cosas -la inseguridad gana la batalla, la inflación es estructural, la productividad cae, otros países que considerábamos menores nos llevan la delantera y sin petróleo o con poco "oro negro"- que un ganador en lo que sea son formas de auto-afirmarnos en momentos de crisis, en que hay que cuestionar lo que somos porque la fórmula no está funcionando. Lo que ocurre en las cárceles es solo un indicador de la crisis del Venezuelan way of life que supone que con voluntad, dinero, y convivir con los problemas, las cosas se resuelven o se "gerencian". 
Curiosamente, ninguno de los grupos críticos a los jóvenes de Caracas, ciudad de despedidas ha dicho algo sobre lo que denunció una persona de la dictadura, que sí toca lo nacional.
En El Nacional del día 19-5-12 el Teniente Coronel William Izarra -padre del titular del ministerio de propaganda de la dictadura, Andrés Izarra- se queja que en el contrato laboral de los trabajadores de la "Misión Cultura", los venezolanos deben "subordinarse al camarada cubano". Solo hay silencio ¿Cuál "nacionalismo" se defiende en Venezuela?
Escribo desde una posición si se quiere privilegiada, porque no he visto el video. Me animé a escribir este post por las reacciones tan desproporcionadas en contra de los estudiantes, solo por expresar una opinión. Más bien, que hagan un ejercicio crítico en un país que "normaliza" la auto-censura y asume como "normal" una cotidianidad dictatorial (que se observa en criticar de forma acerba a quienes digan cosas que se piensa molestarán a la dictadura), es algo que debe ser estimulado. Y si en ese ejercicio plantean problemas importantes de la sociedad, con más razón.
De Venezuela, siempre me han intrigado dos cosas: la primera, esa capacidad para evadir los problemas, para no verlos de frente que tenemos. En el mejor de los casos, se convive, pero nunca se enfrentan. Tenemos más de 30 años viviendo con alta inflación. Tenemos más de 20 años conviviendo con la violencia social. Y pudiéramos pasar 20 o 30 años más, y todo se resuelve con el discurso del "venezolano echao pa´lante", tal vez una forma de exorcizar nuestra incapacidad para enfrentar los problemas. Todo se "normaliza" o se "cotidianiza". 
Lo segundo, el sacrificio de las generaciones jóvenes. Salvo la Generación del 28 en términos de un proyecto de país y la Generación de 1958, hay unos arreglos sociales en el país que metabolizan la energía de la juventud y la natural renovación que debe ocurrir en una sociedad sucede con dificultad o "el sistema" se come a los jóvenes (Chávez, quien llegó joven al poder en 1998, hoy anquilosado en un modelo leninista chatarra; o el movimiento estudiantil de 2007, hoy muy disminuido y muchos ya cumplieron el Venezuelan dream de "ser alguien").  
En 2006 pasó algo similar con otro video, esta vez hecho en una zona popular, también por jóvenes que apenas pasaban los 20 años. 
El video Azotes de barrio en Petare -que retrató la cotidianidad de la violencia en un barrio de Petare- también generó escozor en las pieles sensibles que todavía quieren ver a los pobres como a un grupo al que "hay que enseñar", y no como personas con sus propios intereses y vías para relatar su cotidianidad, como pasó con el video, producido por gente del barrio. 
Pasó lo de siempre: se armó un  escándalo, y aparecieron las "instituciones": la Fiscalía abrió una "investigación" porque el video hace "apología del delito". La investigación se cerró 3 años después. El joven director piensa llevar al cine una versión distinta del video de 2006. Esperemos que las reacciones sean menos escandalosas que las ocurridas hace 6 años.
¿Qué tienen en común las producciones de 2006 y 2012? Fueron hechas por gente joven y son filmaciones "desde adentro hacia afuera" y no "desde afuera hacia adentro". Los protagonistas son los mismos hacedores que relatan su historia. En 2006, como dijeron los realizadores para explicar el video, "Que se den cuenta de que nos están matando, nos estamos matando en los barrios y no hay autoridad que haga algo por la gente que vivimos y padecemos a diario la violencia. Ese es el mensaje que queremos dar"
¿Algo ha cambiado desde 2006 para que no "sigan matando a la gente"? Habría que preguntar en El Rodeo y en La Planta........
La de 2012, relatar la realidad de unos jóvenes que no se ven en el país, porque no ofrece oportunidades, porque el discurso de odio del gobierno ha creado una sociedad del Apartheid que se esconde en el nacionalismo bobo, que aparenta que no existe.
En un comunicado de fecha 7-5-12 lo hacedores del video afirman que, "No estamos promoviendo que los chicos se vayan o se queden, no pretendemos dar lecciones de vida, estamos exponiendo algo que es innegable para una gran cantidad de jóvenes, indiferentemente de dónde vienen, cómo hables, cómo se vean o cualquiera de esas cosas que, lamentablemente, forman prejuicios en quienes sólo quieren quedarse con lo exterior: Caracas se ha convertido en una ciudad en la que la inseguridad ha alterado de tal forma nuestras vidas que ha motivado a cientos de familias a irse del país, dejar su historia, sus amigos, su vida"
¿Cuál es la diferencia entre lo dicho en 2006 por los chicos "del barrio" y en 2012 por los jóvenes "sifrinos" del este? La inseguridad iguala en la desesperanza, aunque se exprese de forma diferente. 
Si hasta los estudiantes de la UNEFA se quejan, centro que la dictadura busca mostrar como la "joya de la corona" del "hombre nuevo socialista". Una estudiante dijo que "El descontento está creciendo por el continuo maltrato. Perdemos el tiempo en charlas proselitistas, marchas y eventos. Yo vine a estudiar, no a recibir charlas ideológicas ¿Si somos una democracia, por qué no hay pluralidad?" (El Universal, día 20-5-12).
Así es ¿Cómo negar a un joven la pluralidad que buscan y que el país no ofrece, cada vez más aislado en su fantasía que el mundo se acaba y que el "socialismo bolivariano" es la única alternativa?
Lo que causa escozor es que entre los realizadores de Caracas y la estudiante de la UNEFA hay mucho en común: salir del gueto que la dictadura impone en Venezuela. 
La emigración no es cuento, y debe interesar a la sociedad, más cuando el Censo de 2011 revela que Venezuela es una sociedad tiende al envejecimiento. Si su población más joven quiere irse ¿Quién va a asumir las tareas de producción? ¿Los chinos, rusos, o cubanos a quienes hipotecaremos el país a cambio que nos paguen una renta para vivir una fantasía de una sociedad rica y nacionalista, cuya misión es salvar al mundo del "capitalismo"? Parece que sí, al menos en la dictadura esa es una respuesta que tiene peso. Estoy seguro que ni Bolívar, Sucre, Miranda, por hablar de los próceres más citados, querían eso para Venezuela.  
¿Por qué estos jóvenes causaron tanto escozor en el público del gobierno, oposición ni-nis y lights? Pienso que tocaron nuestro nacionalismo bobo que supone que somos los mejores, el "qué arrechos somos" -nuestro himno nacional cultural- pero que en el fondo revela una necesidad de logros y reconocimiento ¿No han visto que en revistas tipo Estampas o Todo en Domingo un tema recurrente es ese deseo de reconocimiento que se revela en reportajes tipo, El venezolano que le mezcla la música a Madonna o La venezolana que le diseña las carteras a Michelle Obama?
Muchas razones puedan darse, pero aventuro una: nuestra relación con el mundo es a través de la renta petrolera, y esa relación hoy no es la mejor. 
Cuando el mundo no era tan global como hoy y la sustitución de importaciones era la vía para vincularnos al centro, el crecimiento que Venezuela tuvo durante 30 años -1950 hasta 1980- permitió que nuestra relación con el mundo fuera armónica, en tanto la renta petrolera se usaba para modernizar al país. Fue el momento en que se consolidó el discurso que "venezolano no emigra". 
Pero cuando arrancó la crisis a finales de los 70, y que luego ha sido agudizada por las nefastas políticas económicas de la dictadura de Chávez que tienen como resultado (El Universal, en su edición del día 20-5-12 lo dice de forma magistral) que la manufactura bajó su proporción en el PIB, exportamos solo petróleo del que recibimos una renta para pagar importaciones crecientes, y lo que sube en la composición del PIB son los sectores no transables de la economía.
En esta situación, la relación no es armónica, y menos en un mundo más global, en donde los países buscan destacarse, desarrollar sus potencialidades. Lo que China, por ejemplo, recibe de PDVSA en petróleo y derivados no lo usa para la "lucha de clases" que vende la propaganda de la dictadura, sino para su inserción en el mundo global. Igual puede decirse con Vietnam, por hablar de dos países "comunistas o socialistas".
De otro modo: los países se ponen los "pantalones largos" y Venezuela, que se los había puesto (ese fue el logro del proceso de modernización con rostro humano iniciado en 1936), hoy se los quita, y ante nuestro alejamiento cultural del mundo -no material, porque las importaciones crecen- nos queda solo el nacionalismo, como manera de manejar la contradicción entre el discurso de grandeza que tenemos los venezolanos pero la imposibilidad material de lograrlo, cuando otros sí lo logran porque han definido mejor su relación económica con el mundo y, de paso, lo hacen con humildad. Ya no se habla solo de los BRICS, sino de los  VICS (Vietnam, India, Colombia, y Suráfrica). Nosotros no estamos ni en los BRICS ni en los VICS, como consolación, estamos en la ALBA
Tal vez por eso el discurso en la sociedad, si bien hay enclaves en donde hay altura en el debate, se nota un discurso más pequeño, centrado en "nosotros" versus "ellos", entre "lo mío" y lo "extraño", un discurso más en clave de identidad social y menos global o amplio, que busca categorías como "derecha" o "izquierda" para darle estatus a una terrible incapacidad de vincularnos al mundo que no sea por la vía de una renta o de hipotecar las riquezas del país a las potencias emergentes.
En un artículo reciente, Alain Touraine afirmaba que la diferencia hoy no es entre "derecha" e "izquierda" sino entre lo global y el nacionalismo.  
Tal vez por eso quien diga algo que cuestione ese nacionalismo -como concepto vicario para relacionarme con un pasado o glorias que ya no existen- es censurado, es visto como "extraño", y la sociedad se aferra a los ídolos que vinculan al país con el planeta: sea una miss o un deportista, porque Chávez ya está devaluado (como en la película de Matt Damon, Un lugar para soñar en la que entrevista a un dictador parecido a Chávez, o en la película de Sasha Baron The Dictator en la que Chávez aparece con otros dictadores) ¡Claro, todo eso es propaganda del "sionismo internacional" dirá Izarra, para explicar por qué el "líder máximo" aparece retratado como un dictador!
¿Cómo superar el nacionalismo bobo? Las soluciones que se ofrecen para reconciliar lo venezolano no me satisfacen. Por ejemplo, leía en El Universal del día 19-5-12 las columnas de Andrés Schmucke y Ricardo Villasmil, quienes escribieron sobre el asunto de Maldonado y Reif.
El primero, se centró en lo que dijo Goicoechea al opinar sobre el ganador de la F1, y en una expresión que causó molestia, "la imbecilidad colectiva"
Schmucke se sintió aludido y cual "quítame esta pajita del hombro" salió en defensa del "honor nacional" ofendido. Maldonado ganó, "porque fue mejor que los demás", y punto.
Villasmil acierta al tocar las claves del éxito de los dos criollos, pero coloca las críticas en un sujeto externo muy de uso ahora, "Porque al final, independientemente de lo que nos quieren vender los extremistas de ambos lados, no somos enemigos".
La cosa no es tan sencilla como uno quisiera. Luce, según este argumento, que el país está en manos de "extremistas de ambos bandos" y que el deporte, un logro académico, o los concursos de belleza son lo único que nos une, como si el país no pudiese determinar su destino, solo los "extremistas". 
Indudablemente como venezolano uno siente satisfacción por la victoria de Maldonado y por el logro de Reif, pero en el caso del primero, el manejo propagandístico del gobierno para sacar provecho del premio le resta brillo, y eso es una verdad que no puede despacharse con el comodín de los "extremistas de ambos bandos".
No sé mucho de deporte, pero a propósito de la victoria de Maldonado, pasaron reseñas de su vida. No sabía que estaba desde pequeño en las pistas -motos o carros- y saber eso aumentó mi respeto hacia el corredor porque no es un improvisado. Igual, pude ver parte de la rueda de prensa que dieron los corredores al final de la competencia, y me agradó un humilde Maldonado que hablaba de la necesaria consistency para triunfar. Me gustó ese enfoque.
Pero la alegría duró poco.........y la causa se debió al uso del deporte con fines de propaganda y no "a extremistas de ambos bandos". 
Al canal de la dictadura (canal 8), Maldonado expresó que su victoria sirvió "para callar muchas bocas que no creían en nosotros".
Es verdad Maldonado, muchos se burlaron de ti, pero la grandeza de la consistency consiste en pasar la página, pero "se te salió la clase": esa falta de grandeza que tenemos, esa facturita que siempre llevamos y que esperamos cobrar cuando seamos famosos o tengamos poder, sea real o vicario (proyectado en un líder poderoso), que es una fantasía muy venezolana. La "economía del resentimiento".
También me molestó que no hayan permitido que Globovisión estuviera en la rueda de prensa que el corredor dio por teléfono, lo que no es obra de "extremistas" sino de un guión hecho con "premeditación y alevosía" para estigmatizar a un canal de televisión y, por derivación, a buena parte del país. Tolerancia no es aceptar de forma pasiva la estigmatización o el Apartheid, que es lo que se vende como "tolerancia".  
Con Maldonado el problema no es que sea "chavista", puede serlo, es su derecho, sino que confunda identidad política con complicidad en el estigma. Le faltó grandeza en su declaración a VTV y eso le restó brillo a su merecido triunfo, por su trayectoria de años en el mundo de la velocidad.
Con Reif, es al revés. Me pegó que fuese una celebración de una parte de la sociedad. Aunque la academia tiene el estereotipo de lejana, de gente sabia -aunque todos quieren un título- que este importante logro del ingeniero de la UC no haya tenido más resonancia, llama la atención. 
¿La AN aprobará un acuerdo para este venezolano como hizo con Maldonado, que ciertamente lo merecía? Un país no se hace solo con pits, también con universidad. 
Tanto Reif como Maldonado dieron las claves para superar nuestro nacionalismo bobo: la trayectoria, la perseverancia, el buscar un área de interés y desarrollarse en la misma, en dedicarse, en superar retos. En definitiva, trabajar de forma constante, con una visión. 
Son cosas que como sociedad hemos olvidado y que permitieron que el país cosechara -y coseche, cuando se lo propone- logros. 
Afirmar la auto-estima es sencillo: es tener la consistency de Maldonado y Reif ¿La tendremos para lo que nos viene, un país lleno de maravillosos retos y riesgos?
Por los momentos, mi reconocimiento a Pastor Maldonado y a Rafael Reif por sus logros. 
Un reconocimiento especial para los chicos de Caracas, ciudad de despedidas porque en las reacciones que su video generó, me recordaron los valores que hicieron grande a este país, que hoy parecen ausentes, y la dramática invitación que nos hacen a todos: no evadir los problemas que como país tenemos, y pasar del "me iría demasiado" a "oportunidades demasiado". Esconderse en un nacionalismo bobo no es la opción.