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lunes, 13 de agosto de 2012



Dos libros y un DVD sobre Leopoldo
No acostumbro hacer comentarios sobre los libros que leo en el Blog. Los dejo para twitter y sí coloco en la sección del Blog, Compartiendo lecturas recientes, el libro y si es "muy recomendable" o "recomendable".
Tampoco acostumbro comentar sobre las películas que veo. 
Sin embargo, voy a romper estas reglas para comentar dos libros y un DVD. Textos e imágenes de los cuales no puedo ser indiferente u objetivo. Se trata de los trabajos del ingeniero Waldo Negrón titulado Leopoldo Sucre Figarella, su legado gerencial (2011, 344 PP) y del economista Jóvito Martínez Guarda, titulado Constructor en democracia. Leopoldo Sucre Figarella (2011, 217 PP).
El libro de Negrón tiene 33 fotografías y el trabajo de Martínez recoge 23 imágenes, muchas de ellas de los archivos familiares.
El DVD producido por Cinesa en 2010 dentro de la Colección Cine Archivo, se titula Leopoldo Sucre Figarella. Construyendo El Dorado, con guión y dirección de Andrés Crema y la asesoría cinematográfica de Carlos Oteyza. El documental tiene una duración de 32 minutos, y está narrado por Jaime Suárez con música de Daniel Espinoza. 
Waldo Negrón es ingeniero químico, graduado en LUZ. Desarrolló su carrera profesional en Guayana, y le tocó interactuar con Leopoldo cuando en 1987 formó parte del equipo fundador de Carbonorca.
Jóvito Martínez Guarda -quien falleció en 2011- es economista graduado en la UCV, con una importante trayectoria en el sector de la planificación y empresas públicas. Durante la gestión de Leopoldo fue Vicepresidente Corporativo de Planificación de la CVG.
Son tres aproximaciones a Leopoldo Sucre Figarella, pero que tienen un mismo propósito: acercarse al personaje, desde distintas aristas.
Negrón lo hace desde una perspectiva personal, centrada en los atributos de Leopoldo como gerente, con múltiples testimonios sobre Leopoldo. 
Martínez se acerca a partir del contexto de la infraestructura del país desde 1830, y cómo Leopoldo se desenvolvió en ella desde los puestos públicos que ocupó desde el 24-9-1960 -cuando es designado Gobernador de Bolívar por el Presidente Rómulo Betancourt- hasta el 17-10-1996, año en que fallece, pero cumplió hasta último momento con sus labores como Senador por el estado Bolívar, elegido en diciembre de 1993. Es decir, 36 años de servicio en posiciones públicas.
Cinesa lo hace desde la perspectiva de la modernización del país. De aquí el título que toma de una cita de Leopoldo, "El Dorado como ficción no existe ni podemos descubrirlo; pero El Dorado como fuente de trabajo, empleo, producción de energía y de riqueza; como palanca y motor de nuestro desarrollo, podemos y debemos construirlo".  
¿Qué tienen estos tres trabajos? 
Comienzo por el libro de Waldo Negrón. Luego, abordo el trabajo de Jóvito Martínez. Cierro con el DVD de Cinesa.  
Negrón comenta que cuando era un chico -en el Capítulo I- en su casa en Zulia, se hablaba de Leopoldo. Cuenta esta anécdota:
"De tal manera que en nuestra familia, y estoy seguro que para miles de familias venezolanas, se vivió una gran alegría cuando el 24 de agosto de 1962 se inauguró el Puente Rafael Urdaneta, el cual permitió una conexión rápida y directa entre Maracaibo y la otra costa del Lago de Maracaibo, con lo cual se rompió el relativo aislamiento de la capital zuliana. En mi mente resaltan aquellos comentarios de mi padre, quien expresaba, 'Gracias a Leopoldo Sucre Figarella, tenemos puente en Maracaibo" (sin embargo, la construcción del puente fue una obra que tuvo continuidad durante tres gestiones en el MOP. La construcción se inició el día 24-4-59 durante la gestión de Santiago Hernández Ron al frente del MOP. Su sucesor, el ingeniero Rafael De León Alvarez mantuvo la continuidad y el puente llegó a un 50% de construido, y durante la gestión de Leopoldo finalizó la obra). 
Cuando el padre de Negrón enfermó y fue llevado al entonces Hospital Central de Maracaibo, se encontró de nuevo con el nombre de Leopoldo, en varias placas de agradecimiento en el hospital. El padre de Negrón volvió a decirle, "No te dije hijo, ese hombre ha hecho mucho por Maracaibo. Su mano amiga ha sido muy útil a Venezuela"
Todo esto, más haber trabajado con Leopoldo, llevó a Negrón a escribir este libro. 
Lo primero que celebro del libro, es que está escrito para el layman. Se lee bien, y como dice el Prólogo escrito por Pedro Acosta, el trabajo no tiene pretensiones académicas o literarias, lo que es una fortaleza. Es un libro espontáneo, que se aleja de ese estilo nuevo que se ve en Venezuela de hacer de todo una conversación literaria o protocolar para aparentar que se es culto. 
El libro de Negrón rompe con eso -ese aparentar que se es culto intuyo es una consecuencia del clima de censura de la dictadura de Chávez, porque una de las primera bajas en una forma de gobierno así es la espontaneidad y todo el mundo sigue guiones porque "hay que portarse bien" para mostrar que se es "ponderado y equilibrado"- y recupera una espontaneidad que hace de su texto una lectura agradable y rápida, lejos de las poses "intelectuales" que se ven hoy en día.
Lo segundo, es que el autor hizo una investigación hemerográfica bastante completa, que resultó en un libro muy estructurado, aunque no lo parezca de entrada.
El libro tiene cuatro partes. 
La primera y la más extensa, es el paso de Leopoldo por la CVG durante el lapso 1984-1993. 
La segunda, es la síntesis del autor sobre las habilidades como gerente de este guayanés, que Negrón titula El decálogo gerencial de Leopoldo.
La tercera -una de las mejores partes del libro- es el testimonio de 14 personas que conocieron o les tocó interactuar con Leopoldo. 
Digo que es una de las mejores partes, porque Negrón hizo una buena selección de entrevistados que van desde personas que eran contrarias a la corriente política de Leopoldo -AD- hasta gerentes que trabajaron con él en la CVG. Políticos, gerentes, trabajadores, profesionales; en fin, una diversidad interesante. 
Lo valioso de esta parte, es que muestran a un Leopoldo alejado del estereotipo público que hay hacia él (un gerente eficiente, pero autoritario; el "Zar de Guyana") y revelan las diferentes facetas de Leopoldo, no solo como gerente sino como persona.
Finalmente, una reseña biográfica de Leopoldo, que  se mezcla con una reseña del origen de los Sucre Figarella, realizada por el Cronista de Ciudad Bolívar, el historiador Américo Fernández. 
A partir del libro, puede decirse que doctrinariamente, Leopoldo era de una corriente que él denominaba -y se me quedó grabado de tanto escucharlo en su casa- "el proyecto democrático liberal", que lo interpreto como la manera criolla de concebir un modelo socialdemócrata en donde el Estado promueve las condiciones para que los particulares generen riqueza y desarrollen un país, en un equilibrio Estado-mercado.
Esta idea la plasma muy bien Negrón al comentar los acercamientos de Leopoldo con el sector privado nacional e internacional, al mismo tiempo que su visión para construir obras que permitieran el desarrollo del país, con sello de calidad, rapidez, y armonía. Un Estado serio, y unos trabajadores y capitalistas serios buscaba Leopoldo, y no los "tiburones del capitalismo" (como los llamaba), a la caza de los activos del Estado, pero carentes de una visión de desarrollo nacional. A mi modo de ver, lo fundamental era una visión de una totalidad nacional, con sus partes autónomas, con vida propia, pero que interactuaran en función de la meta de lograr resultados y de armonía en lo social.  
Una visión que también aceptó los cambios, y Negrón comenta cómo Leopoldo supo tomar de las experiencias gerenciales de Japón -en boga durante los 80, los años en que estuvo al frente de la CVG- lecciones para traerlas a Venezuela. 
Esta visión lo llevó a chocar con intereses poderosos, especialmente durante el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez, en el cual la ola privatizadora y de reducir el Estado tomó fuerza. 
Leopoldo se opuso a esta corriente, en mi opinión no tanto por una defensa a ultranza del estatismo, sino porque vio que la reducción del Estado traería inestabilidad política por la naturaleza codiciosa de muchos de los grandes capitalistas criollos. No se equivocó.
Leopoldo fue de una generación que nació en un país pobre y no democrático, pero que como profesional, aportó para el desarrollo de la sociedad, junto a miles como él, el esfuerzo para revertir esa condición. Pienso que esto lo llevó a ver la necesidad de buscar siempre un equilibrio entre el Estado y el mercado, al tener como norte no debilitar la posición del Estado en cuanto a sus riquezas. Un Estado eficiente es sinónimo de paz y gobernanza, a los ojos de Leopoldo y lo más importante, eso no colide con el mercado o la inversión privada, como se ve hoy, que se asumen irreconciliables y no de equilibrio. 
Me atrevería a decir que los vio como factor de estabilidad y por eso fue crítico con las privatizaciones sin más. Diría que no era enemigo de las privatizaciones per se, pero sí rechazó las privatizaciones que rompieran ese equilibrio, seguramente consciente del trabajo que le tomó a su generación y a las precedentes, lograr la paz de Venezuela, algo que las generaciones posteriores lo tomaron como un hecho dado y no consideraron en sus programas la necesidad de mantener el equilibrio logrado, solo desmantelar al Estado y creer ingenuamente en el trickle down y en un cambio de la dirección política, que muchas elites pensaron sería Chávez. 
Leopoldo tenía una visión holista de las cosas -otra de sus expresiones que nunca olvido, cuando iba a su casa y hacía desastres, jurungando en su estudio, me decía en tono regañón, "cada cosa en su lugar, y un lugar para cada cosa"- que lo llevaba a examinar las consecuencias de cualquier iniciativa para todo el sistema, y no se quedaba con las partes. Eso explica su visión, su capacidad de anticipar cosas, su responsabilidad, que muchos traducen como una inteligencia excepcional. 
La idea del equilibrio y de la fluidez, son centrales en el pensamiento de Leopoldo. Recuerdo otra frase en esta línea, "El problema del tránsito es un problema de mecánica de fluidos"
Es la idea que las cosas se mueven, cambian, pero producen un equilibrio que es lo que garantiza el desarrollo. Lo importante, es preservar el equilibrio y esa tarea le corresponde al Estado porque tiene activos que lo garantizan y que deben ser cuidados de los "tiburones del capitalismo". Más sencillo, Leopoldo temía que en Venezuela pudiera ocurrir algo como pasó en la URSS post comunismo, cuando las mafias del comunismo se hicieron de los activos del Estado sin ningún plan o visión. 
Tal vez por eso las obras que promovió desde los puestos que le tocó estar -decía Leopoldo otra expresión que también grabé en mi memoria; que él no "tenía combos, sino trabajaba con el personal existente"- poseían ese sello de ir más allá de una necesidad, y apuntaron a solidificar ese equilibrio que permitiera la fluidez entre el mercado y el Estado, con la consecuente calidad de vida como experimentó Guayana durante los 80. 
En resumen, Leopoldo estaba más cerca de la idea del desarrollo tipo japonés que la idea de desarrollo de tipo norteamericano, pero aprendía de las dos. Esta aparente contradicción fue posible por la vasta cultura de Leopoldo, aunque no lo aparentara y tampoco creo que le interesaba mostrar que era alguien culto. No vivía para agradar o para "el qué dirán". 
Recuerdo los domingos en casa de Leopoldo, en donde la familia y amigos se reunían a compartir ese día de descanso (en tanto Leopoldo no estuviera trabajando, que era lo común, como pasó con los Sucre Figarella en general. En mi casa no había fines de semana totalmente libres, papá en el trabajo el sábado en la mañana e incluso los domingos. Con Leopoldo fue igual), primero en el bar de su casa -en Cumbres de Curumo, La Milagrosa- y se hablaba de todo, política, historia, viajes, bebidas, comida, anécdotas; para luego terminar con un suculento almuerzo preparado por mi tía Cruzana (Tata), que rodaba en la famosa mesa japonesa del comedor. Tengo en la memoria, por ejemplo, las interesantes conversaciones de Leopoldo con mi tío poeta, Guillermo Sucre Figarella, acerca de Tolstoi, Borges, Montaigne, Whitman, o Camus. 
En muchas ocasiones, esas agradables veladas se acompañaban con música que, pudiéramos decir, se ponían en las "familias adecas", como La Billos, tocadas en "el picó" (Navidad que vuelve/Tradición del año/Unos van alegres/Otros van llorando). 
Por ejemplo, en casa, era una fija que todos los viernes en la noche, pusieran Florentino y el diablo, en la versión larga con el Carrao, "Ah, cuñao Venancio".....y, por supuesto, era "obligatorio" colocar Serenata Guayanesa
También, se escuchaba a Jesús Sevillano, Quinteto Contrapunto, Los Cuñaos, y propio en una "familia adeca" o cercana a la "izquierda", las versiones en disco de Píntame Angelitos Negros o Las Uvas del Tiempo de Andrés Eloy Blanco -la segunda, religiosamente, se colocaba cerca de terminar el año, el 31 de diciembre como a las 11:40pm, para recibir el año nuevo, "Madre, esta noche se nos muere un año. En esta ciudad grande, todos están de fiesta....", en el equipo de sonido de papá, un Pioneer- en la voz de Balbino Blanco Sánchez. Tengo en casa guardados los LP como recuerdo de esa feliz época y música, que hablan cosas de Venezuela. 
Echo de menos en la estructura del libro de Negrón, un capítulo sobre los tiempos finales de Leopoldo al frente de la CVG. También Guayana se vio afectada por el intento de golpe de 1992 ¿Cómo fueron esos momentos posteriores a los intentos de golpe, caracterizados por una suerte de conspiración general de todos los factores contra AD y Copei (contra la democracia, en definitiva)? 
Carlos Andrés Pérez fue sacrificado por una clase política, económica, y cultural irresponsable ¿Cómo vivió Leopoldo esos momentos?
También, un ejercicio de prospectiva, si es posible ¿Qué diría Leopoldo de la situación que hoy vive Guayana? 
Pienso que estos contenidos faltaron en el excelente trabajo del ingeniero Negrón.
Me tomo la molestia de citar algunos de los testimonios que recoge Negrón porque describen a un Leopoldo desconocido para buena parte de la opinión pública, alejado del estereotipo que hay sobre él (el Leopoldo "de verdad", pudiera decir).
Andrés Velásquez, Gobernador de Bolívar durante dos lapsos comentó:
"Tenía fama de ser una persona de mal carácter, pero lo cierto es que resolvía y tomaba decisiones(...)Además de un gran constructor, también era un interlocutor efectivo para negociar con los trabajadores. A Leopoldo Sucre se le respetaba y los trabajadores sabían que cumplía su palabra. Sucre era muy respetuoso de la institución sindical. Ese es un elemento que quiero resaltar, porque pocas veces se reconoce en Sucre, esa gran sensibilidad social(...)y valorar la importancia y trascendencia de los sindicatos".
Agregó Velásquez al hablar de una inauguración de una obra conjunta de la Gobernación y la CVG que, "Lo que me impactó de esa obra, era su impresionante calidad y los detalles de su construcción. Allí comprendí que Leopoldo Sucre ponía el empeño de construir obras de gran calidad, sin importarle donde estuvieran localizadas".
Sigue el hoy dirigente de la Unidad:
"Sucre demostró con hechos su esencia democrática. Respetaba profundamente los otros poderes oficiales y los liderazgos de quienes ocupaban esos cargos(...)Sucre sabía respetar la voluntad popular y era un defensor de la democracia y la actuación independiente de las diversas instituciones políticas(...)Debo reconocer que antes de recibir la Gobernación me habían insistido muchas personas en que Sucre Figarella era un gerente muy duro, mandón, y hasta autoritario. Al verlo actuar, al observar la manera de entender mi responsabilidad de gobernante regional, incluso siendo de organizaciones adversas, comprendí que esos comentarios eran completamente equivocados".
Pedro Batistini Castro, conocido guayanés expresó:
"Quiero resaltar un par de hechos muy ilustrativos de la calidad gerencial y honestidad de Leopoldo, luego que dejó el MOP el cual manejó casi 10 años y con presupuestos millonarios y luego de haber llenado de obras al país, Leopoldo no tenía casa ni carro.
"El primer hecho ocurre cuando a Leopoldo lo citan sus excompañeros del MOP para hacerle un reconocimiento a su extraordinaria labor y, sorpresa, resulta que en dicho acto, producto de una amplísima colaboración de muchísimos funcionarios del MOP, le han regalado un carro a Leopoldo"
El periodista César Solito Decán recordó:
"En otro momento presencié cuando Herminia, su eficiente y leal secretaria, le entregaba a Leopoldo una carta de los jefes de AD en Bolívar, recomendando personas para diferentes cargos en la CVG. Observé con asombro que Leopoldo destruyó la carta sin abrirla y la lanzó al cesto de la basura resaltando, 'No meto gente por méritos partidistas. La gente tiene que tener preparación. Los que recomiendan los partidos políticos suelen ser unas mediocridades"
Clemente Scotto, ExPresidente de la CVG durante el gobierno de Chávez, expresó:
"Recuerdo que cuando el contrato estaba en sus últimas discusiones (de Sidor), la situación se puso muy tensa y la representación de Sidor se negaba a terminar de aceptar las demandas de los trabajadores y a firmar el mencionado contrato. Pues resulta que Leopoldo Sucre se presenta en la mesa de cierre, donde luego de largas discusiones aceptó las solicitudes de Sutiss, para poner punto final a esa tensa situación. Luego, al momento de la firma del contrato, Leopoldo Sucre expresó, 'Quienes dirigen a Sutiss y sus asesores son gente dura y recia, pero es gente honesta que quiere el bien para Guayana. Respeto y reconozco este liderazgo de Sutiss'. Esta actuación de Leopoldo Sucre sentó las bases para que más allá de las diferencias, se establecieran unas relaciones de respeto mutuo, entendimiento, y cooperación, que redundaron en beneficio para la ciudad".
Finalizó Scotto:
"Sobre la personalidad de Sucre Figarella, dentro de lo que lo conocí, podría resaltar la característica de hombre serio, de poco hablar y más de mucha acción. Era una persona ensimismada, reflexiva, y observadora. Era exigente con sus colaboradores, a veces les reclamaba muy fuerte y hasta en público. Era un hombre austero, sencillo, y familiar. Tenía una familia muy estable y vivía sin lujos. No percibí que usara guardaespaldas".
Eliécer Calzadilla, ExSecretario de Gobierno durante el mandato de Andrés Velásquez complementó:
"Considero que el apodo de Zar de Guayana(...)no le va a Sucre, porque él no era monárquico ni autoritario, era un republicano y un demócrata exigente y estricto, que es distinto. Creo que ese injusto remoquete le afectó su imagen y pudo crear confusión en muchas personas. Leopoldo sí que tenía una franqueza casi brutal y eso en Venezuela, país de crónicas hipocresías, es una desventaja(...)Otra virtud notoria de Sucre era que tenía un olfato especial para identificar a los brutos, mediocres, adulantes, y embusteros(...)esos que medran en los predios de la administración pública venezolana".
César Mendoza, ExPresidente de Sidor afirmó:
"Yo no conocía a Leopoldo Sucre Figarella hasta el año 1984, cuando recibí una sorpresiva llamada suya. Me citó a una reunión y eso me resultó muy extraño dado que no habíamos tenido relación alguna(...)y me preguntó que si yo estaba dispuesto a ocupar la presidencia de Sidor(...)Debo decir que mis relaciones con el ministro Sucre se desarrollaron con mucha fluidez y armonía. Leopoldo Sucre dejaba trabajar, no interfería frecuentemente en mis actividades y me daba mucho apoyo cuando Sidor requería de su ayuda(...)Lo importante para Leopoldo Sucre era que se cumplieran las metas de la empresa(...)".
Jesús Seguías, periodista de Correo del Caroní durante la época de Leopoldo en la CVG, manifestó:
"Era un hombre de una austeridad absoluta, muy accesible y sencillo. A pesar de su elevado rango no usaba guardaespaldas ni era un hombre ostentoso. Manejaba un verdadero emporio empresarial, pero vivía de la manera más modesta(...)ni tenía esas rejas de seguridad que ahora existen en las oficinas de la CVG. Esa era la sencillez de Leopoldo Sucre. Todo el mundo podía acceder a la casa matriz e incluso llegar al piso 3, donde estaba la Presidencia, sin mayores inconvenientes. Aunque manejaba un imperio verdadero, era un gerente muy sencillo".
Sigue Seguías:
"Murió en la casa donde vivió toda la vida, después de haber manejado ese imperio de la CVG(...)Después que Leopoldo salió de la CVG, fue electo Senador de Bolívar y debió seguir visitando Guayana. En esos viajes llegaba a casas de amigos, porque no tenía casa ni un miserable apartamento donde llegar en Guayana. También sus hijos vivieron de la manera muy austera y nunca hicieron alarde de ser hijos de Leopoldo Sucre Figarella, ni nunca se aprovecharon del poder de su padre. Ellos vivían modestamente con sus familias"
Concluyó:
"Un aspecto importante del estilo gerencial de Leopoldo Sucre era que no pedía carnet político a nadie(...)En una oportunidad, unos dirigentes sindicales afectos al partido AD, le solicitaron que despidiera a unos gerentes de Venalum porque eran comunistas o ñángaras como se les llamaba, y Leopoldo respondió, 'Me importa un bledo las ideologías y las creencias políticas de ellos. Si son buenos gerentes en sus funciones, se quedan allí(...)'. Con Leopoldo Sucre Guayana tuvo pleno empleo, dado que el desempleo no llegaba al 5 por ciento"
Evelio Lucero fotógrafo que prestó servicios a la CVG, dijo:
"Sabía mezclar su carácter recio con amabilidad y buena educación. Solo que era muy reservado y familiar(...)Me siento orgulloso cuando hablo de Leopoldo Sucre, cosa que hago con regularidad"
Diego Castro, dirigente de los trabajadores de Alcasa comentó:
"Leopoldo Sucre fue un gerente de una gran credibilidad para los sindicalistas y trabajadores de Guayana. Su palabra era un documento que se consumaba a cabalidad(...)En una Venezuela donde las fechas son simples estimados que no suelen cumplirse, en la corporación de Leopoldo esas fechas eran sagradas y se respetaban plenamente(...)tenía mucha sensibilidad social y trataba de responder al esfuerzo de la fuerza laboral, pero también tenía presente las condiciones reales y concretas de Alcasa para satisfacer esas demandas. Para Leopoldo era esencial que se garantizara la sustentabilidad de la empresa".
Yunis Hernández, dirigente sindical de Sidor afirmó:
"Ese gesto y su paciencia de saber escuchar, sin interrumpir, sin molestarse, le hizo ganarse nuestro respeto y reconocimiento. Pudimos percibir su liderazgo, su credibilidad dentro y fuera de la CVG y las inmensas ganas que tenía de hacer cosas positivas para Guayana(...)Al ministro Sucre fue la primera persona a quien le escuché, en esas sesiones de trabajo, la expresión ganar-ganar. Leopoldo Sucre estaba muy claro en que ningún sector se podía imponer sobre el otro. Era indispensable la negociación, el entendimiento y la conducción del proceso sin llegar al conflicto(...)Tampoco se hacía proselitismo partidista dentro de las empresas. Leopoldo Sucre dio una demostración de gran convicción democrática".
Hay una anécdota que narra Negrón (Pp. 45-46), cuando se inauguró Carbonorca en 1991.
Leopoldo debía pronunciar el discurso oficial, y arrancó, pero leía en voz baja. La gente comenzaba a impacientarse. Algo pasaba. A los minutos, Leopoldo deja el discurso escrito y se acerca al micrófono y dice a los presentes, "En este discurso me escribieron que Carbonorca se construyó en 14 meses, pero yo sé, y muchos de ustedes también lo saben, que esta planta se construyó en mucho más tiempo. Así que no leeré este discurso. Yo no puedo leer esto, porque no les puedo mentir a ustedes y a la opinión pública, porque después se pierde credibilidad en la palabra de la CVG. Así que no leeré ese discurso". Así era Leopoldo.......
De la reseña biográfica el historiador Américo Fernández, éste comenta la detención de Leopoldo en 1952 por parte de la SN de la dictadura de Pérez Jiménez. 
En la familia, la verdad, no hablábamos mucho de esas vivencias personales (imagino que por lo duro que fue para mi familia vivir en la clandestinidad y casi todos los hermanos presos, exiliados, o confinados, recordar esas vivencias a los más muchachos como éramos en ese entonces, tal vez no era lo mejor), aunque sí de la dictadura de Pérez Jiménez como forma de gobierno. Sí sabía que dos tíos, Guillermo y Quico, les tocó duro la resistencia. De los Sucre Figarella, creo que fueron los que más trabajo pasaron durante la dictadura de Pérez Jiménez. Por ejemplo, Guillermo en el exilio en Chile, usaba periódicos para protegerse del frío porque no había más nada con que cuidarse. A Quico -Reinaldo, era su nombre clave en la clandestinidad- le tocó ser Secretario General de AD entre septiembre de 1956 hasta el 3-7-1957, cuando fue nuevamente detenido por la SN, y le siguió Simón Sáez Mérida, Secretario hasta la caída de la dictadura el 23 de enero de 1958.
Comenta Fernández que en la Cárcel Modelo -en ese entonces, prisión política; allí fue llevado Leopoldo- los presos tenían un "sonido protestario" ¡Vaya sonido, caramba!
"Si Pedro Estrada muriera/todo el mundo se alegrara/por lo menos los espías/los cabellos se arrancaran/".
Otra cosa que aprendí en el libro es que el Puente Angostura sobre el Orinoco inaugurado el día 6-1-1967, costó 178 millones de bolívares. Es decir, 178 mil "BsF", lo que hoy cuesta un carro más o menos.
Negrón sintetiza su densa investigación documental con lo que llama El decálogo gerencial de Leopoldo
1.-Motivación al logro
2.-Perseverancia
3.-Asumir retos
4.-Visión
5.-Optimismo
6.-Trabajar en equipo
7.-Seguimiento y más seguimiento
8.-Discreción y sentido de precaución
9.-Honestidad
10.-Responsabilidad
Por mi lado, con base en la lectura del trabajo de Negrón, construí Los 15 puntos de Leopoldo
1.-Administra bien el tiempo y ten una visión
2.-Toma el pulso a las cosas de forma directa. No te confíes de informes, y sé prudente con el manejo de la información
3.-Respeta el talento, sin importar la ideología
4.-La palabra compromete
5.-Di la verdad, aunque no guste
6.-La gente agradece que veles por su bienestar
7.-Puedes equivocarte, pero que no te entregues a tu trabajo con pasión, no tiene excusa
8.-Escucha, haz, no anuncies, e incorpora a todos
9.-Planifica y anota todo
10.-Las cosas forman parte de un sistema
11.-Ten a raya a los "depredadores de la cosa pública"
12.-No hay cosas imposibles, sino personas incapaces
13.-El apoyo político es fundamental para el éxito de la gerencia pública
14.-Argumenta tus ideas
15.-Cumple con las normas
Comento ahora el libro de Jóvito Martínez Guarda.
Es un texto muy interesante, editado por la Fundación Leopoldo Sucre Figarella en 2010.
Digo interesante, porque no es un texto laudatorio -lo que habla muy bien del autor y de la Fundación, de su seriedad- sino un trabajo que ubica a Leopoldo en el ambiente de la ingeniería en Venezuela. 
La ingeniería es la historia, y Martínez relata cómo Leopoldo se desenvolvió en ella como gerente público. 
Aunque el título apunta a hablar sobre Leopoldo, no noté que se hablara mucho o en forma de panegírico, sino más bien, es la historia de las dificultades que tuvo que superar Venezuela para tener un sistema de vías, y cómo la democracia asumió el "sueño de Guayana". 
El trabajo tiene dos grandes partes: la infraestructura pública desde 1830 hasta 1969, y la construcción de Guayana como polo industrial. 
El libro de Martínez me dejó muchas cosas. Comparto algunas:
1.-Lo primero, lo difícil que fue hacer la Venezuela moderna a partir de un país paupérrimo. 
No solo en política -construir la democracia- sino también en las obras públicas.
Guarda dice algo muy revelador de la Venezuela del Siglo XIX:
"En treinta y seis años desde 1830, el país apenas logra construir dos carreteras de relativa importancia. La demora tiene su origen en la carencia de una programación, en la precariedad de los fondos fiscales, y en las frecuentes turbulencias políticas".
Martínez recuerda que la primera carretera que construye la República independiente es la vía Caracas-La Guaira, que inaugura el Presidente Carlos Soublette en 1845. 
Una de las cosas que atrapó mi interés en el relato de Martínez es el recuento de las dificultades que tuvo Venezuela para hacerse de una infraestructura de alcance nacional. 
La lección que saqué es que somos un país vulnerable (todavía, aunque las causas hoy son otras). 
En el pasado, las "guerras" y "revoluciones", y conflictos externos como la Segunda Guerra Mundial, que tuvo éste último en lo interno un efecto de priorizar la intervención del Estado en la economía, y claro, en el sector de la construcción pública. 
De alguna forma, lo que pasa afuera orienta nuestras prioridades internas.
Es el caso del ferrocarril, por ejemplo. Me formé en la idea que el ferrocarril fue desplazado por el carro como parte de una "conspiración" de las automotrices internacionales, y por eso en Venezuela nunca interesó el tren. 
El libro me comunicó otra cosa. En Venezuela sí se hicieron esfuerzos por promover el ferrocarril como transporte principal durante el lapso 1877-1910, y no las carreteras. Para 1920, dice Martínez, la extensión de vías para trenes alcanzó 1.039 kilómetros. 
El desplazamiento del ferrocarril ocurrió por causas externas e internas -de nuevo, la simbiosis que marca nuestras prioridades como país- por un lado la aparición y masificación del carro (el famoso Ford modelo T) y el petróleo; por el otro, más ingresos fiscales para el país, la aparición del cemento (la producción de cemento en el país arrancó el 19-4-1909 con la puesta en marcha de la planta en La Vega) y el asfalto, junto al endeudamiento que generaron los planes para tener trenes, cambió las prioridades hacia las vías, no de forma planificada sino fortuita.
Las vías estaban descuidadas y como ya habían carros, el MOP firmó convenios con transportistas de carga, quienes debían reparar y mejorar las vías existentes, abandonadas entre otras causas, por la importancia del ferrocarril. Ese fue el comienzo. 
Así, comienza a pensarse en las vías y entra la planificación para construir carreteras -Román Cárdenas fue clave en esto, con la reorganización del MOP el día 14-4-1909- pero antes no era así. La famosa carretera Trasandina no respondió a una planificación sino a un como venga viniendo, vamos viendo
Esto en tiempos antiguos. En tiempos modernos, las dificultades fueron y son mayormente de orden fiscal, dado los vaivenes de la economía mundial y la del país, que son palpables en Guayana, como lo analiza muy bien Martínez en esa parte del libro.
Lo importante del libro -el mensaje- es que el país en un momento de su historia, pudo sobreponerse a los vaivenes y se puso los pantalones en infraestructura pública. 
2.-La importancia de la continuidad administrativa, en planes y proyectos.
Hoy eso es una rareza, pero no siempre fue así. Una buena razón que explica la construcción de la Venezuela moderna fue que se diseñaron planes de Estado que se mantuvieron en gobiernos distintos, e incluso de naturaleza diferente. Por ejemplo, la idea de electrificar el Caroní arrancó en 1946, tuvo su primer fruto durante la dictadura de Pérez Jiménez (Macagua I en 1956), y continuó durante todos los gobiernos de la democracia (1958-1998). 
El Plan Nacional de Vialidad fue presentado durante el trienio (el plan se publicó en 1947), pero tuvo continuidad durante Pérez Jiménez.
En el caso de Leopoldo, así lo ve Martínez:
"Sucre Figarella se esforzó en mantener el plan de vialidad de 1947 -la red de carreteras troncales- concebido y formulado para que lo siguieran gobiernos posteriores y que asumió en el ciclo democrático. También el plan de obras hidráulicas para el riego y abastecimiento de la dictadura de Pérez Jiménez, y para la construcción de viviendas, acueductos, y edificaciones escolares y hospitalarias".  
3.-Ya en específico sobre Leopoldo, su visión de las cosas en el sentido de lo novedoso, de adelantarse a cosas que hoy se hablan. Su visión de totalidad, de sistema, holista, comentada cuando hablé del trabajo de Negrón. 
Por ejemplo, cuando asume el MOP en 1962, se plantea la descentralización del Ministerio. Una idea muy novedosa para la época (compárese con hoy día, donde todo se centralizó y Venezuela es un país más complejo que en 1962). 
O el Metro. Comenta Martínez:
"Al concluir en 1969 la gestión de Sucre Figarella, el Metro de Caracas ya es un proyecto maduro, que incluye una primera etapa técnicamente lista para entrar en licitación".  
O su "fórmula gerencial" que se desprende del trabajo de Martínez: Visión, Objetivos, Organización administrativa, Recursos, y Continuidad en planes y proyectos. Nada que envidiar a los "cursos gerenciales" de hoy día. 
Un punto interesante del libro es el Anexo 1 que trata sobre un lapso de Leopoldo poco conocido: su gestión como titular del recién creado Ministerio de Transporte y Comunicaciones (MTC) durante el primer gobierno de CAP (1974-1979), en el que estuvo entre el día 28-1-1975 hasta el 2-11-1976, casi dos años.
Interesante, porque no es el Leopoldo de las obras públicas o logros tangibles -que tiene, porque Martínez comenta que durante ese corto tiempo, por ejemplo, "Se incrementó considerablemente la flota de aviones jet mediante la adquisición de siete Douglas DC-9, con capacidades para 85, 115, y 135 pasajeros, con la ampliación de las rutas del Caribe. Para ampliar la capacidad de transporte de la CAVN, en 1975 se adquirieron diez barcos cargueros a través del financiamiento del Fondo de Inversiones de Venezuela(...)La labor de la Cantv durante el año permitió agregar al servicio un número de suscriptores superior en 51% a los de 1974, con mayor asistencia a las poblaciones marginadas"- sino el planificador, la persona que entiende que el país cambió y se adelanta a esos cambios a través de la legislación o las políticas públicas. 
Por ejemplo, de lo que se habla hoy, ya en 1975 Leopoldo propuso la creación de Autoridades Metropolitanas del Transporte, no solo para Caracas, sino para San Cristóbal, Maracaibo, Barquisimeto, Valencia, Maracay, Barcelona, Puerto La Cruz, Ciudad Bolívar, Ciudad Guayana, Cumaná, y Maturín, para adelantarse a lo que vemos hoy: el crecimiento de las ciudades y del tráfico automotor.
Martínez lo ve así:
"Sucre Figarella tenía ideas claras de cómo debían enfrentarse los urgentes problemas de transporte y comunicaciones del país. Primera prioridad, la construcción del Metro de Caracas. La flota mercante tiene que transformarse en una empresa competitiva nacional e internacionalmente. El país no puede seguir soportando la ineficiencia de los puertos, ni la falta de mantenimiento de carreteras y vías expresas. Los ferrocarriles deben convertirse en una prioridad del plan de inversiones, los ríos integrarse al sistema de transporte y reestructurar las telecomunicaciones. La falta de seguridad para vehículos y peatones es un serio y grave drama nacional. El ministerio ni siquiera en un grado modesto cumple sus servicios. Hacer llegar una carta a tiempo es una proeza y los telegramas tardan cinco y diez días. No hay control del transporte aéreo, terrestre, ni marítimo". 
Es una etapa interesante aunque poco comentada sobre la gestión de Leopoldo, más conocido por su paso por el MOP y la CVG.
Como anécdota, recuerdo durante ese lapso de Leopoldo al frente del MTC es el Manual para los conductores -todavía lo tengo- y recuerdo que el carro asignado a Leopoldo -creo que un Galaxy 500 de Ford- tenía teléfono, lo que para esa época era una verdadera novedad y para un muchacho como yo -curioso en ese entonces y todavía- un artefacto "para jurungar". 
Otro punto interesante -lo comenté arriba- es que el libro revela las dificultades por las que pasaron las gestiones de Leopoldo para adelantar proyectos públicos, y las críticas que recibió. Una muy común es que era una persona déspota y arbitraria, que se saltaba las leyes.
El libro de Martínez comenta uno de esos episodios (en las páginas 63-65), y vaya qué democracia la de la época: se produjo una acusación contra Leopoldo y ¡en TV ocurrió un debate! entre diputados de la oposición y Leopoldo, como titular del MOP (algo impensable hoy día). El debate fue en septiembre de 1966. 
Un diputado señaló que, "El ministro Sucre ha pretendido imponer eficiencia sin normas legales, que no había licitaciones sino que se otorgaban los contratos como concesiones graciosas del ministro en desacato a la Ley Orgánica de Hacienda".
En su turno, Leopoldo respondió. Así lo relata Martínez:
"Una fórmula absoluta para contratar no era conveniente -afirmó. En algunas circunstancias puede ser útil el proceso de licitación de las obras, pero en otras no. 'Quienes dicen que en conceder un contrato sin licitación hay un acto doloso, tienen que probar ese dolo y demostrarlo, que los funcionarios del MOP o yo mismo, nos hemos enriquecido ilegalmente y tienen que probar que los precios dados son incorrectos(...)Hoy en día se quieren hacer acusaciones sin concretar en ningún caso".
Leopoldo argumentó lo siguiente:
"En este país a todo el que trata de ser eficiente y de cumplir con su deber se le trata de acusar de violar la ley. Como ahora nadie puede decir que el MOP es inmovilista y que no puede cumplir con sus programas, se me acusa de que violo la ley. Yo soy partidario de hacer y enemigo del no hacer. Prefiero salir del MOP por haber hecho y no salir por no haber hecho. Todo el que hace, tiene posibilidad de equivocarse y fallar".
El libro aborda los aspectos de infraestructura durante la gestión de Leopoldo al frente del MOP (1962-1969), principalmente.
No voy a detallar mucho este punto, porque el post ya es largo y seguramente la gente se volverá a quejar, porque esperan no esto sino un "análisis electoral" o de "de encuestas". La verdad es que no, no ahora.
Algunas cifras que vale la pena recordar. 
Durante el lapso López C-Medina A (1936-1945), la vialidad del país totalizó 6.326 km. 
En el trienio y el gobierno de Gallegos (1945-1948), subió a 6.791 km. Ascendió 465 km. con respecto a López C-Medina A.
Durante la década militar (1948-1958) aumentó a 24.502 km. Subió 17.711 km. con respecto al trienio-Gallegos. 
En los primeros 10 años de democracia (hasta 1968), la cifra pasó a 37.531 km. Se incrementó 13.029 km. con respecto a la década militar.  
Cuando cae Pérez Jiménez, el total de la vialidad era de 21.950 km. Nueve años después -en 1967- el total de vialidad subió a 36.306 km. Se aumentó en 14.356 km. 
Antes de asumir Leopoldo el MOP en 1962, el total de vialidad existente en el país era de 27.486 km. Un año antes de entregar el ministerio -en 1968- la vialidad totalizó 37.531 km. Es decir, durante la gestión de Leopoldo la vialidad sumó 10.045 km más, que en promedio por año, son 1.435 km. por cada año de los siete al frente del MOP. 
Por primera vez en la historia de Venezuela, en 1963, las vías asfaltadas superaron en km. a vías de otra clase (tierra, granzón). La proporción en 1963 fue: 13.221 km. asfaltadas, 10.130 km. de granzón, y 4.848 km. de tierra. 
Pero el MOP no solo se dedicó a vías. Hay otras cosas a destacar durante la gestión de Leopoldo. 
Por ejemplo, en 1958 la capacidad de tratamiento de aguas blancas era de 7.490 litros por segundo (lps). En 1968, pasó a 23.095 lps.
En materia de viviendas, las unidades de vivienda públicas entregadas hasta 1958 fueron 42.099 unidades. En el 67 -en 9 años- la cifra fue casi 4 veces más: se concluyeron un total de 163.565 casas. 
Solo en 1963 se ejecutó la construcción de 15 hospitales y 3 cárceles. 
En 1969, se habían entregado para la educación, cerca de 3.700 aulas en todos los niveles. 
En fin, habría mucho que destacar de la gestión de Leopoldo al frente del MOP, pero no quiero agotar al lector con cifras. 
Sobre su paso por la CVG, Martínez toma un enfoque interesante: explicar el desarrollo de los proyectos de Guayana, y las dificultades que tuvieron que sortear, que no fueron pocas.
Ciertamente, Guayana es obra de la democracia, con muchas dificultades, pero salió airosa. La lección que deja esta parte del libro es la necesidad de compromisos para proyectos de ese calibre, y tener las salvaguardas para protegerlos de los vaivenes domésticos y foráneos, principalmente en la economía.
En esta etapa de la vida de Lepoldo, destaco la siguiente cita de Martínez, en el campo de la electricidad, oportuna en esta época de oscuranas que vive Venezuela. Dice el autor:
"Al concluir la gestión de Sucre en junio de 1993, Edelca, dentro del conjunto de empresas y organismos que dirige la CVG, aparece como una empresa con un cuadro de realizaciones económicas y físicas que superan el marco de actuación regional e incluso nacional. El plan de electrificación nacional, cuyas primeras formulaciones se remontan a los años finales de la década de los 40, se concretó en obras visibles y útiles que llenan de orgullo a los venezolanos. La electrificación ha sido producto de planes continuos y consistentes que acompañaron el desarrollo del río Caroní. Macagua I, Guri, Macagua II, los sistemas de transmisión regional y nacional, los proyectos del bajo Caroní, el programa de micro-centrales y el de defensa ecológica, son la base de futuros proyectos para continuar la explotación del potencial hidroeléctrico. Esas futuras realidades no solo serán beneficiosas para los venezolanos sino para los colombianos que ya reciben energía eléctrica del Caroní y los guyaneses que también la recibirán en un futuro". 
En resumen, tuve una buena lectura con los libros de Negrón y Martínez. 
Por un lado, comprendo la magnitud que significó hacer la Venezuela moderna, que por ejemplo, para octubre de 1945, el Estado había fomentado la luz en una ciudad y 5 poblaciones. Apenas 20 años después, la cara de Venezuela era radicalmente distinta en todos los campos. 
Parafraseando a Manuel Caballero, podría decirse que un venezolano de 1965 tenía muy poco que ver con un venezolano de 1945.
Esto se dice fácil -y también se niega fácilmente, ahora en la dictadura de Chávez- pero detrás hay todo un esfuerzo por hacer de Venezuela un país moderno. Se logró, aunque no lo queramos reconocer o la censura de la dictadura de Chávez haya logrado que "nos olvidemos" de eso para "no meternos en problemas" o no ser estigmatizados por los medios de propaganda de la dictadura, hábiles en construir un Apartheid.
Cierro este post al comentar el DVD de Cinesa titulado Leopoldo Sucre Figarella. Construyendo El Dorado. 
El DVD demuestra cómo el país rural de los 20, se transformó en la Venezuela moderna de los 80. Leopoldo puso su grano de arena en ese esfuerzo de toda una sociedad.
La entrada del DVD y la música que la acompañan, son inspiradoras. Al citar a Leopoldo y la ficción de El Dorado se hace una animación cómo EL Dorado se transforma en obras y bienestar, pero no por obra del azar, de la suerte, "porque estaban allí", sino producto de la visión, de la planificación, y del trabajo.
Es lo que comunica el documental con un excelente guión, que se complementa con entrevistas realizadas a personas que conocieron a Leopoldo desde distintas facetas. 
El DVD no se limita solo al documental, sino que contiene una pequeña galería de fotos en las que Leopoldo aparece en la puesta en marcha de los trabajos para la represa de Guri o en las que se retrata con otro gran constructor venezolano, Juancho Otaola.
También el DVD tiene una sección de noticias, en las que se registra el accidente del tanquero Esso en el Puente del Lago en 1964, la construcción de la autopista Valencia-Puerto Cabello en 1965, o una rueda de prensa de Leopoldo como ministro de Transporte y Comunicaciones en 1975.
En fin, las imágenes dicen más que lo que pueda escribir en esta entrada. Si alguien la lee, recomiendo adquirir el DVD como una manera de acercase a una parte de la historia del país, en forma amena e informada.  
Recordé vivencias familiares y me reí mucho en varias partes de los dos libros. Recordé muchas anécdotas familiares al escuchar en el DVD la entrevista a mi tía Cruzana (Tata) y a los primos Leo y Quico. Por ejemplo, el famoso "chico" de Leopoldo.
Recuerdo que mi hermano y yo íbamos a casa de Leopoldo y hacíamos travesuras -más yo que mi hermano- y llegaba Leopoldo y con su mirada seria nos decía, "Pero bueno chico", "Van a seguir chico", y nos ordenaba ponernos firmes y nos ponía a marchar en la sala de su casa, en su disciplina militar. Jajajaja, la verdad es que pasé buen rato recordando esas cosas.
En fin, me siento contento y orgulloso de pertenecer a esta familia, que tampoco es fácil. En casa siempre nos destacaban la inscripción del escudo del apellido Sucre que dice Contentez Vous de Sucre, algo como "Conténtese con ser Sucre", que en lenguaje cristiano interpreto como, "Chamo, te embromaste con ese apellido, así que asume ese barranco con responsabilidad", y es lo que uno trata de hacer, para dejar bien el nombre de la familia y no empañar el legado de nuestros antepasados. Aunque en los tiempos que corren, creo que no podré hacer mucho por dejar una buena estela a los Sucres que siguen, a los de las "nuevas generaciones". 
Celebro mucho los trabajos de Jóvito Martínez y Waldo Negrón y la producción documental de Cinesa. Tres productos bien estructurados y con el peso de una investigación hemerográfica y documental muy importante. 
Valoro también que hayan salido en este momento en la vida de Venezuela. No sé cuántos gerentes de Guayana de los tiempos de Chávez puedan tener los mismos testimonios que tuvo Leopoldo, o sus ejecutorias. 
Esto es valioso, porque la dictadura quiere re-escribir la historia de Venezuela con una "historia" que nunca existió -que si los "blancos" no me saludaban, los "ricos" no me veían a los ojos; en definitiva, antes de Chávez, todo fue "oscuridad y oligarquía"; todo el resentimiento acumulado por una generación a la que pertenece Chávez, aunque bien tratada durante la democracia que tanto desdeñan- y que queden testimonios de cómo una generación de servidores públicos vio al país y ejerció la función pública -a la que perteneció Leopoldo y otros miles de funcionarios competentes y honestos como él- es un aporte válido en una época en que reivindicar lo hecho antes de Chávez es anatema para todos los grupos (gobierno, oposición, ni nis, y lights); es algo a lo que se le teme por la propaganda de la dictadura, la censura, y que nadie quiere ser estigmatizado. De repente, al país le entró una amnesia de la que no quiere salir. 
Los textos de Martínez y de Negrón y la producción de Cinesa, nadan contra esa amnesia, y cumplen con sus objetivos de, "Con esta publicación -dice Negrón, por ejemplo- quiero dar mi contribución a la transmisión de su herencia como extraordinario gerente público y a unas ejecutorias ejemplares para las nuevas generaciones. Cuando se cumplen 15 años de su desaparición física, deseo contribuir a difundir su legado gerencial"
Enhorabuena la aparición de estos tres trabajos de Jóvito Martínez, Waldo Negrón, y Cinesa ¡Salud!