Léeme en otro idioma

sábado, 24 de noviembre de 2012

Ponderación y equilibrio
Me equivoqué. Tal vez no. No lo sé. El hecho es que pensaba que el miedo había perdido fuerza en la sociedad venezolana. Aunque tampoco sé si es miedo, pero asumiré que lo es. 
Durante 2010 -antes las elecciones del 26S- el miedo era visible, se manifestaba con mucha fuerza en la idea que la Unidad no sacaría "más de 43 diputados". Confieso que fue la primera vez que vi tan cerca el miedo como expresión social. Juraría que mucha gente en verdad no quería que la Unidad sacara más de 43 diputados para no hacerle mucho peso al gobierno y evitar las molestias de Chávez. "Inconscientemente" personas que no son pro gobierno apostaron a ese resultado y su lenguaje -y la intensidad del mismo- lo mostraban. 
Cuando salió la campaña "Pa'que coja mínimo" la reacción del público premium opositor no fue buena. Allí fue que me di cuenta que el miedo como forma de control político existe. 
Lo había estudiado en los libros cuando cursé psicología social. Sabía de los mecanismos de "falsa conciencia y opresión" o de las "cirugías de la conciencia" para controlar a grupos humanos; para dominar a la gente, para someterla, sin que se de cuenta. Había leído sobre el Terror Management Theory (TMT) y el System Justification Theory (SJT) que explican cómo las personas, al final, justifican sistemas que los oprimen y les hacen daño, y terminan razonando, "No será lo mejor, pero mal que bien, allí voy" o "Es que las alternativas que hay no me gustan, mejor sigo con lo que hay". En dos platos, "el sistema no me gusta, pero soy feliz"
Algo de eso noté luego de examinar las reacciones a la campaña "Pa´que coja mínimo". Tal vez la campaña rompió el equilibrio del "oprimido pero feliz" -el sueño de cualquier dictadura para lograr "la paz y la estabilidad"- y puso en público la necesidad de hacer algo al mostrar una campaña que estéticamente molestó la sensibilidad de mucha gente que prefería cuñas menos desafiantes para la conciencia.  
Este primer encuentro con el miedo no fue grato. Persuadir a personas que eso no sería así y que el tema central de la campaña de la Unidad, "Una AN de control y equilibrio" tendría aceptación en el electorado, me desgastó mucho y en ese momento fue cuando comencé a distanciarme de muchas cosas y personas, y a sumar "enemigos", al menos desde que entre en la MUD, en junio de 2009. 
No me considero un "luchador" ni nada por el estilo, sino una persona cualquiera que se metió en una organización para aportar y ver si puedo ayudar a evitar que una dictadura de nuevo cuño se instaure en Venezuela, como efectivamente ocurre. 
Tan eficiente es, que los sujetos de la opresión no lo perciben así, en la fantasía que libertad es "hacer lo que me da la gana", y en eso, el gobierno de Chávez sí se destaca. Puedes orinar en la calle o matar a alguien, y es muy probable que no te pase nada. Si logras construir un discurso del "resentimiento social", tal vez del gobierno te feliciten y formes algún "colectivo" para agredir a los "escuálidos" o para tomar alguna propiedad a la fuerza para "hacer un centro cultural". Tampoco habrá sanción para eso. Solo silencio que significa aprobación.
La dictadura de Chávez es una rara mezcla de dinero, miedo (que no terror, "por ahora"), y anarquía. La "santa anarquía" de Coto Paul, que siempre recordaba el finado Domingo Alberto Rangel Bourgoin. 
Digo esto porque cuando uno ve los rostros de verdaderos "luchadores por la libertad" -la más notable en tiempos recientes Aung San Suu Kyi- se notan las huellas del desgaste. No hay dudas que las dictaduras -las viejas y las nuevas- son "roba años" en el sentido que quienes luchan por la libertad no solo deben enfrentar un aparato de represión estatal sino la propia desconfianza de las personas por las que luchan, quienes a su vez viven una tensión entre su conciencia y la vida gris, pero estable y con algunos espacios de libertad, que ofrecen las dictaduras. 
Ser "sujeto de derechos" suena bonito, pero en una dictadura no es fácil. Es más rentable ser "sujetos de necesidades" y por eso las formas de gobierno autoritarias tienen ese sex appeal. Sentirse relevado para vivir, es placentero porque la vida también es displacer, y eso explica por qué mucha gente da el paso y termina aceptando un sistema que los oprime, y por qué los "luchadores por la libertad" se desgastan, porque convencer para hacerse cargo de la vida es toda una tarea. Hay gente que no quiere hacerlo aunque cree que lo hace. 
A partir de 2010 comencé a hablar del "clima de ponderación y equilibrio" para referirme a cómo la sociedad, cuando percibe un asunto que potencialmente pueda cuestionar al gobierno en su naturaleza y, en consecuencia, aquél puede reprimir o coaccionar, lo evade, pero no de forma abierta sino que lo hace de forma ponderada y equilibrada; es decir, no habla del tema, lo ignora, lo deja pasar, "se hace el loco"; o lo modera, al pedir "pruebas", al agregar dudas sobre el mismo o, sencillamente, se cambia de tema.
Para decirlo de forma coloquial y vulgar, "nadie quiere peo" -ni los del gobierno, tampoco los de la oposición, y menos los ni nis y lights- porque "tener un peo" en una dictadura es costoso (expropiación, cárcel, muerte -física, social, o ambas- o exilio). 
Cuando se percibe que puede haber "un peo" automáticamente aparece el "clima de ponderación y equilibrio" que actúa como amortiguador para que las cosas se mantengan dentro del marco permitido por el gobierno. Es un comportamiento que no es "consciente" sino "inconsciente", que puede llegar incluso a la censura del propio pensamiento en ciertos asuntos; a evitar pensar en ciertas cosas porque el solo hecho de pensar que el gobierno las pueda saber o conocer, anula el pensamiento. Una suerte de "auto censura cognitiva". 
En las democracias hay peos, en dictaduras (las nuevas), hay protestas, cierres de vías, pero no hay peos, es decir, no se cuestiona la naturaleza de la dictadura sino se asume su marco, lo que la estabiliza (mientras no cuestione la naturaleza de la dominación).
Pero como dije al inicio de esta entrada, como que me equivoqué. El miedo sigue allí. Ahora "viendo en el retrovisor", la diferencia entre 2010 y 2012 es que en 2010 el miedo era silvestre, natural, espontáneo. En 2012, es una institución -tal vez por eso no se percibe- porque ya es rutina, porque ya se "normalizó", ya es cotidiano. Esto puede explicar por qué las dictaduras logran esos climas de "estabilidad" que exhiben al mundo como prueba de su fortaleza y su mejor desempeño: es que el miedo ya es rutina y a la manera de Foucault, la gente lleva su propio rolo que es el clima de ponderación y equilibrio, suerte de rolo para disciplinar cualquier pensamiento que se salga de lo permitido, que opera -como diría Engels- en el pensador consciente pero con una conciencia falsa
De otro modo, el miedo está integrado; embedded en la sociedad y en las personas. Ya forma parte de la identidad personal y social. 
Cuatro hechos recientes apuntan a que lo dicho previamente puede tener base.
El primero. Hace tres o cuatro semanas, el gobierno anunció la "intervención" de la Policía de El Hatillo.
Pensé que en un municipio en donde hay tantos pre candidatos para dirigirlo, habría alguna respuesta, alguna opinión; ni siquiera esperaba un peo sino una posición ante una medida que puede gustar a muchos -por las críticas a la Policía de El Hatillo- pero que abre la puerta a la intervención en un ente municipal, y es sabido que las intenciones del gobierno son acabar con el "Estado federal y descentralizado". Al menos un alerta, una explicación, una posición. Nada.
Esto se hizo más visible cuando los pre candidatos hatillanos son muy diligentes para llenar los buzones del mail o "pines" con invitaciones a bailoterapias, fiestas, actos, jornadas, o de cualquier guateque. 
Aquí no ocurrió eso. Como hipótesis, pienso que la sola idea que fijar una posición aunque fuese light pudiese significar un peo con el gobierno, llevó al silencio global. Nadie quiere peo. 
Entiendo que en Venezuela pensar que habrá un liderazgo transformador o carismático social es mucho pedir, pero pensé que la tarea del liderazgo es orientar, invitar, persuadir, asumir, arriesgar........todavía no pierdo las esperanzas que el modelo de liderazgo venezolano sea algo más que invitaciones a templetes. 
El segundo. Como saben todos, la violencia en Venezuela es algo "natural", pero los comportamientos violentos tienen sus ciclos, sus momentos.
Uno que aparece cada cierto tiempo -cada vez más "refinado"- es el de quemar gente. Se queman indigentes. Se queman delincuentes en especies de hogueras. Se quema a los padres, a la pareja, al vecino. Se quema con ácido. Se quema con gasolina. Se prefiere quemar cuando la gente duerme. Se quema con planchas. Se quema por cualquier motivo (por ejemplo, pedir ayuda para lavar los platos). Se quema, se quema.....no sé si el nirvana o la afirmación de identidades deterioradas, lleve a la fantasía que al quemar, ocurrirá la purificación o la limpieza que tanto busca la sociedad venezolana. Tal vez cree que regenerarse sea borrarse a sí misma con el fuego que purifica. O tal vez proyecte su propio deseo de destrucción. 
Un acto de destructividad extrema, pensé que también generaría algún tipo de respuesta, comentario, opinión, posición......no, nada. Ya es una noticia "normal", como todo en Venezuela. Nadie quiere peo.
El tercero. El 22-11-12 otro avión militar cayó, con un fallecido. En lo que va de 2012, van 4 accidentes de naves militares. El primero ocurrió el 30-1-12. El total de fallecidos solo en 2012 suma 16 personas. 
Desde 2006, solo en "ala rotatoria", han ocurrido 9 accidentes con 39 militares fallecidos y 31 heridos. 
Todavía no se sabe qué pasó en el accidente ocurrido el 18-5-12, el penúltimo al del 22-11-12. Es seguro que de éste tampoco sepamos el por qué. Todo se resuelve con tres días de duelo y un ascenso post morten. Es mejor no preguntar por qué ocurren los accidentes. Nadie quiere peo
El cuarto. El caso de violación a la jueza Afiuni. Supe del caso el día 22-11-12 por la columna Run Runes de Nelson Boccaranda. Pensé que en Twitter el asunto, por su gravedad, traería cola. No, uno que otro RT. Imaginé que sería titular al día siguiente en medios importantes. Tampoco. El sábado 24-11-12 el caso comenzó a mostrar su cara en los medios, aunque de forma tímida. "Presuntamente", "supuestamente" abusada. Los "presuntos" que garantizan pisar seguro, para no causar molestia a algún censor del gobierno.
Un caso así cuestiona a cualquier gobierno porque revela una agresión institucional y en el caso de Afiuni, un "crimen del odio" porque la jueza es el chivo expiatorio de la pelea que Chávez tiene con Eligio Cedeño. La factura la pagó Afiuni y la violación es una agresión del Estado para cobrársela. No es un caso fortuito, accidental, sino hecho con toda la intención, amparado en la inexistencia de derechos y de instituciones que los garanticen en este país "que es uno de los más felices del mundo", como no se cansa de repetir la propaganda oficial. La "felicidad" que abusen de ti y no ocurra nada.
En Twitter sigo a más mujeres que hombres, pero pocas por no decir ninguna, reaccionó a la noticia. Ni siquiera el "género" ayudó a una reacción, por simple identidad femenina. No era Afiuni la abusada solamente, pudo haber sido cualquier mujer que fuera "objetivo político" del gobierno.
¿Que hablar de una violación es traumático y humillante para quien lo sufre? Sí, pero ¿Si el Estado es el responsable del abuso, hay que callarlo solo por pena? ¿Cuál es el deber en una democracia? fueron los pensamientos que tuve al notar la poca reacción a la noticia.
De las pocas reacciones que registré en mi cuenta de Twitter ninguna fue a favor de la jueza. 
Un número de ellas son versiones de lo que en psicología social llamamos "culpabilización de la víctima" -es decir, lo que le pasa a las personas es porque lo merecen- al afirmar que la noticia del abuso es parte "de una estrategia publicitaria para vender el libro de la jueza", y también se culpó al medio cuya información hice el RT, Ultimas Noticias, "porque hace amarillismo".
Otra versión de la culpabilización indicó que Afiuni "no es ninguna santa", sugiriendo que la violación en alguna medida, es merecida.
Finalmente, otros comentarios que revelan una profunda degradación humana, indicaron que la jueza "no estaba buena" para ser abusada. Lo preocupante en este comentario, es que tuvo algunos RT.
Lo cumbre es la declaración de la Ministra de la Mujer quien en un tono "ponderado y equilibrado", expresó que "de ser verdad lo dicho por Afiuni" se "hará una investigación y se castigarán a los culpables".
Resalta que para la ministra el caso solo existe si se hace una denuncia que, según ella, hasta ahora no ha ocurrido, pero no le dio mayor importancia al hecho. Lo que ocurrió -se desprende de la declaración- no es grave; la funcionaria habla como si no hubiese ocurrido una violación sino que a Afiuni no le sirvieron el desayuno, y "eso será investigado" ¿Alguna indignación de la ministra, campeona del "género"? No. Ninguna. 
Ni siquiera la ministra solicita de oficio abrir una investigación porque el caso ya es "público y notorio". La violación es una noticia más, algo sin mayor trascendencia, para la ministra.
Ni siquiera las también "campeonas del género" y del "derecho de las mujeres", las luisas (Estela y Ortega) y la Defensora del Pueblo, han dicho algo. Solo silencio. La gran bandera de la Fiscalía ahora es el control de las clínicas estéticas, pero uno se pregunta cómo un Estado que controla hasta el valor del metro cuadrado residencial, no controla centros médicos piratas que ya cobran vidas de mujeres. Un Estado bueno para acumular poder, pero malo para proteger a los ciudadanos. 
No sé cómo ira a evolucionar este caso. Lo que hasta ahora he visto indica que en una cosa tan grave como es la violación amparada en el Estado y que configura un "crimen del odio", no ha generado mayor interés. Es una noticia más, y la Ministra de la Mujer debe estar satisfecha. Su conciencia no será interpelada.
Pero también la sociedad venezolana debe estar satisfecha. Nadie quiere peo. Es mejor voltear y no ver este caso y si lo veo, responsabilizo a la juez de lo que le pasó, "total, quien la mandó a liberar a Cedeño". 
El miedo hace que hagamos cosas vergonzosas y las justifiquemos de forma "ponderada y equilibrada". Nadie se siente mal. Nuestras conciencias están tranquilas. Nuestras vidas siguen como si nada, en los pocos espacios de libertad que deja el gobierno (los viajes, la compras, el teatro, los libros, las catas, la comida, la gastronomía, el running, el gimnasio en la calle, las ferias navideñas; nuestra versión del Black Friday, las ferias del gobierno para comprar el pernil a 16 "BsF", como parte de la "felicidad socialista", y las citas de la "gran filosofía", la vida es una y hay que vivir el presente.....¡Guaooo qué profundo!). 
Nada que perturbe, nada que irrite, es la consigna. Así se sobrevive en una dictadura. Me equivoqué, sí. No debí escribir este post. Se lo tragará el clima de ponderación y equilibrio.

miércoles, 14 de noviembre de 2012


Liderazgo
El mundo parece tener desafíos de todo tipo. Uno de ellos, es la frivolidad del liderazgo. El caso del affair del General David Petraeus es la guinda de la torta de una serie de casos que apuntan a que el liderazgo se concibe como una posición que da derechos adquiridos y no como una posición en la que hay que asumirse como portador de cambios o, al menos, como ejemplo para las personas o seguidores. En este tema, el viejo adagio de Nobleza obliga, sigue siendo válido. 
Hay casos sonados. El del ciclista Lance Armstrong, la cúpula que manda en China -los llamados "Príncipes"- y también hay en Venezuela. El caso de Juan Carlos Caldera es un buen ejemplo
¿Qué tienen en común estos ejemplos? Excluyendo el caso de China que es una estructura nepótica la que en nombre del socialismo, construyó una clase de privilegiados que es la dueña del país, los demás son individuos en posiciones de liderazgo. 
El New York Times reveló que la familia del Primer Ministro chino Wen Jiabao tiene una fortuna cercana a los 2.700 millones de dólares. O como los hijos de los jerarcas del Partido Comunista de China chocan Ferraris.
Algo de eso hay en Venezuela. Hace unos años, el hijo de un "Príncipe bolivariano" de PDVSA chocó un Lamborghini en Miami, y algún día se conocerán las fortunas de los "Príncipes bolivarianos" (y "Princesas") y sus familias, quienes en nombre de la "salvación del planeta" han salvado sus cuentas de ahorros, exiguas en 1998. 
Los otros tres casos -Petraeus, Armstrong, y Caldera; cada quien en su nivel- tienen como identidad que son personas que representaban ideas, valores, instituciones o las tres. Y los tres fallaron al no estar a la altura de lo que representaban. Es lo que llamo la frivolidad del liderazgo. En no asumirse como tal, sino en vivir del estereotipo actual del liderazgo (centrado solo en la "admiración de las masas") o de las "prerrogativas" del ejercicio del liderazgo. Es lo que hoy parece ocurrir. Nadie se quiere asumir, sino muchos consideran que llegar a la cúspide es el acceso al mundo de los privilegios. 
En tiempos tan ayunos de ejemplos y en donde la tecnología permite que la gente maneje mucha información -el problema con "Rosita" no es si es una chica "decente" (?) sino que su caso muestra cómo la justicia socialista no sirve para nada. Lo que modela es que si tienes una "palanca", puedes hacer lo que quieras; robar, matar, estafar, engañar; y por eso la violencia en Venezuela va en ascenso, porque lo que se modela es eso, mientras no te metas en política, tienes License to kill- es que es imperdonable que quienes tienen posiciones de liderazgo, fallen.
Lance Armstrong fue un líder deportivo y personal. Se recuerda como a comienzos del Siglo XXI, se hicieron famosas las pulseras de LiveStrong. Llevar una era un símbolo no solo de lucha sino de solidaridad. 
El ciclista no solo era ejemplo en el deporte sino en la lucha contra el cáncer. 
Armstrong atrajo muchos seguidores entre otras cosas porque modeló con el estereotipo del Iron man. El estereotipo del hombre indestructible, atractivo en una sociedad menos amigable como la de ahora y más solitaria, que no tiene el tejido social que ofreció el Estado de bienestar en el pasado. Un líder para la sociedad de Robinson o los concursos en donde había que "eliminar" a los concursantes que no rindieran. En definitiva, el líder para sociedades donde solo los más aptos sobreviven. 
Todo resultó una farsa. Recuerdo que hace semanas, al escuchar el programa de Ana Vaccarela y Jesús Rivero Bertorelli en KYS -un programa muy bueno, de paso- entrevistaban a un conocedor del deporte que habló de cosas interesantes sobre el caso Armstrong, pero mostró la contradicción: censuró acerbamente al ciclista, pero al mismo tiempo expresó "admirarlo" por lo que representó en un momento o, pienso, por los sueños de grandeza que Armstrong recreó en muchos. 
No solo el liderazgo es frívolo sino también los criterios para evaluarlo. En una época en donde la trampa "se normaliza" ¿Por qué no admirar a alguien que aunque haga trampa, llega a la cúspide? "El fin justifica los medios", dirán los maquiavelólogos que abundan.
El caso Petraeus todavía está en desarrollo, pero diría que el general cedió a la sensualidad del poder, tal vez por sus propias características de personalidad. Al leer su hoja de vida en West Point se concluye que el militar es un high achiever que combinó capacidad de trabajo con el olfato para estar en el sitio adecuado en el momento oportuno. Cuando la Guerra en Irak se estancó, apareció Petraeus con su propuesta del surge que ofreció una salida a Bush y que gustó a Obama. Lo demás, es historia conocida.
Los relatos que he leído del caso -mayormente del New York Times y de la web Politico- me dejan la impresión de un Petraeus con una apreciación muy elevada de sí mismo, una cierta arrogancia luego de ser llamado un American Hero -EUA es una sociedad del rule of law pero lo militar, el sentido del duty que representa muy bien este sector, tiene un peso importante- parece que dio paso a una vida social que tal vez nubló la percepción del general. 
En 2006 apareció Paula y los unió lo que ambos admiran: ser achievers. La hoja de vida de ella en West Point también muestra una persona competitiva -atributo que en una mujer se desarrolla dentro de una escuela militar, en donde el machismo se nota más que en el mundo civil- y su currículum civil también es muy bueno. Un general sobrado y una biógrafa sobrada. Tenían que estar juntos. 
Pienso que Petraeus olvidó que representaba el American Hero y su estima inflada lo llevó a ser frívolo al tener una relación con su biógrafa. 
No quiero caer en el juicio "moralista" -aunque estar casado durante 38 años genera obligaciones y un respeto a tu esposa e hijos cosa en la que también Petraeus falló- el General debió considerar las consecuencias de su relación con la Broadwell. La señora, sin duda, es un caramelito de 40 años -es bonita, luce de trato agradable y espontánea, y académicamente interesante- pero eso no excusa el fallo del General. 
Finalmente, el caso de Juan Carlos Caldera. Que haya ido a casa de Ruperti con una camisa con su nombre y a recibir una cantidad de dinero, revela no solo una ingenuidad -y arrogancia- gigantescas sino una tremenda irresponsabilidad, cuyas consecuencias todavía la Unidad paga. 
También me luce que Caldera sobre-estimó su imagen de sí mismo y se dejó encandilar por la frivolidad del mundo de los Ruperti. Como Petraeus, olvidó lo que representaba, pero las consecuencias están allí.
Una candidatura sobrevenida de Capriles en Miranda -a lo mejor si Caldera se hubiera mantenido como candidato de la Unidad hubiera ocurrido igualmente, pero la justificación para el regreso de Capriles hubiese sido más difícil, y creo que con el regreso de Capriles, Miranda ganará un buen Gobernador que será reelegido pero Venezuela perdió un líder político- y algo que se ve ahora, luego del 7 O.
Gente que piensa que entre el gobierno y la Unidad hay algún "acuerdo" secreto o que el gobierno compró a líderes de la Unidad porque cuando ven el video de Caldera y al mismo tiempo ven los abusos del gobierno en el CNE, llegan a la conclusión que "Hay algo encerrado, porque si Caldera era el representante de la Unidad ante el CNE ¿No hay algo allí?". Los más golpeados por el resultado, llegan a decir que "nos estafaron" y dan como razón, "Pero si Caldera era el representante de la Mesa ante el CNE"
Aunque esta asociación no es cierta y es lo que en psicología social llamamos "correlación ilusoria" -en cristiano, pegar cosas que no van pegadas- para mucha gente es cierto, porque les hace sentido, porque atan cabos sueltos uniendo cosas que no son, pero que da sentido, que "lucen lógicas". 
Cuando leí sobre el caso Petraeus vinieron a mi mente los casos Armstrong, Caldera, y en menor caso el de China.
Los tres no tuvieron conciencia de lo que representaban. El ciclista cedió a su propia grandeza, a ser más que un hombre, un súper hombre. Su ambición lo llevó a la caída. Los otros dos, a la sensualidad del poder. La frivolidad fue la caída de ambos. 
Ninguno de ellos se preguntó ¿Es válido lo que voy a hacer dado lo que represento? 
Nótese que no hago un juicio moral, porque al poner la afirmación en forma de pregunta, dejo la puerta abierta a que se realice el comportamiento cuestionado, pero a interpelar a la conciencia por eso; con lo que no busco al hombre perfecto, sino al hombre que interpela su conciencia, consciente de las tentaciones pero consciente de lo que representa.
Es decir "Paula me atrae, pero ¿Debo hacerlo? tengo 38 años de casado, la sociedad percibe en mi un modelo ¿El poder es para esto? ¿Es correcto con mi esposa e hijos? ¿No debo dar el ejemplo?". Es lo que me hubiera preguntado de ser Petraeus. 
"Me llamó Ruperti para ir a su casa ¿Debo ir? ¿Qué implicaciones tiene eso para la Unidad, dado que soy su representante ante el CNE? ¿Debo acercarme a alguien vinculado al gobierno como Ruperti? ¿No es mejor que informe a mi partido y pregunte a políticos con experiencia, cómo ven esto antes de tomar una decisión?". Es lo que me hubiera preguntado de ser Caldera. 
En un tiempo en que el liderazgo está rodeado de flashes, cámaras y es algo cercano a una portada en Vogue, Hola, o alguna revista para el target premium, tener presente una cierta analogía de la "ética de la responsabilidad" de Weber con el liderazgo, no vendría mal.