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lunes, 24 de noviembre de 2014

Cumpleaños



No sabía que Maduro cumplía años el 23 de noviembre. Espero haya tenido un buen día. Me enteré ayer, cuando leía el nuevo impreso del PSUV Cuatro F, cuyo primer número salió ese día. El Editorial justifica la fecha del lanzamiento porque se realizaron las elecciones de base del PSUV para escoger a los "jefes de los CLP", y "(...)Es también fecha del cumpleaños de nuestro Presidente Obrero, Nicolás Maduro Moros. Que cumpla muchos más, Camarada Presidente(...)", dice el Editorial.

En la noche, antes de ofrecer los resultados de las elecciones de base del partido creado por Chávez en 2007, tremenda fiesta en la Plaza Bolívar de Caracas, para agasajar al cumpleañero. 

Cuando fui estudiante en la UCV, al estudiar a Marx, recuerdo la crítica al bonapartismo que hace, al cuestionar el personalismo y el caudillismo ¿Esta parte del trabajo de Marx la conocerán los socialistas venezolanos, hoy en el poder?

Durante el día de las elecciones rojas, al ver mi tuiter, varios RT con cuentas de personas del gobierno o del PSUV (principalmente gobernadores), felicitando a Maduro. En algunos en sus RT, subieron fotos de ellos alrededor de una torta, con varias personas. No me gustó. Me pareció muy vamos a agradar al Jefe

Lo cumbre fue ver a reconocidos músicos cantando una letra que mencionaba a Maduro. Ver a Iván Pérez Rossi de Serenata Guayanesa cantando un tema que menciona a Maduro, tampoco me agradó.

Crecí con Serenata Guayanesa, Juan Vicente Torrealba, Florentino y el Diablo, Alcaraván compañero, solo por mencionar algunos cantores y canciones, porque en casa mis papás colocaban música venezolana religiosamente. Gracias a Dios, no tuve que esperar a la llegada de Chávez para descubrir la identidad venezolana o que en nuestro país "hay pobres". Venezuela, su historia, su identidad, y sus problemas, fueron siempre temas en casa, durante las comidas, especialmente los fines de semana. No tengo una indigestión de Venezuela.  

El desagrado no es porque Pérez Rossi sea chavista. Es libre para escoger y celebro que lo diga sin vacilaciones, como debe ser. Mi aprecio hacia él y hacia su música se mantiene intacto. Tampoco es la primera vez que escribe para el poder. En noviembre de 2013, le compuso una canción a Chávez llamada Comandante. Pero, caramba, un artista de ese calibre, cantando otra vez al poder, no sé.....no me dejó un buen sabor.

El sabor que me dejó es el regreso a una época que parecía superada: la de los felicitadores, la de loas a los jefes. Al ver el ágape del PSUV para Maduro, me sentí transportado a la época de Gómez y los regalos que llevaban al Benemérito para celebrar su llegada al mundo. Toda la sociedad celebraba el cumpleaños del Jefe. El fiel Tarazona gozando, al ver a la sociedad venezolana y sus elites, en las manos de un solo hombre.

También recordé la canción que se cantaba cuando Pérez Jiménez, que leí en los libros sobre esa época, de obligatoria lectura en mi familia, para conocer las adversidades que a mis familiares les tocó enfrentar durante esos años:

"Coronel Marcos Pérez Jiménez/
"Presidente constitucional/
"Elegido por el pueblo/
"Con orgullo nacional"

Por supuesto, no cuestiono la música y la política. La musa política también requiere de su sonido, si no ¿Qué es el Himno Nacional? 

Me refiero a otro tipo de música: la hecha para adular.  

El poder trae adulación, pero las instituciones y la cultura moderan. Siempre habrá espacio para manifestar el afecto hacia una figura política, pero ¿Cuáles son los límites para expresarlo, y hasta dónde se puede, sin caer en la felicitación, en lo cortesano?

Se dirá que lo anterior es normal. Al fin y al cabo, todavía se recuerda el Happy Birthday Mr. President que Marilyn Monroe le cantó a John Kennedy en 1962.

Pero fue un acto del Partido Demócrata, de y para sus seguidores. No sé si el ícono rubio cantó alguna canción con el nombre de Kennedy o se haya hecho otra celebración en las primarias demócratas o republicanas, para cualquier presidente de los EUA.

Que los chavistas quieran expresar su afecto a Maduro, me parece legítimo; que Maduro quiera celebrarlo con su familia y cercanos, es su derecho, pero ¿En el marco de unas elecciones de base, con gobernadores votando y picando tortas en centros de votación o en la calle, y diciéndolo, para que el Jefe lo sepa y lo vea? Eso, sin meternos en si hay uso de recursos públicos para anunciar o celebrar la fecha.  

Lo siento, eso es más Gómez que Kennedy. Menos musa y más adulación. Menos música y más felicitación. 

A lo mejor, buscar agradar a los jefes también es normal estos días, pero como republicano que soy, tengo sensibilidad a las formas de dominación públicas o privadas, y me protejo de ellas. Adular o los felicitadores, son formas de dominación, a mi juicio, de sociedades con el poder concentrado (aunque lo distribuyan de arriba hacia abajo, para hacer una analogía con Norberto Bobbio en este punto). 

La relación entre el poder y el afecto es tensa, pero una forma de abordarla es la franqueza en la relación, de manera que una esté aislada de la otra y pueda soportar las crisis, que ocurren con frecuencia en el mundo del poder. 

En Venezuela se legitima la idea del político como "padre". Algunos -con una falsa humildad- exageran con la primera persona del plural, "Nosotros creemos tal cosa", pero lo hacen cual entidad. La entidad. Otros exageran con la primera persona del singular: Yo aprobé, Yo firmé, Yo decidí, etc. Tienen en común que el poder y quien lo detenta, son la causa de mi suerte o de lo que pasa ¿No cantaré un cumpleaños feliz? Así las cosas, claro que lo canto ¡no una, mil veces!

El país se angosta en el campo de los méritos o de las realizaciones como persona. Ahora todo se mide en función de una categoría: si eres amigo de la causa o no, si eres leal o no, o los personajes que aplauden todo lo que haga el poder (de su bando, "porque estamos en guerra"), los Yes Man. También es la época de los felicitadores del poder, del amiguismo (la "república de los amigos" del gobierno o de la oposición), del nepotismo. 

Lo anterior, lleva a lo que comienza a ser común en Venezuela: los puristas o más papistas que el Papa. Los guardianes de la identidad o de la pureza.  

Lo que priva es hacer manifestaciones de agrado al poder, porque mi suerte se decide allí, en una sociedad que depende del Estado, y con un sector privado cada vez más cerrado. Monopolizar las posibilidades de hacer una vida, lleva a jalar bolas. Parejo.  

Tengo una tierrita fuera de Caracas, monte adentro. Allí se producen aguacates. En mi próximo contacto con figuras del poder, les llevaré unos aguacates, como muestra de mi lealtad, que soy amigo de la causa, y como homenaje a los modos gomecistas para el poder, presentes en la sociedad venezolana, más de lo que se quiere reconocer.    

sábado, 22 de noviembre de 2014

Chino y Nacho, o lo imposible de una política moderada en Venezuela



A pesar que cierto público se tomó a guasa el rechazo del público oficialista a la presencia de los cantantes Chino y Nacho en el festival Suena Caracas organizado por la Alcaldía de Libertador, en Caracas, el caso es más revelador de la emoción política que circula en Venezuela, que farfullar No hay acetaminofén.

Durante varios días, los camaradas lograron mantener en tuiter el HT #NoAChinoYNachoEnFestivalSuenaCaracas, y durante dos días, creo que el HT estuvo en el primer o segundo lugar, lo que indica la intensidad de la emoción de rechazo a la presencia de los artistas en el guateque capitalino. 

La razón dada para la no aceptación del dúo es por lo que dijeron durante las protestas de febrero de 2014, en el marco de La Salida.

No soy conocedor de la música de Chino y Nacho, ni iré al festival Suena Caracas -los que vayan, que tengan un buen momento- pero si me preguntan, opino que deben tocar (ya los artistas dijeron que no lo harán), simplemente porque son artistas y porque es un festival que tiene un subsidio -porque habrá boletería- que es pagado con dineros públicos, los que mayormente vienen de nuestros impuestos (sí, en el presupuesto nacional 2014, los ingresos no petroleros son mayores a los ingresos petroleros, en una proporción 80% y 20% respectivamente), por lo que en un concierto público, pueden tocar todos, independientemente de su doctrina política.

Si el concierto es pagado exclusivamente por el PSUV, entendería -pero no compartiría- la no invitación a los artistas, pero no es el caso. Es un concierto pago, cuyo módico costo hace suponer el complemento de recursos públicos para costear la presencia de cerca de 137 artistas. 

En la otra cara de la moneda, de ser Chino y Nacho, no hubiese aceptado la invitación de la Alcaldía. La hubiese rechazado de forma polite, quedado en buenos términos, todo ese protocolo de la sociedad venezolana para estar bien con todo el mundo, pero no hubiese aceptado la invitación. 

Son artistas, pero hay que ser consistentes con lo que se dice. Si efectivamente dijeron en marzo de 2014 lo que se dice que dijeron, aceptar una invitación proveniente de una alcaldía del PSUV, no era lo prudente. Al menos, no ahora. Hay conflictos de intereses que no se resuelven con decir Los artistas nos debemos al público, porque hoy son públicos, no público. El dueto tocó intereses del público oficialista; intereses que no se saldan solo con el paso del tiempo.    

Si querían regresar o presentarse como artistas a favor de romper la polarización, debieron pensar en otra estrategia u otro escenario para hacerlo. Tal vez haber sido ellos dos los organizadores de un gran concierto por la despolarización -si es el caso u otro tema- e invitar a artistas de diferentes orientaciones, junto a tener un discurso más centrado, y menos Grammy's way of do things, formato que también luce gastado (esa irreverencia de los artistas, ya rutinaria, con selfie incluido).

Chino y Nacho son artistas, y entiendo lo díficil que es tener autonomía en un país gobiernero como Venezuela. Sobre eso escribí una entrada crítica a artistas del gobierno en marzo de 2013 llamada Artistas, pero incluso en sociedades donde los artistas son autonómos, también la censura política existe. Se recuerda en la era Bush, el veto al trío de música country, las Dixie Chics por su postura ante la invasión a Irak por parte de EUA, y por eso los artistas deben tomarse la política en serio, más allá de hacer grandes declaraciones para los medios o para un TT en tuiter. Nadie les pide que sean políticos o politólogos, pero sí al menos estar conscientes que lo que dicen, influye mucho en la opinión pública. 

Pero lo que quería comentar es que este caso muestra muchas cosas, más allá de la trivialización del rechazo a Chino y Nacho. Hay dos que quiero destacar.  

Una, evidencia los límites de la política en Venezuela. De una política moderada, al menos. 

El caso Chino y Nacho aporta elementos que apoyan lo escrito en la entrada ¿Por eso el cambio de dirección? en el sentido que la fortaleza del gobierno -y la de Maduro, principalmente- está en un bloque oficialista cohesionado de casi 93% frente al 7% de oficialistas moderados (proporción dentro del Bloque oficialista). 

La reacción de los oficialistas así parece sugerirlo. Pienso que ni Jorge Rodríguez ni nadie en el PSUV, esperaban la reacción en contra tan intensa de parte de los camaradas, aunque hoy digan lo contrario, que sí la esperaban ¿Entonces, para que invitaron a Chino y Nacho, para quedar expuestos ante su propio público? No luce una explicación convincente.

También en el público opositor es igual. En la entrada ¿El extremismo tocó techo?, se argumentó que el sector moderado de la oposición es mayor al sector extremista, pero éste hace más ruido y tiene más agallas, por lo que controla la opinión de la oposición o influye de forma determinante, con las famosas "matrices de opinión".   

Así las cosas, la sociedad y la opinión las controlan dos extremos, sin que aparentemente se pueda hacer nada.

Por eso, Maduro se vuelve un 8 para explicar el aumento de la gasolina (al final, él tendrá que tomar y asumir la decisión de subirla), y llegó al extremo de afirmar que los trabajadores se lo solicitan. No sé si pesó las consecuencias de esa afirmación -un auto-gol, porque ponen en duda su liderazgo- que da munición a quienes piensan que es un pelele.

Si es en la oposición, cualquier dirigente que tenga una opinión moderada, al lunes siguiente, por ejemplo, aparece Armando Durán con su dedo de la dignidad, y lo acusa de colaboracionista. Hasta ese día llegaron las declaraciones de ese dirigente de la Unidad. No creo que muchos dirigentes de la oposición aguanten el cañonazo de un editorial o noticia de cierta gran prensa o medios digitales nacionales, o la pluma de algunos columnistas, campeones de la dignidad (lástima que no la exhibieron años atrás).

Cualquier decisión de envergadura que se quiera tomar o proponer en Venezuela, tendrá que pasar por el filtro de los extremistas. Si tal vez convenga a Venezuela una política para aumentar la producción petrolera, habrá que ver que piensan los extremistas. Igual si es en materia de seguridad. O si es una política para la recuperación de la manufactura. O si se trata de reglas políticas en general. En fin, en todo, la opinión extremista pesará, aunque no sea mayoría, y en algunos casos decidirá. 

Los moderados perdieron espacio en la opinión, y se limitan a maniobras o macolleos políticos a la espera del desgaste del extremismo o en contenerlo, mientras sobreviven en sus organizaciones, como lo han hecho los últimos años. 

Sin embargo, lo que transmiten es ser los representantes de una política inercial y aburrida, que se agota en fastidiosas reuniones que siempre giran sobre lo mismo: algún cuento de algo o alguien de la política. La inercia en política también tiene sus beneficios.  

A ratos no parecen conscientes que lo que puede llamarse la concepción fascista del poder, cala en sectores ilustrados y no ilustrados de Venezuela. Esta concepción supone que el poder se asalta, no se gana solo con elecciones (son apenas un medio), tampoco con el trabajo político partidista (también es un medio), con un mensaje, sino que se asalta con audacia, con el control de la opinión pública o acciones de hecho, y no hay nada que un buen par de bolas no puedan resolver (aunque a muchos cultores de las bolas, cuando llega la hora del té, la carabina se les encasquilla, y es el yo no fui, hasta la próxima aventura).

Dos, y asociado a lo anterior. El caso Chino y Nacho también puso de relieve la carencia de un liderazgo con carácter y densidad en Venezuela. 

Claro que hay líderes en el país. Cualquiera que tenga seguidores, ya es líder. Me refiero a otra cosa. A la capacidad para ir contra la corriente, sostener un punto en el tiempo, y dar argumentos para apoyarlo. No es simplemente repetir algo, encerrado en mi mundo, sino ofrecer elementos para que el público pueda evaluar su posición y cambiarla. 

La primera requiere carácter. La segunda, densidad. Las dos fallan en el liderazgo venezolano de cualquier signo.  

La primera, desafiar las corrientes de opinión. Muchos lo han dicho, y lo repito: liderar no es seguir la corriente de opinión -que puede reflejarse en una encuesta- sino desafiar y promover una corriente de opinión, diferente. Algo cercano a la tesis de Serge Moscovici sobre las minorías activas.  

Simplemente, expresar lo que se piensa, y correr con las consecuencias por hacerlo, sin el sinuoso cambio de opinión en función del público al que se dirija. Si la política consiste en saber decir las cosas y hay momentos para hacerlo, según nos dice el poeta Havel en Summer Meditations, es otra cosa. Puede haber una manera y un momento, pero hay un fondo. Lo primero lo da el sentido de las proporciones en la política, o la educación política. Lo segundo, el carácter. 

Por ejemplo, Maduro al ser interrogado por el caso, respondió a favor que los artistas tocaran pero también expresó su acuerdo con las críticas. Está bien, pero la respuesta es ambigüa, conciliando las dos partes. Está bien, pero pudo ir más allá y defender su posición (que me parece es a favor que tocaran, aunque la ambigüedad en la respuesta no la dejó clara para mi). Una convicción educada también ayuda a construir liderazgo, no simplemente a tratar de estar bien con todo el mundo.  

El carácter se deriva de las respuestas que da el político en situaciones dilemáticas -por ejemplo, promuevo el voto o no en 2015, o trato de pasar agachao para no ser visto y ver si cobro después- y cómo las argumente. Aquí entra la densidad.

No conozco otra forma para tener densidad que no sea leyendo, estudiando. A los políticos de las nuevas generaciones no les gusta y hasta creo que muchos le tienen fobia a los libros. Prefieren el memo del asesor, mayormente lleno de lugares comunes y consignas, que se cree gustan y llegan al barrio, en el marco del gigantesco complejo de clase social que hay en Venezuela, que poseen ricos, pobres, y clase media.

Recuerdo que recién graduado, en los 90, leí un ensayo muy bueno de Germán Carrera Damas -lástima que, para mi, perdió su auctoritas al convertirse en una suerte de operador político intelectual; y no sé si esa es la labor de los intelectuales, ser operadores políticos o estimularnos el pensamiento critico, abrirnos la mente con ideas y conocimientos para ver la rutina de modo diferente y romper con ella, para innovar, cambiar- editado por la Fundación Rómulo Betancourt acerca del proceso que vivió Betancourt para construirse como líder, porque el líder se hace, no nace, aunque esto último sea lo que dice el conventional wisdom.

En una de las partes del ensayo que más disfruté -si lo entendí bien- llegó un punto en que Betancourt decidió alejarse de la conversadera política, porque internalizó que eso no era productivo -tuvo razón, de las cosas más improductivas que hay, es hablar sobre política, especialmente esas conversaciones de calle que te agarran con el ¿Cómo ves la vaina? o ir a reuniones para el tradicional Tengo un amigo que me dijo que....- y se disciplinó en la escritura, que lo ayudó a construir una densidad que se manifestó, por ejemplo, en su columna Economía y Finanzas en el diario Ahora, o en su trabajo más conocido, Venezuela, política y petróleo

Disciplinarte en el estudio, en la reflexión, ayuda a construir el carácter que hace falta para no ser dominado por corrientes de opinión; para crear y no meramente seguir una corriente de opinión, que es, en definitiva, liderazgo (junto a tomar riesgos).

El rechazo a Chino y Nacho por parte del público oficialista puso al descubierto que estamos huérfanos de carácter y densidad, cosas indispensables para adelantar una política moderada, que hace muchísima falta en Venezuela, ahora secuestrada por el chantaje -el cuento de los traidores o los colaboracionistas- de los extremistas.

Chino y Nacho, o lo imposible de una política moderada en Venezuela. 

domingo, 16 de noviembre de 2014

¿El extremismo tocó techo?


De entrada escribo que no sé mucho sobre la política estudiantil de la ULA. Lo siento. Sé que ahora sobrarán los ULA-lólogos. Tampoco acerca de los grupos políticos que hacen vida allí. A la campaña para la Presidencia de la FCU en esa importante universidad, le presté atención la última semana antes de las elecciones, realizadas el día 4-11-14. 

Mi percepción sobre la competencia electoral la elaboré con base en la lectura de cierta gran prensa del país y escuchar o leer mensajes de grandes anclas de la sociedad venezolana, una semana antes.

Me formé la siguiente impresión a partir de esta selección nada rigurosa desde el punto de vista del método: Se hablaba de Gaby Arellano pero en medios y anclas, no se sabía el nombre de Jorge Arellano. Se hablaba del "otro candidato" o del "candidato de la MUD".

Se entiende que Gaby Arellano sea conocida -desde hace tiempo tiene exposición a medios en situaciones nacionales, como los hechos de febrero de 2014- pero lo inexcusable es que no se haya investigado quién era "el otro candidato" en algunos medios ¿No hay investigación o producción?

Pero lo que despertó más mi interés fue el framing del hecho: no se encuadró como la competencia electoral entre opciones para una posición de gobierno estudiantil, sino que se construyó la campaña electoral como la competencia entre el colaboracionismo y la dignidad, entre cohabitar y la rebeldía, o entre Voluntad Popular y la MUD. 

Lo anterior también revela fallas en el análisis, salientes en medios importantes, anclas, o proclamados (o auto) intelectuales, los que -al menos para mi- ya dejaron de ser referencias, y hoy son unos voceros más de corrientes de opinión que luchan por espacios de poder. Otra forma en que se expresa el Cada quien en lo suyo, que caracteriza la dinámica actual de la oposición.

Hasta ahora, la Comisión Electoral de la ULA no ha dicho cuál opción ganó, pero medios atribuyen la victoria a Jorge Arellano.

No obstante, gane quien gane, la victoria perdió el brillo que pudo tener, porque el intercambio de opiniones entre las facciones en pugna dejó un sabor amargo. No solo no saben perder, es que tampoco saben ganar.

Constatar lo anterior me encendió el bombillo para escribir esta entrada, con la siguiente pregunta ¿No será que el extremismo tocó techo? 

Lo anterior, porque he tenido experiencias que refuerzan el valor de la interrogante, que volvió a mi mente al ver la euforia y posterior silencio de los grupos que aspiran conducir la FCU de la ULA.

Comento tres experiencias personales en ese sentido.

Cuando Dilma fue reelegida el 26-10-14 y Neves reconoció su derrota, envié varios tuits comentando que el candidato socialdemócrata no se puso con cosas que si "el fraude" o "el ilegítimo".....que si en Brasil hay elecciones justas y aquí no, no lo dudo, pero fue un resultado estrecho que cualquier político irresponsable -aún en las elecciones más transparentes- hubiese aprovechado para crear una situación para ver qué obtenía. Neves lo evitó. Igual ocurrió en las elecciones en El Salvador, con una victoria cerrada de apenas 0,2% de diferencia entre Sánchez Ceren y Norman Quijano. Quijano no se puso a inventar.

Esos tuits los escribí con cautela, con la expectativa de perder seguidores -para que vean, cómo la auto censura se contagia, hasta ahora me salvo porque uso los antídotos contra la opresión que aprendí al estudiar psicología social- porque pensé que tendrían rechazo. Primera sorpresa. Tuvieron poco rechazo y más bien, tuvieron sus buenos retuits.

La segunda. Ya no participo en la Secretaría Ejecutiva de la MUD, por lo que no tengo los potenciales "conflictos de intereses" que tuve un buen tiempo para no asistir a foros, conferencias, medios, por lo que ahora que puedo asistir, estoy retomando ese tipo de actividades.

Recientemente, he ido a algunas presentaciones y pensaba que me encontraría con situaciones que viví en el pasado.

Como creo en la moderación, el centro, las elecciones, y el "respeto institucional" -favor no confundir con la inercia o el clima de trapiche que destila la política venezolana en ambos bandos, que uno siente que lo muele lentamente, para que todo siga igual- en presentaciones que hice en el pasado, era normal que alguien se molestara, insultara, y descalificara. Segunda sorpresa. A pesar de mi estilo moderado, de centro, de hablar del voto y no de calle y más calle; y de "respeto institucional", en las presentaciones recientes no he encontrado descalificaciones o insultos como en el pasado, sino preguntas interesantes y una genuina preocupación por el devenir de nuestro país.

La tercera. Una forma de ganar puntos en ciertos círculos -más ahora que a un gentío le dio por ser civilista, lástima que no fueron civilistas en 2002 o 1992- es descargarse a las FAN, y mostrarse como los campeones del civilismo frente al militarismo de los milicos. 

No estoy en ese selecto club, sino que mi aproximación a las FAN es en la lógica del "respeto institucional": reconocer lo que haya que reconocer, y criticar lo que haya que criticar, sin tono de superioridad moral.

En el pasado, esa aproximación me generó unos cuantos problemas, dado el clima extremista. Tercera sorpresa. En las presentaciones que he hecho recientemente, ese abordaje no generó problemas, sino más bien, curiosidad por conocer algo más de ese mundo color verde. 

Estas experiencias personales las conecto con lo comentado acerca de la ULA, y aparece la interrogante ¿El extremismo tocó techo?

Mi explicación para responder afirmativamente es que tal vez en Venezuela ocurre una situación similar a las palabras de Victoria Camps: las crisis ponen a cada quien en su sitio. 

La crisis de la Venezuela de hoy es diferente a las previas, porque los mecanismos de protección que antes existían -principalmente, el Pacto de los dólares que sirvió a ambos bandos- hoy no existe o es muy limitado, y todos los sectores sienten las dificultades con más intensidad. A eso hay que agregar el fracaso del modelo de planificación centralizada que Chávez dejó. 

Escuchar a capitanes de empresas o de grupos económicos hablar de sus cuitas y dificultades hoy, o concluir a partir de lo que se lee en la prensa que, por ejemplo, Polar ya no tiene el músculo de antes por la crisis económica, uno sabe que la crisis no es juego. Tal vez unos pocos con suerte podrán aislarse de esta realidad, pero para la mayoría es nuestro día a día, cada quien en su área o actividad.

Un aprendizaje que tal vez tiene la sociedad -al menos lo tengo- es que cuando te ves de frente con la crisis, una gran frase tipo tener dignidad o patear calle, se percibe como una boutade de gente que realmente no se enfrenta con la crisis de frente. Habla sobre ella, vive de ella, gana puntos en las encuestas gracias a ella, tiene retuits gracias a la crisis, posa con la crisis, pero la evita, no la enfrenta. Se viste de crisis, pero no la lleva como prenda interior. 

Cuando internalizas que el discurso extremista no hará que aparezca el famoso Acetaminofén o ver a damas enjoyadas en alguna cola para comprar harina o jabón, con carteles que te restriegan en la cara que eres algo como un lambucio porque haces una cola y no te amotinas, concluyes que su conexión con la crisis es de personas que la ven de lejos. 

Tal vez la sociedad internalice que el extremismo no es la solución. No quiere decir que la moderación lo sea, pero lo que parece estar claro es que el extremismo no es la salida. Su legado es gente que quedó con mucha rabia y frustración, y fue engañada con la promesa de una salida rápida. Hasta decir esperar hoy no ofende tanto como en marzo o abril de este año, que desataba en los cultores de la dignidad respuestas descalificantes. Hasta estas personas ahora esperan

No solo la crisis pone a cada quien en su sitio, sino que crea un sentido de qué es importante y qué no es, de forma parsimoniosa. Algo como una navaja de Occam de la crisis

Tal vez por eso el clima de agotamiento que uno percibe en la calle, en las personas. Agotamiento con el gobierno y con la oposición, atrapados en complacer a sus convencidos, con rendimientos decrecientes.

Seguir apelando a la rabia o a la llamada frustrachera ya no da los dividendos de antes. Proseguir con el cuento de la cohabitación o el colaboracionismo es el lujo de algunas firmas que escriben en la gran prensa -muchas de ellas fuera del país, y muchas responsables de la crisis de la cual quieren separarse con un buen artículo- que contemplan a la distancia de un Valpolicella o un Malbec los avatares de la Patria, lejana. 

Posiblemente por eso Diosdado Cabello sea la figura política -al menos de las que mide el IVAD- con la mayor imagen desfavorable. En agosto de este año alcanzó el 70,8 por ciento. En mayo de 2010, tenía 41,7 por ciento. En 4 años la opinión desfavorable hacia Cabello subió 29,1 por ciento.

En el Bloque oficialista, Cabello tiene una opinión favorable, pero no muy intensa. En los chavistas, llega a 59,5% y en los chavistas moderados, la cifra es de 44,4 por ciento. La imagen desfavorable es 37,2 y 38,9% respectivamente. Es decir, cerca de 4 de cada 10 chavistas, poseen una imagen desfavorable del Presidente de la AN. 

Tal vez eso explique por qué su programa Con el mazo dando no levanta, a pesar de los cambios de horario y día. Si le pone un toque de su hija, seguramente su programa y él, tendrán mejor suerte.

El extremismo pasa factura no solo a Diosdado Cabello. También a figuras de la oposición.

Tanto IVAD como Keller miden la imagen de figuras de la oposición. El promedio en cinco figuras de la oposición -Ledezma, Falcón, López, Capriles, y Machado- también muestra variaciones, hacia una imagen desfavorable de estas cinco personas en promedio. 

En IVAD el promedio de opinión desfavorable para las figuras de oposición reseñadas, aumentó de 26,6% en mayo de 2010 a 42,2% en agosto de 2014. Una subida de 15,6 por ciento en 4 años.

En Keller, la opinión desfavorable de figuras de la Unidad aumentó en un año 3,2% al pasar el promedio de 48% a 51,2% entre septiembre de 2013 a agosto de 2014.  

Quizás por eso la marcha de la Unidad del 18-10-14 convocó a tan pocos ¿Qué motiva hoy, debió haber sido la pregunta para evaluar esa marcha, si se hizo?

Otros números de estudios de opinión pueden apoyar la idea que el extremismo tocó techo.

Veamos el Bloque no oficialista (BNO) en IVAD. Este bloque se compone de un grupo llamado Oposición y otro grupo llamado Pro oposición. 

El BNO representa el 50,2 por ciento de los Bloques políticos. Dentro del BNO, la proporción de cada grupo es la siguiente: Oposición 45,6% y Pro oposición 54,3 por ciento. Es decir, es un bloque con dos mitades, una más grande que la otra.

Aquí puedo caer en un error de método llamado "Error de conjunción", que consiste en vincular dos variables las que, en realidad, no tienen relación.

Aquí, la relación es suponer que el grupo Oposición aloja a los extremistas, y el grupo Pro oficialista a los moderados. No necesariamente tiene que ser así. Alguien Pro oposición puede ser extremista en su visión para ser "más papista que el Papa", mientras que una persona ubicada en Oposición puede ser moderado en su manera de ver las cosas, porque se siente seguro de su identidad como opositor. Pero asumamos que en la Oposición están los extremistas y en la Pro oposición los moderados.

Veamos el comportamiento del BNO en el tiempo:

Tomemos una fecha estelar para la oposición: mayo de 2013. Un mes después de la derrota -para mi fue así- el 13-4-13 o el "fraude" para la inmensa mayoría del mundo opositor. Así las cosas, es esperable que el grupo Opositor fuera mayor al grupo Pro opositor por la rabia causada por el "fraude".

Efectivamente, así fue: el grupo Opositor para esa fecha fue de 25,6% y el grupo Pro oposición llegó a 18,7 por ciento. Una diferencia de 6,9% a favor de la opinión extremista.

Busquemos, ahora, un mes más normal durante 2013. Agosto. Mes de vacaciones. Ya pasó el 13 de abril. Era esperable que el Bloque cambie, pero todavía a favor del extremismo, pero con menos intensidad.

Así fue. Los valores fueron 21,2% y 18,4% respectivamente, con una diferencia de 2,8% a favor del grupo Oposición.

Entremos a 2014. Busquemos un mes importante para los extremistas. Marzo. En pleno furor de La salida ¿Qué ocurrió? La opinión extrema creció discretamente con respecto a agosto de 2013, en apenas 1,1% al pasar de 21,2% en agosto de 2013 a 22,3% en marzo de 2014.

¿Qué ocurrió en los moderados? Aquí está lo interesante.

Mientras la opinión de los extremistas llegó a su punto más alto en mayo de 2013 con 25,6 por ciento, a partir de agosto de 2013 hasta octubre de 2014, se mantiene casi constante cerca del 22 por ciento, sin mayores alteraciones.

En cambio, la opinión de los moderados cambia. De agosto de 2013 a marzo de 2014, subió 7,3% al pasar de 18,4% a 25,7% para dominar el Bloque no oficialista. En agosto pasó a 28,9 por ciento, en septiembre llegó al 31,4 por ciento, y en octubre bajó a 27,3 por ciento, pero todavía superior a la opinión extrema que tiene 22,9 por ciento.

Lo interesante es que de marzo a septiembre de 2014, mientras la opinión extrema se mantuvo constante, la opinión moderada creció de forma continua, justamente en los meses en que el tema fue La salida

Una interpretación posible es que el extremismo perdió fuerza y los moderados ganaron peso dentro del Bloque no oficialista, posiblemente un efecto no buscado por los promotores de La salida, porque su bloque se debilitó. 

Que eso no se perciba así, tal vez se deba a que los extremistas lograron controlar la hegemonía de los mensajes de la oposición -a mi modo de ver, tienen ese control desde la pérdida de las presidenciales en octubre de 2012- y a que los moderados, por tener tan buenos modales, se dejan impresionar por las bravatas y audacia de los extremistas, de manera que éstos últimos parecen que son mayoría, pero realmente no lo son.  Hacen más ruido y son más agallúos, pero no son mayoría.

Con lo anterior no quiero decir que el extremismo ya no tenga vida. Es el 45,6% del Bloque no oficialista y tiene como opinión 22,9 por ciento, el valor más alto logrado, luego de su pico en mayo de 2013. Lo que quiero afirmar es que su fuerza ya no es la que tuvo o la que aparentó tener, y sus valores se mantienen constantes, por debajo de los moderados.

Todavía hacen ruido en tuiter, en medios impresos, y en la calle. Pero con todo, ya no se les percibe igual. Se les percibe cansados, agotados, atrapados en una dinámica que los consume. 

En otras palabras, que limitarse a acusar a todo aquel que no se someta al yugo opinático extremista de ser colaboracionista o cohabitar con el régimen, ya no produce los mismos resultados de antes. Tal vez siga teniendo efecto en ciertos círculos, pero se agota allí. Les pasó algo como al Tea Party en EUA.

Tal vez esto explique el relativo cambio en el discurso extremista. Ahora, se trata de mostrar que decepcionados con el régimen que fueron chavistas, apoyan ahora a esta visión extrema de la política. Una suerte de moderación publicitaria. 

¿Cómo explicar la baja de los moderados entre septiembre a octubre de 2014? Una explicación tentativa -y es otra cosa interesante- es que tal vez lo que ocurre ahora sea una disputa por la hegemonía en el control de los contenidos, por el control sobre cómo se encuadran los hechos, entre los extremistas y los moderados de la oposición. 

Los extremistas aumentaron un poco -a 22,9 por ciento- porque luchan para mantener la hegemonía que se les va de la mano por su extremismo, pero los moderados no logran influir en esa hegemonía de forma decisiva, por su inercia y tal vez, porque no tienen la sed de poder que poseen los extremistas. Solo quieren administrar el status quo o las zonas de confort de la oposición. Una pugnacidad solo para mantener espacios de poder, que son cotos muy cerrados. Solo para Members only

También esto puede explicar el desgano que se respira en lo público, que no lo motiva el discurso de la dignidad ni tampoco mostrar los zapatos llenos de barro de tanto patear calle y comer una pelúa o una reina pepeada, porque lo que se observa es una incapacidad para cambiar del mundo político (solo para reciclarse), y todo vuelve a donde comenzó, como parece será el balance de 2014: el año de las oportunidades perdidas.

Una posible solución para motivar al público, es una reingeniería política que permita que los Podemos y los Le Pen de Venezuela puedan tener presencia como fuerzas políticas reconocidas, y para romper el status quo, una reforma de la carta magna para eliminar la posibilidad de reelección indefinida y aprobar, definitivamente, una nueva ley de partidos políticos, que estimule la renovación interna dentro de esas organizaciones, que disminuya la famosa ley de hierro de la oligarquía que analizó Robert Michels. Esto último, está pendiente desde los 90, cuando la extinta Copre propuso una (y se presentó).

En todo caso, si el extremismo tocó techo, es una buena noticia para Venezuela. Toca ahora a los moderados salir de la inercia y ganar el equilibrio. 

miércoles, 12 de noviembre de 2014

¿Por eso el cambio de dirección?



¿El gobierno cambió de dirección? En la entrada titulada La salida de Rodríguez Torres y cambios en el gabinete, argumenté sobre dos "hipótesis" para explicar los movimientos en el gabinete hechos por Maduro.

Una, se llamó la "hipótesis optimista", que sugiere que ante los resultados negativos para el gobierno y para Maduro que muestran las encuestas de opinión, aquél decidió regresar al estilo inicial de abril de 2013, más abierto y menos prepotente, para tratar de mejorar los números. 

Al momento de escribir esta entrada, no diría que la "hipótesis optimista" tiene mucho apoyo en los hechos. Noto a Maduro más o menos igual; quizás con menos apariciones en TV, pero básicamente el mismo: su estilo burocrático, sus mismas actividades de trabajo, y frases como los pelucones

Bajó el perfil mediático, pero no noto más nada.

En cambio, sí observo que el gobierno como totalidad cambió la dirección, y ahora comunica un gobierno cohesionado y distendido -la Almirante Meléndez Rivas jugando ping pong con el público en Los Próceres el día 9-11-14, por ejemplo- que busca retomar la ofensiva política para salir de la inercia en la que se encuentra, como todo el país, por más calle que se esté pateando.

La estrategia del gobierno se orienta a evitar las fuentes de tensión social que, potencialmente, puedan convertirse en conflictos políticos, mediante lo que Maduro llama "estrategia anticíclica" -término de la economía- centrada en la inversión pública en el área social y de la gran infraestructura (no son casuales los anuncios sobre trenes, puentes, etc. Por ejemplo, una noticia reciente, la construcción del Gran Parque Independencia en Caracas). En lo político, la lógica es "la paz nacional". De aquí la "llave" gobierno-FAN, visible en el acto de transmisión de mando del Ministerio de la Defensa el día 27-10-14.  

Cuatro áreas componen esta estrategia: el gasto social al aumentar el presupuesto para las misiones y anunciar un fondo único para estos programas, el situado para gobernaciones y alcaldías, los recursos para el pago de los compromisos externos, la capacidad de respuesta y disuasión política, centrada en los cambios en el Ministerio del Interior y en el Ministerio de la Defensa, y en el reforzamiento organizacional del PSUV.

Here's the thing. El giro del gobierno también puede tener su explicación en las variaciones que registran los estudios de opinión pública. Principalmente, en los públicos oficialistas, tanto en los "duros" -los Oficialistas- y los "moderados" -los Pro oficialistas- y en los No identificados (Ni oficialistas ni opositores), públicos que de septiembre a octubre, revelan una postura más crítica hacia Maduro.

Veamos:

En la evaluación que se hace de la gestión de Maduro como Presidente, de septiembre a octubre de 2014, recuperó 2,1 por ciento en la aprobación, al pasar de 34,6% a 36,7 por ciento de opinión favorable. Un valor discreto, pero que es importante porque sube del valor más bajo logrado por Maduro en esta pregunta, que fue en septiembre de 2014, con un 34,6 por ciento. 

Como el año 2015 será un año electoral, en el gráfico se colocó el valor del año 2009, en un lapso de tiempo similar al que hay hoy para elegir la AN. Es decir, cerca de un año. 

La idea es si en 2009 con estos números ocurrió lo que ocurrió el 26-9-10 ¿Qué puede proyectarse para 2015 con números de un año antes? Esta comparación es interesante.

En 2009, cerca de 2/3 aprobaron la gestión de Chávez como Presidente, y cerca de 1/3 no la aprobó. Con Maduro es al contrario.  

Si se observa el gráfico con los valores desagregados, se observa cómo los valores positivos de Maduro tienden a subir ligeramente entre septiembre y octubre de 2014, con la mayor variación en "Regular hacia bueno", al pasar de 19,4% en septiembre a 21,2% en octubre. 

Los valores negativos caen un poco, pero la intensidad se mantiene. Por ejemplo, cerca de 1 de cada 3 opinó que la gestión de Maduro como Presidente es "Muy mala". 

En 2009, cerca del 50% sumado dijo que la gestión de Chávez era "Buena" y "Regular hacia buena". En 2014, el valor sumado fue cerca de 1/3. 

Estos datos son importantes porque entre los fundamentals de la ciencia política para pronosticar elecciones, una importante es la evaluación de gestión y la percepción sobre la situación del país.

Si se observa la evaluación desagregada acerca de la situación del país, es notable el descenso en la opinión "Buena", al pasar de 15,8% en mayo de 2013 a 5,5% en septiembre de 2014. Las opiniones "Mala" y "Muy mala" aumentaron entre mayo de 2013 y septiembre de 2014. La primera, de 24,8% a 35% y la segunda pasó de 18% a 29,4 por ciento. 

Lo que se quiere decir es que en dos fundamentals como la situación del país y la evaluación del Presidente, no son buenos para el gobierno, y hay una tendencia decreciente a partir de 2013 (de favorable a desfavorable). 

¿Estos fundamentals no habrán tenido un impacto en el público oficialista a la hora de evaluar a Maduro?

Puede afirmarse que sí han tenido influencia. Veamos cómo las opiniones de estos públicos han variado en el tiempo. 

Como tesis general, si lo vemos como un FODA, opino que la fortaleza de Maduro es que el público oficialista está razonablemente cohesionado en torno a su figura. 

Llegar al público oficial supone un lenguaje que, a mi modo de ver, no es el que maneja la oposición en la actualidad, cuyo verbo presenta contradicciones. Por ejemplo, se llama a la inclusión, pero luego una burla por algo que hace el gobierno. No hay un reconocimiento a cosas del gobierno, fundamental para sumar a los "descontentos" o a los "que se desprenden", como reza el mantra opositor del momento.

En una nota de Correo del Orinoco sobre la Gran Misión Vivienda Venezuela, evidencia la distancia que hay entre el discurso opositor -por más inclusión que hable o que hay "que sumar a los descontentos"- y el mundo del gobierno, que para los primeros luce un mundo ajeno, que solo se aborda con grandes frases. 

Esta cohesión hacia Maduro puede verse en varias cifras.

Arranquemos por una encuesta que es citada por los "duros" de la oposición. La de Keller. En agosto de 2014, Keller preguntó si Maduro debe irse antes de 2019 o en 2019.


Como se observa, las barras en el público opositor muestran un sólido acuerdo conque Maduro termine antes de 2019, pero en el público oficialista, también hay un sólido acuerdo conque Maduro salga en 2019. 

No obstante, 1 de cada 4 de quienes son "Algo chavistas", quiere la salida de Maduro antes de 2019. En los "Muy chavistas", es 1 de cada 10. 

Vamos a otra pregunta en Keller. Si hay que seguirle solicitando a Maduro que renuncie.

Casi el 100% de los "Muy opositores" afirmó que hay que seguir solicitando la renuncia de Maduro, consistente con la idea que Maduro termine antes de 2019

En los "chavistas", cerca de 1 de cada 5 en promedio, expresó acuerdo con seguir pidiendo la renuncia a Maduro. 

Lo anterior fue en agosto ¿Y ahora? Aquí está lo interesante.

IVAD preguntó acerca de si Maduro debe renunciar y adelantar las elecciones. Veamos qué respondió el público oficialista y los No identificados.

El valor de los "duros" del oficialismo se mantiene más o menos igual entre septiembre y octubre de 2014 (Oficialistas): 1 de cada 5, pero en cambio, la variación en los "moderados" (Pro oficialistas) y en los No identificados, sobresale.

En septiembre, 5% de los "moderados" estaba de acuerdo con la renuncia de Maduro y adelantar las elecciones. Un mes después, el valor subió a 23,1 por ciento. Es decir, 18,1 por ciento de aumento en un mes. 

En los No identificados, la variación pasó de 37% a 48,3 por ciento, con una subida de 11,3 por ciento en un mes.

Muy interesante para el análisis ¿Qué ocurrió para una subida tan grande, de 5% a 23,1 por ciento en los Pro oficialistas?


El gráfico anterior preguntó sobre si se está a favor de la renuncia de Maduro. Este interrogó sobre si se está en contra de la renuncia de Maduro.

Los Oficialistas mantienen sus valores en 77,1% y 75,6% respectivamente, pero la opinión en los Pro oficialistas ("moderados") tuvo una caída de 28,4% al pasar de 90% en contra de pedir la renuncia de Maduro -incluso, eran más pro-permanencia de Maduro que los "duros"- a 61,6 por ciento en octubre.

Igual ocurrió con los No identificados: la opinión en contra de pedir la renuncia pasó de 48,3% a 33,8 por ciento, una baja de 14,5 por ciento en un mes.

Es decir, los Pro oficialistas y los No identificados son en octubre más partidarios de pedir la renuncia de Maduro, que lo que eran en septiembre de 2014.

¿Cómo explicarlo? IVAD pregunta sobre si Maduro tiene liderazgo (la pregunta es en negativo, "Nicolás Maduro no tiene liderazgo", y las respuestas son verdadero o falso).

Veamos:


En septiembre de 2014, 1 de cada 4 de los Oficialistas, 4 cada 10 de los Pro oficialistas, y cerca de 2/3 de los No identificados, dijeron verdadero a la pregunta, "Nicolás Maduro no tiene liderazgo".

¿Y un mes después? Veamos:


El acuerdo en los Oficialistas aumentó al pasar de 25,8% a 33,2 por ciento, pero en los Pro oficialistas la respuesta "Verdadero" bajó de 40% a 30,8 por ciento. En otras palabras, hoy son más los Pro oficialistas que dicen que es falsa la expresión, "Nicolás Maduro no tiene liderazgo" (50% en septiembre y 65,4% en octubre). 

En los Pro oficialistas, cerca de 2/3 dijeron que es falso que "Nicolás Maduro no tenga liderazgo", pero al mismo tiempo, cerca de 1 de cada 4 de este grupo quiere que renuncie y se adelanten las elecciones. 

Mi interpretación es que a Maduro se le reconoce como figura política dentro del PSUV, pero se le cuestiona como gobernante. No se discute si es o no es Hijo de Chávez. Lo es. Se discute si el Hijo de Chávez hace una buena gestión o no. La respuesta -discreta, pero que crece- es que no adelanta una buena gestión. 

Entre las razones que explican mi confianza hacia el pueblo de Venezuela -ojalá la racionalidad electoral la tuviéramos para otras cosas, este sería un mejor y más amable país de lo que es hoy- es que el pueblo evalúa la gestión, y vota a favor o en contra en función de esa evaluación, como un criterio importante. Afortunadamente, de los números del IVAD, concluyo que el pueblo es más flexible o pragmático si se quiere, y menos dado a la épica de las élites. 

Tal vez por eso la molestia de los próceres de la dignidad que hay en el mundo opositor -muy activos en la prensa- y su famosa expresión, El pueblo ya se acostumbró o los compran con una feria en Los Próceres. Aunque pudiera haber señales de "nos estamos acostumbrando" -discutibles, a mi modo de ver- no diría que es el caso hoy. Las personas no se acostumbran, sino que evalúan la gestión y toman nota, para expresar su opinión el día de las elecciones. Otro reto para el mundo opositor en el discurso ¿Epica o gestión, de cuál se habla o cómo es la proporción discursiva entre uno y otro, y cómo?

Veamos un proxy de esta idea que el pueblo es sensible a la gestión, aunque pueda reconocer políticamente a una persona (el caso de Maduro).


En septiembre, apenas 13,1% de los Oficialistas y 10% de los Pro oficialistas votarían en contra de Maduro en una eventual elección presidencial. En los No identificados, el valor es de 52,6 por ciento.

Veamos los números un mes después:


El voto en contra de Maduro en los Oficialistas y los Pro oficialistas aumentó. En los No identificados ocurrió un ligero aumento.

Los Oficialistas que votarían en contra de Maduro en una eventual elección presidencial pasaron de 13,1% a 18,7 por ciento. En otras palabras, cerca de 1 de cada 5. En los Pro oficialistas, la cuenta es de 10% en septiembre a 23,1% en octubre. Un importante aumento. Cerca de 1 de cada 4 Pro oficialista votaría en contra de Maduro en una eventual elección presidencial.

Esto puede explicar el cambio en la estrategia del gobierno. De lo que se trata es de cohesionar al público Oficialista y llegarle a los No identificados al precio -es mi hipótesis- de perder parte del público Pro oficialista, si es necesario (las críticas de Cabello a los "disidentes" del chavismo, "ustedes no están en el PSUV", que uno piensa que es un público ubicado en el bloque Pro oficialista).

No es lo que se quiere, pero puesto a escoger para una estrategia de cara a las elecciones de 2015, el gobierno puede optar por preferir a los No identificados, los que en los Bloques políticos representan el 19,5% y no el grupo Pro oficialista, el cual dentro del Bloque oficialista, representa el 2,2 por ciento.

Especialmente, si la intención de voto de los No identificados para la AN, tiende a favorecer al PSUV entre septiembre y octubre.

Veamos:


Como sugiere el Cuadro 1, los No identificados (NI) que en septiembre dijeron que votarían por el PSUV con 7,5 por ciento, aumentaron en octubre a 15,9% con una diferencia de 8,4 por ciento entre octubre y septiembre. En el caso de la Unidad, los valores son 17,5% en septiembre subió a 22,9% en octubre, con una ganancia de 5,4 puntos entre un mes y el otro.

Sendos crecimientos se lograron a partir de la caída de los Ns/Nr -en los No identificados- que pasaron de 75% en septiembre a 61,2% en octubre, con una reducción de 13,8 por ciento. 

Este 13,8% que se decidió por algunas de las opciones entre septiembre y octubre, se distribuyó en un 60,87% a favor del PSUV y un 39,13% a favor de la Unidad. Por eso el PSUV ganó 8,4% y la Unidad 5,4% entre septiembre y octubre.

Supongamos que esta tasa de crecimiento se mantenga constante y los restantes 61,2% se decidan, la hipotética distribución de la intención de voto de los No identificados será 53,23% PSUV y 46,77% Unidad. 

Si se ve desde este pespectiva, no es descabellado pensar en una estrategia que cohesione al público oficialista más convencido (del Bloque oficialista, cerca del 28%), pueda sacrificar al 2% (que puede ser el que se manifiesta en Aporrea, Marea Socialista, y lo que quieren captar William Izarra y Joel Acosta Chirinos; también, "morder" de allí Redes, el PPT, por ejemplo), y concentrarme en el 28% + el 19,5% de los No identificados. 

Si se toma la muestra de IVAD para octubre (N = 1.200) y se examina su composición, ésta, en el vector Bloque político, es: Bloque oficialista: 363 entrevistas (de las cuales, 26 personas son Pro oficialistas), Bloque no oficialista: 603 entrevistas, y No identificados: 234 entrevistas.

Puede pensarse en un escenario arriegado decidido por el "alto gobierno", en las cuentas de los estudios de opínión: se puede sacrificar a 26 de los Pro oficialistas con la esperanza de ganar mucho de los 234 No identificados -que muestran una predisposición favorable al PSUV- para equilibrar el total de los Bloques, que tienen una diferencia de 240 personas a favor de la Unidad.

En términos absolutos, la reducción no va a ser mucha para el PSUV, pero los Bloques pueden equilibrarse en algo. Con la "hemorragia" de la impopularidad de Maduro detenida (al menos ahora), junto a un público del Bloque oficialista, un Estado y PSUV cohesionados, con una buena comunicación con las FAN, tal vez el gobierno considere puede asumir un 2015 complicado en todos los ámbitos, con el mensaje de "paz nacional" que puede ser atractivo para los No identificados, que pueden demandar valores como seguridad, no caos, y certeza.

Lo que procede ahora sería un estudio más micro de los públicos, el famoso microtargeting o data mining del que hablan los gurúes de las campañas y que encanta a los políticos para dejarse seducir, especialmente para el público No identificado, de manera de producir algo como una "taxonomía de los públicos" que ayude a la "contabilidad electoral", si es el caso, o para mensajes tipo narrowcasting.

En cualquier caso -al asumir que efectivamente el gobierno haya dado un giro a su estrategia por los motivos aquí sugeridos- próximas encuestas deben indicar si la acción del PSUV tiene éxito o no. Es difícil hacer un pronóstico hoy. 

En lo electoral, los fundamentals favorecen a la Unidad en mucho: un bloque casi mayoritario, un voto en contra de Maduro (si fuesen elecciones presidenciales) también alto, y una intención de voto para la AN igualmente favorable, con una diferencia de 21,9% a favor de la Unidad.

Queda a la Unidad superar el "histórico" 49% que hasta ahora es su techo y su promedio 2006-2013 es 45 por ciento -en IVAD de octubre, 49% es su intención de voto, las próximas encuestas serán decisivas en este punto- y eso pasa por construir confianza. Si eso se logra con calle o cada quien en lo suyo, es otra discusión que escapa a este artículo.

Para los dos grupos, los retos son formidables. 

jueves, 6 de noviembre de 2014

¿Cuál AN para 2015?




El día 3-11-14, el editorial de El Nacional estuvo dedicado a la elección de la próxima Asamblea Nacional.

Desde 2013 en los sitios políticos a los que iba, planteaba la necesidad de concentrarse en esta rama del poder público, y también he escrito en este Blog sobre la importancia de esa elección, pero el editorial me invitó a ver el tema desde un enfoque diferente. 

Me puso a reflexionar porque el texto hace un llamado a ver la AN desde una perspectiva concreta, en un qué hacer para tener éxito en la contienda del año próximo, y verla menos como una afirmación ideal, "La importancia de una AN que legisle" o "una AN plural es fundamental", heurísticas que se usan en cualquier conversación política en las que uno participa. Sabemos su importancia, pero en concreto ¿Qué se plantea para la próxima legislatura? Esto es más complejo. 

Al politólogo Guillermo Tell Aveledo le leí una expresión acertada para definir 2014: el año de las oportunidades perdidas. 

Lo cito, porque 2014 se nos fue en un desgaste político que impidió pensar más en detalle sobre cómo abordar una propuesta para la Asamblea Nacional. Se percibe que hay un retraso en este tema. Al menos en mi caso, y eso que la AN que se juramenta en 2016, es objeto de mi pensamiento desde 2013. 

Se me fue el año -y parte del año pasado, 2013- peleando con las personas que creen que la solución a los problemas de Venezuela es sacar al gobierno ya para dar paso a la famosa transición; a quienes la palabra esperar les produce molestia. Desde abril de 2013 a septiembre de 2014, fue una "oportunidad perdida" para ponerle pensamiento a la naturaleza de la AN que elegiremos en 2015.

El editorial de El Nacional me estimuló a aterrizar mi visión sobre el parlamento del año próximo.

Así lo veo. Trataré de ser concreto. 
 
Hay, de entrada, dos decisiones técnico-políticas a tomar. 

La primera, que es la técnica, vinculada a la campaña electoral:

¿Cómo motivar al público opositor, para que vote en la elección de 2015? Como argumenté en el texto El voto, sentimiento popular ¿Pero se percibe eficaz? opino habrá una alta participación para la elección de la AN en 2015, pero ¿Cuál es el motivador para el público opositor? ¿Qué lo moverá al final? 

En 2010 fue una AN de control y equilibrio ¿En 2015? ¿Una campaña a favor de algo o en contra de algo o alguien? ¿Una campaña para castigar a Maduro y a Cabello, como pasó con las midterms en los Estados Unidos con Obama y los demócratas? ¿Una campaña que sugiera que la AN es el catalizador del cambio, que vendrá por vía de una constituyente o de un revocatorio? ¿Mostrar las mismas caras como candidatos o caras nuevas? ¿Candidatos comprometidos con el trabajo en una futura AN o candidatos que ven en la AN un trampolín para otros cargos, como pasó con muchos parlamentarios elegidos en 2010? ¿Primarias, consenso, o una mezcla para seleccionar a los candidatos, en cuál proporción?

No tengo respuestas a estas preguntas -y son más- lo que tengo claro es que el motivador para 2015 es más complejo identificarlo y ponerlo en práctica que en 2010, tarea que tampoco fue fácil. 

No sé mucho de política o de campañas electorales, pero pienso que lo central en una campaña no es solo una estrategia, sino hacer una lectura de la atmósfera, del momento político en el cual esa campaña se va a desarrollar. Si esa lectura se hace bien, el 50% del camino está logrado.

En 2010 se hizo de forma adecuada. También en ese entonces, una corriente importante de opinión planteó que la atmósfera era el tema "del comunismo" -una constante en el discurso opositor, desde 1998, a mi modo de ver, con magros resultados- pero la MUD acordó la idea de una AN de control y equilibrio, que retrató mejor la atmósfera de los electores, y dio el 47,2% a la oferta de la Unidad, que no se tradujo de forma proporcional, sino con menos escaños por el gerrymandering en los circuitos electorales que hizo el CNE para favorecer un sistema de mayorías de agrado del PSUV. 

¿La atmósfera de 2015 cuál es: cambio, ruptura, innovación, esperar, estabilidad, la paz nacional? Identificarla es el primer -y fundamental paso- para definir una estrategia política y electoral. 

La segunda decisión es la más importante y es política. Hay que decidir entre ¿Una AN para lo que establece la constitución o una AN para el cambio de gobierno?

Considero que es una decisión mutuamente excluyente, y no hay espacios para un poco de una y un poco de la otra (como pareció fue la estrategia de cara a las municipales del 8-12-13).

Hoy la claridad en una estrategia se demanda. No solo porque vivimos en un contexto más agrio, sino porque el discurso opositor está lleno de mensajes contradictorios, producto de la pérdida de un centro coordinador para una estrategia unitaria, que fue lo que la salida de Aveledo el día 30-7-14 puso de relieve. Cada partido quiere "estar en lo suyo", y me temo que las encuestas recientes, ofrecen incentivos para seguir así y no a unir criterios en función del documento de la MUD de fecha 13-8-14, en la medida que se percibe que el gobierno está muy mal y eso puede significar su inminente caída. 

Estimo que el clima opositor -el que hace ruido- va a centrarse en una AN para el cambio de gobierno, y las famosas "matrices" para "manufacturar una opinión", apuntarán en esa dirección. Ya hay artículos en ese sentido, y a medida que se acerque la fecha de la elección o el momento en que la MUD tenga que decidir, ese clima de opinión será más fuerte.

Ya hay indicios de cielo encapotado anuncia tempestad. El Nacional en su edición del día 6-11-14, informó que en los comités de postulaciones (judicial y electoral), el PSUV toma decisiones sin considerar la opinión de la bancada de la Unidad.

A lo anterior, se suma un Diosdado Cabello muy desafiante, quien comunica que el gobierno tiene una percepción muy intensa de amenazas ¿Qué tal si ante la percepción que la AN puede perderse, el gobierno decide por un CNE 4 a 1 como es ahora, para desestimular el voto opositor? (aunque ahora, puede desestimular el voto oficialista, pero con menos fuerza, porque allí, el sector moderado de acuerdo a los Bloques políticos del IVAD, es apenas el 2,5% si se compara con el 31,4% de moderados de la oposición, que forman parte del Bloque no oficialista). 

Un escenario así va a ser difícil de digerir por la oposición, y seguramente muchos van a salir a cuestionar el colaboracionismo, a pesar que muchos de los críticos fueron elegidos o compitieron con las reglas del CNE de Tibisay, y no han renunciado a sus cargos para hacer valer la tan cacareada dignidad. Pero eso no importará, sino otra vez la disyuntiva ¿Para qué votar y cuál grupo capitaliza el malestar en la opinión?    

Cada quien hará su elección entre las dos alternativas para la AN. Como ciudadano, escojo la opción de una AN para lo que establece la constitución, y no para cambiar al gobierno. 

Esta decisión tiene como supuestos:

En primer lugar, que pronostico un escenario electoral competido, con tendencia a favorecer a la Unidad, pero competido, al que hay que agregar el factor diseño electoral, como han advertido periodistas de la fuente electoral que dominan el tema.

Hoy, en los estudios del IVAD, la intención de voto favorece ampliamente a la Unidad. 

Entre agosto y octubre de 2014, la Unidad ganó 4,10% en su intención de voto al pasar de 45,2% a 49,3% mientras que el gobierno perdió 0,20% al pasar de 27,6% al 27,4 por ciento. Los Ns/Nr bajaron 4% al moverse de 27,2% a 23,2% y todos se pasaron a la intención de voto de la oposición.

Como todo número inicial, tenderá al equilibrio a medida que se acerque la competencia electoral, pero una diferencia de 21,9% a favor de la Unidad no es despreciable. Tómese en cuenta, que en IVAD, pero para octubre de 2009 -cerca de un año antes de la elección de la AN de 2010- la diferencia era a favor del PSUV, pero fue de 7,6 por ciento (aunque en este estudio, se midió candidaturas independientes, cosa que no se hizo en los estudios de 2014 comentados), no un valor de dós dígitos como es hoy, y en contra del PSUV. 

Claro, si los electores hacen una suerte de impeachment electoral y la Unidad saca el 60% de los votos, este supuesto de un resultado competido perdería su vigencia ¿Es posible? Hoy, no lo veo posible. No lo veo porque molestia en encuestas no se traduce de forma automática a votos por la Unidad. El 65% desaprueba la gestión de Maduro como Presidente, pero el 49% expresó su intención de votar por la Unidad para las elecciones parlamentarias (IVAD, al 17-10-14)

Noto que algunos dirigentes de la oposición lo creen -y tienen base para ello ¿No es lo que pasó en EUA, y lo que pasa en España con Podemos?- y afirman algo como, mientras peor la evaluación, peor el castigo. Puede ser, pero no aportaría todo a eso. 

En segundo lugar, considero que la Unidad va a ser gobierno producto de una elección presidencial, por lo tanto, debe promover las condiciones para su gobernanza futura. 

Una importante es construir fortalezas propias que hoy no tiene ¿O piensa la Unidad que un gobierno suyo no va a tener desafíos y que la luna de miel será larga? ¿Cree que no tendrá protestas y colectivos? Tendrá retos, con una corta luna de miel ¿Está preparada la Unidad para hacer y adelantar un gobierno hoy? 

Aunque en el estudio IVAD al 17-10-14, reveló que para cerca de 2/3 de la población venezolana, la oposición puede formar equipos de gobierno -un buen dato- políticamente y como fortaleza institucional ¿Hay esa capacidad? No lo creo. Al menos, no en la cantidad para llevar un gobierno que será complicado.

Por ejemplo ¿Cuál será la política militar, más allá de invocar el 328 de la carta magna, sino la política y las políticas ya aterrizadas? ¿Se pasa a retiro al generalato y almirantazgo actual, se pasa a disponibilidad, se mantienen a algunos -¿quiénes?- se asciende a nuevas promociones por encima de otras, en cuanto a antigüedad se refiere, se usan los hombrillos legales que la LOFANB permite?

Por supuesto, el poder no se hace estas preguntas, y menos si aspira. La prudencia sí, y ésta -aunque devaluada hoy no solo en Venezuela- puede ayudar a que un gobierno sobreviva a un clima muy adverso, como será en el caso de un gobierno de la Unidad, sea de quien sea.

En síntesis, promuevo el cambio de gobierno, pero dentro de los lapsos constitucionales. Una AN debe promover este cambio, pero dentro del trabajo que ella tiene por mandato constitucional y por la confianza que la Unidad sea capaz de generar como alternativa política en el público. No es llegar a la AN y decir, "Se requiere un cambio urgente de gobierno". Más bien, hacer el trabajo de la AN desde la AN, con las dificultades que el país conoce.  

Valoro la paz, pero a diferencia de la paz del gobierno -la paz de lo uniforme- opto por la paz de la diversidad, de la pluralidad ¿Cuál de las dos quiere la población; no los notables o formadores de opinión, sino el ciudadano de a pie? Interrogante cuya respuesta será clave para definir una estrategia político y electoral para la AN.

Así las cosas, si selecciono una AN dentro de lo que establece la constitución, y no como catalizador para cambiar al gobierno ¿Cuál propuesta, entonces?

Voy a utilizar dos términos desarrollados por Diego Baustista Urbaneja en su libro La renta y el reclamo, que ayudan a plantear mi punto de vista en este tópico. La idea de Objetivo rector y la regla de decisión.

Objetivo rector: la gobernanza para que la política fluya, salga de la inercia, y la decisión final se coloque en una elección, cuando llegue el momento. Que el pueblo decida, al evaluar la confianza que el PSUV o la Unidad puedan generar.

¿Cómo?  Que la AN deje de ser un "organismo vivo" -lo que es hoy- y sea una "persona política" (con memoria, historia, identidad). Es decir, que cumpla su tarea, que sea un cuerpo político con vida, lo que supone debates, discusiones, leyes, participación, y control. También consistencia y estrategia de las bancadas que estarán allí.     

Regla de decisión: cambiar ambientes políticos, al apuntar a temas cuyo potencial de polarización política no sea alto, para tener puntos de apalancamiento y reducir el gridlock político que hay en Venezuela (aunque el gobierno imponga sus cosas, pero eso genera un resultado sub-óptimo, una guerra de trincheras).

¿Sobre cuáles leyes o normas haría propuestas al país?

1.-Reglamento interior y de debates 

2.-Ley de amnistía 

3.-Ley del Banco Central de Venezuela 

4.-Ley Orgánica del Consejo Federal de Gobierno

5.-Ley de reforma de la Ley Orgánica de Descentralización

6.-Ley para sancionar los crímenes, desapariciones, torturas, y otras violaciones de los derechos humanos por razones políticas en el período 1958-1998

7.-Ley de hacienda pública estadal 

8.-Ley Resorte 

9.-Ley Orgánica de Procedimientos Electorales

10.-Ley contra la corrupción

¿Por qué estas normas? Pienso que son puntos de apalancamiento para que la política fluya en Venezuela. Por fluir entiendo el intercambio gobierno-oposición que supone tensión pero reconocimiento, y que tiene un desenlace dentro del marco de la constitución, con políticas que abordan asuntos importantes de la sociedad. Por ejemplo, que la lucha contra la inseguridad, por la defensa del precio petrolero, el aumento de la producción petrolera, o qué hacer con el precio de la gasolina, tengan acuerdos básicos, no exentos de tensiones, pero que signifiquen políticas públicas que se desarrollan y posean al menos apoyos básicos para sostenerse en el tiempo. 

Que la política no fluya, es el mal de Venezuela. Eso la desgasta y nos afecta a todos. Parte del caos cotidiano, es que no hay política sino acciones de desgaste mutuo o guerra de trincheras. No hay avance. En el mejor de los casos, estancamiento. En el peor -como ocurre- desgaste y deterioro. La paz de la inercia.  

La debilidad que veo a esta propuesta que acabo de hacer es que se perciba como ingenua o muy académica, alejada de la realidad o del burdel político por parte del público opositor, más urgido de propuestas que canalicen la mala situación por la que pasa (y también pasa el país).

Cuando se observa que Diosdado Cabello caza peleas con un señor que llaman el profeta o con el Justin Bieber de estos lados, Maluma, se concluye que para Cabello todo es polarizante. Todo lo asume como un desafío personal. Esa es la tónica de la AN hoy y seguramente en el futuro, si el gobierno logra ganar cómodamente o no.

Alguien, entonces, puede contra-argumentar mi posición ¿Tiene sentido hablar de propuestas normativas en un contexto así, si serán negadas de entrada? 

Puede ser, pero ¿Y el público que observa, o todo se agota en la elección de 2015? ¿No hay ambición de ser alternativa al gobierno más allá de una elección? Mientras haya elecciones, hay que confiar en la capacidad del elector -que no se equivoca a mi modo de ver- y darle razones para sufragar por la Unidad. 

En cualquier caso, el gran desafío para la oposición es reconstruir el sentido de la eficacia política, porque la AN no tiene ninguno. No es casual que sea uno de los poderes peor evaluados en los estudios de opinión (el último, el presentado por la UCAB). Ese es el reto (también para el chavismo, si le interesa su público). El estudio de la UCAB acerca del voto muestra señales de esta pérdida de eficacia del voto: cerca de 4 de cada 10, opinaron que no vale la pena votar. 

Puede ser una propuesta ingenua, pero frente a un juego trancado ¿Cualquier propuesta no es ingenua, incluyendo las más extremas tipo La Salida? Tal vez la duda a despejar sea cómo destrancar el juego, y no tanto que es ingenuo o que es real politik, escuela que gana adeptos en la política criolla, ante la frustración que produce ser moderado. 

Aquí se presenta una vía para acercarse a un destranque, con más interrogantes que certezas.