Léeme en otro idioma

martes, 13 de marzo de 2007


Etanol ¿Héroe o villano?
El nombre de este alcohol se incorpora a la representación social que los venezolanos tenemos de la energía. Aunque Venezuela quiere producir este biocombustible -hoy lo importa de Brasil como aditivo para la "gasolina verde"- y en los convenios con Cuba hay una parte dedicada a la producción futura a partir de la caña de azúcar, llama la atención cómo sectores importantes del país abordaron el asunto. No se tratará desde el punto de vista técnico porque no es el área de experticia -como siempre, ahora aparecerán muchos expertos en biocombustibles; ese es uno de los males de Venezuela, que tiene expertos en hablar de todo- sino de lo que podría llamarse la "sociología del conocimiento".
Lo que despierta curiosidad con el etanol es la reacción de rechazo en Venezuela hacia su producción en masa. En el caso del gobierno, privan los motivos políticos más que técnicos para despreciar este biofuel, pero que muestran las contradicciones en el discurso y en las políticas con respecto a la energía. La Memoria y Cuenta (2006) del Ministerio de Energía y Petróleo, con respecto al etanol, afirma que, "con el objeto de procurar la conservación del medio ambiente", se usará como aditivo este alcohol en el Oriente del país. Cita que contradice lo dicho por Chávez: el etanol afecta el medio ambiente. La exposición de motivos del Presupuesto de 2007, dice que se va a desarrollar este combustible en el país, "lo cual generaría una cuantiosa cantidad de nuevos empleos en el mediano y largo plazo" ¿Otra vez el cuento que Chávez no sabe lo que pasa, y que le mienten?
¿Qué tiene, entonces, este nuevo combustible, que explica las contradicciones del discurso oficial? P
roduce algo que al gobierno no le gusta: autonomía. Otros países tendrán capacidad de negociar no dependiendo de los combustibles fósiles, y eso es lo que desató la ira de Chávez. La opinión más o menos observada en el debate nacional sobre el etanol, fue comentar lo difícil que será producirlo, sus consecuencias negativas en el ambiente, y que no podrá sustituir en un 100% a los combustibles fósiles. Estas reacciones no sólo en el lado del gobierno sino, también, en el lado de sectores que no son del gobierno ¿Curioso, no?
Una explicación tentadora es que nuestra sociedad rechaza toda innovación que implique trabajo. El petróleo es comodidad -aunque el sector petrolero decreció 0,3 por ciento en 2006 de acuerdo al BCV, y se puede inferir que lo que hay en Venezuela es un boom de precios y no de producción- y la renta no es sólo un asunto económico sino cultural. Nos cuesta imaginar no depender del petróleo, y cuando aparece un posible sustituto que implique trabajo e innovación, nuestra reacción es rechazarlo o, como se dice en criollo, "buscarle las cinco patas al gato" para, al final, concluir que mejor es no hacer nada, y quedarnos viviendo de la renta. Como el Gatopardo, cambiar para que nada cambie.
Lo que aquí se dice no es nada nuevo. Desde la famosa frase de Uslar "sembrar el petróleo" (Diario Ahora, 1936) hasta el "desarrollo endógeno", el leiv motiv siempre ha sido un "país de economía productiva y diversificada". Pero no hemos avanzado en nada o en poco. De acuerdo al PNUD (2003), Venezuela mantiene intacta su estructura de producción exportable: el 11% es manufactura, el 2% productos de alta tecnología, y el resto corresponde al petróleo. Para el BCV (2006), el mineral suma el 90% de nuestra oferta exportadora. Esas cifran no han variado desde 1991. Estamos en 2007, es decir, 16 años en que sólo ha habido discursos a favor del "modelo productivo", pero nada es diferente.
Estas cifras son más preocupantes si se toma en cuenta que los países de América del Sur sí cambiaron su oferta exportable. No puede verse a nuestros países como meros exportadores de productos primarios, sino que exportan manufacturas (49%) y productos de alta tecnología (15%). En otras palabras, cerca de 2/3 de nuestra oferta exportable no está constituida por productos primarios. Brasil es la "potencia" en etanol, y Colombia se le suma. Se habla que también quieren entrar al "club del etanol", Uruguay y Nicaragua. Por eso Lula reafirmó la iniciativa para desarrollar el alcohol a pesar de las críticas de Chávez, ya que el brasilero sabe que con ese combustible tendrá entrada en el mundo del futuro; "vamos a cambiar el esquema energético del Siglo XXI", dijo Lula. Cambio que no sólo será desde el punto de vista económico, sino tecnológico, cultural, y geopolítico.
La realidad es que, en comparación con otros países, nos vamos quedando atrás. Tal vez dentro de Venezuela vivamos la fantasía de "surgir" y ser "alguien" por los billones que circulan, pero cuando nos comparamos con nuestros vecinos no somos tan "poderosos". De acuerdo al IDH (2006), nuestro PIB per capita es de US$ 6.000, mientras que Perú se acerca a esa cifra, y El Salvador está en US$ 5.500. Colombia ya nos pasó: US$ 7.500 por habitante. Si nos miramos con Perú y El Salvador que tienen menos recursos que nuestro país, pero con un per capita que se acerca al nuestro, se concluye que esas naciones han generado productividad y nosotros vivimos de la productividad -cada vez más decreciente- de la renta petrolera.
El motor que sale en la foto que inicia este artículo, debería ser made in Venezuela 100 por ciento. Hecho en Valencia o Guayana, con tecnología y diseños venezolanos. No es así, y nuestra reacción ha sido la de sentirnos ofendidos, como queriendo decir, "cómo se atreven a no depender de nuestro petróleo, que es lo más grande. Gracias a nosotros el mundo come, cómo osan cuestionar a quien les da de comer", sin siquiera reflexionar por qué ese motor no es fabricado en Venezuela ¿Qué pasa en la sociedad? ¿Qué pasa en la universidades? ¿Qué pasa en el sector agrícola y científico? ¿Qué ocurre en el sector petrolero? Nuestra respuesta es la tradicional de siempre: satanizar lo extraño, lo que nos amenaza, para reducir la vergüenza que produce saber que países con menos tradición en energía que Venezuela -Brasil y Colombia, por ejemplo- nos llevan la delantera en los combustibles alternativos, nicho en donde nuestro país debería ser líder. Los bombillos de la Misión Energía son importados de China y Vietnam, pero deberían ser venezolanos, porque somos un país de energía, que tiene fábricas de bombillos.
Esta reacción no es nueva en Venezuela. En un interesante trabajo sobre cómo se construye el petróleo en nuestra sociedad, Petróleo, cultura, y poder en Venezuela (1993), María Sol Pérez Schael, afirma que, "(...)interpreta la realidad petrolera recurriendo a mitos demoníacos, o a un irracional animismo y simplificación conceptual, que supone que el petróleo es sólo riqueza, renta, y dinero, y no fuente de energía y expansión industrial. De este análisis, donde vemos perdida la posibilidad de ingreso a la modernidad, emergieron las siempre presente imágenes de Mr. Danger -el extranjero enemigo- y el Sr. Rasvel -el venezolano ladino- como dos lugares paradigmáticos en la comprensión del poder en Venezuela".
Esa dicotomía se mantiene. Ahí viajó Chávez bramando contra Mr. Danger -Bush- quien amenaza al "pobre" Sr. Rasvel, que tiene en caja US$ 56 MM ¿Mr. Danger no seremos nosotros mismos, y el Sr. Rasvel la conciencia de un país posible pero siempre en tensión con una realidad que confunde dinero con riqueza? El etanol pone esa disyuntiva de nuevo en el tapete, pero ahora con otra cara: el país de Mr. Danger sigue siendo de Mr. Danger. Y hoy es inexcusable seguir hablando de Mr. Danger.
En la Venezuela que conoció Gallegos, pudo ser. Venezuela era un país, para usar el superlativo de Asdrúbal Baptista, "misérrimo". Un país atrasado, pobre, con una esperanza de vida de 34 años para 1920. Pero ese país logró domar a Mr. Danger con un uso intensivo de la renta, de manera que 40 años después -es decir, en 1960- Venezuela era la tercera economía más rica del planeta, con un ingreso cercano al 88% del ingreso de los EE.UU.
Pero ahora, Mr. Danger vuelve por sus fueros con el gobierno que, paradójicamente, invoca la soberanía y la seguridad. Futuros petroleros a Japón a cambio de un préstamo de US$ 3.5 MM. Gas para Jamaica. Crudo para China y la India. En la tarea de reivindicar al "pobre" Sr. Rasvel -siempre ladino en un mundo de vivos- se alimenta a Mr. Danger: la dependencia petrolera cada vez mayor, a la que se agrega la dependencia tecnológica e innovadora de Venezuela de otros países del mundo.
Llama la atención que esta dependencia se de en un país que se preocupó en formar a profesionales de calibre en el área de la energía, hoy muchos afuera aventados por las consecuencias del paro petrolero, y generando plusvalía en corporaciones energéticas foráneas.
La Universidad Bolivariana o la UNEFA debería ser la Universidad de la Energía o un centro en esta área, pero se siguen formando a los mismos profesionales codiciados en la sociedad: médicos, abogados, y periodistas, aunque ahora "comunitarios", cuando hay una oferta de otros centros educativos en estas carreras. Hubo que crear lo que no había: un centro dedicado a la energía, para desarrollarla en todo su potencial. Y no se diga que no se puede. De acuerdo a las estadísticas de la OPSU, de 379.461 bachilleres que demandaron carreras en 2004, 133.817 (35,2%) lo hicieron en carreras vinculadas a las ciencias básicas, ingeniería, arquitectura, y tecnología; y ciencias del agro y del mar. Un total de 199.580 estudiantes (52,6%), lo hicieron por ciencias sociales, ciencias de la educación, humanidades, artes y letras. Un poco más de 1/3 demandó carreras cercanas a la energía desde el punto de vista básico e ingenieril. De acuerdo al portal chileno Trabajando.com, la ingeniería química se ubica entre las seis carreras mejores pagadas. Venezuela tiene excelentes ingenieros químicos. Sin embargo, la sociedad les otorga un rol no de innovadores, sino de "mano de obra" calificada, graduados para ir sólo a trabajar -que está bien- pero no para ser aprovechados por la sociedad en el desarrollo de la energía fósil y de las energías alternativas, inexcusable en un país en donde el presupuesto destinado a la educación superior pública, es de 9 billones de bolívares para 2007, que equivale a 2,6% del PIB.
Se anuncia que PDVSA lanzará al mercado una oferta de US$ 3.5MM en bonos. Sería deseable que una parte de esos recursos se destinara a promover la innovación e inventiva de los ingenieros e ingenieras, profesionales de las ciencias básicas y sociales, en diferentes empresas de energía locales a la que los venezolanos y venezolanas puedan comprar acciones, y así estimular la investigación científica y promover el uso del conocimiento en áreas donde Venezuela tiene ventajas. Hoy se abre una oportunidad con la Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología, e Innovación, para que las universidades y la sociedad civil venezolana -empresas y organizaciones- estrechen relaciones en proyectos que beneficien al país. Uno de estos puede ser el estimular la investigación en energías alternativas.
Dos estudiantes de la USB, Aníbal Graterol y Gerald Mayoral, diseñaron una turbina eólica de 1.000 vatios para generar electricidad de forma rentable a una vivienda rural (El Nacional, día 12-3-07). Este aerogenerador es de manufactura 100% venezolana ¿Promoverá la USB a estos dos estudiantes y su creación? ¿Lo hará la empresa privada? ¿Lo hará el gobierno? Debería estimularse que estos estudiantes monten una empresa por acciones en la bolsa, y que los venezolanos y venezolanas invirtamos en ella para que prosigan en su desarrollo de innovaciones en energía alternativa. En vez de Bono del Sur, Bono de la Energía. Al cabo de un tiempo, podremos tener un lugar en este campo con que salir al mundo de una manera más respetable, con menos vergüenza que la de ser un país que sólo produce crudo y quiere que el mundo se le arrodille sólo por eso. El mundo dice no, y va en busca de otras formas de energía. Si son viables o no, y el tiempo de su gestación y aplicación, es otra discusión, pero la decisión política de depender menos de los combustibles fósiles es un hecho ¿Nos quedaremos como país simplemente insultando a los demás por atreverse a salir de nuestra dependencia? De no prosperar iniciativas para canalizar el talento nacional, veremos en el futuro que algún país sin la tradición energética como Venezuela, será el número uno en energía eólica. Y los dos estudiantes de la USB sin haber desarrollado su potencial o fuera del país, colocándolo al servicio de otra sociedad más amable y menos arrogante que la nuestra.
Mr. Danger no es Bush. Mr. Danger somos nosotros. Nuestra comodidad y pasividad. Mr. Danger y el Sr. Rasvel son lo mismo. Las dos caras de una misma moneda. Hacemos de uno la amenaza, para quedarnos al cobijo del otro, y nunca asumir la conciencia del trabajo, que es superar la disyuntiva.
La firma del convenio para desarrollar el etanol entre Lula y Bush, es la muerte de Mr. Danger y del Sr. Rasvel ¿Nos habremos dado cuenta de eso?
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