Léeme en otro idioma

miércoles, 13 de enero de 2016

Conflicto TSJ-AN



El análisis del pulseo AN-TSJ que llegó a su máxima intensidad el día 12-1-16 y su resolución inicial el día 13-1-16, puede hacerse en dos niveles: institucional y político.

En el plano institucional, el conflicto y resolución inicial, pueden dejar una balance favorable, si aprendemos la lección.

Como argumenté en la entrada del blog “Instalación de la AN 2016-2021”, la pugnacidad y el conflicto buscan sus equilibrios, y se define el modo cómo el gobierno y la oposición se van a relacionar, ahora que la Unidad es mayoría dentro de uno de los poderes de la República, quizás el poder más importante, porque representa a todo el país.

De manera que este conflicto entró en esa gran dinámica de lo que podemos llamar la “tracción política”, y todo lo que contribuya a que la política fluya dentro de canales institucionales, es bienvenido.

La sesión de la AN del 13-1-16 transcurrió sin contratiempos, y la pugnacidad sucedió dentro de la dinámica parlamentaria (que muchas veces es pugnaz). Que el país pueda llevar sus conflictos –insisto: somos un país fracturado, y no una sociedad “unida”, pero “los malos nos dividieron; salgamos de los malos, y seremos felices”- es sano para el funcionamiento político de la nación. Que el conflicto político se haga agonal, no debe ser visto como una claudicación o “que la gente se acostumbró”.

En Letras Libres leí un provocador análisis sobre el “SOTU” que Obama ofreció el día 12-1-16. El último de su Presidencia. El análisis elogiaba a Obama porque su discurso estaba alejado del cálculo político, y más centrado en sus valores.

Esto lo tomo porque estimo que el objetivo político fundamental en la Venezuela de hoy, es lograr que el conflicto transcurra dentro de reglas. Reglas, además, que son inéditas. La situación política es otra. Esto puede parecer de Perogrullo, pero la paz en nuestro país tienes menos aliados de lo que parece. Es más fácil hablar de la paz, que hacer la paz. Por una razón política muy sencilla: si hay paz, si el país se normaliza en algo, eso implica que los adversarios se reconocen, y algunos grupos quieren que eso no ocurra, no solo porque sus proyectos son excluyentes, sino porque en esta crisis, han logrado un poder que no quieren ver disminuido.

Ver a una AN sesionando como lo hizo el 13-1-16 –la bancada de la oposición llevó su propuesta de ley acerca de la propiedad en los urbanismos de la GMVV; la bancada del GPP trajo los retratos de Bolívar y Chávez, para rechazar lo que consideran un agravio; o que se toquen temas necesarios como la situación de las universidades públicas- de forma normal, puede no gustar a cierto clima de opinión y factores de poder, porque supone diálogo y reconocimiento, así no se diga formalmente, y eso ayudará en el tiempo a reducir el incordio. Necesario, si como sociedad queremos avanzar.

De manera que es poco lo que se puede agregar o decir. Venezuela ganó institucionalmente al atajar el conflicto, y todo lo que sume a la “tracción política” para que tenga su propia dinámica –que será pugnaz- al menos en mi caso, lo apoyo. La paz bien lo vale, la paz completa, no la “paz de Pozo Salado” -que es la paz hacia donde ciertos actores políticos nos quieren llevar en el mejor de los casos- de la que escribió Caldera en su libro Los causahabientes.

El análisis político es más complicado, y tal vez más polémico, dependiendo de dónde se ubique la persona que lo lea. Trataré de ser lo menos controversial posible.

El punto político genera debate: en ausencia de contrapesos efectivos –el TSJ responde a los intereses del gobierno, las FAN participaron en un acto partidista del gobierno el día 7-1-16- ¿Tiene la oposición la fuerza para desafiar al gobierno o hacer su punto frente a la vulneración de la voluntad popular (sentencia del TSJ de fecha 11-1-16, por ejemplo)? No es si tiene el derecho a su favor, sino la fuerza ante una arbitrariedad. No es solo un asunto jurídico, sino de poder político.

De otro modo ¿El 6D se ganó una elección o fue el día en que “cayó el Palacio de Invierno”, el bunker del Führer, algo como que “Tachito” Somoza dejó el poder en Nicaragua, o fue un 23-1-58?

De otra forma: qué va mejor para los objetivos de la oposición ¿Buscar un conflicto cuyo desarrollo será incierto, o reforzar y avanzar en lo logrado el 6-12-15?

Me parece que la oposición se comportó hasta el 13-1-16 como si hubiese caído el bunker del Führer. Si ese era el caso, está bien –igual, yo no lo haría- tumbe todos los retratos y estatuas que quiera (como pasó en Venezuela, a la muerte de Gómez y a la caída de Pérez Jiménez).

Pero si lo que ocurrió es que se ganó una elección, muy importante, además ganada contra muchos obstáculos; y pasa lo que muchos llaman “transición” –tampoco creo que sea eso lo que suceda, pienso que el pueblo está en el “largo camino hacia la alternancia en el poder”, y al gobierno de Maduro lo veo como una “democracia delegativa” de tipo corporativa, para tomar prestada la expresión de O’Donnell- hay que comportarse, entonces, como en una “transición”. La primera regla en una “transición” es no fanfarronear. Hacerlo, tiene un costo político alto. Quien fanfarronea debe cumplir lo que dice. El que se siente amenazado, va a responder.

Por eso no me parecen oportunas las expresiones que si “el gobierno cambia o lo cambiamos”, “en 6 meses daremos una solución constitucional para la salida del gobierno”, “si el gobierno se convierte en un obstáculo, el pueblo lo cambiará”, porque son desafíos que activan la amenaza y la respuesta. Que el gobierno no necesita de excusas para cometer arbitrariedades, no es motivo para "ponerla de bombita". 

Más sencillo hubiese sido decir la misma noche del 6D “anunciamos que el próximo paso es una consulta de X tipo, para conocer la opinión del pueblo sobre la permanencia del gobierno”, o “la MUD se declara en sesión permanente para tratar este tema, y en una semana informaremos al país cuál vía para que el pueblo se pronuncie sobre la permanencia del gobierno”. Al menos, es algo claro. El mandato del 6D fue para tomar decisiones claras, no para seguir en la agonía política, que eran los escenarios intermedios (en los que estaban mis pronósticos; mayoría de votos para la MUD, mayoría mínina de escaños para el GPP). Los electores se obstinaron de la agonía política, y votaron por una situación política para decidir con claridad, sin tantas condicionantes, que si "cambias o te cambiamos".

No sé mucho de “transiciones”, pero de lo que sé o recuerdo, no hay nada como desafíos al gobierno que se quiere cambiar o que dejó el poder. La tan citada “transición española”, no recuerdo desafíos de Santiago Carrillo, por ejemplo. El comunista reconoció a la Monarquía y el PCE fue legalizado. Es decir, una negociación política. Que eran Carrillo y Suárez, dos políticos de nivel, bueno, perfecto. Veamos otros casos.  

También se habla mucho de la “transición chilena”. Está bien, Pinochet reconoció los resultados del plebiscito de 1988, y no se puso como el PSUV luego del 6D. Pero Pinochet se aseguró provisiones post-plebiscito para garantizar su poder: senador vitalicio y Comandante del Ejército, hasta 1998. No recuerdo que Aylwin o Frei lo hayan desafiado como Presidentes de la “transición”. No sé si dijeron, "En 6 meses, daremos una solución para que Pinochet deje de ser Comandante del Ejército". La sociedad chilena tuvo que lidiar con lo que representó el general, hasta su muerte en 2006 (todavía lidia con “su legado”).

Tampoco recuerdo que Mandela como Presidente haya desafiado al Apartheid. Perfecto, le tocó de contraparte un caballero como De Klerk, pero fue Mandela quien pidió dialogar, y lo hizo en 1985 en carta enviada a alguien no tan caballero, cuyo apodo era “El cocodrilo”: P. W. Botha.

En Venezuela, Betancourt gobernó con la constitución de la dictadura de 1953, entre 1959 y 1961. 

En un extraordinario libro publicado cuando Rómulo cumplió 50 años de vida política (en 1978), Multimagen de Rómulo –es un libro de poco texto, y muchas fotos de Rómulo en diferentes facetas- en la parte de su relación con las FAN, no aparece nada como un Betancourt que “si los milicos” o cosas de esas, sino a un Rómulo que se metió en la piel militar –saludando con aprecio a un Policía Naval, encaramándose enfluxado en un tanque, “esas vainas de Rómulo”; con la mirada de satisfacción y aprecio del tanquista- y por eso tal vez pasó del “odiado Betancourt” para las FAN de 1958, al respetado Comandante en Jefe de 1964, cuando recibió una emotiva despedida de su Casa Militar y de las FAN, a pesar que le tocó enfrentar 11 intentos armados para desalojarlo de “la silla”, algunos muy violentos como El Porteñazo (En 1962. Héctor Rondón de El Nacional ganó un Pulitzer, por la foto que le dio la vuelta al mundo, del Subteniente del Ejército Rivero Sanoja, agonizando en brazos del Padre Padilla, Capellán de la Basa Naval CA. A. Armario, en La Alcantarilla), y Betancourt no era "ninguna perita en almíbar".

Lo anterior es historia. Seguro. Pero hoy ocurre una “transición” en “vivo y directo”: Myanmar. El partido de Daw Suu –“La dama”, en la película; quien en 1992 recibió el Premio Simón Bolívar- ganó en noviembre de 2015 las elecciones parlamentarias de su país, con un valor cercano al que logró la MUD el 6-12-15: 57% y el 77% de los escaños del parlamento de Myanmar.

Hago seguimiento a esta “transición”, porque es interesante y porque el liderazgo de Daw Suu me parece se ajusta mejor a los retos del Siglo XXI.

Hasta donde he leído, no registro ningún desafío de Daw Suu a la poderosa “junta” de ese país. No dijo que había que cambiar el sistema parlamentario, por medio del cual los militares designan a dedo, el 25% del congreso de esa nación, por ejemplo. 

En Myanmar, hay algo como una "ANTV". A Daw Suu le preguntaron acerca de eso, y respondió sencillamente algo como, "Que la opinión esté toda concentrada en medios del Estado, no es bueno para la democracia".

Más bien, se reunió con los militares. Los mismos militares que asesinaron a tiros a su papá, los que la chantajearon con el cáncer terminal de su esposo, quienes le robaron la elección que ganó en 1990, quienes la encerraron entre 1988-2010, quienes promovieron que fuese inhabilitada de por vida –ella no puede ser Presidenta de su país, aunque gane- y quienes le fregaron la relación con sus hijos. Se reunieron. Créalo o no. Los rumores dicen que acordaron promover la “transición” en la nación asiática. El acuerdo –se dice- fue firmado sobre un billete de ese país.

Lo que quiero decir es que –al seguir la lógica de C. Schmitt- si se sigue la retórica de cierta oposición que plantea todo en términos suma cero, entonces, lo que hará política es la decisión para definir al “enemigo”. Así las cosas, solo queda actuar. Ni la sociedad venezolana, el gobierno o la oposición, tuvieron estómago entre el 11-12 de enero de 2016, para embarcarse en una crisis incierta. Tal vez el gobierno mostró algo más de riesgo, que tampoco debe sorprender. 

Quienes en redes sociales obstinadamente tratan de convencernos que "sí tienen estómago" frente al resto -nosotros, "los débiles"- no fueron capaces de ir más allá de escribir tuits. Ni siquiera pudieron organizar como un relámpago, un conversatorio para explicar por qué la sentencia no debía acatarse. Eso que muchas de esas personas, representan intereses muy poderosos. Por falta de recursos, no fue. 

Si no hay estómago para la distinción schmittiana “amigo-enemigo” ¿Para qué insistir en eso? ¿Sólo para complacer una opinión que lo quiere es manifestar su frustración por tantos agravios, en la espera mágica de la "crisis terminal" que produzca la también mágica "transición"? ¿Es esa la responsabilidad política, incluso en modo de Razón de Estado? ¿No se supone que no es para satisfacer agravios personales, sino razones de mayor vuelo, del Estado?

Los ejemplos previos muestran que una condición para una “transición” exitosa, es la humildad, es tragarse el orgullo. Algo difícil de hacer en una sociedad como la venezolana, acostumbrada a aplastar. Pero no seamos dramáticos: tal vez ser prepotentes, pero poco serios, hoy sea un factor de estabilidad para evitar hechos violentos. Ese sentido de supervivencia de las elites –al final, están muy bien, aún con una inflación de tres dígitos- que evita que “la sangre llegue al río”. Me gustaría que fuésemos más serios, menos fanfarrones, y más arriesgados cuando se trata de ser consecuentes con una decisión tomada, pero que no lo seamos, quizás sea mejor. Posiblemente, es lo que haga posible, a largo plazo, que nuestra sociedad pueda hacer las paces consigo misma.

Quizá la lección del 11-12 de enero de 2016 sea esa: desafiar y al mismo tiempo, pretender una “normalidad institucional”, no es posible. O es una, o es otra. A los venezolanos nos cuesta decidir, pero esta disyuntiva exige una decisión.

Que la oposición haya optado por desincorporar a los diputados de Amazonas, me parece una decisión prudente. No sé si sea buena o mala. No es una decisión con la que uno se alegre o no, aunque la hubiese tomado de estar en los zapatos de quienes dirigen la política de la oposición, pero en política, porque mantiene la majestad de la AN, y ofrece a los diputados que se desincorporan, maniobra política. Pero la reputación es importante, como saben los políticos profesionales.

Si al final se iba a aceptar la sentencia del TSJ ¿Por qué el desafío? Pudiste acatarla, y al mismo tiempo ser muy corajudo en tu parte jurídica, si fuerza era lo que había que mostrar, pero arriesgaste tu posición política en esa acción que todavía no tengo claro los beneficios. Pudiste, incluso, tener una acción para disuadir al gobierno o intentarlo.  

Por ejemplo, con el tema de “los retratos”, el esfuerzo de la oposición para dirigirse a las FAN, se vino al suelo. A lo mejor no interesa tener una política militar, bueno, está bien. Tampoco tengo claro el desafío en cuanto a su articulación. Por ejemplo, con la carta de Almagro, quien es un “check and balance”. Preferiría que no fuese así –que los venezolanos podamos resolver nuestras diferencias- pero ese contrapeso de la OEA hace falta, pero la carta de Almagro vino luego de lo que la AN dijo.     

Considero que el gobierno mostró mayor articulación y capacidad de respuesta que la oposición en este lance, y logró poner su punto (acatar la decisión del TSJ). En poco tiempo cuando salió la crisis el 11-1-16, puso a 4 figuras importantes a actuar de forma simultánea: en el ataque, Héctor Rodríguez; para presionar, a Cabello; y los “canales de comunicación” seguramente con Maduro: Istúriz y Cilia Flores. En cambio, la directiva de la AN dijo algo el 11, y lo volvió a hacer el 13-1-16.

Por cierto, llama la atención cómo Cabello atrae a los periodistas en la AN. Los "tacos" lo persiguen. Me luce que Cabello ya es nuestro "Donald Trump": siempre dirá o hará algo que será noticia.

El gran reto para la Unidad de cara al futuro, es ponerle límites al gobierno, porque éste se creerá triunfador y seguramente va a "cobrar" la decisión del TSJ del 11-1-16. El riesgo es ¿Si arriesgaste tu posición una vez, porqué no arriesgarla otra vez, si te vuelven a presionar? ¿Cuál es el límite?

La oposición brilla cuando toma el camino institucional, de las elecciones: fue muy competente para ganar el 6D, algunos de sus diputados relumbran en las sesiones, el pueblo los recibe con cariño, y muestran lo mejor de sí.

¿Qué eso supone ser “débil” o tener una “AN boba”? No, la AN debe cumplir con sus funciones, pero debe tener su hoja de ruta, y pensar su estrategia de forma responsable. Insisto en que la tarea de la nueva AN es ser cuerpo vivo, no un simple edificio, que la inercia no se la coma.

Que esa normalidad en el parlamento se retome –que será conflictiva- apuesto a que cae bien en la gente como uno: no es el Maidan o las tesis importadas de “la calle”, sino la "épica de la democracia": con el voto, otorgar el poder a un grupo político determinado para que haga su trabajo. Si la oposición se perfila como alternativa, me atrevería a apostar que el pueblo le dará el poder para ser gobierno en 2018 (o antes, si quienes empujan la tesis de la salida del gobierno antes de su lapso constitucional, que perfectamente pueden intentarlo en el marco de la carta magna, tienen éxito), sin drama, aunque las diferencias con el gobierno y el conflicto, seguirán en el nuevo gobierno.

Si las horas de tensión que vivimos entre el 11 y el 13 de enero de 2016, ayudan a que el conflicto tome cauces agonales y no existenciales, pueden ser una lección de política que nos ayude a crecer como comunidad. 

viernes, 8 de enero de 2016

Instalación de la AN 2016-2021



El día 5-1-16 se instaló la Asamblea Nacional para el lapso 2016-2021. Analizaré la instalación al seguir un sencillo esquema: a.-la instalación en sí; b.-las acciones de cada grupo político; c.-los temas de fondo de cada sector político; d.-los riesgos para cada bloque parlamentario; y e.-lo que faltó en la instalación.

La instalación. 

Me pareció buena. Aunque la noche antes rodaron las "bolas" que el 5 estallaría “la tercera guerra mundial” –aclaro: no estoy en el Grupo Catástrofe o Grupo Casandra- salvo incidentes muy lamentables con profesionales de la comunicación y algunos diputados, la instalación se concretó, con la dinámica propia de un parlamento con grupos que tienen posiciones diferentes: un conflicto dentro de lo aceptable.

Fue un acto republicano, en la medida que todos se igualaron en el hemiciclo, y lo democratizador de ese día, fue el trabajo de los periodistas, especialmente con los jefes del PSUV. Por ejemplo, Diosdado Cabello interrogado sobre diversos temas por los comunicadores, y en algún momento, un contrapunteo pugnaz, pero pienso que el funcionario público debe someterse a la libertad de expresión, y los periodistas, hacer preguntas difíciles para tener lo mejor del entrevistado. Por supuesto, hay formas de formas. El tira y encoje con Cabello lo aprecié como un momento igualador, donde una persona –por ejemplo, con el poder de Cabello- no está exento de preguntas incómodas, y responder como uno más. No aprecié bien la pregunta que se le hizo a Cilia Flores, “qué opina de los narcosobrinos”. No porque no haya que preguntarle eso –hay que hacerlo- sino por el estilo “sabrosón” de la pregunta. Entiendo que el “malandreo” y lo “sabrosón” es la moda y te “hace viral” –ya eres “una celebridad”- pero lo “cortés no quita lo valiente”. La pregunta se pudo formular mejor, y con más provecho periodístico.

La instalación arrancó puntual, poco después de las 11am, y terminó poco después de las 2pm. Sí extrañé la guardia militar que se estila para estos casos. Que la AN sea de mayoría de la MUD, no le quita majestad o importancia para no haber tenido la guardia el día de su instalación. A pesar que valoro a las FAN, aquí falló el alto mando y el mando civil.

El “acto de desagravio” de las FAN no es excusa –sin entrar en el fondo porque sería otra entrada- porque la instalación de la AN ocurrió antes de los hechos que generaron la reacción militar el 7-1-16.

Las acciones de cada bloque político. Comienzo con las del gobierno.

Hasta el momento, el gobierno aplica acciones de un bloque minoritario en el parlamento: tácticas dilatorias y obstruccionistas, de manera que los puntos se tranquen o se retrasen. El jefe del bloque –Héctor Rodríguez, en este caso- sube a cada rato para hablar con el Presidente de la AN, y cosas así. Hasta aquí, lo veo como parte de la dinámica pugnaz de un parlamento con ideas contrapuestas, que apunta a los famosos gridlocks, que pueden ocurrir en parlamentos muy idelogizados. Por ejemplo, el de los EUA, que ha llevado a que Obama, para evitar el proceso legislativo porque se tranca, usa con frecuencia las executive orders, como lo hizo al anunciar la política para reducir los asesinatos por armas de fuego, el día 5-1-16. 

Sin embargo, con el tema de los diputados de Amazonas y los “petitorios” hechos por el PSUV al TSJ el día 7-1-16 -la extraña tesis de la "reciprocidad en el desconocimiento"- las acciones del gobierno se colocan en otro nivel: de la pugnacidad política, se pasa a tratar de hacer irrelevante a la AN desde el punto de vista político, complicarle la vida, tratar de hacer de cualquier cosa un tema opinión pública, mientras trata de recuperar la ofensiva política con el cambio de gabinete, al que analizo no en blanco y negro, sino me parece que hay varios análisis en ese nuevo gabinete. Pienso que el cambio apunta a lo que puede llamarse "flexibilización muy administrada". El titular y sumario de la primera página de El Nacional y un artículo en Prodavinci los dos el 8-1-16, recogen y examinan bastante bien la lógica del nuevo gabinete.   

Diría, en dos platos, que Maduro busca recuperar la ofensiva política con el cambio de gabinete, y eso pasa porque la AN sea un espacio políticamente disminuido.

Desde este punto de vista, el reto de la directiva de la AN es evitar que la inercia se la coma. Así, Ramos Allup arrancó bien al llamar a sesiones el día siguiente, que ayuda a comunicar una disciplina de trabajo. El tiempo dirá cómo se acopla esa disciplina de trabajo. En otras palabras, que el clima de inercia, de brollo, no atrape a la nueva AN, y pierda de cara a los votantes, su simbología de cambio y su capacidad para la eficacia política y de políticas.

La oposición, en cambio, maneja acciones diferentes: en general, las acciones tienen como eje evitar caer en las provocaciones de la bancada del PSUV, y mostrar que es diferente en el ejercicio parlamentario. Esto se vio en la sesión del 6-1-16, la habilidad política con la que Ramos Allup manejó el tema de los diputados incorporados, cuando Héctor Rodríguez afirmó en cámara que habían votado, y Ramos le contestó que no estaban presentes y, en consecuencia, no votaron (el tema jurídico de las impugnaciones, es otra cosa. Si bien difiero de lo hecho por el PSUV, opino que la sentencia debe acatarse, y dar la pelea en lo jurídico, como explico más abajo).  

Los temas de fondo de cada grupo político.

En cuanto a la Unidad, desde el punto de vista político, el tema de fondo es el “cambio del modelo” o “la solución constitucional para la cesación del gobierno”.

Sobre el gobierno, su planteamiento de fondo es “la defensa de las conquistas sociales”, que se concreta en resaltar los distintos programas e iniciativas sociales que ha promovido el gobierno desde 1999.

Los retos para cada bancada parlamentaria. Observo dos desafíos para la Unidad, y uno para el PSUV.

Para la Unidad. 

El primero es cómo conciliar las dos agendas que en mi opinión se presentaron durante la instalación de la AN el día 5-1-16. Ramos Allup presentó la agenda política, Julio Borges la agenda parlamentaria y de políticas.

No es que las dos agendas se contradigan, pero el nivel de cada una es distinta. Ciertamente, política y economía están estrechamente vinculadas: para asignar recursos escasos, nos preguntamos cuál sociedad aspiramos. No obstante, no es lo mismo, por ejemplo, hablar de la propuesta de ley de producción nacional, que plantear que dentro de 6 meses habrá una “solución constitucional” para salir de Maduro y su gobierno. Hay relación, pero no precedencia. 

Si bien el nuevo mantra parece que será que “si no se resuelve lo político, no puede resolverse lo económico” –siempre el mismo juego: todo o nada, lo tomas o lo dejas, para encallejonar el debate y llevarlo a la conclusión que se espera: “es verdad, hay que sacar al gobierno”, y con eso, amarrar a las “ovejas”, a las “que se portan bien” y a las “descarriadas”- lo cierto es que adelantar objetivos tan ambiciosos en una sociedad con carencias de recursos de todo tipo, no solo va a ser difícil, sino va a generar tensión. Cómo se manejará esa tensión para evitar que esas metas no se cumplan o naufraguen en el camino, es uno de los retos de la bancada de la Unidad en la AN.

El segundo desafío es la relación AN-MUD, y si cada una tendrá su vida propia o se superponen. Antes del 6D, la MUD tenía sus espacios, su dinámica, pero luego del 6D, esto cambió. Principalmente, porque los integrantes de la instancia de decisión política de la Mesa -el llamado G4, aunque se comenta que ya es el G6- sus titulares son parlamentarios (Ramos Allup, Borges, Márquez, y Guevara; y AP y el movimiento de Guarulla), sino porque también la instancia de secretaría de la MUD –Cartaya- está igualmente en la AN, en la Secretaría de la Cámara.

¿Cómo harán para conciliar sus actividades parlamentarias con las de jefes políticos? En condiciones normales, esto no sería problema porque, justamente, es lo normal: jefes políticos son parlamentarios, pero la diferencia es que en el caso de la MUD, la instancia de decisión es pequeña –G4 o G6- y todos están en la AN.

Esta tensión fue visible en la rueda de prensa del día 8-1-16, dado que la rueda de prensa fue dada en la AN con Enrique Márquez, pero como Primer Vicepresidente de la AN y no como Presidente de UNT, y Jesús Torrealba, como Secretario de la MUD ¿Dónde termina la MUD y dónde comienza la AN, o dónde termina la AN y dónde comienza la MUD? Son límites políticos borrosos y que tal vez no tengan claridad, por lo que serán fuente de tensión ¿El G4 o G6 y la MUD formal se reunirán en la AN o mantendrá sus espacios fuera de la AN y su propia dinámica, y no será absorbida por la AN? No es lo mismo que los cuatro políticos del G4 interactúen como parlamentarios en la AN, que como titulares de una instancia partidista, en términos formales. Si es así, esto puede plantear interrogantes en cuanto a los límites. Por ejemplo, ¿La dirección del PSUV puede reunirse en los espacios de la AN, la del PCV, o la de Vente Venezuela, UNT o AD? ¿La AN es al mismo tiempo la sede de los partidos o alianzas políticas? Es como que si la sede de PSOE, por poner un ejemplo -Ferraz- estuviera en las Cortes. 

Lo anterior, sin examinar qué puede ser más eficaz desde el punto de vista de la "gerencia política" ¿La superposición de ambas instancias –AN y MUD- o que cada una tenga su espacio, y definan un mecanismo de relación política?

No sé si sea por las mismas razones que acabo de mencionar, pero Jesús Torrealba comentó en una entrevista  a AFP el 4-1-16, que la “Unidad debe reinventarse”. Si la correlación política cambió luego del 6D, así debería analizarse en la oposición, por lo que estimo oportuno lo planteado por Torrealba.

El reto del gobierno es cómo llevar el tema sobre la demanda su salida, y la realidad política de Venezuela.

Si bien el cambio de gabinete sugiere que el gobierno comienza a poner “un cable a tierra”, el discurso principal del PSUV y medios oficiales sigue igual. Parece que el 6D no ocurrió. Un contenido inelástico, que más bien lo coloca como un grupo político que no es capaz de sintonizarse con las expectativas del país, sino solo con el discurso oficial.

Aunque he expresado que no favorezco la salida del gobierno y sí el cumplimiento de los lapsos constitucionales para los cambios de gobierno (regionales, local, y nacional), que sectores lo formulen no debe ser visto con aprehensión, si se plantea desde los mecanismos que establece la constitución. Esta permite que se hable desde el revocatorio hasta una constituyente, y no debe verse como algo extraño o peligroso. El debate, más bien, es político ¿Conviene activar estos mecanismos? ¿Cuáles serán sus consecuencias? ¿Es el momento para hacerlo? ¿Qué piensan los ciudadanos?

Si están en la constitución, imagino que el constituyente los incluyó al ponderar que a un gobierno se le puede evaluar a mitad del período –un check and balance para un sistema presidencial- o que se puede cambiar una constitución, posiblemente al tener en mente que un sistema político puede perecer por tener una carta magna muy rígida. De manera que la constitución prevé mecanismos que incluyen la posibilidad que el gobierno cese antes de su mandato establecido por la propia carta magna.

Que Maduro y Tania Díaz hayan asomado que el gobierno, de ocurrir el revocatorio, lo asumirá, puede ayudarlo a llevar esta tensión, ya que se abre la posibilidad para que suceda. Que si el gobierno dice esto porque se lo “ordenaron los cubanos”, bueno, quedará para los runrunes y tuturunes, de tanto deleite y agrado en la sociedad venezolana.

El hecho que cuenta es si el gobierno mantiene lo dicho por Maduro y Díaz sobre el tema. Sabemos que el gobierno no se caracteriza por una consistencia en este tipo de promesas. Por ejemplo, firmó el acuerdo para aceptar los resultados el 6D, pero ahora argumenta para “desproclamar” a diputados, cuando en mi opinión, tiene derecho a impugnar, pero los diputados fueron electos, y en todo caso, debe irse a juicio y determinar no solo con grabaciones de llamadas, sino con evidencias de mayor peso, si procede repetir elecciones en las zonas impugnadas o no.

Finalmente, el ausente durante la instalación de la AN. La economía, sencillamente.

A pesar que se mencionó en los discursos, el tema no tuvo la entidad ni el espacio que requiere, dada su angustiosa relevancia para el país. Más se recuerdan las anécdotas de la instalación, que alguna idea económica –más allá de propuestas de leyes- porque, sencillamente, no hubo una.

No se aprovechó un momento de atención total del país en la AN, para plantear de manera didáctica y argumentada, los desafíos económicos y los compromisos que hará el legislativo, lo que ayudaría a bajar la incertidumbre y esa especie de gozo sádico con los rumores tipo "lo bueno es lo malo que esto se pone", que si "la hambruna" o la "crisis humanitaria" que vienen (y que varios desean, como profecía que se auto realiza o como prueba confirmatoria).

Esto puede poner de bulto algo que eventualmente puede ser preocupante: las prioridades post 6D para los políticos y la sociedad, divergen. No creo que sea así, pero si lo es más tarde, le restará fuerza a la AN a los ojos de la sociedad.

En síntesis, pese a que los pronósticos hoy no son los mejores -el inevitable "choque de trenes" o que "Maduro precipita el caos"- si tengo que apostar por algo, lo haría por vaticinar que lo que estamos viendo es que tanto el gobierno como la oposición se ajustan a un nuevo ambiente, a una nueva realidad política, y están en el aprendizaje para definir un nuevo patrón de pugnacidad, para manejar el conflicto, porque éste es y será inevitable. Nos acompañará por un largo tiempo. En otras palabras, se está en el aprendizaje para "regular la guerra", porque el "campo de batalla" cambió el 6D. 

Gobierno y oposición definen las reglas de las “trompadas estatutarias”, porque las reglas anteriores terminaron con los votos del 6D: ya el PSUV no tiene el control de la hegemonía o de la política, ni ya la Unidad se limita solo a crecer y a ganar espacios de forma progresiva. Hoy, es una relación entre iguales, y llegar al punto de equilibrio en esa relación de iguales que es conflictiva, es lo que estamos viendo ahora. Por eso vemos cosas insólitas.

Por ejemplo, el “acto de desagravio” de las FAN el día 7-1-16. Aunque un análisis de este “acto” sería una enjundiosa entrada, al mismo tiempo que expreso que no estoy en el Grupo Anti-FAN –que si los “milicos”, que si “envidio a Costa Rica porque no tiene ejército”, y frases afines- no me pareció correcto ese acto por varias razones, pero aquí destaco una importante: el tono del acto me lució como que las FAN se erigen como una corporación por encima de la sociedad que la creó y la mantiene con sus impuestos, y eso no es republicano ni democrático. Los principios esenciales de las FAN son “la obediencia, la disciplina, y la subordinación”. No cuestiono que los militares quieran expresar su molestia por lo que consideran un agravio -Bolívar es central en la formación militar venezolana, cosa que a los civiles les cuesta un poco entender o ven como algo cursi- pero se debe hacer por los canales correspondientes, sin tono de amenaza o actos que comuniquen "un regaño" a la sociedad y al mundo civil.

El acto del 7-1-16, pareció un acto no solo partidista en donde se involucró a las FAN, sino un ejercicio de intimidación a la sociedad y a la instancia que representa la soberanía del pueblo: la Asamblea Nacional. 

Otra cosa insólita es que una Sargento de la GN haya cuestionado acciones puntuales de nada más y nada menos el Presidente de la Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela. Y no lo digo por la Sargento, la que en mi criterio actuó bien –pero hay que ver cómo fue el intercambio verbal, ya que el Presidente de la AN, al ser el titular de un poder electo, merece el respeto y trato acorde, aún si se excede en su comportamiento- porque no se le puede pedir a un profesional militar que anule su cadena mando porque sería anular su esencia. 

Si la cadena de mando gusta o no, si debe ser esa la cadena de mando, o si la sociedad no quiere tener unas FAN, es otra discusión, pero si tiene una, no puede anularse su principio fundamental. Una de las funciones que tiene la AN es la de autorizar el “empleo de misiones militares venezolanas en el exterior” (187.11), pero si se anula la esencia de una FAN ¿Cuál “misión militar” se va a autorizar, si es el caso? Además, son los políticos los que autorizan el empleo de las FAN -a través su Comandante en Jefe- pero si los políticos no entienden o tratan de vulnerar la cadena de mando ¿Cómo pretender tener unas FAN competentes para su misión? Hay que pensar un poco antes de hacer ciertas cosas porque como dice el dicho, "por hacer una gracia, puede salir una morisqueta".

Espero que estas “cosas insólitas” sean parte del aprendizaje, y éste sea corto –en teoría, se votó por la experiencia política- y cada grupo y persona asuma su rol y lo que va con el mismo, y también la majestad de los cargos. En criollo, que se den su puesto, que ganen en prestigio y autoridad.

Entiendo que esto tampoco será muy cool porque hay como un destape, ahora hay que ser iconoclasta o irreverente. No me molesta la irreverencia, pero si fuera menos pose o hartazgo, y más contenido o mensaje, bienvenida. Pero ¿La idea de votar no era recuperar la República y los límites al poder que encierra la noción liberal de la democracia?

Creo que volví a entender mal la cosa. Ni modo. Pero el 6 sentí satisfacción porque la AN se instaló. Ahora, a aportar para que pueda hacer su trabajo: legislar, controlar, y promover la participación ciudadana, las tres funciones que la constitución asigna al poder legislativo.