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martes, 22 de julio de 2014

Elecciones internas en el PSUV 2014

El día 20-7-14 la militancia del PSUV escogió a los 537 delegados que se sumarán a los 380 "delegados natos" -no electos- que sesionarán en el III Congreso del PSUV que ocurrirá entre el 26 y el 31 de julio de 2014.

En su web, el PSUV publicó los resultados. Publicó un pdf con el nombre de los 537 electos por estado, municipio, y cuántos votos sacó el ganador. No hay totales, por lo que la suma es manual. El ingeniero electricista José Moronta @joseamr13 hizo la totalización y resultó en 2.382.051 personas que votaron el domingo 20-7-14.

Sin embargo, la cifra real de quienes participaron en la elección es lo que se disputa. El Universal, a partir de unas declaraciones de Elías Jaua, infiere que votaron cerca de 1.600.000 militantes.

Entiendo que el debate político en los medios no oficiales se centra en argumentar que la participación fue muy baja para soportar motivos de cada grupo político. Unos, para criticar la cúpula del PSUV. Otros, para mostrar que el gobierno y Maduro están en debilidad. No serán esos los terrenos a pisar en esta entrada.  

No tengo elementos para disputar la cifra atribuida a Jaua, porqué usé el reporte dado por el PSUV, cuyos totales son mayores. Pero la cifra de El Universal se estima a partir de lo dicho por Jaua quien, por supuesto, es más creíble que lo que pueda comentar en esta entrada. Igual va el comentario. 

Lo primero que habría que decir es que los electores en las internas del PSUV se mantienen en torno a los 2 millones y algo de votantes. Así:

2008 (fuente: cálculos Ricardo Sucre Heredia al 3-6-08): 2.223.631 votantes.

2010 (fuente: PSUV al 2-5-10): 2.539.852 votantes.

2014 (fuente: cálculos del ingeniero José Moronta al 21-7-14): 2.382.051 votantes.

La abstención por elección interna fue:

2008: 58,6%

2010: 62%

2014: 68,7%

La primera constatación es el incremento de la abstención que debe llamar la atención a la dirigencia del PSUV.

¿Por qué los camaradas no acudieron al llamado a votar, que fue hecho por los voceros del gobierno, quienes destacaron la importancia de esta elección como un paso para la transformación y cambio dentro del partido?

Esta pregunta toma fuerza si se considera que desde 2013 se viene hablando del congreso que se realizará dentro de una semana. 

Lo “cualitativo” cuenta más. No solo porque quedó la percepción de una baja participación -que efectivamente lo fue si se compara con las primarias del PSUV de 2008 y 2010, aunque por encima del promedio de las tres primarias que es 2.282.487 votantes- y eso requiere de un análisis más detallado. Ahora solo tengo preguntas sobre por qué la participación fue menor a la esperada. Al menos, a la esperada por el clima de movilización antes del 20-7-14.

¿Coletazos de las cartas de Giordani y Navarro, y cómo la cúpula manejó sendos casos?

¿Críticas de la base a lo que se prevé será un “ajuste económico ortodoxo”?

¿Descontento con la dirección del PSUV?

¿Descontento con la gestión de Maduro y del gobierno en general, por diversas razones?

¿Descontento con la dinámica interna del partido?

¿Una manera de expresar que la base siente que se "traiciona el legado de Chávez"?

¿Falló la maquinaria y la información sobre los candidatos, lo que desmotivó el voto?

¿Errores en la campaña comunicacional que invitó a votar?

¿Es que no hay "cultura política" para participar y elegir puestos que no sea el de Presidente de la República, como sugiere "la negra" Antonia Muñoz?

O, simplemente, son los que siempre votan y “todo está más o menos normal”.

Lo último no parece muy plausible, si se toman en cuenta los llamados que hizo el gobierno y la importancia que le dio a esta elección, la primera primaria sin Chávez y la necesidad que tiene Maduro de movilizar al partido, en momentos de desafíos de todo tipo que tiene. 

No es lo mismo un Maduro con una primaria en la que hubieran participado, digamos, 3 millones de militantes que lo que fue en realidad. Políticamente, no se comunica la fuerza que ahora se necesita, y este resultado indudablemente va a influir en el clima del III Congreso del PSUV y sus resultados. Hay mucho que reflexionar en el mundo oficial.

Sí luce plausible que esta elección es otra evidencia de la tensión histórica dirección-bases del PSUV.

Se recordará que en la elección de segundo grado para elegir la "dirección provisional" del PSUV en marzo de 2008, figuras importantes del partido no fueron escogidas por los militantes y Chávez -en contra de la decisión de quienes votaron- los impuso.

También se recuerda que cuando se seleccionaron los candidatos a gobernadores para las elecciones de diciembre de 2012, hubo quejas por la imposición de los "aparatos" y "maquinarias". 

De manera que la consulta del 20-7-14 puede ser una evidencia -muy importante en la circunstancia de hoy- de una tensión entre la dirección y las bases, seguramente por todo lo preguntado más arriba. 

Pero no todo se queda en el PSUV. La abstención ¿Puede ser un síntoma de un cansancio general con la forma cómo se hace política en Venezuela y un indicador de algo parecido al “se vayan todos”?

Esta última razón me preocupa porque la abstención en el PSUV puede ser un indicador lejano de una elevada ausencia para 2015, si nos atenemos a que, por ejemplo, apenas el 12,3% opinó que la elección de la AN en 2015 es la opción para superar la crisis política (IVAD, al 10-4-14). Nada. Apenas 1 de cada 10 venezolano para una elección que está a la vuelta de la esquina.

El PSUV tiene que reflexionar, pero también el liderazgo político opositor. No hay nada que celebrar en el sentido de la salud política en general. El marco global de los resultados indican que la política no está en su mejor momento ¿Ocasión para el surgimiento de figuras tipo Le Pen, Beppe Grillo venezolanos, o “figuras fuertes” que gustan hoy, o será la entrada en sociedad del tan mentado “militarismo” y las FAN participarán de manera más abierta y más intensa en política? 

Es la tesis que sostengo desde el 26-2-14. Creo que Venezuela va hacia algo así; hacia una política en la que participarán actores no tradicionales que tendrán apoyo de la sociedad, en el marco de abstenciones que pueden ser altas ¿La política podrá evitarlo? ¿Podrá evitarse una especie de "pretorianismo civil", que luce cercano?

Muchas explicaciones se dará para este fenómeno, si existe. Se me ocurre una importante. El día 20-7-14 El Nacional, en su cuerpo Siete días, trajo una entrevista al exministro Arnoldo José Gabaldón. Solo leí el titular de la entrevista, “Es una tragedia ser ex en este país”.

Tal vez aquí está buena parte del problema político: Venezuela tiene exceso de “ex” (diputados, políticos, directores, guerrilleros, editores, profesores, columnistas, articulistas, banqueros, rectores, ministros, generales, gobernadores, alcaldes, senadores, etc, etc, etc).

Posiblemente, estimado doctor Gabaldón, la “tragedia” no sea ser “ex”.  Al fin y al cabo, todos somos "ex" de algo o de alguien. El hecho en Venezuela es que los "ex" son los que “mandan”. 

La verdadera tragedia es que los “ex” creen que el país es el mismo y se puede manejar de la misma forma a que cuando no eran “ex”. La abstención puede ser un mensaje en contra de hacer una política que no tiene ni el corazón ni la cabeza en la Venezuela de hoy y sigue anclada en un ayer grato, pero que no regresará.

En resumen, la política tiene exceso de “ex”. Posiblemente por esto, entre otras cosas, la alta abstención en las internas del PSUV del 20-7-14. Mi deseo es que no sea una tendencia firme en elecciones futuras sino que se mantenga la tendencia hasta la fecha: una alta participación en las elecciones. 

Venezuela lo necesita para su gobernanza y cohesión futuras. Sea en un gobierno del PSUV, sea en un gobierno de la Unidad. 

domingo, 6 de julio de 2014

El liderazgo político según Felipe González

Terminé de leer el libro de Felipe González, En busca de respuestas. El liderazgo en tiempos de crisis (Debate, 2013, datos del libro en la sección de este Blog, Compartiendo lecturas recientes).

Las 70 páginas iniciales son muy buenas. El expresidente de gobierno de España lanza su idea de liderazgo, "la suma de un proyecto más una conciencia colectiva" (p. 138), pero lo hace de tal forma, que esas 70 páginas son una invitación a la irreverencia, a romper con moldes, a innovar, a hacer cosas fuera del guión, a desafiar lo esperado y los apoyos "en las encuestas". 

El exsecretario del PSOE invita a ser un "político inadaptado, en el mejor sentido de la expresión" (p. 19). Esas 70 paginas valen el libro. Me resultaron muy buenas, bien escritas, y muy enriquecedoras para mi aprendizaje de vida, en la Venezuela de hoy que reclama lo que plantea González: "políticos inadaptados" (con el perdón de las elites venezolanas, a las que la expresión no les debe gustar porque supone salir del status quo).

Esta idea la comunica con dos ejemplos, al comienzo y al final de su libro. Al comienzo, como el poeta Havel cuando fue Presidente de Checoslovaquia a la caída del "régimen comunista", fue contra la corriente que pedía "juzgar a los actores del régimen y a los colaboracionistas del régimen".

Al final, con la anécdota del exCanciller alemán Helmut Kohl y la adopción del euro como moneda. Kohl desafió el 70% "en las encuestas que decían que los alemanes no querían el euro". 

Luego el libro entra en un tema para mi fastidioso: la globalización. Es un tema que me resulta comodín para explicar todo. Allí González cuestiona la falta de visión y lentitud "corporativa" de Europa frente a los EUA o Asia. 

Esta idea de una Europa "corporativa" -burocrática, lenta, donde cada quien tiene su puesto, que se asciende más por inercia y saber arrimarse, menos por la innovación o el riesgo- es interesante....y se parece tanto a Venezuela....bueno, de España también venimos.....

El libro cierra con una parte muy buena, que viene a ser la visión de González para el Siglo XXI: el emprender para hacerse cargo de la vida, para comprometerse en un proyecto, más allá de la ganancia individual, "la vida como compromiso" (p. 246). 

Cita a Antonio Machado, "La vida es corta para ir, desconfíen de los que vienen de vuelta". Una suerte de "emprendimiento moral"; una suerte de mezcla de Jobs o Gates con Amartya Sen ¿Por qué no probar algo así de innovador? 


Es una buena lectura para un país tan conservador en su visión social como Venezuela. Su obstinación para salir de sus rutinas la convierte en un país donde vivir es cada día más difícil. Conservatismo en prácticas desfadadas que comparten tanto el gobierno como la Unidad. Cada día me convenzo más que el problema de Venezuela es un asunto generacional. Quienes hoy mandan no quieren ni les interesa ampliar la visión hacia la Venezuela de la escasez o de las dificultades, que emerge por la fuerza de los hechos. Están bien, en sus zonas de confort y eso es lo que cuenta. 

En nuestro país no hay responsabilidad política, por lo que eternizarse en los puestos o reciclarse al pasar de un lugar a otro, son los incentivos que operan mayormente. De allí su inercia, su lentitud, su desesperante y violenta indiferencia. 

Mensaje de González a los políticos de cualquier signo, "Parece como si los políticos se mojaran el dedo y lo alzaran para saber hacia donde sopla el viento, a fin de decidir la dirección de sus decisiones. Pues yo estoy convencido, como mi amigo Kohl, de que así no se construye nada" (p. 248) ¿"Capisci"?

¿Podrá la "política inadaptada" de la que habla González tener vida en Venezuela? No lo sé -tiendo a pensar que no, por el tema generacional que comenté en el párrafo previo- pero se acercan eventos que nos dirán si es viable o no.

Para el gobierno, es el reto de Maduro: como abandonar principios de Chávez -en la economía, principalmente- para que el modelo socialista sea viable, sin que las críticas den al traste con el cambio. Una articulista de Aporrea lo sintetizó así, "Lo que está verdaderamente en juego Presidente, no es su liderazgo, es si somos socialistas o no".

Para la Unidad, el reto de definir una política propia, que no sea vulnerable a las presiones de matrices de opinión, poderes fácticos, élites, u opinión publicada. Dejar el qué dirán, que no le permite actuar con seguridad cuando la crisis aprieta.  

Se acerca el tiempo para el Test González sobre Liderazgo