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viernes, 19 de diciembre de 2014

Obama y Raúl


Cuando esta entrada esté publicada, imagino serán muchos los artículos que examinen el anuncio de Obama y Raúl Castro, de normalizar relaciones entre Cuba y los EUA, rotas hace más de 50 años.

Sin embargo, quiero aportar a la discusión la arista política del acuerdo y qué lecciones puede tener para Venezuela, a la luz de lo que los venezolanos vivimos en nuestro país.

Me enteré de la noticia en un terreno en donde produzco, cuando estaba recogiendo aguacates, y próximo al almuerzo navideño con los trabajadores del terreno. En un momento, abrí el tuiter. Leí una información sobre el hecho. No la creí al principio. Me extrañé, pero a medida que bajaba en los tuits; sí, sí, es verdad!….y comencé a hacer RT y escribí un corto tuit, con la mirada puesta en Venezuela.

Es innegable que las conversaciones Cuba-EUA tendrán efectos en Venezuela. Quedará a los expertos precisar cómo y la dirección, pero me alegré al leer la noticia. Sentí que el peso existencial se hizo más liviano. Me sentí con menos inquietudes. Disfrute más el almuerzo navideño, mientras pensaba sobre los posibles efectos en nuestro país.

La alegría no es gratuita. No solo por el pueblo de Cuba y las familias de la isla que están fuera, y que anhelan unas relaciones normales (anhelamos, diría), sino porque pienso que hoy día, la política venezolana y sus actores están agotados, ya no dan para más. 

Más allá de unas frases para el barrio o para los públicos "cautivos", tipo Fidel doblegó a los gringos o Raúl le montó cachos a Nicolás; más allá de ese “humor” ya pavoso (y malo); más allá de jugadas tipo House of Cards –vivimos en el realismo de los expertos en la real politik­- los protagonistas no son capaces de hallar una solución o, al menos, un bosquejo de lo que pudiera ser una solución al juego trancado en que está Venezuela.  

No solo el agotamiento físico es evidente en los rostros de los actores del gobierno y de la Unidad, sino el cansancio en ideas también es palpable.

La política en Venezuela hoy es solo jugar al desgaste del adversario, pero no hay creación o innovación. Solo “esperar” para ver si ocurre el desgaste o para ver si “pasa algo” –hace un mes, el default; hace 15 días, el precio del petróleo; hoy, las sanciones aprobadas por el Congreso de los EUA; mañana, veremos- que cambie las cosas que los actores no pueden o no quieren cambiar.

De aquí el ambiente de inercia, el sopor político que se respira; seguramente lo percibo más porque soy parte de una generación que está en sus mejores años productivos y que se formó tanto en el mundo civil como militar, para aportar al país, pero que siente que sus mejores años para aportar se le van en una guerra de desgaste entre grupos que ya viven de las rentas de la polarización.

Un amigo del tuiter, Edgar @curuncuncunio me envío el enlace de un artículo de la escritora cubana Wendy Guerra, escrito desde la cotidianidad del cubano. Muchas de las cosas que describe Guerra como la cotidianidad política cubana se me parecen a cosas que ya experimento con la política aquí en Venezuela.

Escribió algo que me resonó mucho:

"La vida política se ha enraizado en una eternidad desgarradora, honda, una eternidad infinita que ha vencido a mis abuelos, a mis padres y que puede, poderosamente, vencerme a mí y a los míos". 

Sí, así me parece la política nacional, una eternidad infinita y siento que los rodillos de ese trapiche que desmenuza generaciones llamado Venezuela, me atrapó las piernas. No puedo dejar que me agarre todo. 

Eso fue lo que pensé durante la comida de Navidad: caray, a lo mejor esta corajuda decisión de Obama y Raúl, influye aquí para ver si el juego político cambia, para ver si los actores de aquí se ponen las pilas, para ver si por fin se puede romper la inercia, y podemos avanzar, hacia no sé donde, pero avanzar, salir de este sopor, de esta zona de confort que ya tiene muchos beneficiarios. Un empujoncito de afuera a lo mejor ayuda a destrancar esto aquí adentro. 

Mi lectura del acuerdo inicial Cuba-EUA y cuáles lecciones se pueden sacar para Venezuela, la sintetizo en dos.

Primera lección. La mejor manera de salir de la inercia es apostando a la incertidumbre.

Eso fue lo que hicieron Obama y Raúl, apoyados por el Papa Francisco y Canadá, y decidieron poner fin a un status quo y entrar en un curso de acción con resultados inciertos.

A lo mejor, resulta en lo que dijo el Senador McCain, que la normalización It is about the appeasement of autocratic dictators, thugs, and adversaries, diminishing America's influence in the world. Is it any wonder that under President Obama's watch our enemies are emboldened and our friends demoralized?

Tal vez, pero también puede resultar en la apuesta de Obama –en la que me incluyo- que la normalización facilite la apertura gradual del sistema político de la isla; cosa nada fácil, porque hay que superar una inercia de más de 50 años, a la velocidad cubana, es decir, indescifrable.

Cuando me refiero a incertidumbre, no es que no existan preferencias o escenarios, sino –a la manera del politólogo Adam Przeworski- que no hay resultados determinados previamente, ex ante.

La noticia de la normalización –informan los medios- estuvo precedida de conversaciones durante 18 meses, y luego el gesto de intercambiar presos políticos.

La impresión que me causó el pliego de peticiones de la Casa Blanca al gobierno cubano, es una lista que no es maximalista, y supongo que es así, para que las conversaciones prosigan, y no se tranquen en puntos principistas. Tal vez comenzar con lo económico –el texto de la Casa Blanca tiene mucho de eso, e interesa a los dos- para llegar, al final, a temas de principios, no es una mala ruta.   
  
Lo políticamente relevante de la decisión Obama-Castro es que decidieron poner fin a una zona de confort con muchos beneficiarios.

Pudieron no hacerlo. Era lo más cómodo y tal vez lo socialmente aceptado, pero al terminar ese orden, asumen un costo político alto, y eso es a lo que los analistas se refieren como coraje. Eso sí es coraje de verdad. Atreverse a cambiar un orden hacia algo incierto, eso sí es valor.

Por supuesto, el costo político mayor –ya se ve- lo asume Obama porque forma parte de un gobierno democrático y plural, a diferencia de Castro, que encabeza una longeva y agotada dictadura, pero dictadura al fin.

Castro, también, asumirá sus costos. Hasta el momento de escribir esta nota, Fidel no ha dicho algo sobre la conversación, y sería el único capaz de hacer un check and balance sobre Raúl. Quizás por eso Raúl vistió el uniforme de General de los Ejércitos para anunciar la normalización, como una manera de auto afirmarse y afirmar su autoridad, en proceso de autonomía del manto de Fidel.

Con Obama, luego de las elecciones de mitad del período en la que el partido demócrata no salió bien y a los días Obama lanzó la propuesta para la inmigración, me puse a pensar qué pasó con Obama. Un cambio de 180 grados, de un Obama que no era al Obama que es, al Obama del Audacity of Hope: claro, con una visión, y consistente.

Me luce que lo que lo hizo regresar a sus principios fue un cierto clima de mofa hacia él, que lo noté en medios de comunicación y conversaciones, luego de que Putin comenzó a tomar territorios de la antigua URSS.

Los medios en su tradicional simplificación y banalidad, pintaron a un Putin tipo macho alfa y a un Obama como el negrito de la cabaña del Tío Tom. Eso fue como en junio de 2014. Objetivado en la imagen de Putin con un tigre, Obama con un perrito.

Luego vino la burla a la familia de Obama, y más tarde, se pasó a chistes racistas, como se descubrieron en los correos de los ejecutivos de Sony Pictures. Resulta increíble que a estas alturas de la vida, personas mantengan prejuicios de ese tipo, más si son gurúes de los media.

Los nunca bien ponderados pundits y analistas del system, muchos concluían, luego de las elecciones de mitad del período, que “a Obama solo le queda escribir sus memorias”.

Incluso, aquí en Venezuela, asistí a reuniones de políticos los que, de acuerdo a periodistas de la fuente política, tienen burdel, y se referían al Presidente de los EUA, “es un bolsa”, dicho con la prepotencia y banalidad con la que usualmente se habla en Venezuela. No sé qué pensarán ahora.

Mi hipótesis es que Obama evalúo ese clima y terminar una presidencia opacado por chistes racistas y comentarios sobre “ya no tiene nada que hacer” –cuando todavía tiene 24 meses para hacer- políticamente no sería el mejor legado del primer mandatario negro de los EUA. 

Si Obama fracasa, los que vienen atrás: mujeres, latinos, transexuales, minorías, les será cuesta arriba o imposible llegar a la Casa Blanca. Llegarán los de siempre. The Big People. Si mi hipótesis tiene base, es un motivador muy fuerte para tomar acciones arriesgadas como las que tomó Obama luego de las elecciones de mitad del período.

En resumen, tanto Obama como Castro rompieron un orden para avanzar hacia algo nuevo, incierto. No es poca cosa en la política, donde lo “normal” es la inercia, como la que se respira en Venezuela.

Segunda lección, para romper con la inercia se necesitan personas de calibre político. No es quien quiera, sino quien tenga la estatura.

No me refiero al héroe carliano o al “gran hombre” de Plejanov, sino de hombres conscientes de realidades y de lo que hay que hacer, y que tienen el valor, la autoridad para dar el primer paso.

Personas no convencionales. Un Papa que afirma que “los perros van al cielo” como Francisco, indudablemente es la persona para aventar un acuerdo como el de Cuba y los EUA. Un Papa más convencional, seguramente se va por lo tradicional: comisiones, una declaración, una promesa. Las “jugadas de rutina”.

Estamos en tiempos no convenciones. Este clima es el semillero de liderazgos transformadores, o "no convencionales". 

Un presidente negro como Obama cae en este grupo. Tiene más autoridad para avanzar en soluciones innovadoras que un "Presidente convencional". 

Como viene de un grupo objeto de prejuicios en su país, eso le da un leverage para tomar decisiones que rompan con el status quo. De hecho, la expectativa hacia Obana en 2008 era esa, expectativa no satisfecha en su totalidad, que también explica por qué Obama cayó en el afecto de muchos -la famosa "popularidad"- y contribuyó al clima de “a Obama se lo tragó el sistema”, que dio pasó al ambiente de burla y chistes racistas, como una manera de penalizarlo, en una sociedad todavía con prejuicios como revelan los EUA a partir del caso Ferguson.

¿Y Raúl Castro? Solo puedo decir, como Plejanov -un autor marxista para un dirigente marxista- “Está dotado de particularidades que le convierten en el individuo más capaz de servir a las grandes necesidades sociales de su época”, parece ser la persona en Cuba para dar ese paso hoy. El hombre para el momento "histórico" actual. Es de la Nomenklatura, de lo más alto, es Castro Ruz, y parece dispuesto a abrir la economía de su país, lentamente, pero abrirla, como lo muestra el documento presentado en 2010 y aprobado en 2011, sobre las transformaciones económicas al modelo cubano, que comento en la entrada Las reformas de Raúl, que escribí el 27-11-2010. 

Las personas cuentan. Sin De Klerk, Mandela no hubiese sido Mandela. Si hubiese continuado en el Apartheid una persona tipo P. W. Botha, tal vez el fin de la segregación en el país del continente africano hubiese tardado más o Mandela hubiese fallecido en la cárcel, a la espera de la apertura. Nos hubiésemos privado del ejemplo de su estatura, humildad, y magnanimidad, que nos inspiran a muchos.

Pero sin Mandela, De Klerk no hubiese sido De Klerk. Tal vez sus deseos de apertura los hubiesen obstaculizado los extremistas del Apartheid, al no tener un interlocutor para hablar con el “régimen”; dicho sea de paso, fue Mandela quien pidió hablar con el “régimen”, no que éste se “venía abajo” y por eso decidieron abrir el diálogo con el CNA. 

También ocurrieron sanciones de los EUA a Suráfrica, pero el primer paso lo dio Mandela, lo que nos dice de la estatura y calibre político de esta persona, en par con De Klerk, un hombre blanco, quien tuvo la autoridad y capacidad para abrir el sistema de Apartheid, en el cual creció y lo llevó al poder, a pesar de las críticas. Los dos, en su momento, rompieron el status quo.

Lo mismo pudiera decirse de la dupla Walessa-Juan Pablo II o Reagan-Gorbachov. 

Apostar a la incertidumbre y tener estatura, calibre político; las dos lecciones que deja el anuncio de la normalización de las relaciones entre Cuba y los EUA, para el caso venezolano, con una inquietante pregunta ¿Queremos salir de la inercia y tenemos calibre político? Hoy, mis respuestas son: no y no. 

Al momento de escribir esta entrada, apenas comienza la sesión de la AN para designar a las vacantes del CNE, TSJ, y a los integrantes del Poder Moral.

Ojalá la tardanza para arrancar sea un coletazo del clima que trae el anuncio de Obama y Raúl. Que esa sesión tenga la estatura para romper la inercia en la que está Venezuela, y abracemos la incertidumbre de la democracia, hacia algo que desconocemos, pero que podemos bosquejar con nuestras acciones; que el país respire porque la política fluye, no está estancada. 

El destino final de la incertidumbre de hoy, nos tocará decidirlo a los venezolanos con nuestros votos en 2015.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Voluntad Popular en la Internacional Socialista





Aunque la noticia no aparece en la página de la Internacional Socialista (revisada el día 15-12-14 a las 8:30pm), se informó que Voluntad Popular fue aceptado como miembro de esta organización. Por lo que leí en redes sociales, la noticia sorprendió a varios ¿Cuál significado tiene la incorporación de Voluntad Popular al grupo de partidos de la centro izquierda?

Tiene dos: tanto en lo externo como en lo interno.

En lo externo, la presencia de Voluntad Popular en la Internacional Socialista le da legitimidad al partido fundado en 2009. Ya no es un partido solo de Venezuela, sino es un partido de Venezuela, pero que forma parte de una organización política internacional reconocida.

Lo anterior le da legitimidad frente los ataques del gobierno, el cual intenta colocarlo como una organización subversiva.

También proyecta fuera de nuestro país el caso de Leopoldo López, como se ha visto recientemente en los pronunciamientos de organismos y personas políticas del mundo.

Dicho de otra forma, pertenecer a la Internacional Socialista le hace al gobierno más costosa su estrategia de anular al partido naranja, y a éste le ofrece un espacio político para denunciar las acciones del gobierno en su contra, en un terreno en el cual están partidos amigos del PSUV: por ejemplo, el FSLN de Nicaragua y el PS de Chile.

Hacia adentro, que VP esté en la Internacional Socialista, tiene dos consecuencias.

La primera, puede moderar la percepción que muchas personas tienen sobre Voluntad Popular como un partido solo con agallas para tomar el poder, por su capacidad para manejar la frustración en determinados públicos y sacarle provecho político o electoral, y ser un partido anti status quo, si se le compara con partidos de la Unidad más longevos, los que se caracterizan por lo opuesto: preservar las “zonas de confort”, apostar casi siempre al desgaste del adversario por lo que “esperan” sin hacer mucho ruido, y estimar que todo se resuelve con una reunión. VP es lo contrario a esto, y busca posicionarse como el partido anti establishment para personas jóvenes y “adultos contemporáneos”.

Aunque otros partidos obtuvieron más alcaldías en diciembre de 2013 –por ejemplo, AD- Voluntad Popular quedó de segundo dentro de la coalición para esas elecciones, pero en la percepción, quedó como el ganador de las municipales de 2013, y esta percepción ocurrió en parte por una eficaz campaña anti status quo realizada por el partido naranja para promover a sus candidatos. 

Estar en la IS debe moderar en VP la convicción que el poder se toma, porque al tener roce con alguno de los 168 partidos que conforman esta organización, cabría esperar que la IS aporte a VP una visión y una experiencia, y que VP haga lo propio hacia la IS. 

En otras palabras, puede ayudar a comunicar una imagen más seria de VP para reducir la percepción de un movimiento que solo los mueve la voluntad para tomar el poder, actividad para la que no se necesitan muchos escrúpulos. Por ejemplo, “La Salida” cómo vía pretoriana para acceder al poder, o la constituyente, como ruta institucional, pero con el mismo propósito: el poder se toma con acciones audaces (en la constituyente que es la gran apuesta del partido, los resultados no parecen ser los esperados, por el silencio de los voceros de VP en cuanto a la cantidad de firmas recogidas, y luce que el ritmo de firmas que los voceros de VP plantearon en septiembre de 2014, no se cumplió).

La segunda, es la posibilidad que en el partido fundado en 2009, puedan desarrollarse tendencias o corrientes internas. Tal vez por eso la sorpresa del anuncio que entró en la IS. Aunque desde diciembre de 2013, Leopoldo López había hablado de promover un “foro socialdemócrata” en la conocida “Carta a los socialdemócratas”, me atreveo a decir que no mucha gente ubicaría a Voluntad Popular como un partido de “izquierda”.

Muchos de sus dirigentes más conocidos no transmiten ser de “izquierda”. Ni en sus contenidos, ni en su gestualidad, y menos en su apariencia, si es que puede hablarse de algo como un “fashion de la política”.

VP transmite ser un movimiento de personas con voluntad de poder y anti status quo, con un lenguaje cercano a los movimientos populistas de corte tecnocrático (por populismo, no sugiero una mención negativa, sino en la lógica de Laclau, el momento que ocurre cuando las demandas políticas no tienen respuesta de las instituciones, y aparecen los significantes flotantes que buscan ser llenados por un movimiento político, en este caso VP, para trascender las demandas específicas y provocar la ruptura populista).

Pensaría que no todos los que forman parte de VP se perciben como de “centro izquierda”, por lo que dado el paso para pertenecer a una organización internacional con esa doctrina, puede generar una respuesta interna en donde otras doctrinas se manifiesten dentro del partido, y puedan convertirse en tendencias o corrientes internas.

Es difícil pronosticar si esto es posible, porque la presencia de tendencias o corrientes es el gran reto de los partidos venezolanos nuevos y menos nuevos, reacios a reconocerlas por el temor al faccionalismo, al “Síndrome Ultima proclama de Bolívar”: “Si mi muerte contribuye a que cesen los partidos y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro” ¿Como sociedad todavía no tenemos la madurez para asumir tendencias o corrientes internas? Desde la dirigencia polpitica, aventuro la respuesta y es no. 

En el mediano y largo plazo se verá el efecto en el público de esta adhesión a la IS, en cuanto a la militancia y simpatía partidista que miden los estudios de opinión.

En IVAD, el crecimiento de VP en el lapso 2010 a 2014 ha sido modesto, pero si se le compara con otros partidos de la Unidad durante el mismo lapso, ha crecido más, a pesar de sus valores modestos.

La adhesión reportada en IVAD fue de 0,8% en mayo de 2010 y pasó a 2,4% en marzo de 2014. Es decir, en 4 años, la adhesión manifiesta a VP en los estudios del IVAD, aumentó 1,6 por ciento.

Una cifra modesta, pero si se compara con otros partidos de la Unidad, se concluye que si bien modesta, la adhesión a VP subió desde 2010.

Por ejemplo, Copei pasó de 3,6% en 2010 a 1,3% en 2014. La Causa R de 0,3% a 0% Proyecto Venezuela de 3,1% a 0,3% y ABP de 0,7% a 0,2% todos en el mismo lapso.

UNT se mantuvo relativamente igual entre 2010 y 2014: 4,6% y 4,1% respectivamente. Solo crecieron en esos 4 años (también de forma modesta) AD al pasar de 6,1% a 7,3% y PJ, partido que tuvo el mayor crecimiento, al subir de 3,9% en 2010 a 6,8% en 2014.

Que VP pertenezca a la IS ¿Aumentará la adhesión o simpatía en las personas? Es una incógnita que el tiempo responderá. 

Otra interrogante que queda es que casi todos los partidos en Venezuela se definen como de izquierda o progresistas ¿Cuándo harán su entrada en sociedad las organizaciones de centro derecha y derecha? (si es que estas categorías políticas todavía tienen algo de utilidad, aunque las usemos).  
  
En síntesis, la incorporación de VP a la Internacional Socialista la valoro de forma positiva, porque cualquier decisión que contribuya a institucionalizar los partidos políticos venezolanos; a permitir un juego más formal, más serio de la política, hay que darle la bienvenida, especialmente si esa decisión supone que un partido –en este caso VP- pueda tener roce con otros partidos del mundo, para conocer experiencias, para saber como abordan los problemas en sus respectivos países, y eso hace mucha falta en Venezuela, cuyos dirigentes –a pesar que viajan- transmiten estar encerrados en sus marcos de referencia.

Estar en una organización mundial puede ayudar a que un partido sea más cosmopolita y menos parroquial o enguacalao, como parece ser el caso de la política que se hace en nuestro país. No por la lucha por el poder; las zancadillas, o el macolleo –así ocurre en todas partes del mundo- sino por su falta de grandeza y ambición en el sentido de visionar un mejor país.