Léeme en otro idioma

miércoles, 16 de noviembre de 2011


El debate
Cuando este post salga publicado, seguramente será algo calichoso, por todo lo que se ha dicho acerca del primer debate entre los pre candidatos de la Unidad realizado en la Universidad Católica Andrés Bello el día 14-11-11, y organizado por el movimiento estudiantil. 
Sin embargo, no es ocioso opinar sobre este ejercicio de democracia y política. 
Este primer debate es inédito en la historia del país. Aunque hay antecedentes en el pasado -para mi, el más notable el debate Caldera-Lusinchi en marzo de 1983, no los debates de las elecciones de 1998- el debate del 14 de noviembre es diferente. No sólo por la cantidad de participantes -cinco- sino porque es un debate que se da en el contexto de una elección primaria que será abierta a todos los venezolanos y venezolanas.
Normalmente, los debates en Venezuela -si hay- ocurren durante la campaña electoral. Hoy todavía el CNE no ha convocado al proceso electoral de octubre de 2012, y los pre candidatos de la Unidad ya tuvieron su primer debate.
La idea de hacer primarias por parte de la Unidad resultó acertada. Aunque algo tensos los pre candidatos en el debate, se aclimatan rápidamente y muy bien al ambiente electoral.
Hasta la fecha en que escribo esta nota, 17 gobernaciones, 1 Distrito Metropolitano, y 266 alcaldías van a primarias. Compiten para todos estos puestos cerca de 900 aspirantes. 
Un importante activismo social acompaña este esfuerzo. De 80.000 activistas que se necesitan, se han incorporado cerca de 63 mil, lo que revela el compromiso con la democracia y el futuro de quienes participan en las primarias. 
Antes se decía, "ojalá hubiese una primaria para ver a los candidatos debatiendo" ¡Hoy es una realidad! No es fácil, si se toma en cuenta que son primarias en el contexto de una dictadura, lo que impone muchas restricciones. La principal, la auto-censura y el "juego seguro".
Solo Globovisión lo transmitió en TV de señal abierta. Otros canales de TV no pudieron o no quisieron arriesgarse, temerosos de la eventual reacción del gobierno por salirse de la "ponderación y el equilibrio" que impone toda dictadura para comunicar "la normalidad" del país. Tal vez pensaron que el debate no llegaría al gran público y sería atracción exclusivamente de "la oposición" y dado que Globovisión es un canal pequeño y hostigado de forma permanente por la dictadura de Chávez, el encuentro no tendría mayor resonancia y menos audiencia.
Sin embargo, Globovisión logró una audiencia similar a la de Venevisión durante el tiempo del debate. Tal vez por esto, el canal de La Colina comenzó ya a promocionar el debate que llevará a cabo esta planta el día 4-12-11, con la novedad que lo hace cerca de tres semanas antes que el debate ocurra. 
Lo anterior indica el interés del público por el debate, no sólo de "la oposición". Lo que es sano. Revela que en el país hay motivación para examinar temas nacionales, al mismo tiempo que la Unidad es referencia política. Tiene liderazgos y tiene mensajes, por más que la dictadura trate de evadirlo, de no reconocerlo, como hizo Chávez al hacer una triste y mala cadena que duró hasta el minuto antes que el debate arrancara. Una mediocre cadena -los cuentos de siempre, que "el imperio mató a Delgado Chalbaud, porque éste estaba en vías de fundar lo que sería la OPEP", aunque fue un gobierno democrático, el de Rómulo Betancourt, que dio impulso decisivo a la organización petrolera- que terminó en una hora extraña. Mató al tigre y le tuvo miedo al cuero. 
La principal lección que saco de la transmisión del debate por parte de Globovisión, es que hay que arriesgarse. Volveré sobre esto más adelante al hablar de las propuestas hechas por los pre candidatos. 
No es poca cosa lo que hizo Globovisión. Con una multa de 2 millones de dólares impuesta por uno de los organismos más represivos de la dictadura llamado Conatel, tomó el riesgo de transmitir el debate en su integridad junto al "después del", y no se limitó a que fuese una noticia más, dentro de la "objetividad" en la que anda el país, temeroso de las "privativas", los "recursos inadmisibles", o "decisiones inejecutables" de las "madamas de la represión" a las que Chávez acude cada vez que el país toma conciencia de la opresión.

Muchas cosas se pueden decir del debate. No me voy a concentrar en qué hizo cada candidato o "quién ganó el debate". 
Me resulta difícil hacer ese balance, cuando pienso que este primer debate tenía una expectativa diferente: ver a los pre candidatos juntos, y comprobar si realmente "hay unidad", si no se insultaban o se decían cosas. La expectativa no era tanto quién ganaría o perdería, sino si en conjunto lo hacían bien, y la evidencia para "falsear la hipótesis", era no insultarse. Tal vez por eso la tensión en todos ellos que noté durante todo el debate. La tensión propia de la "presentación en sociedad", que resultó exitosa.
El país observó estilos distintos y tiene variedad para seleccionar, para evaluar cuál estilo es el mejor para asumir las riendas de la Presidencia a partir de enero de 2013.
Observé cinco estilos diferentes: el estilo de contraste desafiante de Diego Arria, la firmeza con serenidad de Henrique Capriles, el estilo de centro de Leopoldo López, la firmeza con valores liberales de María Corina Machado, y el estilo llano, entrador, de Pablo Pérez ¿Cuál es el mejor? Es lo que los venezolanos y venezolanas decidiremos con nuestro voto el día 12-2-12.
Extraigo dos cosas de este primer debate.  
La primera, a partir de una idea muy interesante trabajada por Colette Capriles en su artículo de El Nacional del día 10-11-11 en el que plantea el "regreso a lo básico", a la normalidad política. 
El debate del 14-11-11 ayuda a promover la normalidad política, entendida como la exposición pública del libre juego de los intereses y opiniones políticas, que se debaten y que generan tensión y consenso.
En una dictadura, la única normalidad posible es la del miedo y la complicidad, que ayuda a mostrar un ambiente de "paz", en donde no hay problemas, no hay intereses, no hay genuina opinión pública. 
Por ejemplo, los medios del gobierno reseñan las marchas estudiantiles que hay en Chile y Colombia, o a los manifestantes de Ocupar Wall Street, pero ignoran a los "indignados" de Venezuela que marchan a diario por la inseguridad, porque a los choferes de bus los matan. Eso no existe para el canal 8 o para el Correo del Orinoco. No hay problemas en Siria, solo "terroristas" que sabotean a un gobierno con amplio apoyo popular como el de Al Asad. 
Esa es la "normalidad" de las dictaduras. Lo realmente importante se supedita a un clima de auto censura que crea la represión, y que hace que lo importante sea lo que dice Chávez y su voz sea la predominante. 
Lo que ocurre en una democracia -el juego político libre- se sustituye por una hegemonía de comando que no acepta visiones distintas. No hay inflación, sino especulación. Punto. Sobre eso no se debate. No hay indignados en Venezuela, sino "guarimberos". Sobre eso no se debate. No hay represión, sino "justicia". Sobre eso no se debate. No hay violencia institucional sobre la universidad pública -un ensañamiento sobre la UCV- sino que las autoridades de la UCV "no rinden cuentas". Sobre eso no se debate. No hay inseguridad. No ocurrió el secuestro del Cónsul de Chile. Solo hay un silencio. De eso no se habla. 
Chávez y su gobierno están por encima de los mecanismos de la democracia -debatir, negociar, ganar, perder, opinar- y lo que ocurre en una democracia se construye como "que el capitalismo se hunde" porque en los "paraísos socialistas" la posibilidad de contrastar -un debate- se anula. 
Es "la vida de los otros" que sustituye a la "la vida propia". Esta no existe y la que queda, se condena a la esfera privada para que no traspase a la esfera pública, porque en la afectividad social el color gris y el anonimato de la vida cotidiana en una dictadura se sustituye por el multicolor de la vida en democracia. De repente, la gente se da cuenta que no hay compartimientos rígidos -los estigmas, que si "oligarcas", "la canalla"- sino diversidad en el encuentro, ideas, planteamientos, intereses y, lo más importante, la posibilidad de articularlos en un juego suma variable y no en un juego suma cero, que es lo que promueve la dictadura para generar el "ellos" y el "nosotros", lo que facilita que la opinión sea sustituida por la desconfianza y el miedo que abre la puerta a las vidas grises, aparentemente "felices", que hay en una dictadura. El "mundo feliz" del 8 y los "sesudos" análisis "objetivos" de La Hojilla. El "mundo feliz" de la igualdad de las cuñas de la Ley Resorte.
Nunca se habla de lo que nos define, sino de temas "trascendentes", como hace Fidel Castro en sus enjundiosas columnas sobre el etanol y la escasez de maíz. Lo cotidiano se sustituye por los trascendente ¿Para qué debatir entonces, si lo que se juega es la identidad? El debate es mundano, de gente mortal. El socialismo es trascendente, inmortal. "Aguila no caza moscas" y "Yo soy el cóndor", farfulló Chávez para tratar de explicar por qué él no se somete a las reglas de la democracia. Sólo al voto, y no en condiciones de igualdad. 
Por eso los jerarcas de la dictadura no debaten. Porque un debate los "normaliza", los ubica en el mundo de los límites que es el mundo de la democracia, de la política, y si se quiere, de la vida. Un debate iguala, y en una dictadura, la igualdad es hacia abajo -para oprimir- mientras que hacia arriba, hay distinción. Los jerarcas son diferentes, son únicos. Abajo está "la masa". Arriba, gente única ¿Para qué debatir con "la masa"?
Al ver a 5 pre candidatos exponer sus ideas y sus estilos, se constituye en la chispa de la política y de la democracia. Porque hay diferencias. Porque hay contraste. Porque hay emociones. Porque uno se compara con ellos, y piensa, "¿Cómo lo haría yo"? Porque, al ver el debate en familia, hay opiniones, "me gusta fulano o fulana", "creo en este planteamiento", y aparece la conversación política en la esfera privada, que puede sustituir al miedo y a la rutina de la campana de Pavlov, "¡Cadena!", que llena el Twitter cuando el dictador quiere que escuchemos sus mentiras. El "condicionamiento clásico" en política. Con un debate, uno se des-condiciona, y eso es un peligro para cualquier dictadura.
En fin, a través de la competencia que genera una primaria se retoma la discusión política porque hay diferencias entre los estilos e ideas de quienes compiten, que invita a la discusión, alejado de los estigmas o categorías del "ellos" y "nosotros". Porque rompe con la idea que no puede haber puntos comunes en personas o grupos que piensan diferentes sobre temas de interés nacional. 
La política transforma la diferencia en consenso. Un debate es una vía en que diferencia y consenso son las caras de una moneda. Eso se respiró el día 14-11-11.
Lo segundo, apunta al público de la Unidad. La gente de la Unidad quiere un cambio de gobierno, pero con el tiempo, Chávez ha logrado imponer que es un suerte de genio, que se las sabe todas. Mucha gente cree eso, entre los que están mucha gente de la Unidad.
La idea de "El Titán", el tipo que al final se las sabe todas, que al final inventa algo para salir del brete, y lo que se admira no es el fondo moral -es un dictador- sino su viveza, atributo apreciado en Venezuela, aunque en público se reniega. Hay una admiración oculta por un vivo que logró someter a gente que se creía se las sabía todas, y eso genera una sumisión, una disposición a obedecer a Chávez que es lo que se ve en la vida cotidiana.
Esto, junto al miedo y los dólares, son los tres pilares de la dictadura. Sin la admiración a la viveza, la permuta, y el miedo, la dictadura de Chávez se desploma. "Sin permuta no hay paraíso", se pudiera decir. 
Esta historia de un tipo "arrecho" percola en los formadores de opinión, quienes a su vez lo comunican a "la masa" mediante análisis y encuestas. Esa historia se repite y luego, es verdad. Todos la creen. Luego, muchos razonan, "Será imposible salir de este gobierno, déjame ver qué le saco, mientras me adapto", que es el status quo, la otra gran carta de la dictadura para las elecciones de 2012. 
Por ejemplo, se puede hacer una historia de Chávez a partir de lo que dicen algunas de las firmas encuestadoras. A ver:
"Chávez tiene una conexión emocional con la masa, debido a una religiosidad mística. Esa conexión se evidencia en la penetración de las misiones por lo que hay que evitar la polarización para llegarle a los ni ni y lights. Se imponen, entonces, las tres P: paciencia, prudencia, y presencia porque, a pesar de la conexión emocional, el país que la gente quiere no es el mismo país que Chávez quiere". A grandes rasgos, esta es la historia que ayuda a creer que "Chávez se las sabe todas". 
Un caso reciente es con la enfermedad de Chávez. A pesar de la severidad de la enfermedad de Chávez, un 82% cree que Chávez va en su recuperación (Consultores 21, octubre de 2011), más del 40% estima que la situación de salud de Chávez no "es grave", y un 52,5% dijo que la información dada por el gobierno en este asunto, "es suficiente" (IVAD, septiembre de 2011).
Mientras Lula asume una postura más discreta al conocer que tiene cáncer, Chávez baila hip hop y se encadena. Muchos concluyen que todo forma parte de una estrategia para subir en las encuestas. Otra vez el genio. Idea que se refuerza cuando "analistas" dicen que el manejo que hace Chávez de la enfermedad es "brillante" e "impecable".
Chávez subió en las encuestas, sí. Pero no por la enfermedad. 
El manejo de la enfermedad no es "brillante" ni "impecable", sino poco ético y mentiroso, pero el país quiere creer esa mentira.
Todo lo anterior termina en algo que uno escucha mucho cuando está en alguna misión de la Mesa, "Lo que hacen ustedes en la Mesa es admirable, pero al final Chávez se va a imponer". La moraleja: hay desesperanza aprendida. Gente que quiere un cambio, pero que en el fondo no lo ve posible y, lo más grave, le busca las "cinco patas al gato" para no verlo porque hay un profundo miedo a salir de un status quo opresivo, pero estable al fin y al cabo. Muchos aprendieron a no tener esperanzas.
Pienso que el debate es un paso importante en romper la desesperanza aprendida que todavía existe en sectores de la Unidad. En romper la idea que el cambio es imposible y que solo hay que "resistir". 
Al ver a 5 personas con ideas, con liderazgos, con planteamientos, que también asumen posturas, que tienen apoyos de partidos y en el público, la alternativa toma rostro y eso ayuda a romper la desesperanza. La Unidad no es abstracta, sino concreta, con caras.
Algo que me gustó de las reacciones luego del debate, es que la gente agarró fuerza, como que comienzan a confiar más en sus capacidades y posibilidades.
El debate contribuyó de manera positiva a reforzar la auto eficacia de las personas de la Unidad, lo que es muy bueno porque se traducirá en compromiso y movilización, no sólo para febrero de 2012 sino para el 7 de octubre. 
Para ser franco, a Chávez y a su dictadura no le quita mucho el sueño la perspectiva de ir a La Haya. Claro que les mueve el piso en algo. Es una dictadura, y hoy no hay espacio para las dictaduras. Si no, que le pregunten al dictador de Siria y a los millones de luchadores por la libertad de la "Primavera Arabe" quienes, con inmensos sacrificios, luchan y han logrado la libertad de sus sociedades. 
Lo que sí le quita el sueño a Chávez y a sus jerarcas es la unidad del país y la Unidad. Eso no los deja dormir, y es el motivo de la reciente "ofensiva" de cadenas para tratar de mostrar la "recuperación plena" y "voy a ser el mismo de antes". Eso ya no es posible. No es el cáncer, es la unidad lo que derrotará a Chávez y a su dictadura. 
La auto eficacia de las fuerzas democráticas ganó con el debate del 14-11-11.
¿Qué sugerencias haría? Regreso con lo de arriesgar. Me gustaron las propuestas de los pre candidatos. Van en la dirección correcta de apuntar al centro y de abordar los problemas del país. No obstante, creo que hay que arriesgar en las ideas. No me refiero a decir cosas locas o radicales solo para llamar la atención, sino que en su propia visión, se arriesguen a ir más allá de enunciados.
Tal vez faltó en el debate la idea gancho que tiene toda candidatura. Una idea. Una frase. Una consigna que resuma la oferta. 
Una debilidad es que somos un país muy conservador. Queremos mostrar que somos "burda e zumbaos" -ahora a todo el mundo le dio por decir que son "pre pagos", para mostrar los "duros y duras" que son, y lo que pienso, más bien, es que son gente que no tiene problemas en la vida y no hallan de cuál palo ahorcarse- pero nuestras ideas son muy pacatas. 
No voy a pedir que los pre candidatos toquen temas que se abordan en otros países como el aborto, la eutanasia, el tema de las drogas y su consumo, que a lo mejor aquí no son issues, pero para evitar que a una sociedad conservadora como la venezolana le de un infarto. A lo sumo, que toquen el tema GLBT, más allá de los lugares comunes que existen en el país.
Sí pudieran ser más audaces en sus propuestas sociales, económicas, y políticas. A que el compromiso de Unidad del 26-9-11 sea letra viva e ideas detalladas para el país. Allí hay un buen campo para crecer, para explorar, porque el país está abierto a ideas de este calibre, a la luz de los resultados de la encuesta del Centro Gumilla realizada por la firma Delphos (abril de 2011) en los sectores populares. 
Hasta ahora, todo es "by the book", todo dentro de la "ponderación y el equilibrio". Y eso ha traído resultados positivos. Pero para ganar, hay que ir más allá de la "ponderación y el equilibrio" y del "by the book". Con esto, estoy seguro que se llegará al 48 por ciento, pero para ganar, hay que ir más allá, lo que supone pasar lo que ha sido útil hasta la fecha y reinventarse. 
Incorporar lo nuevo, lo que bulle por la calle, lo que son las demandas que menos se explicitan pero que están allí. 
Sea incorporar en el discurso los agravios que llevan muchos sectores del país -sólo los pequeños propietarios cuya propiedad ha sido arrebatada por una burocracia corrupta e ineficiente que ni café puede producir en las empresas que confiscó- sea una frase inspiradora tipo Luther King, sea una idea innovadora como la modernización de Venezuela que propuso la Generación del 28, sea el desafío que en un momento clave se le hace a una dictadura, como el desafío de Lagos a Pinochet. El "dedo de Lagos", quien se atrevió en plena entrevista, a salir del "clima de ponderación y equilibrio" en el que se desarrollaba la conversación.
Hay que comunicar al país un sentido de urgencia. Eso pasa por salir del conservadurismo y ser más irreverentes. Pienso que ese ingrediente hace falta para pasar el 48% que la Unidad puede lograr ya con lo que ha hecho hasta la fecha.
En resumen, contra las expectativas -incluidas las mías, en cuanto a la organización- el debate del 14-11-11 fue exitoso. Dado el tiempo de aquí al 12 de febrero, considero hay espacio para 2 debates nacionales más. Si son más de dos, su eficacia se perdería, por la fecha de la primaria. 
La buena noticia es que habrán más debates. Habrá tiempo para explorar ideas, para evaluar posiciones y estilos. De seguir en el camino de normalizar a Venezuela y de aumentar la auto eficacia para los retos que tiene el país democrático, que es la gran mayoría y que desea mejorar en paz.
Hemos recorrido un buen trecho en este largo camino por la democracia ¿Por qué no terminarlo de recorrer completamente?


lunes, 5 de septiembre de 2011


Guerra sucia
Lo que sorprende del gobierno de Chávez son menos los guiones que sigue -repetitivos- que la forma en que los lleva a la práctica. Si llega a sorprender, es por eso.
Era esperable que el gobierno lanzara una "contra ofensiva". La Unidad le disputa temas en la opinión pública, y si bien Chávez está bien en las encuestas, la Unidad también. Lejos están los 45 puntos de diferencia que Chávez llevaba a cualquier candidato opositor al comenzar 2006 (IVAD). Hoy la situación es de paridad. Un empate técnico (+/- 2 puntos). 
Con el anuncio de la tarjeta Unidad, y la promesa de tener un comando de campaña y programa unitarios, el gobierno percibió que el eje de los temas se focalizaba en la Unidad. Mientras ésta hablaba de propuestas en el tema de las primarias y su programa, el gobierno estaba en la enfermedad de Chávez. Tenía el caso de El Rodeo. Makled. Inflación. Escasez. La Misión Vivienda se achantó. La inseguridad repuntó.
Había que hacer algo. La Unidad iba en serio. No explotó como Chávez y su camarilla esperaban, sino que ofrecía avances de sus actividades.
El "contra-ataque" era esperable, pero no que viniera en una forma tan degradada: la "guerra sucia" que si bien no es nueva -el desprestigio es característico de este gobierno, con Chávez y su explotación del resentimiento a la cabeza- y lo que llama la atención son las diversas caras de este experimento, las múltiples y simultáneas maneras en que la degradación se convirtió en política de Estado.
El modus operandi es siempre el mismo: banalizar y los "casos ejemplarizantes".
Se banaliza para que el tema pierda su seriedad. Eso se logra diluyendo el tema en la opinión pública y repitiendo la "guerra sucia". 
Cuando ocurre, el caso se discute en la sociedad, pero no hay respuesta institucional. Vuelve a ocurrir un caso parecido, y el tema se normaliza. A esto, contribuye el miedo que hay en el país que todo lo convierte en "ponderación y equilibrio". Esa incapacidad para inmutarse, a su vez, coadyuva a normalizar lo que no es normal. 
Una novedad de las dictaduras del Siglo XXI como la de Chávez es que, en ausencia de un genuino debate de opinión pública, los medios electrónicos y la discusión pública, si bien tienen una arista crítica -de alerta- también contribuyen a normalizar un status quo: como no hay respuesta institucional a los excesos, estos quedan sólo en la esfera pública, con la sensación que "sí hay libertad de expresión" (mientras no sobrepase los límites informales de la "espiral del silencio" y que se mueve en la "ponderación y equilibrio"), y que lleva a muchos a decir, "Como nunca antes había habido tanta libertad de expresión". Sí, una libertad de expresión en cierto modo ineficaz, y que tiene límites no escritos pero que todo el mundo sabe cuáles son. Nada que cuestione en profundidad la verdadera naturaleza de la dictadura. 
No existe opinión pública en el sentido de una crítica, sino una tensión permanente entre la información -que hay quienes la buscan y la transmiten, sean medios o periodistas no alineados al gobierno- y la propaganda, que viene de los medios oficiales y que, por ejemplo, destaca la protesta de los estudiantes en Chile, pero a los venezolanos de Nueva Esparta que protestan las injustas y excesivas multas eléctricas que buscan tapar la incapacidad del gobierno en el tema eléctrico, no las ven con los mismos ojos que ven a la protesta contra el "derechista" Piñera, sino que la protesta criolla es rotulada con una etiqueta estigmatizante: "guarimberos". Luz para la calle, y oscuridad en la casa. Es que en una dictadura no hay problemas, sólo "guarimberos". En un gobierno "de derecha", sí hay problemas. Es lo que quiere comunicar la propaganda de la dictadura de Chávez. 
La sociedad tiene una capacidad para reconocer cuáles son los temas que molestan a la dictadura, y  prefiere evitarlos. Como el caso de las reservas internacionales, que descubrió cómo el gobierno pretende manipular los ahorros del país, pero lo tenía oculto y se supo. 
Hizo lo de siempre: montó un "show" en la Asamblea Nacional -de donde no salió bien parado- pero personas de la dictadura anunciaron "investigar" la filtración de un documento que puso en conocimiento de la opinión pública la maniobra. Nunca tuvieron la intención de informar, fueron descubiertos con las "manos en la masa", y ahora tratan de hacer ver el manejo oculto de la alcancía del país como un acto de "soberanía", pero por detrás, investigan cómo salió el documento de las reservas.
Los "casos ejemplarizantes" son las situaciones usadas para reforzar el miedo o la "ponderación y el equilibrio". 
Se identifican "blancos" a quienes golpear para enviar un mensaje al resto de la sociedad: "pórtense bien". 
Sea el cierre del diario Sexto Poder, y la detención arbitraria de su directora. Luego fue liberada, pero con muchas restricciones y "marcada" con alguna "prohibición" ¿Cuántas personas tienen el "régimen de presentación" por causas políticas? Una manera "suave" de limitar la libertad, diciendo que hay libertad.
Luego de cerrarlo, el impreso fue abierto, pero ya el golpe fue dado y el mensaje entendido: hay cosas que no se publican. 
Igual con el hackeo de cuentas de Twitter. Se hace en personas conocidas -para que llegue a todo el mundo, "Si eso le pasó a Leonardo Padrón, que quedará para el resto", junto al morbo de ver a alguien famoso en problemas, cosa que genera toda dictadura, porque como no hay salidas, el cinismo y la indiferencia quedan como "salidas emocionales"- y no hay  declaración de autoridad alguna -a pesar que es un "delito informático"- sino un silencio cómplice, de manera que la usurpación electrónica no tenga rechazo. Tampoco tiene aprobación. Sólo un silencio que funciona como aceptación.
Una novedad de las dictaduras del Siglo XXI, es que la represión abierta, brutal disminuye sensiblemente en comparación con las dictaduras del Siglo XX. 
Por eso muchos todavía dicen que el gobierno de Chávez es una democracia -aunque en una reciente encuesta de Consultores 21 que pude ver, 40% de la población nacional opina que lo de Chávez es una dictadura o "avanza hacia", cifra no desdeñable- porque lo comparan con el "Esquema Pinochet" o "Esquema Videla". Bajo esos esquemas, no hay comparación.
Pero la lógica de hoy es diferente: se reprime suavemente, mientras se banaliza la represión y se estigmatiza con un discurso "social" a quien se opone ("oligarca", "rico", "escuálido"). 
Simultáneamente, un poderoso aparato de propaganda le quita importancia a todo. Entonces nunca pasa nada y si ocurre, también sucede en otras partes. Desde 2006, se han caído 8 helicópteros militares con saldo de 39 fallecidos y poco más de 30 heridos. Hasta la fecha, no hay explicación por qué ocurre eso. Leo que el accidente de aviación en Chile -fallecieron 21 personas- ha sido el peor en 30 años. Aquí, en cinco años fallecen 39 personas, y no pasa nada. No hay explicación ¿Por fin se sabe por qué se cayó el avión de Conviasa en Puerto Ordaz en agosto de 2010?
Un tuitero del gobierno, como respuesta al tema de la caída de los helicópteros aquí, respondía "En Chile cayó un avión ¿No?". Esta respuesta es una "respuesta tipo de la indiferencia": si en todas parte suceden cosas ¿Por qué aquí no pueden pasar?
La diferencia es que en otras partes pasan -no con la frecuencia ni magnitudes como las de aquí, que es lo que tapa la propaganda- pero hay respuestas, responsabilidades, consecuencias, críticas, debates. En Venezuela, la respuesta es la indiferencia. Nadie se inmuta. Desde que se estatizaron Pdvsa y Sidor aumentaron los accidentes laborales ¿Nos mueve eso? Todo se normaliza. Todo cae en una caja, hasta el próximo "show" que monte la dictadura. 
Una sucesión de hechos, que tapa la propaganda, a los que no se les construye de manera global, relacionando todo, y el resultado es que todo "está normal". En dictadura, se ven las ramas, no el bosque. Para eso existe la propaganda y las "operaciones psicológicas". Lo central: evitar que la gente tome conciencia. 
En definitiva, así operan las dictaduras del Siglo XXI: las libertades se pierden al banalizarlas, y una propaganda induce a creer que "eso es normal" y que "ahora, por fin, sí hay libertades". Se busca disuadir para evitar reprimir, y todo parezca "normal". Si no es posible, aparecen los "casos ejemplarizantes", en donde la represión es focalizada y no general, como en las dictaduras del Siglo XX. 
Un paso más y novedoso en la degradación es el caso de Didalco Bolívar. No voy a referirme al personaje. Conozco a su hija Manuela y la tengo como una joven dedicada a trabajar para la democracia, y mi solidaridad en estos momentos de dificultad para ella. No es fácil la tensión entre principios y el amor al padre.
Me quedo con el mensaje que busca el gobierno al traer a Bolívar: estigmatizar los valores que están detrás de toda lucha por las libertades. Valores, por cierto, que ya venían siendo cuestionados desde que el gobierno -sin fórmula de juicio aplicó la orden dada por Chávez, "Operación Manuel Rosales vas preso", como "Primer Juez de la República". Así como hizo con la jueca Afiuni, y se recordará la diligencia para detener a esta juez, así como la diligencia y eficiencia para cerrar Sexto Poder, diligencia y eficiencia que no se trasladan al quehacer cotidiano del gobierno.
Mucha gente quería que Manuel Rosales se entregara al gobierno sólo porque había la necesidad de ver a alguien sufrir para decir, "Tenemos a alguien que se sacrificó". Algo loco, propio de un país que en sus mejores tiempos conoció la libertad, pero olvidó que padeció dictaduras.
En sus memorias, Long walk to freedom, Mandela dice una regla de oro en las luchas contra una opresión: el primer deber de un luchador por la libertad es no dejarse atrapar. Mandela no se entregó. Lo atraparon. Estaba en una "concha" y cayó, contra su voluntad.
Igual ocurrió durante la resistencia contra la dictadura de Pérez Jiménez. Está en los anales de luchas por la libertad, la espectacular fuga de Alberto Carnevali del Puesto de Socorro de la esquina de Salas en julio de 1951.
Cuando Ruiz Pineda fue parado en San Agustín, en noviembre de 1952, y los "seguranales" le dijeron, "Está detenido doctor Ruiz Pineda", éste no se inmutó y les respondió, "No soy Ruiz Pineda". Pero los agentes se lo querían llevar, y comenzó el forcejeo que terminó con su vida.
Ruiz Pineda no se entregó, no dijo algo como, "Me entrego para que el país vea que me sacrifico", como se pretendió con Rosales. 
Aquí aparecieron las expresiones "Titán" y "Héroe". Como Chávez es un "Titán", la oposición debía ofrendarle "héroes", para reducir la disonancia que produce nuestra pusilanimidad como sociedad, que es otra cosa.
Si banalizamos todo ¿Por qué no hacerlo con la libertad, y convertirla en un juego entre "héroes" y "titanes"?
El error de Rosales no es haberse ido -menos mal que se fue, porque los planes hacia él no eran buenos, como lo reveló Ismael García con documentos de la dictadura- sino en no hacer desde afuera lo que un luchador de la libertad hace. Pudiese Rosales leer lo que hizo Oliver Tambo desde afuera por las luchas contra el Apartheid en Surafrica. 
Sin los esfuerzos de Tambo, Mandela no hubiese tenido éxito. Aquél es el héroe reconocido, pero Tambo también es un héroe merecido. 
Al traer a Didalco Bolívar el gobierno quiere que estos valores se destruyan, que avergüence ser un luchador por la libertad ¿En qué sentido?
Que los esfuerzos y la solidaridad para ayudar a perseguidos por una dictadura, pierdan ese carácter. Que la solidaridad sea sustituida por el miedo o la vergüenza para ayudar. De aquí que se señale que Ismael García ayudó a Bolívar, y eso sea tomado por el esbirraje de la dictadura para acusar a García, y amenazarlo con prisión.
En una dictadura, la solidaridad también es un delito.  
Lo que se persigue es que cualquier luchador por la libertad se quede solo. Que no tenga apoyo o solidaridad, para ser etiquetado como "prófugo de la justicia", que es la etiqueta que usa la dictadura de Chávez para referirse a los perseguidos políticos. 
De lo que se trata es de degradar, de mostrar lo ruin que las personas podemos ser -nadie está exceptuado, y menos en una dictadura, cuya materia prima es sacar las debilidades que tenemos como individuos para explotarlas a través de la propaganda- para que lleguemos a una conclusión: como todos somos malos, mejor me adapto al sistema. 
No hay cambio posible, porque lo posible es malo, luego, me quedo con "lo malo conocido". Nadie es distinto, diferente, todos son "prófugos de la justicia". En una dictadura no hay diferencias, sólo etiquetas: "escuálidos", "oligarcas", "especuladores", "burguesitos". Todos son iguales, todos son malos, y aunque una dictadura no gusta, como todos son malos, mejor me quedo con el status quo que ofrece una estabilidad, precaria, azarosa, "musoliniana" del "vivir peligrosamente". 
En definitiva, que dejemos de apoyar a quienes luchan por la libertad y nos convirtamos en delatores, en "sapos". 
En última instancia, una dictadura no se sostiene exclusivamente por el miedo. Este es muy costoso e ineficiente en el largo plazo. Se sostiene en la complicidad que genera el miedo, la indiferencia, y el cinismo. Como no hay espacios privados posibles para la persona o para los grupos -"la vida de los otros"- todos somos parte del engranaje y poder tener algo de identidad, pasa por sostener al sistema, de manera que hay que ser un delator, "sapo", o colaborador para poder ser alguien, degradado, pero alguien al fin, y no una etiqueta, un "don nadie", algo como un "vocero" o "vocera", un "cultor" o "cultora", un "trabajador o trabajadora académica". Nombres de burocracia dictatorial. Nombres de engranaje staliniano.
En sus declaraciones a Agustín Blanco Muñoz -"Pedro Estrada habló", UCV-FACES, 1983- Pedro Estrada contaba como, en la madurez de la dictadura de Pérez Jiménez, la Seguridad Nacional o las letras SN, tenían un efecto condicionante. El "estímulo condicionado": ya en la furgoneta de la "seguranal", al ver la simbología del esbirraje, muchos detenidos "cantaban" antes de llegar a la tenebrosa sede de Plaza Morelos. La tortura se aplicó menos. Fue sustituida por la "ponderación y el equilibrio".
Hoy, los métodos cambian, pero el objetivo es el mismo: someter la conciencia de la libertad. Que querer libertad sea vivido como vergüenza, que se crea que el mundo es un lugar de gente mala, que todo es igual, y como corolario, me quede con un sistema que me obliga a vivir una vida "tapa amarilla", con cierta estabilidad, que es a lo que me agarro. 
Es el propósito de la Guerra sucia que adelanta la dictadura de Chávez.
Cuando esta dictadura pase -que pasará, como todas, si no, pregunten en Egipto, Túnez, Libia, Siria o a la historia de Venezuela- y se escriba el capítulo dedicado a la represión, me atrevería a asegurar que habrá acuerdo en que la dictadura de Chávez innovó los métodos y medios para oprimir. No sólo tiene los tradicionales esbirros, sino que agregó nuevos tipos al "Diccionario de la represión": los ciber-esbirros.
Vaya legado dejarán Chávez y su camarilla.

domingo, 5 de junio de 2011

Perú
Al momento de escribir esta entrada, domingo 5 de junio de 2011 a las 10:24pm, se esperan los resultados del ballotage en Perú por parte de la ONPE, aunque las encuestas boca de urna indican que ganó Ollanta Humala.
No soy conocedor de la política peruana y la verdad es que no era fácil elegir entre los dos contendores. El debate del domingo 29-5-11 no me gustó. Los dos candidatos mostraron carencias en el fondo de sus argumentos, aunque Keiko mostró mejor manejo de las técnicas de un debate. Tampoco me pareció un debate agresivo como se señaló al día siguiente, sino con las respuestas y una relativa dureza propia del debate político.
Me motivó a escribir esta entrada la reacción de lo que llamo la oposición ilustrada a la campaña para la segunda vuelta. Hubo un alineamiento total a la candidatura de Keiko, y cuando salió la información que Humala iba ganando en la consulta, aparecieron mensajes como "Perdimos Perú", "Nadie aprende en cabeza ajena", "Otro país que vamos a mantener", etc.
Curioso, en una sociedad como la venezolana en donde el miedo impone un clima de "ponderación y equilibrio" para evitar problemas con la dictadura, justo en el momento en que se necesita "objetividad", se reacciona de forma "emocional", obviando el fondo de la elección y por lo que creo inclinó la balanza de muchos peruanos y peruanas a favor de Humala, que no favorece a Chávez, por cierto.
Eso es el rechazo a una dictadura como la de Fujimori, de la que su hija no pudo separarse a pesar de los esfuerzos por hacerlo al pedir perdón por los abusos ducrante la dictadura de su padre, y al encarar a Humala durante el debate y decirle que "ella es ella, y su papá es su papá".
Desde este plano, el comportamiento electoral peruano apunta a la democracia al rechazar la oferta vinculada a una dictadura, con un triste legado en Perú.
Creo que esto fue lo que llevó a Vargas Llosa y a 100 intelectuales prestigiosos de Perú, a apoyar a Humala. Nadie quiere el regreso de una dictadura, aunque haya acabado con Sendero Luminoso, la hiperinflación y mejorado los indicadores macroeconómicos del país. La libertad no tiene sustituto, y aunque Humala es una incógnita, la razón dada por Vargas Llosa para apoyarlo me pareció muy coherente y demoledora para quienes desde aquí, apoyaron la candidatura de Keiko.
Dijo el Premio Nobel de Literatura que lo de Fujimori ya había ocurrido, eran hechos, cosas que habían pasado, mientras que Humala era algo que podía pasar. Muy lógico: ante lo que fue -tenebroso- y ante lo que podría -y puede ser, una copia de Chávez- pienso que el sentido común se inclina a lo último porque no ha ocurrido, y si los hombres somos constructores de nuestro futuro, esa posibilidad puede ser otra, no está atada a un legado sino que puede construirse, está abierta a muchas posibilidades.
Dos ejemplos. Se apostó al triunfo de Santos en las elecciones de Colombia en 2010, porque se pensó que sería lo más eficaz para contener a Chávez y que seguiría las políticas de Uribe. Sí, contuvo a Chávez, pero son "los nuevos mejores amigos" del vecindario, y de acuerdo a la Canciller de Colombia, hablan "casi todas las semanas".
Durante la crisis que llevó a la caída de Mubarak en Egipto, hubo un momento en que se decía que mejor continuara Mubarak porque si no, Egipto caería en "manos del radicalismo musulmán de los Hermanos Musulmanes". Eso, hasta la fecha no ha pasado.
Santos es distinto a Uribe, y Egipto no está en manos de los Hermanos Musulmanes. Podrían ser otra cosa, pero son lo que son hoy. Pienso que el razonamiento de Vargas Llosa es ese: Humala podría ser Chávez, pero puede no serlo. Fujimori es lo que es, porque fue gobierno. El pasado pesa y a veces no se puede ocultar. Hacer el análisis ex post es fácil, pero me luce que la estrategia de Keiko se centró en mostrar las contradicciones de Humala, y menos en distanciarse del legado de Alberto Fujimori.
Cierto que el argumento en contrario a favor de Keiko es válido: el pasado no condiciona, y que ella no es Alberto Fujimori, pero al final pudo más el peso de lo conocido de lo que se va a conocer ahora en la Presidencia de Ollanta Humala. Del pasado político, sólo quedó el legado que heredó Keiko. Del futuro posible con Humala, queda la intervención de la sociedad para definir ese futuro, que en líneas gruesas puede ser repetir un modelo como la dictadura de Chávez o un modelo socialdemócrata a lo Lula.
Humala tiene la ventaja que ya los modelos en el Sur están en práctica, y con variedades: Chávez, Lula, Dilma, Bachelet, Funes, Correa, Kirchner, o Mujica. Puede calibrar los pro y los contra de cada aproximación de izquierda, o puede ensayar con versiones de la derecha como las de Uribe, Santos, o Calderón en México.
Otro elemento que pudo haber pesado en el voto a favor de Humala es el rechazo al continuismo o a sucesiones en la Presidencia. Esto es importante porque en la región va tomando forma la idea que la Presidencia es patrimonio de familias.
En Guatemala Colom promueve a su esposa, lo mismo quiere hacer Zelaya en Honduras, y en Argentina, la Presidencia parece pertenecer a la familia K.
Restos del caudillismo que todavia perduran en la región, pero que también tienen resistencia. En Venezuela, uno de los mayores pesos que tendrá Chávez es ese, el de querer perpetuarse en el poder, cuando en el mundo -con el Medio Oriente a la cabeza- están echando del poder a dictadores que buscan morir en el poder, para ser reemplazados por esposas o hijos. El continuismo es del cáncer que acaba con toda dictadura.
A pesar que Chávez promovió la candidatura de Humala en 2006, no veo que pueda estar celebrando hoy. Seguramente, tratará de abrochar a Humala, y veremos cómo éste responde.
La derrota de Fujimori es la derrota a una dictadura como la de Chávez, aunque se vista de Alí Primera. Dictadura es dictadura, y sólo difieren en la forma en que sus contenidos se manifiestan. Cuando Chávez se ve en un espejo, pienso que deben aparecer reflejados los rostos de Pinochet, Castro, y Fujimori. Ellos son Chávez y Chávez se proyecta en ellos.
Desde este plano, Chávez no sale bien, y la idea que pueda presentar a su hija en un futuro, también se debilita. Los hijos e hijas pueden cargar con la culpa de sus padres.
En Perú fue derrotada la posibilidad de una dictadura, y ganó la posibilidad de algo incierto.
Lo que llamó mi atención fue y es la reacción de sectores de Venezuela, con un apoyo bastante amplio a Keiko, en la idea que ella representa lo contrario a Chávez, aunque como destaca Tulio Hernández en su artículo del día 5-6-11 en El Nacional, fue Fujimori quien dio asilo a los golpistas del 27N de 1992, y Chávez, en pago a ese servicio de Fujimori, protegió a uno de los personajes más tenebrosos de cualquier dictadura, Wladimiro Montesinos. Curioso, creyendo huir de Chávez, terminaron apoyando a una opción que favoreció a Chávez en 1992, y que éste retribuyó a comienzos de su gobierno.
Esta reflexión me lleva a otra. Desde hace tiempo pienso que para muchas personas que se oponen a Chávez, el problema no es que sea dictador sino que es de izquierda. Si fuera dictador pero cercano a la derecha, como arrancó su gobierno hasta 2001, tal vez Chávez tuviera el apoyo de varios sectores ilustrados que hoy se le oponen.
Se le oponen no porque siga siendo un dictador, sino porque traicionó la oferta inicial de un desarrollismo perezjimenista, que fue la ideología que hizo posible su victoria en 1998 y que hizo posible que congeniaran desde Guaicaipuro Lameda, pasando por Cruz Weffer, Tamayo Molina, Baduel, Medina Gómez, García Carneiro, etc o civiles como Jorge Olavarría, Ricardo Combellas, Hermann Escarrá, Mayz Vallenilla, Luis Vallenilla, todos "próceres", entre otros; todos al mismo tiempo, hasta que Chávez siendo arbitrario -cerró el Congreso en 1999, y muchos aplaudieron esa acción ilegal- dio un giro a la izquierda. No es que luego de ser de izquierda se convirtió en arbitrario. Siempre lo fue. Antes de 1999 y después de 1999. Sólo que muchos pensaron que podían "domar" al carisma.
El problema de Chávez no es que sea arbitrario a los ojos de esos sectores, sino que es "comunista". Si fuera "fascista" ¿Sería aceptable, entonces?
Leí cosas de políticos muy reconocidos que afirmaban que Fujimori había tenido "aciertos" y "errores", en ese tono de "objetividad" con el que ahora se habla en Venezuela ¿"Errores"? ¿La represión, el chantaje, el uso de la violencia, la presión, la manipulación, y la propaganda, son "errores"? ¿Se puede hablar de "errores" en una dictadura? Vaya, también Fidel y Pinochet en sus respectivas dictaduras, tuvieron "aciertos" y "errores" ¿Cuál es la queja, entonces, en contra de Fidel o de Pinochet?
A veces reflexiono y me parece que para buena parte de quienes dirigen o influyen en Venezuela, los 12 años de Chávez no han tenido mayor efecto en sus vidas. Nada ha cambiado. Actúan como si nada, y eso los lleva a ser un poco frívolos en los análisis, y obvian cómo modelos como el de Fujimori o el de Chávez, cambian la cotidianidad de forma negativa.
Caso extraño de nuestro país, que tiene un sector duro de derecha, pero todo el mundo se define de izquierda, más por el "qué dirán".
En Venezuela, para vivir, parece necesario tener una vida paralela, en donde se esconden las verdaderas preferencias y actitudes, que emergen en momentos como los que vive Perú, que disparan las verdaderas preferencias, más allá del "qué dirán" y de los valores de la "sociedad decente".
Así, no puedo imaginarme que ocurra aquí un debate como el que sucedió en Perú, en el Marriot de Lima y patrocinado, entre otros, por el National Democratic Institute, organización norteamericana. Sería demasiado para nuestros complejos como sociedad. Sólo Eva Gollinger consigue abrigo y protección aquí. No pudiera en Perú ni en otra parte. Sólo una sociedad con una vida paralela como la nuestra, puede darse el lujo de tener contradicciones hechas personas que caminan.
En resumen, pienso que en Perú se alejan del pasado de una dictadura que representa Keiko, y optaron por la incógnita que representa Humala.
No veo que sea una señal favorable a Chávez. Ni para él, ni para el caso que quiera lanzar a su hija. Por más que quiera disfrazarse de Patria o de Alí Primera, al verse en el espejo debe salir algún parecido con Fujimori, quien es un precursor de las dictaduras del Siglo XXI, y Chávez, un aventajado alumno.

sábado, 28 de mayo de 2011

Colmenares Lupión
Si no es por la prensa libre que la dictadura quiere callar con presiones, miedo, y amenazas, no nos hubiéramos enterado que Víctor Colmenares Lupión, responsable del asesinato de la joven Marisol Silva el 13-2-93 y condenado a 30 años de cárcel por el crimen, estaba libre aunque sólo había cumplido 18 años de los 30 años que le dictó la sentencia. Hasta ahora, no se ha explicado cómo estaba libre si faltaban 12 años para cumplir la pena.
Tampoco nos hubiéramos enterado que Colmenares Lupión, ya en libertad, agredió a otra dama, y ésta para evitarlo, saltó de un primer piso y cayó contra el techo de un carro. Tampoco, hubiésemos sabido que la jueza lo dejó en libertad -uno supondría que una jueza tendría empatía con lo que le pasó a la mujer agredida por Colmenares Lupión, y al menos, indagaría más en el caso- y que los fiscales no objetaron el fallo. Ni la jueza ni los fiscales se molestaron en preguntar ¿Quién es Víctor Colmenares Lupión?
La prensa los sacó de la ignorancia al recordar el sonado caso del crimen de la modelo Marisol da Silva, y lo volvieron a capturar pero, caramba, se escapó del tribunal.
En una excelente nota sobre el caso escrita por Edgar López de El Nacional el día 26-5-11, el periodista la termina así, "Nadie puede explicar razonablemente por qué Víctor Colmenares Lupión pudo salir del Palacio de Justicia por segundo día consecutivo sin obstáculos y sin esposas".
Lo que tampoco tiene explicación razonable es la celeridad de la justicia de la dictadura para los casos políticos, pero para los casos en los que se espera una actuación imparcial de la justicia es lenta, no investiga, es complaciente.
El día 25-5-11, tres personas fallecen en un calabozo del CIPC en El Rosal. La explicación del Subdirector del cuerpo -escuchada en el noticiero de Globovisión de las 9pm, día 26-5-11- es bastaste sospechosa, por decir lo menos: los fallecidos tomaron sustancias "tóxicas" antes de llegar al calabozo, y una vez allí, se asustaron y fallecieron por "un edema cerebral".
En una reveladora nota publicada en El Universal el día 28-5-11 por los periodistas Juan Francisco Alonso y Tomás Ramírez González, indican que la Defensoría del Pueblo abordó el caso pero los profesionales de la comunicacionales notaron la poca "energía" de la Fiscalía y de la AN en este caso, que contrasta con la "energía" que le pusieron al caso del video de la Policía de Chacao, que mereció una aparición en los medios de Luisa Ortega Díaz. Ahora, el silencio y Soto Rojas, Presidente de la AN, sólo se limitó a decir, "Aquel al que le violen sus derechos humanos tiene en la AN una instancia de debate".
Agradezco al Diputado Soto Rojas que declare que cuando hay una violación de los derechos humanos, lo que se puede esperar de la AN es "un debate".
Ahora, el parlamento tiene en agenda un proyecto de ley para los "crímenes políticos durante la IV" y luego de tomar conciencia sobre cómo actúa la "justicia" ahora ¿Se incluirán las víctimas de la violencia política durante el gobierno de Chávez, y se incluirán las víctimas de las intentonas de golpe en 1992 en ese proyecto de ley?
¿Se incluirán las víctimas de las ejecuciones extrajudiciales por los cuerpos de seguridad, de las que el 77% ocurrió a plena luz del día, como lo revela Cofavic, lo que indica el nivel de impunidad que hay en estos casos?
El caso Colmenares Lupión y el de las personas fallecidas en los calabozos del CIPC revelan de manera cristalina cómo la "justicia" en Venezuela no es tal.
Si el fallecimiento hubiera ocurrido en el calabozo de alguna policía de un gobierno de la Unidad, ya hubiera habido una cadena, Luisa Ortega Díaz estuviera anunciando "privativas", Soto Rojas actuando desde la AN, el MIJ hubiese anunciado la intervención de la policía, y todos los órganos de propaganda de la dictadura estuvieran hablando de la "agresión fascista en contra del pueblo, como hacían en la IV".
Pero como los casos ocurrieron en organismos de la dictadura lo que hay es un silencio. Del caso de Colmenares Lupión no se ha dicho nada. Del caso del CIPC, sólo la Defensoría del Pueblo. De resto, el silencio, la censura y auto-censura de los medios de comunicación de la dictadura.
Los casos también revelan que la justicia y los derechos humanos son muy serios para tratar de sacar provecho político con los mismos, como quiso hacer Cilia Flores con el caso de la Policía de Chacao, para tapar la brutal golpiza de los esbirros de la dictadura en Barinas, contra los estudiantes. Hasta el momento en que escribo esta entrada, Cilia Flores no ha dicho nada, ni tampoco el PSUV. Silencio.
Contrasta este silencio y negligencia con la actuación de la "justicia" en casos políticos.
Uno muy conocido es el caso de la jueza Afiuni. "Condenada" por Chávez a 30 años de cárcel en cadena nacional aunque no es juez, sin que la Fiscalía o la Defensoría pusieran en su sitio a Chávez por usurpar funciones que no le corresponden, fue detenida y enviada al INOF. Humillada no sólo en la cárcel, sino que nunca se le ha podido probar el delito del que se le acusa.
La famosa tesis de la Fiscalía -como en todas las dictaduras, lo ilógico es lo racional- "hay soborno pero no hay pruebas del mismo". Con eso se le mantiene en su casa, en una suerte de ostracismo, y cuando tiene que ir al "tribunal", es toda una parafernalia para llevarla, que uno se pregunta por qué esa parafernalia no la tuvo Colmenares Lupión, quien se escapó de un piso 5 con una sola entrada de un tribunal ¿No había seguridad allí? ¿Y la fulana "GNB", usada para humillar a la jueza Afiuni, no estaba en el piso 5 de ese tribunal?
Es que la diferencia entre uno y otro caso es la naturaleza política de los mismos. Colmenares Lupión no tocó los intereses de la dictadura. De aquí la lenidad e indiferencia de jueces y fiscales. La jueza Afiuni tomó una decisión que tocó los intereses políticos de la dictadura, y de Chávez en particular, quien le tiene una cuenta a Eligio Cedeño.
A Afiuni se le humilló para enviar una señal a los jueces del país: no se les ocurra decidir con base en sus criterios y la ley, sino que deben decidir con base en los intereses de la dictadura. Por eso toda esa parafernalia, el "fusilamiento moral" de la jueza que hizo Chávez en cadena, para generar miedo, para arrodillar al poder judicial. Y vaya que lo ha logrado reducir.
La Presidenta del TSJ, Luis Estela Morales, dijo que ven a Cuba como "referencia judicial" para Venezuela. Un Magistrado de apellido Vega dijo que tienen como referencia "al comandante". Esto sin incluir la instalación del "año judicial" ocurrido hace un tiempo, al que fue Chávez, y varios jueces y juezas expresaron sus preferencias "rojas-rojitas", en contra de lo que establece la Constitución. Los garantes de la legalidad sometidos por un caudillo ¿Puede haber justicia así?
Lo que uno tiene claro es que si la delincuencia no toca intereses políticos de la dictadura, no recibirá atención, será lo que hemos visto hasta ahora: justificarla con un discurso de la "lucha de clases y los excluidos", y acciones puntuales como la Policía Nacional y una mayor resolución de crímenes, pero el discurso de odio que viene del gobierno se mantiene (los vamos a "demoler", "pulverizar", por sólo decir algunos).
Tal vez esto explique por qué los crímenes en Venezuela no sólo aumentan, sino que son más destructivos. Hay una destructividad que tiene su base en un discurso del odio que viene inoculando el gobierno desde antes que fuera gobierno. Como dice el refrán, "El que siembra vientos, cosecha tempestades". La tempestad en forma de violencia social se instaló en el país.
En cambio, si la dictadura percibe que sus intereses son amenazados funciona de forma rápida la "justicia": la rapidez de las decisiones y cómo actúa la policía. Todo recubierto de un show en TV, con declaraciones, y toda la parafernalia del "traslado", la "audiencia de presentación", y el "sitio de reclusión". Un reality del terror.
El mensaje no puede ser más demodelor: en la Venezuela de Chávez, las posibilidades de ser sancionado es mayor para una persona que piense políticamente distinto al gobierno, que para un delincuente que cometa hechos penados por la ley.
Si alguna institución está en el suelo es la justicia y la contraloría. El discurso de 1999 era que había que reformar la justicia para "sacar a las tribus de AD y de Copei". Hoy, el panorama no puede ser más desolador. Una justicia arrodillada a los intereses de la dictadura, colonizada ya no por tribus sino por verdaderas mafias, incapaz de cumplir con su trabajo de impartir justicia y, lo más grave, aislada de lo que pasa en el país. Escuchar a Luisa Ortega Díaz y a Luisa Estela Morales es como escuchar a personas que están en otro país, en la realidad del "mundo feliz" de las dictaduras.
Esta semana, voceros del gobierno hablan de los avances tecnológicos. El ministro Menéndez del segundo satélite, y Chávez anuncio que vienen "las pruebas de TV digital". Me conformaría con que en vez de gastar esos millones de dólares en satélites y en TV digital -algo del capitalismo, porque en socialismo no hay TV sino propaganda- invirtieran ese dinero en colocar un sistema automatizado que le permita a los tribunales cruzar la data de los casos que procesan, para que situaciones como la de Colmenares Lupión no se vuelvan a repetir.

viernes, 27 de mayo de 2011

¿"Triangulación" o "diferenciación"?
Las sanciones del gobierno de los EUA a PDVSA, ponen de relieve un tema en el que vengo pensando desde la campaña de 2010 ¿Cuál es la manera más eficaz, desde el punto de vista de una campaña política, para ganarle al gobierno, la "triangulación" o la "diferenciación"?
La primera opción es impulsada por algunos encuestadores, consultores, politólogos, y se basa en la tesis del asesor político norteamericano Dick Morris.
La "triangulación" sugiere hacer propias las ideas del oponente político, y colocarlas más allá de los extremos -por encima o entre ellos- para romper con la "polarización".
Como indicadores de éxito, se señala a Bill Clinton, Tony Blair, o a Obama, quien se definió como un "demócrata de nuevo cuño".
Se argumenta que esta es la estrategia eficaz para el caso venezolano, ya que dada la "popularidad" de Chávez y su "conexión emocional" con "las masas", es mejor argumentar con ideas del gobierno, pero en otro plano. Siguiendo la lógica de la "triangulación", no serían misiones, por ejemplo, sino "Nuevas misiones", para sumar a los "chavistas descontentos" y "ni-nis", cansados de la "polarización".
Lo fundamental en la "triangulación", a mi modo de ver, es cómo se comunica ¿Cómo se empaca el mensaje?
Por "diferenciación" entiendo no apropiarse de contenidos del oponente, sino elaborar contenidos propios, que puedan ser contrastados por la persona en sus méritos, con una identidad propia, que no estén arriba o en el medio, sino que sean propios.
Lo fundamental en la "diferenciación" es el contenido ¿Qué se dice?
Esta introducción, porque debo confesar que no me agrada la reacción del país que no se identifica con el gobierno ante las sanciones de los EUA a PDVSA por comerciar con Irán.
El punto no es decir que "defendemos a PDVSA", lo que es correcto sino ¿Cómo se defiende, con cuáles argumentos frente a un gobierno autoritario, que no busca "diálogos" ni "consensos", sino legitimar una dominación, y emplea el nacionalismo, al pobreza, la culpa para lograrlo?
Casi todas las reacciones -por no decir todas- buscaron "triangular" el intento "nacionalista" de la dictadura, pero al precio de no diferenciarse para nada. Desde un remitido publicado el día jueves 26-5-11 por la Cámara Petrolera de Venezuela en El Nacional, gremio que tiene el perfecto derecho para expresar sus puntos de vista y defender sus intereses como gremio, sólo que me pareció que pudo haber colocado alguna exigencia al gobierno en cuanto a que muestre al país la naturaleza de los convenios con Irán. Es decir, diferenciarse en algo. Tal vez no sea la naturaleza del gremio pero ¿Se publicó un remitido similar cuando el gobierno expropió las empresas vinculadas al petróleo en la COL (Zulia)?
Igual la Mancheta de El Nacional del día 26-5-11 en la que más o menos dice -hago memoria- "Los venezolanos rechazan las sanciones a PDVSA". Mi Mancheta hubiera sido, "La sociedad resteada con la soberanía de Venezuela, pero rechaza a quienes dirigen a PDVSA".
Se entiende que ahora el clima de “objetividad” lleva a hablar de la “tolerancia” pero ¿No será una suerte de “tolerancia boba”, o no se estará cayendo en una especie de “República Boba” de la que habla Bolívar en el Manifiesto de Cartagena (15-12-1812), al tener que alinearse a las ideas del gobierno, pero sin mostrar ideas propias?
Por cierto, en una jugada de Gaceta Oficial, Chávez sustituye a varios de los responsables del desastre de PDVSA -sólo eso, los quita, sin más nada- y coloca a Maduro y a Giordani. Rafael Ramírez dice que ahora en PDVSA hay "un trabuco". Sí, un "trabuco" luego que la gerencia permitiera que se robaran el dinero de los trabajadores de la industria petrolera, entre otros desmanes que el gobierno ha hecho y hace en PDVSA.
Mi impresión es que todo el mundo se quiso alinear al "nacionalismo", al suponer que la gente quiere eso, y que el Departamento de Estado de los EUA le "hizo un favor a Chávez", por lo que es mejor "triangular el nacionalismo" para que el señor no suba tanto en las encuestas.
Pienso que esta opción está equivocada. Que seguir la "corriente nacionalista" de la dictadura sin diferenciarse, no va a traer los beneficios esperados, ni supondrá mayores beneficios para el país que no se identifica con el gobierno, ni tampoco será de gran cosa para el gobierno de Chávez, que espera algún aire para ver si empuja a un gobierno que va directo a la derrota en 2012.
¿Pero por qué ocurre este alineamiento con las principales ideas del gobierno de sectores que no son del gobierno?
Se asume que es por el clima de “ponderación y equilibrio” que existe en el país, impulsado por el gobierno. Como resultado, hay mensajes de sectores que no son del gobierno que lucen contradictorios o que no son eficientes en comunicar lo que se quiere comunicar.
Hay una suerte de coraza, de escudo recubierto de indiferencia, conformismo, o miedo, que hace que todos los hechos sean analizados con "objetividad y distancia". Pocos quieren hacer las preguntas incómodas por temor a "polarizar" y a alejarse la "joya de la corona electoral", de acuerdo a los encuestadores: los ni-nis o los que se desprenden del chavismo pero que no se terminan de desprender. Ni siquiera noticias tan escandalosas como que en el refugio de La Carlota colocan cereales con gusanos o que entre 2009-2010 23 niños han sido asesinados por sus padres, genera algún clima de opinión o indignación. Nada, absolutamente nada. El clima de “ponderación y equilibrio” se traga todo eso. Todo es “objetividad”, y hay temor a ser “emocional”.
Es el caso curioso de un país que se desmorona, pero que se contempla con la mayor rigurosidad analítica y académica. Ahora en Venezuela, a todo el mundo le dio por ser “analista” o scholar, y pocos se atreven a hacer preguntas incómodas, seguramente temerosos de ser acusados de “polarizadores” y señalados por algún encuestador de amenazar la salida de los ni-ni de la dictadura hacia el campo de la oposición.
Nadie habla, se genera la "espiral del silencio" y el falso consenso de un país en paz, en donde hay debates, discusiones, y "proyectos de país", para esconder que se evade decir que el país está mal, porque tal vez no se pueda hacer nada porque no hay instituciones, porque no hay capacidad de movilizar, porque la sociedad está cansada, y tal vez sea mejor auto-engañarse al creer que la "ponderación y el equilibrio" despolarizan a una sociedad que tiene miedo a verse a sí misma y prefiere voltear la mirada, apostando "por si acaso", a no ser la próxima víctima del hampa o de alguna "privativa"que anuncie Luisa Ortega Díaz.
En una dictadura, el status quo es más rentable que la innovación, y "la ponderación y el equilibrio" es lo racional. Por eso en las dictaduras no pasa nada, hasta que se desmoronan -Siria, Libia, Egipto, Túnez, Yémen- en donde lo oculto, lo que se evade, sale a la esfera pública, una vez que se vence el miedo.
Indudablemente, que el miedo lo ha refinado la dictadura muy bien. En psicología social se habla de las “teorías que justifican al sistema”, y la sociedad venezolana puede ser un ejemplo actual de esos enfoques: el auto-engaño que lleva a la preservación de un status quo, porque no hay capacidad de mover, de desafiar a ese orden, y se prefiere esperar para ver si los que se "desprenden del chavismo", definitivamente se terminan de "desprender", como tienen tiempo vaticinando algunos encuestadores. Tal vez hagan falta los 27 años de Gómez con Chávez para que el pronóstico se materialice. Las dictaduras también crean una rutina destructora, pero al mismo tiempo seductora: el falso consenso de una paz que no existe.
Tal vez en la idea de “no polarizar”, los contenidos del país que no se identifica con el gobierno pierden identidad, esencia, referencia, y se mimetizan con los del gobierno, y a veces resulta difícil distinguir unos de otros. Luce que el vocabulario político de las fuerzas democráticas no renueva la política en el país, sino que mantiene el status quo.
Habría que evaluar que es más eficiente hoy: "triangular" –es decir, tratar de mimetizar el discurso de Chávez, pero "en clave" de "tolerancia"- o "diferenciarse", es decir, simplemente mostrar que se es diferente, y hacer oposición, aunque eso suponga críticas, pero mostrar que sí hay alternativa al gobierno, y no una mimetización de los contenidos que se cree "gustan a la gente".
Lo que parece quedar de fondo es que la idea que el "nacionalismo" ayuda a Chávez se impuso, aunque la evidencia empírica dice lo contrario: Chávez montó un show con la ruptura de relaciones con Colombia en julio de 2010, pero eso fue rechazado en las encuestas (IVAD) y no se materializó el 26S.
Para mayo de 2010, el estudio del IVAD con fecha de campo 7 al 16 de mayo de 2010, revelaba que el 69,3% rechazaba la ruptura de las relaciones con Colombia. El 80,3% rechazaba la ruptura de forma definitiva.
En noviembre de 2009, el IVAD reportó que sólo el 30,1% apoyaba la posición de gobierno de criticar el convenio militar Colombia-EUA, mejor conocido como "las bases militares", y hay que ver la inversión en propaganda y actos de calle que hizo el gobierno para tratar de estimular el "nacionalismo" no sólo doméstico, sino externo. Hay más. El 61,1% se opuso a la manera en que Chávez solía expresarse de Uribe y de Obama ¿Si no funcionó en ese entonces, cuáles razones habría para que funcionara hoy? Sólo el "mito" que "Chávez revierte todo".
Ahora son los “gringos” ¿Pero funcionará? Es decir, también persiste la idea que a Chávez todo lo favorece, que el señor es capaz de revertir los hechos en su beneficio, junto al chantaje nacionalista que hace que pese más la solidaridad con PDVSA, y se olviden las preguntas incómodas que hay que hacer en este momento, a pesar del chantaje ¿Cómo es que PDVSA fue sancionada? ¿Cómo es que la industria está en ese estado? ¿Cómo es que quienes hablan de soberanía entregan la Faja a los socios de la dictadura? ¿Cómo es que no se aprobó un acuerdo de rechazo a las declaraciones de Luisa Estela Morales, quien dijo que Cuba es la referencia de justicia para Venezuela, si se habla de soberanía? ¿Cómo es que se habla de soberanía, y corruptos de la dictadura esquilmaron a los trabajadores de la industria? Y tantas preguntas que hay que hacer en torno a PDVSA. De nuevo, pesó más el clima de “ponderación y equilibrio” que hacer oposición, o aprovechar para presionar a la dictadura.
Se olvida que Bolívar buscó la ayuda de Inglaterra en la lucha contra España o, en tiempos recientes, Mandela describe en su auto-biografía cómo, ya en los años finales del Apartheid, la dictadura de Suráfrica permitió que fuera a los EUA.
En el Congreso norteamericano, Mandela pidió a ese país que mantuviera las sanciones contra el gobierno del Apartheid, y luego hizo la misma solicitud a Bush, Sr. cuando se entrevistó con él. A Mandela no le importó que le dijeran "lacayo" o "la popularidad", porque su razonamiento fue que con esas sanciones, la dictadura del Apartheid se vería obligada a negociar, como efectivamente hizo.
Los casos son diferentes y Venezuela no es Suráfrica, lo que se quiere significar es que lo coyuntural pesa más que lo estratégico, pero son dos ejemplos importantes, que van en contravía a las ideas convencionales que se manejan en el país acerca de este tema. Que no haya capacidad o liderazgos para cosas así, es otro asunto, pero el fondo se mantiene ¿Hay que jugar a las reglas del gobierno o definir unas reglas propias?
Lo paradójico, es que ahora se pide mucho algo que llaman "proyecto de país", pero cuando hay la oportunidad para mostrar ese "proyecto de país" -que no es un "libro" o una "receta"- lo que ocurre es que hay que "triangular" al gobierno, porque Chávez "puede revertir y subir". Al final, uno se pregunta otra cosa que me asalta desde 2008 ¿Realmente queremos salir de este gobierno, o buscamos coexistir con la dictadura, que no sea tan asfixiante?
Apoyo la soberanía de Venezuela, de mi país, pero no voy a apoyar a PDVSA, aunque suene "políticamente incorrecto". No voy a apoyar a una gerencia mediocre y corrupta que busca ahora vestirse de "Patria", para ver si el país olvida la tremenda responsabilidad que Chávez y Rafael Ramírez tienen en lo que es PDVSA hoy. Ya 2002 y 2003 está lejos. El "sabotaje petrolero" tuvo efectos, sí, pero la dirección la asumió el gobierno, y han pasado 7 años ¿Cuál es el balance ahora, no sólo cuantitativo sino cualitativo?
Me luce que los diputados de la Unidad deben solicitar la interpelación del "trabuco" de la dictadura que hay en PDVSA para que respondan estas preguntas, y el país pueda ver la diferencia entre una PDVSA en manos de una camarilla y la PDVSA que el país quiere, profesional, que produzca, y que eso que produzca no se pierda en la corrupción y en la incompetencia, como ocurre hoy.
En fin ¿"Triangulamos" o "diferenciamos"? ¿Qué opina Usted, señor lector?

martes, 3 de mayo de 2011

Otra vez con las encuestas
Es que los números están interesantes. Cuando todo encaja (incluyendo las contradicciones), quiere decir que la encuesta está buena. Así me pasó cuando en marzo de 2011 escribí la entrada en este Blog, El momento político a través de una encuesta.
Ahora me ocurre igual, luego de leer dos estudios. Uno, del IVAD con fecha de campo 8 al 13 de abril de 2011 que fue publicado por Quinto Día (día 29-4-11). El segundo, lo recibí ayer por el "correo de las brujas", de Consultores 21 con fecha de campo del 11 al 25 de marzo de 2011.
Este último está en la sección Descargas, del Blog, por si alguien lo quiere revisar, junto a otros estudios de este y otros años.
Aclaro que no será un análisis muy detallado, ya que no tengo los cuadros -los "tabulados"- que es lo que permite hacer estudios más densos. Sin embargo, con lo que hay, se pueden hacer buenas inferencias. Lo que comento son mis impresiones iniciales, sin mayor profundidad. Lo que me produjo una lectura rápida de ambos estudios. Más, el de Consultores 21 porque lo recibí completo. Quinto Día publicó sólo parte del estudio del IVAD, y eso limita el examen de los datos. Vamos al grano, entonces.
La principal conclusión es que lo que antes le servía a Chávez, ahora no le funciona. Esto puede explicar su afán de hacer cadenas, de mostrar gestión. Es repetir un comportamiento que antes fue eficaz, pero ahora no, y no sabe por qué. Repite como quien repite un hábito. Es la respuesta a un ambiente distinto, que todavía no interpreta, aunque sabe que algo cambió.
Me explico. Chávez había logrado una autonomía de él y de su gestión, sin consecuencias. El era bien evaluado, su gobierno no tanto, pero eso no influyó en el voto hacia Chávez. Con un regular o mal gobierno, la gente seguía votando por él. Es, pudiera decirse, una "Autonomía sin evaluación".
No obstante, como tendencia, esto parece estar cambiado a una nueva situación que se puede llamar "Autonomía con evaluación". Chávez sigue gustando o, mejor dicho, sus números mejoran, pero.......
En Consultores 21, en los temas asociados a popularidad, percepción de responsabilidad en los problemas, y capacidad para resolver los problemas, la tendencia negativa hacia Chávez se revierte ligeramente, aunque en la pregunta sobre nuevos liderazgos, el cambio no es muy grande. Esto último es un dato interesante, porque abre una interpretación interesante acerca del ánimo del país.
Hasta aquí nada nuevo. El señor gusta o no se le percibe mal. En IVAD, la evaluación favorable a su desempeño (Σ de Excelente, Bueno, y Regular hacia bueno) suma 66,2% y la evaluación negativa (Σ de Pésimo, Malo, y Regular hacia malo), totaliza 31,6 por ciento. Dos de cada 3 personas opinan que el tipo lo está haciendo bien, en concreto.
Pero......lo nuevo es que a la hora de colocar a Chávez en términos de reelección o como cabeza de una gestión de gobierno, los números cambian, hacia negativo. Esto emergió en el estudio de IVAD en enero de 2011, pero en Consultores 21 se nota con mucha fuerza.
De acuerdo a cómo se encuadre a Chávez, así irán sus números, es la conclusión desde el punto de vista de la comunicación política. Si se enmarca como persona, los guarismos son buenos. Si se enfoca en la gestión o en la reelección, los números no son buenos.
Esto abre una nueva condición, distinta a la previa: "Autonomía con evaluación", como se dijo.
La opinión hacia Chávez sigue siendo independiente a la gestión de gobierno en el sentido que la suya es buena, pero no es independiente en el sentido que, aunque Chávez agrade, se nota un cansancio hacia otra reelección, y definitivamente la gestión no sale bien evaluada. Esto va a pesar en 2012, a diferencia de otras elecciones. Es lo novedoso, y una "ventana de oportunidad" para la Unidad.
Por ejemplo, en IVAD, aunque Chávez tiene una aprobación de 66,2% el 60% no tiene esperanza (poca o ninguna) en tener una vivienda de las que ofrece el gobierno. Así pasa con la inseguridad y la economía: se percibe que con Chávez y su gobierno, estos asuntos no se van a resolver.
Esto se observa, en Consultores 21, en la evaluación de los gobernadores del PSUV, quienes entre septiembre 2010 y marzo 2011, subieron en la evaluación negativa sobre su gestión al pasar del 49% a 52 por ciento.
Un dato interesante que ofrece Consultores 21 es acerca de quién se percibe más competente para resolver una serie de problemas del país, entre el actual gobierno y "un gobierno diferente". En promedio, un 55% opinó que un "gobierno diferente" lo haría mejor que el "gobierno de Chávez", el cual promedió un 41 por ciento. Esto en los "Votantes seguros".
Lo último es importante. Mi humilde experiencia con encuestas sugiere que cada encuestador tiene su variable importante, en la que gira el estudio o por la que marca el análisis.
Cada vez que me preguntan cómo leer una encuesta de Seijas (IVAD), siempre recomiendo comenzar por los Bloques políticos, y luego ir a la pregunta o a los otros vectores. En mi opinión, en IVAD, el Bloque político es fundamental para entender el comportamiento de la opinión que mide su encuesta.
Igual pasa con Consultores 21, pero con otra variable. En mi criterio, en esta firma, la variable clave es Votantes seguros. Igualmente, cuando me preguntan cómo leer una encuesta de Consultores 21, respondo comenzar por los Votantes seguros y luego ir a la pregunta o a otros vectores.
No tengo mucho acceso a los datos de Consultores 21, pero hasta donde mi memoria me permite recordar, normalmente Chávez salía mal en la opinión general, pero cuando se iba a los Votantes seguros, subía y pasaba a la oposición o, en el peor de los casos, emparejaba.
Ahora no parece ser la situación, y esto es otro dato importante. En el estudio de marzo de Consultores 21, los Votantes seguros tienden a no favorecer a Chávez, en no poca proporción. Un cambio importante.
Se observa en las preguntas que tocan el tema de la reelección de Chávez. En una, se pregunta el acuerdo o desacuerdo con que Chávez se vuelva a reelegir. Un 56,1% de los Votantes seguros expresó su desacuerdo, mientras que el 43,3% dijo estar de acuerdo. En otra pregunta, se inquirió si Chávez merece ser reelegido: un 55,6% de los Votantes seguros dijo que no, y un 41,8% expresó que sí.
Una tendencia similar se halla en IVAD. En el estudio de febrero, se hicieron dos preguntas. En una, voto a Chávez. En otra, si lo reelegiría. Los resultados fueron 42,7% y 44% respectivamente, pero los Ns/Nr en el primer caso que eran de 14,8% bajaron a 7,2 por ciento. De los 14,8% Ns/Nr, se definen entre una y otra opinión 7,6 por ciento (14,8% - 7,2%). De este 7,6 por ciento, 1,3% (17,1%) se mueve al “Acuerdo con la reelección HCF”, mientras que 6,3% (82,9%) se mueven al “Desacuerdo con la reelección de HCF”. 8 a 2 en contra de la reelección de Chávez, nada más y nada menos.
En otras palabras, cuando se habla de "reelegir" a Chávez, la respuesta es negativa. No se le quiere reelegir.
Acerca de la intención de voto, en IVAD, entre febrero y abril 2011 Chávez ganó 2,6% sobre el candidato de la Unidad (sin nombre), ya que en febrero la diferencia era de 0,2% a favor de Chávez, y en abril la diferencia es de 2,8 por ciento (44,8% Chávez y 42% Unidad, respectivamente).
En Consultores 21, la perspectiva es otra. En los Votantes seguros, el 40,4% lo haría por Chávez y el 53,9% por el candidato de la Unidad. Una diferencia de 13,5% a favor del candidato de la Unidad, con un 8,1% de Ns/Nc en la población total (todos los elegibles para votar).
Hay otros datos interesantes en el estudio de Consultores 21.
El primero, es que los partidos políticos gozan de buena salud, incluyendo al PSUV, cosa que es positiva, para quienes pensamos que los partidos son claves en la estabilidad y transformación política. En promedio, el cerca de 46% opinó que los partidos están trabajando para resolver los problemas del país.
No deja de ser importante este guarismo, cuando se observa lo que ocurre en Perú o en Libia -en los extremos- pero en común tienen la ausencia de partidos políticos sólidos. En un caso, porque fueron sustituidos por franquicias personales, práctica que inauguró Fujimori en los 90. En Libia, porque los partidos de oposición fueron aplastados por la dictadura de Gadafi.
No parece ser ese el caso de Venezuela, y aunque queda mucho por hacer dentro de los partidos, es una buena noticia, para el presente y para el futuro, donde los partidos serán clave.
El segundo, es que normalmente se afirma que la gente del gobierno tiene mayor disposición a votar que la gente de la oposición, y que eso influye para que el gobierno gane.
En el caso de las elecciones para 2012, esto cambia, de acuerdo a Consultores 21. De los Votantes seguros, el 77% Confía en la oposición, y el 72% Confía en Chávez.
De los que dijeron que están totalmente seguros de votar en 2012, quienes Confían en la Unidad muestran una disposición para sufragar ligeramente más alta que quienes dicen Confían en Chávez.
En tercer lugar, que lejos de la percepción que la Unidad no lo hizo muy bien durante las "interpelaciones" a los ministros en febrero de 2011 -soy de esa percepción- la gente evalúo mejor a los diputados de la Unidad que a los diputados del gobierno y a los ministros.
Un 47,8% dijo que los diputados de la Unidad lo hicieron mejor durante las "interpelaciones", y un 44,9% que los diputados del PSUV lo hicieron mejor.
A la hora de poner una "nota" (10 es lo máximo), la "calificación" fue la siguiente: 5,58 diputados de la Unidad, 5,34 ministros, y 5,23 diputados del PSUV.
En fin, hay más cosas, pero el artículo se extendería. Lo más relevante, es lo comentado acerca de la "Autonomía con evaluación" de y hacia Chávez. Es lo que lo mortifica. Es lo que puede explicar las cadenas para tratar de mostrar gestión, que hay cosas, en el deseo que la Unidad muestrre ya un candidato, porque no sabe a qué o a quién golpear para la fulana "polarización".
Hay cansancio en el país para otra reelección de Chávez. No es 2006, el Chávez del gasto público, de la esperanza, del que se podía moderar. El Chávez de 2012 es alguien agotado, cabeza de un pésimo gobierno.
Con base en estos números, la estrategia de comunicación política del gobierno debe ser evitar que a Chávez se le encuadre en la gestión o en la reelección.
Para la Unidad, la estrategia debe ser evitar que lo anterior pase, y lo mejor es pasar de la triangulación -lo que está todavía de moda entre los gurus y "analistas", que tal como lo veo, consiste en imitar o hablar de las cosas de Chávez, pero de una mejor manera- a la diferenciación, de manera que se hagan palpalbles las diferencias entre una manera de ver las cosas y otra.
Luce claro en la opinión pública que la posibilidad de que Chávez se apoye en una gestión, no es muy alta. No se percibe competencia, aunque la persona agrade.
Esto es visible cuando se observa que Chávez sólo recicla ministros. Ante el tema económico, lo único que ofrece el gobierno es regular los precios y ganancias en todos los sectores, de boca de una ministra reciclada: Edmée Betancourt. Con casos así, no extraña la opinión acerca de la incapacidad que se percibe en el gobierno.
Estoy convencido que si Chávez gana en 2012, no será por una brillante campaña, la gestión, o la calidad de las ofertas. Ya eso lo agotó. Lo que le queda es amenazar otra vez con expropiaciones -EPA- o tratar de revivir viejas glorias, y reciclarlas con nombres como Gran Misión Vivienda, pero no se dice nada de los resultados de la Misión Villanueva.
Luce un gobierno estancado, que va a apelar al populismo al detal: regalar cachivaches importados o darlos crédito, para amarrar a la gente.
Si Chávez gana, será por miedo y por la rutina que impone toda dictadura. El clima de "ponderación y equilibrio". Será, sencillamente, porque la sociedad prefirió la triste comodidad que produce toda opresión -pero comodidad al fin- a la incertidumbre que genera todo proyecto de liberación. Y eso puede ocurrir. Los números revelan que la gente percibe su situación no tan mala. El dato más alto lo ofreció Gallup (campo julio-agosto 2010) al afirmar que el 64% dijo que "está prosperando".
Aunque al revisar los números, encuentro que no es la primera vez que se hace esta medición -en 2007 era más alto, 77 por ciento- no parece estar asociado con el voto al gobierno. El de 2010 se hizo un mes antes del 26S, y la gente votó por una AN distinta a la que quería el gobierno.
Así que el 64% puede significar dos cosas: que la sociedad aceptó la situación de normalidad de la dictadura -cualquier logro, por más pequeño que sea, ante las dificultades para todo, significa "prosperar"- o puede ser que la gente mantiene su optimismo ante las adversidades, y eso no lo ata a la intención de voto. Es decir, que con un 64% que dice "prosperar", el gobierno puede perder en 2012, como perdió en septiembre de 2010.
Lo cierto es que la idea que ya Chávez no es autónomo de su gestión, luce una tendencia que se mantiene, al menos en IVAD y Consultores 21. Es un buen proxy para acercarse a los escenarios de 2012.
Esta "Autonomía con evaluación" ocurre por dos razones: la primera, por un gobierno tremendamente malo. La segunda -aunque muchos no lo crean- por la presencia de la Unidad.
Llama la atención la valoración favorable que tiene la Mesa de la Unidad, que se mantiene a pesar de los "buenos deseos".
En IVAD, la Mesa está en su mejor momento. Tiene un 61,7% de aprobación, y un 28,5% de no aprobación, menor al que tiene Chávez. Es el mejor número que ha obtenido la Mesa desde 2009.
Puede afirmarse que la Unidad se valora, y que lo que hace la Mesa -con sus aciertos y errores- es ponderado por la opinión pública en función de esa Unidad.
No obstante, hay algunas cosas que abordar. En Consultores 21, la confianza hacia la oposición -no miden a la Mesa- baja y se iguala a la confianza que hay hacia el gobierno (40% cada uno).
En IVAD, la opinión que la Unidad tiene un proyecto baja, al ubicarse en 41,3% -en enero 2011 era de 45,4%- y un 47,9% que dijo que no tiene -en enero 2011 era de 43,9%- lo que debe encender el alerta en la Unidad sobre este tema.
Esto es interesante, porque la Unidad tiene posturas. Por ejemplo, el reciente comunicado sobre las FAN, es muy bueno. Allí hay una política militar, pero esto no se percibe.
No sólo porque la Unidad no lo comunica bien, sino porque parece que muchas personas no quieren que se lo comuniquen, o esperan precisiones que no son posibles. Hay una política militar, pero no se habla de quién será el Ministro de la Defensa en un eventual gobierno de la Unidad ¿Y eso interesa, o interesa la política militar?
La sociedad debe comenzar a valorar las posiciones de la Unidad, y a hallar los proyectos de país en sus declaraciones, porque los hay; y la Unidad, a ser más consistente en su manera de comunicarlos.
En fin, se evalúa bien la Unidad como totalidad, pero sus partes no tanto o con menos opinión favorable.
Termino. El peso del desgaste de 12 años del gobierno se siente, y el deseo de cambiarlo luce una tendencia firme ¿Podrá Chávez revertir el agotamiento? No parece ¿Podrá la Unidad construirse como alternativa para salir del agotamiento? Es el reto.
Luce que el eje de la campaña de 2012 será alrededor de esto.