Léeme en otro idioma

sábado, 8 de diciembre de 2012

Sociología de la basura
En su afán para destruir cualquier signo de autonomía o de independencia, las políticas del gobierno de Chávez han afectado los servicios públicos. 
No me refiero a la posibilidad que algún servicio público de importancia -como la luz, por ejemplo- sea prestado por agentes privados, porque plantear algo así en Venezuela no es políticamente correcto y mucha gente, más que ideas o una posición ante las cosas, lo que quiere es estar bien con todo el mundo, por lo que es mejor no meterse en problemas y hablar de lo politícamente correcto. Por ejemplo, ahora dio por ser nacionalista. Todo el mundo celebra lo de los Diablos Danzantes. También yo, aunque en verdad voy a celebrar cuando la Unesco premie al país por ser una sociedad más amable o más integrada. En ese momento, sí voy a celebrar.  
Antes de la ola estatizadora del gobierno, el suministro de electricidad en Caracas y de algunas empresas de gas doméstico eran privadas.
Si bien estas compañías no eran perfectas -en mi caso, durante los 90, la sección Correo del Pueblo de El Universal tiene bastantes cartas que escribí sobre las fallas de la entonces Electricidad de Caracas Elecar- había regularidades que cumplían perfectamente. Una elemental para cualquier organización que viva de sus ingresos, la entrega de los recibos. 
Pero desde que la electricidad fue estatizada y la casi totalidad de las empresas de gas doméstico, el recibo ya no llega.
En la idea del pueblo empoderado el gobierno dio a organizaciones del poder popular la responsabilidad de entregar los recibos de luz y gas ¿El resultado? Ya no llegan.
Ahora, lo que hago es revisar por Internet para saber cuánto debo, adivinar, o acercarme a un punto de pago -en el gas, se eliminó el pago por los bancos, por lo que hay que ir al la agencia del gas, Pdvsa gas comunal- para cancelar. 
Tal vez el poder popular sea un concepto muy bonito junto a la fantasía del auto gobierno -que esconde el deseo de una vida simple, estática, del pueblo ingenuo o del buen salvaje en unos espacios que se caracterizan principalmente porque no hay movilidad, ni territorial ni social- pero es una instancia muy ineficiente, y eso que cuentan con todo el poder del gobierno. Si los recibos llegan, en el mejor de los casos, lo hacen con un mes de retraso a la fecha de vencimiento que dice el recibo. 
Me entero que ahora este poder popular tendrá la responsabilidad de fiscalizar la luz y de "imponer multas"......pero si no puede ni entregar recibos de luz o gas ¿Quién impondrá multas a la ineficiencia del poder popular? De otro modo Quis custodiet ipsos custodes? En socialismo el poder se despacha y se da el vuelto. 
También es con la descentralización. En su afán para convencernos que las alcaldías no tienen ningún sentido y marearnos con las bondades de un Estado comunal en donde la plusvalía que tanto se critica al capitalismo ahora será engullida por una Nomenklatura chavista
Por ejemplo, los "inspectores" de una cosa que llaman Sunavi -quienes hacen la inspección para determinar cuál puede ser el precio de alquiler de una vivienda- no tendrán "relación laboral" con este organismo. Es decir, mano de obra barata para apuntalar el control del Estado, sin obligaciones laborales ¡Guao, ni siquiera las maquilas en Vietnam llegan a tanto!
En el esfuerzo para estandarizar una vida simple que hace la dictadura de Chávez y controlar al país, las gobernaciones y alcaldías son claves. En tanto el delivery de éstas sea más mediocre, la gente puede creer que el Estado comunal es la alternativa porque, como dice la propaganda de los candidatos regionales de la dictadura, "Se requiere de gobernadores que tengan contacto con el gobierno nacional para que lleguen los recursos". 
Así, gobernaciones y alcaldías han perdido competencias desde 2000. Una de ellas, es que antes había barrenderos que limpiaban las calles. Hoy -al menos donde vivo- no hay, a pesar que uno paga un Servicio Medioambiental o Plus, que de plus solo tiene el precio.
Al no haber barrenderos, el sucio se acumula en la calle. Alguna gente se acostumbra, otros no. Estoy en este último grupo. 
Desde enero de 2010, di el paso para la fantasía comunal que promueve la dictadura y que fue la orden de Chávez el 15-11-12: que los gerentes también pasen el coleto. Así lo hice, aunque no soy gerente.
Desde esa fecha, comencé a ser el barrendero de la calle en donde vivo. No es una calle muy larga -cerca de 400 metros de largo- pero cómo he aprendido a conocer un poco más a la sociedad venezolana mientras recojo la basura los domingos.
Recuerdo que en el pasado existía limpiar el frente de la casa. De niño, recuerdo que en casa se hacía. Vivíamos en Prados del Este y cada cierto tiempo mi papá salía a la calle a limpiar el frente. En algunos casos, lo ayudábamos con la manguera y el rastrillo.
Pero era una limpieza más de ornato; rastrillar las hojas secas, podar las matas, recoger las hojas de unas palmeras que había en la acera de la casa, regar las matas; pero no recuerdo que recogiéramos basura. Lo hacía el extinto IMAU, en calles iluminadas, y los pipotes de entonces no eran tan sofisticados como los de hoy. Sencillos, de plástico, con las novedosas bolsas negras que comenzaban a usarse y para la casa, las famosas tobitas. Insisto, limpiábamos, pero no recogíamos basura, que es lo que ahora hago, en calles oscuras y con las tapas de las tanquillas desaparecidas (robadas).  
Dos cosas tengo claras, luego de casi tres años limpiando la calle de la casa. Ruego me perdonen si generalizo:
1.-Hacia los espacios públicos, los venezolanos no somos gente limpia. En nuestro mundo privado, seguramente sí. La gente se bañará más de una vez, se echará el pachulí antes de salir de la casa, se arreglará, se vestirá bien, pero ese cuidado no invade lo público. La pulcritud llega hasta el carro, porque los fumadores tienen el cuidado de lanzar la colilla a la calle, a pesar que los carros tiene ceniceros y si no quieren ensuciarlos, pueden comprar los ceniceros pequeños, para fumadores, pero no lo hacen. La calle es el cenicero por excelencia. 
A pesar que no es una calle extensa, es increíble la cantidad de basura que uno recoge. Uno piensa que va a ser menos el próximo domingo, pero que va. Siempre está sucio y a a las pocas horas de estar limpio, alguien viene y tira basura de nuevo, como expresando ¿Qué sentido tiene una calle limpia, porque para qué existe el aseo?
Tal vez la recuperación de lo público en Venezuela comience con algunas lecciones sencillas como no tiro basura en mi casa, no tiro basura fuera de mi casa
2.-En ensuciar no hay diferencia de clases sociales. Si en alguna cosa se nota el socialismo es en la basura. Diría que -junto al riesgo de morir a manos de un choro  o un colectivo- es la única cosa igualitaria en Venezuela. Ensuciar iguala.  
Normalmente el estereotipo sugiere que las clases menos favorecidas tienden a ser menos cuidadosas con los desechos. Se tiende a asociar lugares económicamente menos boyantes con más basura, descuido, suciedad, etc.
Mi corta experiencia indica que si este estereotipo es cierto, se quedó corto, porque en zonas más boyantes la gente ensucia y cómo. La educación, los viajes, o hablar idiomas, no dan para entender que el espacio público no es igual a tierra de nadie o hago lo que me da la gana, que es la zona en la que los venezolanos, sean ricos o pobres, chavistas o no chavistas, se encuentran. Ensuciar lo público parece ser uno de los pocos consensos que hay entre gobierno, oposición, ni nis, y lights. El hago lo que me da la gana parece ser uno de los pocos terrenos en común que hay en el país. 
Se ensucia en todos lados, y todas las clases sociales ensucian ¿Será el Gangnam Style criollo?
Tengo una particular explicación para esto, que es algo descabellada, pero que me suena. 
Detrás de ensuciar hay una relación con el poder que como ocurre en Venezuela, siempre se orienta a mostrar fuerza, ser alguien
Aunque no tiene nada que ver con el tema que trato en esta entrada, su lógica sí es similar. 
Ocurre con la obesidad, por ejemplo, la que de acuerdo a la FAO, es alta en Venezuela y si se ven los indicadores de la OMS, la obesidad femenina es mayor que la masculina.
El exceso de peso es una forma de demostrar poder, que se está en algo o se es alguien. Estar flaco si bien estéticamente es lo deseado para muchos, socialmente no tiene la misma valoración. Estar flaco socialmente hablando, comunica escasez, y en un país en donde el discurso oficial es el destape en todo -porque, de acuerdo a la propaganda de la dictadura, antes los ricos no me dejaban comer, pero ahora, gracias a Chávez, como y lo hago tres veces al día- tener unos kilos de más, socialmente comunica abundancia, poder, consumo, que es como los venezolanos entendemos la riqueza, consumir, y mientras más, más poderoso o alguien se es. 
Tal vez por esto la obesidad femenina sea mayor que la masculina. En el destape del género que se vive hoy, las mujeres también exhiben su poder. Una forma, es con un exceso de peso.
Puede decirse que el género se afirma comiendo en exceso o, de forma más coloquial, los cauchitos rankean socialmente hablando. 
En ensuciar ocurre una lógica similar, acompañada de razonamientos más antiguos (como el de ensucio porque para qué existen los barrenderos, la lógica pragmática del venezolano que cree que lo que se hace es por algo, por algún motivo o cálculo. Cuesta entender que a veces uno hace las cosas porque simplemente  gusta, porque es el deber o corresponde. Tengo cerca de 32 años corriendo y cuando me preguntan si he ido a maratones o cosas así, les digo que sí, como a 1 o 2, y muchos se sorprenden y ponen cara de no entender por qué corro y cómo en tanto tiempo no haya ido a los espacios sociales que certifican que estoy en algo en el correr. Simplemente, me gusta correr, es una forma para pensar que tengo. Así de simple. No lo hago para estar en algún 10K o 21Kpara demostrarme algo a mi mismo, o cumplir con alguna moda que me de cancha social).
Hoy se añade a lo comentado previamente: ensuciar libera, parece ser la consigna. 
El gobierno ha legitimado un discurso del resentimiento social que explica muchos comportamientos extraños que se ven en lo cotidiano: desde la violencia hasta el ensuciar.
La lógica de este discurso es la siguiente: antes los ricos no te dejaban (llene usted el espacio) ahora, con Chávez, puedes (llene usted el espacio).
Por ejemplo, antes los ricos no te dejaban orinar en la calle, ahora con Chávez puedes hacerlo; hazlo, libérate, sácate la opresión de los ricos, y esto explica la gente orinando que se ve en las calles de Caracas, en zonas premium y en zonas menos premium. De día o de noche. Adultos y niños. Padres que miran socarronamente mientras sus hijos hacen sus necesidades, aunque tengan cerca algún centro comercial al que pueden ir y usar un baño, que es lo adecuado ¿Podremos ser una potencia cuando parece normalizarse que no se pueden controlar ni siquiera los esfínteres? Bien difícil. 
Orinar en la calle es afirmar la identidad de no explotado, es la rebelión contra la burguesía explotadora. Es la lógica implícita: los derrotados de siempre -Chávez dixit- que ya no lo son.  
Con ensuciar puede pasar algo igual, y puede explicar no solo la cantidad de basura sino la calidad de la misma. Liberarse es igual a dañar a lo público porque el ornato y lo que antes llamaban las buenas costumbres, son cosas burguesas que hay que demoler ¿Qué mejor manera de hacerlo que orinando en la calle o ensuciando la calle hasta reventar? 
Una consigna para la Caracas rebelde de la que tanto habla el gobierno pudiera ser orina en la calle y afirma tu identidad socialista
También he aprendido que la basura es un lenguaje que todavía no he podido descifrar. El tipo de basura y la forma en que la gente la deja, parecen comunicar algo; hay un mensaje en eso. Hasta ahora, solo sé que ensuciar es también una forma de dejar una huella, de decir estuve aquí, así soy yo; conóceme. El mundo interior también se revela en los papeles que la gente tira en la calle. 
Se ve mucho en la basura que dejan personas luego de tomar. La manera en que abandonan las latas o botellas de cerveza -algunas veces ordenadas, otras en círculo- comunican algo como Kilroy was here solo que los Kilroy's de aquí ensucian....
Mi contribución a esta sociología de la basura es que en estos cerca de 3 años como barrendero, tengo una clasificación empírica de quienes ensucian. Son 10 tipos:
1.-Los mecánicos: las calles en Venezuela son para todo y, por supuesto, son talleres mecánicos. 
Este grupo se caracteriza por dejar el tradicional cartón lleno de gasolina, aceite o liga, junto a potes de aceite o para el hidromático, junto a alguna caja de algún repuesto (amortiguadores, pastillas para frenos, o cajetines).
2.-Los ansiosos: es un grupo muy particular y que da mucho trabajo a la hora de recoger la basura. Porque -y de aquí su nombre- los papeles los pican en muchos pedacitos que lanzan a la calle, y cuesta mucho recogerlos. 
Mi reconstrucción es que hay gente que acumula los recibos que reciben diariamente pero en vez de lanzarlos completos, por alguna razón los pican en pedacitos y los tiran a la calle. Tal vez se sientan culpables por ensuciar y la basura en cuotas no los haga sentir tan mal.
Igual con las colillas. Hay gente que parece coleccionarlas, y de repende lanzan una bolsa muy ordenada llena de colillas. También con las cajas de cigarrillos. Las ordenan y las lanzan. 
3.-Los sofisticados. Es la basura geek. Piezas y partes de computadoras. Celulares, estos lanzados para que se destruyan, y todos los gadgets electrónicos.
Incluye lo que podemos llamar la basura socialité, que es colocar las cajas de electrónicos -mayormente de TV- en zonas visibles de la calle, seguramente para que la gente vea que alguien es dueño de un plasma HDMI que en Venezuela, es una señal de status o de ser alguien.
4.-Los papás. Son un grupo particular que deja pañales y compotas, principalmente. Solo me queda decir que si así son como papás ¿Qué le enseñarán a sus hijos?
5.-Los matutinos. Estos early risers ven a la calle como una panadería. Dejan restos de arepas y empanadas, maltas, Nestea, y las servilletas y bolsas que entregan en panaderías y venta de arepas o empanadas. Buen provecho.  
6.-Los chucheros. Supongo que deben ser las personas que esperan el transporte público. Cerca de las paradas, hay gran cantidad de envoltorios de caramelos, chocolates, Susy, Cososette, y refrescos. Si espero ¿Por qué no ensuciar y me como un rico caramelo de café Colombina? Ensuciar también puede endulzar ¿O no?
7.-Los brujos. A este grupo le tengo cosa. Cancelado y trasmutado. Imagino que también es producto de la revolución que vive el país. 
Dejan platos con velas, frutas, verduras, botellas de vino, símbolos en la tierra o grama, collares, cruces. Honestamente, cuando me encuentro con esto en mi tarea de recolección de desechos, paso, no vaya a ser que me empave. Está bien ayudar a la comunidad, pero no es para tanto.
8.-Los constructores. Este grupo no es nuevo y es el más fastidioso, por el tipo de basura que dejan. Ante me tocaba verlo. ahora me toca recoger la basura que deja. 
Son los famosos escombros en las bolsas y todo lo asociado: madera, botellas plásticas, cartones, pedazos de manto impermeabilizante, y lo más pesado: calentadores. 
Lo que no deja de sorprenderme de este grupo es que la basura queda cerca de casas muy grandes y costosas. Lo comento porque si poseo una casa costosa ¿No debo tener para pagar un camión que se lleve los escombros? Por ejemplo, para cualquier foto: una mansión......que deja el calentador que ya no sirve en la puerta del garage.
Como dije, esto no es nuevo. Es la lógica pichirre venezolana: gastar en cosas nada relevantes, pero los ahorros se hacen en lo que no hay que ahorrar. Por ejemplo, hay gente que tiene carros muy caros, pero no quiere pagar 3,36 "BsF" que cuesta una hora de estacionamiento, lo deja en la calle, y genera tráfico. 
Con esta forma de pensar ¿Por qué sorprende que Giordani y Merentes sean los jefes de las finanzas del país?
9.-Los amantes. Ustedes se lo pueden imaginar.......la crisis también afecta a los nidos de amor......También paso. 
10.-Los deportistas. Mi interpretación es que todo el mundo quiere dejar su huella en la vida. En un mundo tan complejo y complicado, el individuo puede sentirse chiquito y recrea formas para trascender.
Lo anterior porque este grupo deja botellas de Gatorade en cantidades nada despreciables, no sé si como forma que entendamos la grandeza del esfuerzo físico que hacen, que trasciende los esfuerzos de cualquier mortal. Es su huella. A gente superior ¿Por qué no recogerles sus botellas de Gatorade? Lo que sudan bien lo vale.
Solo espero que en algún momento las alcaldías recuperen sus competencias -lo harán con el voto, entre otras cosas- y tengamos empresas privadas y públicas eficientes, de manera de poder recibir los recibos y dejar de adivinar como hago ahora, y que la gente no ensucie tanto; que la liberación la hagan por otras vías -una interesante, que este país esté en condiciones de competir en el mundo, frente a sus pares, y sea menos un bazar de productos o corotos- para que cuando regresen los barrenderos, su trabajo sea no recogerle la basura a las personas sino mantener lo que ya por conciencia aprendimos a cuidar.  
Una pregunta al que me lee.....¿Usted está en alguno de estos grupos?

sábado, 24 de noviembre de 2012

Ponderación y equilibrio
Me equivoqué. Tal vez no. No lo sé. El hecho es que pensaba que el miedo había perdido fuerza en la sociedad venezolana. Aunque tampoco sé si es miedo, pero asumiré que lo es. 
Durante 2010 -antes las elecciones del 26S- el miedo era visible, se manifestaba con mucha fuerza en la idea que la Unidad no sacaría "más de 43 diputados". Confieso que fue la primera vez que vi tan cerca el miedo como expresión social. Juraría que mucha gente en verdad no quería que la Unidad sacara más de 43 diputados para no hacerle mucho peso al gobierno y evitar las molestias de Chávez. "Inconscientemente" personas que no son pro gobierno apostaron a ese resultado y su lenguaje -y la intensidad del mismo- lo mostraban. 
Cuando salió la campaña "Pa'que coja mínimo" la reacción del público premium opositor no fue buena. Allí fue que me di cuenta que el miedo como forma de control político existe. 
Lo había estudiado en los libros cuando cursé psicología social. Sabía de los mecanismos de "falsa conciencia y opresión" o de las "cirugías de la conciencia" para controlar a grupos humanos; para dominar a la gente, para someterla, sin que se de cuenta. Había leído sobre el Terror Management Theory (TMT) y el System Justification Theory (SJT) que explican cómo las personas, al final, justifican sistemas que los oprimen y les hacen daño, y terminan razonando, "No será lo mejor, pero mal que bien, allí voy" o "Es que las alternativas que hay no me gustan, mejor sigo con lo que hay". En dos platos, "el sistema no me gusta, pero soy feliz"
Algo de eso noté luego de examinar las reacciones a la campaña "Pa´que coja mínimo". Tal vez la campaña rompió el equilibrio del "oprimido pero feliz" -el sueño de cualquier dictadura para lograr "la paz y la estabilidad"- y puso en público la necesidad de hacer algo al mostrar una campaña que estéticamente molestó la sensibilidad de mucha gente que prefería cuñas menos desafiantes para la conciencia.  
Este primer encuentro con el miedo no fue grato. Persuadir a personas que eso no sería así y que el tema central de la campaña de la Unidad, "Una AN de control y equilibrio" tendría aceptación en el electorado, me desgastó mucho y en ese momento fue cuando comencé a distanciarme de muchas cosas y personas, y a sumar "enemigos", al menos desde que entre en la MUD, en junio de 2009. 
No me considero un "luchador" ni nada por el estilo, sino una persona cualquiera que se metió en una organización para aportar y ver si puedo ayudar a evitar que una dictadura de nuevo cuño se instaure en Venezuela, como efectivamente ocurre. 
Tan eficiente es, que los sujetos de la opresión no lo perciben así, en la fantasía que libertad es "hacer lo que me da la gana", y en eso, el gobierno de Chávez sí se destaca. Puedes orinar en la calle o matar a alguien, y es muy probable que no te pase nada. Si logras construir un discurso del "resentimiento social", tal vez del gobierno te feliciten y formes algún "colectivo" para agredir a los "escuálidos" o para tomar alguna propiedad a la fuerza para "hacer un centro cultural". Tampoco habrá sanción para eso. Solo silencio que significa aprobación.
La dictadura de Chávez es una rara mezcla de dinero, miedo (que no terror, "por ahora"), y anarquía. La "santa anarquía" de Coto Paul, que siempre recordaba el finado Domingo Alberto Rangel Bourgoin. 
Digo esto porque cuando uno ve los rostros de verdaderos "luchadores por la libertad" -la más notable en tiempos recientes Aung San Suu Kyi- se notan las huellas del desgaste. No hay dudas que las dictaduras -las viejas y las nuevas- son "roba años" en el sentido que quienes luchan por la libertad no solo deben enfrentar un aparato de represión estatal sino la propia desconfianza de las personas por las que luchan, quienes a su vez viven una tensión entre su conciencia y la vida gris, pero estable y con algunos espacios de libertad, que ofrecen las dictaduras. 
Ser "sujeto de derechos" suena bonito, pero en una dictadura no es fácil. Es más rentable ser "sujetos de necesidades" y por eso las formas de gobierno autoritarias tienen ese sex appeal. Sentirse relevado para vivir, es placentero porque la vida también es displacer, y eso explica por qué mucha gente da el paso y termina aceptando un sistema que los oprime, y por qué los "luchadores por la libertad" se desgastan, porque convencer para hacerse cargo de la vida es toda una tarea. Hay gente que no quiere hacerlo aunque cree que lo hace. 
A partir de 2010 comencé a hablar del "clima de ponderación y equilibrio" para referirme a cómo la sociedad, cuando percibe un asunto que potencialmente pueda cuestionar al gobierno en su naturaleza y, en consecuencia, aquél puede reprimir o coaccionar, lo evade, pero no de forma abierta sino que lo hace de forma ponderada y equilibrada; es decir, no habla del tema, lo ignora, lo deja pasar, "se hace el loco"; o lo modera, al pedir "pruebas", al agregar dudas sobre el mismo o, sencillamente, se cambia de tema.
Para decirlo de forma coloquial y vulgar, "nadie quiere peo" -ni los del gobierno, tampoco los de la oposición, y menos los ni nis y lights- porque "tener un peo" en una dictadura es costoso (expropiación, cárcel, muerte -física, social, o ambas- o exilio). 
Cuando se percibe que puede haber "un peo" automáticamente aparece el "clima de ponderación y equilibrio" que actúa como amortiguador para que las cosas se mantengan dentro del marco permitido por el gobierno. Es un comportamiento que no es "consciente" sino "inconsciente", que puede llegar incluso a la censura del propio pensamiento en ciertos asuntos; a evitar pensar en ciertas cosas porque el solo hecho de pensar que el gobierno las pueda saber o conocer, anula el pensamiento. Una suerte de "auto censura cognitiva". 
En las democracias hay peos, en dictaduras (las nuevas), hay protestas, cierres de vías, pero no hay peos, es decir, no se cuestiona la naturaleza de la dictadura sino se asume su marco, lo que la estabiliza (mientras no cuestione la naturaleza de la dominación).
Pero como dije al inicio de esta entrada, como que me equivoqué. El miedo sigue allí. Ahora "viendo en el retrovisor", la diferencia entre 2010 y 2012 es que en 2010 el miedo era silvestre, natural, espontáneo. En 2012, es una institución -tal vez por eso no se percibe- porque ya es rutina, porque ya se "normalizó", ya es cotidiano. Esto puede explicar por qué las dictaduras logran esos climas de "estabilidad" que exhiben al mundo como prueba de su fortaleza y su mejor desempeño: es que el miedo ya es rutina y a la manera de Foucault, la gente lleva su propio rolo que es el clima de ponderación y equilibrio, suerte de rolo para disciplinar cualquier pensamiento que se salga de lo permitido, que opera -como diría Engels- en el pensador consciente pero con una conciencia falsa
De otro modo, el miedo está integrado; embedded en la sociedad y en las personas. Ya forma parte de la identidad personal y social. 
Cuatro hechos recientes apuntan a que lo dicho previamente puede tener base.
El primero. Hace tres o cuatro semanas, el gobierno anunció la "intervención" de la Policía de El Hatillo.
Pensé que en un municipio en donde hay tantos pre candidatos para dirigirlo, habría alguna respuesta, alguna opinión; ni siquiera esperaba un peo sino una posición ante una medida que puede gustar a muchos -por las críticas a la Policía de El Hatillo- pero que abre la puerta a la intervención en un ente municipal, y es sabido que las intenciones del gobierno son acabar con el "Estado federal y descentralizado". Al menos un alerta, una explicación, una posición. Nada.
Esto se hizo más visible cuando los pre candidatos hatillanos son muy diligentes para llenar los buzones del mail o "pines" con invitaciones a bailoterapias, fiestas, actos, jornadas, o de cualquier guateque. 
Aquí no ocurrió eso. Como hipótesis, pienso que la sola idea que fijar una posición aunque fuese light pudiese significar un peo con el gobierno, llevó al silencio global. Nadie quiere peo. 
Entiendo que en Venezuela pensar que habrá un liderazgo transformador o carismático social es mucho pedir, pero pensé que la tarea del liderazgo es orientar, invitar, persuadir, asumir, arriesgar........todavía no pierdo las esperanzas que el modelo de liderazgo venezolano sea algo más que invitaciones a templetes. 
El segundo. Como saben todos, la violencia en Venezuela es algo "natural", pero los comportamientos violentos tienen sus ciclos, sus momentos.
Uno que aparece cada cierto tiempo -cada vez más "refinado"- es el de quemar gente. Se queman indigentes. Se queman delincuentes en especies de hogueras. Se quema a los padres, a la pareja, al vecino. Se quema con ácido. Se quema con gasolina. Se prefiere quemar cuando la gente duerme. Se quema con planchas. Se quema por cualquier motivo (por ejemplo, pedir ayuda para lavar los platos). Se quema, se quema.....no sé si el nirvana o la afirmación de identidades deterioradas, lleve a la fantasía que al quemar, ocurrirá la purificación o la limpieza que tanto busca la sociedad venezolana. Tal vez cree que regenerarse sea borrarse a sí misma con el fuego que purifica. O tal vez proyecte su propio deseo de destrucción. 
Un acto de destructividad extrema, pensé que también generaría algún tipo de respuesta, comentario, opinión, posición......no, nada. Ya es una noticia "normal", como todo en Venezuela. Nadie quiere peo.
El tercero. El 22-11-12 otro avión militar cayó, con un fallecido. En lo que va de 2012, van 4 accidentes de naves militares. El primero ocurrió el 30-1-12. El total de fallecidos solo en 2012 suma 16 personas. 
Desde 2006, solo en "ala rotatoria", han ocurrido 9 accidentes con 39 militares fallecidos y 31 heridos. 
Todavía no se sabe qué pasó en el accidente ocurrido el 18-5-12, el penúltimo al del 22-11-12. Es seguro que de éste tampoco sepamos el por qué. Todo se resuelve con tres días de duelo y un ascenso post morten. Es mejor no preguntar por qué ocurren los accidentes. Nadie quiere peo
El cuarto. El caso de violación a la jueza Afiuni. Supe del caso el día 22-11-12 por la columna Run Runes de Nelson Boccaranda. Pensé que en Twitter el asunto, por su gravedad, traería cola. No, uno que otro RT. Imaginé que sería titular al día siguiente en medios importantes. Tampoco. El sábado 24-11-12 el caso comenzó a mostrar su cara en los medios, aunque de forma tímida. "Presuntamente", "supuestamente" abusada. Los "presuntos" que garantizan pisar seguro, para no causar molestia a algún censor del gobierno.
Un caso así cuestiona a cualquier gobierno porque revela una agresión institucional y en el caso de Afiuni, un "crimen del odio" porque la jueza es el chivo expiatorio de la pelea que Chávez tiene con Eligio Cedeño. La factura la pagó Afiuni y la violación es una agresión del Estado para cobrársela. No es un caso fortuito, accidental, sino hecho con toda la intención, amparado en la inexistencia de derechos y de instituciones que los garanticen en este país "que es uno de los más felices del mundo", como no se cansa de repetir la propaganda oficial. La "felicidad" que abusen de ti y no ocurra nada.
En Twitter sigo a más mujeres que hombres, pero pocas por no decir ninguna, reaccionó a la noticia. Ni siquiera el "género" ayudó a una reacción, por simple identidad femenina. No era Afiuni la abusada solamente, pudo haber sido cualquier mujer que fuera "objetivo político" del gobierno.
¿Que hablar de una violación es traumático y humillante para quien lo sufre? Sí, pero ¿Si el Estado es el responsable del abuso, hay que callarlo solo por pena? ¿Cuál es el deber en una democracia? fueron los pensamientos que tuve al notar la poca reacción a la noticia.
De las pocas reacciones que registré en mi cuenta de Twitter ninguna fue a favor de la jueza. 
Un número de ellas son versiones de lo que en psicología social llamamos "culpabilización de la víctima" -es decir, lo que le pasa a las personas es porque lo merecen- al afirmar que la noticia del abuso es parte "de una estrategia publicitaria para vender el libro de la jueza", y también se culpó al medio cuya información hice el RT, Ultimas Noticias, "porque hace amarillismo".
Otra versión de la culpabilización indicó que Afiuni "no es ninguna santa", sugiriendo que la violación en alguna medida, es merecida.
Finalmente, otros comentarios que revelan una profunda degradación humana, indicaron que la jueza "no estaba buena" para ser abusada. Lo preocupante en este comentario, es que tuvo algunos RT.
Lo cumbre es la declaración de la Ministra de la Mujer quien en un tono "ponderado y equilibrado", expresó que "de ser verdad lo dicho por Afiuni" se "hará una investigación y se castigarán a los culpables".
Resalta que para la ministra el caso solo existe si se hace una denuncia que, según ella, hasta ahora no ha ocurrido, pero no le dio mayor importancia al hecho. Lo que ocurrió -se desprende de la declaración- no es grave; la funcionaria habla como si no hubiese ocurrido una violación sino que a Afiuni no le sirvieron el desayuno, y "eso será investigado" ¿Alguna indignación de la ministra, campeona del "género"? No. Ninguna. 
Ni siquiera la ministra solicita de oficio abrir una investigación porque el caso ya es "público y notorio". La violación es una noticia más, algo sin mayor trascendencia, para la ministra.
Ni siquiera las también "campeonas del género" y del "derecho de las mujeres", las luisas (Estela y Ortega) y la Defensora del Pueblo, han dicho algo. Solo silencio. La gran bandera de la Fiscalía ahora es el control de las clínicas estéticas, pero uno se pregunta cómo un Estado que controla hasta el valor del metro cuadrado residencial, no controla centros médicos piratas que ya cobran vidas de mujeres. Un Estado bueno para acumular poder, pero malo para proteger a los ciudadanos. 
No sé cómo ira a evolucionar este caso. Lo que hasta ahora he visto indica que en una cosa tan grave como es la violación amparada en el Estado y que configura un "crimen del odio", no ha generado mayor interés. Es una noticia más, y la Ministra de la Mujer debe estar satisfecha. Su conciencia no será interpelada.
Pero también la sociedad venezolana debe estar satisfecha. Nadie quiere peo. Es mejor voltear y no ver este caso y si lo veo, responsabilizo a la juez de lo que le pasó, "total, quien la mandó a liberar a Cedeño". 
El miedo hace que hagamos cosas vergonzosas y las justifiquemos de forma "ponderada y equilibrada". Nadie se siente mal. Nuestras conciencias están tranquilas. Nuestras vidas siguen como si nada, en los pocos espacios de libertad que deja el gobierno (los viajes, la compras, el teatro, los libros, las catas, la comida, la gastronomía, el running, el gimnasio en la calle, las ferias navideñas; nuestra versión del Black Friday, las ferias del gobierno para comprar el pernil a 16 "BsF", como parte de la "felicidad socialista", y las citas de la "gran filosofía", la vida es una y hay que vivir el presente.....¡Guaooo qué profundo!). 
Nada que perturbe, nada que irrite, es la consigna. Así se sobrevive en una dictadura. Me equivoqué, sí. No debí escribir este post. Se lo tragará el clima de ponderación y equilibrio.

miércoles, 14 de noviembre de 2012


Liderazgo
El mundo parece tener desafíos de todo tipo. Uno de ellos, es la frivolidad del liderazgo. El caso del affair del General David Petraeus es la guinda de la torta de una serie de casos que apuntan a que el liderazgo se concibe como una posición que da derechos adquiridos y no como una posición en la que hay que asumirse como portador de cambios o, al menos, como ejemplo para las personas o seguidores. En este tema, el viejo adagio de Nobleza obliga, sigue siendo válido. 
Hay casos sonados. El del ciclista Lance Armstrong, la cúpula que manda en China -los llamados "Príncipes"- y también hay en Venezuela. El caso de Juan Carlos Caldera es un buen ejemplo
¿Qué tienen en común estos ejemplos? Excluyendo el caso de China que es una estructura nepótica la que en nombre del socialismo, construyó una clase de privilegiados que es la dueña del país, los demás son individuos en posiciones de liderazgo. 
El New York Times reveló que la familia del Primer Ministro chino Wen Jiabao tiene una fortuna cercana a los 2.700 millones de dólares. O como los hijos de los jerarcas del Partido Comunista de China chocan Ferraris.
Algo de eso hay en Venezuela. Hace unos años, el hijo de un "Príncipe bolivariano" de PDVSA chocó un Lamborghini en Miami, y algún día se conocerán las fortunas de los "Príncipes bolivarianos" (y "Princesas") y sus familias, quienes en nombre de la "salvación del planeta" han salvado sus cuentas de ahorros, exiguas en 1998. 
Los otros tres casos -Petraeus, Armstrong, y Caldera; cada quien en su nivel- tienen como identidad que son personas que representaban ideas, valores, instituciones o las tres. Y los tres fallaron al no estar a la altura de lo que representaban. Es lo que llamo la frivolidad del liderazgo. En no asumirse como tal, sino en vivir del estereotipo actual del liderazgo (centrado solo en la "admiración de las masas") o de las "prerrogativas" del ejercicio del liderazgo. Es lo que hoy parece ocurrir. Nadie se quiere asumir, sino muchos consideran que llegar a la cúspide es el acceso al mundo de los privilegios. 
En tiempos tan ayunos de ejemplos y en donde la tecnología permite que la gente maneje mucha información -el problema con "Rosita" no es si es una chica "decente" (?) sino que su caso muestra cómo la justicia socialista no sirve para nada. Lo que modela es que si tienes una "palanca", puedes hacer lo que quieras; robar, matar, estafar, engañar; y por eso la violencia en Venezuela va en ascenso, porque lo que se modela es eso, mientras no te metas en política, tienes License to kill- es que es imperdonable que quienes tienen posiciones de liderazgo, fallen.
Lance Armstrong fue un líder deportivo y personal. Se recuerda como a comienzos del Siglo XXI, se hicieron famosas las pulseras de LiveStrong. Llevar una era un símbolo no solo de lucha sino de solidaridad. 
El ciclista no solo era ejemplo en el deporte sino en la lucha contra el cáncer. 
Armstrong atrajo muchos seguidores entre otras cosas porque modeló con el estereotipo del Iron man. El estereotipo del hombre indestructible, atractivo en una sociedad menos amigable como la de ahora y más solitaria, que no tiene el tejido social que ofreció el Estado de bienestar en el pasado. Un líder para la sociedad de Robinson o los concursos en donde había que "eliminar" a los concursantes que no rindieran. En definitiva, el líder para sociedades donde solo los más aptos sobreviven. 
Todo resultó una farsa. Recuerdo que hace semanas, al escuchar el programa de Ana Vaccarela y Jesús Rivero Bertorelli en KYS -un programa muy bueno, de paso- entrevistaban a un conocedor del deporte que habló de cosas interesantes sobre el caso Armstrong, pero mostró la contradicción: censuró acerbamente al ciclista, pero al mismo tiempo expresó "admirarlo" por lo que representó en un momento o, pienso, por los sueños de grandeza que Armstrong recreó en muchos. 
No solo el liderazgo es frívolo sino también los criterios para evaluarlo. En una época en donde la trampa "se normaliza" ¿Por qué no admirar a alguien que aunque haga trampa, llega a la cúspide? "El fin justifica los medios", dirán los maquiavelólogos que abundan.
El caso Petraeus todavía está en desarrollo, pero diría que el general cedió a la sensualidad del poder, tal vez por sus propias características de personalidad. Al leer su hoja de vida en West Point se concluye que el militar es un high achiever que combinó capacidad de trabajo con el olfato para estar en el sitio adecuado en el momento oportuno. Cuando la Guerra en Irak se estancó, apareció Petraeus con su propuesta del surge que ofreció una salida a Bush y que gustó a Obama. Lo demás, es historia conocida.
Los relatos que he leído del caso -mayormente del New York Times y de la web Politico- me dejan la impresión de un Petraeus con una apreciación muy elevada de sí mismo, una cierta arrogancia luego de ser llamado un American Hero -EUA es una sociedad del rule of law pero lo militar, el sentido del duty que representa muy bien este sector, tiene un peso importante- parece que dio paso a una vida social que tal vez nubló la percepción del general. 
En 2006 apareció Paula y los unió lo que ambos admiran: ser achievers. La hoja de vida de ella en West Point también muestra una persona competitiva -atributo que en una mujer se desarrolla dentro de una escuela militar, en donde el machismo se nota más que en el mundo civil- y su currículum civil también es muy bueno. Un general sobrado y una biógrafa sobrada. Tenían que estar juntos. 
Pienso que Petraeus olvidó que representaba el American Hero y su estima inflada lo llevó a ser frívolo al tener una relación con su biógrafa. 
No quiero caer en el juicio "moralista" -aunque estar casado durante 38 años genera obligaciones y un respeto a tu esposa e hijos cosa en la que también Petraeus falló- el General debió considerar las consecuencias de su relación con la Broadwell. La señora, sin duda, es un caramelito de 40 años -es bonita, luce de trato agradable y espontánea, y académicamente interesante- pero eso no excusa el fallo del General. 
Finalmente, el caso de Juan Carlos Caldera. Que haya ido a casa de Ruperti con una camisa con su nombre y a recibir una cantidad de dinero, revela no solo una ingenuidad -y arrogancia- gigantescas sino una tremenda irresponsabilidad, cuyas consecuencias todavía la Unidad paga. 
También me luce que Caldera sobre-estimó su imagen de sí mismo y se dejó encandilar por la frivolidad del mundo de los Ruperti. Como Petraeus, olvidó lo que representaba, pero las consecuencias están allí.
Una candidatura sobrevenida de Capriles en Miranda -a lo mejor si Caldera se hubiera mantenido como candidato de la Unidad hubiera ocurrido igualmente, pero la justificación para el regreso de Capriles hubiese sido más difícil, y creo que con el regreso de Capriles, Miranda ganará un buen Gobernador que será reelegido pero Venezuela perdió un líder político- y algo que se ve ahora, luego del 7 O.
Gente que piensa que entre el gobierno y la Unidad hay algún "acuerdo" secreto o que el gobierno compró a líderes de la Unidad porque cuando ven el video de Caldera y al mismo tiempo ven los abusos del gobierno en el CNE, llegan a la conclusión que "Hay algo encerrado, porque si Caldera era el representante de la Unidad ante el CNE ¿No hay algo allí?". Los más golpeados por el resultado, llegan a decir que "nos estafaron" y dan como razón, "Pero si Caldera era el representante de la Mesa ante el CNE"
Aunque esta asociación no es cierta y es lo que en psicología social llamamos "correlación ilusoria" -en cristiano, pegar cosas que no van pegadas- para mucha gente es cierto, porque les hace sentido, porque atan cabos sueltos uniendo cosas que no son, pero que da sentido, que "lucen lógicas". 
Cuando leí sobre el caso Petraeus vinieron a mi mente los casos Armstrong, Caldera, y en menor caso el de China.
Los tres no tuvieron conciencia de lo que representaban. El ciclista cedió a su propia grandeza, a ser más que un hombre, un súper hombre. Su ambición lo llevó a la caída. Los otros dos, a la sensualidad del poder. La frivolidad fue la caída de ambos. 
Ninguno de ellos se preguntó ¿Es válido lo que voy a hacer dado lo que represento? 
Nótese que no hago un juicio moral, porque al poner la afirmación en forma de pregunta, dejo la puerta abierta a que se realice el comportamiento cuestionado, pero a interpelar a la conciencia por eso; con lo que no busco al hombre perfecto, sino al hombre que interpela su conciencia, consciente de las tentaciones pero consciente de lo que representa.
Es decir "Paula me atrae, pero ¿Debo hacerlo? tengo 38 años de casado, la sociedad percibe en mi un modelo ¿El poder es para esto? ¿Es correcto con mi esposa e hijos? ¿No debo dar el ejemplo?". Es lo que me hubiera preguntado de ser Petraeus. 
"Me llamó Ruperti para ir a su casa ¿Debo ir? ¿Qué implicaciones tiene eso para la Unidad, dado que soy su representante ante el CNE? ¿Debo acercarme a alguien vinculado al gobierno como Ruperti? ¿No es mejor que informe a mi partido y pregunte a políticos con experiencia, cómo ven esto antes de tomar una decisión?". Es lo que me hubiera preguntado de ser Caldera. 
En un tiempo en que el liderazgo está rodeado de flashes, cámaras y es algo cercano a una portada en Vogue, Hola, o alguna revista para el target premium, tener presente una cierta analogía de la "ética de la responsabilidad" de Weber con el liderazgo, no vendría mal.

lunes, 13 de agosto de 2012



Dos libros y un DVD sobre Leopoldo
No acostumbro hacer comentarios sobre los libros que leo en el Blog. Los dejo para twitter y sí coloco en la sección del Blog, Compartiendo lecturas recientes, el libro y si es "muy recomendable" o "recomendable".
Tampoco acostumbro comentar sobre las películas que veo. 
Sin embargo, voy a romper estas reglas para comentar dos libros y un DVD. Textos e imágenes de los cuales no puedo ser indiferente u objetivo. Se trata de los trabajos del ingeniero Waldo Negrón titulado Leopoldo Sucre Figarella, su legado gerencial (2011, 344 PP) y del economista Jóvito Martínez Guarda, titulado Constructor en democracia. Leopoldo Sucre Figarella (2011, 217 PP).
El libro de Negrón tiene 33 fotografías y el trabajo de Martínez recoge 23 imágenes, muchas de ellas de los archivos familiares.
El DVD producido por Cinesa en 2010 dentro de la Colección Cine Archivo, se titula Leopoldo Sucre Figarella. Construyendo El Dorado, con guión y dirección de Andrés Crema y la asesoría cinematográfica de Carlos Oteyza. El documental tiene una duración de 32 minutos, y está narrado por Jaime Suárez con música de Daniel Espinoza. 
Waldo Negrón es ingeniero químico, graduado en LUZ. Desarrolló su carrera profesional en Guayana, y le tocó interactuar con Leopoldo cuando en 1987 formó parte del equipo fundador de Carbonorca.
Jóvito Martínez Guarda -quien falleció en 2011- es economista graduado en la UCV, con una importante trayectoria en el sector de la planificación y empresas públicas. Durante la gestión de Leopoldo fue Vicepresidente Corporativo de Planificación de la CVG.
Son tres aproximaciones a Leopoldo Sucre Figarella, pero que tienen un mismo propósito: acercarse al personaje, desde distintas aristas.
Negrón lo hace desde una perspectiva personal, centrada en los atributos de Leopoldo como gerente, con múltiples testimonios sobre Leopoldo. 
Martínez se acerca a partir del contexto de la infraestructura del país desde 1830, y cómo Leopoldo se desenvolvió en ella desde los puestos públicos que ocupó desde el 24-9-1960 -cuando es designado Gobernador de Bolívar por el Presidente Rómulo Betancourt- hasta el 17-10-1996, año en que fallece, pero cumplió hasta último momento con sus labores como Senador por el estado Bolívar, elegido en diciembre de 1993. Es decir, 36 años de servicio en posiciones públicas.
Cinesa lo hace desde la perspectiva de la modernización del país. De aquí el título que toma de una cita de Leopoldo, "El Dorado como ficción no existe ni podemos descubrirlo; pero El Dorado como fuente de trabajo, empleo, producción de energía y de riqueza; como palanca y motor de nuestro desarrollo, podemos y debemos construirlo".  
¿Qué tienen estos tres trabajos? 
Comienzo por el libro de Waldo Negrón. Luego, abordo el trabajo de Jóvito Martínez. Cierro con el DVD de Cinesa.  
Negrón comenta que cuando era un chico -en el Capítulo I- en su casa en Zulia, se hablaba de Leopoldo. Cuenta esta anécdota:
"De tal manera que en nuestra familia, y estoy seguro que para miles de familias venezolanas, se vivió una gran alegría cuando el 24 de agosto de 1962 se inauguró el Puente Rafael Urdaneta, el cual permitió una conexión rápida y directa entre Maracaibo y la otra costa del Lago de Maracaibo, con lo cual se rompió el relativo aislamiento de la capital zuliana. En mi mente resaltan aquellos comentarios de mi padre, quien expresaba, 'Gracias a Leopoldo Sucre Figarella, tenemos puente en Maracaibo" (sin embargo, la construcción del puente fue una obra que tuvo continuidad durante tres gestiones en el MOP. La construcción se inició el día 24-4-59 durante la gestión de Santiago Hernández Ron al frente del MOP. Su sucesor, el ingeniero Rafael De León Alvarez mantuvo la continuidad y el puente llegó a un 50% de construido, y durante la gestión de Leopoldo finalizó la obra). 
Cuando el padre de Negrón enfermó y fue llevado al entonces Hospital Central de Maracaibo, se encontró de nuevo con el nombre de Leopoldo, en varias placas de agradecimiento en el hospital. El padre de Negrón volvió a decirle, "No te dije hijo, ese hombre ha hecho mucho por Maracaibo. Su mano amiga ha sido muy útil a Venezuela"
Todo esto, más haber trabajado con Leopoldo, llevó a Negrón a escribir este libro. 
Lo primero que celebro del libro, es que está escrito para el layman. Se lee bien, y como dice el Prólogo escrito por Pedro Acosta, el trabajo no tiene pretensiones académicas o literarias, lo que es una fortaleza. Es un libro espontáneo, que se aleja de ese estilo nuevo que se ve en Venezuela de hacer de todo una conversación literaria o protocolar para aparentar que se es culto. 
El libro de Negrón rompe con eso -ese aparentar que se es culto intuyo es una consecuencia del clima de censura de la dictadura de Chávez, porque una de las primera bajas en una forma de gobierno así es la espontaneidad y todo el mundo sigue guiones porque "hay que portarse bien" para mostrar que se es "ponderado y equilibrado"- y recupera una espontaneidad que hace de su texto una lectura agradable y rápida, lejos de las poses "intelectuales" que se ven hoy en día.
Lo segundo, es que el autor hizo una investigación hemerográfica bastante completa, que resultó en un libro muy estructurado, aunque no lo parezca de entrada.
El libro tiene cuatro partes. 
La primera y la más extensa, es el paso de Leopoldo por la CVG durante el lapso 1984-1993. 
La segunda, es la síntesis del autor sobre las habilidades como gerente de este guayanés, que Negrón titula El decálogo gerencial de Leopoldo.
La tercera -una de las mejores partes del libro- es el testimonio de 14 personas que conocieron o les tocó interactuar con Leopoldo. 
Digo que es una de las mejores partes, porque Negrón hizo una buena selección de entrevistados que van desde personas que eran contrarias a la corriente política de Leopoldo -AD- hasta gerentes que trabajaron con él en la CVG. Políticos, gerentes, trabajadores, profesionales; en fin, una diversidad interesante. 
Lo valioso de esta parte, es que muestran a un Leopoldo alejado del estereotipo público que hay hacia él (un gerente eficiente, pero autoritario; el "Zar de Guyana") y revelan las diferentes facetas de Leopoldo, no solo como gerente sino como persona.
Finalmente, una reseña biográfica de Leopoldo, que  se mezcla con una reseña del origen de los Sucre Figarella, realizada por el Cronista de Ciudad Bolívar, el historiador Américo Fernández. 
A partir del libro, puede decirse que doctrinariamente, Leopoldo era de una corriente que él denominaba -y se me quedó grabado de tanto escucharlo en su casa- "el proyecto democrático liberal", que lo interpreto como la manera criolla de concebir un modelo socialdemócrata en donde el Estado promueve las condiciones para que los particulares generen riqueza y desarrollen un país, en un equilibrio Estado-mercado.
Esta idea la plasma muy bien Negrón al comentar los acercamientos de Leopoldo con el sector privado nacional e internacional, al mismo tiempo que su visión para construir obras que permitieran el desarrollo del país, con sello de calidad, rapidez, y armonía. Un Estado serio, y unos trabajadores y capitalistas serios buscaba Leopoldo, y no los "tiburones del capitalismo" (como los llamaba), a la caza de los activos del Estado, pero carentes de una visión de desarrollo nacional. A mi modo de ver, lo fundamental era una visión de una totalidad nacional, con sus partes autónomas, con vida propia, pero que interactuaran en función de la meta de lograr resultados y de armonía en lo social.  
Una visión que también aceptó los cambios, y Negrón comenta cómo Leopoldo supo tomar de las experiencias gerenciales de Japón -en boga durante los 80, los años en que estuvo al frente de la CVG- lecciones para traerlas a Venezuela. 
Esta visión lo llevó a chocar con intereses poderosos, especialmente durante el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez, en el cual la ola privatizadora y de reducir el Estado tomó fuerza. 
Leopoldo se opuso a esta corriente, en mi opinión no tanto por una defensa a ultranza del estatismo, sino porque vio que la reducción del Estado traería inestabilidad política por la naturaleza codiciosa de muchos de los grandes capitalistas criollos. No se equivocó.
Leopoldo fue de una generación que nació en un país pobre y no democrático, pero que como profesional, aportó para el desarrollo de la sociedad, junto a miles como él, el esfuerzo para revertir esa condición. Pienso que esto lo llevó a ver la necesidad de buscar siempre un equilibrio entre el Estado y el mercado, al tener como norte no debilitar la posición del Estado en cuanto a sus riquezas. Un Estado eficiente es sinónimo de paz y gobernanza, a los ojos de Leopoldo y lo más importante, eso no colide con el mercado o la inversión privada, como se ve hoy, que se asumen irreconciliables y no de equilibrio. 
Me atrevería a decir que los vio como factor de estabilidad y por eso fue crítico con las privatizaciones sin más. Diría que no era enemigo de las privatizaciones per se, pero sí rechazó las privatizaciones que rompieran ese equilibrio, seguramente consciente del trabajo que le tomó a su generación y a las precedentes, lograr la paz de Venezuela, algo que las generaciones posteriores lo tomaron como un hecho dado y no consideraron en sus programas la necesidad de mantener el equilibrio logrado, solo desmantelar al Estado y creer ingenuamente en el trickle down y en un cambio de la dirección política, que muchas elites pensaron sería Chávez. 
Leopoldo tenía una visión holista de las cosas -otra de sus expresiones que nunca olvido, cuando iba a su casa y hacía desastres, jurungando en su estudio, me decía en tono regañón, "cada cosa en su lugar, y un lugar para cada cosa"- que lo llevaba a examinar las consecuencias de cualquier iniciativa para todo el sistema, y no se quedaba con las partes. Eso explica su visión, su capacidad de anticipar cosas, su responsabilidad, que muchos traducen como una inteligencia excepcional. 
La idea del equilibrio y de la fluidez, son centrales en el pensamiento de Leopoldo. Recuerdo otra frase en esta línea, "El problema del tránsito es un problema de mecánica de fluidos"
Es la idea que las cosas se mueven, cambian, pero producen un equilibrio que es lo que garantiza el desarrollo. Lo importante, es preservar el equilibrio y esa tarea le corresponde al Estado porque tiene activos que lo garantizan y que deben ser cuidados de los "tiburones del capitalismo". Más sencillo, Leopoldo temía que en Venezuela pudiera ocurrir algo como pasó en la URSS post comunismo, cuando las mafias del comunismo se hicieron de los activos del Estado sin ningún plan o visión. 
Tal vez por eso las obras que promovió desde los puestos que le tocó estar -decía Leopoldo otra expresión que también grabé en mi memoria; que él no "tenía combos, sino trabajaba con el personal existente"- poseían ese sello de ir más allá de una necesidad, y apuntaron a solidificar ese equilibrio que permitiera la fluidez entre el mercado y el Estado, con la consecuente calidad de vida como experimentó Guayana durante los 80. 
En resumen, Leopoldo estaba más cerca de la idea del desarrollo tipo japonés que la idea de desarrollo de tipo norteamericano, pero aprendía de las dos. Esta aparente contradicción fue posible por la vasta cultura de Leopoldo, aunque no lo aparentara y tampoco creo que le interesaba mostrar que era alguien culto. No vivía para agradar o para "el qué dirán". 
Recuerdo los domingos en casa de Leopoldo, en donde la familia y amigos se reunían a compartir ese día de descanso (en tanto Leopoldo no estuviera trabajando, que era lo común, como pasó con los Sucre Figarella en general. En mi casa no había fines de semana totalmente libres, papá en el trabajo el sábado en la mañana e incluso los domingos. Con Leopoldo fue igual), primero en el bar de su casa -en Cumbres de Curumo, La Milagrosa- y se hablaba de todo, política, historia, viajes, bebidas, comida, anécdotas; para luego terminar con un suculento almuerzo preparado por mi tía Cruzana (Tata), que rodaba en la famosa mesa japonesa del comedor. Tengo en la memoria, por ejemplo, las interesantes conversaciones de Leopoldo con mi tío poeta, Guillermo Sucre Figarella, acerca de Tolstoi, Borges, Montaigne, Whitman, o Camus. 
En muchas ocasiones, esas agradables veladas se acompañaban con música que, pudiéramos decir, se ponían en las "familias adecas", como La Billos, tocadas en "el picó" (Navidad que vuelve/Tradición del año/Unos van alegres/Otros van llorando). 
Por ejemplo, en casa, era una fija que todos los viernes en la noche, pusieran Florentino y el diablo, en la versión larga con el Carrao, "Ah, cuñao Venancio".....y, por supuesto, era "obligatorio" colocar Serenata Guayanesa
También, se escuchaba a Jesús Sevillano, Quinteto Contrapunto, Los Cuñaos, y propio en una "familia adeca" o cercana a la "izquierda", las versiones en disco de Píntame Angelitos Negros o Las Uvas del Tiempo de Andrés Eloy Blanco -la segunda, religiosamente, se colocaba cerca de terminar el año, el 31 de diciembre como a las 11:40pm, para recibir el año nuevo, "Madre, esta noche se nos muere un año. En esta ciudad grande, todos están de fiesta....", en el equipo de sonido de papá, un Pioneer- en la voz de Balbino Blanco Sánchez. Tengo en casa guardados los LP como recuerdo de esa feliz época y música, que hablan cosas de Venezuela. 
Echo de menos en la estructura del libro de Negrón, un capítulo sobre los tiempos finales de Leopoldo al frente de la CVG. También Guayana se vio afectada por el intento de golpe de 1992 ¿Cómo fueron esos momentos posteriores a los intentos de golpe, caracterizados por una suerte de conspiración general de todos los factores contra AD y Copei (contra la democracia, en definitiva)? 
Carlos Andrés Pérez fue sacrificado por una clase política, económica, y cultural irresponsable ¿Cómo vivió Leopoldo esos momentos?
También, un ejercicio de prospectiva, si es posible ¿Qué diría Leopoldo de la situación que hoy vive Guayana? 
Pienso que estos contenidos faltaron en el excelente trabajo del ingeniero Negrón.
Me tomo la molestia de citar algunos de los testimonios que recoge Negrón porque describen a un Leopoldo desconocido para buena parte de la opinión pública, alejado del estereotipo que hay sobre él (el Leopoldo "de verdad", pudiera decir).
Andrés Velásquez, Gobernador de Bolívar durante dos lapsos comentó:
"Tenía fama de ser una persona de mal carácter, pero lo cierto es que resolvía y tomaba decisiones(...)Además de un gran constructor, también era un interlocutor efectivo para negociar con los trabajadores. A Leopoldo Sucre se le respetaba y los trabajadores sabían que cumplía su palabra. Sucre era muy respetuoso de la institución sindical. Ese es un elemento que quiero resaltar, porque pocas veces se reconoce en Sucre, esa gran sensibilidad social(...)y valorar la importancia y trascendencia de los sindicatos".
Agregó Velásquez al hablar de una inauguración de una obra conjunta de la Gobernación y la CVG que, "Lo que me impactó de esa obra, era su impresionante calidad y los detalles de su construcción. Allí comprendí que Leopoldo Sucre ponía el empeño de construir obras de gran calidad, sin importarle donde estuvieran localizadas".
Sigue el hoy dirigente de la Unidad:
"Sucre demostró con hechos su esencia democrática. Respetaba profundamente los otros poderes oficiales y los liderazgos de quienes ocupaban esos cargos(...)Sucre sabía respetar la voluntad popular y era un defensor de la democracia y la actuación independiente de las diversas instituciones políticas(...)Debo reconocer que antes de recibir la Gobernación me habían insistido muchas personas en que Sucre Figarella era un gerente muy duro, mandón, y hasta autoritario. Al verlo actuar, al observar la manera de entender mi responsabilidad de gobernante regional, incluso siendo de organizaciones adversas, comprendí que esos comentarios eran completamente equivocados".
Pedro Batistini Castro, conocido guayanés expresó:
"Quiero resaltar un par de hechos muy ilustrativos de la calidad gerencial y honestidad de Leopoldo, luego que dejó el MOP el cual manejó casi 10 años y con presupuestos millonarios y luego de haber llenado de obras al país, Leopoldo no tenía casa ni carro.
"El primer hecho ocurre cuando a Leopoldo lo citan sus excompañeros del MOP para hacerle un reconocimiento a su extraordinaria labor y, sorpresa, resulta que en dicho acto, producto de una amplísima colaboración de muchísimos funcionarios del MOP, le han regalado un carro a Leopoldo"
El periodista César Solito Decán recordó:
"En otro momento presencié cuando Herminia, su eficiente y leal secretaria, le entregaba a Leopoldo una carta de los jefes de AD en Bolívar, recomendando personas para diferentes cargos en la CVG. Observé con asombro que Leopoldo destruyó la carta sin abrirla y la lanzó al cesto de la basura resaltando, 'No meto gente por méritos partidistas. La gente tiene que tener preparación. Los que recomiendan los partidos políticos suelen ser unas mediocridades"
Clemente Scotto, ExPresidente de la CVG durante el gobierno de Chávez, expresó:
"Recuerdo que cuando el contrato estaba en sus últimas discusiones (de Sidor), la situación se puso muy tensa y la representación de Sidor se negaba a terminar de aceptar las demandas de los trabajadores y a firmar el mencionado contrato. Pues resulta que Leopoldo Sucre se presenta en la mesa de cierre, donde luego de largas discusiones aceptó las solicitudes de Sutiss, para poner punto final a esa tensa situación. Luego, al momento de la firma del contrato, Leopoldo Sucre expresó, 'Quienes dirigen a Sutiss y sus asesores son gente dura y recia, pero es gente honesta que quiere el bien para Guayana. Respeto y reconozco este liderazgo de Sutiss'. Esta actuación de Leopoldo Sucre sentó las bases para que más allá de las diferencias, se establecieran unas relaciones de respeto mutuo, entendimiento, y cooperación, que redundaron en beneficio para la ciudad".
Finalizó Scotto:
"Sobre la personalidad de Sucre Figarella, dentro de lo que lo conocí, podría resaltar la característica de hombre serio, de poco hablar y más de mucha acción. Era una persona ensimismada, reflexiva, y observadora. Era exigente con sus colaboradores, a veces les reclamaba muy fuerte y hasta en público. Era un hombre austero, sencillo, y familiar. Tenía una familia muy estable y vivía sin lujos. No percibí que usara guardaespaldas".
Eliécer Calzadilla, ExSecretario de Gobierno durante el mandato de Andrés Velásquez complementó:
"Considero que el apodo de Zar de Guayana(...)no le va a Sucre, porque él no era monárquico ni autoritario, era un republicano y un demócrata exigente y estricto, que es distinto. Creo que ese injusto remoquete le afectó su imagen y pudo crear confusión en muchas personas. Leopoldo sí que tenía una franqueza casi brutal y eso en Venezuela, país de crónicas hipocresías, es una desventaja(...)Otra virtud notoria de Sucre era que tenía un olfato especial para identificar a los brutos, mediocres, adulantes, y embusteros(...)esos que medran en los predios de la administración pública venezolana".
César Mendoza, ExPresidente de Sidor afirmó:
"Yo no conocía a Leopoldo Sucre Figarella hasta el año 1984, cuando recibí una sorpresiva llamada suya. Me citó a una reunión y eso me resultó muy extraño dado que no habíamos tenido relación alguna(...)y me preguntó que si yo estaba dispuesto a ocupar la presidencia de Sidor(...)Debo decir que mis relaciones con el ministro Sucre se desarrollaron con mucha fluidez y armonía. Leopoldo Sucre dejaba trabajar, no interfería frecuentemente en mis actividades y me daba mucho apoyo cuando Sidor requería de su ayuda(...)Lo importante para Leopoldo Sucre era que se cumplieran las metas de la empresa(...)".
Jesús Seguías, periodista de Correo del Caroní durante la época de Leopoldo en la CVG, manifestó:
"Era un hombre de una austeridad absoluta, muy accesible y sencillo. A pesar de su elevado rango no usaba guardaespaldas ni era un hombre ostentoso. Manejaba un verdadero emporio empresarial, pero vivía de la manera más modesta(...)ni tenía esas rejas de seguridad que ahora existen en las oficinas de la CVG. Esa era la sencillez de Leopoldo Sucre. Todo el mundo podía acceder a la casa matriz e incluso llegar al piso 3, donde estaba la Presidencia, sin mayores inconvenientes. Aunque manejaba un imperio verdadero, era un gerente muy sencillo".
Sigue Seguías:
"Murió en la casa donde vivió toda la vida, después de haber manejado ese imperio de la CVG(...)Después que Leopoldo salió de la CVG, fue electo Senador de Bolívar y debió seguir visitando Guayana. En esos viajes llegaba a casas de amigos, porque no tenía casa ni un miserable apartamento donde llegar en Guayana. También sus hijos vivieron de la manera muy austera y nunca hicieron alarde de ser hijos de Leopoldo Sucre Figarella, ni nunca se aprovecharon del poder de su padre. Ellos vivían modestamente con sus familias"
Concluyó:
"Un aspecto importante del estilo gerencial de Leopoldo Sucre era que no pedía carnet político a nadie(...)En una oportunidad, unos dirigentes sindicales afectos al partido AD, le solicitaron que despidiera a unos gerentes de Venalum porque eran comunistas o ñángaras como se les llamaba, y Leopoldo respondió, 'Me importa un bledo las ideologías y las creencias políticas de ellos. Si son buenos gerentes en sus funciones, se quedan allí(...)'. Con Leopoldo Sucre Guayana tuvo pleno empleo, dado que el desempleo no llegaba al 5 por ciento"
Evelio Lucero fotógrafo que prestó servicios a la CVG, dijo:
"Sabía mezclar su carácter recio con amabilidad y buena educación. Solo que era muy reservado y familiar(...)Me siento orgulloso cuando hablo de Leopoldo Sucre, cosa que hago con regularidad"
Diego Castro, dirigente de los trabajadores de Alcasa comentó:
"Leopoldo Sucre fue un gerente de una gran credibilidad para los sindicalistas y trabajadores de Guayana. Su palabra era un documento que se consumaba a cabalidad(...)En una Venezuela donde las fechas son simples estimados que no suelen cumplirse, en la corporación de Leopoldo esas fechas eran sagradas y se respetaban plenamente(...)tenía mucha sensibilidad social y trataba de responder al esfuerzo de la fuerza laboral, pero también tenía presente las condiciones reales y concretas de Alcasa para satisfacer esas demandas. Para Leopoldo era esencial que se garantizara la sustentabilidad de la empresa".
Yunis Hernández, dirigente sindical de Sidor afirmó:
"Ese gesto y su paciencia de saber escuchar, sin interrumpir, sin molestarse, le hizo ganarse nuestro respeto y reconocimiento. Pudimos percibir su liderazgo, su credibilidad dentro y fuera de la CVG y las inmensas ganas que tenía de hacer cosas positivas para Guayana(...)Al ministro Sucre fue la primera persona a quien le escuché, en esas sesiones de trabajo, la expresión ganar-ganar. Leopoldo Sucre estaba muy claro en que ningún sector se podía imponer sobre el otro. Era indispensable la negociación, el entendimiento y la conducción del proceso sin llegar al conflicto(...)Tampoco se hacía proselitismo partidista dentro de las empresas. Leopoldo Sucre dio una demostración de gran convicción democrática".
Hay una anécdota que narra Negrón (Pp. 45-46), cuando se inauguró Carbonorca en 1991.
Leopoldo debía pronunciar el discurso oficial, y arrancó, pero leía en voz baja. La gente comenzaba a impacientarse. Algo pasaba. A los minutos, Leopoldo deja el discurso escrito y se acerca al micrófono y dice a los presentes, "En este discurso me escribieron que Carbonorca se construyó en 14 meses, pero yo sé, y muchos de ustedes también lo saben, que esta planta se construyó en mucho más tiempo. Así que no leeré este discurso. Yo no puedo leer esto, porque no les puedo mentir a ustedes y a la opinión pública, porque después se pierde credibilidad en la palabra de la CVG. Así que no leeré ese discurso". Así era Leopoldo.......
De la reseña biográfica el historiador Américo Fernández, éste comenta la detención de Leopoldo en 1952 por parte de la SN de la dictadura de Pérez Jiménez. 
En la familia, la verdad, no hablábamos mucho de esas vivencias personales (imagino que por lo duro que fue para mi familia vivir en la clandestinidad y casi todos los hermanos presos, exiliados, o confinados, recordar esas vivencias a los más muchachos como éramos en ese entonces, tal vez no era lo mejor), aunque sí de la dictadura de Pérez Jiménez como forma de gobierno. Sí sabía que dos tíos, Guillermo y Quico, les tocó duro la resistencia. De los Sucre Figarella, creo que fueron los que más trabajo pasaron durante la dictadura de Pérez Jiménez. Por ejemplo, Guillermo en el exilio en Chile, usaba periódicos para protegerse del frío porque no había más nada con que cuidarse. A Quico -Reinaldo, era su nombre clave en la clandestinidad- le tocó ser Secretario General de AD entre septiembre de 1956 hasta el 3-7-1957, cuando fue nuevamente detenido por la SN, y le siguió Simón Sáez Mérida, Secretario hasta la caída de la dictadura el 23 de enero de 1958.
Comenta Fernández que en la Cárcel Modelo -en ese entonces, prisión política; allí fue llevado Leopoldo- los presos tenían un "sonido protestario" ¡Vaya sonido, caramba!
"Si Pedro Estrada muriera/todo el mundo se alegrara/por lo menos los espías/los cabellos se arrancaran/".
Otra cosa que aprendí en el libro es que el Puente Angostura sobre el Orinoco inaugurado el día 6-1-1967, costó 178 millones de bolívares. Es decir, 178 mil "BsF", lo que hoy cuesta un carro más o menos.
Negrón sintetiza su densa investigación documental con lo que llama El decálogo gerencial de Leopoldo
1.-Motivación al logro
2.-Perseverancia
3.-Asumir retos
4.-Visión
5.-Optimismo
6.-Trabajar en equipo
7.-Seguimiento y más seguimiento
8.-Discreción y sentido de precaución
9.-Honestidad
10.-Responsabilidad
Por mi lado, con base en la lectura del trabajo de Negrón, construí Los 15 puntos de Leopoldo
1.-Administra bien el tiempo y ten una visión
2.-Toma el pulso a las cosas de forma directa. No te confíes de informes, y sé prudente con el manejo de la información
3.-Respeta el talento, sin importar la ideología
4.-La palabra compromete
5.-Di la verdad, aunque no guste
6.-La gente agradece que veles por su bienestar
7.-Puedes equivocarte, pero que no te entregues a tu trabajo con pasión, no tiene excusa
8.-Escucha, haz, no anuncies, e incorpora a todos
9.-Planifica y anota todo
10.-Las cosas forman parte de un sistema
11.-Ten a raya a los "depredadores de la cosa pública"
12.-No hay cosas imposibles, sino personas incapaces
13.-El apoyo político es fundamental para el éxito de la gerencia pública
14.-Argumenta tus ideas
15.-Cumple con las normas
Comento ahora el libro de Jóvito Martínez Guarda.
Es un texto muy interesante, editado por la Fundación Leopoldo Sucre Figarella en 2010.
Digo interesante, porque no es un texto laudatorio -lo que habla muy bien del autor y de la Fundación, de su seriedad- sino un trabajo que ubica a Leopoldo en el ambiente de la ingeniería en Venezuela. 
La ingeniería es la historia, y Martínez relata cómo Leopoldo se desenvolvió en ella como gerente público. 
Aunque el título apunta a hablar sobre Leopoldo, no noté que se hablara mucho o en forma de panegírico, sino más bien, es la historia de las dificultades que tuvo que superar Venezuela para tener un sistema de vías, y cómo la democracia asumió el "sueño de Guayana". 
El trabajo tiene dos grandes partes: la infraestructura pública desde 1830 hasta 1969, y la construcción de Guayana como polo industrial. 
El libro de Martínez me dejó muchas cosas. Comparto algunas:
1.-Lo primero, lo difícil que fue hacer la Venezuela moderna a partir de un país paupérrimo. 
No solo en política -construir la democracia- sino también en las obras públicas.
Guarda dice algo muy revelador de la Venezuela del Siglo XIX:
"En treinta y seis años desde 1830, el país apenas logra construir dos carreteras de relativa importancia. La demora tiene su origen en la carencia de una programación, en la precariedad de los fondos fiscales, y en las frecuentes turbulencias políticas".
Martínez recuerda que la primera carretera que construye la República independiente es la vía Caracas-La Guaira, que inaugura el Presidente Carlos Soublette en 1845. 
Una de las cosas que atrapó mi interés en el relato de Martínez es el recuento de las dificultades que tuvo Venezuela para hacerse de una infraestructura de alcance nacional. 
La lección que saqué es que somos un país vulnerable (todavía, aunque las causas hoy son otras). 
En el pasado, las "guerras" y "revoluciones", y conflictos externos como la Segunda Guerra Mundial, que tuvo éste último en lo interno un efecto de priorizar la intervención del Estado en la economía, y claro, en el sector de la construcción pública. 
De alguna forma, lo que pasa afuera orienta nuestras prioridades internas.
Es el caso del ferrocarril, por ejemplo. Me formé en la idea que el ferrocarril fue desplazado por el carro como parte de una "conspiración" de las automotrices internacionales, y por eso en Venezuela nunca interesó el tren. 
El libro me comunicó otra cosa. En Venezuela sí se hicieron esfuerzos por promover el ferrocarril como transporte principal durante el lapso 1877-1910, y no las carreteras. Para 1920, dice Martínez, la extensión de vías para trenes alcanzó 1.039 kilómetros. 
El desplazamiento del ferrocarril ocurrió por causas externas e internas -de nuevo, la simbiosis que marca nuestras prioridades como país- por un lado la aparición y masificación del carro (el famoso Ford modelo T) y el petróleo; por el otro, más ingresos fiscales para el país, la aparición del cemento (la producción de cemento en el país arrancó el 19-4-1909 con la puesta en marcha de la planta en La Vega) y el asfalto, junto al endeudamiento que generaron los planes para tener trenes, cambió las prioridades hacia las vías, no de forma planificada sino fortuita.
Las vías estaban descuidadas y como ya habían carros, el MOP firmó convenios con transportistas de carga, quienes debían reparar y mejorar las vías existentes, abandonadas entre otras causas, por la importancia del ferrocarril. Ese fue el comienzo. 
Así, comienza a pensarse en las vías y entra la planificación para construir carreteras -Román Cárdenas fue clave en esto, con la reorganización del MOP el día 14-4-1909- pero antes no era así. La famosa carretera Trasandina no respondió a una planificación sino a un como venga viniendo, vamos viendo
Esto en tiempos antiguos. En tiempos modernos, las dificultades fueron y son mayormente de orden fiscal, dado los vaivenes de la economía mundial y la del país, que son palpables en Guayana, como lo analiza muy bien Martínez en esa parte del libro.
Lo importante del libro -el mensaje- es que el país en un momento de su historia, pudo sobreponerse a los vaivenes y se puso los pantalones en infraestructura pública. 
2.-La importancia de la continuidad administrativa, en planes y proyectos.
Hoy eso es una rareza, pero no siempre fue así. Una buena razón que explica la construcción de la Venezuela moderna fue que se diseñaron planes de Estado que se mantuvieron en gobiernos distintos, e incluso de naturaleza diferente. Por ejemplo, la idea de electrificar el Caroní arrancó en 1946, tuvo su primer fruto durante la dictadura de Pérez Jiménez (Macagua I en 1956), y continuó durante todos los gobiernos de la democracia (1958-1998). 
El Plan Nacional de Vialidad fue presentado durante el trienio (el plan se publicó en 1947), pero tuvo continuidad durante Pérez Jiménez.
En el caso de Leopoldo, así lo ve Martínez:
"Sucre Figarella se esforzó en mantener el plan de vialidad de 1947 -la red de carreteras troncales- concebido y formulado para que lo siguieran gobiernos posteriores y que asumió en el ciclo democrático. También el plan de obras hidráulicas para el riego y abastecimiento de la dictadura de Pérez Jiménez, y para la construcción de viviendas, acueductos, y edificaciones escolares y hospitalarias".  
3.-Ya en específico sobre Leopoldo, su visión de las cosas en el sentido de lo novedoso, de adelantarse a cosas que hoy se hablan. Su visión de totalidad, de sistema, holista, comentada cuando hablé del trabajo de Negrón. 
Por ejemplo, cuando asume el MOP en 1962, se plantea la descentralización del Ministerio. Una idea muy novedosa para la época (compárese con hoy día, donde todo se centralizó y Venezuela es un país más complejo que en 1962). 
O el Metro. Comenta Martínez:
"Al concluir en 1969 la gestión de Sucre Figarella, el Metro de Caracas ya es un proyecto maduro, que incluye una primera etapa técnicamente lista para entrar en licitación".  
O su "fórmula gerencial" que se desprende del trabajo de Martínez: Visión, Objetivos, Organización administrativa, Recursos, y Continuidad en planes y proyectos. Nada que envidiar a los "cursos gerenciales" de hoy día. 
Un punto interesante del libro es el Anexo 1 que trata sobre un lapso de Leopoldo poco conocido: su gestión como titular del recién creado Ministerio de Transporte y Comunicaciones (MTC) durante el primer gobierno de CAP (1974-1979), en el que estuvo entre el día 28-1-1975 hasta el 2-11-1976, casi dos años.
Interesante, porque no es el Leopoldo de las obras públicas o logros tangibles -que tiene, porque Martínez comenta que durante ese corto tiempo, por ejemplo, "Se incrementó considerablemente la flota de aviones jet mediante la adquisición de siete Douglas DC-9, con capacidades para 85, 115, y 135 pasajeros, con la ampliación de las rutas del Caribe. Para ampliar la capacidad de transporte de la CAVN, en 1975 se adquirieron diez barcos cargueros a través del financiamiento del Fondo de Inversiones de Venezuela(...)La labor de la Cantv durante el año permitió agregar al servicio un número de suscriptores superior en 51% a los de 1974, con mayor asistencia a las poblaciones marginadas"- sino el planificador, la persona que entiende que el país cambió y se adelanta a esos cambios a través de la legislación o las políticas públicas. 
Por ejemplo, de lo que se habla hoy, ya en 1975 Leopoldo propuso la creación de Autoridades Metropolitanas del Transporte, no solo para Caracas, sino para San Cristóbal, Maracaibo, Barquisimeto, Valencia, Maracay, Barcelona, Puerto La Cruz, Ciudad Bolívar, Ciudad Guayana, Cumaná, y Maturín, para adelantarse a lo que vemos hoy: el crecimiento de las ciudades y del tráfico automotor.
Martínez lo ve así:
"Sucre Figarella tenía ideas claras de cómo debían enfrentarse los urgentes problemas de transporte y comunicaciones del país. Primera prioridad, la construcción del Metro de Caracas. La flota mercante tiene que transformarse en una empresa competitiva nacional e internacionalmente. El país no puede seguir soportando la ineficiencia de los puertos, ni la falta de mantenimiento de carreteras y vías expresas. Los ferrocarriles deben convertirse en una prioridad del plan de inversiones, los ríos integrarse al sistema de transporte y reestructurar las telecomunicaciones. La falta de seguridad para vehículos y peatones es un serio y grave drama nacional. El ministerio ni siquiera en un grado modesto cumple sus servicios. Hacer llegar una carta a tiempo es una proeza y los telegramas tardan cinco y diez días. No hay control del transporte aéreo, terrestre, ni marítimo". 
Es una etapa interesante aunque poco comentada sobre la gestión de Leopoldo, más conocido por su paso por el MOP y la CVG.
Como anécdota, recuerdo durante ese lapso de Leopoldo al frente del MTC es el Manual para los conductores -todavía lo tengo- y recuerdo que el carro asignado a Leopoldo -creo que un Galaxy 500 de Ford- tenía teléfono, lo que para esa época era una verdadera novedad y para un muchacho como yo -curioso en ese entonces y todavía- un artefacto "para jurungar". 
Otro punto interesante -lo comenté arriba- es que el libro revela las dificultades por las que pasaron las gestiones de Leopoldo para adelantar proyectos públicos, y las críticas que recibió. Una muy común es que era una persona déspota y arbitraria, que se saltaba las leyes.
El libro de Martínez comenta uno de esos episodios (en las páginas 63-65), y vaya qué democracia la de la época: se produjo una acusación contra Leopoldo y ¡en TV ocurrió un debate! entre diputados de la oposición y Leopoldo, como titular del MOP (algo impensable hoy día). El debate fue en septiembre de 1966. 
Un diputado señaló que, "El ministro Sucre ha pretendido imponer eficiencia sin normas legales, que no había licitaciones sino que se otorgaban los contratos como concesiones graciosas del ministro en desacato a la Ley Orgánica de Hacienda".
En su turno, Leopoldo respondió. Así lo relata Martínez:
"Una fórmula absoluta para contratar no era conveniente -afirmó. En algunas circunstancias puede ser útil el proceso de licitación de las obras, pero en otras no. 'Quienes dicen que en conceder un contrato sin licitación hay un acto doloso, tienen que probar ese dolo y demostrarlo, que los funcionarios del MOP o yo mismo, nos hemos enriquecido ilegalmente y tienen que probar que los precios dados son incorrectos(...)Hoy en día se quieren hacer acusaciones sin concretar en ningún caso".
Leopoldo argumentó lo siguiente:
"En este país a todo el que trata de ser eficiente y de cumplir con su deber se le trata de acusar de violar la ley. Como ahora nadie puede decir que el MOP es inmovilista y que no puede cumplir con sus programas, se me acusa de que violo la ley. Yo soy partidario de hacer y enemigo del no hacer. Prefiero salir del MOP por haber hecho y no salir por no haber hecho. Todo el que hace, tiene posibilidad de equivocarse y fallar".
El libro aborda los aspectos de infraestructura durante la gestión de Leopoldo al frente del MOP (1962-1969), principalmente.
No voy a detallar mucho este punto, porque el post ya es largo y seguramente la gente se volverá a quejar, porque esperan no esto sino un "análisis electoral" o de "de encuestas". La verdad es que no, no ahora.
Algunas cifras que vale la pena recordar. 
Durante el lapso López C-Medina A (1936-1945), la vialidad del país totalizó 6.326 km. 
En el trienio y el gobierno de Gallegos (1945-1948), subió a 6.791 km. Ascendió 465 km. con respecto a López C-Medina A.
Durante la década militar (1948-1958) aumentó a 24.502 km. Subió 17.711 km. con respecto al trienio-Gallegos. 
En los primeros 10 años de democracia (hasta 1968), la cifra pasó a 37.531 km. Se incrementó 13.029 km. con respecto a la década militar.  
Cuando cae Pérez Jiménez, el total de la vialidad era de 21.950 km. Nueve años después -en 1967- el total de vialidad subió a 36.306 km. Se aumentó en 14.356 km. 
Antes de asumir Leopoldo el MOP en 1962, el total de vialidad existente en el país era de 27.486 km. Un año antes de entregar el ministerio -en 1968- la vialidad totalizó 37.531 km. Es decir, durante la gestión de Leopoldo la vialidad sumó 10.045 km más, que en promedio por año, son 1.435 km. por cada año de los siete al frente del MOP. 
Por primera vez en la historia de Venezuela, en 1963, las vías asfaltadas superaron en km. a vías de otra clase (tierra, granzón). La proporción en 1963 fue: 13.221 km. asfaltadas, 10.130 km. de granzón, y 4.848 km. de tierra. 
Pero el MOP no solo se dedicó a vías. Hay otras cosas a destacar durante la gestión de Leopoldo. 
Por ejemplo, en 1958 la capacidad de tratamiento de aguas blancas era de 7.490 litros por segundo (lps). En 1968, pasó a 23.095 lps.
En materia de viviendas, las unidades de vivienda públicas entregadas hasta 1958 fueron 42.099 unidades. En el 67 -en 9 años- la cifra fue casi 4 veces más: se concluyeron un total de 163.565 casas. 
Solo en 1963 se ejecutó la construcción de 15 hospitales y 3 cárceles. 
En 1969, se habían entregado para la educación, cerca de 3.700 aulas en todos los niveles. 
En fin, habría mucho que destacar de la gestión de Leopoldo al frente del MOP, pero no quiero agotar al lector con cifras. 
Sobre su paso por la CVG, Martínez toma un enfoque interesante: explicar el desarrollo de los proyectos de Guayana, y las dificultades que tuvieron que sortear, que no fueron pocas.
Ciertamente, Guayana es obra de la democracia, con muchas dificultades, pero salió airosa. La lección que deja esta parte del libro es la necesidad de compromisos para proyectos de ese calibre, y tener las salvaguardas para protegerlos de los vaivenes domésticos y foráneos, principalmente en la economía.
En esta etapa de la vida de Lepoldo, destaco la siguiente cita de Martínez, en el campo de la electricidad, oportuna en esta época de oscuranas que vive Venezuela. Dice el autor:
"Al concluir la gestión de Sucre en junio de 1993, Edelca, dentro del conjunto de empresas y organismos que dirige la CVG, aparece como una empresa con un cuadro de realizaciones económicas y físicas que superan el marco de actuación regional e incluso nacional. El plan de electrificación nacional, cuyas primeras formulaciones se remontan a los años finales de la década de los 40, se concretó en obras visibles y útiles que llenan de orgullo a los venezolanos. La electrificación ha sido producto de planes continuos y consistentes que acompañaron el desarrollo del río Caroní. Macagua I, Guri, Macagua II, los sistemas de transmisión regional y nacional, los proyectos del bajo Caroní, el programa de micro-centrales y el de defensa ecológica, son la base de futuros proyectos para continuar la explotación del potencial hidroeléctrico. Esas futuras realidades no solo serán beneficiosas para los venezolanos sino para los colombianos que ya reciben energía eléctrica del Caroní y los guyaneses que también la recibirán en un futuro". 
En resumen, tuve una buena lectura con los libros de Negrón y Martínez. 
Por un lado, comprendo la magnitud que significó hacer la Venezuela moderna, que por ejemplo, para octubre de 1945, el Estado había fomentado la luz en una ciudad y 5 poblaciones. Apenas 20 años después, la cara de Venezuela era radicalmente distinta en todos los campos. 
Parafraseando a Manuel Caballero, podría decirse que un venezolano de 1965 tenía muy poco que ver con un venezolano de 1945.
Esto se dice fácil -y también se niega fácilmente, ahora en la dictadura de Chávez- pero detrás hay todo un esfuerzo por hacer de Venezuela un país moderno. Se logró, aunque no lo queramos reconocer o la censura de la dictadura de Chávez haya logrado que "nos olvidemos" de eso para "no meternos en problemas" o no ser estigmatizados por los medios de propaganda de la dictadura, hábiles en construir un Apartheid.
Cierro este post al comentar el DVD de Cinesa titulado Leopoldo Sucre Figarella. Construyendo El Dorado. 
El DVD demuestra cómo el país rural de los 20, se transformó en la Venezuela moderna de los 80. Leopoldo puso su grano de arena en ese esfuerzo de toda una sociedad.
La entrada del DVD y la música que la acompañan, son inspiradoras. Al citar a Leopoldo y la ficción de El Dorado se hace una animación cómo EL Dorado se transforma en obras y bienestar, pero no por obra del azar, de la suerte, "porque estaban allí", sino producto de la visión, de la planificación, y del trabajo.
Es lo que comunica el documental con un excelente guión, que se complementa con entrevistas realizadas a personas que conocieron a Leopoldo desde distintas facetas. 
El DVD no se limita solo al documental, sino que contiene una pequeña galería de fotos en las que Leopoldo aparece en la puesta en marcha de los trabajos para la represa de Guri o en las que se retrata con otro gran constructor venezolano, Juancho Otaola.
También el DVD tiene una sección de noticias, en las que se registra el accidente del tanquero Esso en el Puente del Lago en 1964, la construcción de la autopista Valencia-Puerto Cabello en 1965, o una rueda de prensa de Leopoldo como ministro de Transporte y Comunicaciones en 1975.
En fin, las imágenes dicen más que lo que pueda escribir en esta entrada. Si alguien la lee, recomiendo adquirir el DVD como una manera de acercase a una parte de la historia del país, en forma amena e informada.  
Recordé vivencias familiares y me reí mucho en varias partes de los dos libros. Recordé muchas anécdotas familiares al escuchar en el DVD la entrevista a mi tía Cruzana (Tata) y a los primos Leo y Quico. Por ejemplo, el famoso "chico" de Leopoldo.
Recuerdo que mi hermano y yo íbamos a casa de Leopoldo y hacíamos travesuras -más yo que mi hermano- y llegaba Leopoldo y con su mirada seria nos decía, "Pero bueno chico", "Van a seguir chico", y nos ordenaba ponernos firmes y nos ponía a marchar en la sala de su casa, en su disciplina militar. Jajajaja, la verdad es que pasé buen rato recordando esas cosas.
En fin, me siento contento y orgulloso de pertenecer a esta familia, que tampoco es fácil. En casa siempre nos destacaban la inscripción del escudo del apellido Sucre que dice Contentez Vous de Sucre, algo como "Conténtese con ser Sucre", que en lenguaje cristiano interpreto como, "Chamo, te embromaste con ese apellido, así que asume ese barranco con responsabilidad", y es lo que uno trata de hacer, para dejar bien el nombre de la familia y no empañar el legado de nuestros antepasados. Aunque en los tiempos que corren, creo que no podré hacer mucho por dejar una buena estela a los Sucres que siguen, a los de las "nuevas generaciones". 
Celebro mucho los trabajos de Jóvito Martínez y Waldo Negrón y la producción documental de Cinesa. Tres productos bien estructurados y con el peso de una investigación hemerográfica y documental muy importante. 
Valoro también que hayan salido en este momento en la vida de Venezuela. No sé cuántos gerentes de Guayana de los tiempos de Chávez puedan tener los mismos testimonios que tuvo Leopoldo, o sus ejecutorias. 
Esto es valioso, porque la dictadura quiere re-escribir la historia de Venezuela con una "historia" que nunca existió -que si los "blancos" no me saludaban, los "ricos" no me veían a los ojos; en definitiva, antes de Chávez, todo fue "oscuridad y oligarquía"; todo el resentimiento acumulado por una generación a la que pertenece Chávez, aunque bien tratada durante la democracia que tanto desdeñan- y que queden testimonios de cómo una generación de servidores públicos vio al país y ejerció la función pública -a la que perteneció Leopoldo y otros miles de funcionarios competentes y honestos como él- es un aporte válido en una época en que reivindicar lo hecho antes de Chávez es anatema para todos los grupos (gobierno, oposición, ni nis, y lights); es algo a lo que se le teme por la propaganda de la dictadura, la censura, y que nadie quiere ser estigmatizado. De repente, al país le entró una amnesia de la que no quiere salir. 
Los textos de Martínez y de Negrón y la producción de Cinesa, nadan contra esa amnesia, y cumplen con sus objetivos de, "Con esta publicación -dice Negrón, por ejemplo- quiero dar mi contribución a la transmisión de su herencia como extraordinario gerente público y a unas ejecutorias ejemplares para las nuevas generaciones. Cuando se cumplen 15 años de su desaparición física, deseo contribuir a difundir su legado gerencial"
Enhorabuena la aparición de estos tres trabajos de Jóvito Martínez, Waldo Negrón, y Cinesa ¡Salud!