Léeme en otro idioma

lunes, 22 de diciembre de 2008

Mentiras
Cuando Chávez entregue la Presidencia en enero de 2013, va a dejar un legado de deterioro institucional impresionante: poderes que no son tales, una justicia subordinada a un partido, unas Fuerzas Armadas comprometidas en su neutralidad, un parlamento inoperante, un BCV sin autoridad para adelantar una política monetaria, ministerios capturados por mafias y “buscadores de renta”, entre tantos problemas.
Sin embargo, no es sólo la debacle institucional lo que dejarán los casi tres lustros de Chávez en 2013. También, dejarán una disminución en las prácticas cotidianas, eso que los estudiosos llaman la “cultura cívica”: el comportamiento despótico, arbitrario, pendenciero, tramposo, autoritario, cínico, y grosero, que hoy no parece ser exclusivo de Chávez y su pandilla de desfalcadores -el saqueo de Barreto, Di Martino, y Cabello en Caracas, Maracaibo, y Miranda, por ejemplo, quienes se auto-liquidaron con millonarias prestaciones, lo que revela la "solidaridad socialista", mientras muchas personas esperan años por sus prestaciones, sudadas con trabajo y no con gritar "uh ah"- sino que ha llegado a sitios no necesariamente vinculados al gobierno. El abuso y la arbitrariedad, por ejemplo, ya son cotidianos en muchos espacios. Casi todo el mundo se siente con derecho a abusar o a imponer decisiones de manera arbitraria, con justificaciones cínicas. Chávez dejará buenos alumnos.

Dentro de este empequeñecimiento de la cultura cívica, se halla la distorsión de la historia, que ocurre desde el comienzo de este gobierno, con la anuencia de la oposición y de las elites. Salvo los historiadores profesionales como Pino Iturrieta, Caballero, Inés Quintero, Carrera Damas, Naudy Suárez, o el excepcional esfuerzo de ONG como la Fundación Rómulo Betancourt, en documentar desde otro punto de vista el proceso histórico nacional, el gobierno de Chávez “reseteó” la conciencia nacional, con el silencio de la oposición la que, acomplejada por las acusaciones de Chávez y de los anti-políticos, no fue capaz de responder a la desmemoria histórica. Esto se usa ahora para favorecer los argumentos de la enmienda.
No sólo las personas del gobierno, sino muchas de la oposición, se regodean en hablar mal de los llamados “40 años”, tiempo de construcción –que dejó enormes deudas sociales, muchas por negligencia- que cambió la faz del país, y muchos de los críticos de hoy, si no hubiese sido por esas 4 décadas, tal vez vivieran en una casa de bahareque, cocinarían con leña, y estuvieran cazando un acure con una bácula.
Sorprende nuestra mala memoria, más por comodidad que por olvido. Los “40 años” llegaron a todo el país. Por ejemplo, la familia Chávez Frías, de 6 hermanos, todos estudiaron y todos son profesionales, algunos con estudios de cuarto nivel. Hay que ver lo que significó que 6 personas de Sabaneta de Barinas –es decir, donde acaba el mundo- en los 70, hayan podido estudiar ¡todos! El que no es profesional –Narciso- tuvo la oportunidad de estudiar en los EE.UU. Venezuela fue el país de la oportunidades, “duélale a quien le duela”. Pero estas son anécdotas que ya no interesan mucho. Ha pasado bastante tiempo, y la desmemoria se ha sedimentado con solidez. El pasado es el pasado.

El día 21-12-08 en El Nacional, el Padre Armando Janssens contaba como fue testigo de la modernización del país en 20 años, de 1965 –a su llegada a estas tierras- hasta 1985. Narró, por ejemplo, que vio construir al Hospital Dr. José Gregorio Hernández, mejor conocido como Los Magallanes de Catia, entre muchas obras públicas de envergadura que se hicieron en el país en la década 1959-1969, más que las que hizo la dictadura de Pérez Jiménez, y que todavía están de pie, a pesar de las inmensas carencias. La mayoría, hechas con el barril de petróleo a $ 3.
En cambio, luego de 10 años, el gobierno de Chávez, salvo el Hospital Cardiológico Infantil, no puede mostrar otra u otras obras relevantes en materia de infraestructura de salud. Está bien por Barrio Adentro, pero en 10 años, no ha avanzado nada en la red hospitalaria como prometió, y eso que tuvo los precios del petróleo en $ 120. Sólo le queda expropiar de manera arbitraria el Sambil de La Candelaria –con una excusa baladí que congestiona el tráfico, cuando ese centro comercial tiene tiempo en construcción ¿No lo había visto? ¿Nunca vieron los planos?- y en la arbitrariedad del gobierno, Jorge Rodríguez anunció que no darán más permisos para centros comerciales –uno imagina que en el municipio Libertador- salvo que sean para comerciantes informales, grupo al que usan y reprimen cuando les conviene, pero que sigue siendo informal, precario. En fin, todo un acto de “pan y circo”, que debería llevar a concluir a las elites venezolanas que el conformismo y hacerle ojitos a Chávez, no es la mejor estrategia, ya que todo es expropiable, en función de la necesidad política del gobierno. Ayer los activos que se han estatizado, hoy la confiscación del Sambil ¿Y mañana? Diga usted. Y es una confiscación, porque el atolondrado anuncio de Chávez, se sale completamente de la Ley de Expropiaciones (2001), en sus artículos 5, 7, y 13, ya que fue un anuncio arbitrario, y la ley establece requisitos para expropiar en los artículos citados. El artículo 8, otorga a los propietarios del bien amenazado, protecciones, y pienso que se aplican al Sambil ¿Recurrirán a este artículo los Cohen -dueños del Sambil- o se arreglarán al "método Chaaz", y operará la "conciliación de las elites"? Aunque el gobierno pague, es una confiscación. Eso debe quedar claro, ya que mañana, cualquier activo que el gobierno considere parte de su plan de hegemonía, arbitrariamente lo quitan. Si bien la justicia "socialista" es una quimera y una falsedad -el "pendejo con cara bien administrada" que se llama Ramón Carrizalez, no deja formar un sindicato en la Vicepresidencia, en la propia cuna de la "revolución proletaria"- hay que sentar precedentes: el gobierno ya no expropia, sino confisca, y viola la Constitución.
Lo curioso, es que es un tema metropolitano, que debería ser abordado por la Alcaldía Mayor, tal como lo establece la Ley de Expropiaciones en su artículo 14. Es claro que importantes grupos constructores dominan a los alcaldes de Caracas. No se si es el caso del Sambil. En El Hatillo, vivimos los ocho años de una gestión corrupta en materia urbana como la de Alfredo Catalán (2000-2008), la que dejó aprobadas obras sin los servicios adecuados. Es indudable que hay “mafias urbanas”, que se pelean por “el lomito urbano”. Cerca del Cementerio del Este, vía Macaracuay, están construyendo unos mega-edificios –debe ser de alguien muy pesado- ya que esa constructora ha roto dos veces tubos matrices de agua que surten a Caracas, y en noviembre, la ciudad se quedó sin agua por 5 días. Me hubiese gustado ver a Chávez en ese momento anunciando sanciones a la constructora por externalidades negativas y negligencia causadas en perjuicio de la ciudad, pero no, Hidrocapital reparó ¿Y quién pagó la reparación? Lo cierto es que cuando uno vea a alcaldes o alcaldesas con los pantalones para ordenar el desastre urbano y tocar intereses de grupos de poder en esa área que son verdaderas mafias, uno votará por esas figuras con convicción, y no por hacer contrapeso al gobierno, como es hoy.
Es momento que el Consejo Metropolitano de Gobierno se pronuncie, al igual que la Alcaldía Mayor, ya que la confiscación de Chávez causa más perjuicios (y prejuicios) que beneficios. No sólo es una decisión arrebatada y arbitraria –los desequilibrios de Chávez, cada vez más frecuentes que llevan a la reflexión ¿Cuáles son los límites para este señor?- porque afecta la microeconomía: empleos en un sector que es de los pocos que crecen en el país, sino porque establece una suerte de “exclusión urbana”: los centros de diversión se concentrarán en el este, mientras que en Libertador, la inversión será menos o sólo la de los grupos vinculados al gobierno. Esta confiscación loca de Chávez, es un puntal para segregar más a Caracas, al impedir la distracción –de las pocas cosas que hace la gente en la ciudad- de buena parte de los citadinos, y refuerza la existencia de una minoría opulenta, que vive su mundo, que sí accede al lujo de los malls –principalmente la ostentación grosera del gobierno- frente a mayorías que el gobierno quiere que se concentren en lo básico: comida, algo de salud, y mucha ideología. En más nada. No es un “trapo rojo” esta arbitrariedad como dice la oposición –siempre con sus lugares comunes, “trapo rojo”, “no nos sacarán del camino electoral”, “a que la llenamos, vamos”, siempre dicen lo mismo, cuándo van a quitar ese "disco rayao" de frases hechas por asesores- sino un despropósito que afecta la vida de miles de personas, para mal.
Esta introducción –un poco larga- porque en el tema de la enmienda ilegal que hará Chávez para ver si se eterniza en el poder, el gobierno descansa su estrategia en tres variables:
a.-Intentan darle piso popular a la iniciativa, al entregar, de acuerdo al gobierno, 4,7 millones de firmas, en un performance parecido –con cajas incluidas, pero más arregladas y varias vacías- al que hizo la oposición en 2003, cuando entregó las firmas del “firmazo” ante el CNE para el revocatorio de Chávez. Aunque las rúbricas son de carácter simbólico porque la iniciativa la tendrá la AN –en un excelente “Usted lo vio” de Globovisión, se ve una persona del gobierno mostrando planillas, alegre, pero de lo que no se percató, es que el lente de la cámara captó las planillas...vacías, y eso obligó a que Jorge Rodríguez saliera el día 22-12-08 en defensa de las planillas, con un triste argumento: hubo más “firmas” en las planillas, que votos para el candidato de la unidad en 2006, Manuel Rosales- se busca mostrar al país y al mundo el “gran apoyo” que tiene la propuesta, aunque si los números son ciertos, es casi un millón menos de registros, si se compara con lo que sacó el gobierno el 23N. Tal vez por esto, anunciaron que en enero, entregarán “otro lote” de firmas, con lo que la comedia, se transformó en farsa.
b.-Mostrar caras nuevas. Si se ve el noticiero del canal 8, sólo se muestran a jóvenes que apoyan la enmienda, con lo que se persigue darle un carácter “juvenil” a una iniciativa que, de tener éxito, entronizará a una casta en el poder que no le dará oportunidades a esos jóvenes que, entusiastas, promueven la enmienda. Serán unos eunucos. La moda, ahora, tanto en el gobierno como en la oposición, es mostrar “jóvenes”.
Esta variable es interesante, porque revela que el gobierno no apela a argumentos doctrinarios –no se habla del “socialismo del Siglo XXI”- sino, más bien, a estéticos y a estereotipos de lo que es “aceptable” para la sociedad venezolana. Puede decirse que “No hay doctrina, sino estética”. Hasta el Movimiento 2D con Otero a la cabeza, tiene la “juventud del 2D”.
c.-Tal vez la más relevante, es que el gobierno coloca el eje de su argumento para justificar la enmienda, al menos hasta la fecha, en la idea de la “soberanía popular”. El pueblo es el que decide.

Este es un tema central de la filosofía política, como sugiere Rey en su libro Las formas de gobierno en la historia del pensamiento político (1965: 26-27), al decir que:
“El desarrollo político de finales de la Edad Moderna y principios de la contemporánea, tiene lugar a través de dos grandes líneas.
“Por una parte, existe una tendencia a la democratización del Estado, es decir, a trasladar del rey al pueblo la titularidad de la soberanía, y a considerar la democracia como la mejor forma de gobierno(...)El máximo exponente de esta tendencia es Rousseau, que elabora su teoría de la soberanía popular bajo el modelo absolutista.
“Una segunda línea de pensamiento no estaba interesada primordialmente en el problema de la titularidad de la soberanía, sino en establecer límites al poder político, cualquiera fuese el sujeto del mismo. Para tal concepción, el problema de la forma de gobierno es, en principio, indiferente, lo que importa, ante todo, es que el poder no sea absoluto. Cabe, sin embargo, señalar dos tendencias dentro de tal línea de pensamiento(...)La otra, por el contrario, mira hacia el futuro y está formada por quienes, en su lucha con el absolutismo, van elaborando la concepción del Estado de Derecho”.
Aunque esta distinción pueda parecer “filosófica”, va al meollo de los argumentos que maneja el gobierno. Calixto Ortega afirmó, para justificar este punto, que la “oposición no es coherente. Siempre se reelige con Manuel Rosales, Salas Feo, o Morel Rodríguez”.
La solución a esta contradicción entre las dos líneas de pensamiento –una de las tensiones de la democracia contemporánea- la ofrece el mismo Bolívar –en un excelente análisis que hace Diego Bautista Urbaneja en El Universal del día 18-11-08- al decir que, “La perpetuación de la autoridad en un mismo individuo frecuentemente ha sido el término de los gobiernos democráticos. Las repetidas elecciones son esenciales en los sistema populares, porque nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo, de donde se origina la usurpación y la tiranía”. Esta es la cita que revienta al gobierno.
Bolívar –como estudioso de los pensadores políticos del mundo antiguo y del mundo moderno- favorece la tesis de Aristóteles (La Política), quien argumentó que la mejor forma de gobierno es el gobierno mixto, porque responde mejor a las necesidades de las ciudades (polis), formadas por personas de diferente naturaleza (riquezas, clase, profesión, virtudes, etc).

La idea de gobierno mixto la desarrolló Montesquieu –aunque Sabine (1983) expone que el noble galo no desarrollo en su totalidad el planteamiento- y a lo que apunta en tiempos modernos, es al equilibrio de poderes, al checks and balances, pesos y contrapesos. De aquí que para el Barón de Montesquieu, la forma de gobierno por excelencia en su tiempo, era la inglesa, ya que combinaba distintos tipos de gobierno: monárquicos y aristocráticos, con el gobierno popular (república, luego democracia). En esta idea se inspiró Bolívar para el Discurso de Angostura.
Con esta cita de Bolívar, la soberanía popular no se pone en peligro, ya que lo que la garantiza, es la posibilidad real de alternancia, es decir, de cambio, y no la ratificación permanente, que es lo que lleva a la tiranía, en la que una persona “permanece largo tiempo en el poder”. Esto último, es lo que busca Chávez, y por eso al gobierno le molesta que citen la frase de Bolívar, y desesperadamente, tratan de buscar otra explicación, sencillamente porque la cita es demoledora: El Libertador no quería mandos indefinidos, eso es tiranía.
En resumen, que desde los antiguos, la mejor forma de gobierno es la mixta. Esta, hoy, alude a la alternancia en el poder, al cambio, a la fluidez, a la rotación. Lula lo reconoce –El Nacional, día 20-12-08- al decir que, “a la democracia le hace bien la alternabilidad”.
“Autoridad perpetua” y “repetidas elecciones” sí se oponen, en tanto una niega a la otra, porque la primera convierte a la segunda en una mera ratificación. Hay elecciones, justamente –y ese es el núcleo del pensamiento de Bolívar que molesta al gobierno- para evitar la perpetuación, es decir, para promover la alternancia, para que los ciudadanos “no estén largo tiempo en el poder”, porque si no, si se perpetúa una persona en el poder, esto “ha sido el término de los gobiernos democráticos”, con lo que se pasa de las formas puras de gobierno (Polibio) –monarquía, aristocracia, y república- a las formas impuras: tiranía, oligarquía, y democracia (demagogia, oclocracia). Las elecciones son para promover la alternabilidad, no para ratificar, que es lo que pasa cuando alguien se queda en el poder por largo tiempo, porque controla todo -la "ley de hierro de la oligarquía" de Michels- con lo que el perro se muerde la cola. Alternabilidad y ratificación es un oximoron. La alternabilidad garantiza el principio del gobierno mixto. En la Constitución de 1999, se ve en el principio de representación y en el principio de participación.
En otras palabras, que la alternancia garantiza la soberanía popular, y no al revés. Como sugiere el ex-Magistrado Héctor Gros Espiel, de la Corte Interamericana:
“La alternancia en el mando o, mejor dicho, en el gobierno, entendiendo por tal, strictu sensu, al Poder Ejecutivo, es un elemento esencial de la democracia. La continuidad indefinida en sus cargos del o de los mismos titulares del Ejecutivo, aún en el caso hipotético de que ello sea el resultado de un pronunciamiento electoral libre del pueblo, sin coacción ni fraude, es, en principio, un factor negativo y distorsionante para la democracia.
“No sólo porque el continuismo indefinido –aún en el caso de que existan elecciones periódicas y teóricamente libres y puras y que el resto del sistema constitucional con sus correspondientes contralores políticos y jurisdiccionales funcione normalmente–, genera peligrosos elementos personalistas y autocráticos que afectan negativamente la existencia de una democracia real, sino porque, además, la no alternancia en el mando, en sí misma y por las necesarias consecuencias que provoca, puede hacer peligrar la realización de comicios libres y sin fraude y por eso la ‘alternancia en el poder’, ha sido calificada como ‘un principio democrático’ por un importante sector de la doctrina latinoamericana”.
¿Y cómo se expresa esto en la Constitución de 1999? No sólo en los principios fundamentales (artículo 6), sino que cada nivel electivo tiene límites de tiempo: Presidente 12 años; gobernadores, diputados regionales, y alcaldes 8 años, y diputados nacionales 10 años. Los únicos que parecen gozar de la “reelección indefinida” son los concejales, ya que ni la Constitución o la LOPPM, establecen límites de tiempo para esta función. Finalmente, el referendo revocatorio es otro mecanismo que promueve la alternabilidad.
Lo importante a retener es que la alternabilidad depende más de un diseño institucional adecuado, que de la mera competencia electoral (la que también es parte capital de ese diseño, pero que puede ser en desventaja, como es en Venezuela). Como argumenta Pasquino en La oposición (1998: 77-78):
“La perspectiva aquí empleada, finalmente, se funda en la convicción de que la democracia, es decir, la confrontación-enfrentamiento entre gobierno y oposición, no es sólo un conjunto de reglas, normas, y leyes(...)sino también la encarnación de un conjunto de valores: desde el respeto a los derechos civiles y políticos, a la afirmación de los derechos sociales, desde la tolerancia hacia la participación a la libre expresión de la personalidad. Es decir, la convicción de que la alternancia es en su plasticidad y concreción mejor que ningún otro mecanismo, el instrumento para perseguir y conseguir, en lo posible, estos objetivos y valores”.
En otras palabras, la alternancia garantiza la democracia.

Afortunadamente, los argumentos del gobierno no son sólidos, aunque algunos de ellos tocan intereses de personas de la oposición, en el pasado, por lo que seguramente habrá, en esos temas, el tradicional “silencio administrativo” de las elites, cuando se tocan temas sensibles.
Se muestran algunos argumentos de gobernadores y parlamentarios del gobierno:
a.-Calixto Ortega: la oposición se reelige con Rosales, Salas Feo, y Morel.
b.-Tarek: la oposición no tiene candidato para medirse con Chávez.
c.-Rangel Gómez: la oposición está de acuerdo con la reelección de Uribe, pero no con la de Chávez.
d.-Rafael Isea: la alternabilidad significa que haya “alternativas” (un gran aporte a la filosofía política), y que el 2D, no se sabe si la gente votó en contra de la reelección indefinida, porque votó “en bloque”.
e.-Escarrá: la reelección indefinida es la “profundización de la democracia”, y Chávez tiene una “buena gestión de gobierno en 10 años”.
f.-Earle Herrera: “los rectores de las universidades tienen reelección indefinida” y “los periodistas se han convertido en noticia”.
Y los argumentos de Cilia Flores: la “oposición se mataría por tener un líder como Chávez, y por eso se lo quieren robar como a Bolívar”, y “en el pasado, los diputados y senadores se elegían indefinidamente”.
Argumentos todos rebatibles pero, en resumen, la línea argumental del gobierno parece que será:
a.-La reelección indefinida es la expresión más acabada de la democracia
b.-La oposición es hipócrita, antes se reelegían indefinidamente, pero ahora no les gusta porque es Chávez, y eso es porque no tienen su estatura. “No hay gallo pa´Chávez”, pues.
c.-La reforma y la enmienda son cosas diferentes y, además, no se sabe si la gente votó en contra de la reelección indefinida en 2007.
Han aparecido tres estudios en el tema de la enmienda –los “famosos encuestadores”- Keller, Hinterlaces, y Datanálisis. Faltarán otros, y también los resultados de la nueva moda de la oposición: los focus. Es indudable que después de PDVSA, el mejor negocio en Venezuela es una encuestadora y una “focusadora”.
En una apretada síntesis de los tres trabajos, la reelección indefinida como concepto, tiene un amplio rechazo, con un piso de 56% (Datanálisis), y en otros estudios (Keller), llega al 70 por ciento. Sin embargo, cuando el concepto se matiza con algo como “reelección continua”, la aceptación llega a un máximo de 42 por ciento y un 51% de rechazo (Hinterlaces). Si es así, es razonable que el gobierno apele a la “soberanía popular”, como efectivamente lo hace, y Chávez aparezca ahora como un “corderito”, en familia.
Acerca de los grupos, 1/5 del público del gobierno, rechaza la reelección indefinida, y 2/3 de los no alineados y de los Ns/Nc, no quieren esta reelección.
Keller sugiere que hay una relación débil entre la popularidad de Chávez (52%) y la opinión favorable a la reelección (26%), lo que indica que hay variables que influyen en esta opinión más allá de la popularidad de Chávez, que son las que hay que indagar, para construir un mensaje al país.
Los datos de Datanálisis sugieren que los votantes no alineados se han independizado del gobierno. Es decir, hasta 2006, cuando bajaban aquéllos, subían los identificados con el gobierno, y viceversa. Ahora, la pendiente de los no alineados es positiva, y alejada de la curva de los identificados con el gobierno –que tiene pendiente negativa- lo que refuerza la idea de que este segmento tiene una mayor autonomía en su voto, y lo demostró en 2007 y en parte, en 2008, y muestra que puede ser persuadido. Chávez mordió algo de este grupo, pero no todo, por lo que hay la posibilidad de acercarse a este sector con un mensaje de la unidad para sumarlos.
En todo caso, hay que esperar otros estudios más completos, aunque es probable que la semana antes del referéndum, los encuestadores digan que, gracias al “genio y a la estrategia de Chávez de polarizar”, los números se revirtieron. Así fue en las regionales: comenzaron diciendo que se ganaría en 12 gobernaciones, y terminaron en 3, pero se equivocaron porque fueron 6. Todo un trabalenguas.
Es importante destacar que Chávez parte con desventaja, al menos en el tema a debatir. Apuesta a que las peras se puedan mezclar con las manzanas. Es decir, que el 23N se mezcle con el 2D, y que ahora el voto sea más militante, y menos autónomo. Los números dicen que sumó algo, pero no a todos (ver post anterior Buenos aires). Confía en que tres cadenas diarias, ayuden a cerrar la brecha para llegar a 2006. No podrá hacerlo. Hay un declive estructural en el gobierno. Si gana la enmienda, no será con 7,3 millones de votos. El 60-40 es ya historia.
No por casualidad apelan a la estrategia de la soberanía popular, para ver si pueden neutralizar la realidad que es una propuesta sólo para Chávez, y la encubren con la idea de que “habrá competencia electoral”, cuando ésta y alternabilidad son diferentes. Esta última, supone cambio efectivo de personas, partidos, y proyecto en el poder. La primera, una selección entre opciones, que pueden ser iguales.
Un ejemplo puede ayudar. En su libro Modelos de partido (Alianza, 1995), Aneglo Panebianco explica la alternancia en los partidos. Dice que hay cambio real, cuando se "modifica la correlación dominante" dentro de un partido, y no la mera rotación de caras. Es decir, que se puede hablar de cambio, cuando una tendencia distinta efectivamente gana y conduce al partido. Poner caras nuevas, no supone variación, es el argumento de Panebianco, si no hay cambio real en la dirección del partido.
Por eso los partidos en Venezuela -sea el PSUV y los de oposición- rehúyen a primarias de verdad. El PSUV hizo una, pero con los candidatos ya definidos, los "tapaos" de Chávez. La oposición, menos que eso, se limita a las "encuestas" ¿La razón? Muy sencilla: puede surgir en una primaria de verdad, una tendencia que cambie la correlación interna de poder, y los "cogollos" pierdan poder. La incertidumbre de la democracia es lo que no soportan los "cogollos". De aquí que siempre prometan elecciones, pero nunca las hacen, y sólo roten caras, pongan otras, hagan un refrescamiento, pero quienes deciden, no cambian. Siguen allí. En términos de Panebianco, no hay renovación partidista ni cambio. Un Obama en la Venezuela de hoy, sería imposible o muy difícil. Si aparece, es un Obama "capao" -se ve en estudiantes como Goicoechea, Rodríguez, Carbonel, Guevara, etc que lucen ya figuras del establishment venezolano, y menos estudiantes briosos- porque ya las elites lo habrán neutralizado, como trataron de hacer con Chávez en los 90 y a principios de su gobierno. Chávez es una creación de las elites, y en 2013, cuando entregue, tendrán que hacerle un reconocimiento, aunque sea en privado, para no ver las caras de todos esos factotum de Venezuela, que hicieron posible a Chávez, y hoy como si nada.
Toda alternabilidad supone competencia, pero no toda competencia, implica alternabilidad. Esto es lo clave. El gobierno quiere hacer creer que competencia es sinónimo de alternabilidad. No lo son. Chávez quiere competencia sin alternabilidad -de aquí que se refiera a los candidatos de la oposición como "currutacos"- y Bolívar pedía competencia con alternabilidad, que es lo que el gobierno trata de evitar, y si no, sabotea, como hace con las gestiones de alcaldes y gobernadores. De aquí que la cita de Bolívar les saque la madre, porque El Libertador sabía lo que Lord Acton hizo común, "el poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente". Y Chávez y su gobierno, ya están corrompidos por el poder (ver post Tiranía).

De nuevo, las mentiras, pero ahora más refinadas, más inocentes. Si el gobierno logra que la gente se olvide de la “reelección indefinida”, y sólo piense en “competencia indefinida”, puede que su estrategia tenga éxito. Hasta ahora, la sociedad se ha dado cuenta de la pillería pero hay que gritar más duro, más fuerte, para poner al descubierto la mentira del gobierno –ocultar la reelección indefinida con el argumento de la competencia electoral- con la que quieren construir “la dictadura perfecta”: en nombre del voto, eliminar el potencial de cambio del voto, como en Cuba, elecciones en las que ya se saben los resultados: el 99,3% votó por Fidel y el 99,7% votó por Raúl. En Cuba, los encuestadores y "focusadores" no tendrían vida, porque ya los resultados se saben ¿Por qué? Porque hay "elecciones"....pero no alternancia, y menos competencia.
Habría que construir algo como, "la alternancia eres tu". No es sólo decir No, sino argumentar a favor de lo que significa la alternabilidad, en todos los sentidos. Desde lo abstracto, a lo cotidiano. Si esto se logra, Chávez pierde la enmienda, haga lo que haga, grite lo que grite, trampee lo que trampee. Como dice, tendrá que hacer sus maletas. Es bueno que ya comience a hacerlo.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Buenos Aires
En el post “Tiranía” del 4-11-08, al final, preguntábamos cómo se comportaría el pueblo el 23N: si como noviembre de 1948 o noviembre de 1952. Me inclino a pensar que se acercó a 1952. La abstención del 34 por ciento -me equivoqué en este guarismo, ya que pensaba sería de no menos de 44 por ciento- y un clima de civismo de los votantes, reafirman el mensaje dado en 2007: la sociedad quiere resolver sus problemas por la vía electoral. Por medio del voto. Es una lección muy importante, tanto para el gobierno como para la oposición. Tengo la impresión que el primero no ha entendido el mensaje, y sigue con sus abusos; y el segundo, no se decide a darle estructura a su importante fuerza política.
Desde el punto de vista técnico, las elecciones se fortifican y el sistema electrónico muestra sus bondades, ya que un fraude por esta vía luce difícil o imposible, y sólo le queda al gobierno dejar abiertos los centros de votación, y movilizar gente para que vote, pero cuando se vota, no se puede influir en los valores agregados. El sistema, al menos en el momento en que el voto ingresa en la “caja negra” de la electrónica, luce confiable. Lo que está afuera –al ambiente electoral- es menos confiable.
En síntesis, el CNE como CNE, es bueno. Como Poder Electoral, falla y es débil, ya que no es capaz de “poner en cintura” al gobierno en sus abusos, aunque se observa que Vicente Díaz hace sus críticas más en público, y Germán Yépez parece ahora el activista más conspicuo del gobierno dentro de este organismo. Que exista una competencia dentro del CNE es sana –se dice que Yépez le quiere “cortar las patas” a Lucena- y que sea de cara al público, mejor. Como salieron bien de la prueba, les va a interesar mantener su imagen, y eso es sano para todo el mundo. Hasta la fecha, es la única institución que funciona de manera aceptable y que, en principio, sus resultados son acatados por las partes en pugna.

El reconocimiento político es otra cosa, y ciertamente el gobierno falla aquí. En 2007, no reconoció los resultados del 2D, y lanzaron 26 leyes de una habilitante. En 2008, puede decirse que dieron un “golpe de Estado de baja intensidad”, ya que obstaculizan la gestión de los alcaldes y gobernadores electos de la unidad –principalmente en Caracas- e intentan intimidar a estos funcionarios, con un juicio político que hacen en contra de Manuel Rosales. Como se dijo en otro post hace tiempo, Chávez llegó al colmo de la inmoralidad. El es un inmoral, e igual su gobierno. Es un corrupto, y lo es por este desconocimiento al voto, y por nombrar a Cabello ministro otra vez, cuando este señor saqueó literalmente la Gobernación de Miranda. Chávez y su banda de ladrones e incompetentes, se sienten por encima de la ley y de la sociedad. Eso les está costando, como se vio con los resultados de 2007, y ahora en 2008, aunque los desconozcan.

Hay que reforzar al CNE como Poder Electoral, entonces, de manera que la soberanía popular arbitre las diferencias en ausencia de instituciones y en presencia de un gobierno inmoral y depredador como el que dirige Chávez, pero llamar la atención a su debilidad como Poder Electoral, ante los abusos del gobierno. Lo último en estos abusos, fue la decisión de Conatel –uno de los entes más vergonzosos del gobierno- de abrir otra “averiguación administrativa” a Globovisión, “por incitar al desorden público”, cosa que Chávez y su círculo de “escorpiones” como los llamó Müller Rojas, hacen permanentemente. Conatel es una vergüenza nacional por su entrega al gobierno.

De los resultados generales, acerté 5 de 6 -en el post “Tiranía”- a diferencia de muchos encuestadores, ampliamente consultados por los políticos del gobierno y de la oposición, firmas que la semana antes de las votaciones, decían que sólo se ganaría en 3 instancias, cuando les entró el “efecto Chávez”.
Acerca de la proporción del voto en los bloques, los resultados son interesantes. En números globales, el gobierno sacó 5.683.154 votos, y la unidad un total de 4.595.111 votos. La disidencia (del gobierno y de la unidad), un total de 718.194 votos. En valores relativos, es 51,6 por ciento, 41,7 por ciento, y 6,5 por ciento, respectivamente. Si se agregan en dos bloques (gobierno y unidad + disidencia), se tiene un total de 5.683.154 votos contra 5.313.305 sufragios. Visto así, lo que separa al chavismo del no chavismo son, apenas, 369.849 votos. En valores relativos, sería 51,6 contra 48,3 por ciento. Sin embargo, es mejor tomar la diferencia con la unidad sola, que es de 1.088.043 votos para evitar “los triunfalismos”, característicos de la oposición.
Si se toma el “voto duro” del chavismo y se compara con el “voto duro” de la oposición, por el PSUV votaron 4.938.729 personas. En 2006, el MVR le dio a Chávez 4.822.175 sufragios. Por la tarjeta roja, entre 2006 y 2008, el crecimiento ha sido apenas de 116.554 votantes. Si se compara con lo que sacó la unidad en 2008, la diferencia entre los dos grupos –gobierno y oposición, sin disidencias o de otros grupos- es de 343.618 votos. Los grupos distintos al PSUV, le dieron al gobierno 744.425 sufragios, un valor cercano a los grupos no gobierno, que sumaron –como se indicó antes- 718.194 votos distintos a los partidos de la unidad.
De aquí se desprende que hay que prestar más atención a los números electorales, y no sólo a las encuestas, porque ya hay un banco de elecciones que muestran comportamientos electorales consolidados, que permiten hacer pronósticos certeros. Es decir, cómo se comportó la gente de verdad –las elecciones- y no lo que dicen que van a hacer, o creen que hicieron –las encuestas.
De acuerdo a Quinto Día (día 28-11-08), de 327 alcaldías, el gobierno ganó en 264 (80,7%), la unidad en 54 (16,5%), y otros grupos en 9 (2,75%). En los CLR, hasta la fecha y de un total de 218 (falta Guárico y Zulia), el gobierno lleva 157 diputados (72%) y la unidad 61 (27,9%), según el semanario. Esto es un dato interesante, que se comentará luego.
Acerca de los partidos de la unidad en Venezuela, UNT es el primero, con 1.200.871 votos, siendo su mayor concentración de votos en Zulia (48,9% y el 51,09% en las 22 entidades del país), seguido de AD con 788.524 votos, luego de PJ con 611.943 votos, y finalmente Copei con 466.757 votos. En valores relativos, se tiene que 39,14 por ciento, 19,95 por ciento, 25,7 por ciento, y 15,21 por ciento respectivamente. 2/3 de los votos se ubican en fuerzas de la socialdemocracia, y 1/3 en partidos socialcristianos. Con respecto a 2006, el que bajó más fue PJ, que de 1,3 millones de votos en 2006, se fue a 611 mil sufragios en 2008, una caída del 113 por ciento.
En su mercado socialdemócrata, AD luce más pequeño, pero mejor posicionado en el elector. Es decir, UNT es una “marca” grande pero no bien posicionada, mientras que AD es una marca pequeña, pero mejor posicionada. La caída de UNT con respecto a 2006 fue más discreta, de 345.541 votos, que significa una reducción del 29 por ciento. Copei aumentó entre 2006-2008, 207.211 votos, lo que significa un incremento del 80 por ciento en dos años.
UNT fue el primer partido de la unidad en 4 estados (Aragua, Trujillo, Yaracuy, y Zulia), que equivale al 17,39 por ciento de su total. Fue segundo lugar en 10 estados (Bolívar, Carabobo, Cojedes, DA, DC, Mérida, Miranda, Monagas, Sucre, y Vargas), con 43,4 por ciento. Fue tercero en 7 estados (Anzoátegui, Apure, Barinas, Falcón, Guárico, NE, y Portuguesa), con 30,43 por ciento. Fue cuarto lugar en Lara y Táchira (8,7%). El cuarto lugar en estos dos estados, se puede explicar tal vez por las escogencias de UNT en esas zonas, el manejo de las mismas, y problemas de imagen, que generaron ruido público.
Acción Democrática fue el primer partido de la unidad en 15 entidades (Anzoátegui, Apure, Barinas, Bolívar, Carabobo, Cojedes, Falcón, Guárico, Lara, Mérida, Monagas, NE, Portuguesa, Sucre, y Vargas), que equivale al 65,22 por ciento de su total. Fue segundo lugar en 4 estados (Táchira, Trujillo, Yaracuy, y Zulia), con 17,39 por ciento. Fue tercer partido en Aragua, DA, DC, y Miranda (17,39%).
Aunque UNT tiene más votos y ganó en el nuevo invento de los encuestadores que llaman “corredor electoral”, AD tiene una presencia más homogénea en el país. Es decir, la marca AD parece mejor posicionada en la mente del elector de oposición que la marca UNT, al menos a la hora de votar en la máquina.
Algunas conclusiones pueden extraerse:
a.-La oposición mantiene su núcleo de decididos de 4,5 millones de votos, cosa que es tremendo resultado dada la inmoralidad y trampas del gobierno, pero la oposición no crece. No sale del mágico 4 millones. Desde 2006, apenas creció en valores nominales 307.644 votos. En valores relativos desde 2006, apenas el 7 por ciento.
Si se hace una estratificación del REP, se tiene que los chavistas duros son el 29% del total, los opositores duros el 27 por ciento, los abstencionistas duros 23 por ciento, y los votantes estratégicos el 19 por ciento. Es decir, 3,2 millones de votantes que fluctúan, y de los cuales si nos atenemos al 2007, el gobierno recuperó 1,3 millones pero no a 1,9 millones, que es probable se hayan abstenido, y eso explica el 34% de abstención (23% piso básico de la abstención + 11% abstención agregada = 34 por ciento), que equivale a 5,7 millones de personas que no votaron. Es decir, de ese 19% de votantes estratégicos, el gobierno recuperó a 8% y 11% se abstuvo, pero la unidad no agarró nada. Apenas creció con respecto al 2D de 2007, 64.510 votos.
Si se ve como datos agregados, el REP tiene tres grandes fuerzas: el gobierno (5,6 millones de votos), el no gobierno (5,3 millones de votos), y los abstencionistas (5,7 millones de sujetos). Hay que indagar por qué la oposición se mantiene, pero no crece; mientras que el gobierno, sube o baja, pero se mueve.
b.-Los pobres resultados en las alcaldías y en los CLR. O la famosa cifra del “73% de unidad en las alcaldías” dada por la unidad no fue cierta, y sólo fue un ardid de propaganda, o hay otras razones como que los candidatos no dieron la talla, o que todo se concentró en las gobernaciones. Si se atiene a los números de 2007, lo más probable es que la unidad es una fuerza macro, pero que no existe a nivel micro, ya que en el 2D, el No salió mejor en los datos agregados, que en los datos municipales. Es decir, lo de 2008, se vio en 2007, pero no se le prestó atención. Por ejemplo, el No ganó en 10 estados y perdió en 14, es decir, el 41,6% y el 58,3% respectivamente, pero a nivel municipal la proporción fue de 32,8% y 67,1 por ciento. En 2006, fue catastrófico: 7,55% versus 92,4 por ciento. El chavismo, en 2008, sacó el valor del promedio de 2006 y 2007. En otras palabras, que la oposición, desde 2006, pierde peor en los municipios que en los estados.
Esto, como se dijo, no debe sorprender. En una invitación que recibí del IESA para participar en el "Coloquio del PAG", el día 29-1-08, al hablar sobre cómo enfocaría la campaña de la oposición para las regionales, sugerí "Darle prioridad a la estructura de alcaldes, y haría un proceso de selección más riguroso en este nivel, porque si lo vemos como matriz DOFA, es una debilidad de la oposición".
Lo cierto, es que el chavismo se viene sembrando en el país –al menos como maquinaria- y por eso hay “pueblos Amisch rojos” (frase de Colette Capriles) en Venezuela. Esa es la verdad, y menos que los candidatos no “fueron unidos”, que influyó, pero es una consecuencia, pero no la causa. En otras palabras, no hay unidad, porque no hay tejido político, y no al revés, que sería como “botar el sofá”.
La oposición es una fuerza inexistente, ya que no tiene músculo local de manera constante. Es decir, es una gran fuerza nacional que se mueve en elecciones plebiscitadas para mostrar su fuerza, pero luego entra en un letargo, decae. Tal vez lo que mueve a los abstencionistas y a los votantes estratégicos, sea ya no la tranquilidad –dos millones se quedaron en casa- sino “polarizar” –pero bien- y eso apunta a la idea de considerar el gran mantra opositor de “no polarizar”. Es posible que si la unidad hubiera polarizado, hubiera agarrado algo de eso 2 millones que no se movieron, y a lo mejor se acerca a los 5 millones de votos. Hasta los gurús de las elites y que los políticos de oposición escuchan con dedicada atención, reconocen que “la polarización no necesariamente resulta negativa” (Quirós Corradi, El Nacional, día 30-11-08).
Esto también puede explicar por qué Chávez hace lo que le da gana, cuando objetivamente no puede hacerlo. En cualquier país con una correlación política similar, al gobierno no se le ocurre plantear el cierre de otro canal de TV o sabotear a alcaldes electos, pero en Venezuela sí, y tal vez se explique porque la fuerza de oposición es contingente a elecciones grandes, aparece allí, y luego desaparece hasta la próxima contienda, que es lo que puede pasar ahora.
El reto es hacer de esta fuerza algo visible y no-contingente, de manera que sea un contrapeso efectivo del gobierno, y no una fuerza esporádica, pero que el gobierno bypasea, como hizo durante 2007 y todo 2008, y quiere hacerlo en 2009. El referéndum de 2009 será el “tercer round” de esta pelea, y la unidad tiene que tocar el nivel municipal, para tener resultados más decentes, acordes a su fuerza real. Hay que hacer el trabajo de base para sembrar, y “patear” calle, receta que recomiendan los políticos, pero que muchos de ellos no cumplen, a tenor de este resultado.
c.-Hay indicios no totales que el voto es más autónomo y crítico, y menos sujeto a líneas de caudillos o de partidos. La clase media se movió, lo que es un buen dato, ya que este sector vivía en una suerte de “desesperanza aprendida electoral”, pero al tener éxito la conducta de votar –se ganó en Caracas, bastiones de la clase media- su asociación con la eficacia aumenta, y este sector se movilizará más. Aunque a los políticos de la oposición no les gusta hablar de la clase media y todo se lo dedican a los pobres y a la gente menesterosa, lo cierto es que los votos de los “sifrinos” empujaron a la unidad, y ésta en sus mensajes, tendrá que hablar de la clase media, y no sólo de los pobres. Tendrá que amplificar más su discurso, para ganar más en fuerza política.

Es decir, a Chávez no le hicieron caso en Caracas, y votaron por opciones diferentes, y parece ratificarse la tendencia de 2007: la oposición entra en los sectores populares. Si se asume que el Municipio Libertador es todo “popular”, y los municipios del este de Caracas (Sucre, Baruta, Chacao, y El Hatillo), son totalmente “sifrinos”, la proporción de votos de Ledezma es más balanceada que la de Istúriz. Es decir, del 100% de su total, Libertador le dio a Ledezma el 54,3% y los municipios del este, 45,6 por ciento. Es decir, más le dieron “los pobres” que “los ricos”. En Istúriz, la proporción es de 72,6% y 27,3 por ciento, lo que confirma algo hallado en 2007: el gobierno pierde feo en las zonas de oposición, aunque mantiene su supremacía en las pobres, pero ya no le da paliza a la oposición allí de manera permanente. El caso Baruta es un buen ejemplo: 84 a 16 por ciento del gobierno. De nuevo, se ratifica lo hallado en 2007: más que un clivaje ideológico, hay un clivaje geográfico, y el socialismo del Siglo XXI es contingente a la geografía, y no al revés.

Otro dato que indica que la oposición todavía no es mayoría en las zonas populares –estoy generalizando con pocos datos- pero que entró en ellas, es el comportamiento del voto en el lapso 2004-2008 en 8 parroquias de Caracas que tienen fama de populares: 23 de enero, Antímano, Caricuao, El Valle, La Vega, Macarao, San Agustín, y Sucre. En el lapso 2004-2008, el gobierno aumentó sus votos en estas 8 parroquias en 68,3% mientras que la oposición lo hizo en 319 por ciento. Es decir, que la oposición creció en 4 años a un ritmo 5 veces más rápido que lo aumentado por el gobierno. El gobierno en 2004 sacó 174.176 votos, y en 2008, llegó a 291.782 sufragios. La oposición, por su parte, saltó de 38.937 sufragios, a 164.508 votos.

Si se compara con el 2D de 2007, el gobierno aumentó 23% al pasar de 236.863 votos a 291.782 apoyos. La oposición bajó 15 por ciento, al pasar de 189.650 votos en 2007, a 164.508 votos un año después.

Lo dicho plantea para la unidad dos desafíos. Primero, el método de escogencia, que no puede descansar sólo en encuestas. Hay reglas electorales que van más allá de cualquier cálculo político y de encuestas, y una es que un buen candidato es un buen candidato, y no siempre aparece en las encuestas. Es decir, que había candidatos naturales, al margen de las encuestas, pero no de la lógica política: Reyes en Barinas, Mannuitt en Guárico, Velásquez en Bolívar, Ramos en Iribarren, Ledezma en Caracas, Ocariz en Sucre, etc. Se perdió tiempo y ganancia política para probar lo que ya estaba demostrado, con el cuento que “había que ser científico y objetivo”.
Dos, que la mejor manera es hacer las cosas es al comienzo, aunque cuesten, que hacerlas al final, que cuestan más. Por ejemplo, Bolívar, con una abstención del 42,8 por ciento, que indica muy probablemente un voto castigo hacia la unidad, y no funcionó en este caso, la economía del voto que se propugnó como salida a la falta de unidad. Igual pasó en Anzoátegui. La gente castigó el “pacto papi-mami-hijo-esposa”, a pesar de lo que dijeron “las encuestas”. Salvo Evelyn Urdaneta –esposa de Antonio Barreto Sira- reelegida como Alcaldesa de Freites –pero ella ya venía con su carrera política propia- pero con una diferencia de apenas 1.446 votos con el candidato del gobierno. Ni en El Tigre, Anaco, o Urbaneja, fueron elegidos los candidatos de la unidad, siendo el caso más emblemático el de Carmen de Marcano, a la que todos daban por “ganadora” porque así “lo decían las encuestas”, y que su caso era “pan comido” por ser un municipio “sifrino”, pero perdió ante un “independiente”. Es decir, los “sifrinos” se rebelaron contra los “sifrinos”. No hay que hacer una encuesta para saber que colocar a la mamá o al hijo, sería rechazado, y más por la forma cómo se hizo, y que es una decisión políticamente torpe, y no había que hacer un focus para saberlo. Hasta a Chávez le costó meter a Adán Chávez, y si quiere meter a su hija, “le van a dar pela”, aunque nadie lo crea ahora. Al venezolano no le gusta una dinastía, y antes que calarse la “dinastía Gómez”, prefirió matar a Juanchito, y salir de Vicentico. Con calarse al “bagre”, ya era suficiente. Igual suerte correrá Chávez, o cualquier político que quiera crear una dinastía.
Lo segundo, es el formato de cuñas de la oposición. Habrá que evaluar si el formato de siempre que les gusta a los políticos de la oposición –gente pobre, pero feliz y agradecida- funciona en todos los casos, y si a eso se puede limitar una campaña electoral: testimoniales, la biografía del candidato, y caminatas con gente feliz y dinámica, y muchos besos y saludos en el camino, con una buena música de fondo. También en contenidos, que se nota que no hay nada sustantivo, sino lo mismo de siempre: ganamos con la unidad, y “aquí estamos”, pero no hay nada propositivo, que desafíe la mente, que invite. Algo muy status-quo: los mismos mensajes de unidad de siempre, e imágenes de marchas ya viejas, que muchos no quieren recordar. Es decir ¿Cómo estar en sintonía con lo actual, y dejar la infancia y adolescencia de la oposición (“saca tu pito, trae tu bandera”)? Ya la oposición se puso los pantalones, y aunque cueste aceptarlo, ya es gobierno, “y con esa vara, así la van a medir”. Ni Rosales, ni Pérez, ni Capriles, ni Ledezma, ni Ocariz, ni Pérez Vivas, ni Salas Feo, y tal vez Morel no esté por el “Margaritan way of life”, van a gozar de una gran “luna de miel”, y tendrán que enfrentar demandas e impaciencia constantes. Van a ser gobierno muy presionados, no sólo por el gobierno, sino por la sociedad, que ve en ellos posibilidades reales de cambio, para salir del horror y corrupción de personas tan siniestras y destructivas como Cabello, Bernal, o Barreto. Les van a exigir resultados en menos de seis meses. Los muertos del fin de semana, ya no serán de Cabello, sino de Capriles. De manera que hay que replantearse las cosas.
Si la unidad persiste en su fresismo para enfrentarse a un país más complejo, en 2010, enfrentará revocatorios, si no hay crisis previas que derriben sus gobiernos.

A grandes rasgos, esto es lo que se puede decir de las elecciones del 23N: el punto máximo del gobierno, el año 2006, parece que quedó en la historia. Está mejor que en 2007, pero no llegó al nivel de 2006, y no parece que lo haga. La gran diferencia entre el gobierno y la oposición, es que el primero parece que tiene techo electoral, mientras que la segunda, puede crecer más ¿Sabrá hacerlo?
La propuesta de la enmienda ya se sabía. Lo sorpresivo es la brusquedad en el planteo de la misma, y conduce a que se pueden sintetizar tres hechos políticos que se desarrollan de manera simultánea: a.-La enmienda para la reelección indefinida de Chávez; b.-Los obstáculos que el gobierno coloca a gobernadores y alcaldes de la unidad para que no hagan “buenos gobiernos”; y c.-El juicio político en contra de Rosales ¿Qué tienen en común estos tres hechos?

La aceleración que hace Chávez no tiene una explicación económica como muchos argumentan, “que viene la crisis económica” –variable que influye, pero no es la principal- sino, paradójicamente y en contra de sus propios promotores, es de tipo político: el éxito de la oposición.
Aunque muchos no lo crean –aparecen los gurús del star system mediático opositor que ya afirman que “Chávez puede vencer con la enmienda”- la estrategia de la oposición ha venido generando sus frutos, desde el año 2006, y el paso de los políticos ese año de asumir las elecciones, de abandonar a los anti-políticos y la estrategia insurreccional, y el excelente desempeño de Rosales como candidato en 2006 y la estrategia de la campaña, abrieron la puerta a que, en dos años, la oposición se vaya configurando como una alternativa real de poder.
Este es el problema de fondo, ya ni siquiera es que el gobierno no crea en la descentralización –que no cree en ella, de paso- es algo más serio: no cree en la democracia, ni en la alternabilidad. Esto último, comienza a ser visible en la mente de las personas, y curiosamente, en la mente de los habitantes de las zonas populares.
La gente mostró que quiere inclusión, y no es leal a una ideología, sino que ajustan sus preferencias a las ofertas del mercado político, como votantes racionales en la óptica de Downs.
Ante un mercado en donde uno de los oferentes tiene un monopolio sobre el delivery, con la consecuente caída en la calidad del servicio, los consumidores optaron por cambiar, y buscaron otro oferente más pequeño, pero con una oferta mejor: la oposición. Ejercieron la salida de la que habla Hirchmann, porque la voz es difícil ejercerla, ya que Conatel es una órgano de represión del Estado, junto al Indecu, al Seniat, o la AN, que ya es una instancia de persecución política, de acuerdo al “informe del magnicidio” que aprobó el día 2-12-08, en el que piden juicios en contra de personas de la oposición.
En síntesis, que la “lealtad a la marca PSUV o a la marca Chávez”, no es en el 100% de los consumidores políticos. Están dispuestos a explorar y a cambiarse a otras “marcas”. Tal vez por esto Chávez apela, ahora, al “uh ah, Chávez no se va”, para ver si logra mantener su share de mercado político, apelando a una consigna de cuando era el único oferente del mercado.

El 23N ocurrió una verdadera inclusión social, que no reflejan las cuñas que salen en la TV, de “pobres pero agradecidos”, sino que mostró otra cara de la colaboración de clases: la clase media ayudó con su movilización electoral, al deseo que anidaba en los sectores populares hacia el cambio. Los “sifrinos” colaboraron para hacer posible el deseo de los “pobres”, todo mediado por los votos.
Esto es inaceptable para el gobierno, y es el fondo del problema: la alternabilidad y que, poco a poco, se configura una alternativa a Chávez. Para un gobierno con la “semilla totalitaria” (Talmon), la idea de una competencia política o de una comparación política, es imposible, porque Chávez sabe que si el juego político se normaliza, pierde en 2012. Se acaba su proyecto, y lo que le da soporte desde el poder: la falsa idea de una “lucha de clases”, que no es tal, aunque hay tensiones sociales en el país. La nación regresaría a un ambiente de alternabilidad, de lucha agonal, no existencial. Regresaría a los tiempos republicanos, no revolucionarios, caracterizados por rutinas aburridas, pero que hacen posible construir un país, como se hizo a partir de 1958. La “revolución” perdería su épica y magia –que ya no la tiene- para mostrar su verdadera cara: un gobierno incompetente, autoritario, y depredador.
En resumen, lo que Chávez trata de evitar es que cobre vida la idea que una alternativa al gobierno es posible, y que las cosas sí pueden funcionar sin Chávez. Es prescindible, y tener conciencia de ello, es lo que produce su radicalización. No es la economía, es la política, lo que tiene a Chávez fuera de sitio. Aquella, como diría Galileo, “se mueve”. Se siente en Venezuela, y también en el mundo, como lo sugirió el editorial de El Mercurio de Chile, “Chávez en declive”.
No obstante, el momento escogido por Chávez para su “ofensiva”, no parece ser el mejor, por diversas razones:

a.-Situación interna del gobierno: Chávez hizo el anuncio de la enmienda, luego que Müller Rojas el día antes, había expresado que el momento para la enmienda era otro. El reingreso de Chacón y Cabello al gobierno, pueden indicar que Chávez se atornilla en su entorno, y que la cúpula del gobierno se desliza hacia el autoritarismo y la depredación del Estado. El comportamiento de los gobernadores y alcaldes es relativo, y luce en general, distante, lo que permite inferir que no hay una unidad total en el gobierno acerca del tema, y que el anuncio brusco de Chávez puede generar roces y distanciamientos entre la cúpula y los funcionarios regionales electos. En el acto de Chávez del día 6-12-08, aparecieron algunas caras de gobernadores y alcaldes con Chávez, pero no todos. Al día siguiente, Chávez se molestó porque no fueron todos los alcaldes al “taller” que dictó. El “gato” Briceño ha expresado su deseo de trabajar con el alcalde de oposición en Monagas. Igual ha dicho Díaz Orellana en Mérida. Falta ver el comportamiento de la esperanza de las elites caraqueñas de oposición de que “el chavismo con rostro humano” es posible, Henry Falcón.
Al final, todos dirán “ordene comandante”, pero hay que ver si se da el “se acata, pero no se cumple”, principalmente en los estados y municipios, como pasó en 2007.
b.-El juego de poderes: Hay que prestar atención a lo que ocurre en el CNE, ya que este Poder puede estarse asumiendo como tal, en la medida que tampoco se observa unanimidad en sus integrantes. Lucena expresó que el CNE entra en vacaciones, mientras que Vicente Díaz mantiene su perfil crítico. Hernández y Yépez parecen ser las cabezas visibles del chavismo. La primera, luego de decir que el referéndum es viable, reculó al afirmar que “deben sacar al CNE del juego político”. Yépez parece que queda como el promotor más activo de las ideas del gobierno. Lo cierto, es que hay una fisura o, al menos, una reflexión del “bloque de los duros” dentro del CNE, que va a tener consecuencias –ya las ha tenido, con los resultados del 2D y del 23N.
c.-Votantes más sofisticados: El 23N mostró que una buena parte del electorado es racional en su decisión y evalúa opciones, principalmente en la zona capital. Para un gobierno que pone todo en la lealtad a ciegas, que los votantes “sean respondones”, es un problema. A esto hay que agregar, que el voto electrónico se autonomizó y no lo puede controlar, y sólo le queda el control físico de los centros de votación, o hacer presión para dar ciertos resultados o retrasarlos, pero no parece posible alterar la decisión de los electores
Esto va a pesar cuando se considere un tema que ya fue votado el 2D.
d.-El ambiente internacional es otro: Obama no va a ser tan “papita” como muchos pensaban. El nombramiento de Hillary Clinton como Secretaria de Estado, tumbó las últimas esperanzas del gobierno de tener un acercamiento “soberano” con los EE.UU. y de aquí que su apuesta era que nombraran a Bill Richardson, un personaje que Chávez marearía con sus cuentos y que le sería favorable.
Rusia es el aliado en el mundo externo, pero la timidez de las maniobras navales de Venezuela y Rusia, sugieren que este país apoyará a Chávez, aunque no parece ser un apoyo para todo. Brasil sigue en su política de contrapeso regional, con un Lula con 70% de popularidad, y Cuba quiere insertarse en el sistema americano: Castro no ha venido al país a pesar de los anuncios, y Putin dijo que firmó una alianza naval con Venezuela para usar los puertos de aquí, pero no lo ha hecho con Cuba, aunque cree “que los dirigentes de ese país no se opondrán a esta idea”.
e.-El tema económico: Aunque la crisis no se ha manifestado en Venezuela, lo va a hacer. La inflación de noviembre fue de 2,3% y la acumulada de 27,6 por ciento, lo que sugiere que el año 2008 puede cerrar con una subida en los precios del 30 por ciento. Para los pobres, la inflación es del 36,3 por ciento. El barril de petróleo está en $ 34. De acuerdo a Datanálisis, el 32,7% considera que la situación de su hogar es peor que hace un año. Un 40% dijo lo mismo, con respecto al país. Sin embargo, un 44,5% tiene una expectativa positiva de 2009, aunque el ingreso familiar real del país cayó 7,34% con respecto a 2007.
f.-El efecto vitrina: La idea de un gobierno democrático asediado por una oligarquía insensible, parece que quedó en el pasado. Venezuela es vista como una sociedad con una democracia débil y un caudillo hábil, aunque todavía a Chávez le puede quedar algún capital como “luchador social”, tal vez en algunos círculos ilustrados de Europa. El “arrebatón institucional” a gobernadores y alcaldes, le causa daño al gobierno en su imagen internacional.
g.-Los números electorales: Como se dijo arriba, aunque la oposición tiene que crecer, los números electorales indican que se configura un bloque de oposición robusto, que ha pasado varias pruebas, y además hay un efecto aprendizaje en la sociedad: a la oposición le ha ido mejor con la vía electoral que con las locuras de 2002, y eso el país se lo reconoce, al darle votos. También, hay un “efecto no deseado”: al buscar la vía electoral, la oposición retoma el tema de los partidos, la organización, la campaña, y los votantes se interesan por estos temas, e internalizan que votar trae resultados, y se genera un “círculo virtuoso” de Senge, por el cual la gente vota porque hay cambios, y para apurar los cambios, hay que votar. Este círculo, a su vez, presiona al CNE para que haga mejores elecciones y ofrezca un “mejor servicio”. Uno de los efectos positivos de la ley de la oferta y de la demanda, llevada a la política.
Esto es lo que tiene al gobierno fuera de sí: que la sociedad aprenda que Chávez es prescindible, y que se pueda lograr por los votos, es inaceptable. De aquí su estrategia de polarizar y radicalizar al máximo, y su regreso mediático al 2002, como trata de hacer el canal 8. Tal vez al nombrar a Chacón en Minci, Chávez cree exorcizar estos malos tiempos, para ir a 2004, su año de mayor gloria. Como en ese año, dio un “taller de gobierno” a gobernadores y alcaldes electos, que seguramente será reseñado por Martha Harnecker, y el texto será la comidilla de los analistas de la oposición, más que los del gobierno, quienes buscarán algún significado oculto a lo que Chávez diga.

En resumen, que aunque la gente de la oposición no lo crea, ya que muchos de sus dirigentes y cuadros están todavía con el formato que “hay que sudar a Chávez”, y esperan pacientemente a 2012 como si fuese a ocurrir una suerte de “transición desde un gobierno autoritario” (O’Donnell), en el país hay otro ambiente, y también el gobierno lo quiere abortar: el clima de cambio, que se quiere transformar en un clima de miedo, desconfianza, e ineficacia. No obstante, el 23N mostró que el país está preparado y busca un cambio, y la sociedad está en un “momento constituyente”, y de lo que se trata es de darle forma a ese momento, canalizarlo, hacerlo público, y no tenerle miedo con el cuento que “la oposición no está preparada”. Para el país, sí lo está, y por eso los colocó en puestos de gobierno, para que demuestren que sí están preparados.
Por el lado del gobierno, se trata de mostrar que la oposición es “golpista”, y de hacer casos ejemplarizantes para que el país se sienta asustado y culpable –el juicio político en contra de Rosales y las amenazas a Globovisión- y reforzar el temor al tótem, al padre castrador. Por eso su radicalismo, pero el país está preparado para darle la espalda al padre castrador.
Es tarea de la unidad hacer de este clima, una realidad política, y aprovechar un hecho que tampoco muchos creen: la oposición está en su mejor momento político. Si muestra fuerza, confianza, y seguridad del triunfo –que es posible- y lo comunica al país sin excesos, el gobierno va a recular ¿Lo irá a desaprovechar por la comodidad de la “política burocrática” y los “políticos de sillón”, contemplativos, que no van a la cabeza de los cambios, sino que se limitan a verlos, y a esperar a que las cosas pasen? Hasta Fausto Masó (El Nacional, día 6-12-08), quien decía que “había que reírse de todo lo que dijera o hiciera Chávez” y no prestarle atención, afirma ahora que “hay que mostrar los dientes”.

El anuncio del Comando Nacional por el No, hecho el día 6-12-08 por Omar Barboza, va en la dirección correcta, y es un buen arranque para aglutinar fuerzas en contra de la reelección, y de mostrar al país que hay dirección política desde temprano, haciendo la salvedad que el No en esta ocasión, no debe ser construido como un simple rechazo, sino que es un No hacia algo, hacia un cambio, hacia un avance. No puede ser un simple rechazo, sin contenido. Hay que darle contenido al No, porque el gobierno va a usar todo el simbolismo posible, principalmente los 10 años “del proceso”.
Aunque la propia oposición tal vez no lo crea, hoy está en su mejor momento político, para lograr darle cauce a una fuerza política que haga contrapeso al gobierno, y tener éxito en el referéndum ¿Vive Venezuela su año 1957, y el 2009 será su 1958?

sábado, 8 de noviembre de 2008

Obama
No queda más sino coincidir con Oswaldo Barreto, articulista de Tal Cual, quien dijo que Obama ya había entrado en la historia, incluso, si no hubiese sido elegido Presidente de los Estados Unidos. En sus memorias, Galbraith comenta que a los grandes presidentes, los norteamericanos los mencionan con las iniciales de su nombre: FDR (Roosevelt), JFK (Kennedy), LBJ (Johnson). El tiempo dirá si cuando termine su Presidencia, los estadounidenses se referirán a Obama como Obama o será recordado como BHO.
Aunque no soy experto en los Estados Unidos, pero sí un poco conocedor de sus elecciones –durante la pre-campaña, aposte a Hillary Clinton, y creo que hubiera sido una excelente Presidenta- la victoria de Obama parecía necesaria, no sólo para su país, sino para el mundo. Mientras el principal error de la campaña de Hillary fue apuntar a la experiencia, Obama satisfizo la principal demanda de los estadounidenses: el cambio. El famoso
Yes, we can (un Sí podemos, que el MAS en Venezuela utilizó en 1978). Necesidad producto de los 8 años del gobierno de Bush, que colocó la reputación de los EE.UU en el piso a nivel internacional. Una suerte de remordimiento colectivo que pesó sobre la conciencia estadounidense, y los llevó a votar por Obama, como una manera de expiar las culpas y sueños no realizados, acumulados durante los últimos 4 años de la administración Bush.
Sin embargo, que ganara Obama era deseado no sólo por los norteamericanos, sino por todo el mundo. Su victoria disipó en mucho el clima de tensión que hay en el planeta. Se siente un clima más agradable, un ambiente en donde los límites del pesimismo se han roto, y algunos discursos como el del Gobierno de Venezuela en contra “del imperio”, quedan desdibujados, aunque insiste en que “el capitalismo está muriendo”.

Obama no tuvo que recurrir a dos fracasados golpes de Estado para ser conocido, y luego ganar una elección. Se me dirá el ya lugar común, “que en EE.UU a los presidentes los matan, no los tumban”, pero la elección de Obama es, en la lógica de la ciencia, el “experimento” que no confirmó la hipótesis. Como la analogía de los cisnes que se emplea en la investigación científica, hasta ahora, el millón de cisnes era blanco. Pero el cisne 1.000.001 salió negro, y esto se dice sin ninguna connotación racial, y la afirmación que los EE.UU no es capaz de renovarse, no tuvo apoyo.

Pese a los pronósticos del fin de los EE.UU, lo cierto es que el mundo estaba a la espera de lo que ocurriera en el país del norte de América, y esto va a influir de manera decisiva en la sociedad del futuro. Como argumentó Roger Cohen (
The New York Times, 8-11-08), la idea de los Estados Unidos es en sí misma, una idea revolucionaria. Lo demostró el día 4 de noviembre de 2008.
El mensaje de Cohen es interesante y aleccionador, y es quizá la principal enseñanza de la victoria de Obama: el país de las oportunidades que es capaz de reinventarse a sí mismo, y lo mejor, que eso es verdad. En sus fundamentos, los EE.UU vuelve a ser el país que describió Tocqueville, en el sentido del funcionamiento de su democracia. La propia sociedad generó el contrapeso para recuperar los valores liberales que habían quedado opacados luego del 11 de septiembre de 2001. Esto es sano, y es un mensaje muy importante para el mundo: se recuperan los valores de la alternabilidad y del equilibrio de los poderes, cosa que en el Sur de América varios gobiernos enarbolan con claridad: Chile, México, y Brasil, y otros quisieran que estos valores no existieran: Venezuela, Nicaragua, Bolivia, y Cuba.

Obama parece estar al tanto de la inmensa responsabilidad que tiene. El titular que mejor describió su situación, fue el de El Mundo (día 6-11-08), “Obama con más cartas que el niño Jesús”. Ciertamente, todo el mundo va con su
laundry list, desde que quite el embargo a Cuba, hasta que ponga a punto la economía de los EE.UU. La respuesta del Presidente-electo, a partir de su discurso luego de ganar, ha sido sobria para poner las expectativas en su lugar. No se presenta como un mesías. No ha habido sobresaltos, sino una serenidad –uno de los atributos del liderazgo de Obama- en el sentido que no hay ni habrá milagros. Obama parece no querer generar falsas expectativas no sólo dentro de su país sino en el mundo, y de aquí la cautela de sus primeros movimientos. Junto a esto, está la escogencia de sus colaboradores iniciales, muchos de ellos funcionarios de la era Clinton, con lo que comunica que el tiempo para el aprendizaje no existe y como han dicho reconocidos expertos, “la transición va a ser rápida”, por lo que hay que lograr un balance entre la novedad que él representa, y la necesidad de decisiones rápidas en la Presidencia. Balance que va a ser difícil de lograr, y que siempre estará en tensión. Así podría llamarse la Presidencia de Obama: una Presidencia en continua tensión, no por los problemas –de por sí complejos- sino por las soluciones que se van a desarrollar, contra el tiempo. Parafraseando a Schumpeter quien habló de la “destrucción creativa” para referirse al capitalismo, se podría hablar en el caso del gobierno de Obama, de una “tensión creativa”, para ofrecer soluciones a los desafiantes y complejos tiempos en los que viven las naciones. Uno de los funcionarios de la era Clinton que ayuda en la transición de Obama, Leon Panetta, lo dijo claramente, “hay que abrazar al caos”.
La Presidencia de los EE.UU no es fácil. En sus memorias, Clinton describe cómo le fue difícil lidiar con grupos de poder dentro de los EE.UU, y eso que Clinton venía de ser Gobernador, y es un político de altura. No obstante, en su libro, el exPresidente consideró que Washington lo vio como a un extraño, y que muchas de sus iniciativas fueron torpedeadas por esa razón, siendo el punto culminante, el caso Lewinsky, al que Clinton calificó como “un golpe de Estado de la derecha”.

La conclusión que uno saca luego de leer las poco más de 1.000 páginas de las memorias de Clinton, es que una cosa es ganar y llegar a la Presidencia de los EE.UU, y otra es ser reconocido como Presidente de los EE.UU, no tanto por el pueblo, sino por la diversidad de grupos de interés y oficinas gubernamentales del Estado norteamericano. Es decir, no sólo reinar, sino gobernar efectivamente. A Clinton, esto le tomó casi su primer término. Al final de su segundo mandato, por ejemplo, Clinton deja ver que por fin había logrado que los militares lo sintieran como su verdadero Comandante en Jefe ¡Y había sido Presidente por 8 años! Hay que recordar que Clinton se inició en la Presidencia, con una política militar que buscó la aceptación de los homosexuales en la milicia de los EE.UU, asunto que fue criticado por los mandos, y se llegó a una solución de compromiso, pero no fue sino hasta 2000, que Clinton sintió el aprecio de los militares. A Obama le espera un camino igual. Compitió, ganó, y ahora viene el reconocimiento, que se gana con el trabajo, habilidad política, y la consistencia como Presidente de los EE.UU. Es el consejo de Clinton a cualquier Presidente. Junto a esto, el respeto a las formas, que para Clinton fue fundamental: la conciencia de los propios límites. Tal vez la sabiduría en la política sea una muy sencilla: evitar los excesos. Como dijo hace tiempo un prestigioso político venezolano, Ramón Guillermo Aveledo, “cuida de las formas, que las formas cuidarán de ti”.

Esto contrasta con los excesos. Hace días, Chávez justificó sus interminables y fastidiosas cadenas –hechas con gozo sádico- con la afirmación, “quien quiera hacer cadenas, que llegue a Presidente”, con lo que muestra su idea del poder: el abuso, el “me da la gana”, y el “calátelo”. Muy distinto a la sobriedad republicana de la Presidencia de los EE.UU, o de países como México, Brasil, o Chile.

Esto podría explicar el apuro de Obama. Tiene más presión que Clinton para lograr el cambio, pero también tiene algo a su favor: un clima más generoso en su país y en el mundo, para adelantar cambios que en la era Clinton no se pudieron lograr, como la cobertura médica universal, adelantada por Hillary, pero que naufragó atacada en las famosas cuñas de Harry y Louise. Obama arrancó su transición por donde lo hizo Clinton: la economía. El nacido en Arkansas, comenta que luego de ser elegido en 1992, hizo una suerte de retiro para preparar y analizar los ajustes al presupuesto de los EE.UU que haría, ya que en la campaña prometió reducir impuestos, generar empleos, y aumentar el crecimiento. Lo logró. Obama comienza en el mismo punto, y el tiempo dirá si es capaz de presentar un programa que reactive la economía de los EE.UU.

No obstante, lo que me llevó a escribir este artículo sobre Obama es ¿Cuáles lecciones se desprenden para Venezuela? Hay muchas, pero quiero destacar dos.

La primera, acerca de cómo se hace una campaña electoral. Confieso que no puedo de dejar de sentir envidia por la manera cómo se hacen las campañas electorales en los EE.UU, especialmente esta, ya que me dedico a la política y a las campañas, y desde 2006, no he salido de una.

En los EE.UU, fueron 21 meses de aprendizaje constante, de hacer política de verdad. Cuando la comparo con el tipo de campaña que uno hace en nuestro país, se experimenta cierta frustración. El signo de la campaña –tanto demócrata como republicana- fue la palabra innovación y tomar riesgos. Desde la estrategia sobre cuáles estados abordar para sumar delegados que hizo Obama durante la pre-campaña, hasta el lanzamiento de Sarah Palin hecho por McCain, revelan capacidad política, y menos cálculo político. Es jugar a la democracia de verdad: lanzar los dados, y esperar a ver cómo caen, para ganar o volver a jugar, y a no depender tanto de una encuesta para decidir, como aquí. Por esta razón, tengo mis reservas hacia los encuestadores, a los que consulto, pero creo que en Venezuela, el foco de la política, los políticos lo han cedido un poco a los encuestadores, así como en el pasado, lo cedieron a los medios de comunicación. En Venezuela, una encuesta dice quién está y quién no está, qué se hace y qué no se hace –con el cuento que son instrumentos científicos- y eso no puede ser en la política, que es una actividad profundamente humana, en donde lo científico tiene que subordinarse a la vivencia humana, a la apreciación del poder en un momento dado. Las encuestas son un importante instrumento para el análisis y la toma de decisiones, pero no es el único instrumento, ni son un fin en sí misma. El asumir riesgos y el seguir el olfato, son también importantes, y le dan a la política su carácter humano, y a la democracia, su atributo de incertidumbre, que hace posible su continua renovación. Una democracia basada en el cálculo exclusivamente, es una democracia anémica, condenada a la extinción. Es una política sin contenido, mecanizada, que es lo que buscaban Marx y Saint-Simon, y por eso la desaparición del Estado. Si el cálculo asume la política, se acaba la pluralidad, y es el reino de los ingenieros sociales.

La campaña Obama-McCain fue de altura, y con contención. Cuando se inclinó hacia los excesos, los propios candidatos marcaron la pauta para el regreso al debate, siendo más notable este esfuerzo en McCain que en Obama, lo que habla muy bien del primero. Fue una campaña fuerte, dura si se quiere, pero con ideas y planteamientos, y dentro del consenso básico de la sociedad norteamericana acerca de la “tierra de las oportunidades”.

Lo que más valoro de esa campaña, junto al uso de la tecnología, los discursos en momentos claves, los debates durante la pre-campaña y en la campaña, el estilo de cercanía y no de estar montados en una carroza saludando a la gente cual reinas de belleza, fue el trato dado al público elector. Un trato no de menores de edad, sino de mayores de edad, con ideas precisas, apelando al centro, pero sin renunciar a los puntos que definieron cada candidatura. Nadie renunció a sus valores, sino que los dijeron, y el reto fue cómo ver los principios desde las aristas de grupos de votantes tan diferentes.

Esto es importante, ya que en mi trabajo durante las campañas en Venezuela, es lo contrario: hay que tratar a la gente como menores de edad, con cuñas que muestran personas muy felices o de personas con carencias que reciben cosas de los gobernantes. Así se construye al pueblo en las cuñas: o niños felices –así debe ser- y adultos menesterosos, carentes, y agradecidos. Pero no hay ningún asomo de ideas, o de planteamientos de fondo que lleven a un debate. Tal vez por eso, más allá de los insultos de Chávez, la política y las campañas en Venezuela son aburridas. Tampoco son campañas de contacto más allá de caminatas, sino principalmente de carrozas, cuñas, afiches, y programas. Campañas un poco distantes de las personas, salvo contadas excepciones de candidatos que buscan contacto (Capriles, Ocariz, Rosales, Ledezma, entre algunos).

En fin, que creo que hace falta un estilo más denso y profesional de campaña, y salir un poco de los formatos de cuñas con los mismos temas (cielos azules, gente feliz y agradecida, y ninguna idea), con campañas que traten al elector como adulto, que se conviertan en debates que efectivamente busquen polarizar y diferenciarse. Tanto miedo ha generado Chávez en el país, que nadie se quiere diferenciar –algo esencial en una campaña- y todos se mueven dentro de un consenso publicitario electoral (ayudas sociales, pobres, mensajes sin mayor contenido), que nadie quiere desafiar. Aprendí que Venezuela es una sociedad altamente conservadora, cuyo radicalismo es sólo de palabra.

Luego de seguir la campaña de los EE.UU, valoro la sinceridad y el aplomo de los candidatos para mantener un ritmo tan intenso durante 21 meses, que incluyó desde cuñas hasta debates directos, en vivo.

Lo segundo, es el espíritu de cambio. Eso lo tuvimos en Venezuela, y también el aprecio al voto, algo que los estadounidenses descubren ahora, cuando los venezolanos fuimos pioneros del voto en las Américas. Hoy perdimos esa memoria, y prácticamente hay que volver a socializar hacia el voto. Otra consecuencia del gobierno de Chávez, es haber promovido en Venezuela una desesperanza aprendida de tipo colectivo, en la que algún logro de peso colectivo es imposible. Es una sociedad que sucumbió a una polarización que no tiene bases, pero que es real. No tiene bases porque el cuento racial que el gobierno maneja, es más para sostenerse políticamente. Obama o Mandela no manejaron el tema racial, y eso que los dos viven en sociedades en donde el racismo deliberado y letal, fue la norma no hace muchos años. El racismo de Chávez es un racismo de control político, que no tiene sentido en una sociedad mestiza, en donde se discrimina menos por el color, que por la conexiones o grupo al que se pertenezca. Si eres blanco y no tienes amigos o conexiones, eres un pendejo. Si eres negro y tienes conexiones, todo el mundo buscará tener tu número en su agenda
. Esa es la realidad venezolana. Se discrimina por el poder real o percibido, no por el color de la piel, pero se intenta hacer un relato de discriminación por el color de la piel.
Lo anterior ha llevado a que el país haya internalizado una gran culpa –principalmente el país de clase media, sector que sufre el mayor deterioro económico y social del país, pero del que no se habla- que la sublima en cuñas “fresas” de un país unido, pero incapaz de ver sus diferencias o sobre cómo manejar la pluralidad. La culpa lleva a que se vea un país monocolor, en donde los grises se ven como amenaza a una suerte de unidad social ficticia, más allá de los mensajes.

Obama y McCain estuvieron por encima de esto. El discurso de victoria de Obama y el de derrota de McCain, son piezas que comunican la capacidad de salir de las propias culpas, y de construir el discurso político sobre la base de una configuración distinta de los sujetos políticos, más allá de las diferencias tradicionales, y en unir, no como concesión a lo políticamente correcto, sino como verdaderas convicciones sobre lo que realmente hace grande a un país, que es su conciencia, su historia, su propio aprendizaje, su humildad, y líderes que puedan evocar esto con altura, aplomo, y sobriedad.

Hoy, carecemos de esto en Venezuela, aunque en el pasado lo tuvimos, lo que explica el tránsito de una sociedad rural a una moderna en menos de 50 años, con éxito. Hoy nos avergüenza nuestro pasado, y se trata de construir uno que no existió, y un futuro imposible, porque tampoco existirá (
Back to an imposible or not existent future, parafraseando la película Michael J. Fox, de los 80).
En el miedo a ver nuestra propia historia y realizaciones, se esconde la no aceptación de una sociedad más plural, diversa, y compleja como es Venezuela hoy, algo que Obama y McCain vieron en los EE.UU, aunque el primero con más fuerza, y la idea del cambio, fue lo que sintetizó los cambios ocurridos en los EE.UU durante los últimos 20 o 30 años. No le dieron la espalda a su historia, sino que la asumieron, y la impulsaron a una meta más alta. Tal vez por eso el consenso básico de los EE.UU ha perdurado en el tiempo. En nuestro caso, siempre inventamos la historia. Ahora, es la historia de la sociedad socialista desde los indígenas, pero que fue traicionada por una elite “apátrida” que mató a Bolívar y a Sucre. En esa búsqueda, se irán los mejores tiempos de Venezuela, y su incapacidad de entender y de vincularse al mundo, se harán mayores.

Es momento, cual paciente sometido al psicoanálisis, que verbalicemos el trauma social que ha sido inducido por el gobierno de Chávez, para elaborar una experiencia falsa pero que se vive como real –el inconsciente de un inexistente inconsciente- para darnos cuenta de lo que hemos sido, y de lo que hemos logrado como país, y podamos decir, también
Yes, we can, que en criollo quiere decir, “Sí podemos” entender al país complejo que es Venezuela hoy, pero del que no se habla, porque supone asumir un cambio de verdad, no de discurso.