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lunes, 22 de diciembre de 2008

Mentiras
Cuando Chávez entregue la Presidencia en enero de 2013, va a dejar un legado de deterioro institucional impresionante: poderes que no son tales, una justicia subordinada a un partido, unas Fuerzas Armadas comprometidas en su neutralidad, un parlamento inoperante, un BCV sin autoridad para adelantar una política monetaria, ministerios capturados por mafias y “buscadores de renta”, entre tantos problemas.
Sin embargo, no es sólo la debacle institucional lo que dejarán los casi tres lustros de Chávez en 2013. También, dejarán una disminución en las prácticas cotidianas, eso que los estudiosos llaman la “cultura cívica”: el comportamiento despótico, arbitrario, pendenciero, tramposo, autoritario, cínico, y grosero, que hoy no parece ser exclusivo de Chávez y su pandilla de desfalcadores -el saqueo de Barreto, Di Martino, y Cabello en Caracas, Maracaibo, y Miranda, por ejemplo, quienes se auto-liquidaron con millonarias prestaciones, lo que revela la "solidaridad socialista", mientras muchas personas esperan años por sus prestaciones, sudadas con trabajo y no con gritar "uh ah"- sino que ha llegado a sitios no necesariamente vinculados al gobierno. El abuso y la arbitrariedad, por ejemplo, ya son cotidianos en muchos espacios. Casi todo el mundo se siente con derecho a abusar o a imponer decisiones de manera arbitraria, con justificaciones cínicas. Chávez dejará buenos alumnos.

Dentro de este empequeñecimiento de la cultura cívica, se halla la distorsión de la historia, que ocurre desde el comienzo de este gobierno, con la anuencia de la oposición y de las elites. Salvo los historiadores profesionales como Pino Iturrieta, Caballero, Inés Quintero, Carrera Damas, Naudy Suárez, o el excepcional esfuerzo de ONG como la Fundación Rómulo Betancourt, en documentar desde otro punto de vista el proceso histórico nacional, el gobierno de Chávez “reseteó” la conciencia nacional, con el silencio de la oposición la que, acomplejada por las acusaciones de Chávez y de los anti-políticos, no fue capaz de responder a la desmemoria histórica. Esto se usa ahora para favorecer los argumentos de la enmienda.
No sólo las personas del gobierno, sino muchas de la oposición, se regodean en hablar mal de los llamados “40 años”, tiempo de construcción –que dejó enormes deudas sociales, muchas por negligencia- que cambió la faz del país, y muchos de los críticos de hoy, si no hubiese sido por esas 4 décadas, tal vez vivieran en una casa de bahareque, cocinarían con leña, y estuvieran cazando un acure con una bácula.
Sorprende nuestra mala memoria, más por comodidad que por olvido. Los “40 años” llegaron a todo el país. Por ejemplo, la familia Chávez Frías, de 6 hermanos, todos estudiaron y todos son profesionales, algunos con estudios de cuarto nivel. Hay que ver lo que significó que 6 personas de Sabaneta de Barinas –es decir, donde acaba el mundo- en los 70, hayan podido estudiar ¡todos! El que no es profesional –Narciso- tuvo la oportunidad de estudiar en los EE.UU. Venezuela fue el país de la oportunidades, “duélale a quien le duela”. Pero estas son anécdotas que ya no interesan mucho. Ha pasado bastante tiempo, y la desmemoria se ha sedimentado con solidez. El pasado es el pasado.

El día 21-12-08 en El Nacional, el Padre Armando Janssens contaba como fue testigo de la modernización del país en 20 años, de 1965 –a su llegada a estas tierras- hasta 1985. Narró, por ejemplo, que vio construir al Hospital Dr. José Gregorio Hernández, mejor conocido como Los Magallanes de Catia, entre muchas obras públicas de envergadura que se hicieron en el país en la década 1959-1969, más que las que hizo la dictadura de Pérez Jiménez, y que todavía están de pie, a pesar de las inmensas carencias. La mayoría, hechas con el barril de petróleo a $ 3.
En cambio, luego de 10 años, el gobierno de Chávez, salvo el Hospital Cardiológico Infantil, no puede mostrar otra u otras obras relevantes en materia de infraestructura de salud. Está bien por Barrio Adentro, pero en 10 años, no ha avanzado nada en la red hospitalaria como prometió, y eso que tuvo los precios del petróleo en $ 120. Sólo le queda expropiar de manera arbitraria el Sambil de La Candelaria –con una excusa baladí que congestiona el tráfico, cuando ese centro comercial tiene tiempo en construcción ¿No lo había visto? ¿Nunca vieron los planos?- y en la arbitrariedad del gobierno, Jorge Rodríguez anunció que no darán más permisos para centros comerciales –uno imagina que en el municipio Libertador- salvo que sean para comerciantes informales, grupo al que usan y reprimen cuando les conviene, pero que sigue siendo informal, precario. En fin, todo un acto de “pan y circo”, que debería llevar a concluir a las elites venezolanas que el conformismo y hacerle ojitos a Chávez, no es la mejor estrategia, ya que todo es expropiable, en función de la necesidad política del gobierno. Ayer los activos que se han estatizado, hoy la confiscación del Sambil ¿Y mañana? Diga usted. Y es una confiscación, porque el atolondrado anuncio de Chávez, se sale completamente de la Ley de Expropiaciones (2001), en sus artículos 5, 7, y 13, ya que fue un anuncio arbitrario, y la ley establece requisitos para expropiar en los artículos citados. El artículo 8, otorga a los propietarios del bien amenazado, protecciones, y pienso que se aplican al Sambil ¿Recurrirán a este artículo los Cohen -dueños del Sambil- o se arreglarán al "método Chaaz", y operará la "conciliación de las elites"? Aunque el gobierno pague, es una confiscación. Eso debe quedar claro, ya que mañana, cualquier activo que el gobierno considere parte de su plan de hegemonía, arbitrariamente lo quitan. Si bien la justicia "socialista" es una quimera y una falsedad -el "pendejo con cara bien administrada" que se llama Ramón Carrizalez, no deja formar un sindicato en la Vicepresidencia, en la propia cuna de la "revolución proletaria"- hay que sentar precedentes: el gobierno ya no expropia, sino confisca, y viola la Constitución.
Lo curioso, es que es un tema metropolitano, que debería ser abordado por la Alcaldía Mayor, tal como lo establece la Ley de Expropiaciones en su artículo 14. Es claro que importantes grupos constructores dominan a los alcaldes de Caracas. No se si es el caso del Sambil. En El Hatillo, vivimos los ocho años de una gestión corrupta en materia urbana como la de Alfredo Catalán (2000-2008), la que dejó aprobadas obras sin los servicios adecuados. Es indudable que hay “mafias urbanas”, que se pelean por “el lomito urbano”. Cerca del Cementerio del Este, vía Macaracuay, están construyendo unos mega-edificios –debe ser de alguien muy pesado- ya que esa constructora ha roto dos veces tubos matrices de agua que surten a Caracas, y en noviembre, la ciudad se quedó sin agua por 5 días. Me hubiese gustado ver a Chávez en ese momento anunciando sanciones a la constructora por externalidades negativas y negligencia causadas en perjuicio de la ciudad, pero no, Hidrocapital reparó ¿Y quién pagó la reparación? Lo cierto es que cuando uno vea a alcaldes o alcaldesas con los pantalones para ordenar el desastre urbano y tocar intereses de grupos de poder en esa área que son verdaderas mafias, uno votará por esas figuras con convicción, y no por hacer contrapeso al gobierno, como es hoy.
Es momento que el Consejo Metropolitano de Gobierno se pronuncie, al igual que la Alcaldía Mayor, ya que la confiscación de Chávez causa más perjuicios (y prejuicios) que beneficios. No sólo es una decisión arrebatada y arbitraria –los desequilibrios de Chávez, cada vez más frecuentes que llevan a la reflexión ¿Cuáles son los límites para este señor?- porque afecta la microeconomía: empleos en un sector que es de los pocos que crecen en el país, sino porque establece una suerte de “exclusión urbana”: los centros de diversión se concentrarán en el este, mientras que en Libertador, la inversión será menos o sólo la de los grupos vinculados al gobierno. Esta confiscación loca de Chávez, es un puntal para segregar más a Caracas, al impedir la distracción –de las pocas cosas que hace la gente en la ciudad- de buena parte de los citadinos, y refuerza la existencia de una minoría opulenta, que vive su mundo, que sí accede al lujo de los malls –principalmente la ostentación grosera del gobierno- frente a mayorías que el gobierno quiere que se concentren en lo básico: comida, algo de salud, y mucha ideología. En más nada. No es un “trapo rojo” esta arbitrariedad como dice la oposición –siempre con sus lugares comunes, “trapo rojo”, “no nos sacarán del camino electoral”, “a que la llenamos, vamos”, siempre dicen lo mismo, cuándo van a quitar ese "disco rayao" de frases hechas por asesores- sino un despropósito que afecta la vida de miles de personas, para mal.
Esta introducción –un poco larga- porque en el tema de la enmienda ilegal que hará Chávez para ver si se eterniza en el poder, el gobierno descansa su estrategia en tres variables:
a.-Intentan darle piso popular a la iniciativa, al entregar, de acuerdo al gobierno, 4,7 millones de firmas, en un performance parecido –con cajas incluidas, pero más arregladas y varias vacías- al que hizo la oposición en 2003, cuando entregó las firmas del “firmazo” ante el CNE para el revocatorio de Chávez. Aunque las rúbricas son de carácter simbólico porque la iniciativa la tendrá la AN –en un excelente “Usted lo vio” de Globovisión, se ve una persona del gobierno mostrando planillas, alegre, pero de lo que no se percató, es que el lente de la cámara captó las planillas...vacías, y eso obligó a que Jorge Rodríguez saliera el día 22-12-08 en defensa de las planillas, con un triste argumento: hubo más “firmas” en las planillas, que votos para el candidato de la unidad en 2006, Manuel Rosales- se busca mostrar al país y al mundo el “gran apoyo” que tiene la propuesta, aunque si los números son ciertos, es casi un millón menos de registros, si se compara con lo que sacó el gobierno el 23N. Tal vez por esto, anunciaron que en enero, entregarán “otro lote” de firmas, con lo que la comedia, se transformó en farsa.
b.-Mostrar caras nuevas. Si se ve el noticiero del canal 8, sólo se muestran a jóvenes que apoyan la enmienda, con lo que se persigue darle un carácter “juvenil” a una iniciativa que, de tener éxito, entronizará a una casta en el poder que no le dará oportunidades a esos jóvenes que, entusiastas, promueven la enmienda. Serán unos eunucos. La moda, ahora, tanto en el gobierno como en la oposición, es mostrar “jóvenes”.
Esta variable es interesante, porque revela que el gobierno no apela a argumentos doctrinarios –no se habla del “socialismo del Siglo XXI”- sino, más bien, a estéticos y a estereotipos de lo que es “aceptable” para la sociedad venezolana. Puede decirse que “No hay doctrina, sino estética”. Hasta el Movimiento 2D con Otero a la cabeza, tiene la “juventud del 2D”.
c.-Tal vez la más relevante, es que el gobierno coloca el eje de su argumento para justificar la enmienda, al menos hasta la fecha, en la idea de la “soberanía popular”. El pueblo es el que decide.

Este es un tema central de la filosofía política, como sugiere Rey en su libro Las formas de gobierno en la historia del pensamiento político (1965: 26-27), al decir que:
“El desarrollo político de finales de la Edad Moderna y principios de la contemporánea, tiene lugar a través de dos grandes líneas.
“Por una parte, existe una tendencia a la democratización del Estado, es decir, a trasladar del rey al pueblo la titularidad de la soberanía, y a considerar la democracia como la mejor forma de gobierno(...)El máximo exponente de esta tendencia es Rousseau, que elabora su teoría de la soberanía popular bajo el modelo absolutista.
“Una segunda línea de pensamiento no estaba interesada primordialmente en el problema de la titularidad de la soberanía, sino en establecer límites al poder político, cualquiera fuese el sujeto del mismo. Para tal concepción, el problema de la forma de gobierno es, en principio, indiferente, lo que importa, ante todo, es que el poder no sea absoluto. Cabe, sin embargo, señalar dos tendencias dentro de tal línea de pensamiento(...)La otra, por el contrario, mira hacia el futuro y está formada por quienes, en su lucha con el absolutismo, van elaborando la concepción del Estado de Derecho”.
Aunque esta distinción pueda parecer “filosófica”, va al meollo de los argumentos que maneja el gobierno. Calixto Ortega afirmó, para justificar este punto, que la “oposición no es coherente. Siempre se reelige con Manuel Rosales, Salas Feo, o Morel Rodríguez”.
La solución a esta contradicción entre las dos líneas de pensamiento –una de las tensiones de la democracia contemporánea- la ofrece el mismo Bolívar –en un excelente análisis que hace Diego Bautista Urbaneja en El Universal del día 18-11-08- al decir que, “La perpetuación de la autoridad en un mismo individuo frecuentemente ha sido el término de los gobiernos democráticos. Las repetidas elecciones son esenciales en los sistema populares, porque nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo, de donde se origina la usurpación y la tiranía”. Esta es la cita que revienta al gobierno.
Bolívar –como estudioso de los pensadores políticos del mundo antiguo y del mundo moderno- favorece la tesis de Aristóteles (La Política), quien argumentó que la mejor forma de gobierno es el gobierno mixto, porque responde mejor a las necesidades de las ciudades (polis), formadas por personas de diferente naturaleza (riquezas, clase, profesión, virtudes, etc).

La idea de gobierno mixto la desarrolló Montesquieu –aunque Sabine (1983) expone que el noble galo no desarrollo en su totalidad el planteamiento- y a lo que apunta en tiempos modernos, es al equilibrio de poderes, al checks and balances, pesos y contrapesos. De aquí que para el Barón de Montesquieu, la forma de gobierno por excelencia en su tiempo, era la inglesa, ya que combinaba distintos tipos de gobierno: monárquicos y aristocráticos, con el gobierno popular (república, luego democracia). En esta idea se inspiró Bolívar para el Discurso de Angostura.
Con esta cita de Bolívar, la soberanía popular no se pone en peligro, ya que lo que la garantiza, es la posibilidad real de alternancia, es decir, de cambio, y no la ratificación permanente, que es lo que lleva a la tiranía, en la que una persona “permanece largo tiempo en el poder”. Esto último, es lo que busca Chávez, y por eso al gobierno le molesta que citen la frase de Bolívar, y desesperadamente, tratan de buscar otra explicación, sencillamente porque la cita es demoledora: El Libertador no quería mandos indefinidos, eso es tiranía.
En resumen, que desde los antiguos, la mejor forma de gobierno es la mixta. Esta, hoy, alude a la alternancia en el poder, al cambio, a la fluidez, a la rotación. Lula lo reconoce –El Nacional, día 20-12-08- al decir que, “a la democracia le hace bien la alternabilidad”.
“Autoridad perpetua” y “repetidas elecciones” sí se oponen, en tanto una niega a la otra, porque la primera convierte a la segunda en una mera ratificación. Hay elecciones, justamente –y ese es el núcleo del pensamiento de Bolívar que molesta al gobierno- para evitar la perpetuación, es decir, para promover la alternancia, para que los ciudadanos “no estén largo tiempo en el poder”, porque si no, si se perpetúa una persona en el poder, esto “ha sido el término de los gobiernos democráticos”, con lo que se pasa de las formas puras de gobierno (Polibio) –monarquía, aristocracia, y república- a las formas impuras: tiranía, oligarquía, y democracia (demagogia, oclocracia). Las elecciones son para promover la alternabilidad, no para ratificar, que es lo que pasa cuando alguien se queda en el poder por largo tiempo, porque controla todo -la "ley de hierro de la oligarquía" de Michels- con lo que el perro se muerde la cola. Alternabilidad y ratificación es un oximoron. La alternabilidad garantiza el principio del gobierno mixto. En la Constitución de 1999, se ve en el principio de representación y en el principio de participación.
En otras palabras, que la alternancia garantiza la soberanía popular, y no al revés. Como sugiere el ex-Magistrado Héctor Gros Espiel, de la Corte Interamericana:
“La alternancia en el mando o, mejor dicho, en el gobierno, entendiendo por tal, strictu sensu, al Poder Ejecutivo, es un elemento esencial de la democracia. La continuidad indefinida en sus cargos del o de los mismos titulares del Ejecutivo, aún en el caso hipotético de que ello sea el resultado de un pronunciamiento electoral libre del pueblo, sin coacción ni fraude, es, en principio, un factor negativo y distorsionante para la democracia.
“No sólo porque el continuismo indefinido –aún en el caso de que existan elecciones periódicas y teóricamente libres y puras y que el resto del sistema constitucional con sus correspondientes contralores políticos y jurisdiccionales funcione normalmente–, genera peligrosos elementos personalistas y autocráticos que afectan negativamente la existencia de una democracia real, sino porque, además, la no alternancia en el mando, en sí misma y por las necesarias consecuencias que provoca, puede hacer peligrar la realización de comicios libres y sin fraude y por eso la ‘alternancia en el poder’, ha sido calificada como ‘un principio democrático’ por un importante sector de la doctrina latinoamericana”.
¿Y cómo se expresa esto en la Constitución de 1999? No sólo en los principios fundamentales (artículo 6), sino que cada nivel electivo tiene límites de tiempo: Presidente 12 años; gobernadores, diputados regionales, y alcaldes 8 años, y diputados nacionales 10 años. Los únicos que parecen gozar de la “reelección indefinida” son los concejales, ya que ni la Constitución o la LOPPM, establecen límites de tiempo para esta función. Finalmente, el referendo revocatorio es otro mecanismo que promueve la alternabilidad.
Lo importante a retener es que la alternabilidad depende más de un diseño institucional adecuado, que de la mera competencia electoral (la que también es parte capital de ese diseño, pero que puede ser en desventaja, como es en Venezuela). Como argumenta Pasquino en La oposición (1998: 77-78):
“La perspectiva aquí empleada, finalmente, se funda en la convicción de que la democracia, es decir, la confrontación-enfrentamiento entre gobierno y oposición, no es sólo un conjunto de reglas, normas, y leyes(...)sino también la encarnación de un conjunto de valores: desde el respeto a los derechos civiles y políticos, a la afirmación de los derechos sociales, desde la tolerancia hacia la participación a la libre expresión de la personalidad. Es decir, la convicción de que la alternancia es en su plasticidad y concreción mejor que ningún otro mecanismo, el instrumento para perseguir y conseguir, en lo posible, estos objetivos y valores”.
En otras palabras, la alternancia garantiza la democracia.

Afortunadamente, los argumentos del gobierno no son sólidos, aunque algunos de ellos tocan intereses de personas de la oposición, en el pasado, por lo que seguramente habrá, en esos temas, el tradicional “silencio administrativo” de las elites, cuando se tocan temas sensibles.
Se muestran algunos argumentos de gobernadores y parlamentarios del gobierno:
a.-Calixto Ortega: la oposición se reelige con Rosales, Salas Feo, y Morel.
b.-Tarek: la oposición no tiene candidato para medirse con Chávez.
c.-Rangel Gómez: la oposición está de acuerdo con la reelección de Uribe, pero no con la de Chávez.
d.-Rafael Isea: la alternabilidad significa que haya “alternativas” (un gran aporte a la filosofía política), y que el 2D, no se sabe si la gente votó en contra de la reelección indefinida, porque votó “en bloque”.
e.-Escarrá: la reelección indefinida es la “profundización de la democracia”, y Chávez tiene una “buena gestión de gobierno en 10 años”.
f.-Earle Herrera: “los rectores de las universidades tienen reelección indefinida” y “los periodistas se han convertido en noticia”.
Y los argumentos de Cilia Flores: la “oposición se mataría por tener un líder como Chávez, y por eso se lo quieren robar como a Bolívar”, y “en el pasado, los diputados y senadores se elegían indefinidamente”.
Argumentos todos rebatibles pero, en resumen, la línea argumental del gobierno parece que será:
a.-La reelección indefinida es la expresión más acabada de la democracia
b.-La oposición es hipócrita, antes se reelegían indefinidamente, pero ahora no les gusta porque es Chávez, y eso es porque no tienen su estatura. “No hay gallo pa´Chávez”, pues.
c.-La reforma y la enmienda son cosas diferentes y, además, no se sabe si la gente votó en contra de la reelección indefinida en 2007.
Han aparecido tres estudios en el tema de la enmienda –los “famosos encuestadores”- Keller, Hinterlaces, y Datanálisis. Faltarán otros, y también los resultados de la nueva moda de la oposición: los focus. Es indudable que después de PDVSA, el mejor negocio en Venezuela es una encuestadora y una “focusadora”.
En una apretada síntesis de los tres trabajos, la reelección indefinida como concepto, tiene un amplio rechazo, con un piso de 56% (Datanálisis), y en otros estudios (Keller), llega al 70 por ciento. Sin embargo, cuando el concepto se matiza con algo como “reelección continua”, la aceptación llega a un máximo de 42 por ciento y un 51% de rechazo (Hinterlaces). Si es así, es razonable que el gobierno apele a la “soberanía popular”, como efectivamente lo hace, y Chávez aparezca ahora como un “corderito”, en familia.
Acerca de los grupos, 1/5 del público del gobierno, rechaza la reelección indefinida, y 2/3 de los no alineados y de los Ns/Nc, no quieren esta reelección.
Keller sugiere que hay una relación débil entre la popularidad de Chávez (52%) y la opinión favorable a la reelección (26%), lo que indica que hay variables que influyen en esta opinión más allá de la popularidad de Chávez, que son las que hay que indagar, para construir un mensaje al país.
Los datos de Datanálisis sugieren que los votantes no alineados se han independizado del gobierno. Es decir, hasta 2006, cuando bajaban aquéllos, subían los identificados con el gobierno, y viceversa. Ahora, la pendiente de los no alineados es positiva, y alejada de la curva de los identificados con el gobierno –que tiene pendiente negativa- lo que refuerza la idea de que este segmento tiene una mayor autonomía en su voto, y lo demostró en 2007 y en parte, en 2008, y muestra que puede ser persuadido. Chávez mordió algo de este grupo, pero no todo, por lo que hay la posibilidad de acercarse a este sector con un mensaje de la unidad para sumarlos.
En todo caso, hay que esperar otros estudios más completos, aunque es probable que la semana antes del referéndum, los encuestadores digan que, gracias al “genio y a la estrategia de Chávez de polarizar”, los números se revirtieron. Así fue en las regionales: comenzaron diciendo que se ganaría en 12 gobernaciones, y terminaron en 3, pero se equivocaron porque fueron 6. Todo un trabalenguas.
Es importante destacar que Chávez parte con desventaja, al menos en el tema a debatir. Apuesta a que las peras se puedan mezclar con las manzanas. Es decir, que el 23N se mezcle con el 2D, y que ahora el voto sea más militante, y menos autónomo. Los números dicen que sumó algo, pero no a todos (ver post anterior Buenos aires). Confía en que tres cadenas diarias, ayuden a cerrar la brecha para llegar a 2006. No podrá hacerlo. Hay un declive estructural en el gobierno. Si gana la enmienda, no será con 7,3 millones de votos. El 60-40 es ya historia.
No por casualidad apelan a la estrategia de la soberanía popular, para ver si pueden neutralizar la realidad que es una propuesta sólo para Chávez, y la encubren con la idea de que “habrá competencia electoral”, cuando ésta y alternabilidad son diferentes. Esta última, supone cambio efectivo de personas, partidos, y proyecto en el poder. La primera, una selección entre opciones, que pueden ser iguales.
Un ejemplo puede ayudar. En su libro Modelos de partido (Alianza, 1995), Aneglo Panebianco explica la alternancia en los partidos. Dice que hay cambio real, cuando se "modifica la correlación dominante" dentro de un partido, y no la mera rotación de caras. Es decir, que se puede hablar de cambio, cuando una tendencia distinta efectivamente gana y conduce al partido. Poner caras nuevas, no supone variación, es el argumento de Panebianco, si no hay cambio real en la dirección del partido.
Por eso los partidos en Venezuela -sea el PSUV y los de oposición- rehúyen a primarias de verdad. El PSUV hizo una, pero con los candidatos ya definidos, los "tapaos" de Chávez. La oposición, menos que eso, se limita a las "encuestas" ¿La razón? Muy sencilla: puede surgir en una primaria de verdad, una tendencia que cambie la correlación interna de poder, y los "cogollos" pierdan poder. La incertidumbre de la democracia es lo que no soportan los "cogollos". De aquí que siempre prometan elecciones, pero nunca las hacen, y sólo roten caras, pongan otras, hagan un refrescamiento, pero quienes deciden, no cambian. Siguen allí. En términos de Panebianco, no hay renovación partidista ni cambio. Un Obama en la Venezuela de hoy, sería imposible o muy difícil. Si aparece, es un Obama "capao" -se ve en estudiantes como Goicoechea, Rodríguez, Carbonel, Guevara, etc que lucen ya figuras del establishment venezolano, y menos estudiantes briosos- porque ya las elites lo habrán neutralizado, como trataron de hacer con Chávez en los 90 y a principios de su gobierno. Chávez es una creación de las elites, y en 2013, cuando entregue, tendrán que hacerle un reconocimiento, aunque sea en privado, para no ver las caras de todos esos factotum de Venezuela, que hicieron posible a Chávez, y hoy como si nada.
Toda alternabilidad supone competencia, pero no toda competencia, implica alternabilidad. Esto es lo clave. El gobierno quiere hacer creer que competencia es sinónimo de alternabilidad. No lo son. Chávez quiere competencia sin alternabilidad -de aquí que se refiera a los candidatos de la oposición como "currutacos"- y Bolívar pedía competencia con alternabilidad, que es lo que el gobierno trata de evitar, y si no, sabotea, como hace con las gestiones de alcaldes y gobernadores. De aquí que la cita de Bolívar les saque la madre, porque El Libertador sabía lo que Lord Acton hizo común, "el poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente". Y Chávez y su gobierno, ya están corrompidos por el poder (ver post Tiranía).

De nuevo, las mentiras, pero ahora más refinadas, más inocentes. Si el gobierno logra que la gente se olvide de la “reelección indefinida”, y sólo piense en “competencia indefinida”, puede que su estrategia tenga éxito. Hasta ahora, la sociedad se ha dado cuenta de la pillería pero hay que gritar más duro, más fuerte, para poner al descubierto la mentira del gobierno –ocultar la reelección indefinida con el argumento de la competencia electoral- con la que quieren construir “la dictadura perfecta”: en nombre del voto, eliminar el potencial de cambio del voto, como en Cuba, elecciones en las que ya se saben los resultados: el 99,3% votó por Fidel y el 99,7% votó por Raúl. En Cuba, los encuestadores y "focusadores" no tendrían vida, porque ya los resultados se saben ¿Por qué? Porque hay "elecciones"....pero no alternancia, y menos competencia.
Habría que construir algo como, "la alternancia eres tu". No es sólo decir No, sino argumentar a favor de lo que significa la alternabilidad, en todos los sentidos. Desde lo abstracto, a lo cotidiano. Si esto se logra, Chávez pierde la enmienda, haga lo que haga, grite lo que grite, trampee lo que trampee. Como dice, tendrá que hacer sus maletas. Es bueno que ya comience a hacerlo.

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