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lunes, 8 de diciembre de 2008

Buenos Aires
En el post “Tiranía” del 4-11-08, al final, preguntábamos cómo se comportaría el pueblo el 23N: si como noviembre de 1948 o noviembre de 1952. Me inclino a pensar que se acercó a 1952. La abstención del 34 por ciento -me equivoqué en este guarismo, ya que pensaba sería de no menos de 44 por ciento- y un clima de civismo de los votantes, reafirman el mensaje dado en 2007: la sociedad quiere resolver sus problemas por la vía electoral. Por medio del voto. Es una lección muy importante, tanto para el gobierno como para la oposición. Tengo la impresión que el primero no ha entendido el mensaje, y sigue con sus abusos; y el segundo, no se decide a darle estructura a su importante fuerza política.
Desde el punto de vista técnico, las elecciones se fortifican y el sistema electrónico muestra sus bondades, ya que un fraude por esta vía luce difícil o imposible, y sólo le queda al gobierno dejar abiertos los centros de votación, y movilizar gente para que vote, pero cuando se vota, no se puede influir en los valores agregados. El sistema, al menos en el momento en que el voto ingresa en la “caja negra” de la electrónica, luce confiable. Lo que está afuera –al ambiente electoral- es menos confiable.
En síntesis, el CNE como CNE, es bueno. Como Poder Electoral, falla y es débil, ya que no es capaz de “poner en cintura” al gobierno en sus abusos, aunque se observa que Vicente Díaz hace sus críticas más en público, y Germán Yépez parece ahora el activista más conspicuo del gobierno dentro de este organismo. Que exista una competencia dentro del CNE es sana –se dice que Yépez le quiere “cortar las patas” a Lucena- y que sea de cara al público, mejor. Como salieron bien de la prueba, les va a interesar mantener su imagen, y eso es sano para todo el mundo. Hasta la fecha, es la única institución que funciona de manera aceptable y que, en principio, sus resultados son acatados por las partes en pugna.

El reconocimiento político es otra cosa, y ciertamente el gobierno falla aquí. En 2007, no reconoció los resultados del 2D, y lanzaron 26 leyes de una habilitante. En 2008, puede decirse que dieron un “golpe de Estado de baja intensidad”, ya que obstaculizan la gestión de los alcaldes y gobernadores electos de la unidad –principalmente en Caracas- e intentan intimidar a estos funcionarios, con un juicio político que hacen en contra de Manuel Rosales. Como se dijo en otro post hace tiempo, Chávez llegó al colmo de la inmoralidad. El es un inmoral, e igual su gobierno. Es un corrupto, y lo es por este desconocimiento al voto, y por nombrar a Cabello ministro otra vez, cuando este señor saqueó literalmente la Gobernación de Miranda. Chávez y su banda de ladrones e incompetentes, se sienten por encima de la ley y de la sociedad. Eso les está costando, como se vio con los resultados de 2007, y ahora en 2008, aunque los desconozcan.

Hay que reforzar al CNE como Poder Electoral, entonces, de manera que la soberanía popular arbitre las diferencias en ausencia de instituciones y en presencia de un gobierno inmoral y depredador como el que dirige Chávez, pero llamar la atención a su debilidad como Poder Electoral, ante los abusos del gobierno. Lo último en estos abusos, fue la decisión de Conatel –uno de los entes más vergonzosos del gobierno- de abrir otra “averiguación administrativa” a Globovisión, “por incitar al desorden público”, cosa que Chávez y su círculo de “escorpiones” como los llamó Müller Rojas, hacen permanentemente. Conatel es una vergüenza nacional por su entrega al gobierno.

De los resultados generales, acerté 5 de 6 -en el post “Tiranía”- a diferencia de muchos encuestadores, ampliamente consultados por los políticos del gobierno y de la oposición, firmas que la semana antes de las votaciones, decían que sólo se ganaría en 3 instancias, cuando les entró el “efecto Chávez”.
Acerca de la proporción del voto en los bloques, los resultados son interesantes. En números globales, el gobierno sacó 5.683.154 votos, y la unidad un total de 4.595.111 votos. La disidencia (del gobierno y de la unidad), un total de 718.194 votos. En valores relativos, es 51,6 por ciento, 41,7 por ciento, y 6,5 por ciento, respectivamente. Si se agregan en dos bloques (gobierno y unidad + disidencia), se tiene un total de 5.683.154 votos contra 5.313.305 sufragios. Visto así, lo que separa al chavismo del no chavismo son, apenas, 369.849 votos. En valores relativos, sería 51,6 contra 48,3 por ciento. Sin embargo, es mejor tomar la diferencia con la unidad sola, que es de 1.088.043 votos para evitar “los triunfalismos”, característicos de la oposición.
Si se toma el “voto duro” del chavismo y se compara con el “voto duro” de la oposición, por el PSUV votaron 4.938.729 personas. En 2006, el MVR le dio a Chávez 4.822.175 sufragios. Por la tarjeta roja, entre 2006 y 2008, el crecimiento ha sido apenas de 116.554 votantes. Si se compara con lo que sacó la unidad en 2008, la diferencia entre los dos grupos –gobierno y oposición, sin disidencias o de otros grupos- es de 343.618 votos. Los grupos distintos al PSUV, le dieron al gobierno 744.425 sufragios, un valor cercano a los grupos no gobierno, que sumaron –como se indicó antes- 718.194 votos distintos a los partidos de la unidad.
De aquí se desprende que hay que prestar más atención a los números electorales, y no sólo a las encuestas, porque ya hay un banco de elecciones que muestran comportamientos electorales consolidados, que permiten hacer pronósticos certeros. Es decir, cómo se comportó la gente de verdad –las elecciones- y no lo que dicen que van a hacer, o creen que hicieron –las encuestas.
De acuerdo a Quinto Día (día 28-11-08), de 327 alcaldías, el gobierno ganó en 264 (80,7%), la unidad en 54 (16,5%), y otros grupos en 9 (2,75%). En los CLR, hasta la fecha y de un total de 218 (falta Guárico y Zulia), el gobierno lleva 157 diputados (72%) y la unidad 61 (27,9%), según el semanario. Esto es un dato interesante, que se comentará luego.
Acerca de los partidos de la unidad en Venezuela, UNT es el primero, con 1.200.871 votos, siendo su mayor concentración de votos en Zulia (48,9% y el 51,09% en las 22 entidades del país), seguido de AD con 788.524 votos, luego de PJ con 611.943 votos, y finalmente Copei con 466.757 votos. En valores relativos, se tiene que 39,14 por ciento, 19,95 por ciento, 25,7 por ciento, y 15,21 por ciento respectivamente. 2/3 de los votos se ubican en fuerzas de la socialdemocracia, y 1/3 en partidos socialcristianos. Con respecto a 2006, el que bajó más fue PJ, que de 1,3 millones de votos en 2006, se fue a 611 mil sufragios en 2008, una caída del 113 por ciento.
En su mercado socialdemócrata, AD luce más pequeño, pero mejor posicionado en el elector. Es decir, UNT es una “marca” grande pero no bien posicionada, mientras que AD es una marca pequeña, pero mejor posicionada. La caída de UNT con respecto a 2006 fue más discreta, de 345.541 votos, que significa una reducción del 29 por ciento. Copei aumentó entre 2006-2008, 207.211 votos, lo que significa un incremento del 80 por ciento en dos años.
UNT fue el primer partido de la unidad en 4 estados (Aragua, Trujillo, Yaracuy, y Zulia), que equivale al 17,39 por ciento de su total. Fue segundo lugar en 10 estados (Bolívar, Carabobo, Cojedes, DA, DC, Mérida, Miranda, Monagas, Sucre, y Vargas), con 43,4 por ciento. Fue tercero en 7 estados (Anzoátegui, Apure, Barinas, Falcón, Guárico, NE, y Portuguesa), con 30,43 por ciento. Fue cuarto lugar en Lara y Táchira (8,7%). El cuarto lugar en estos dos estados, se puede explicar tal vez por las escogencias de UNT en esas zonas, el manejo de las mismas, y problemas de imagen, que generaron ruido público.
Acción Democrática fue el primer partido de la unidad en 15 entidades (Anzoátegui, Apure, Barinas, Bolívar, Carabobo, Cojedes, Falcón, Guárico, Lara, Mérida, Monagas, NE, Portuguesa, Sucre, y Vargas), que equivale al 65,22 por ciento de su total. Fue segundo lugar en 4 estados (Táchira, Trujillo, Yaracuy, y Zulia), con 17,39 por ciento. Fue tercer partido en Aragua, DA, DC, y Miranda (17,39%).
Aunque UNT tiene más votos y ganó en el nuevo invento de los encuestadores que llaman “corredor electoral”, AD tiene una presencia más homogénea en el país. Es decir, la marca AD parece mejor posicionada en la mente del elector de oposición que la marca UNT, al menos a la hora de votar en la máquina.
Algunas conclusiones pueden extraerse:
a.-La oposición mantiene su núcleo de decididos de 4,5 millones de votos, cosa que es tremendo resultado dada la inmoralidad y trampas del gobierno, pero la oposición no crece. No sale del mágico 4 millones. Desde 2006, apenas creció en valores nominales 307.644 votos. En valores relativos desde 2006, apenas el 7 por ciento.
Si se hace una estratificación del REP, se tiene que los chavistas duros son el 29% del total, los opositores duros el 27 por ciento, los abstencionistas duros 23 por ciento, y los votantes estratégicos el 19 por ciento. Es decir, 3,2 millones de votantes que fluctúan, y de los cuales si nos atenemos al 2007, el gobierno recuperó 1,3 millones pero no a 1,9 millones, que es probable se hayan abstenido, y eso explica el 34% de abstención (23% piso básico de la abstención + 11% abstención agregada = 34 por ciento), que equivale a 5,7 millones de personas que no votaron. Es decir, de ese 19% de votantes estratégicos, el gobierno recuperó a 8% y 11% se abstuvo, pero la unidad no agarró nada. Apenas creció con respecto al 2D de 2007, 64.510 votos.
Si se ve como datos agregados, el REP tiene tres grandes fuerzas: el gobierno (5,6 millones de votos), el no gobierno (5,3 millones de votos), y los abstencionistas (5,7 millones de sujetos). Hay que indagar por qué la oposición se mantiene, pero no crece; mientras que el gobierno, sube o baja, pero se mueve.
b.-Los pobres resultados en las alcaldías y en los CLR. O la famosa cifra del “73% de unidad en las alcaldías” dada por la unidad no fue cierta, y sólo fue un ardid de propaganda, o hay otras razones como que los candidatos no dieron la talla, o que todo se concentró en las gobernaciones. Si se atiene a los números de 2007, lo más probable es que la unidad es una fuerza macro, pero que no existe a nivel micro, ya que en el 2D, el No salió mejor en los datos agregados, que en los datos municipales. Es decir, lo de 2008, se vio en 2007, pero no se le prestó atención. Por ejemplo, el No ganó en 10 estados y perdió en 14, es decir, el 41,6% y el 58,3% respectivamente, pero a nivel municipal la proporción fue de 32,8% y 67,1 por ciento. En 2006, fue catastrófico: 7,55% versus 92,4 por ciento. El chavismo, en 2008, sacó el valor del promedio de 2006 y 2007. En otras palabras, que la oposición, desde 2006, pierde peor en los municipios que en los estados.
Esto, como se dijo, no debe sorprender. En una invitación que recibí del IESA para participar en el "Coloquio del PAG", el día 29-1-08, al hablar sobre cómo enfocaría la campaña de la oposición para las regionales, sugerí "Darle prioridad a la estructura de alcaldes, y haría un proceso de selección más riguroso en este nivel, porque si lo vemos como matriz DOFA, es una debilidad de la oposición".
Lo cierto, es que el chavismo se viene sembrando en el país –al menos como maquinaria- y por eso hay “pueblos Amisch rojos” (frase de Colette Capriles) en Venezuela. Esa es la verdad, y menos que los candidatos no “fueron unidos”, que influyó, pero es una consecuencia, pero no la causa. En otras palabras, no hay unidad, porque no hay tejido político, y no al revés, que sería como “botar el sofá”.
La oposición es una fuerza inexistente, ya que no tiene músculo local de manera constante. Es decir, es una gran fuerza nacional que se mueve en elecciones plebiscitadas para mostrar su fuerza, pero luego entra en un letargo, decae. Tal vez lo que mueve a los abstencionistas y a los votantes estratégicos, sea ya no la tranquilidad –dos millones se quedaron en casa- sino “polarizar” –pero bien- y eso apunta a la idea de considerar el gran mantra opositor de “no polarizar”. Es posible que si la unidad hubiera polarizado, hubiera agarrado algo de eso 2 millones que no se movieron, y a lo mejor se acerca a los 5 millones de votos. Hasta los gurús de las elites y que los políticos de oposición escuchan con dedicada atención, reconocen que “la polarización no necesariamente resulta negativa” (Quirós Corradi, El Nacional, día 30-11-08).
Esto también puede explicar por qué Chávez hace lo que le da gana, cuando objetivamente no puede hacerlo. En cualquier país con una correlación política similar, al gobierno no se le ocurre plantear el cierre de otro canal de TV o sabotear a alcaldes electos, pero en Venezuela sí, y tal vez se explique porque la fuerza de oposición es contingente a elecciones grandes, aparece allí, y luego desaparece hasta la próxima contienda, que es lo que puede pasar ahora.
El reto es hacer de esta fuerza algo visible y no-contingente, de manera que sea un contrapeso efectivo del gobierno, y no una fuerza esporádica, pero que el gobierno bypasea, como hizo durante 2007 y todo 2008, y quiere hacerlo en 2009. El referéndum de 2009 será el “tercer round” de esta pelea, y la unidad tiene que tocar el nivel municipal, para tener resultados más decentes, acordes a su fuerza real. Hay que hacer el trabajo de base para sembrar, y “patear” calle, receta que recomiendan los políticos, pero que muchos de ellos no cumplen, a tenor de este resultado.
c.-Hay indicios no totales que el voto es más autónomo y crítico, y menos sujeto a líneas de caudillos o de partidos. La clase media se movió, lo que es un buen dato, ya que este sector vivía en una suerte de “desesperanza aprendida electoral”, pero al tener éxito la conducta de votar –se ganó en Caracas, bastiones de la clase media- su asociación con la eficacia aumenta, y este sector se movilizará más. Aunque a los políticos de la oposición no les gusta hablar de la clase media y todo se lo dedican a los pobres y a la gente menesterosa, lo cierto es que los votos de los “sifrinos” empujaron a la unidad, y ésta en sus mensajes, tendrá que hablar de la clase media, y no sólo de los pobres. Tendrá que amplificar más su discurso, para ganar más en fuerza política.

Es decir, a Chávez no le hicieron caso en Caracas, y votaron por opciones diferentes, y parece ratificarse la tendencia de 2007: la oposición entra en los sectores populares. Si se asume que el Municipio Libertador es todo “popular”, y los municipios del este de Caracas (Sucre, Baruta, Chacao, y El Hatillo), son totalmente “sifrinos”, la proporción de votos de Ledezma es más balanceada que la de Istúriz. Es decir, del 100% de su total, Libertador le dio a Ledezma el 54,3% y los municipios del este, 45,6 por ciento. Es decir, más le dieron “los pobres” que “los ricos”. En Istúriz, la proporción es de 72,6% y 27,3 por ciento, lo que confirma algo hallado en 2007: el gobierno pierde feo en las zonas de oposición, aunque mantiene su supremacía en las pobres, pero ya no le da paliza a la oposición allí de manera permanente. El caso Baruta es un buen ejemplo: 84 a 16 por ciento del gobierno. De nuevo, se ratifica lo hallado en 2007: más que un clivaje ideológico, hay un clivaje geográfico, y el socialismo del Siglo XXI es contingente a la geografía, y no al revés.

Otro dato que indica que la oposición todavía no es mayoría en las zonas populares –estoy generalizando con pocos datos- pero que entró en ellas, es el comportamiento del voto en el lapso 2004-2008 en 8 parroquias de Caracas que tienen fama de populares: 23 de enero, Antímano, Caricuao, El Valle, La Vega, Macarao, San Agustín, y Sucre. En el lapso 2004-2008, el gobierno aumentó sus votos en estas 8 parroquias en 68,3% mientras que la oposición lo hizo en 319 por ciento. Es decir, que la oposición creció en 4 años a un ritmo 5 veces más rápido que lo aumentado por el gobierno. El gobierno en 2004 sacó 174.176 votos, y en 2008, llegó a 291.782 sufragios. La oposición, por su parte, saltó de 38.937 sufragios, a 164.508 votos.

Si se compara con el 2D de 2007, el gobierno aumentó 23% al pasar de 236.863 votos a 291.782 apoyos. La oposición bajó 15 por ciento, al pasar de 189.650 votos en 2007, a 164.508 votos un año después.

Lo dicho plantea para la unidad dos desafíos. Primero, el método de escogencia, que no puede descansar sólo en encuestas. Hay reglas electorales que van más allá de cualquier cálculo político y de encuestas, y una es que un buen candidato es un buen candidato, y no siempre aparece en las encuestas. Es decir, que había candidatos naturales, al margen de las encuestas, pero no de la lógica política: Reyes en Barinas, Mannuitt en Guárico, Velásquez en Bolívar, Ramos en Iribarren, Ledezma en Caracas, Ocariz en Sucre, etc. Se perdió tiempo y ganancia política para probar lo que ya estaba demostrado, con el cuento que “había que ser científico y objetivo”.
Dos, que la mejor manera es hacer las cosas es al comienzo, aunque cuesten, que hacerlas al final, que cuestan más. Por ejemplo, Bolívar, con una abstención del 42,8 por ciento, que indica muy probablemente un voto castigo hacia la unidad, y no funcionó en este caso, la economía del voto que se propugnó como salida a la falta de unidad. Igual pasó en Anzoátegui. La gente castigó el “pacto papi-mami-hijo-esposa”, a pesar de lo que dijeron “las encuestas”. Salvo Evelyn Urdaneta –esposa de Antonio Barreto Sira- reelegida como Alcaldesa de Freites –pero ella ya venía con su carrera política propia- pero con una diferencia de apenas 1.446 votos con el candidato del gobierno. Ni en El Tigre, Anaco, o Urbaneja, fueron elegidos los candidatos de la unidad, siendo el caso más emblemático el de Carmen de Marcano, a la que todos daban por “ganadora” porque así “lo decían las encuestas”, y que su caso era “pan comido” por ser un municipio “sifrino”, pero perdió ante un “independiente”. Es decir, los “sifrinos” se rebelaron contra los “sifrinos”. No hay que hacer una encuesta para saber que colocar a la mamá o al hijo, sería rechazado, y más por la forma cómo se hizo, y que es una decisión políticamente torpe, y no había que hacer un focus para saberlo. Hasta a Chávez le costó meter a Adán Chávez, y si quiere meter a su hija, “le van a dar pela”, aunque nadie lo crea ahora. Al venezolano no le gusta una dinastía, y antes que calarse la “dinastía Gómez”, prefirió matar a Juanchito, y salir de Vicentico. Con calarse al “bagre”, ya era suficiente. Igual suerte correrá Chávez, o cualquier político que quiera crear una dinastía.
Lo segundo, es el formato de cuñas de la oposición. Habrá que evaluar si el formato de siempre que les gusta a los políticos de la oposición –gente pobre, pero feliz y agradecida- funciona en todos los casos, y si a eso se puede limitar una campaña electoral: testimoniales, la biografía del candidato, y caminatas con gente feliz y dinámica, y muchos besos y saludos en el camino, con una buena música de fondo. También en contenidos, que se nota que no hay nada sustantivo, sino lo mismo de siempre: ganamos con la unidad, y “aquí estamos”, pero no hay nada propositivo, que desafíe la mente, que invite. Algo muy status-quo: los mismos mensajes de unidad de siempre, e imágenes de marchas ya viejas, que muchos no quieren recordar. Es decir ¿Cómo estar en sintonía con lo actual, y dejar la infancia y adolescencia de la oposición (“saca tu pito, trae tu bandera”)? Ya la oposición se puso los pantalones, y aunque cueste aceptarlo, ya es gobierno, “y con esa vara, así la van a medir”. Ni Rosales, ni Pérez, ni Capriles, ni Ledezma, ni Ocariz, ni Pérez Vivas, ni Salas Feo, y tal vez Morel no esté por el “Margaritan way of life”, van a gozar de una gran “luna de miel”, y tendrán que enfrentar demandas e impaciencia constantes. Van a ser gobierno muy presionados, no sólo por el gobierno, sino por la sociedad, que ve en ellos posibilidades reales de cambio, para salir del horror y corrupción de personas tan siniestras y destructivas como Cabello, Bernal, o Barreto. Les van a exigir resultados en menos de seis meses. Los muertos del fin de semana, ya no serán de Cabello, sino de Capriles. De manera que hay que replantearse las cosas.
Si la unidad persiste en su fresismo para enfrentarse a un país más complejo, en 2010, enfrentará revocatorios, si no hay crisis previas que derriben sus gobiernos.

A grandes rasgos, esto es lo que se puede decir de las elecciones del 23N: el punto máximo del gobierno, el año 2006, parece que quedó en la historia. Está mejor que en 2007, pero no llegó al nivel de 2006, y no parece que lo haga. La gran diferencia entre el gobierno y la oposición, es que el primero parece que tiene techo electoral, mientras que la segunda, puede crecer más ¿Sabrá hacerlo?
La propuesta de la enmienda ya se sabía. Lo sorpresivo es la brusquedad en el planteo de la misma, y conduce a que se pueden sintetizar tres hechos políticos que se desarrollan de manera simultánea: a.-La enmienda para la reelección indefinida de Chávez; b.-Los obstáculos que el gobierno coloca a gobernadores y alcaldes de la unidad para que no hagan “buenos gobiernos”; y c.-El juicio político en contra de Rosales ¿Qué tienen en común estos tres hechos?

La aceleración que hace Chávez no tiene una explicación económica como muchos argumentan, “que viene la crisis económica” –variable que influye, pero no es la principal- sino, paradójicamente y en contra de sus propios promotores, es de tipo político: el éxito de la oposición.
Aunque muchos no lo crean –aparecen los gurús del star system mediático opositor que ya afirman que “Chávez puede vencer con la enmienda”- la estrategia de la oposición ha venido generando sus frutos, desde el año 2006, y el paso de los políticos ese año de asumir las elecciones, de abandonar a los anti-políticos y la estrategia insurreccional, y el excelente desempeño de Rosales como candidato en 2006 y la estrategia de la campaña, abrieron la puerta a que, en dos años, la oposición se vaya configurando como una alternativa real de poder.
Este es el problema de fondo, ya ni siquiera es que el gobierno no crea en la descentralización –que no cree en ella, de paso- es algo más serio: no cree en la democracia, ni en la alternabilidad. Esto último, comienza a ser visible en la mente de las personas, y curiosamente, en la mente de los habitantes de las zonas populares.
La gente mostró que quiere inclusión, y no es leal a una ideología, sino que ajustan sus preferencias a las ofertas del mercado político, como votantes racionales en la óptica de Downs.
Ante un mercado en donde uno de los oferentes tiene un monopolio sobre el delivery, con la consecuente caída en la calidad del servicio, los consumidores optaron por cambiar, y buscaron otro oferente más pequeño, pero con una oferta mejor: la oposición. Ejercieron la salida de la que habla Hirchmann, porque la voz es difícil ejercerla, ya que Conatel es una órgano de represión del Estado, junto al Indecu, al Seniat, o la AN, que ya es una instancia de persecución política, de acuerdo al “informe del magnicidio” que aprobó el día 2-12-08, en el que piden juicios en contra de personas de la oposición.
En síntesis, que la “lealtad a la marca PSUV o a la marca Chávez”, no es en el 100% de los consumidores políticos. Están dispuestos a explorar y a cambiarse a otras “marcas”. Tal vez por esto Chávez apela, ahora, al “uh ah, Chávez no se va”, para ver si logra mantener su share de mercado político, apelando a una consigna de cuando era el único oferente del mercado.

El 23N ocurrió una verdadera inclusión social, que no reflejan las cuñas que salen en la TV, de “pobres pero agradecidos”, sino que mostró otra cara de la colaboración de clases: la clase media ayudó con su movilización electoral, al deseo que anidaba en los sectores populares hacia el cambio. Los “sifrinos” colaboraron para hacer posible el deseo de los “pobres”, todo mediado por los votos.
Esto es inaceptable para el gobierno, y es el fondo del problema: la alternabilidad y que, poco a poco, se configura una alternativa a Chávez. Para un gobierno con la “semilla totalitaria” (Talmon), la idea de una competencia política o de una comparación política, es imposible, porque Chávez sabe que si el juego político se normaliza, pierde en 2012. Se acaba su proyecto, y lo que le da soporte desde el poder: la falsa idea de una “lucha de clases”, que no es tal, aunque hay tensiones sociales en el país. La nación regresaría a un ambiente de alternabilidad, de lucha agonal, no existencial. Regresaría a los tiempos republicanos, no revolucionarios, caracterizados por rutinas aburridas, pero que hacen posible construir un país, como se hizo a partir de 1958. La “revolución” perdería su épica y magia –que ya no la tiene- para mostrar su verdadera cara: un gobierno incompetente, autoritario, y depredador.
En resumen, lo que Chávez trata de evitar es que cobre vida la idea que una alternativa al gobierno es posible, y que las cosas sí pueden funcionar sin Chávez. Es prescindible, y tener conciencia de ello, es lo que produce su radicalización. No es la economía, es la política, lo que tiene a Chávez fuera de sitio. Aquella, como diría Galileo, “se mueve”. Se siente en Venezuela, y también en el mundo, como lo sugirió el editorial de El Mercurio de Chile, “Chávez en declive”.
No obstante, el momento escogido por Chávez para su “ofensiva”, no parece ser el mejor, por diversas razones:

a.-Situación interna del gobierno: Chávez hizo el anuncio de la enmienda, luego que Müller Rojas el día antes, había expresado que el momento para la enmienda era otro. El reingreso de Chacón y Cabello al gobierno, pueden indicar que Chávez se atornilla en su entorno, y que la cúpula del gobierno se desliza hacia el autoritarismo y la depredación del Estado. El comportamiento de los gobernadores y alcaldes es relativo, y luce en general, distante, lo que permite inferir que no hay una unidad total en el gobierno acerca del tema, y que el anuncio brusco de Chávez puede generar roces y distanciamientos entre la cúpula y los funcionarios regionales electos. En el acto de Chávez del día 6-12-08, aparecieron algunas caras de gobernadores y alcaldes con Chávez, pero no todos. Al día siguiente, Chávez se molestó porque no fueron todos los alcaldes al “taller” que dictó. El “gato” Briceño ha expresado su deseo de trabajar con el alcalde de oposición en Monagas. Igual ha dicho Díaz Orellana en Mérida. Falta ver el comportamiento de la esperanza de las elites caraqueñas de oposición de que “el chavismo con rostro humano” es posible, Henry Falcón.
Al final, todos dirán “ordene comandante”, pero hay que ver si se da el “se acata, pero no se cumple”, principalmente en los estados y municipios, como pasó en 2007.
b.-El juego de poderes: Hay que prestar atención a lo que ocurre en el CNE, ya que este Poder puede estarse asumiendo como tal, en la medida que tampoco se observa unanimidad en sus integrantes. Lucena expresó que el CNE entra en vacaciones, mientras que Vicente Díaz mantiene su perfil crítico. Hernández y Yépez parecen ser las cabezas visibles del chavismo. La primera, luego de decir que el referéndum es viable, reculó al afirmar que “deben sacar al CNE del juego político”. Yépez parece que queda como el promotor más activo de las ideas del gobierno. Lo cierto, es que hay una fisura o, al menos, una reflexión del “bloque de los duros” dentro del CNE, que va a tener consecuencias –ya las ha tenido, con los resultados del 2D y del 23N.
c.-Votantes más sofisticados: El 23N mostró que una buena parte del electorado es racional en su decisión y evalúa opciones, principalmente en la zona capital. Para un gobierno que pone todo en la lealtad a ciegas, que los votantes “sean respondones”, es un problema. A esto hay que agregar, que el voto electrónico se autonomizó y no lo puede controlar, y sólo le queda el control físico de los centros de votación, o hacer presión para dar ciertos resultados o retrasarlos, pero no parece posible alterar la decisión de los electores
Esto va a pesar cuando se considere un tema que ya fue votado el 2D.
d.-El ambiente internacional es otro: Obama no va a ser tan “papita” como muchos pensaban. El nombramiento de Hillary Clinton como Secretaria de Estado, tumbó las últimas esperanzas del gobierno de tener un acercamiento “soberano” con los EE.UU. y de aquí que su apuesta era que nombraran a Bill Richardson, un personaje que Chávez marearía con sus cuentos y que le sería favorable.
Rusia es el aliado en el mundo externo, pero la timidez de las maniobras navales de Venezuela y Rusia, sugieren que este país apoyará a Chávez, aunque no parece ser un apoyo para todo. Brasil sigue en su política de contrapeso regional, con un Lula con 70% de popularidad, y Cuba quiere insertarse en el sistema americano: Castro no ha venido al país a pesar de los anuncios, y Putin dijo que firmó una alianza naval con Venezuela para usar los puertos de aquí, pero no lo ha hecho con Cuba, aunque cree “que los dirigentes de ese país no se opondrán a esta idea”.
e.-El tema económico: Aunque la crisis no se ha manifestado en Venezuela, lo va a hacer. La inflación de noviembre fue de 2,3% y la acumulada de 27,6 por ciento, lo que sugiere que el año 2008 puede cerrar con una subida en los precios del 30 por ciento. Para los pobres, la inflación es del 36,3 por ciento. El barril de petróleo está en $ 34. De acuerdo a Datanálisis, el 32,7% considera que la situación de su hogar es peor que hace un año. Un 40% dijo lo mismo, con respecto al país. Sin embargo, un 44,5% tiene una expectativa positiva de 2009, aunque el ingreso familiar real del país cayó 7,34% con respecto a 2007.
f.-El efecto vitrina: La idea de un gobierno democrático asediado por una oligarquía insensible, parece que quedó en el pasado. Venezuela es vista como una sociedad con una democracia débil y un caudillo hábil, aunque todavía a Chávez le puede quedar algún capital como “luchador social”, tal vez en algunos círculos ilustrados de Europa. El “arrebatón institucional” a gobernadores y alcaldes, le causa daño al gobierno en su imagen internacional.
g.-Los números electorales: Como se dijo arriba, aunque la oposición tiene que crecer, los números electorales indican que se configura un bloque de oposición robusto, que ha pasado varias pruebas, y además hay un efecto aprendizaje en la sociedad: a la oposición le ha ido mejor con la vía electoral que con las locuras de 2002, y eso el país se lo reconoce, al darle votos. También, hay un “efecto no deseado”: al buscar la vía electoral, la oposición retoma el tema de los partidos, la organización, la campaña, y los votantes se interesan por estos temas, e internalizan que votar trae resultados, y se genera un “círculo virtuoso” de Senge, por el cual la gente vota porque hay cambios, y para apurar los cambios, hay que votar. Este círculo, a su vez, presiona al CNE para que haga mejores elecciones y ofrezca un “mejor servicio”. Uno de los efectos positivos de la ley de la oferta y de la demanda, llevada a la política.
Esto es lo que tiene al gobierno fuera de sí: que la sociedad aprenda que Chávez es prescindible, y que se pueda lograr por los votos, es inaceptable. De aquí su estrategia de polarizar y radicalizar al máximo, y su regreso mediático al 2002, como trata de hacer el canal 8. Tal vez al nombrar a Chacón en Minci, Chávez cree exorcizar estos malos tiempos, para ir a 2004, su año de mayor gloria. Como en ese año, dio un “taller de gobierno” a gobernadores y alcaldes electos, que seguramente será reseñado por Martha Harnecker, y el texto será la comidilla de los analistas de la oposición, más que los del gobierno, quienes buscarán algún significado oculto a lo que Chávez diga.

En resumen, que aunque la gente de la oposición no lo crea, ya que muchos de sus dirigentes y cuadros están todavía con el formato que “hay que sudar a Chávez”, y esperan pacientemente a 2012 como si fuese a ocurrir una suerte de “transición desde un gobierno autoritario” (O’Donnell), en el país hay otro ambiente, y también el gobierno lo quiere abortar: el clima de cambio, que se quiere transformar en un clima de miedo, desconfianza, e ineficacia. No obstante, el 23N mostró que el país está preparado y busca un cambio, y la sociedad está en un “momento constituyente”, y de lo que se trata es de darle forma a ese momento, canalizarlo, hacerlo público, y no tenerle miedo con el cuento que “la oposición no está preparada”. Para el país, sí lo está, y por eso los colocó en puestos de gobierno, para que demuestren que sí están preparados.
Por el lado del gobierno, se trata de mostrar que la oposición es “golpista”, y de hacer casos ejemplarizantes para que el país se sienta asustado y culpable –el juicio político en contra de Rosales y las amenazas a Globovisión- y reforzar el temor al tótem, al padre castrador. Por eso su radicalismo, pero el país está preparado para darle la espalda al padre castrador.
Es tarea de la unidad hacer de este clima, una realidad política, y aprovechar un hecho que tampoco muchos creen: la oposición está en su mejor momento político. Si muestra fuerza, confianza, y seguridad del triunfo –que es posible- y lo comunica al país sin excesos, el gobierno va a recular ¿Lo irá a desaprovechar por la comodidad de la “política burocrática” y los “políticos de sillón”, contemplativos, que no van a la cabeza de los cambios, sino que se limitan a verlos, y a esperar a que las cosas pasen? Hasta Fausto Masó (El Nacional, día 6-12-08), quien decía que “había que reírse de todo lo que dijera o hiciera Chávez” y no prestarle atención, afirma ahora que “hay que mostrar los dientes”.

El anuncio del Comando Nacional por el No, hecho el día 6-12-08 por Omar Barboza, va en la dirección correcta, y es un buen arranque para aglutinar fuerzas en contra de la reelección, y de mostrar al país que hay dirección política desde temprano, haciendo la salvedad que el No en esta ocasión, no debe ser construido como un simple rechazo, sino que es un No hacia algo, hacia un cambio, hacia un avance. No puede ser un simple rechazo, sin contenido. Hay que darle contenido al No, porque el gobierno va a usar todo el simbolismo posible, principalmente los 10 años “del proceso”.
Aunque la propia oposición tal vez no lo crea, hoy está en su mejor momento político, para lograr darle cauce a una fuerza política que haga contrapeso al gobierno, y tener éxito en el referéndum ¿Vive Venezuela su año 1957, y el 2009 será su 1958?

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