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sábado, 24 de agosto de 2013

Maternidad

La agresión de dos mujeres a la enfermera de la Maternidad Concepción Palacios, Milagros Franco, ocurrida el día 11-8-13 y su posterior muerte el 20-8-13, es un caso que estremece, que remueve de verdad. No solo por la forma como ocurrió -dos mujeres la agreden en el hospital cuando Franco les reclamó el mal uso del ascensor; le caen a golpes, la empujan y rueda por las escaleras, le clavan un jeringa- sino por la víctima -una profesional de la enfermería, con 25 años en la maternidad, con hijos discapacitados- y por quienes la agreden -chicas jóvenes, una de 22 años, con hijos- que pone, de nuevo sobre la mesa, que el país se ha convertido en un trapiche que traga vidas ya hechas y vidas que pudieran ser.
También impacta porque, luego de la noticia que informó la muerte de la enfermera, comenzaron a salir cabos sueltos: si la agresión fue el 11 de agosto ¿Por qué no se informó antes? ¿Qué ocurrió entre ese día y el 21 de agosto, cuando el caso se registró en la prensa? ¿Cómo fueron esos días para la enfermera Franco?
Eso es lo que impacta, lo que deja un sabor amargo de que algo no está funcionando bien en el país: el silencio que es roto por la muerte de la enfermera que a su vez disparó la protesta de los trabajadores, y esa movilización muestra una cadena de silencios, complicidades, negligencia, malas decisiones y, especialmente, la obediencia, el poder de la autoridad, que logró que un caso de esa naturaleza permaneciera en silencio durante 10 días. Nadie dijo nada y lo que catalizó el descontento acumulado fue la muerte de Franco, pero antes de eso, no pasó nada.
Por eso, este caso también me interesa como psicólogo social. 
Al ir descubriendo los hechos, no pude dejar de pensar en los estudios pioneros en el área de conformismo realizados por Solomon Asch (1955), los trabajos sobre la obediencia de Stanley Milgran (1965), o la investigación sobre la prisión de Stanford de Philip Zimbardo (1971).
Los tres tienen en común en destacar que lejos de lo que pensamos, que el mundo se divide en buenos y malos (por supuesto, los buenos siempre están del lado de quien hace el juicio y los diferentes son los malos), la gente con educación, buena y decente puede hacer cosas malas, muy malas de verdad. 
El valor de estos trabajos es destacar la importancia de las situaciones, porque siempre vemos a quien ejecuta (las agresoras), pero no la situación en que ocurre el hecho, en este caso, institucional: que hizo posible que una enfermera herida no recibiera la atención, no saliera del hospital, y solo se supiera después de su muerte, no antes, lo que la pudo haber salvado.  
Así lo recoge Zimbardo en su libro de 2008, El efecto lucifer, "La gente buena puede ser inducida, seducida, e iniciada para comportarse de manera destructiva. La principal lección que el estudio de la prisión de Stanford enseña es que las situaciones importan: las situaciones sociales pueden tener un profundo efecto en el comportamiento y en el funcionamiento de la mente de las personas, grupos, y líderes, mucho más de lo que se piensa".
Este parece ser el caso: como un hecho de violencia que ocurrió en un hospital bastante concurrido se mantuvo en silencio durante 11 días. 
No es suficiente decir que no tuvo resonancia porque no es la primera vez que algo así ocurre -manera de explicar que ya es común en el país- porque los relatos luego del 21 de agosto indican que el caso tuvo impacto dentro de la maternidad porque compañeros de la enfermera y familiares intentaron hacer algo por Franco, pero no pudieron porque la situación no lo permitió. Y por los relatos, se trata de una situación de obediencia
Si se observa la foto de esta entrada, las pancartas apuntan hacia eso, "Lo de Milagros no fue un hecho fortuito sino negligencia administrativa". La muerte de Franco disparó una situación dentro del hospital que no apareció previamente porque una cadena de decisiones y una situación la calló.
En el noticiero de la noche de Globovisión del día 23-8-13, entrevistaron a la Directora de la maternidad. Posiblemente son mis prejucios o estereotipos, pero las palabras de la directora reforzaron mi idea de la complicidad y el silencio que tuvo como resultado la muerte de una profesional, aunque el caso se verá solamente como la agresión de dos indigentes contra una enfermera. A veces lo situacional es tan difícil de apreciar, que entender la cadena de decisiones organizacionales que llevaron a la muerte de Franco es tan importante como la agresión en sí, porque en la primera es normalmente en donde la gente buena se involucra en cosas malas
La directora apareció en una bonita oficina, y ella, muy elegante. Su declaración expresó que: 1.-acudieron a las autoridades, 2.-que Franco recibió atención médica, y 3.-que quienes protestan, no tienen legitimidad para hacerlo, debido a que son una minoría (otra palabra que ya es rutina en Venezuela, para explicar y otorgar derechos, en una mala interpretación de lo que ser mayoría significa).
Esto último me parece grave, especialmente viniendo de una persona que ejerce funciones de dirección. Según su parecer, la calificación de un hecho lo da la mayoría porque si eres minoría tus vivencias, lo que sientes o lo que sufres, no tiene valor social, no tiene existencia social. 
En los minutos que la Directora de la Maternidad habló en Globovisión no aportó elementos acerca de los hechos, principalmente esto: si Franco nunca pudo abandonar la maternidad desde el día de la agresión ¿Qué pasó día a día entre el 11 y el 21 de agosto? 
El caso de la Maternidad es un trágico laboratorio, si se quiere, para generalizar hacia el país y ofrecer una vía para explicar por qué cosas horribles ocurren -otro caso, la muerte del GN a mano de sus superiores en julio de este año, también callada hasta que los familiares del joven fallecido sacan el caso a la luz pública- sin que suceda mayor cosa, más allá del lugar común que nos estamos acostumbrando.
Parece ser que el gobierno en su afán de controlar todo, creó una situación de obediencia que percola hacia todo el tejido social, en donde el poder institucional abusa de su naturaleza y se impone, para que situaciones malas que ocurren no se sepan, no se hable de ellas, y todo el mundo se conforme o vaya con el grupo. Un engranaje de la obediencia y conformismo.  
Lo que se genera es lo que en psicología social llamamos psicología de la deshumanización, que no es otra cosa que explicar cómo la gente buena y decente puede tratar a otros de forma negativa. 
Esto ocurre básicamente cuando en una situación determinada y ante un poder sin control, las personas asumen un rol que tampoco tiene contrapesos -todo parece normal, cada quien hace lo que corresponde- y allí aparece la llamaba banalidad del mal o las estructuras burocráticas de la represión que explican crímenes masivos como los campos de concentración. No es que todos se vuelven locos sino que gente muy cuerda fue colocada en una nueva situación de la que no pueden salir, pero que luce natural.
Esto puede explicar el afán del gobierno para controlar los medios de comunicación e impedir cualquier mecanismo de contrapeso o contraste. Tal vez nos quieran parte de la máquina del silencio, todos somos cómplices, también atrapados en una situación de obediencia de la que es imposible salir. 
No es que los alemanes, como dice el lugar común, un pueblo tan culto se volvió loco, sino que la solución final burocratizó la muerte y la hizo banal en su ejecución y conceptualización, y la sociedad teutona entró en un proceso que fue normal
En el caso de la maternidad el silencio se rompe por un hecho negativo: la muerte de Franco, pero eso -en términos del conformismo que vengo comentando- rompió la unanimidad creada por la obediencia: aparecen las pancartas que culpan a la dirección de la maternidad. 
Los estudios de Asch y Milgran también muestran que si bien obedecemos, también podemos rebelarnos.
Aquí entra lo que otro psicólogo social, Serge Moscovici, llama la influencia de las minorías.
Este caso de la Maternidad tiene su deriva política para la Unidad: no es solo interpelar, sino también tener sensibilidad, que el lenguaje corporal de quienes integran la Unidad comunique la capacidad de poder colocarse en el zapato del otro. 
Esto no se hace del todo en mi opinión. Por ejemplo, a Richard Mardo se le allanó la inmunidad, se dijo que hacerlo quitaba lo último que quedaba del parlamento.....sin embargo, todo parece normal. Mardo sigue entregando balones y pintando canchas en Aragua. Nada ha pasado. No ha sido lo último, y eso lleva a lo siguiente: si el punto es que nos estamos acostumbrando ¿Cómo no hacerlo si las señales que se envían desde el liderazgo es que no pasa nada, que todo sigue, y cada quien a lo suyo?
No digo que la tónica sea el comportamiento de funeraria -aunque en Venezuela, los velorios se han convertido en otro espacio para socializar, para esa necesidad de hablar hasta por los codos y ser reconocidos que hay en Venezuela- pero sí un lenguaje corporal que permita al ciudadano de la calle entender que lo que pasa no es normal o que no es adecuado convivir con lo que no es normal en términos políticos.  
Una de las cosas que más llama mi atención de Aung San Suu Kyi es ese lenguaje corporal a medio camino entre la sobriedad pero al mismo tiempo, que comunica sacrificio político y sentido de las proporciones, que comunica respeto y que hay que hacer cosas para cambiar una situación. 
Por carecer de esto la política criolla ha devenido en algo rutinario, centrada solamente en un presente que no aborda hechos sino se limita a frases tipo patria, soberanía petrolera, Chávez vive; enchufados, ilegítimo, o mentira fresca. Un lenguaje oral y corporal solo en presente, que no apunta al futuro (lo que hay que hacer) ni tampoco al pasado (para conectarse en la identidad).
Tal vez el problema es que tenemos políticos muy normales y que les gusta ser normales.  
Habría que regresar a los hechos, a su interpretación o análisis, como una manera de lograr romper en la retórica la situación de obediencia que el gobierno promueve y que hizo posible que en una maternidad que tiene cerca de 3.000 empleados, la agresión contra una enfermera con una antigüedad de 25 años, haya podido silenciarse durante 11 días, sin que ocurriera algo.
Cuando en la calle me preguntan si ya tocamos fondo, y la pregunta la veo desde este caso de la maternidad y de los estudios acerca del conformismo en psicología social, respondería que siempre se puede ir más abajo, más hacia el fondo. Nunca se toca fondo en cuanto a conformismo se trata. Esa es la mala noticia.
La buena noticia es que no tiene que ser así. Las personas y grupos también pueden romper con la burocracia que los convierte en engranajes para hacer cosas malas. Desde este punto de vista, no ser tan normales puede ser una salida. 

domingo, 4 de agosto de 2013

Momento político

El momento político venezolano cambia. En la calle uno lo siente así, y también es la conclusión que se puede obtener al analizar recientes estudios de opinión, realizados a finales de junio y julio de 2013 (en este Blog en la parte llamada Zona de descargas, te lleva a una página para que los descargues junto a estudios de este y otros años).
¿Cómo resumiría el cambio del momento político? 
El gobierno entra en una etapa de aislamiento político y la Unidad comienza a salir del aislamiento político.
Abro con el gobierno. 
A pesar de las severas críticas a cómo fue elegido, el arranque de Maduro luego del 19-4-13 no fue malo. Mostró diferencias con el estilo de Chávez. No solo las cosas comentadas en la opinión pública -reuniones con la Iglesia, acercamiento con el sector privado; muchas de ellas examinadas en el Editorial de la revista SIC digital, de finales de julio de 2013- sino en mi análisis, tres cosas que Maduro dijo revelaban ese arranque diferente.
La primera, cuando Arias Cárdenas en Zulia intentó colocar la libreta de racionamiento electrónico, la reacción de Maduro fue de rechazo público a la medida y afirmó que el problema es de producción no de control, con lo cual marcó distancia con quienes hablan del comunismo al destacar que el problema no es el control de la demanda sino la promoción de la oferta.
La segunda, con la corrupción. Si recordarán, el primer caso adelantado fue en el Indepabis. La directora de ese organismo, Consuelo Cerdada, salió del cargo. Semanas después, ofreció unas declaraciones que fueron respondidas por Maduro. Este dijo dos cosas que marcaron diferencia con Chávez: 1.-Qué él no podía intervenir en la investigación que se hacía y no debía responderle, y 2.-pero que al menos, Cerrada tenía responsabilidad política por lo ocurrido allí, porque era la directora del organismo. No me pareció una mala respuesta.
La tercera, en el conflicto universitario. En una declaración, Maduro afirmó que reconocía a la FCU, a Juan Requesens como su Presidente, y que debían dialogar. 
Otras cosas se pueden agregar para este arranque que no fue negativo a mi modo de ver: un gabinete con varias personas jóvenes (Tarazona, Benítez, Rodríguez, Villegas, Rivas, Calzadilla, entre otros), unos más nuevos, otros menos jóvenes en edad y reciclados.
Sumo un cierto tono de humildad de parte de Maduro a la hora de hablar, y hasta cierto humor con el cuento de Maburro que él mismo se mofaba de que algunos sectores lo llamaban burro. Hacía de eso un chiste, con lo que mostraba que eso le resbalaba.
Incluso, la imagen de familia me pareció buena. A pesar que Cilia Flores me genera rechazo, comunicar la familia como parte de la vida de una persona, es buen punto. El matrimonio con Cilia también fue bueno, como mensaje sobre la familia. 
Todo lo anterior se perdió. De abril a agosto de 2013 hay un giro de 180 grados. 
El discurso con tono humilde cedió al discurso de la prepotencia, con el ya agotado ellos (aunque esto también se usa en la Unidad, para referirse al otro. Es curioso, todos hablan de inclusión, pero se refieren al diferente, al otro, como ellos) y ya le agarra el gusto al poder. 
En la marcha del gobierno del día 3-8-13 Maduro comentó que luego de dejar la Presidencia regresaría al Metrobús, pero que no sabía cuándo. Ya le agarra el gusto a la idea de permanecer largo tiempo en el poder. Mala señal para un país tan maltratado como Venezuela, que requiere de otros ejemplos. 
Sus alocuciones son más desafiantes, fastidiosas, y hasta insensatas. Como decir que los culpables del robo en el Fondo Chino son militantes de Primero Justicia
El gobierno hoy es un aparato para reprimir. Es su status hoy. Nada de modelo chino. Un modelo represivo, que sigue en la idea de imponer una hegemonía, solo que ahora se nota. 
Con Chávez había represión y de la buena, pero tal vez su gracia, su carisma, hacía que el gas del bueno no se sintiera tanto o, por el miedo que Chávez logró imponer en el país, nadie quería ver y todo el mundo se las daba de ponderado y equilibrado para evitar desafiar al Gigante. Hoy no hay o menos gas del bueno pero la represión fría, calculada, es más visible y no menos dañina. 
¿Cómo explicar este giro represivo? 
Si se toman los números del 5-5-13 hasta el 26-7-13 (en IVAD) los valores del gobierno se mantienen relativamente estables, con un gran problema que no atiende. Es lo que puedo llamar crisis en la confianza de la gestión. Es la percepción que el gobierno tardará mucho o nunca resolverá los problemas del país. No se percibe salida o si la hay, se ve muy lejana.  
Para el 31-5-13 en IVAD, en promedio, 4 de cada 10 (37,8%) opinó que el gobierno no resolverá la inflación, la inseguridad, el desabastecimiento, y la inestabilidad política. 
Esta desconfianza se mantiene en julio en la misma firma. 
Un 53,5% estimó que Patria Segura no resolverá los problemas de inseguridad. Un 58,9% no tiene confianza en este plan. 
Un 58,1% mostró poca confianza en el Plan de 100 días de la electricidad para resolver el problema de los cortes de luz. 
El programa bandera del gobierno, la lucha contra la corrupción, tampoco salió bien: un 56,5% expresó que el dolo seguirá igual o seguirá empeorando. 
El 52,6% ve como poco positivo y nada positivo otra línea maestra del gobierno: el llamado Gobierno de calle
Finalmente, un 49,5% rechazó los viajes de Maduro al exterior.
Estas son las cifras que de verdad deben preocupar al gobierno. 
La crisis en la confianza en la gestión se vuelve dato duro y por eso la percepción que se tiene del gobierno: se estancó, se lo tragó la burocracia, la inercia, a pesar de un arranque que no fue malo, pero a la luz de estos números no fue suficiente, ni en la velocidad, ni en la intensidad, ni en las áreas que tocó, ni en la profundidad. 
Aquí entra el conundrum del gobierno (que se infiere del estudio Datanálisis con campo del 12 al 21 de junio de 2013): romper esta inercia pasa por una crítica abierta al legado de Chávez -quien dejó una inmensa corrupción que se traga al gobierno y a su hijo Maduro, a pesar de los intentos para combatirla- que no será aceptada por los factores de poder socialistas ni por el público chavista quien, más bien, cree que el gobierno toma un giro de derecha.  
El gobierno está atrapado en el mito, en la rigidez ideológica, y la crisis en la capacidad de la administración para resolver los problemas se hace más intensa.
Los números sugieren algo interesante en el gobierno (IVAD y Datanálisis): hay conciencia que la gestión de Maduro es distinta a la de Chávez, pero la de Maduro no termina de tener un perfil propio, por lo que la gestión de Chávez se idealiza y esto puede explicar la tensión que tiene el gobierno entre poseer su perfil o seguir idealizando una gestión que ya no puede ser y que no debe ser, porque uno de sus legados -la corrupción- hace que la gestión de Maduro tenga que ser distinta pero no se atreve a asumirlo ¿Resultado? Una tensión que deteriora y que se busca cerrar o tapar con represión. 
Esta tensión agota a Maduro. En IVAD al 26-7-13 un 43,6% opinó que Maduro botó el capital político de Chávez, mientras que un 39,4% dijo que no, y un 17% Ns/Nr. Tener perfil o no, he allí el dilema de Maduro. Debe resolver la disyuntiva. 
Hay dos motivos que estimo relevantes para lo anterior: una, en el plano de la personalidad política de Maduro, la otra, más del sistema.
La explicación de personalidad política es que parece que la soberbia del poder gana espacio en Maduro. 
Es algo propio del poder y de la política venezolana (y del mundo): la gente cambia en el poder. Creo que a Maduro le pasa algo así, y por eso mi percepción que se aísla, se desconecta de la realidad. 
No solo Maduro, todos los políticos -gobierno, Unidad, y ni ni- tienen una tendencia a ver conspiraciones o que los quieren fregar, y de allí su tendencia a encerrarse en sus macollas o con sus enchufados (que no están solo en el gobierno). 
Esa tendencia deriva de la idea que están predestinados a algo. Esto protege la salud mental, por la rudeza de la política; es un mecanismo de protección emocional. Invito a leer a Weber, sobre las exigencias de la política y quiénes pueden asumirla. 
Unos más, otros menos, pero todos tienen una tendencia a percibir conspiraciones y que los persiguen o los quieren joder. Casi todos hablan de lo que me pasaría o pasaría si me ocurre algo. La necesidad de ser el centro, el foco. En este sentido, no son valientes, porque el riesgo es parte de la profesión política y no hay que hacer alarde o decir que me pasaría algo
Hay personas que captan esta debilidad y son hábiles para acercarse a los políticos, y acceden a los círculos de poder. Son los enchufados en el sentido exacto del término, porque otros acceden, pero por otras causas (cualidades, experiencia, lealtad, seriedad, etc).
Pienso que Rodríguez Torres y su grupo estimulan esta idea de las conspiraciones. Me atrevería a decir que viven de eso. A Chávez se la aplicaron y les fue bien. 
La personalidad de Chávez era proclive a creer ese tipo de cosas -como buen narcisista ¿Qué sería del mundo sin un tipo como yo?- y se perdió la cuenta de los intentos de magnicidios, pero con eso un grupo vivió y sobrevivió a Chávez. Ahora siguen con Maduro, y regresan los cuentos del magnicidio, con los usual suspects: Posada Carriles, Uribe, y la derecha venezolana
Maduro sentirá que es el centro del mundo y debe cuidarse. Una manera de hacerlo es aislarse, buscar chivos expiatorios, y construir enemigos: la oligarquía amarilla
Rodríguez Torres y todo el aparato de inteligencia y contra-inteligencia, como con Chávez, hacen otra vez su agosto, ahora con Maduro. Felicidades Mayor General, sebines, y G2.
Parafraseando a Lord Acton, el poder no solo corrompe sino aleja, y el poder absoluto corrompe y aleja absolutamente. En ese tránsito anda Maduro desde la variable personalidad política.
La segunda, más del sistema político socialista, sugiere que el progresivo autoritarismo del gobierno responde a dinámicas internas del gobierno, a las diferencias y luchas entre grupos de poder, facciones mayormente.
No pienso tanto en las diferencias entre lo que llaman "ala civil" o "ala militar", entre Cabello y Maduro, entre Merentes o Giordani, o entre "radicales" y "pragmáticos", sino entre una estructura de gobierno y mafias de la corrupción que hoy parecen ser el peso que hunde al gobierno y a Maduro. Ni siquiera la inflación o la escasez hacen tanto daño como la corrupción, aunque no se perciba o sienta así, pero políticamente es así.

Tal vez por eso el discurso de Maduro en la marcha del gobierno del 3-8-13, desafiante contra los propios socialistas en el tema de la corrupción, como lo reveló la reseña de El Universal del día 4-8-13. 
Mi impresión es que el gobierno está consciente de la crisis en la confianza en la gestión, pero abordarla se ha hecho cuesta arriba, principalmente por la corrupción. Un ejemplo, Guayana, saqueada por mafias o las finanzas públicas, también expoliadas, y eso es una herencia de Chávez.
No es que Chávez se haya enriquecido, pero construyó una estructura corrupta que le proporcionó lealtad. El precio de la lealtad a Chávez es una inmensa corrupción que obstaculiza al gobierno socialista -en la economía, ya agotada- y las mafias se defienden, porque son redes, están extendidas. Los casos que salen en la opinión pública son apenas unos pocos, pero lo que transmiten es que la corrupción está muy extendida y que allí está metido todo el mundo, gobierno, oposición, ni nis, y lights
No sé si Maduro contaba conque la corrupción sería tan extensa y atrincherada, pero creo que hay un combate en el gobierno con las mafias que el propio gobierno creó, en la era de Chávez, lo que resta energía a la gestión, y hay una suerte de punto muerto, de agotamiento. Por ejemplo, se nota en el Sicad.....porque ¿Dónde están los dólares? Altas cantidades se las robaron, así de sencillo. 
En este contexto, Mardo es un sacrificado con fines de mensaje, para el mundo político del gobierno: golpear al adversario para mostrar que puede ir a fondo, y se complementa con las amenazas que hace Maduro -la última, el día 3-8-13, y comentada- de sorpresas contundentes a todo nivel
En síntesis, el poder y la lucha contra las mafias de la corrupción, coloca al gobierno en una política de represión para buscar chivos expiatorios en la Unidad, pero el efecto es el contrario: el gobierno se aleja del ciudadano de calle y la crisis en la confianza de gestión está en un punto elevado. En términos de opinión pública, el gobierno está en su peor momento desde el 19-4-13.
Ahora voy con la Unidad.
Si leen este Blog con regularidad, saben que participo en la Mesa, en la Secretaría Ejecutiva.
Este comentario lo hago porque son mis impresiones y análisis los que comparto, pero no la postura oficial de la Mesa, que está en voz de sus autoridades. 
Cuando afirmo arriba que la Unidad sale de su aislamiento político, es porque estimo que la política seguida antes e inmediatamente a los resultados del día 14 de abril de 2013, contribuyó a aislar a la Unidad y a Capriles. 
Estrategia que fue aplaudida por el público opositor, pero que en mi opinión no ayuda a ampliar la base social y política, sencillamente porque su techo es el propio público opositor. Para ganar, ser gobierno, y tener gobernanza para vivir y progresar en paz, ir solo al público opositor no es suficiente. 
Lo anterior no quiere decir que no sea un público importante. Lo es, pero hay que ir más allá, hacia otros públicos que también son importantes.
Entiendo que había motivos para adoptarla -desde las elecciones de 2006, se critica a la Unidad por reconocer los resultados electorales- pero en mi opinión que Rosales en 2006 o Capriles en octubre de 2012 lo hayan hecho no me pareció un error, pero la calle o la opinión opositora sí lo vio como debilidad o entrega. A eso ayudaron figuras de opinión que tienen mucho peso a la hora de construir las famosas matrices de opinión. La gente pedía bolas no una estrategia política. 
De manera que todo apuntó a que no había que reconocer el resultado en la próxima elección. El costo de opinión y político hubiera sido muy alto si se reconocía, especialmente luego que la Unidad bajó sus actividades de liderazgo a partir de octubre de 2012 y agarrara fuerza luego que Capriles aceptara competir, el día 10-3-13, pero entre el 7 de octubre de 2012 y el 10 de marzo de 2013, en esos 5 meses, la Unidad no lideró una opinión que estaba golpeada por las derrotas electorales y que no quería saber nada de reconocimientos electorales sino solo de bolas. No hizo el trabajo adaptativo -clarificar lo que estaba en juego, ayudar a superar ese desánimo- y eso favoreció el clima de opinión de no reconocer en una próxima elección, que ocurrió el 14 de abril de 2013.
En instancias de la Unidad también este tema llegó, porque los pronósticos antes del 14 de abril sugerían un escenario cerrado, al menos dos semanas antes. Mi escenario del martes 9-4-13 era Maduro 53 y Capriles 47 y mi segunda opción era Maduro 51 y Capriles 49, aunque lo veía remoto, pero sí estaba seguro que el resultado sería cerrado, ganara uno u otro.
Esto planteó el tema ¿Cómo responder? Surgieron posturas que fueron etiquetadas como "crecer" y "no legitimar", aunque a quienes formaron parte de cada etiqueta no les gustó el uso de las mismas y dijeron que estas posturas no fueron tales.
Diría que desde finales de marzo de 2013 hasta el sábado 13-4-13, el debate en instancias de la Unidad fue intenso, duro, fuerte, con argumentos de buena calidad, en torno a las dos posturas, con una discusión de altura, que no buscó quién tenía la razón o cuál postura era mejor que la otra, sino cómo responder a una realidad de resultados cerrados, que se avecinaba.
La mía fue estar en la alternativa de crecer, en la idea que un resultado cerrado (47 o 49) sería beneficioso para la Unidad y para Capriles, en tanto se mantendría la pendiente positiva de crecimiento para la primera (37, 45, y 47-49 por ciento) y para el segundo (45 y 47-49 por ciento).
Con respecto a reconocer a Maduro, mi opinión fue hacerlo, sin excluir las posibilidades de impugnar, porque es un recurso de la ley y porque la impugnación no supone suspender la elección o el resultado. Para eso se impugna, para una suspensión o repetición posterior, pero no en el momento. Mi argumento fue que se podía reconocer como se estila normalmente, el pueblo se expresó de tal forma y acepto el resultado electoral, pero la lucha sigue para que las elecciones sean menos desiguales......etc, etc, etc. La idea de hablar del ilegítimo no me pareció ni me parece hoy, buena.
Esto sugería que la respuesta debía ser crecer más, apuntar la estrategia hacia ampliar la base social y política, con unas municipales planteadas para 2013.
En los hechos, la postura de "no legitimar" fue la que llevó la delantera y marcó las acciones de la Unidad y de Capriles, digamos en mi opinión, hasta la concentración del 3-8-13, en la que creo hay un giro, a la luz de lo dicho por Capriles allí.
A mi modo de ver, la vía de hablar del ilegítimo complicó la vida a la Unidad y a Capriles, porque una vez que se asume, hay que actuar en consecuencia -fue mi argumento- y evaluar si había capacidad para hacerlo. Mi punto fue que las palabras comprometen y las dos vías son excluyentes: no se puede hablar de ilegitimidad y al mismo tiempo hablar de elecciones.
Si era ilegitimidad había que invocar los artículos 333 y el famoso 350 para restablecer la legitimidad vulnerada, lo que suponía una acción de fuerza, y la pregunta entonces ¿Tenía la Unidad la fuerza para eso?
Creo que la resolución de esta disyuntiva hizo que la Unidad gastara energías desde abril hasta ahora en tratar de combinar las dos, cosa que no es posible, y el resultado fue que si bien los números están estables -un logro, indudablemente, para todo lo que pasa- la confianza no creció y la ampliación de la base social y política se mantiene igual. 
El fondo de mi argumento era que la Unidad debía -y debe- ganar confianza en el público; su objetivo es el gran público, no solo el público opositor. Ampliar su base social y política, cosa que fue acordada en las Jornadas de la Unidad el día 13-5-13, a propuesta de los partidos que conforman la alianza. Un acierto de los partidos. 
Esto porque los pasivos políticos de 2002 a 2005 todavía caen en la Unidad. A pesar que la Mesa se creó en marzo de 2009, los pasivos de 2002-2005 se le colocan en su contabilidad política aunque no le correspondan en un sentido estricto (así como la corrupción que Chávez dejó no es de Maduro). 
Entiendo que hablar de esos años es delicado. La mayoría de la gente de la oposición está atada emocionalmente a esos años, pero no es mi caso. Asumo que estoy en una gran minoría en esa emoción.
Más bien, son años que vi en ese entonces y todavía ahora, como errores que ayudaron a Chávez. Este lo decía: el Chávez pendejo de 2002 ya no existe
La estrategia insurreccional de 2002-2005 le dio a Chávez la justificación perfecta para avanzar en su proyecto dictatorial que la muerte evitó que concluyera, aunque avanzó bastante. 
Pero hacia el país fue y es todavía un motivo para la desconfianza hacia la oposición. 
El 11 de abril de 2002 no tanto -la historia de Venezuela está llena de golpes de Estado- pero el paro de diciembre sí, por las consecuencias sobre la vida cotidiana de las personas, que todavía pagamos los ciudadanos. 
No hay mucha conciencia sobre esto, pero a partir del paro, las tendencias hacia la pobreza de la sociedad aumentaron, la gran sacrificada fue la clase media, sector que ha visto desplomar su nivel de vida. 
Es curioso ver gente que defiende una acción que lo llevó a la pobreza o al deterioro, mientras un grupo que se oponía al gobierno en ese entonces y estimularon salidas así, hoy tienen inmensas fortunas. Son de las cosas que nunca se hablarán en Venezuela, porque hay que tocar grupos y personas relevantes, y todavía somos una sociedad en la que todos se conocen y del hoy por ti y mañana por mi, pero el hecho objetivo es que la sociedad venezolana a partir de 2003, reforzó un camino de deterioro, impulsado por los controles del gobierno y justificado por el paro de diciembre de 2002. Un suicidio social fallido pero con secuelas, digamos que fue el paro de 2002.
Ganar la confianza del público es clave para la Unidad, si quiere ser gobierno (y va a ser gobierno). Mucho se ha avanzado, pero no es suficiente, a la luz de los estudios de opinión.
La Unidad y Capriles mantienen sus valores favorables en los estudios del IVAD desde el 5-5-13 hasta el 26-7-13.
Un 54% valoró positivamente el trabajo de la oposición; cifra similar opinó que la oposición tiene un proyecto de país, y un 55% que la oposición puede conformar equipos de gobierno.
La imagen favorable de Capriles se mantiene en un 50% desde el 31-5-13. Su intención de voto se mantiene estable: el 5-5-13 era de 45,8% y el 26-7-13 fue de 45,1 por ciento.
Pero hay datos que apuntan a la confianza, que hay que trabajar más, para seguir en la ruta del crecimiento.
La labor de la MUD se valora positivamente en un 57,9% al 26-7-13, pero cae con respecto al 31-5-13 que fue de 61,9% y con respecto al 5-5-13 que fue de 62,2% una baja de 4,3% con respecto al 5-5-13.
El promedio de las opiniones favorables oposición/MUD en IVAD al 26-7-12 es de 55,08% pero un 36% expresó tener confianza o mucha confianza hacia la oposición. 
El gobierno tampoco tiene mayor confianza en la firma de Seijas: 39,7 por ciento.
En Datanálisis, Maduro cae en confianza al pasar de 46,6% en mayo a 41,6% en junio de 2013 (un 68% de los ni ni no confían en Maduro). 
También en Datanálisis, la evaluación negativa de Capriles aumentó desde abril de 2013: al pasar de 43,8% a 48,1 por ciento en junio, con un 46,5% de ni ni que lo evalúan de forma negativa en junio contra un 39,8% que lo hace de forma positiva en el mismo lapso.
En esta firma, Maduro tiene una mejor evaluación que Capriles: 48,8% frente a 43% respectivamente.
La confianza hacia Capriles bajó de mayo a junio: de 42,6% a 37,6 por ciento, y un 64,3% de los ni ni no tiene confianza en Capriles.
Los diputados de la Unidad no generan confianza en el 63,4% de la población venezolana frente al 58,5% de los diputados del PSUV.
La MUD genera confianza en el 38,8% de los venezolanos, de acuerdo a Datanálisis
El punto que destaco es que si bien se evalúa favorablemente a la Unidad y a Capriles, la confianza es menor ¿Cuál será determinante a la hora del voto? 
Pienso que si la confianza es baja, la victoria se hace más difícil por lo que aumentarla es clave, y aquí está el reto para la Unidad: si el problema del gobierno es la crisis en la capacidad de gestión para la Unidad es aumentar en la confianza política que significa que un gobierno de la Unidad será capaz de gobernar en paz y con un marco predecible de reglas (esto es una debilidad de la opción constituyente, ya que muchos pueden decir y seguramente lo hará el gobierno, Ves, quieren eliminar la constitución como en 2002, para que pierdas las conquistas que lograste con Chávez en 1999, pero esto será para otra entrada del Blog. Aunque no favorezco la constituyente, me parece que lo dicho por Capriles es acertado: luego del 8D hay que explorar las opciones políticas que se abren).
Las palabras de Capriles en la concentración unitaria del día 3-8-13 fueron destacadas como relevantes. Pienso que Capriles en su proceso de crecimiento como líder político, ponderó las dos rutas y hoy favorece la ruta de crecer.
Esto lo comento porque en las reuniones de estrategia de la Mesa a las que fui y a las que Capriles asistió, mi impresión es que puede hablarse de los "Dos Henrique": uno en la estrategia de crecer, otro en la estrategia de no legitimar. En la reunión del 13-5-13 dominó el segundo, en la del 10-7-13 prevaleció el primero, lo que me parece mejor, tanto para el país como para él. Hoy puede parecer una afirmación atrevida, pero el tiempo mostrará que no es así.
En la concentración del 3-8-13, Capriles se refirió a cosas importantes como la necesidad de organizarse, la vida cotidiana, la importancia del 8D como medición para examinar qué hacer luego, la necesidad de ampliar la base social y política de la Unidad, la paciencia, la disciplina, y dos cosas también relevantes.
La primera, es que al hablar así abordar las disyuntivas, y eso es valioso, porque él podía hacerlo, y avanza en lograr un equilibrio que no es fácil entre dos posturas que no son combinables. Mientras no lo hiciera, la Unidad estaría en esa disyuntiva, como estuvo desde el 14-4-13. Decidió hacerlo y estimo optó por la que prefiero (crecer, la vía electoral).
La segunda, es que redefine la calle en otros términos, lo que ayuda a resolver la disyuntiva y combinar dos opciones no combinables en su aspecto original. Una salida no tan paretiana pero se acerca. 
Me luce que para la mayoría del público opositor la calle es una marcha como la del 11 de abril. Un espacio para mostrar fuerza. Pienso que Capriles le dio otro sentido, con el cual me siento más identificado: la calle como cotidianidad, como espacio de problemas cotidianos. Así interpreto su llamado a que la próxima concentración sea para protestar por el tema económico y la inflación.
La calle como cotidianidad estimo ayuda más en la ruta de la confianza y de ampliar la base social y política. No sé si la población quiera ahora salir para una marcha tipo 11 de abril (no lo deseo), pienso que estaría más ganada a salir para los problemas cotidianos.
Los números aportan en ese sentido y en la competencia de proyectos, el proyecto del PSUV y el de la Unidad.
En Datanálisis, un 36,8% optó por el camino que ofrece Capriles y un 36,5% por el camino que ofrece Maduro.
Llama la atención que un 46,5% de los ni ni no está de acuerdo con el modo como se formularon las opciones (camino Capriles-camino Maduro). 
En IVAD, cuando se pregunta si se quiere que el país vaya en la dirección que adelantaba Chávez o un camino distinto, las respuestas tienden a favorecer a Chávez, pero he aquí lo interesante.
Esta pregunta si se quiere es abstracta -¿Cuál camino distinto? y Chávez no está presente- pero cuando se aterriza la pregunta, es decir, entre el camino de Capriles y el de Maduro, el camino de Capriles ligeramente gana, pero en comparación al 31-5-13 la brecha se agranda al pasar de 0,50% en mayo a 1,8% el 26-7-13 entre el camino de Capriles y el de Maduro (43,5% y 41,7% respectivamente).
El objetivo es aumentar la brecha, para que el proyecto unitario tenga más solidez. 
En resumen, tanto el gobierno como la Unidad en los agregados grandes, tienen números relativamente estables. Sin embargo, tienen en común el problema de la confianza del país, pero por causas distintas aunque los dos tienen disyuntivas.
Para el gobierno, es la crisis en la confianza de la gestión y la disyuntiva es el perfil propio o no del gobierno de Maduro. Reprimir lo aísla. 
Para la Unidad, es ganar en la confianza política y la disyuntiva es crecer o no legitimar. Si se quiere no legitimar, la pregunta es ¿Hay la fuerza para derrocar a un gobierno ilegítimo?
Para hoy, diría que la Unidad gana la carrera, porque la tensión comienza a ser resuelta y un paso son las palabras de Capriles el día 3-8-13 en el sentido de crecer electoralmente hablando, que el tiempo dirá si son firmes o producto de encuestas que pueden variar. Apuesto a lo primero.
El gobierno no resuelve la disyuntiva y la vía que tomó -la represión y chivos expiatorios- más bien la va a profundizar y ayudará a que el gobierno se aísle del país. 
Lo segundo es que la Unidad abordó bien el tema municipal. 
Las primarias de 2012 fueron un paso importante cuyos beneficios se ven hoy, al mismo tiempos que la unidad se mantiene para elaborar las propuesta de los concejales. Hay que ver lo que significa ponerse de acuerdo en más de 6.000 nombres, y no la Mesa nacional sino en los estados, como ocurre. Esto se ha logrado, en reuniones intensas, de mucha duración, pero el trabajo sale y concluirá bien.
En el lado del gobierno, todavía no se sabe quiénes optarán a alcaldías y concejalías, y cómo quedan los aliados en la fórmula del PSUV, y eso que las inscripciones arrancan el día 5-8-13 hasta el 9-8-13. Hasta ahora solo se sabe que Ernesto Villegas disputará la Alcaldía Mayor de Caracas ¿Y el resto?
El país también parece volver a la racionalidad política -que perdió el 14 de abril- y luce que jugará su rol de contención: un 79,6% quiere diálogo gobierno-Unidad (IVAD al 26-7-13) y un 70,5% quiere un cambio, independientemente sobre cómo lo haga el gobierno de Maduro (IVAD al 31-5-13).
Los bloques políticos y la intención de voto para el 8D están parejos o con pocas diferencias. También es una buena noticia. Luce que el país apuesta al pluralismo.
¿Tenderá a prevalecer el equilibrio, la racionalidad? No lo sé. Es temprano. La opinión pública es cambiante, pero es lo que desearía. Los problemas siguen y se ha perdido valioso tiempo en hablar de si hay patria o que los principios no se negocian.
Hoy no me interesa ni el discurso de tenemos patria, ni el de los principios no se negocian, ni el de las bolas. Son frases de utilería para hacer ruido y mostrar gente que es arrecha y tiene bolas, pero que en nada cambian una sociedad en deterioro que habla de eso pero no lo asume. Más bien los veo como una boutade de gente que no tiene realmente problemas. 
Me interesa un país que funcione, sin estridencias o frases de utilería. 
¿Será eso lo que el país quiere? Tampoco lo sé. Solo sé que algunos números de los estudios y los cambios políticos sugieren que el esfuerzo junto a otros por mantener una opinión y postura sobre la necesidad de crecer y ampliar la base social y política, tiene algún apoyo. El desgaste en vida como precio de todo lo que vivimos en Venezuela, al menos para mi, no ha sido totalmente en vano.

lunes, 8 de julio de 2013

Gobierno corporativo y ascensos militares

El próximo 29 de julio Nicolás Maduro arriba a los 100 días de su mandato. 
Muchas evaluaciones se harán cuando llegue ese momento, pero quisiera destacar una que fue visible para mi el día 5 de julio de 2013, durante los ascensos militares y el nombramiento del nuevo Alto Mando Militar.
Antes de esa fecha, tenía la intuición, la idea, pero al ver el desarrollo del acto militar -tenía tiempo que no veía actos de ascensos militares, observé dos para ver cómo Maduro se desempeñaba en los mismos- la idea cristalizó.
El principal cambio de Chávez a Maduro es que la pretendida hegemonía que busca el socialismo se aleja del personalismo de Chávez hacia un gobierno corporativo en el que Maduro avanza.
Por gobierno corporativo entiendo la separación de funciones de gobierno y legitimación política y social en diferentes instancias públicas y privadas, aceptadas y estimuladas por el Poder Ejecutivo, dentro de una concepción hegemónica y centralizada de la sociedad. 
Chávez no permitió algo así. Hubo amagos en 2009, cuando los personajes del momento eran Ricardo Fernández Berrueco, Pedro Torres Ciliberto, y otros del mundo de las finanzas, en momentos en que había dólares para todo; un momento de bonanza que se pensaba sería eterno. El Pacto de los dólares en su esplendor.
Recuerdo que en esa época era normal escuchar que muchos tenían un almuerzo con Ricardo o un desayuno con Perucho; eras alguien in si decías eso, o los cuentos de las grandes casas de bolsa de Caracas, muchas de las cuales operaban como mecenas de grupos sociales. Las finanzas mandaban o, al menos, era lo que parecía. 
Era el tiempo en que se pensaba que Chávez se normalizaría en el sentido de hacer del poder un atributo menos personal y más distribuido dentro de la sociedad. Que le pondría frenos a su carisma.  
Berrueco, Arné, Perucho, y grupos de poder planeaban comprar todo: bancos, seguros, empresas de telefonía celular, medios de comunicación......hasta que en un Aló Presidente Chávez acabó con la fiesta: ordenó detener a los banqueros cercanos al proceso y a otras personas del mundo financiero, y con eso acabó con la posibilidad de normalizarse, algo a lo que creo Chávez le tenía miedo: la idea de un gobierno normal no estaba en su mente. Su idea de gobierno era lo extraordinario y tenía un olfato para detectar cuándo su poder podía normalizarse, como ocurrió en 2009. 
Chávez nunca quiso normalizarse. Tal vez, al final de 2012 envió algunas señales -nombramiento de nuevos ministros y la liberación de algunos presos políticos- pero ya era demasiado tarde.   
Una boliburguesía dueña de medios de producción atentaría contra su concepción monocrática del poder y debilitaría su mando personal, al establecer centros de poder autónomos que bien podían vincularse con la sociedad, aunque fuesen centros de poder del proceso. Lo importante es que tendrían una relativa autonomía derivada de su poder económico.
De aquí que Perucho Ricardo eran tan famosos en los círculos sociales venezolanos, y todo el mundo los conocía, en la tradicional parejería criolla. Se les veía como los puentes hacia el gobierno y como símbolos de la normalización esperada, aunque la expectativa se limitara a lo económico.
La sociedad no quería disputar el poder a Chávez -lo había aceptado, aunque no lo dijera abiertamente- pero sí quería algo de oxígeno, de autonomía. 
Chávez no aceptó la transacción que se le ofrecía -aceptación a cambio de cierta autonomía económica- y la personalización y concentración de poder avanzó sin detenerse, siendo el punto culminante el paquete de leyes del poder comunal aprobado en diciembre de 2010 y, conceptualmente, el planteamiento del Plan de la Patria para la campaña de 2012, que retrata una sociedad monocrática, indiferenciada, sin color, sin variedad. Una sociedad centralizada.  
El ideal que Chávez perseguía: un poder único que bajaba hacia una sociedad indiferenciada que se legitimaría vía poder popular
Con Maduro no es que la visión hegemónica haya cesado. Por ejemplo, lo que más me genera ruido en la convención colectiva para las universidades -a pesar que tiene cambios de fondo entre la primera versión y la segunda, presentada a la Procuraduría el día 1-7-13- es que ahora todos somos trabajadores universitarios y formamos parte de una rama o actividad (Cláusula Nº 102 del convenio) pero con una diferenciación impersonal: trabajadores académicos, administrativos, y obreros.
La riqueza de la academia se reduce a una etiqueta laboral y entra en la ley del Trabajo, como también puede entrar el contrato colectivo de una fábrica de helados, de carros, o de muebles. Ahora ¿Es la universidad una fábrica?
Hay el propósito de unificar a los diferentes sindicatos (Cláusula Nº 100) y promover una igualación y uniformidad de los y las trabajadores y trabajadoras universitarios, en los beneficios para (Cláusula Nº 106). 
Una academia sin sabor, sin diferencia, como una línea de ensamblaje, que recibe sus lineamientos de arriba. 
Aún con esto, considero que no es un proyecto personalista sino corporativo el que adelanta Maduro -tal vez el convenio universitario sea el modelo- el cual puede encerrar, dependiendo de su desarrollo, las semillas para su pluralización o, sencillamente, derivar en una centralización, en lo mismo que buscaba Chávez pero de forma más impersonal.
Es una hipótesis descabellada y bastante optimista en el sentido de la no personalización y por lo que comentaré más abajo -cuando se lee a personas como Alberto Quirós Corradi en su columna de El Nacional del día 7-7-13 en la que escribió acerca del mal uno se siente como alguien ingenuo, fuera del ambiente, en un contexto de guardianes de la libertad para usar la expresión de Chomsky, como Quirós Corradi y otros; caballeros muy honorables no lo dudo, pero sin ninguna vivencia o problemas políticos en su vida, que bien pudieran leer el artículo sobre Mandela que escribió Vargas Llosa o el que está en este Blog, para que salgan de su impoluta apolítica o antipolítica, por la que reducen todo al bien y al mal- pero se fundamenta en la idea que al permitir que actores ocupen espacios de poder y sociales de forma más o menos autónoma aunque sean actores del proceso, eso permitirá un juego relativamente más abierto para que la sociedad no gobierno pueda promover valores, ideas, proyectos que a su vez tengan el efecto de pluralizar más la dinámica política venezolana ¿Será posible o es solo un Wishful thinking
Un caso es la compra de medios de comunicación social como Globovisión y conglomerados como la Cadena Capriles ¿Que se mantendrán iguales antes de las compras? No -como se nota ahora- pero pienso en el escenario con Chávez: tal vez la venta no se hubiera concretado y solo quedaba aguardar el fin de la concesión para el cierre del canal, tal como ocurrió en RCTV.
Con la Cadena, tal vez hubiera seguido como venía, con presiones del gobierno, hasta un punto en que Chávez hubiera pensado en autorizar la venta, porque el impreso estaría en un punto sin retorno.
Globovisión seguro tendrá su concesión renovada, no cerrará. Figuras importantes salieron, pero otras se quedan. El reto de los que se quedan será cómo mantener una información no sesgada al gobierno en un ambiente en que se estimulará eso, dentro del canal, en un canal abierto, no cerrado. 
Es un reto más complejo pero más interesante: colarse en las grietas de la hegemonía, que se ve obligada a corporativizarse para nivelarse en el poder. Pero en ese proceso, también las fuerzas democráticas pueden actuar porque hay un relativo oxígeno, pequeño, pero que puede ser aprovechado, en un contexto de país en el que la gente está más atenta y descontenta, no solo en Venezuela sino en el mundo.
Otro ejemplo es la repartición de las plazas para alcaldes entre el PSUV y sus aliados: el primero se reserva el 68% de las alcaldías -228 alcaldías- y los aliados el 32% que son 107 alcaldías. Es decir, de acuerdo a lo que decidan los electores el 8D 2013, puede haber alcaldías en manos de fuerzas socialistas no PSUV. Otro elemento que eventualmente puede promover un juego político más abierto dentro del proceso.  
Finalmente, los ascensos militares, realizados en julio de 2013.
A partir de 2005, Chávez adelantó una política más agresiva para partidizar a las FAN (puede verse la entrada en este Blog sobre este tema partidización de las FAN, escrita el 21-7-07), que tuvo más fuerza en los períodos de los generales Mata Figueroa y Rangel Silva, y tocó techo con el nombramiento del almirante Molero en octubre de 2012 quien, a mi modo de ver, su atributo principal para ser escogido por Chávez fue su lealtad hacia Chávez y hacia el proceso. El militar abiertamente partidista.
No quiero decir que con el cambio de Molero el riesgo haya pasado, sino que también los ascensos comunican que a las FAN, parece que llegó la tesis del gobierno corporativo.
Pienso que Maduro escogió -al menos en los promovidos de los que tengo referencias- la mejor combinación posible para este momento, en el campo militar.
Como han dicho los expertos, al pasar a retiro figuras de las promociones de 1983 -aunque Molero se graduó en 1982- se oxigena la cadena de mando hacia arriba y hacia abajo, y está por verse si esto se mantendrá, si habrá una circulación de las promociones o volverá a taponarse, como fue con Chávez, para privilegiar la lealtad. 

Con promociones que se mueven, también pueden cambiar las perspectivas al pasar los mandos y entrar nuevas personas. Ese cambio puede ser más abierto o más cerrado. De aquí que la ideologización de las FAN haya sido para Chávez -y para su equipo más cercano en lo militar y lo doctrinario, los generales Müller Rojas y Pérez Arcay- la variable esencial. Ideologizar para minimizar la formación institucional de los oficiales recibida en la democracia de partidos (1958-1998).
Interpreto la designación de la almirante Meléndez como un nombramiento militar-político.
Militar, porque tiene los méritos y el grado, ya que fue ascendida a Almirante en jefe. Política, en tanto que es mujer y la primera en llegar a ese puesto. Puede comunicar un gobierno amplio, innovador, especialmente en un área en donde pocos pensaban que una mujer podría ser ministro de la Defensa y menos que el cargo pasara de un marino a otro, porque se pensaba que eso molestaría al Ejército.

De manera que este nombramiento comunica hacia adentro de las FAN pero más hacia afuera: una innovación, en un puesto que mantiene su carácter simbólico pero el que con las modificaciones a la Lofan, ha perdido fuerza y la comparte con el CEO y la Comandancia en Jefe, instancias promovidas por Chávez y establecidas en la Lofan de 2005, que fue modificada en 2011.
Para el CEO, el general Vladimir Padrino López, quien tiene prestigio dentro de las FAN, y también aceptación en el mundo político fuera de las filas militares. Lo interpreto como un nombramiento militar, pero que compensa la designación de Meléndez, con un oficial que tiene prestigio y que también ascendió a General en jefe.
De manera que hay paridad en los grados entre Meléndez y Padrino, y no como había en la dupla Molero-Barrientos: uno Almirante en jefe y el otro Mayor general. El primero tenía más jerarquía. Ahora no, hay paridad y eso compensa la dupla de una mujer en el Ministerio de la defensa y de un hombre en el CEO. 
Para el Ejército va el general Alexis López Ramírez, quien ejerció la rectoría de la Universidad Militar, tiene dos maestrías y un doctorado en Ciencia Política. 
El desarrollo de los actos de ascenso y algunos de los nombrados sugieren que los criterios para los nombramientos y ascensos se ajustan a un patrón, si se quiere, más profesional dentro de una doctrina militar que promueve la partidización de las FAN.  
Los actos de ascenso mostraron un extraño sincretismo entre una institucionalidad militar y un partidismo, pero ese es el proyecto del socialismo. 
¿Que una cierta corrección hacia el mérito hará que las FAN sean diferentes en el sentido de ajustarse al artículo 328 y 330 de la constitución? No, eso no pasará, como también se vio en los ascensos y, principalmente, en el desfile militar del día 5-7-13. 
Pero sí -al igual que puede ocurrir con la compra de medios de comunicación- abre  fisuras para que la partidización pueda ser disputada.
Al ser algunos de los designados personas con prestigio y méritos, eso pudiera abrir la puerta a que el control subjetivo del que habla Huntington -la ideologización de los militares- ceda un poco hacia el control objetivo -la profesionalización de los militares- que no era la situación antes de este cambio. A partir del general Mata Figueroa, se aceleró el control subjetivo en las FAN.
No es que ahora se acaba, sigue, pero atemperado con un toque de mayor criterio profesional, si nos atenemos a la hoja de vida de algunos de los promovidos.
Por supuesto, un profesionalismo dentro de una ideología socialista, que se manifiesta en el Plan Sucre de las FAN, que no es otra cosa que la visión operacional para el desarrollo de la guerra popular de resistencia sobre la que está montada el nuevo pensamiento militar bolivariano.
Pero tal vez estas personas puedan darle un toque profesional a la ideología, lo que abre la puerta para pluralizar el debate. Son las grietas que identifico, que con Chávez eran inexistentes o pequeñas.
Así, una tendencia que observo es que en las FAN le dan un peso creciente a los temas conceptuales y de doctrina. Entre los ascendidos, hay Ph.D en filosofía, por ejemplo, junto a otros que se han desempeñado en puestos vinculados a la academia militar y de formación profesional ¿Será casualidad o es una tendencia?
Pensaría lo segundo, dado los recientes centros de estudios militares creados -como CIENCiA, la revista arbitrada Columnata- y la intención manifestada para avanzar en el área de investigación.  
Veremos cómo los nuevos integrates del Alto Mando Militar desempeñan sus puestos, pero pienso que se abre una oportunidad política para la Unidad en esta y otras áreas.
Creo que la etapa de los enchufados, mentira fresca, el ilegítimo -distinto a la impugnación adelantada por la Unidad y Capriles, que prevé la Lope- que ascienden a los últimos de la promoción, o que no saben a quien designar, ya está agotada.
La oportunidad que veo es terciar en el debate, aprovechando la pequeña corrección hacia el mérito operada en los recientes nombramientos. Terciar en el debate ideológico y doctrinario, porque ese es el contexto pero también es la oportunidad.
No creo que se llegue al mundo militar solo diciendo que ascienden a los últimos de la promoción o que Raúl Castro aprobó los nombramientos y quedarse en eso, como contenidos o declaraciones fijos ¿Puede la Unidad oponer al Plan Sucre su doctrina militar? Pienso que esto resultaría más interesante en el mundo de uniforme, y que puede aumentar la corrección al mérito que tímidamente se dio el 5-7-13, con lo que se favorecería el ajuste hacia los artículos 328 y 330 de la carta magna. 
No sé si sea posible en este ambiente sumamente polarizado al menos en la opinión pública; ambiente de guerra de posiciones, de trincheras, pero sí estoy claro que la incipiente corporativización del gobierno puede traer una relativa apertura, en tanto los actores internos actuarán conforme a sus intereses, objetivos, junto al ambiente de descontento y agotamiento hacia y en el gobierno. 
Esa relativa apertura puede avanzar hacia un juego político más plural, no solo para los partidos sino para los demás actores de la sociedad, y colocaría el juego político en un nivel menos existencial y más agonal, para usar la clasificación de García Pelayo. 

sábado, 29 de junio de 2013

Mandela
No recuerdo cuando comencé a hablar de Nelson Rolihlahla -palabra que, en el dialecto Xhosa de la tribu de Madiba, significa "busca problemas"- Mandela (1918), o cuando escuché acerca de este freedom fighter como Madiba llama a quienes luchaban por la igualdad racial y la libertad en Sudáfrica, en su libro Long Walk to Freedom (1994).
Creo que fue durante un programa que pasaron en Vale TV cuando oí hablar sobre Mandela, los juicios de Rivonia (1962-1964) -en los que Mandela fue condenado el 12-6-1964 a cadena perpetua, situación en la que estuvo 27 años- y la justificación que el futuro Nobel de la Paz 1993, premio que compartió con Frederick de Klerk, hizo sobre la violencia política -desde la Liga Juvenil del CNA fue partidario de un cambio de tácticas hacia el Apartheid y promovió un movimiento guerrillero llamado Umkhonto we Sizwe que nació en 1961, que significa Lanza de la nación; y expresó que Is the oppressor who defines the nature of the struggle; in the end, we would have no alternative but to resort to an armed resistance- algo que puede lucir disonante y efectivamente lo es, en tanto  Mandela justificó la violencia política -sobre objetivos que no causaran víctimas; mayormente actos de sabotaje y no terroristas- pero en ese programa de Vale TV se comentó sobre el Mandela rebelde que entró en la cárcel al Mandela más sosegado -si cabe la expresión- que se desarrolló en prisión, que se manifestó a su salida el 11 de febrero de 1990, y que es uno de los atributos que más se le reconoce: el no dejarse controlar por el rencor, el no tener resentimientos, a pesar que pasó casi toda su vida preso por promover la libertad. 
O fue preparando el tema de liderazgo para la clase de psicología social. Creo haber leído en Political Psychology un trabajo acerca de los liderazgos transformadores, y se ponía como ejemplo de un liderazgo exitoso el de Mandela. 
Me quedó de Mandela lo que seguramente a todos les queda: la de un señor que pasó 27 años en una prisión, en la lucha por la igualdad racial y la libertad en su país, y que salió de prisión sin resentimientos. Un señor que unió a un país dividido o que le dio un sentio de unidad, que se ve en la película Invictus (2009).
En 2010, mi hermano me regaló su autobiografía Long Walk to Freedom (1994) y en diciembre de 2011, mis hermanos me regalaron Confesiones conmigo mismo (2011).
Muchas cosas se dirán sobre Mandela en estos momentos en que es noticia por su situación de salud. 
Comparto las mías, a partir de la lectura de sus dos libros. Las tomo como sugerencias importantes para quienes hacen política. Trato de usarlas en mi modesta actividad política dentro de la Unidad. 
En la medida de lo posible, las comentaré con pequeñas referencias a la política venezolana en general.
Mandela me dejó 6 lecciones políticas:
1.-La formalidad, el respeto, y el buen uso del lenguaje, son fundamentales
De su primer libro, me quedó la importancia de las formalidades, a pesar de lo duro que pueda ser una situación. Las formas son importantes, no te rebajan, no te hacen menos valiente, o pendejo como es la creencia en Venezuela. 
Durante los juicios de Rivonia, a pesar que fueron los que lo llevaron a pasar cerca de 30 años en la cárcel, Mandela destacaba y usaba las formalidades durante el juicio e incluso -como abogado- respetó el protocolo del juicio, a pesar que fueron juicios políticos. 
En su statement para su defensa -un documento histórico, pronunciado el 20-4-1964- nunca dejó de dirigirse a los jueces que lo condenarían con My Lord y, a veces, I beg your pardon, My Lord. O asistir a los juicios con traje y corbata, como ocurrió en los Juicios por Traición durante 1956. 
No deja esto de ser importante, porque la formalidad mantiene un clima de calma, de auto respeto y de respeto hacia la situación, que conduce a un clima político de control, de seguridad y de afirmación. 
Tal vez este estilo formal tiene su origen en el estilo de liderazgo que Mandela aprendió de su casa real Thembu, al observar al regente y su corte. Dice Mandela, As a leader, I have always followed the principles I first saw demonstrated by the regent at the Great Place. I have always endeavored to listen to what each and every person in a discussion had to say before venturing my own opinion. Oftentimes, my own opinion will simply represent a consensus of what I heard in the discussion. I always remember the regent's axiom: a leader, he said, is like a shepherd. He stays behind the flock, letting the most nimble go out ahead, whereupon the others follow, not realizing that all along they are being directed from behind.
No es poco, si se compara con Venezuela, en donde la formalidad no solo es para el disimulo -como argumentó Cabrujas en el Estado del disimulo- sino que conscientemente es rechazada para mantener un clima político tirante, acerbo, el cual promueve un ambiente de tensión permanente. 
Una conclusión al ver el caso de Havel, Mandela o de Aung San Suu Kyi, quienes tienen -tuvieron, en Havel- un lenguaje de tono respetuoso, es que son personas que tuvieron realmente problemas políticos (represión, persecución, violencia, y de verdad; supieron el costo de hacer política y lo incorporaron a su aprendizaje, sin bulla o despecho). Tener problemas de verdad, obliga a un lenguaje responsable. 
Contrasta con nuestro lenguaje político en Venezuela: sin límites, muy de bocones, que muestra una sociedad que realmente problemas no tiene y que, con sus altas y bajas, ha vivido y vive bien. Prefiero pensar que es esto para explicarme nuestra ligereza verbal, a que somos una sociedad irresponsable.  
Pudiera decirse en este punto que lo que te hace arrecho no es el tono del lenguaje sino el dominio que tengas del mismo, en cuanto a su forma y contenido. Es lo que Mandela logró. 
En otro momento, Albert Camus -citado en el trabajo de Guillermo Sucre, La libertad Sancho de Montaigne a nuestros días (2013)- lo dijo, La modestia es saludable para la república en todas las ocasiones.
2.-La responsabilidad política
Mandela no eludió sus responsabilidades políticas cuando tuvo que enfrentarlas. No las diluyó en un colectivo cuando las cosas se pusieron feas, colocó sus fallas en otros, buscó chivos expiatorios, trapos rojos, o se limitó a decir que la gente lo quería en las encuestas.  
No se dejó atrapar por la policía en los momentos de clandestinidad -el primer deber de un luchador por la libertad es que no te atrapen, dijo en Long Walk to Freedom- pero una vez capturado, asumió la defensa en su juicio.
Se desprende de lo hecho por Mandela que la responsabilidad tiene dos vías.
Por una parte, la de anticipar, la de saber lo que se hace, y prever las consecuencias políticas de una acción. 
La violencia política fue asumida por el CNA de forma consciente. Mandela fue uno de los promotores, y no fue fácil llegar a la aceptación de esta forma de lucha. Al mismo tiempo, una vez decidida, no fue desarrollada al azar, sino que supuso un plan, una manera de adelantarla. La violencia controlada por la política.  
En Long Walk to Freedom Mandela detalla cómo fue ese tránsito, y cómo se planificó la violencia política y, dentro de lo grave de una decisión así, que aquélla tuviera consecuencias mínimas.
Una acción en mi opinión censurable -la violencia política- pero Mandela en su texto no la deja así, no es simplemente la violencia política por la violencia política porque hay que mostrar que se es arrecho o vengar los agravios al orgullo, sino que hay un examen detallado sobre el por qué usarla, cómo emplearla, y las consecuencias que tendría su uso. 
La conclusión que saco a partir de la reflexión que hace Mandela es que la violencia política no es una decisión, sino una situación a la que se llega no queriendo llegar. Una situación de hecho que aparece, pero que no es la primera opción y se prefería que no lo fuera.
El Partido Nacional asumió el poder Sudáfrica en 1948 y arrancó el Apartheid, pero la violencia política se decidió 13 años después. Es decir, no fue la primera decisión, a pesar de la exclusión racial y política que arrancó en 1948. Fue un proceso político, en el que se exploraron opciones, se debatió el tema, se evaluaron experiencias. No fue una decisión a la ligera, siguiendo un manual político, o tomada para complacer a las masas que pedían bolas y ovarios.
Así lo ve Mandela una vez que arrancó la resistencia armada, The killing of civilians was a tragic accident, and I felt a profound horror at the death toll. But as disturbed as I was by these casualties, I knew that such accidents were the inevitable consequence of the decision to embark on a military struggle. Human fallibility is always a part of war, and the price for it is always high. It was precisely because we knew that such incidents would occur that our decision to take up arms had been so grave and reluctant. But as Oliver said at the time of the bombing, the armed struggle was imposed upon us by the violence of the apartheid regime. 
Hubo un punto de inflexión que apoyó la decisión de promover la violencia política: la Masacre de Sharpeville (21-3-1960), en donde fueron acribilladas 69 personas y un balance de 186 heridos.  
En Venezuela, un razonamiento similar lo expresó Leonardo Ruiz Pineda en la introducción del Libro Negro (1952) acerca de la oportunidad del putchismo, que bien pudiera ser una lectura para los tiempos actuales del país. 
Por otra parte, la responsabilidad cimienta el liderazgo y la credibilidad. Tal vez por eso Mandela tiene el conocimiento y respeto que alcanzó, porque políticamente no tuvo mucha actividad, si se toma en cuenta que estuvo preso durante 27 años. No podía hacer nada desde la cárcel, o muy poco, más allá de ser un símbolo o ícono. 
No fueron sus acciones en la cárcel, sino cómo la asumió, lo que hizo antes de ser encerrado, y lo que hizo después, luego de salir -el aprendizaje que tuvo durante el encierro- lo que empinó la credibilidad y el liderazgo de Mandela.
Prever, hacer, y asumir, las bases de la responsabilidad política en Mandela.  
3.-El control de las emociones
En Long Walk to Freedom me sorprendió mucho esto. Me llamó la atención y diría que Mandela se enorgullecía de poder controlar sus emociones. Diría que es algo central de su personalidad y de su forma de hacer política. Quizás lo exageró, a mi modo de ver, y una fortaleza la convirtió en debilidad creyendo que la hacía fortaleza.  
Tal vez cuando fue capturado el 5-8-1962 (volvería a ser libre en 1990), fue una de las pocas veces en las que Mandela mostró alguna emoción, I realized I was not prepared for the reality of capture and confinement. I was upset and agitated, dijo en Long Walk to Freedom. 
Puede ser por la dureza del momento político que le tocó vivir; para no mostrar debilidad ante el sistema opresivo del Apartheid, la necesidad de controlar las emociones. El adversario era de cuidado, y ser emotivo podía ser una debilidad, y Mandela no quería caer en ella. 
Control no significa arrogancia. También fue una manera de llevar la cárcel.  Pasar cerca de 3 décadas en prisión, y unos cuantos años en una cantera picando piedra, para mantener la estabilidad mental, para no dejarse atrapar por el vacío que supone ser un preso político, supongo que el control de las emociones es clave. Y para el auto respeto que ayuda a sobrevivir en condiciones de encierro. 
Mandela cuenta muchas anécdotas en este asunto. En una, comenta que Prison not only robs you of your freedom, it attemps to take away your identity. 
En 1962, nuevo como preso en una de las tantas cárceles por las que pasó hasta 1990, Mandela quiso mostrar su orgullo y exigió comer y vestirse como quería. Le dijeron que sí, pero que eso implicaba que estaría aislado en prisión. Aceptó:
For the next few weeks, I was completely and utterly isolated pero....After a time in solitary, I relished the company even of the insects in my cell, and found myself on the verge of initiating conversations with a cockroach ¿Conclusión? After a few weeks, I was ready to swallow my pride and tell Colonel Jacobs that I would trade my long trousers for some company. 
Para que la vida en prisión tuviese sentido, Mandela hizo de la lucha por mejores condiciones, una constante, a pesar de la resistencia inicial que esto ocasionó en sus compañeros de celda quienes decían que no tenía sentido luchas por cosas menores, sino que había que cambiar todo, que había que modificar las condiciones del sistema político.  
En algunos momentos de su encierro, Mandela relata que fueron duros, con guardias no siempre respetuosos o las condiciones de encierro bastante duras. Por ejemplo, su hijo fallece estando Mandela en prisión y le negaron la posibilidad de ir a su encierro. Igual con su esposa Winnie Mandela, pasaron cerca de 18 años para que Mandela pudiera agarrarle la mano, ya que se comunicaban a través de un cristal que no permitía el contacto. 
Aún en estas situaciones, Mandela no perdía la calma y en el caso de los malos tratos, seguía el procedimiento: se quejaba mediante una carta, hacía sus solicitudes (como la de asistir al entierro de su hijo), todo dentro de la formalidad, pero de forma constante. 
Exigía mejores condiciones en la prisión, pero con formalidad, sin desesperarse, y teniendo una meta, un objetivo. Así llevó 27 años de encierro. 
4.-No ser tan perfecto
Vinculado al punto anterior. Pienso que Mandela se dio cuenta que en Long Walk to Freedom comunicó a una persona muy perfecta, que ni en momentos tan duros como la muerte de su hijo o de su mamá, perdió el control de las emociones o expresó algún dolor. No porque no lo sintiera, sino porque el control de las emociones tal vez fue el recurso para mantener la esperanza una vez preso, y en los momentos más difíciles de la prisión en Robben Island.
Pero tanta perfección lo aleja de lo humano y ese error sobresale en su autobiografía de 1994.
La enmienda vino en su segundo libro Confesiones conmigo mismo (2011). El error del libro de 1994 se corrige en el texto de 2011.  
Allí, Mandela nos muestra una realidad más humana, centrada fundamentalmente en el dilema que un luchador político de su calibre debe enfrentar ¿Cómo equilibrar la relación entre la política y la familia?
Mandela tuvo una vida independiente desde que se fugó de su tribu cuando se le quiso casar con una persona que no quería, siguiendo las tradiciones de la casa real Thembu a la que Mandela pertenece. Huyó de un matrimonio obligado. Se fue a Johannesburgo. Trabajó allí como vigilante en una mina. Estudió derecho e hizo su vida profesional con éxito -tuvo carro, su propio bufete de abogados- antes que la política lo llamara.
Su madre enviudó cuando Mandela tenía 9 años. La escapada de Mandela fue un punto de no retorno en y a su vida familiar. 
Esa tensión se nota en su autobiografía de 1994: el llamado de la madre viuda, sola, que necesitaba del hijo que estaba lejos, en la política. Llamada que no fue atendida. La tensa relación con su primera esposa, Nancy, quien deseaba a un Mandela como hombre de la casa, con una vida normal. Imposible, ya Madiba tenía un rol estelar en el CNA. Tampoco pudo ver crecer a sus hijos. Uno de ellos falleció en un accidente de tránsito durante su encierro. Igual su madre. 
Su segunda esposa Winnie, también le tocó una vida dura por ser la esposa  Mandela: hostigada, vigilada, acusada, y también encarcelada en varios momentos. 
Todo esto generó tensión y disonancia en una persona que estaba en política y luego, encerrado, pero que tenía familia. 
Mandela manejó esta tensión en su primer libro expresando un control total de las emociones que no es bueno, que lo aleja de las personas comunes y que hace su liderazgo impracticable. Lo corrigió en el segundo libro, porque es importante no esconder el dilema. La política tiene costos personales altos, en democracias o en formas de gobierno no democráticas. Mandela pagó un alto precio en este sentido -igual que Aung San en Birmania- y eso generó tensión. Tal vez hubiese querido llevar una vida familiar -que no es una mala vida, a pesar que se desdeña de ella desde el poder- y pienso que lo logró con su tercera esposa Graca. 
Es valioso poner este dilema al descubierto. No se habla mucho sobre eso o se ve poco importante: la política debe estar por encima de la familia. Muchas veces es así, pero el costo es alto ¿Cómo lograr que la política y la familia estén al mismo nivel?
Mandela reflexionó acerca de eso y mi opinión es que el dilema no tiene una solución, ni siquiera paretiana. Son excluyentes, al menos mientras no se llega al poder. Una vez allí, puede fluir, si es que fluye. 
Obama es otro caso en este sentido: en su libro The Audacity of Hope (2006), Obama cuenta las dificultades de la vida familiar con Michelle, sus hijas, y el tenso equilibrio con la política.  
Pero también es la personalidad de Mandela: no hacer de las debilidades que tenemos como personas o proyectos de vida (la política, que a veces supone poner lo familiar a un lado), un tema o un punto de no avance. Es algo que se lleva, pero que no debe obstaculizar. 
En su autobiografía de 1994 relató como personas muy famosas del CNA en la lucha por la igualdad racial y la libertad, en los juicios realizados por el gobierno del Apartheid, ofrecieron testimonios pro gobierno para sorpresa de Mandela y todos, quienes no esperaban eso de personas tan prestigiosas. Pero cosas así suceden en gobiernos autoritarios.
La reacción de Mandela no fue la burla, la crítica, la rabia, frustración, jugar a la víctima o al engañado, hablar de colaboracionistas  o  la República de Vichy o Petain, sino un silencio, una discreción ante quienes por alguna razón sucumbieron ante las presiones de los gobiernos autoritarios. 
Un silencio que revela que no somos perfectos, que muestra la debilidad humana y que todos podemos caer, y entre esos, también los arrechos y arrechas, pueden caer en el momento menos esperado. Que no hay que burlarse de quienes caen, así sea en contra de uno. 
No ser tan perfecto para mostrar lo humano; los dilemas de la política, que se viven mayormente en la vida personal y que no salen o se habla de ellos, son importantes para hablar de liderazgo. 
5.-La organización es muy, muy importante
La representación social que hay de Mandela es que es un símbolo de la libertad, alguien como alejado de las cosas mundanas de la política. Una suerte de santo político, impoluto, sin fallas, y que todo lo hizo solo, por su extraordinario liderazgo. El súper hombre de Carlyle.   
Nada más alejado de la realidad.
Mandela es un símbolo, pero fue un convencido y experto organizador político y de trabajo en equipo. Sin la organización política que promovió junto a otros, Mandela no sería Mandela, ni la lucha contra el Apartheid hubiese tenido éxito.
No solo comprendió que la lucha por la libertad requiere una organización política y social importante -toda su vida política hasta que fue detenido en 1962 estuvo dedicada a organizar- sino que no es la tarea de una sola persona, a pesar que se cree que Mandela lo hizo todo solo. 
Es el símbolo -por su estilo de liderazgo, por su personalidad- pero un símbolo colectivo, producto de la organización y de la presencia de otras personas de igual calibre político como Walter Sisulu y Oliver Tambo, entre otros relevantes, figuras en la lucha contra el Apartheid.
La lucha política no es la tarea de uno solo, por más capaz que sea, sino una tarea de muchos. Así lo relata Mandela:
Powerful grassroots political movements were being formed inside the country that had firm links to the ANC, the principal one being the United Democratic Front, of which I was named a patron. The UDF had been created to coordinate protest against the new apartheid constitution in 1983, and the first elections to the segregated tricameral Parliament in 1984. The UDF soon blossomed into a powerful organization that united over six hundred anti-apartheid organizations -trade unions, community groups, church groups, student associations.  
Importante lección para Venezuela, sociedad que espera un Mesías -una parte del país se decepcionó con Chávez, esperaban un Mesías bueno o no comunista- y su decepción no la transforma en proyecto colectivo sino en la búsqueda de un nuevo Mesías, preferiblemente que tenga uniforme, ahora empujado con más fuerza porque Maduro no es Chávez. El padre castrador que fue Chávez para muchos, ya no están, pero la necesidad de un padre todavía existe en muchos.  
Walter Sisulu (1912-2003) también fue condenado a prisión junto a Mandela. Fueron compañeros en prisión y seguramente esto también ayudó a la estabilidad de Mandela durante el encierro. 
No estaba solo y con Sisulu tuvo siempre al compañero y amigo, especialmente con el paso de los años, porque a prisión entraron nuevas generaciones de luchadores políticos, muchos de los cuales Mandela no conocía -y estos jóvenes tampoco a Mandela- y que eran personas comprometidas con la violencia política que Mandela para ese entonces no apoyaba, pero eran personas jóvenes, distintas, encarceladas en los 80, con otra manera de ver las cosas, distintas a Mandela, que pudo manejar la tensión del cambio generacional que ocurrió en la cárcel, no solo por su liderazgo sino porque compartía con pares como Walter Sisulu. No estaba solo en el cambio generacional, y éste no lo arropó, y fue porque tuvo apoyo, compañía.
Otro personaje importante para Mandela fue Oliver Tambo (1917-1993). Persona clave para la lucha contra el Apartheid, quien desde el exterior organizó la acción internacional del CNA.
Finalmente, el Chief Albert Lutuli (1898-1967) quien como Presidente del CNA tuvo una conducta de lucha digna cuando comenzaron los años duros del Apartheid (a partir de 1948). Fue un ejemplo para Mandela.  
Todos contemporáneos con Mandela, y todos aportaron a la lucha por la libertad. Sin ellos, Mandela no sería Mandela, y éste lo reconoce así. No se ve como un héroe, ni ícono de algo -igual pasa con Daw Suu en Birmania- sino como un integrante de un movimiento, de muchos. 
Incluso, con sus adversarios, también la organización contó, no solo por los efectos (obligar al Apartheid a negociar) sino porque hubo la altura para conversar. 
El 4-7-89 Mandela tuvo un encuentro con el Presidente de Sudáfrica para ese entonces, el temido P. W. Botha (1916-2006) conocido como die Groot Krokodil en afrikáans que significa el Gran Cocodrilo. 
Ese encuentro marcó el punto de no retorno para la apertura y la eliminación del Apartheid. 
Mandela no se puso que si no se reuniría o que asistir al encuentro sería parte de una maniobra, que no negociaría principios, a la que no le haría el juego o que hay que estimular las divisiones dentro del oficialismo de Sudáfrica -en ese entonces, se decía que Botha y De Klerk tenían una pelea a muerte, como hoy se dice que la tienen Cabello y Maduro- o cosas de esas que se ven aquí en Venezuela, sino asistió como político, a pesar de las reservas que había en la directiva del CNA. 
Dijo que I was tense about seeing Mr. Botha and I had heard many accounts of his ferocious temper pero en su estilo formal, pidió un traje y una corbata para ir al encuentro y aconsejó, In every meeting with an adversary, one must make sure one has conveyed precisely the impression one intends to. 
Igual con Frederik de Klerk (1936), quien asumió la Presidencia de Sudáfrica el 2-2-1990, luego de la salida de Botha.
El 13-12-89 Mandela y de Klerk se reunieron y Mandela comentó que From the first I noticed that Mr. de Klerk listened to what I have to say. This was a novel experience. National Party leaders generally heard what they wanted to hear in discussions with black leaders, but Mr. de Klerk seemed to be making and attempt to truly understand. 
Puede sonar contradictorio, pero los adversarios también hicieron de Mandela lo que es hoy, y eso es clave. Una negociación política supone dos partes pero, más importante, la voluntad para conversar, sin complejos o pendientes de las encuestas o de la reacción de las gradas. 
Ciertamente, las condiciones económicas nada buenas de Sudáfrica en ese entonces, obligaron al gobierno a adelantar cambios, tímidos con Botha, amplios con de Klerk, pero hubo interlocutores que actuaron con claridad: Mandela, quien desde 1985 pedía negociaciones con el gobierno; y de Klerk, con quien compartió el Premio Nobel de la paz en 1993. 
También, sin de Klerk y las conversaciones políticas, Mandela no sería Mandela.
6.-No ceder al resentimiento
Esto es por lo que se conoce a Mandela en el mundo: por no tener resentimientos al salir de prisión. 
Destaco que fue una decisión que Mandela tomó. Pudo tomar otra, la de mantener el resentimiento, la de pasar factura, la de odiar, que siempre es la más fácil y es la primera opción.  
Lo que hace a Mandela un líder reconocido y respetado es que teniendo el poder para decidir la venganza, optó por la conciliación aún en conocimiento que eso no era suficiente, que apenas era un paso, importante, pero un paso que cambiaría todo When I walked out of prison, that was my mission, to liberate the oppressed and the oppressor both. Some say that has now been achieved. But I know that this is not the case. The truth is that we are not yet free; we have merely achieved the freedom to be free, the right not to be oppressed. We have no taken the final step of our journey, but the first step on a longer and even more difficult road.
En la misma línea, Daw Suu en Burma opina igual. Casualidad de dos líderes que les tocó vivir situaciones parecidas en contextos diferentes. Dice la birmana:
That´s never an end to the road to democracy. So the process of democratization is one without and end as such, in fact is a march to several goals at the same time. We have learned that independence from foreign power is not enough, we need to be independent from our own weaknesses. This is why we need to understand that shaping our own destiny requires not just a sense of purpose but also a sense of responsibility and duty. I think the most important thing in politics is to be permanently grounded in common sense.
Mandela decidió política y moralmente cuando tuvo que decidir sobre sus resentimientos al salir de prisión, y es lo importante. Es lo que hace a su liderazgo diferente, porque se salió de lo tradicional: la venganza y acumular el poder para su servicio -tampoco, como Rómulo Betancourt en Venezuela, optó por quedares en el poder, pudiendo hacerlo- o para su grupo. Tenía un buen motivo personal y colectivo para vengarse: 27 años de encierro y la opresión del pueblo negro de Sudáfrica. No lo hizo y es el principal ejemplo que deja para la humanidad.
Hasta a políticos de envergadura como Clinton, esta acción de Mandela los impresionó, seguramente porque no es lo usual en la política, y menos en sociedades divididas como la venezolana, en las que las cuentas por cobrar y las facturas a entregar, abundan ¿Qué le impresionó a Clinton? 
I said, 'Madiba, I know you did a great thing inviting your jailers to your inauguration, but didn't you really hate those who imprisoned you?' He replied, 'Of course I did, for many years. They took the best years of my life. They abused me physically and mentally. I didn't get to see my children grow up. I hated them. Then one day when I was working in the quarry, hammering the rocks, I realized that they had already taken everything except my mind and my heart. Those they could not take without my permission. I decided not to give them away'. Then he looked at me, smiled, and said, 'And neither should you'.
After I caught my breath, I asked him another question, 'When you were walking out of prison for the last time, didn't you feel the hatred rise up in you again?', 'Yes', he said, 'for a moment I did. Then I thought to myself, 'They have had me for twenty-seven years. If I keep hating them, they will still have me. I wanted to be free, and so I let it go'. He smiled again. This time he didn't have to say, 'And so should you'.
Con su decisión, Mandela enseñó que del odio no sale nada bueno. 
Sudáfrica sigue teniendo problemas como país, algunos de ellos graves. Mandela no hizo milagros cuando fue Presidente, pero sí comunicó que los cambios requieren compromiso, visión a largo plazo, y consistencia. 
La política es efímera, las cosas pasan, como todo; lo que se hace, lo que se deja de hacer. Lo que hizo Mandela fue en un momento que pasó, pero lo valioso es que ese momento tuvo y tiene influencia en los otros momentos, no solo en su país sino en el mundo. Todo pasa, pero cómo decides en el momento, influye en lo que viene, en los próximos momentos. Tal vez el sentido común del que habla Daw Suu, explica la diferencia para que ese momento perdure o sea un mal recuerdo de la historia.  
Hace días, almorzaba en Da Guido con el escritor Guillermo Sucre Figarella. Nos pusimos a hablar sobre el odio en la política.  
Hablamos de Karl Popper, sus reflexiones luego de la caída del muro de Berlín en 1989, y sus opiniones acerca del odio, producto de la participación de Popper cuando joven, en el partido comunista de Austria.
La conversa estaba buena, y llegamos a José Rafael Pocaterra y sus Memorias de un venezolano en decadencia (1927). 
A la muerte de Gómez en 1935, Pocaterra regresa a Venezuela y va a la tumba de Gómez. Lo perdona, como una manera de simbolizar que el odio, resentimiento, frustración que esa dictadura produjo, la dejó ir. 54 años después, Mandela hizo algo parecido con el Apartheid, lo dejó ir, para cerrar 10 mil días de prisión y poder avanzar en la vida sin resentimientos. Let it go, pueden ser las palabras que marquen el rumbo de un país dividido: hacia su crecimiento o hacia su deterioro. 
En la Venezuela de 2013 hace faltan gestos como los de Pocaterra o Mandela: let it go, bien pudiera ser una consigna nacional, para que la sociedad venezolana avance, hoy detenida por sus complejos y resentimientos, que hacen que sus avances sean circulares. Estamos en 2013, pero se parece a 2002, pero también a 1992, pero también a 1908, pero también a.....un país que va en círculos, incapaz de hacer su propio let it go
Al momento de escribir esta entrada, se informa sobre una mejora de Mandela, dentro del estado crítico de su salud, a sus 94 años.
Escribí esta entrada como un reconocimiento a su trayectoria como persona y como político. Su grandeza es que respondió diferente a cómo lo hacemos la mayoría de las personas, ante situaciones desafiantes y no se sintió superior por eso. Usó su libertad. Por eso su ejemplo no es solo político sino moral.  
Considero que para la Venezuela de hoy, él y Daw Suu son modelos de líderes a seguir, por la situación que enfrentaron y por la que pasa nuestro país hoy.
Por supuesto, Venezuela hallará su camino para la lucha por la libertad. Cada época y país tiene su dinámica, y lo que ayudó a Mandela y ayuda a Daw Suu tal vez no sea útil en Venezuela.
No por eso, sus casos -el de Mandela, objeto de esta entrada- dejan de ser importantes. Enfrentaron y enfrentan realidades poco democráticas, y lograron cambios. Algo hay que aprender de ellos.
Mandela ejemplifica el liderazgo del Siglo XX y Daw Suu el liderazgo del Siglo XXI -ella enfatiza la responsabilidad, la educación, y la no violencia, a partir de Gandhi- para enfrentar gobiernos  no democráticos. 
Personas que supieron y saben decir let it go y tal vez por eso tienen el reconocimiento mundial y de sus países. 
Dieron el primer paso, que no es fácil ni el único, como lo muestra la vida de Mandela.