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lunes, 8 de julio de 2013

Gobierno corporativo y ascensos militares

El próximo 29 de julio Nicolás Maduro arriba a los 100 días de su mandato. 
Muchas evaluaciones se harán cuando llegue ese momento, pero quisiera destacar una que fue visible para mi el día 5 de julio de 2013, durante los ascensos militares y el nombramiento del nuevo Alto Mando Militar.
Antes de esa fecha, tenía la intuición, la idea, pero al ver el desarrollo del acto militar -tenía tiempo que no veía actos de ascensos militares, observé dos para ver cómo Maduro se desempeñaba en los mismos- la idea cristalizó.
El principal cambio de Chávez a Maduro es que la pretendida hegemonía que busca el socialismo se aleja del personalismo de Chávez hacia un gobierno corporativo en el que Maduro avanza.
Por gobierno corporativo entiendo la separación de funciones de gobierno y legitimación política y social en diferentes instancias públicas y privadas, aceptadas y estimuladas por el Poder Ejecutivo, dentro de una concepción hegemónica y centralizada de la sociedad. 
Chávez no permitió algo así. Hubo amagos en 2009, cuando los personajes del momento eran Ricardo Fernández Berrueco, Pedro Torres Ciliberto, y otros del mundo de las finanzas, en momentos en que había dólares para todo; un momento de bonanza que se pensaba sería eterno. El Pacto de los dólares en su esplendor.
Recuerdo que en esa época era normal escuchar que muchos tenían un almuerzo con Ricardo o un desayuno con Perucho; eras alguien in si decías eso, o los cuentos de las grandes casas de bolsa de Caracas, muchas de las cuales operaban como mecenas de grupos sociales. Las finanzas mandaban o, al menos, era lo que parecía. 
Era el tiempo en que se pensaba que Chávez se normalizaría en el sentido de hacer del poder un atributo menos personal y más distribuido dentro de la sociedad. Que le pondría frenos a su carisma.  
Berrueco, Arné, Perucho, y grupos de poder planeaban comprar todo: bancos, seguros, empresas de telefonía celular, medios de comunicación......hasta que en un Aló Presidente Chávez acabó con la fiesta: ordenó detener a los banqueros cercanos al proceso y a otras personas del mundo financiero, y con eso acabó con la posibilidad de normalizarse, algo a lo que creo Chávez le tenía miedo: la idea de un gobierno normal no estaba en su mente. Su idea de gobierno era lo extraordinario y tenía un olfato para detectar cuándo su poder podía normalizarse, como ocurrió en 2009. 
Chávez nunca quiso normalizarse. Tal vez, al final de 2012 envió algunas señales -nombramiento de nuevos ministros y la liberación de algunos presos políticos- pero ya era demasiado tarde.   
Una boliburguesía dueña de medios de producción atentaría contra su concepción monocrática del poder y debilitaría su mando personal, al establecer centros de poder autónomos que bien podían vincularse con la sociedad, aunque fuesen centros de poder del proceso. Lo importante es que tendrían una relativa autonomía derivada de su poder económico.
De aquí que Perucho Ricardo eran tan famosos en los círculos sociales venezolanos, y todo el mundo los conocía, en la tradicional parejería criolla. Se les veía como los puentes hacia el gobierno y como símbolos de la normalización esperada, aunque la expectativa se limitara a lo económico.
La sociedad no quería disputar el poder a Chávez -lo había aceptado, aunque no lo dijera abiertamente- pero sí quería algo de oxígeno, de autonomía. 
Chávez no aceptó la transacción que se le ofrecía -aceptación a cambio de cierta autonomía económica- y la personalización y concentración de poder avanzó sin detenerse, siendo el punto culminante el paquete de leyes del poder comunal aprobado en diciembre de 2010 y, conceptualmente, el planteamiento del Plan de la Patria para la campaña de 2012, que retrata una sociedad monocrática, indiferenciada, sin color, sin variedad. Una sociedad centralizada.  
El ideal que Chávez perseguía: un poder único que bajaba hacia una sociedad indiferenciada que se legitimaría vía poder popular
Con Maduro no es que la visión hegemónica haya cesado. Por ejemplo, lo que más me genera ruido en la convención colectiva para las universidades -a pesar que tiene cambios de fondo entre la primera versión y la segunda, presentada a la Procuraduría el día 1-7-13- es que ahora todos somos trabajadores universitarios y formamos parte de una rama o actividad (Cláusula Nº 102 del convenio) pero con una diferenciación impersonal: trabajadores académicos, administrativos, y obreros.
La riqueza de la academia se reduce a una etiqueta laboral y entra en la ley del Trabajo, como también puede entrar el contrato colectivo de una fábrica de helados, de carros, o de muebles. Ahora ¿Es la universidad una fábrica?
Hay el propósito de unificar a los diferentes sindicatos (Cláusula Nº 100) y promover una igualación y uniformidad de los y las trabajadores y trabajadoras universitarios, en los beneficios para (Cláusula Nº 106). 
Una academia sin sabor, sin diferencia, como una línea de ensamblaje, que recibe sus lineamientos de arriba. 
Aún con esto, considero que no es un proyecto personalista sino corporativo el que adelanta Maduro -tal vez el convenio universitario sea el modelo- el cual puede encerrar, dependiendo de su desarrollo, las semillas para su pluralización o, sencillamente, derivar en una centralización, en lo mismo que buscaba Chávez pero de forma más impersonal.
Es una hipótesis descabellada y bastante optimista en el sentido de la no personalización y por lo que comentaré más abajo -cuando se lee a personas como Alberto Quirós Corradi en su columna de El Nacional del día 7-7-13 en la que escribió acerca del mal uno se siente como alguien ingenuo, fuera del ambiente, en un contexto de guardianes de la libertad para usar la expresión de Chomsky, como Quirós Corradi y otros; caballeros muy honorables no lo dudo, pero sin ninguna vivencia o problemas políticos en su vida, que bien pudieran leer el artículo sobre Mandela que escribió Vargas Llosa o el que está en este Blog, para que salgan de su impoluta apolítica o antipolítica, por la que reducen todo al bien y al mal- pero se fundamenta en la idea que al permitir que actores ocupen espacios de poder y sociales de forma más o menos autónoma aunque sean actores del proceso, eso permitirá un juego relativamente más abierto para que la sociedad no gobierno pueda promover valores, ideas, proyectos que a su vez tengan el efecto de pluralizar más la dinámica política venezolana ¿Será posible o es solo un Wishful thinking
Un caso es la compra de medios de comunicación social como Globovisión y conglomerados como la Cadena Capriles ¿Que se mantendrán iguales antes de las compras? No -como se nota ahora- pero pienso en el escenario con Chávez: tal vez la venta no se hubiera concretado y solo quedaba aguardar el fin de la concesión para el cierre del canal, tal como ocurrió en RCTV.
Con la Cadena, tal vez hubiera seguido como venía, con presiones del gobierno, hasta un punto en que Chávez hubiera pensado en autorizar la venta, porque el impreso estaría en un punto sin retorno.
Globovisión seguro tendrá su concesión renovada, no cerrará. Figuras importantes salieron, pero otras se quedan. El reto de los que se quedan será cómo mantener una información no sesgada al gobierno en un ambiente en que se estimulará eso, dentro del canal, en un canal abierto, no cerrado. 
Es un reto más complejo pero más interesante: colarse en las grietas de la hegemonía, que se ve obligada a corporativizarse para nivelarse en el poder. Pero en ese proceso, también las fuerzas democráticas pueden actuar porque hay un relativo oxígeno, pequeño, pero que puede ser aprovechado, en un contexto de país en el que la gente está más atenta y descontenta, no solo en Venezuela sino en el mundo.
Otro ejemplo es la repartición de las plazas para alcaldes entre el PSUV y sus aliados: el primero se reserva el 68% de las alcaldías -228 alcaldías- y los aliados el 32% que son 107 alcaldías. Es decir, de acuerdo a lo que decidan los electores el 8D 2013, puede haber alcaldías en manos de fuerzas socialistas no PSUV. Otro elemento que eventualmente puede promover un juego político más abierto dentro del proceso.  
Finalmente, los ascensos militares, realizados en julio de 2013.
A partir de 2005, Chávez adelantó una política más agresiva para partidizar a las FAN (puede verse la entrada en este Blog sobre este tema partidización de las FAN, escrita el 21-7-07), que tuvo más fuerza en los períodos de los generales Mata Figueroa y Rangel Silva, y tocó techo con el nombramiento del almirante Molero en octubre de 2012 quien, a mi modo de ver, su atributo principal para ser escogido por Chávez fue su lealtad hacia Chávez y hacia el proceso. El militar abiertamente partidista.
No quiero decir que con el cambio de Molero el riesgo haya pasado, sino que también los ascensos comunican que a las FAN, parece que llegó la tesis del gobierno corporativo.
Pienso que Maduro escogió -al menos en los promovidos de los que tengo referencias- la mejor combinación posible para este momento, en el campo militar.
Como han dicho los expertos, al pasar a retiro figuras de las promociones de 1983 -aunque Molero se graduó en 1982- se oxigena la cadena de mando hacia arriba y hacia abajo, y está por verse si esto se mantendrá, si habrá una circulación de las promociones o volverá a taponarse, como fue con Chávez, para privilegiar la lealtad. 

Con promociones que se mueven, también pueden cambiar las perspectivas al pasar los mandos y entrar nuevas personas. Ese cambio puede ser más abierto o más cerrado. De aquí que la ideologización de las FAN haya sido para Chávez -y para su equipo más cercano en lo militar y lo doctrinario, los generales Müller Rojas y Pérez Arcay- la variable esencial. Ideologizar para minimizar la formación institucional de los oficiales recibida en la democracia de partidos (1958-1998).
Interpreto la designación de la almirante Meléndez como un nombramiento militar-político.
Militar, porque tiene los méritos y el grado, ya que fue ascendida a Almirante en jefe. Política, en tanto que es mujer y la primera en llegar a ese puesto. Puede comunicar un gobierno amplio, innovador, especialmente en un área en donde pocos pensaban que una mujer podría ser ministro de la Defensa y menos que el cargo pasara de un marino a otro, porque se pensaba que eso molestaría al Ejército.

De manera que este nombramiento comunica hacia adentro de las FAN pero más hacia afuera: una innovación, en un puesto que mantiene su carácter simbólico pero el que con las modificaciones a la Lofan, ha perdido fuerza y la comparte con el CEO y la Comandancia en Jefe, instancias promovidas por Chávez y establecidas en la Lofan de 2005, que fue modificada en 2011.
Para el CEO, el general Vladimir Padrino López, quien tiene prestigio dentro de las FAN, y también aceptación en el mundo político fuera de las filas militares. Lo interpreto como un nombramiento militar, pero que compensa la designación de Meléndez, con un oficial que tiene prestigio y que también ascendió a General en jefe.
De manera que hay paridad en los grados entre Meléndez y Padrino, y no como había en la dupla Molero-Barrientos: uno Almirante en jefe y el otro Mayor general. El primero tenía más jerarquía. Ahora no, hay paridad y eso compensa la dupla de una mujer en el Ministerio de la defensa y de un hombre en el CEO. 
Para el Ejército va el general Alexis López Ramírez, quien ejerció la rectoría de la Universidad Militar, tiene dos maestrías y un doctorado en Ciencia Política. 
El desarrollo de los actos de ascenso y algunos de los nombrados sugieren que los criterios para los nombramientos y ascensos se ajustan a un patrón, si se quiere, más profesional dentro de una doctrina militar que promueve la partidización de las FAN.  
Los actos de ascenso mostraron un extraño sincretismo entre una institucionalidad militar y un partidismo, pero ese es el proyecto del socialismo. 
¿Que una cierta corrección hacia el mérito hará que las FAN sean diferentes en el sentido de ajustarse al artículo 328 y 330 de la constitución? No, eso no pasará, como también se vio en los ascensos y, principalmente, en el desfile militar del día 5-7-13. 
Pero sí -al igual que puede ocurrir con la compra de medios de comunicación- abre  fisuras para que la partidización pueda ser disputada.
Al ser algunos de los designados personas con prestigio y méritos, eso pudiera abrir la puerta a que el control subjetivo del que habla Huntington -la ideologización de los militares- ceda un poco hacia el control objetivo -la profesionalización de los militares- que no era la situación antes de este cambio. A partir del general Mata Figueroa, se aceleró el control subjetivo en las FAN.
No es que ahora se acaba, sigue, pero atemperado con un toque de mayor criterio profesional, si nos atenemos a la hoja de vida de algunos de los promovidos.
Por supuesto, un profesionalismo dentro de una ideología socialista, que se manifiesta en el Plan Sucre de las FAN, que no es otra cosa que la visión operacional para el desarrollo de la guerra popular de resistencia sobre la que está montada el nuevo pensamiento militar bolivariano.
Pero tal vez estas personas puedan darle un toque profesional a la ideología, lo que abre la puerta para pluralizar el debate. Son las grietas que identifico, que con Chávez eran inexistentes o pequeñas.
Así, una tendencia que observo es que en las FAN le dan un peso creciente a los temas conceptuales y de doctrina. Entre los ascendidos, hay Ph.D en filosofía, por ejemplo, junto a otros que se han desempeñado en puestos vinculados a la academia militar y de formación profesional ¿Será casualidad o es una tendencia?
Pensaría lo segundo, dado los recientes centros de estudios militares creados -como CIENCiA, la revista arbitrada Columnata- y la intención manifestada para avanzar en el área de investigación.  
Veremos cómo los nuevos integrates del Alto Mando Militar desempeñan sus puestos, pero pienso que se abre una oportunidad política para la Unidad en esta y otras áreas.
Creo que la etapa de los enchufados, mentira fresca, el ilegítimo -distinto a la impugnación adelantada por la Unidad y Capriles, que prevé la Lope- que ascienden a los últimos de la promoción, o que no saben a quien designar, ya está agotada.
La oportunidad que veo es terciar en el debate, aprovechando la pequeña corrección hacia el mérito operada en los recientes nombramientos. Terciar en el debate ideológico y doctrinario, porque ese es el contexto pero también es la oportunidad.
No creo que se llegue al mundo militar solo diciendo que ascienden a los últimos de la promoción o que Raúl Castro aprobó los nombramientos y quedarse en eso, como contenidos o declaraciones fijos ¿Puede la Unidad oponer al Plan Sucre su doctrina militar? Pienso que esto resultaría más interesante en el mundo de uniforme, y que puede aumentar la corrección al mérito que tímidamente se dio el 5-7-13, con lo que se favorecería el ajuste hacia los artículos 328 y 330 de la carta magna. 
No sé si sea posible en este ambiente sumamente polarizado al menos en la opinión pública; ambiente de guerra de posiciones, de trincheras, pero sí estoy claro que la incipiente corporativización del gobierno puede traer una relativa apertura, en tanto los actores internos actuarán conforme a sus intereses, objetivos, junto al ambiente de descontento y agotamiento hacia y en el gobierno. 
Esa relativa apertura puede avanzar hacia un juego político más plural, no solo para los partidos sino para los demás actores de la sociedad, y colocaría el juego político en un nivel menos existencial y más agonal, para usar la clasificación de García Pelayo. 
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