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sábado, 3 de marzo de 2007

¿Sí podemos?
La sociedad comienza a moverse. Después de dos meses de anuncios y acciones por parte del gobierno, el país parece que da los primeros síntomas de descontento. La camisa de fuerza del "socialismo del Siglo XXI" comienza a apretar a la sociedad. Esta, responde. Lo hace de muchas maneras: movilizaciones populares y una incipiente disidencia política dentro de la esfera oficial.
Es en este contexto donde se inscriben los hechos de Podemos y del programa de José Vicente Rangel, que arrancó hoy. Un comienzo del deslinde con Chávez fueron las críticas de la historiadora Margarita López Maya: este “proceso” es arrogante y concentrador de poder. Luego vinieron las palabras de José Vicente Rangel a Eleazar Díaz Rangel (Ultimas Noticias, día 11-2-07), al decir que el poder de Chávez es “inquietante”. Aunque en sus palabras justificó el poder de Chávez, dijo que le preocupa -y hoy es visible- lo que perciben algunos sectores del gobierno: hay un exceso de poder que ya comienza a producir efectos negativos, y no ha habido acercamientos con la sociedad que no apoyó al Jefe del Estado en diciembre de 2006.
Tanto Podemos como Rangel tienen en común que los dos olfatearon la oportunidad política que evidencian las movilizaciones populares que ocurren en Venezuela, que los grupos de oposición no han llenado hasta el presente. Vieron un espacio vacío –un UNT que no arranca y un PJ dividido- y los aprovecharon, impulsados por el afán de control de Chávez. En lo que se diferencian son las razones para distanciarse del Jefe del Estado.
Para Podemos, es la supervivencia del partido y de un espacio político propio que capitalizó principalmente en agosto y diciembre de 2005 (municipales y parlamentarias), impulsado por el abandono de la oposición de esos espacios. En 2004, para los Consejos Legislativos regionales, Podemos obtuvo (lista) un total de 46.457 votos. Diez meses después, en las municipales (lista), el partido totalizó 231.751 votos, un aumento del 399% en apenas 10 meses. Este partido, junto al MAS y el PPT, fue el único que aumentó su votación de las regionales de 2004 a las municipales de 2005 (en una muestra de partidos: MVR, PJ, AD, Copei, Proyecto Venezuela, y La Causa R). En diciembre de 2006, la tarjeta de Podemos le aportó a Chávez 759.826 votos (un 7% del total de votos de los partidos del “proceso”), y es el cuarto partido del país luego del MVR, UNT, y PJ. Hoy cuenta con gobernadores, diputados nacionales y regionales, alcaldes y figuras municipales. Podría decirse que es el MAS de 1989 o 1992, pero del “proceso”.
Indudablemente, esto fue evaluado por la dirigencia de este partido, que sabe que dentro del PSUV no van a ser nada, más que unas fichas de lleva y trae, de acuerdo a las órdenes de Chávez. Hoy son una fuerza menor de la política y son de alcance regional, pero son fuerza. En el PSUV, serían nada y, seguramente, Chávez buscaría la manera de salir de Ismael García y otros dirigentes de ese partido, una vez incorporados dentro del partido unido del gobierno.
Junto a esto, otras situaciones influyeron. Principalmente, el trato de partido menor que siempre Chávez les dio, junto a un menosprecio implícito hacia ellos –evidenciado en el Comando Ayacucho, presidido por Ismael García, quien por cierto puso la torta para Chávez, porque no evitó el revocatorio- fue generando un distanciamiento progresivo, cuya primera señal fue el discurso del diputado William Querales cuando se instaló la AN en enero de 2006 y el último, la negativa de Chávez a permitir que la exministra de Alimentación, Erika Farías –del Frente Francisco de Miranda, es decir, ficha cercana a Chávez- fuera interpelada por la AN, solicitud que fue realizada por Ismael García. A esto se agrega que ningún representante de Podemos, de acuerdo a Ismael García (El Universal, día 4-3-07, Pp. 1-2), tiene presencia en las subcomisiones del parlamento. Ha sido un desencuentro que viene de vieja data, y que hoy parece oficializarse.
Ante la realidad de ser un partido menor y humillado, en una AN decorativa y en la que no tienen presencia, y viendo la proximidad de las elecciones regionales de 2008, la dirigencia de Podemos se adelantó a Chávez quien, seguramente, buscaba neutralizarlos para esa competencia del año que viene, y tomaron distancia del gobierno con frases como, “Patria, socialismo democrático y vida”. La ruptura es evidente, aunque afirmen que “Chávez es el líder del proceso” (ver web www.podemos.info.ve).
Este distanciamiento parece irreversible –aunque no hay que descartar nada con el gobierno, y que vuelvan a acercarse, y todo sea un presión para negociar internamente mejores espacios dentro del sector oficial- y las reacciones no se hicieron esperar. El programa La Hojilla del viernes 2 de marzo, estuvo dedicado a criticar esta decisión de Podemos. Chávez no se ha pronunciado, pero lo hará, y sí lo hizo Diosdado Cabello, “allá quien quiera alejarse del pueblo”, expresó.
El caso de Rangel es diferente. Este no tiene más nada que a sí mismo, y el catalizador tal vez haya sido la forma cómo Chávez lo despidió del cargo. Rangel, así parece en la entrevista que dio a Panorama la semana pasada, no quería irse del gobierno o no en esa forma, pero Chávez decidió salir de él en busca de una figura más ejecutiva y menos atada a intereses como la de Jorge Rodríguez.
También eventos del pasado pudieron haber impulsado a Rangel a distanciarse de Chávez. El más emblemático fue la decisión de expropiar diversos campos de golf por la Alcaldía Mayor de Caracas, y esta decisión fue rechazada en un comunicado de la Vicepresidencia, pero cuando Chávez llegó de viajes, se puso más cerca de Barreto que de Rangel, y siempre mandó indirectas, “quienes hacen negocios en el gobierno”, o mensajes por el estilo, uno de cuyos destinatarios indudablemente era Rangel.
El periodista también olfateó el vacío dejado por la oposición, que nunca capitaliza sus éxitos sino abandona –como lo revelan las palabras de Rangel en la entrevista dada a Panorama- y busca capitalizar el descontento que hay en el chavismo, comenzando con su programa de TV, a modo de “tanteo político”. Fue llamativo que muchos de los asistentes a la recepción que Televen hizo al periodista, son “ex” del gobierno, lo que pudiera interpretarse como que un grupo de políticos y funcionarios públicos descontentos o alejados se aglutinen alrededor de Rangel, y éste haya percibido eso y juegue a ser el factor de consenso que le facilita conocer el poder y tener vínculos con sectores del gobierno y de la oposición, para una jugada que le quite poder a Chávez en 2008 –regionales- 2009 –revocatorio- 2010 –AN- o 2012, la presidencial. Por otra parte, en las encuestas, en la pregunta de imagen, Rangel no llegó a tener mala imagen e, incluso, en una eventual candidatura suya, obtenía porcentajes pequeños pero no desdeñables. Es decir, su figura no estaba mal.
El periodista sabe que es un factor de poder aunque no tenga partido, ni estructura política, ni cuadros. Su factor de negociación es el poder que conoce y una red informal que ha tejido en sus ocho años de haber estado en el gobierno. Esto lo va a potenciar con su programa José Vicente Hoy, cuyo rescate puede interpretarse como un programa crítico al gobierno, no sólo a la oposición. Tampoco se sugiere que la situación de descontento nacional la van a capitalizar Podemos o Rangel. Ellos actuaron como políticos: vieron una oportunidad que no vio la oposición, y se lanzaron a tratar de aprovecharla. Sin embargo, tanto García como Rangel, son figuras muy cuestionadas fuera de la órbita chavista.
Lo que ha pasado en Venezuela desde 1998 no ha sido un simple cambio de gobierno, sino un cambio de estructuras, y eso ha dejado a familias arruinadas, a personas exiliadas, a familiares desaparecidos, a muertos y heridos, así como a personas enriquecidas, que han crecido, y tienen buenos contactos. Es mucho el precio pagado y esa es la debilidad de Rangel y García: tal vez sumen a sectores de elite –muchos de los cuales quieren desesperadamente un interlocutor que venga del gobierno para tratar de buscar puentes con Chávez- que fue lo que se vio en la recepción de Televen, pero hay que esperar para ver su capacidad de sumar al pueblo, a las personas comunes que tal vez no disfruten del Bono del Sur o no tengan su patrimonio en dólares y, por lo tanto, la realidad les es más cercana, más dura o menos dura, pero en fin, personas que su sustento lo obtienen por su trabajo, y no por contactos o por pertenecer a algún grupo político rentista que aprovecha las riquezas del Estado.
El primer programa de Rangel con Hugo Chávez, no tuvo mayores anuncios, más allá que Chávez retoma el tema del magnicidio, "y vendrán anuncios al respecto", en un contexto de confianza y de tuteo, y de las mismas anécdotas del Presidente. Como se dice, "más de lo mismo". Aunque Rangel anunció que su programa no será "complaciente" con el gobierno, los próximos programas darán cuenta si esta afirmación es cierta o no. Si el criterio es el programa de hoy, no parece que va a ser así.
La prueba tanto para el gobierno como para la oposición va a ser si entienden al país. Hasta la fecha, las señales sugieren que ese entendimiento no es total. Por una parte, el ejecutivo habla de una realidad que no existe o de problemas que no son cotidianos (ideologizar en brigadas de "moral y luces", o que bajó el precio de los alimentos), y la oposición guarda silencio ante numerosos eventos que ocurren en el país, y lo que comunica es que parece esperar a que a Chávez se le compliquen las cosas para actuar.
La sociedad en su lenguaje le comunica a los políticos que hay un espacio que tienen que llenar, o si no, buscarán otros actores para hacerlo, con lo que se corre el riesgo de quedar atrás y no adelante de los hechos, como lo demanda la aceleración de los tiempos que vive hoy Venezuela. Lo preocupante de todo esto es que así estará la situación del país, tan huérfana de liderazgos innovadores y de mensajes con visión, que personas tan cuestionadas como Ismael García y José Vicente Rangel, levantaron unas expectativas sólo por comunicar o sugerir discrepancias -más abiertas en uno y menos abiertas en el otro- con Hugo Chávez, y hoy son las personas que ocupan el interés de los medios de comunicación. La ausencia de liderazgos innovadores en Venezuela es una realidad. Parte de la sociedad se siente
ahogada, y cualquiera que disienta de Chávez, respira por ella.
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