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viernes, 19 de septiembre de 2008

¿Y qué pasó con el "millón de firmas"?
Luego que el gobierno anunciara las famosas "26 leyes", hubo una variedad de reacciones de la sociedad. Una, fue el anuncio de varios colegios profesionales para recoger "un millón de firmas" que serían entregadas en la OEA, como rechazo a las 26 leyes, y para tratar este caso en el foro regional. Con gran pomposidad, anunciaron "toldazos" en toda Venezuela, para recolectar las rúbricas.
Aunque el momento en que se planteó esta iniciativa y el sitio seleccionado para entregar las firmas, no fueron los mejores, porque, el momento; el país ahora se halla inmerso en la campaña electoral y el deterioro político y de políticas del gobierno resta la atención a otros temas, tanto, que el llamado "gacetazo" hoy tiene un segundo plano en la opinión pública. El sitio, porque para nadie sería una sorpresa que, de llegar esas firmas a la OEA, Insulza haría todo lo posible por bloquear la discusión sobre Venezuela, con una de sus insulsas respuestas que ya conocemos, "Eso es un asunto interno de Venezuela".
Lo ideal hubiera sido haber esparado un mejor momento para el anuncio de las firmas -que era luego del 23N- y haber sumado a todo el país en un esfuerzo colectivo de rechazo a las leyes.
Anunciado el propósito, sin embargo, había que continuarlo, ya que esta idea, al menos, tenía una función pedagógica y simbólica importante: mostrarle al gobierno el rechazo de la sociedad a una forma de gobernar y de imponer leyes, junto a validar, por medio de rúbricas, el 2D de 2007.
En un acto en Chacaíto, un integrante del Colegio Nacional de Periodistas, Roger Santodomingo, anunció con bombos y platillos, que ya habían cerca de 500 mil firmas estampadas. Todo un anuncio. El domingo siguiente, Chávez, en su Aló Presidente, se refirió a esto, y dijo que llevar las firmas a la OEA era algo estúpido, pero que las llevaran, porque nada pasaría, "ya que la OEA son estados, y los estados están en PetroCaribe", uno de sus brazos clientelares internacionales, que funciona, tanto que un exPremio Nobel de la Paz y hoy nuevamente Presidente de Costa Rica, Oscar Arias, dijo, ante la presencia de aviones rusos en Venezuela, que le parecía una "reacción lógica" de Rusia como respuesta a la presencia de los EE.UU en aguas de Georgia ¡Vaya Premio Nobel! Lo ganó por criticar la Guerra Fría que afectó brutalmente a Centroamérica, y hoy le parece "lógico" el revival de una, como dice Vargas Llosa, "Guerra Fría de baja intensidad" ¡Lo que hace el petróleo, más en tiempos de la quiebra de Lehman Brothers!
Luego de que Chávez habló, el tema de las firmas desapareció de la esfera pública. Sus promotores se los tragó la tierra. No se dice nada, si han recogido más, y qué pasó con las rúbricas que ya tienen.
No deja de ser sorprendente, a estas alturas, la influencia que Chávez todavía ejerce sobre cierta oposición que parece actuar más by the book que por sentido político. Pareciera que entre la crítica de Chávez a las firmas, y la salida de este tema de lo público, hay una correlación. No me extrañaría que alguno de estos sesudos asesores o encuestadores de la oposición -un buen número de ellos, como dice el refrán, "genio y figura hasta la sepultura"- hayan recomendado a los encargados de recoger las firmas, la típica receta de los consultores de la oposición, "No hay que polarizar con Chávez, así que saquen el tema de la agenda pública". Tampoco, sorprendería que alguno de los encuestadores haya complementado esta sugerencia con algo como, "Los ni-ni no quieren saber de firmas, sino de inclusión pero también de tolerancia". Y hasta allí llegaron las firmas como tema. El señor Santodomingo no ha hablado más.
Si todavía se cree que el silencio es la mejor respuesta a las bravatas de Chávez, creo que se sienta un mal precedente, en un tema tan delicado como las 26 leyes. Primero, porque quienes actúan para cuestionar cosas del gobierno, parecen depender de lo que diga o haga Chávez. Lo segundo, porque revelan no tener una estrategia clara, y sus acciones parecen cosas más del momento, de una reacción momentánea, que de una política planificada y bien pensada. Finalmente, porque parecen temerle a Chávez, y una política que quiera ser alternativa a Chávez, tiene que comenzar por lo básico: dejar de tenerle miedo. No se trata de "polarizar" como sugieren estos sesudos analistas de la oposición, sino de marcar una línea de acción política autónoma frente al gobierno. En algunas cosas no se polarizará con Chávez, pero en otras sí habrá que polarizar. Y en éstas, habrá que definir una estrategia sobre cómo polarizar. La política es flexible, no rígida, en el sentido que Chávez "da un regaño", y los "chicos traviesos" se quedan tranquilos, en la mejor tradición del "tiro la piedra y escondo la mano", que parece gobernar todavía las acciones de grupos y personas que se oponen al gobierno. Chávez no le teme al silencio, sino a la opinión informada y documentada. Si no fuera así ¿Por qué siempre elude que se hable sobre su gobierno?
Por otro lado, este retiro del tema, refuerza un precedente negativo para quienes ofrecieron sus firmas ¿Cuántas firmas se han recogido para tantas cosas, y luego no se sabe de ellas? ¿Recuerdan que se dijo que se recogerían firmas para promover un referendo para apoyar a los comisarios, presos políticos de este gobierno, y se comenzó con el mismo cuento de los "toldazos"? ¿Y qué pasó con esas firmas? ¿Se entregaron en alguna parte? ¿Dónde están? ¿Le dieron una explicación a los comisarios? Más rápido salió el decreto de amnistía de Chávez, que las firmas para convocar al referendo y promover una a favor de los comisarios, que era la idea original, porque en el decreto de Chávez, estas personas no fueron favorecidas ¿Tendrán la misma suerte las firmas del "millón de firmas"?
Lo cierto es que si se le anunció al país una acción de este calibre, debió haber sido mejor pensada, para no hacerla ineficaz en el futuro ¿El año que viene volverán estas personas y grupos, otra vez, a anunciar "toldazos" para recoger firmas para otro tema, tal vez porque "hay que promover un revocatorio a los parlamentarios", y luego que Chávez los regañe, se volverán a callar, "porque no hay que polarizar con Chávez"?
Una vez comunicado que se buscarían firmas para rechazar las 26 leyes, debió seguirse con el esfuerzo, así Chávez tenga sus bravatas. Eso, también, sería una lección para Chávez y su gobierno, ebrios de arrogancia.
Por eso la pregunta ¿Y qué pasó con el "millón de firmas"?
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