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miércoles, 17 de noviembre de 2010

De dictaduras y esbirros
Con el tiempo, he notado que una de las cosas que más molesta a muchos "del proceso", es cuando uno se refiere a este gobierno como una dictadura, o llama a los grupos violentos de esta administración, "esbirros". En Twitter es una constante. Cuando se escriben estas palabras, saltan muchos afectos al gobierno, más o menos con un guión: insultos, y el cierre siempre es el mismo, "disociado", otra palabra de moda dentro de la "gramática socialista". Pudiera decirse que "socialista" que no diga "disociado" no es "socialista".
Tal vez la molestia sea porque realmente se sienten ofendidos o porque intuyen que este gobierno que apoyan no es tan democrático como dice ser, y cuando se los recuerdan esto produce disonancia, que reducen desacreditando y anulando a quien lo dice, con las groserías de siempre y la palabra "disociado".
Sin embargo, aunque se molesten, insisto en que el gobierno de Chávez es una dictadura que, como toda dictadura, tiene sus esbirros para ejercer el terror y lograr el miedo; la inhibición de las opiniones.
La emoción que genera una dictadura es el miedo. Lo dijo la recién liberada Suu Kuy, "La verdadera libertad es no tener miedo". Quien, como ella, ha sentido y padecido una dictadura sabe lo importante que es el miedo para el control político de una sociedad, y como al final, la represión abierta no hace falta. El miedo hace el trabajo, y de aquí la aparente "tranquilidad" que se observa en todas las dictaduras y lleva a muchos decir ¿Pero cómo dicen que aquí hay una dictadura, si todo es tan apacible, si la gente está comprando y viajando? La respuesta está en la película "La vida de los otros", en donde el clima siempre es nublado, gris, como quieren las dictaduras -sea la de Fidel Castro o la de Pinochet, no hay dictaduras "buenas" o "malas"- que sea el ánimo de una sociedad: gris.
¿Qué es una dictadura? La Real Academia la define como, "En la época moderna, régimen político que, por la fuerza o violencia, concentra todo el poder en una persona o a veces en un grupo u organización y reprime los derechos humanos y las libertades individuales".
Es curioso, esta definición se agregó a la Vigésima tercera edición del DRAE, -la última- no estaba en la anterior ¿Casualidad o reconocimiento que en el mundo moderno aparecen formas de gobierno dictatoriales? También es llamativo que la definición habla de "reprimir" pero no de "eliminar" los derechos humanos y las libertades individuales. Una diferencia importante, porque las dictaduras del Siglo XXI no los "eliminan" sino los "reprimen", con leyes hechas a la medida.
El profesor Bertrand Badie, en un chat en Le Monde el día 22-9-09, define la dictadura como una forma de gobierno que "Implica el ejercicio pleno del poder por un solo hombre, sin supervisión, sin limitar sus poderes, sin limitar la duración de su mandato. Un dictador puede llegar al poder por la fuerza o puede ser elegido, pero se mantiene en contra de la ley y oprimiendo". Interesante: se habla de "oprimiendo", es decir, la acción de "oprimir", junto a lo central: el poder en una persona sin límites.
Giovanni Sartori en
El Sultanato destaca que las dictaduras modernas tienen la esencia de las viejas: la concentración del poder, sin límites, aunque el "empaque" sea diferente. El "Exprópiese" de Chávez ¿No es el grito de un dictador? ¿Cuáles son los límites que tiene, si ni siquiera cumple el artículo 115 de la Constitución, ni tampoco la Ley de expropiaciones, aprobada por su Asamblea Nacional? Cuando Chávez tiene un capricho ¿Cuál "poder" le dice no al dictador?
Se vio con la detención represiva a quienes protestaron por el colapso del Metro el día viernes 12 de noviembre. Antes de que hablara Chávez, nadie del gobierno dijo palabra alguna. Las evasivas de siempre. Luego que Chávez "felicitó" al nuevo cuerpo de represión del gobierno, la llamada "Policía Nacional Bolivariana", todos los "poderes" hablaron, incluyendo entes que deberían ser autónomos como la Fiscalía o la Defensoría del Pueblo, ésta última, en el papel de darle "el rostro amable" a la represión de la dictadura de Chávez.
Las personas del gobierno afirman que esto no es una dictadura porque "Chávez pierde elecciones". Claro que pierde elecciones, y las va a seguir perdiento, pero al día siguiente habla de "victorias de mierda", y desconoce los resultados, y por la vía de facto, impone leyes o crea instancias como una Gobernación del Distrito Capital, que nadie eligió y que fue creada sólo para debilitar a la Alcaldía Mayor, instancia que perdió el gobierno en 2008.
Pero la prueba que faltaba la dio Chávez, al decir que si la Unidad gana en 2012, los militares "se alzarán", palabras apoyadas por el general Rangel Silva, lo que bien ha sido llamado como el anuncio de un golpe de Estado. Con esto ¿Quién puede dudar que Chávez es un dictador? Hay que recordarle al dictador y a sus generales, lo que les dijo Ramón Guillermo Aveledo, Secretario de la Mesa de la Unidad, el día 15-11-10, "Guerra avisada no mata soldado".
Desde mi punto de vista, lo que caracteriza a las dictaduras del Siglo XXI es la falta de "solemnidad", un atributo de las dictaduras del Siglo XX. La representación social de la dictadura que hay más o menos está construida en la idea de una cadena con música clásica, en la que unos "generales" con lentes oscuros anuncian una "junta", y luego se suspenden las garantías, y hay tanques en la calle. La "solemnidad" es todo esto.

Las dictaduras del Siglo XXI son diferentes. No son solemnes. Son, en el mejor de los casos, un
reality, en donde la represión no parece ser lo que es, no hay "cadenas solemnes" sino amenazas que se ejecutan en un ruido informativo, en un "nota de prensa" más. Chávez vuelve a la carga contra Globovisión en un acto en que se celebra la participación de los estudiantes en la caída de la dictadura de Pérez Jiménez, por ejemplo. Las amenazas se rutinizan, se vuelven cotidianas. El fondo del anuncio se pierde en la forma, que parece ser inofensiva: una marcha de estudiantes.
Al ser la represión más focalizada, se genera con más fácil la "espiral delsilencio" de Noelle-Neumann: es con un grupo específico, pero es con todos, y comienzan las presiones a la "objetividad" y a la "ponderación". Todo el mundo siente el miedo, pero nadie se atreve a denunciarlo, y ese miedo se transforma en conversaciones y temas lights, que se mezclan con temas políticos: por ejemplo, los trabajadores de la Alcaldía Mayor protestan, pero luego otra información es que un caballo usó un sombrero. Se mezcla lo banal con lo serio, y lo último pierde su identidad de denuncia o propuesta, y queda el campo abierto para un clima en que todo es igual. Un clima postmoderno: si todo se sale de sus marcos ¿Cuál es el criterio para definir una cosa? Las dictaduras del Siglo XXI se salen de sus marcos. Pueden ser cualquier cosa, pero al final no parecen nada, por eso pasan como cualquier cosa menos por lo que son.
El dictador amenaza y "define los blancos", y la diferencia con las dictaduras del Siglo XX es que el anuncio es público, no hay operaciones encubiertas, sino el miedo se cotidianiza; existe, pero es cotidiano, no es privado como en las dictaduras delSiglo XX. Al ser público, se naturaliza como si "no hubiese represión". La sociedad puede acostumbrarse a la represión o a la falta de libertad, reforzada con el discurso de los "enemigos del pueblo".
Venezuela es un buen laboratorio en donde se ensaya una dictadura del Siglo XXI.
El término "esbirro" el DRAE lo define como, "Oficial inferior de justicia", "Hombre que tiene por oficio prender a las personas", o "Secuaz a sueldo movido por interés" ¿Cómo calificar a los agresores de los periodistas de Ultimas Noticias? ¿Cómo calificar a quienes agredieron a estudiantes en las elecciones de la UCV el día 12-11-10?

Un dato curioso es que los detenidos por protestar en el Metro dijeron que, de repente, aparecieron unas personas armadas, y luego los manifestantes fueron detenidos por la "PNB". Lo interesante, es que de estos hechos no se sabe nada, desaperecen, no se investigan, o si se investigan por presión de la opinión pública, comienza el "mareo" del caso, como pasó con los esbirros que agredieron a los comunicadores de Ultimas Noticias, o como pasa en el caso PDVAL, que lo "marean" para ver si la gente se olvida. Distinto cuando un caso sí le interesa al gobierno: actúan inmediatamente. Es evidente que la dictadura tiene que proteger a sus esbirros. Son quienes le hacen el trabajo sucio de asustar y amedrentar, para que el dictador y sus jerarcas puedan imponer un modelo que el país no quiere.
Un punto a destacar es que la represión del gobierno se ha sofisticado. Este gobierno no es capaz de mantener al Metro, pero sí de reprimir, y he identificado dos "esquemas represivos". Uno de "arriba hacia abajo", que se usó en el tema de las "expropiaciones de vivienda"; y el segundo de "abajo hacia arriba", empleado en el caso de la protestas del Metro. Veamos.

La "represión de arriba hacia abajo" se utiliza mayormente contra "públicos selectos". Opera más o menos así: el gobierno promueve un discreto "clima de opinión" sobre tal sector, persona, o grupo, y luego, en un Aló Presidente, o en cualquier cadena Chávez da la "orden" de actuar, cada vez con excusas más baladíes (Owens Illinois y Sidetur, por ejemplo). La Fiscalía entra en acción y se "anuncian investigaciones". También, entran en acción los medios de comunicación del gobierno promoviendo el clima de deshumanización del "objetivo", y desacreditándolo en público, como las cuñas de la "clase media" cuyo mensaje es, "Gracias a Dios existe Chávez", propaganda que sacan hasta el punto de saturación. El guión de siempre: de los "buenos" y los "malos".
A la par, aparece la AN con alguna "declaratoria de apoyo". Finalmente, aparecen "las privativas" -si es el caso- y el "Sebin", con las detenciones, o las "justificaciones" para las "expropiaciones" o el otro mecanismo de represión: las "intervenciones".

El caso más reciente es con los constructores, quienes han fallado en su defensa, y es algo comprensible dado el nivel de inseguridad jurídica en el país. Sólo he leído una entrevista de una persona que habló con valentía -no es constructor, aunque vinculado al tema de la vivienda- en El Universal el día 14-11-10 en el cuerpo 4, la entrevista a Jacobo Rubinstein. Los demás, "evaden al toro", al creer que "el toro" no los va a embestir.
El gobierno no ha dicho nombres y apellidos de cuáles son los pícaros, más allá de unas "notas de prensa" anunciando "privativas" que pasan desapercibidas, sino que ha generalizado hacia todos -esa es la intención, ya que se busca causar miedo en todo el sector, no en unos vivos, que son la excusa- e, incluso, me parece que hasta el gobierno estimula la especie que, "se han ido del país", con lo cual se evitan detrenciones -ya hay algunas, o el "alerta roja" a Interpol- y mantienen el resentimiento que se quiere crear, al usar la cuña del Indepabis que pasan en el segmento de la "Ley Resorte". No sólo son "estafadores", sino que se fueron del país, con lo que se desacredita a todo un conjunto, se justifica la expropiación sin pagar nada, y se estimula un clima de resentimiento para que todo el munda tenga miedo.
El propósito es que el sector construcción se doblegue ante el gobierno, y como Venezuela es una sociedad de cómplices, los gremios no van a rechazar ni a cuestionar a quienes han abusado, ya que todos se deben favores. Este clima refuerza "la espiral de silencio", porque nadie quiere ir en contra del fondo de las medidas del gobierno, así como hasta hace un año, el gobierno chantajeaba con la pobreza, y nadie se atrevía a contra-argumentarle, porque nadie quiere que le digan "oligarca".
Con ese silencio, esa "ignorancia plural" como se dice en la psicología social de la dominación, el gobierno ha promovido un sistema autoritario, con un gran chantaje colectivo donde cambia el objeto al que se chantajea: hoy los constructores, mañana tal vez la medicina privada, los bancos, la educación privada, los medios de comunicación, las universidades. Nadie quiere rayarse", y salvo excepciones -Polar, por ejemplo- todos aceptan el etiquetamiento de la dictadura, y lo más que llegan a decir es que "El Presidente está mal informado" (Sambil, por ejemplo, al inicio, cuando le quitaron el centro).
Así, se van creando "sujetos del odio" que sirven para neutralizar al resto de la sociedad: Mezerhane, Zuloaga, banqueros, dueños de medios, ahora constructores ¿Mañana? Ponga usted el nombre, o vea Aló Presidente o la próxima cadena para que se entere.
Nadie se atreve a hablar porque todos serán desacreditados, práctica común de las dictaduras. En el caso de Suu Kuy son incontables los intentos para desacreditarla: desde que es una "lacaya" hasta que se "casó con un extranjero". Con Mandela fue igual. En su auto-biografía
Long Walk to Freedom, Mandela cuenta cómo la dictadura del Apartheid vinculó a la ANC con la dagga (marihuana).
Las dictaduras del Siglo XXI apelan al "fusilamiento moral", menos ruidoso pero tan letal como un "fusilamiento físico".
Con este esquema, la dictadura de Chávez ha tenido éxito en chantajear a la sociedad venezolana -principalmente a sus sectores más acomodados- con un sentimiento de culpa, que le ha pavimentado el camino para imponer un autoritarismo, con el silencio de buena parte del país, que se siente acomplejado y temeroso de que lo "rayen". Para eso sirven las amenazas que cada cierto tiempo lanza Chávez en alguna cadena. Es el "reforzador" de la respuesta ante la represión: el silencio, el conformismo, la desesperanza. Una suerte de "condicionamiento clásico de la represión", si cabe la expresión. Dijo que le gustaron las palabras de los banqueros, "pero no se equivoquen con nosotros". Siempre la amenaza.
El "esquema de abajo hacia arriba" es el que se utiliza para las protestas populares. Consiste en que una vez que ocurre la protesta -dependiendo de su relevancia e impacto- actúan los esbirros como "primera línea de choque", y luego los cuerpos represivos, junto a las "privativas" o "cautelares".
Así fue el en la protesta del Metro.
Los detenidos dijeron que, en la protesta, aparecieron de repente personas armadas que se les tiraron encima. Luego vino la detención, y se comunicó al público, para generar un efecto intimidatorio. Esto puede explicar la tardanza del fiscal en ir al tribunal, de manera que la detención se hiciera más prolongada, junto a la desesperación, para que el "caso ejemplarizante" fuera más evidente.
Los soltaron, cierto, pero junto a la decisión del juez, fue la contradicción de detener a personas trabajadoras, embarazadas, adultos mayores, y militantes del PSUV. Toda una contradicción que de haberse mantenido con las detenciones, hubiera agregado presión a la caldeada sociedad venezolana.

Sin embargo, la dictadura no afloja. La Fiscalía apeló a la decisión de dejar libres a los manifestantes. No es casual, es el mensaje: en cualquier momento, "los prensamos". No se les "ocurra volver a manifestar". La espada de Damocles sobre el pueblo. El mensaje es, "Nadie tiene libertad plena en Venezuela". La libertad está condicionada a las necesidades de la dictadura. Se es "libre" en tanto no se sea "objetivo estratégico" de la dictadura ¿Cómo no ser "objetivo estratégico" cuando se quiere expropiar la conciencia? Al final, todos somos "objetivos estratégicos" dentro de una "lista de espera".
Esto se lleva hasta los parlamentarios electos: la detención inconstitucional de diputados elegidos por el pueblo en las planchas de la Unidad tiene el mismo propósito: "no existe la inmunidad parlamentaria. La inmunidad es lo que nosotros queremos que sea, y existe en la medida que a nosotros nos de la gana que exista". El mensaje es para los diputados, y el caso de Wilmer Azuaje el ejemplo. La coletilla es la de siempre de todas las dictaduras, "pórtate bien", es decir, "no cuestiones nada, y confórmate con la pobre calidad de vida que te ofrezco".
Si con las "elites" lo que se busca con la represión es el conformismo y la aceptación, en los sectores populares se busca la intimidación. En el primero, es la violencia del Estado. En los segundos, la violencia de los esbirros y la violencia del Estado.
La "labor" de los esbirros se "institucionaliza" más. Es creciente que en cada protesta, aparezcan estos personajes, como ocurrió en Lara el día 17-11-10. Algo como hay en Cuba para atacar a las Damas de Blanco. Aparecen los esbirros, actúan, y luego desaparecen o son protegidos por la policía o la "GNB".
En los dos casos, actúa como apaciguador la Defensoría del Pueblo, luego que el caso pasa el pico de la opinión pública. Aparece la Defensoría, justificando lo injustificable.
Esta instancia, por ejemplo, habla del "derecho de los toros como seres vivos" -para oponerse a una corrida de toros en El Hatillo- pero la misma diligencia no se vio cuando las 36 personas fueron detenidas en el Metro. No es que la vida de un toro no importe, importa; pero también la de ciudadanos venezolanos que por actuar en contra de lo que el gobierno quiere, son sancionados con el abandono y la falta de diligencia de los poderes, "para que aprendan".

Esto sin agregar las etiquetas empleadas para deshumanizar a estas personas, "guarimberos", "saboteadores", y una muy seria, "secuestradores" y "terroristas", que el gobierno se cuida mucho y no usa para referirse a las FARC o a la ETA grupos que tienen prontuario en secuestros y en terrorismo, pero el gobierno no se refiere así para dirigirse a estos dos grupos, pero sí para etiquetar a venezolanos y a venezolanas que protestan por el mal servicio del otrora sistema que fue "La gran solución para Caracas".
Finalmente, los medios del gobierno mantienen la matriz que estimula el "alto poder", y es curioso cómo se ignora la realidad venezolana. Medios del gobierno hablan de la poca seguridad laboral en el caso de los 33 mineros en Chile, pero no dicen nada sobre los 7 fallecidos por fallas en la seguridad laboral de Sidor desde que esta empresa fue estatizada.
En esto, son iguales a las dictaduras del Siglo XX. No se habla de nada distinto al "mundo feliz" que comunican las dictaduras: se producen millones de toneladas de arroz, millones de viviendas, autos, tractores, el "gini" es el más justo del planeta; mientras que el "capitalismo" hace estragos en Africa, y los EUA están a "punto de colapso". Ese es el guión.
Así se construyen los "climas de opinión". Seguro que hay "estafadores inmobiliarios" en el sector privado, y bienvenidas las sanciones en el marco de la ley ¿Pero qué se hace con los "estafadores públicos"? De acuerdo a Provea este gobierno ha hecho hasta 2009 poco más de 300 mil viviendas, un récord vergonzozo ya que los gobiernos de antes hacían al menos 90 mil viviendas por año. Si esto se hubiera mantenido el total de viviendas sería un millón aproximadamente, y el déficit habitacional mucho menos ¿Quién se responsabiliza por esto, más cuando el Estado controla los precios de los insumos y las industrias vinculadas? ¿Quién es el "estafador"?
Esto sin hablar de los convenios internacionales. De las 12.000 casas de Uruguay sólo se hicieron 11, y de los convenios con Irán -cuando Jatami era Presidente- no se hicieron las 20.000 casas planificadas ¿Eso no es una "estafa inmobiliaria"?
Pero las cuñas de la Ley Resorte nos quieren hacer creer que la "estafa inmobiliaria" está en un solo lado, pero no dicen nada sobre el fracaso del gobierno: de cerca de 103.000 viviendas en conjuntos residenciales públicos, sólo se han entregado 3.000. Como un 3% ¿No saldrá una cuña de la Ley Resorte con alguien de la "clase media" angustiada por esto? Igual con los bancos y las casas de bolsa. Se quiere hacer creer que la corrupción es de un solo lado, pero no se ha respondido a la pregunta ¿Quién autorizó la colocación de fondos públicos en esos bancos y casas de bolsa? ¿Quién autorizó el uso de esos bancos y casas de bolsa para transar papeles del Estado, y por qué se usaron esas particulares casas de bolsa y bancos?

Son las preguntas que ninguna dictadura quiere responder, y que tampoco quiere que le hagan, porque a lo mejor aparece una "privativa" para quien hace la pregunta.

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