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lunes, 17 de enero de 2011

Desmemoria y cuentos
El sábado 13 de enero, Chávez ofreció su "memoria y cuenta" al país, en una nueva AN, plural. Eso no ocurría desde 2005, por error de la oposición, pero en 2010 la Unidad compitió y los electores votaron por su mensaje: una "AN de equilibrio, de contención, de balance".
La sabiduría de los electores se vio compensada por el comportamiento de Chávez. Aunque sea sólo por un momento, aquél se vio obligado a tener otro desempeño, otra postura, y eso es producto de los resultados del 26 de septiembre, de la racionalidad del elector.
El domingo 14 de enero, las portadas de El Nacional y de El Universal captaron bien lo central del mensaje. El primero, tituló que Chávez "habló de un país inexistente", mientras que el segundo -en su reseña fotográfica- tituló "7 horas entre cifras y cuentos".
Ciertamente, ese es mi balance: un país que no existe -al leer a Chávez, me preguntaba ¿De cuál país habla?- y cuentos, chistes, anécdotas; desmemoria y cuentos, es mi balance.
Pero la noticia no fue el balance, sino el comportamiento cordial y el llamado a "diálogo" que hizo Chávez.
¿Por qué ese cambio? Por la reacción, muchos esperaron un mensaje agresivo de Chávez -que es lo normal, si se quiere- pero "sorprendió" con un mensaje cordial.
Incluso, pasó por debajo de la mesa que fue la Unidad y no Chávez, la que propone el tema del diálogo, pero la noticia es que "Chávez propuso el diálogo". Esto indica cómo Chávez influye, determina nuestras vidas, ya que todo lo que haga que se salga del guión es noticia, aunque las ideas sean propuestas por otros. Incluso, si una persona no está clara en la naturaleza de este gobierno, un discurso como ese lo "marea" y lo pone a dudar. Muchos acérrimos adversarios de Chávez, al día siguiente, hablaban impresionados de su desempeño en la AN, y que "merecía un Oscar", y creo que no lo dijeron de forma irónica. Confirmo una "hipótesis": si Chávez modera, muchos que lo adversan se dejan atrapar de nuevo ¿Será ese el juego del gobierno?
En todo caso, el dictador se anotó en la onda del diálogo que solicita la Unidad ¿Por qué? Por razones internas y externas.
En lo interno, hay dos motivos. El primero, no seremos bolivianos o tunecinos como se quejan muchos de la oposición, pero en diciembre, el país se movilizó ante el "paquete dictatorial" -que pese a las palabras amables de Chávez, se mantiene, así como la represión judicial en contra del Diputado Biaggio Pilleri, para desconocer su cargo, como hicieron con el Diputado José Sánchez - y mostró que iba a seguir en la calle. El gobierno tomó nota de esta clara voluntad del país, y optó por frenar. De no haberlo hecho, hoy el país estuviera movilizado, y lo más probable es que los desagravios se estuvieran uniendo en un gran bloque social contra la dictadura.
Lo segundo, una nueva AN plural. La diferencia que hace tener 67 diputados que no son del gobierno en el hemiciclo. Si Chávez hubiese obtenido los 110 diputados que quería, la noticia hubiera sido otra. Seguramente, hubiese anunciado la confiscación de Alimentos Polar, y que la ley habilitante iría "contra el Estado burgués". 67 diputados lo hicieron "coger mínimo" -como decía la cuña de la Unidad durante la campaña- porque si hubiese llegado con un discurso altanero, los diputados que no son del gobierno lo hubiesen increpado allí mismo, en "cadena nacional". Un dictador hace concesiones, pero no se deja increpar, y Chávez optó por lo primero. La conclusión es que 67 diputados no son mayoría cuantitativa, pero sí son mayoría cualitativa.
En lo internacional, estamos ante un fenómeno que pudiera llamarse, al decir de Serge Moscovici, la "era de las multitudes": Bolivia, Chile, Túnez. La gente en la calle sacando dictaduras -como en Túnez, los estudiantes motorizaron los hechos, apoyados por "intelectuales" que habían mantenido el discurso de la democracia- o haciendo retroceder a gobiernos que tomaron medidas económicas que afectan a las personas, como pasó en Bolivia y pasa en Chile.
Cualquier gobierno y más una dictadura, le tiene pavor a las multitudes en la calle. Más ahora, como se vio en Túnez, que a esas multitudes no las pueden reprimir -tal vez lo puedan hacer en China, Irán, o Rusia, dado su poder- y el ejército del país africano se abstuvo de disparar a la muchedumbre que protestaba una dictadura que ya tenía 23 años en el poder. Entre otras cosas, porque la justicia internacional es implacable contra los llamados crímenes de lesa humanidad. Nadie quiere exponerse. Nadie quiere ser responsable, porque ya no existe el "sólo cumplía órdenes". Se individualizan las responsabilidades, y eso es un disuasivo a la hora de reprimir.
Aunque aquí en Venezuela la noticia pasó sin mayor relevancia, lo de Túnez tiene un efecto demostración importante: es posible sacar una dictadura longeva, con un fuerte aparato de represión y control e incluso, como anotó El País de España, una dictadura en una cultura Musulmana.
Hacia los militares, también tiene un mensaje de demostración: no pueden dispararle a una multitud, sin que haya graves consecuencias en la justicia internacional para los autores de la violencia del Estado o de una dictadura.
Es indudable que estos hechos también influyeron en el gobierno, que venía con un "paquete" de aumentos del IVA, nuevos impuestos, subida en las tarifas de servicios públicos, y sólo llegó a concretar la devaluación (igualmente fuerte, de un 100% con respecto a enero de 2010).
Medidas así pueden desencadenar una multitud que el gobierno no controle, a pesar de los mensajes del "mundo feliz" que pasa la propaganda de la dictadura en la TV, cine, y radios del país. Lo de Túnez comenzó por una subida en el precio de los alimentos, que catalizó el descontento moral y el hambre de libertad que toda dictadura produce. La libertad no tiene sustituto.
En este contexto, Chávez modera su mensaje, y "propone" el diálogo y la otra noticia, reducir el tiempo de la habilitante, como concesiones que hace la dictadura en un ambiente exigente, de gente movilizada, de mayor descontento; en un país con alta inflación y estancamiento económico, con corrupción, con una violencia delincuencial generalizada, con ganas de explorar otras ociones políticas, con un gobierno desgastado, que sólo hace "enroques", pero sin capacidad para innovar, más allá de los caprichos de Chávez que son noticia.
Con la habilitante, Chávez hace un particular "recule". Plantea el problema como un asunto de tiempo -dice que lo que van a legislar lo pueden hacer en 5 meses, con lo que los 18 meses aprobados fue una burla al país, y mañana tal vez diga que no era necesaria una habilitante- y no como lo que es: si una Asamblea que termina, puede habilitar a un Presidente mas allá del tiempo que le queda a esa Asamblea (que ya se fue).
El tiempo de la habilitante es importante, pero también la naturaleza de la habilitación, que es lo que Chávez quiere tapar. Si éste pierde las elecciones en 2012 y decide aprobar normas antes de entregar ¿Es válido? ¿Debe aceptarlo el país?
La forma como la anterior AN habilitó a Chávez fue un golpe de Estado a la nueva AN y a la soberanía popular, y esto hay que discutirlo.
Es evidente que ante el avance de la Unidad, la dictadura aceleró los tiempos. Juan José Molina -exDiputado por Podemos- estimó que en el período 2010 la AN aprobó un poco mas de 60 leyes, y la mitad fue sancionada entre diciembre y noviembre de 2010.
El comportamiento de la Unidad durante la alocución de Chávez lo veo positivo, tanto en la forma como en el fondo.
Sobre lo primero, los diputados tuvieron un tono de respeto hacia Chávez, pero formal. No hubo "sonrisitas" como cuando se instaló el Consejo Federal de Gobierno, las que luego fueron respondidas con insultos. Morel Rodríguez mostró una sonrisa, y luego Chávez lo señaló de proteger al narcotráfico. Esta vez no se cometió el error de "hay que estar bien con todo el mundo", y se mostró la seriedad que requiere el momento, a pesar de los chistes del dictador.
En el fondo, aunque todavía los diputados fallan en la coordinación de una declaración conjunta que evite la dispersión de mensajes, la postura de la Mesa -el mismo sábado- fue muy buena porque abundó en cifras que contrastan con el "mundo feliz" de Chávez, solicitó la derogación de la habilitante, y dijo lo esencial: que la "memoria y cuenta" fue un "reciclaje" de mensajes pasados. Es de esperar que la Unidad esté a la altura del debate sobre este mensaje convocado para el jueves 20 de enero.
Lo importante es que Chávez aceptó el reto que le puso la Unidad: jugar a la política y el dialogo.
Lo anterior va a ser un juego más exigente para la Unidad, porque va a requerir más destrezas. La represión se va a mantener -tal vez más selectiva como se ve en Zulia, en donde parece que quieren un caso “Mazuco II”, ayudada por la auto-censura y el miedo que ha normalizado la dictadura en el país, donde ahora la moda es ser "objetivo y ponderado"- pero el gobierno va a tratar de mejorar su calidad de política y de políticas con propuestas, con iniciativas, con debates. Va a tratar de aprovechar el logro más importante de la Unidad -reinstitucionalizar la política a través de una estrategia responsable centrada en la construcción de una mayoría que se expresa en elecciones- para sostenerse en el poder.
La represión cruda no parece funcionar y lo que queda es lo que se ha dicho en otras entradas: el "forcejeo constitucional".
El gobierno parece que toma esta vía, y se va a fajar, y la dinámica será más exigente para la Unidad porque ya no será suficiente con decir que el gobierno es incapaz o corrupto, sino que también debe hacer mas méritos a través de aumentar la calidad de su política y de sus políticas frente a la dictadura.
Por supuesto, la exigencia también va para el gobierno. El discurso ideológico –que seguramente mantendrán los aparatos de propaganda de la dictadura- se debilita, así como los “sospechosos habituales”: el “imperio”, los “guarimberos”, y “conspiradores”. Ahora el gobierno tendrá que mostrar capacidad y amplitud, algo que hasta ahora no ha demostrado. Es un escenario muy interesante y retador. Se me ocurren cuatro cosas para su abordaje por parte de la Unidad.
La primera -ya planteada por la Unidad- concretar el diálogo, y evitar hacer una "lista del mercado", que es lo que veo ahora: todos piden a Chávez algo. Indirectamente, refuerzan el carácter personalista del sistema.
Qué tal si se propone que la AN sea el espacio que institucionalice ese dialogo, con una hoja de ruta que coloque los temas en las palancas que mueven al sistema. Es decir, que en vez de pedirle a Chávez que libere a los presos políticos ¿Por qué no exigir un cambio en el TSJ y en todo el llamado "poder moral", para tener funcionarios apegados a la Constitución? Es decir, debatir sobre lo estructural y no lo coyuntural ¿Por qué no proponer una Comisión Unidad-Psuv-PPT para que estudie una propuesta de "hoja de ruta", que no sea una lista para el Nino Jesús?
Lo segundo, despersonalizar las peticiones. Todo es "pedirle a Chávez" ¿Por qué no se le exige el diálogo a todos los poderes del sistema? Con la "pedidera a Chávez", se revela que es el factotum de la política nacional, pero creo que hay que luchar por un sistema impersonal, de reglas, de instituciones y no por una especie de "subasta de concesiones" que hace el capricho del dictador. A lo mejor mañana vuelve por sus fueros, y las "pedideras a Chávez" quedaran en el vacío. Si es el caso, hay que institucionalizar la "subasta".
En tercer lugar -planteado en la entrada de este blog Balance 2010 y Retos 2011- es importante que la Unidad de un impulso a la calidad de sus políticas. Tiene fortalezas para ello: las gestiones regionales, y considerar si se puede definir una "marca" unitaria como "Buen gobierno", para competir y contrastar con el gobierno.
En segundo lugar, tiene las "100 soluciones", la propuesta legislativa, y la propuesta al Parlatino.
La idea es darle vida a estos instrumentos, no en términos de proponer una lista de leyes, sino en hacer del primero un manifiesto político, y con los dos últimos, derivar propuestas de leyes que impliquen innovación institucional dentro del marco constitucional. En dos platos, darle vida al proyecto de país de la Unidad.
Finalmente, mantener el tono del comunicado del día 13-1-11 de la Mesa. La evaluación hacia el gobierno tiene que ser severa, al mismo tiempo que la Unidad debe ser la primera en la defensa de la Constitución, y en los temas cotidianos, del día a día, y ofrecer datos, como se hizo en el comunicado de la Mesa. Como se dijo, el gobierno quiere apropiarse de la Carta Magna para seguir con su ruta de violaciones. Ahora, busca una dictadura con “rostro humano”.
De hecho, se adelanta a las interpelaciones que planteó la Unidad durante la campaña, y ahora el PSUV anuncia un "calendario de interpelaciones" de ministros. Este es el límite del diálogo: conversar, pero sin que el gobierno controle el juego, que es lo que quiere hacer. La Unided deberá definir su calendario o actividades de interpelaciónes, que incluya el tema de la corrupción y cómo funcionarios de este gobierno se han enriquecido protegidos por Chávez y la dictadura. La exigencia también es en la ofensiva: el gobierno quiere definir las reglas del juego. Hay que señalarle que eso no es unilateral, sino en acuerdo con los actores. Como diría Bobiio, las reglas de las reglas.

Por lo pronto y aunque sea un recule momentáneo, el país y la Unidad suman otro éxito, pero no hay que olvidar que esto es una dictadura y que busca "institucionalizar la política" para ver si puede imponerla, como quiso hacerlo en 2005-2008, con dólares y altas importaciones, que “marearon” a más de uno.
Hay que mantener la disyuntiva dictadura versus democracia, ahora en un ambiente en donde Chávez aceptó la política -es decir, la diferencia- como clave en esta etapa de Venezuela. No importa si es por mucho o poco tiempo. Lo relevante es que al aceptar la política, Chavez "baja" al terreno del debate, del contraste, y es una buena oportunidad para que la Unidad siga creciendo, ahora mucho más por los méritos que tiene y que ha venido cosechando en el tiempo, que por los fallos del gobierno que es la opinión de muchos, y que es una crítica que hay que tomar en cuenta y no desestimar.
Así las cosas ¡Bienvenida la política, y que Chávez haya aceptado la invitación a la política que le hiciera la Unidad! Ahora la competencia será por méritos, por calidad, y eso es bueno para el país en el largo plazo, aunque los demonios puedan volver por sus caminos nuevamente.
Tal vez, en ese entonces, Chávez cite a "Funes el memorioso" de Borges.
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