Léeme en otro idioma

viernes, 8 de abril de 2011


"Déjenlo trabajar"
Cada vez que Chávez hace algo, se atribuye a un gran plan; una gran estrategia que tiene, la que detalla todas las variables y escollos. En mi experiencia, las atribuciones hacia Chávez son casi de infalibilidad. Si lo hace, es porque sabe y, además, siempre gana. Todo tiene un sentido: crear una condición o captar a los nunca bien poderados y llamados ni-ni. Al mejor estilo de Franco, Chávez tiene "todo atado, y bien atado". Es lo que escucho en personas, muchas que no simpatizan con el gobierno. Esto genera el miedo hacia Chávez y, en el fondo y más "inconsciente", cierta admiración. Miedo, porque puede hacer; admiración, porque lo sabe todo.
Todo lo que hace tiene sentido y si se equivoca, no es por él sino por variables situacionales, del ambiente.
La última manifestación que pude ver sobre la atribución de infalibilidad hacia Chávez, es con la "Fiesta del agua" o la "Fiesta del asfalto". Gente muy seria pedía análisis sobre estas frases, y les atribuían ser parte de una estrategia muy bien pensada.
En lo personal, no me parecen buenas frases porque chocan con la realidad, simplemente ¿Cómo hablar de "Fiesta del asfalto" cuando es evidente el deterioro de las vías? "Fiesta" se asocia a celebración, alegría, a compartir, y la verdad, es que cuando uno maneja va pendiente de los huecos, y no hay mucho que celebrar. Igual con el agua. Lo que uno "celebraría" es que no nos tomen el pelo con los anuncios que no "habrán cortes" y los hacen, o anuncian inversiones que no se realizan.
El gobierno parece que trata de hacer "intervenciones de propaganda en la cotidianidad", es decir, hacernos creer que lo que uno vive día a día no existe, y todo es una "Fiesta". "Ruta periférica" dirían en psicología social y teoría de la persuasión. "Engaño", dice el sentido común. Creo que el "camarada Mao" dijo que la fuerza de la realidad no tiene rival.
Nuestra realidad contrasta con la idea de "Fiesta", y francamente, creo que hacer de los problemas que son responsabilidad del gobierno una "Fiesta" para ver si engañan a la gente, no lo ayudará mucho.
Ahora, por fin veo la campaña de la que escucho desde hace semanas, "Déjenlo trabajar". Observé una valla mientras conducía. También creo que no será de gran ayuda ¿Por qué?
No sólo porque no es original. Esa frase fue parte de una campaña de Ledezma en 2009, en quien es más creíble, porque le -o nos- quitaron la Alcaldía Mayor mediante un "golpe de Estado" a la Constitución, para crear una Gobernación del Distrito Capital.
Que Ledezma diga "déjenme trabajar", es creíble ¿Pero que lo diga Chávez, con 4 habilitantes, 20 y tantos ministerios, Fonden, etc? No es creíble. El "Déjenlo trabajar" choca con la verdadera personalidad de Chávez: "Exprópiese", que sería el contra-argumento para neutralizar una frase que, en Chávez, no es creíble.
Lo segundo -que me parece más importante- es que, de nuevo, el "Déjenlo trabajar" choca con la realidad, con la cotidianidad.
No sé si lo han notado, pero en las recientes protestas, la atribución de responsabilidad hacia Chávez es mayor, y en un tono cada vez más agrio, más severo. Ya se le evalúa. No es tanto que "Chávez no sabe", sino "Chávez preocúpate" o frases tan duras como la del padre de uno de los policías asesinados por el hampa recientemente, quien dijo que "Chávez es el papá de los malandros".
Lo que hay en común es una evaluación hacia lo que Chávez hace como gobernante ¿El fin del teflón o casos aislados? No sé. Lo que sé es que escucho cada vez más este tipo de atribuciones en las protestas.
Ya luce tarde para el "Déjenlo trabajar". Eso pudo ser en 2002-2004. Ahora, más bien, las increpaciones populares sugieren, "Ponte a trabajar de una vez por todas" o "Debiste trabajar y no lo hiciste".
Lo cierto es que la dimensión evaluativa a la hora de hacer atribuciones sobre Chávez, tiene fuerza ¿Se mantendrá? No lo sabemos.
Claro, nunca he subestimado a Chávez. Ni en la época en que muchos de quienes hoy le temen, se reían de él y lo llamaban con tono despectivo, "Teniente coronel". Hoy, el miedo a las "privativas" de Luisa Ortega o a que se tranque Cadivi, hace que lo llamen "El Presidente" (que lo es, pero no es lo que quisieran decir).
Sin embargo, pienso que esta campaña no será eficaz. Tratar de mostrar que el desastre de gobierno que tenemos es porque "no lo dejan trabajar" luce cuesta arriba, luego de 12 años y de ver todo el poder que Chávez acumula -como ningún Presidente en el pasado- y más bien, lo que hay en el aire es "qué gobierno y qué Presidente tan incapaces".
Tampoco la nueva propaganda que maneja la dictadura del "Vivir viviendo". Parece que el gobierno está empeñado en obligarnos a ser felices, cuando la realidad no invita a eso. Al menos en lo público. Se insiste en mostrar algo que no es, que "Vivimos viviendo" cuando, en realidad, "Vivimos sobreviviendo".
Se pretende "violar la conciencia" para engañarla, para convencerla de algo que no existe. Como las "gracias por ser refugiados" que da Chávez a quienes perdieron sus viviendas por las lluvias, pero también por la incapacidad del gobierno. Mañana tal vez Chávez diga, "Gracias por dejarse engañar".
Más bien, lo que puede ocurrir en 2012 es que la gente razone, "Lo quiero mucho y es popular, pero lo cambio, porque como no lo dejaban trabajar en 2002, le di todo el poder, pero no trabajó". En todo caso, la contra-consigna es "Quiérelo mucho, pero déjalo ir".
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