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domingo, 24 de marzo de 2013

Artistas
Un grupo de artistas de radio y TV decidió apoyar a la dictadura. El endoso generó revuelo en las redes sociales. Comentarios van y vienen sobre los motivos que llevaron a estas personas a respaldar a Maduro. Quedará a los farandulólogos discernir las causas. Venezuela es un país en donde todos saben de todo y, por ejemplo, durante la enfermedad de Chávez, hubo un momento en que personas eran oncólogos, constitucionalistas, y grafólogos, al mismo tiempo. En fin, el país de los analistas
Lo que me motivó a escribir esta entrada fueron las declaraciones que dio Roberto Messuti en nombre de los artistas socialistas.
Cada quien selecciona su opción política. No descarto que en este caso se haya hecho con libertad. En 14 años de cambios, es probable que las personas descubran cosas de sí mismos que no sabían. Puede ser este el caso, aunque en verdad no lo creo.
No lo creo porque en las justificaciones ofrecidas por el grupo de artistas hay una forma de ver la política que muestra los desafíos que tiene una propuesta democrática, en contraposición al mundo que ofrece la dictadura. Un mundo que tiene su atractivo. 
Uno de los ejercicios que hago mientras practico deporte es pensar en política, aunque no hablo de ella en público. Si alguien se acerca con la consabida y fastidiosa pregunta de cómo ves la cosa (o vaina), hoy me limito a responder todo bien, en su desarrollo, y corto la conversación. Si me engancho, pasaría todo el día hablando y ¿y a qué hora trabajaría? 
Envidio a las personas para quienes el tiempo es como eterno. En mi caso no, es bastante limitado y estrecho. Como si fuera un fugitive. El país de las conversaciones, no es mi mundo hoy. 
Un ejercicio que hago es lo contrafáctico: que hubiera pasado si........Mientras hago deporte estoy pensando que hubiera pasado si......uno que hago a veces es, que hubiera pasado si los actores políticos hubieran reformado la constitución de 1961 antes de 1999 ¿Se habría salvado Punto Fijo?
Antes pensaba que sí, que si la propuesta Caldera de reforma constitucional se hubiera hecho en el 92 o 93, el destino de Punto Fijo hubiera sido otro.....pero luego de leer las declaraciones de Messuti, ahora pienso que no.
No sé por qué, pero lo primero que se me vino a la mente luego de leer las declaraciones del artista es que Punto Fijo tuvo no adversarios, sino enemigos existenciales, no agonales. Esto lo sabía, pero no pensé lo profundo del sentimiento anti civil que hay en la sociedad venezolana (no en el sentido de lo civil versus lo militar, sino lo civil en el sentido de autonomía frente al Estado). Nos gusta la democracia, sí ¿Civiles? Uhmmmm....no sé.... 
Una clase intelectual que se sentía desplazada de su rol de enseñarnos a ser personas (el tufo positivista de un Mayz Vallenilla o un Jorge Olavarría). Una clase empresarial ebria de arrogancia. Un sector de la FAN molesto porque estaban subordinados al poder civil, esperando para cobrarle a los políticos
La idea de no depender solo del Estado indudablemente alienó a mucha gente de la democracia que nació en 1958. El proyecto de un país normal -una idea muy poderosa, en mi opinión- no gusta a mucha gente. Es lo que percibo ahora. 
Al final, eso fue lo que trató de buscar Punto Fijo y en cierto modo lo logró: un país normal en el cual mi suerte no dependiera de si era gobiernero o no. Que había gente macollando con AD y Copei, claro, y su suerte fue muy buena, pero también hubo millones que no, y su suerte también fue buena. Pudieron hacer una vida. No recuerdo, por ejemplo, que para ser famoso Winston Vallenilla haya tenido que decir familiaaaaa en un acto de AD o de Copei. Escogieron sus carreras, sus proyectos de vida, y los desarrollaron. Como ellos, muchos, y creo que esa era la idea final del modelo democrático de 1958: una sociedad con una autonomía frente al Estado en el sentido de no tener que expresar loas al poder para poder vivir, como ocurre ahora.
Antes pensaba que el error de Punto Fijo fue que no tuvo el sentido del tiempo de modernidad que le planteó la sociedad que promovió, pero ahora, también dudo de eso. Ahora pienso ¿Realmente el país quería ese tiempo de modernidad? La opresión también tiene su sex appeal: que otro se haga cargo de uno, puede ser priceless para muchos. El no asumir la vida, es el gran motor psicológico de las dictaduras y, en verdad, es una idea que atrae. 
Cuando estudié psicología social, me interesó la psicología de la opresión, del autoritarismo, de las dictaduras. De verdad, le he metido el coco a eso todo el tiempo, leyendo, estudiando, y es lo que concluyo: la idea de un mundo stand still tiene beneficios psicosociales que a veces no se ven a primera vista o se subestiman. 
Creemos que estamos predispuestos para la libertad pero como dijo Rousseau es un alimento muy nutritivo, muy sabroso, pero de difícil digestión. 
Si no me gustara tanto la libertad y la autonomía, probaría con la paz de una dictadura....Esa paz gris de una dictadura es atractiva....La paz de pozo salado a la que Caldera se refiere en sus Causahabientes; deformada, injusta, cruel, sin embargo paz.... 
¿Y qué tiene que ver todo esto con Messuti, quien sin duda y claramente no es Leo Strauss como para hacer esta larga introducción?
Dijo tres cosas que muestran un modo político que creía si no superado, al menos cuestionado. Por supuesto, cada quien es libre de escoger su opción política como hacen estos artistas. Mi juicio es político, no moral (aunque lo hago de forma implícita). Veamos:
1.-Dijo, las mayorías son las que nos han bendecido con sus aplausos, con su cariño, con su afecto. Las mayorías decidieron hace rato el rumbo a transitar, las mayorías están del lado del gobierno.
Al leer estas palabras, mi reflexión fue ¿Una existencia autónoma a las mayorías no existe? ¿Debo fundirme en las mayorías? ¿Si no quiero estar en las mayorías qué hago?
Aquí hay algo pragmático típico de la sociedad venezolana -anotarse siempre a ganador; que las cosas siempre se hacen porque producen algún beneficio; y a veces las cosas se hacen simplemente porque es lo apropiado hacer en un momento dado- y algo moral.
No parece muy asentada en Venezuela la idea que las minorías tienen derechos. Lo de Mesutti no es nuevo, tiene tiempo en la cultura política criolla. Es la idea de la tiranía de las mayorías. La idea que una mayoría lo puede todo y puede hacer lo que quiera, no es nueva con este gobierno. Viene de atrás, pero con la dictadura, la idea de aplastar tiene reconocimiento. 
El mensaje de Mesutti es: hay que ser uno más del rebaño. Pensar o tener una identidad propia, a contrapelo de la mayoría, no es lo mejor. Hombres-masa cuya única meta es recibir los aplausos de la mayoría para existir. 
2.-Agregó que satisfacer todas las necesidades del artista solo se puede lograr con el respaldo del Estado venezolano.
De nuevo, un razonamiento parecido al punto anterior: la existencia autónoma no es posible, esta vez, la existencia organizacional.
Ciertamente, la ayuda del Estado es importante pero ¿es la única? Uno pensaba que una sociedad la hacen miles de organizaciones independientes que luchan por sus intereses y en ese agregar y combinar intereses, ocurre el debate público, los apoyos sean públicos y privados, las críticas, y el hacer de una sociedad. 
Tampoco la idea muy venezolana que los intereses son malos la creó la dictadura. Estamos muy influenciados con la idea de si cesan los partidos y se consolida la unión, bajaré tranquilo al sepulcro de Bolívar. Tal vez por eso la sociedad venezolana empuja hacia la unanimidad, hacia el consenso. Cualquier opinión distinta es vista como interesada y peligrosa. Es una sociedad a la que le cuesta aceptar y manejar la diferencia, y de aquí sus inmensos prejuicios, que se esconden en un lenguaje sabrosón del venezolano echador de broma, pero intolerante.
Curioso, los artistas hablan de un sindicato independiente pero la camisa que visten (ver foto de esta entrada) está llena de decenas de bigotes.....
En resumen, sin el Estado y sin las mayorías, no eres nada. O peor, eres algo menos que nada. Un paria, o simplemente no existes. Pensar en una vida propia, no es posible. Tu vida y la identidad la dan el Estado y el aplauso de las mayorías.  
3.-Finalmente, Messuti expresó el pragmatismo criollo. Lo transaccional nuestro. No faltaba más. Afirmó Como dice la frase, 'amor con amor se paga', entonces aquí está nuestra mano y esperamos la de ustedes. En otras palabras, nosotros los apoyamos, ahora tienen que darnos lo que queremos.
No sé si todos los artistas del gobierno cobraron en metálico, como se dice. En algunos casos, no parece creíble. Por ejemplo, Roque Valero luce que tiene una vida artística con mayor autonomía. Otros del grupo, sí parecen estar pelandini y luce más creíble la información que cobraron. En todo caso, esto será objeto de especulaciones y no es algo que me interese.
Lo que sí creo es que todos hicieron el cálculo siguiente: Venezuela no es solo una sociedad polarizada como se dice. Es que la polarización ya es una estructura, un modo de vivir. La sociedad y las personas se reconfiguran de acuerdo al mapa y necesidades de la polarización. 
Es la diferencia con 2002. Ese año, fue una polarización silvestre, más visible. La de 2013, no es tan visible, pero ya es estructural y más peligrosa.
Los grupos premium en el club, los amigos, viajes, la urbanización. La clase media restringida a los galpones, la cuadra cultural de Los Palos Grandes, o el Trasnocho y El Buscón. La libertad política que niega la dictadura se llena con teatro, poesía, o deportes (la fiebre de los maratones). La calle pero despolitizada, aséptica, de las conversaciones serias y de adultos.  
Esto vale igual para los grupos chavistas en sus espacios: FILVEN y FIT. Espacios para reforzar las ideas en las que ya se creen, no para cuestionar o buscar novedades. 
En dictadura, la gente no quiere dudas, solo certezas, y lo público es para eso. Si esto no sirve, queda el encierro (real o metafórico). 
Cada grupo en sus límites geográficos y políticos. Fuera de los muros naturales, es el mundo extraño y diferente (aunque sea dentro de la propia ciudad). 
La TV ya no une. Tampoco el Miss Venezuela. El Oscar algo. El baseball y la Vinotinto van perdiendo fuerza como agregadores sociales de la diversidad. Ya son rutina, y a veces, rutinas partidizadas. 
Un país isla en en cual las oportunidades de trabajo son difíciles. En el mundo de la TV, debe ser más: canales y radios cerrados; otros, sobreviviendo al precio de la auto censura. Nada de temas complicados o políticamente incorrectos. Música, variedades, y humor. La paz de la dictadura impone sus normas. Una de ellas es que aparentemente no pasa nada nunca. Las democracia hacen ruido. Las dictaduras no. Lo decía Dilma Rousseff al defender la libertad de expresión: prefiero el ruido de la prensa, al silencio de la dictadura (silencio que no hay que entender solo como medios cerrados, sino silencio en el sentido que no se habla de nada relevante; un ruido inofensivo).
Imagino que estos artistas ven un mundo de medios controlado por figuras del gobierno. 
Lo que se dice sobre la compra de Globovisión es que la hacen personas cercanas al grupo de Diosdado Cabello. Se habla que encuestadores de la dictadura o exministros de Información serán parte de la directiva del canal luego del 14 de abril. Se dice que el canal dejará de ser informativo y será algo más ligero, y a cambio, se le dará la autorización para tener presencia nacional y entrar en la TDA.
Imagino que estos actores calculan que para seguir su carrera, deben acercarse al gobierno. En solitario, la cosa es difícil. Y el heroísmo no es solo una opción personal, es también una construcción social. En Venezuela, el heroísmo se aplaude, pero no se imita. En un país de Tíos Conejos no hay mucho espacio para el heroísmo. Especialmente, cuando ese país quiere olvidar, olvidar, olvidar...... 
Caminando por las calles de Caracas, una cosa que veo mucho son pendones sobre obras de teatro. Hay un boom del teatro en Venezuela, y supongo que obedece a muchas razones: hay gente que quiere interpelarse, descubrirse; hay otros que se repliegan en sus espacios y el teatro lo permite; y finalmente, porque no hay trabajo en radio y TV. Muchos de los pendones que veo caminando son de obras que me transmiten ser muy pobres, pero con actores y actrices que fueron famosos en otros tiempos. Mi conclusión es que la vida sigue y estos artistas también tienen que llevar el pan para sus casas, así tengan que hacer un teatro de baja calidad o de temas nada complicados.
La opción del exterior no es fácil. No solo por la competencia, sino porque pienso que nuestros artistas no se adaptan mucho a las realidades fuera de Venezuela. Venezuela fue ¿es? una sociedad amable, no tan ruda como las foráneas. 
El camino al éxito no es fácil, y salvo excepciones, no se nota que muchos venezolanos del mundo de la TV tengan éxito allende. Fuera de Venezuela no los reciben con la alfombra roja con la que están acostumbrados acá, y deben enfrentar competencia de actores y actrices mejores o iguales, más jóvenes o de más experiencia. 
Percibo que salvo Edgar Ramírez quien parece codearse con los grandes, la mayoría no ha conseguido acomodo. Algunos asumen lo que les toca vivir afuera -como se nota en las entrevistas a actores que hacen en la prensa, en la sección farándula comiéndose las verdes luego que aquí fueron famosos- pero otros no lo asumen, les cuesta.  
Imagino que todo este relato que acabo de hacer, se simplifica en que para trabajar y tener éxito en un contexto en que la autonomía individual no es bien vista por el poder, debo acercarme al gobierno. Este cálculo está en todos los artistas que hoy apoyan al gobierno, hayan cobrado o no. Ser gobiernero o perecer, he allí el dilema.  
Muchos querrán tener trabajo y otros si lo tienen, expandir sus carreras y no quedarse en los guetos en que se ha convertido la sociedad venezolana. Por ejemplo, los robertos son del gobierno y para el público opositor, se tiene a Leonardo Padrón, por ejemplo. O circuitos de radio, en los que programas no cercanos al gobierno lucen solos, rodeados de programas cercanos al gobierno. No puedes crecer, solo mantenerte o morir lentamente, si no estás con la dictadura....la paz de pozo salado....
Supongo que la soledad moral y social (tal vez física) para muchos no es un buen escenario, y dieron el paso en la creencia que todos los medios serán controlados por el gobierno, por lo que si se quiere ser actor, tener trabajo, y el aplauso de las mayorías, hay que estar alineado con el gobierno.
En resumen, regresamos al país gobiernero que en cierto modo se había superado con la democracia que nació en 1958. Ciertamente, había amigos del gobierno, que les fue muy bien, pero para vivir no había que ser gobiernero
En mi caso, me tocó graduarme en el final de Punto Fijo. No me tocó el 4,3 como profesional, pero pude arrancar mi negocio, como profesional independiente. No diré que fue perfecto. Sabía que había gente más avispada que yo o con contactos que lograba en una semana lo que a mi me costaba -y cuesta- un mes o más. Siempre supe que si llegaba a ser exitoso (en los términos sociales), sería luego de un tortuoso camino, empinado, culebrero, de muchos años. Todavía transito ese camino, que se ve más empinado ahora.  
Antes de la universidad, era flojo en los estudios o cácora (en las FAN), pero en la universidad me gradué Summa Cum Laude, Con Honores, y recuerdo que a pesar de eso, nunca conseguí becas para estudios de postgrado o no aproveché las que podía usar, simplemente porque no tenía contactos y seguramente por mi rechazo a todo lo que sea burocracia; a todo lo que sea papeleo, pasos, y detenga las cosas. Soy de la idea de fluir, no de detener con pasos o requisitos la marcha de las cosas. 
Pero me quedó la espinita que a pesar de tener méritos, por no ser avispado, flojo, o no usar contactos, no avancé más en cosas que me interesaban, y otros con menos méritos, sí lo hicieron, porque fueron más vivos o menos flojos que yo. Pero con todo, pude hacer mi vida en esos años finales de Punto Fijo sin ser gobiernero
Con mi manera lenta, de esfuerzo, pude llevar el pan a mi casa. No me faltó trabajo, pude tener una vida autónoma, con responsabilidad hacia la sociedad porque pagué -y pago- mis impuestos, lo que corresponde. 
Hoy esto no parece ser posible. De tener hoy la edad que tuve cuando me gradué ¿Pudiera pensar en ser un profesional autónomo? Tal vez, pero lo que hoy veo es que los espacios son muy restringidos. Y en las personas más jóvenes o alumnos, noto una angustia por el proyecto de vida. 
Incluye a los del gobierno, quienes tal vez tienen una certeza en cuanto a su ideología, pero en cuanto a vida, no es mucho lo que pueda ofrecerles el gobierno más allá de unas prestaciones básicas, que algunos aceptarán como parte del ser socialista; otros más vivos, bypasearán para tener la vida que tanto se critica. Un horizonte de lealtad hay; un horizonte de vida no hay. Para tenerlo, hay que ser gobiernero. Es lo feo de todo este asunto. 
Es mi análisis de las declaraciones de Mesutti. 
Tal vez lo bueno que tiene la dictadura es que uno a uno tumba los mitos de la sociedad venezolana, construidos antes de Chávez, algunos reforzados durante estos 14 años, y otros nuevos. Todos caen. Honestamente, eso me gusta. Tal vez el país decida verse en su propia naturaleza y pueda ser la sociedad que puede ser. La real, no la del mito....
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