Voluntad Popular en la Internacional Socialista





Aunque la noticia no aparece en la página de la Internacional Socialista (revisada el día 15-12-14 a las 8:30pm), se informó que Voluntad Popular fue aceptado como miembro de esta organización. Por lo que leí en redes sociales, la noticia sorprendió a varios ¿Cuál significado tiene la incorporación de Voluntad Popular al grupo de partidos de la centro izquierda?

Tiene dos: tanto en lo externo como en lo interno.

En lo externo, la presencia de Voluntad Popular en la Internacional Socialista le da legitimidad al partido fundado en 2009. Ya no es un partido solo de Venezuela, sino es un partido de Venezuela, pero que forma parte de una organización política internacional reconocida.

Lo anterior le da legitimidad frente los ataques del gobierno, el cual intenta colocarlo como una organización subversiva.

También proyecta fuera de nuestro país el caso de Leopoldo López, como se ha visto recientemente en los pronunciamientos de organismos y personas políticas del mundo.

Dicho de otra forma, pertenecer a la Internacional Socialista le hace al gobierno más costosa su estrategia de anular al partido naranja, y a éste le ofrece un espacio político para denunciar las acciones del gobierno en su contra, en un terreno en el cual están partidos amigos del PSUV: por ejemplo, el FSLN de Nicaragua y el PS de Chile.

Hacia adentro, que VP esté en la Internacional Socialista, tiene dos consecuencias.

La primera, puede moderar la percepción que muchas personas tienen sobre Voluntad Popular como un partido solo con agallas para tomar el poder, por su capacidad para manejar la frustración en determinados públicos y sacarle provecho político o electoral, y ser un partido anti status quo, si se le compara con partidos de la Unidad más longevos, los que se caracterizan por lo opuesto: preservar las “zonas de confort”, apostar casi siempre al desgaste del adversario por lo que “esperan” sin hacer mucho ruido, y estimar que todo se resuelve con una reunión. VP es lo contrario a esto, y busca posicionarse como el partido anti establishment para personas jóvenes y “adultos contemporáneos”.

Aunque otros partidos obtuvieron más alcaldías en diciembre de 2013 –por ejemplo, AD- Voluntad Popular quedó de segundo dentro de la coalición para esas elecciones, pero en la percepción, quedó como el ganador de las municipales de 2013, y esta percepción ocurrió en parte por una eficaz campaña anti status quo realizada por el partido naranja para promover a sus candidatos. 

Estar en la IS debe moderar en VP la convicción que el poder se toma, porque al tener roce con alguno de los 168 partidos que conforman esta organización, cabría esperar que la IS aporte a VP una visión y una experiencia, y que VP haga lo propio hacia la IS. 

En otras palabras, puede ayudar a comunicar una imagen más seria de VP para reducir la percepción de un movimiento que solo los mueve la voluntad para tomar el poder, actividad para la que no se necesitan muchos escrúpulos. Por ejemplo, “La Salida” cómo vía pretoriana para acceder al poder, o la constituyente, como ruta institucional, pero con el mismo propósito: el poder se toma con acciones audaces (en la constituyente que es la gran apuesta del partido, los resultados no parecen ser los esperados, por el silencio de los voceros de VP en cuanto a la cantidad de firmas recogidas, y luce que el ritmo de firmas que los voceros de VP plantearon en septiembre de 2014, no se cumplió).

La segunda, es la posibilidad que en el partido fundado en 2009, puedan desarrollarse tendencias o corrientes internas. Tal vez por eso la sorpresa del anuncio que entró en la IS. Aunque desde diciembre de 2013, Leopoldo López había hablado de promover un “foro socialdemócrata” en la conocida “Carta a los socialdemócratas”, me atreveo a decir que no mucha gente ubicaría a Voluntad Popular como un partido de “izquierda”.

Muchos de sus dirigentes más conocidos no transmiten ser de “izquierda”. Ni en sus contenidos, ni en su gestualidad, y menos en su apariencia, si es que puede hablarse de algo como un “fashion de la política”.

VP transmite ser un movimiento de personas con voluntad de poder y anti status quo, con un lenguaje cercano a los movimientos populistas de corte tecnocrático (por populismo, no sugiero una mención negativa, sino en la lógica de Laclau, el momento que ocurre cuando las demandas políticas no tienen respuesta de las instituciones, y aparecen los significantes flotantes que buscan ser llenados por un movimiento político, en este caso VP, para trascender las demandas específicas y provocar la ruptura populista).

Pensaría que no todos los que forman parte de VP se perciben como de “centro izquierda”, por lo que dado el paso para pertenecer a una organización internacional con esa doctrina, puede generar una respuesta interna en donde otras doctrinas se manifiesten dentro del partido, y puedan convertirse en tendencias o corrientes internas.

Es difícil pronosticar si esto es posible, porque la presencia de tendencias o corrientes es el gran reto de los partidos venezolanos nuevos y menos nuevos, reacios a reconocerlas por el temor al faccionalismo, al “Síndrome Ultima proclama de Bolívar”: “Si mi muerte contribuye a que cesen los partidos y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro” ¿Como sociedad todavía no tenemos la madurez para asumir tendencias o corrientes internas? Desde la dirigencia polpitica, aventuro la respuesta y es no. 

En el mediano y largo plazo se verá el efecto en el público de esta adhesión a la IS, en cuanto a la militancia y simpatía partidista que miden los estudios de opinión.

En IVAD, el crecimiento de VP en el lapso 2010 a 2014 ha sido modesto, pero si se le compara con otros partidos de la Unidad durante el mismo lapso, ha crecido más, a pesar de sus valores modestos.

La adhesión reportada en IVAD fue de 0,8% en mayo de 2010 y pasó a 2,4% en marzo de 2014. Es decir, en 4 años, la adhesión manifiesta a VP en los estudios del IVAD, aumentó 1,6 por ciento.

Una cifra modesta, pero si se compara con otros partidos de la Unidad, se concluye que si bien modesta, la adhesión a VP subió desde 2010.

Por ejemplo, Copei pasó de 3,6% en 2010 a 1,3% en 2014. La Causa R de 0,3% a 0% Proyecto Venezuela de 3,1% a 0,3% y ABP de 0,7% a 0,2% todos en el mismo lapso.

UNT se mantuvo relativamente igual entre 2010 y 2014: 4,6% y 4,1% respectivamente. Solo crecieron en esos 4 años (también de forma modesta) AD al pasar de 6,1% a 7,3% y PJ, partido que tuvo el mayor crecimiento, al subir de 3,9% en 2010 a 6,8% en 2014.

Que VP pertenezca a la IS ¿Aumentará la adhesión o simpatía en las personas? Es una incógnita que el tiempo responderá. 

Otra interrogante que queda es que casi todos los partidos en Venezuela se definen como de izquierda o progresistas ¿Cuándo harán su entrada en sociedad las organizaciones de centro derecha y derecha? (si es que estas categorías políticas todavía tienen algo de utilidad, aunque las usemos).  
  
En síntesis, la incorporación de VP a la Internacional Socialista la valoro de forma positiva, porque cualquier decisión que contribuya a institucionalizar los partidos políticos venezolanos; a permitir un juego más formal, más serio de la política, hay que darle la bienvenida, especialmente si esa decisión supone que un partido –en este caso VP- pueda tener roce con otros partidos del mundo, para conocer experiencias, para saber como abordan los problemas en sus respectivos países, y eso hace mucha falta en Venezuela, cuyos dirigentes –a pesar que viajan- transmiten estar encerrados en sus marcos de referencia.

Estar en una organización mundial puede ayudar a que un partido sea más cosmopolita y menos parroquial o enguacalao, como parece ser el caso de la política que se hace en nuestro país. No por la lucha por el poder; las zancadillas, o el macolleo –así ocurre en todas partes del mundo- sino por su falta de grandeza y ambición en el sentido de visionar un mejor país.

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