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domingo, 14 de octubre de 2018

El suicidio como coartada del Estado y del gobierno



Se han dicho cosas relevantes sobre la muerte del concejal Fernando Albán, ocurrida el día 8-10-18 en la sede del “Sebin” en Caracas. Quisiera concentrarme en la tesis del suicidio que maneja el gobierno, pero no tanto si es cierta o no. Sino la forma cómo se emplea para justificar la muerte del dirigente de PJ y -la intención real- evitar que se hable de un caso donde no puede negarse la responsabilidad del estado y del gobierno. Se quiere convertir un hecho público muy importante –que, lamentablemente, no es nuevo en la historia política venezolana, con AD-Copei ni ahora- en un asunto privado, con el propósito de desvincular la responsabilidad del Estado, definida claramente en el artículo 43 de la constitución que reza, “El derecho a la vida es inviolable. Ninguna ley podrá establecer la pena de muerte, ni autoridad alguna aplicarla. El Estado protegerá la vida de las personas que se encuentren privadas de su libertad, prestando el servicio militar o civil, o sometidas a su autoridad en cualquier forma” (subrayados nuestros); en la muerte del concejal. 

Cuando pasó el suicidio de Anthony Bourdain leí en Twitter –en cuentas de Venezuela- algo que me impactó y me puso a pensar porque desde los 90 tengo la tesis que este país quiere matarse y lo metaforiza de muchas maneras. La “pulsión de muerte” de la sociedad venezolana toma muchas formas. En el caso Bourdain, leí que “el suicidio también puede ser un proyecto de vida”, para explicar cómo alguien famoso se mata porque, si en teoría es famoso, lo debe tener todo (lo que en psicología social llamamos el “efecto halo”; si eres exitoso, debes ser inteligente, bello o bella, etc). El mensaje es que el suicidio es la opción para los fracasados, no para los exitosos. Me horroricé al leer esta explicación nihilista, aunque el nihilismo está de moda en el mundo y Venezuela. Mi reacción fue distinta 

No pensé que “el suicidio puede ser un proyecto de vida”, sino ¿Qué pasó, qué pasó por la cabeza de Bourdain, qué catalizó su decisión, cuáles antecedentes y señales hubo antes de suicidarse? Algo como un “CSI” para llegar a la causa última –si puede hablarse de una- de ese paso final. Quitarse la vida no es algo que se decida “ahí mismo”, sino hay antecedentes, señales, y ciertamente, hay un factor o evento que gatilla la decisión (normalmente, desempleo, separaciones; en definitiva, un sufrimiento que no se pueda soportar). Aquí está el punto de mi argumento: el suicidio no es algo que ocurre en el vacío. La teoría moderna sugiere que hay variables genéticas y situacionales que lo explican. No es un comportamiento que “alguien decidió de repente en el ejercicio de su libertad”, y bueno, listo, qué cosa caramba. Ya no hay nada qué hacer. No. Sí hay qué hacer, y es investigar las variables situacionales que pueden empujar una decisión de ese calibre que es un escape, una vuelta al estado cero, pero trágico, doloroso, y un fracaso, no de la persona, sino de la vida. 

Esto es lo que trata de hacer el gobierno con la muerte de Albán: fue un “acto privado que hay que respetar”. Palabras más, palabras menos, ese es el mensaje que entendí de voceros importantes como Diosdado Cabello en su programa del día 10-10-18, y de Tarek W. Saab, en la entrevista que le hizo José Vicente Rangel en su programa del día 14-10-18. 

En su programa, Cabello criticó a quienes hablan del caso por no “respetar” la muerte de Albán. Cabello planteó que el suicidio de Albán fue una decisión individual del concejal, que hay “que respetar”, y que si bien estaba en una instalación del Estado, tomó una decisión individual, que no es responsabilidad del Estado ni del gobierno. Lo que Cabello no tocó en su cuestionable planteamiento es ¿Cuáles factores del ambiente influyeron en Albán para tomar la decisión de suicidarse (si fue así)? Cabello quiere hacer ver que todo estaba normal, que Albán estaba bien, y de repente decidió lanzarse como producto de una decisión individual que “hay que respetar”. Si Albán se suicidó, hay variables del ambiente que catalizaron su decisión, y eso corresponde al Estado, responsabilidad que Cabello quiere desvincular. Lo visible es la muerte de Albán. Lo no visible, son las condiciones previas a su muerte. Esto es lo que se quiere tapar, porque el origen de la acción fue una persona pero ¿y la situación? Podemos verlo con un sesgo que analiza mucho la psicología social. El “error de atribución fundamental” que consiste en poner más peso en las personas -el origen último de acuerdo a Heider- que en las situaciones, aunque a veces éstas pesan más que las primeras, pero lo visible es la persona que actúa, no lo que está de fondo. Albán actúo, pero hay que ver lo que está de fondo para explicar su actuación. Cabello no habla de esa parte de la película. 

No tengo elementos para decir que Albán fue torturado como se afirma en el mundo opositor. El político fue detenido el 5-10-18 –una detención bastante irregular, porque no se informó; y a mi modo de ver, al no haberse informado, cae en una “desaparición forzada”; y es otra responsabilidad del Estado, y la mejor evidencia son los tuits que preguntaron y reclamaron por el paradero del legislador municipal; de hecho, su partido publicó un importante comunicado el mismo 5 de octubre, importante, visto lo que pasó el lunes 8- y de acuerdo a la información que he indagado y preguntado, su abogado lo pudo ver el domingo en la tarde, y lo halló en buen estado físico. Lo que hay que indagar –si esto es así- es ¿Qué pasó entre la tarde del domingo hasta el momento en que Albán fallece? Esto daría elementos para poder conocer la causa de su muerte. 

Insisto. No sé si el concejal fue torturado. Lo escribo, porque, al menos desde la psicología social, las formas de tortura se han refinado para no dejar huellas físicas, en las llamadas “cirugías de la conciencia” –una persona recrea una situación que no ocurrió para inculparse, pero cree que ocurrió, y lo relata de una forma muy convincente, aunque no sucedió- o formas que evitan el maltrato. No hace mucho, por ejemplo, en los EUA fue todo un juicio de la sociedad, cómo psicólogos cobraron sumas millonarias por hacer un “manual de tortura” para la CIA, a partir de enfoques de la psicología social –como la desesperanza aprendida; cómo crear una situación de indefensión sin maltratar, pero para que el detenido “se quiebre y cante- y la famosa APA –American Psychological Association- se “hizo la sueca” con este reprobable comportamiento de psicólogos, caso que por lo que leído recientemente, vuelve a tomar espacio público, porque la directiva de la APA escribió una carta al DoD (Departamento de Defensa de los EUA), en la que señala que la prohibición que el consejo de esta asociación –en contra de la directiva de la APA- hizo a psicólogos militares de participar en “tratamientos” a detenidos en Guantánamo, “are aspiracional statements”, pero sin fuerza para ser aplicados o aceptados. En otras palabras, se puede torturar sin dejar huellas, y no por el famoso pentotal sódico o suero de la verdad de las películas tipo Manchurian Candidate de los 60. Creo que el fulano “Sebin” lo sabe. Es la tortura moderna o del Siglo XXI.  

Si Albán se suicidó pienso fue por la presión del interrogatorio que catalizó su decisión, y esto ya es una responsabilidad del Estado que no puede eludirse como Cabello pretende hacer. Pero asumamos la tesis del presidente de la ANC. Fue su “decisión individual”…pero viene la pregunta ¿Cuáles factores rodearon esa decisión? La respuesta cae en lo que pasó en el fulano “Sebin”. Además –si seguimos la tesis de Cabello- está bien, el “suicidio es una decisión individual que hay que respetar”, pero ¿No se le hace algún examen previo a un detenido para determinar si puede “tomar esa decisión”? Lo anterior, porque en el comunicado en que se explica la excarcelación de Lorent Saleh se señala que, “Durante el tiempo de su detención (Saleh) fue sometido a diversas evaluaciones psicológicas, manifestando conductas violentas, destructivas, y suicidas que ponían en peligro su integridad personal” ¿Estas evaluaciones se hicieron con Albán? Si el artículo 43 manda la protección del Estado ¿No deberían aplicarse estas evaluaciones a los detenidos, ya que las reacciones a una detención no son iguales en las personas?

Ser detenido de forma irregular no es nada grato. Ser trasladado a la policía política no es una experiencia que alguien quiera tener, más cuando el numeral 2 del artículo 49 de la carta magna afirma que, “Toda persona se presume inocente mientras no se pruebe lo contrario”. Son eventos que producen tensión, y mucha. Incluso, en la eventualidad de los “audios y videos comprometedores” de los que habló Saab que están en el teléfono del concejal, no exculpan al Estado y al gobierno de su responsabilidad porque ¿Se presionó a Albán con esto, lo que precipitó su decisión? La tesis de Cabello se cae, incluso, si se le da crédito. 

En el programa de José Vicente Rangel el día 14-10-18, Tarek Saab se paseó por una tesis similar a la de Cabello, al afirmar que Albán estaba en una “oficina administrativa” pero, de repente, decidió lanzarse. Para Saab, lo importante es afirmar que Albán estaba vivo cuando cayó, para desestimar la tesis que fue lanzado para ocultar que murió torturado. El Fiscal indicó que la autopsia se puede certificar. 

Saab tampoco aludió a las condiciones de la detención o de lo que vivió Albán antes de morir. Eso no existe. Es un vacío. Albán decidió, es lo que resalta, pero lo que lo llevó a tomar la decisión –que es lo importante- no se resalta. De “eso no se habla”. Es tan falaz afirmar que Albán no podría suicidarse por sus “convicciones católicas”, como decir que fue “una decisión individual”, como si la hubiese tomado un ciudadano de la Ilustración. 

Saab no habló de investigar los procedimientos del fulano “Sebin” y el trato a los detenidos, a pesar que afirmó que investigará un comportamiento que a su juicio se hace norma cuando se hace algún “procedimiento”: robar en las casas de las personas detenidas o que van a buscar. Si los agentes de seguridad pueden robar en la casa de alguien que detienen –como reconoció Saab- ¿No pueden extralimitarse en sus interrogatorios? De esto, Saab no habló, y su investigación pudiera extenderla a las prácticas para interrogar a los detenidos. 

No es la primera vez que ocurre. En 2014, Rodolfo González fue detenido acusado de estar vinculado a las protestas de ese año. En 2015, González se suicidó en El Helicoide. Hasta la fecha, ninguna investigación o resultados, si se hizo una. Ninguna disculpa a la familia. Ningún detenido del citado “Sebin” o del MRI, por este caso. Sólo el silencio. Ninguna explicación al país. No creo que la familia de González -ni nadie en el país- acepte la tesis de Cabello y Saab sobre el suicidio como “decisión individual”. 

Cuando Jorge Rodríguez padre fue asesinado luego de ser detenido por la Disip, su director fue removido del puesto, y la Fiscalía de entonces inició lo que en esa época se llamaba una “acción de nudo hecho” contra los funcionarios involucrados en la muerte de Rodríguez. Una reacción parecida no se ha visto en el caso de Albán. No pudiera decir si va a ocurrir. Hasta ahora, sólo el silencio ante las explicaciones alternativas a las ofrecidas por Saab y Cabello.

Que funcionarios de peso como Cabello y Saab busquen justificar un hecho violento –un suicidio, si es el caso- como una “decisión individual que hay que respetar” al margen de las condiciones que rodean una decisión de ese tipo, para librar al Estado y al gobierno del cual forman parte de responsabilidades, es una infamia, por decir lo menos.
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