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domingo, 11 de marzo de 2012

Palabras para Venezuela
Honestamente, cuando supe del evento organizado por Banesco Palabras para Venezuela no esperaba mayor cosa, más allá de los lugares comunes que tres exjefes de gobieno podían decir en un país donde hablar cosas densas o de fondo no tiene mayor importancia, y la virtud que se valora es ser light para "llegarle a Yubileixis", como es el mantra de varios encuestadores y prestigiosos pundits de la política criolla, que muchos políticos siguen al pie de la letra.
Sin embargo, la rueda de prensa dada el día 10-3-12 por el trío de políticos despertó mi curiosidad, y apuré el trabajo de ese día para regresar a casa y ver la transmisión de las palabras a través de Vale TV, canal de servicio público para todo el país. 
En la rueda de prensa se dijeron cosas interesantes. Felipe González dio en el clavo con la idea que lo esencial de la democracia es la incertidumbre, porque si los resultados están fijados previamente ¿Cuál es la democracia?
Idea, por cierto, que desarrolla muy bien Adam Przeworski en un interesantísimo libro titulado Democracy and the market (Cambridge University Press, 1998), al decir que la democracia es "la administración de la incertidumbre", y algo que no gustará mucho en la Venezuela de hoy, "La democracia es el reino de la indeterminación; el futuro no está escrito(...)En una dictadura, los resultados se deducen solo a partir de las preferencias de un actor; en una democracia, de un conjunto de preferencias contrapuestas y de normas(...)El régimen autoritario pude mantener desconcertado a todo el mundo con sus giros y cambios de parecer(...)Como solía decirse de Franco: 'tiene todas las cartas en la mano; no hace política, es la política'(...)Ningún país donde un mismo partido triunfe dos veces seguidas con el 60% de los votos es una democracia".
O lo dicho por Lagos, "Cuando se enfrenta a una dictadura se enfrenta la polarización", que lo interpreto como lo que caracteriza a la dictadura de Chávez, ahora visible no solo en la agresión contra el candidato de la Unidad, Henrique Capriles en Cotiza el día 4-3-12, sino en el discurso "esencialista" que manejan los jerarcas, carentes de brújula y sentido estratégico por la sorpresa que causó dentro del gobierno el anuncio de Chávez de una "nueva lesión" el día 19-2-12.
No comentaré lo que dijeron los tres invitados. Todos dijeron cosas interesantes. Para mi gusto, Cardoso fue el mejor: estructurado, culto, y con un mensaje (crecimiento es distinto a desarrollo). Una clase. Felipe González con una crítica muy bien argumentada contra el sistema financero internacional, pero algo disperso en su presentación. Lagos, con la mirada puesta al futuro al hablar de la región y con sabias lecciones de política. 
Más bien, quiero compartir por qué me enganché en las intervenciones de los invitados, cuando muchas de las cosas que dijeron son conocidas -el por qué unos países crecen, por qué superan la pobreza, por qué unas naciones se desarrollan y otras no, son temas fascinantes y que vinculan a la economía con la política; es siempre provechoso leer a compatriotas que están en ese tópico como Asdrúbal Baptista, Enzo del Búfalo, o Carlota Pérez criollos que bien pueden codearse con los grandes del mundo en este asunto- por qué, cuando terminó Cardoso, me dije "Es lo que me gustaría escuchar aquí en Venezuela ¿alguien habla así aquí o es capaz de expresar sus ideas sin tantos lugares comunes o complejos?"
Si lo que Banesco quería demostrar con esta actividad es poner de relieve que como sociedad -pese a nuestra prepotencia rentista y al discurso echón de "soy culto, viajo, y hablo idiomas"- estamos fuera de lo que se habla en el mundo, encerrados en un mundo de fantasías y narcotizados por los petrodólares que permiten la negación que se ve hoy en día a la hora de hablar de los temas del país, pues los felicito porque lo lograron y era necesario hacerlo. En resumen, ayer me di cuenta que como sociedad estamos "enguacalados", pese a los 255 mil millones de dólares gastados en importaciones durante el lapso 2006-2011 según la cuenta del economista Miguel Angel Santos (El Universal, día 9-3-12).
En Venezuela no se debate sobre nada de forma pública. En espacios privados seguramente sí hay discusiones, pero que no percolan a lo público porque no hay el espacio para ello o por temor. Nadie quiere ser estigmatizado por pensar de una forma distinta al mainstream. Una moda nueva es que cuando alguien dice algo "políticamente incorrecto", se le coloca una etiqueta. Nadie quiere ser señalado, y eso genera una suerte de "falso consenso" sobre temas.  Todos quieren agradar.
Es probable, por ejemplo, que si alguien habla de productividad como lo hizo Cardoso, del gobierno le digan "capitalista" y de la oposición le espeten que ese término, "no sube cerro". Ni pensar que alguien aquí se atreva a decir algo como, "Los salarios deben estar acorde al nivel de productividad y no pueden aumentarse por encima de ese nivel", como sugirieron Cardoso y Lagos ¡Ni de broma! Al día siguiente, saldría un encuestador a decir que los ni ni no quieren escuchar de la productividad, "porque eso no hace conexión emocional". Hasta allí llegó la productividad. 
El "universo simbólico" en "ambos bandos" es una cartilla de lugares comunes, y ojalá si escucharon las palabras se percaten de ello y le pongan sabor a las ideas y al verbo.
Si es el gobierno, ese universo gira en expresiones del tipo "poder popular", "voceros", "independencia y soberanía", "viviremos y venceremos", "colectivos", "privativas", "órgano rector", "contraloría social", "socialismo", "imperio", "majunches", entre tantos latigillos ideológicos. Si es por el lado de la oposición, los cuentos son "el fraude", "la conexión emocional", "los cubanos", "el comunismo", "la educación", "el progreso", "Chávez es un líder religioso", frases igualmente sin contenido.  
¿Cuándo fue la última vez que se debatió públicamente en el país sobre el desarrollo y el crecimiento? ¿Cuándo de la apertura? ¿Cuándo de la institucionalización? ¿Cuándo sobre el banco central? ¿Cuántos hablan de la economía real? ¿Distribuir o crecer? y otros tantos temas que tocaron los invitados de Banesco ¿Cuándo fue la última vez que se habló seriamente de Venezuela? Ya lo olvidé.
Intuitivamente, el ambiente en el evento sugirió esas ganas de escuchar cosas que sabemos son importantes pero que no podenos verbalizarlas, sea porque no tenemos el espacio ora porque el miedo a ser estigmatizado lo impide.
Los aplausos del público indicaban las áreas que son necesidades en el país. Los aplausos apuntaron a cosas que queremos pero que no existen en Venezuela: la alternabilidad, la separación de poderes, la independencia judicial, el militarismo como algo fuera de moda, la reducción de libertades.
Cuando alguno de los tres tocaba algo así, había aplausos. Lo que no se puede verbalizar, tiene aplausos. Hoy, las palmadas son un buen indicador del ánimo del país.
Otra enseñanza que saqué de la actividad organizada por Banesco, es que la mediocridad se pega, así uno haga esfuerzos por tenerla a raya. Como se dice en psicología social, "los contextos tienen personalidad", y el ambiente venezolano es gris, pesado, básico, y si uno no se da cuenta, cede al "conocimiento genérico o tapa amarilla". 
Tal vez seas simpático y seas aceptado en los círculos sociales, pero no tendrás tema para hablar si te encuentras en la vida con un Cardoso, un Lagos, o un González, que es posible en un mundo globalizado o mundializado.
Leo bastante, pero si no hay interlocutores ¿Podré darle vida a las lecturas y a la opinión que llevo en la mente? El sábado 10 sentí que tenía tres "interlocutores virtuales" con los que pude intercambiar ideas en la distancia, validar conceptos, repensar otras cosas, ver oportunidades que no había visto antes. En fin, tenía tiempo que no escucahaba una buena clase, y conversé virtualmente, cosa que no ocurre a menudo a pesar que voy a muchas "conversaciones".  Aprendí y disfruté, como ocurre cuando una clase es buena.
Otra cosa que valoré fue el buen lenguaje, el dominio de los temas -cosa nada despreciable en un país de "sabelotodos", y ahora todo el mundo es oncólogo, como señalan Ibsen Martínez y El Nacional en su editorial del día 10-3-12- el saber llevar una exposición, en mantener interesada a la audiencia con argumentos, y ejemplos interesantes, y menos con dramas, cuentos, canciones, o una retórica del odio, que es a lo que nos estamos acostumbrando en el país como "lo normal". 
Tengo la impresión que las palabras en algún grado pusieron a pensar a personas del gobierno. Al menos, esa fue la impresión que me dejó leer varios tweets, no de jerarcas sino de gente como uno pero que son del "proceso".  
La reacción fue de sospecha -¿Qué busca Banesco al traer a estas tres personas?- de algo nuevo que cuestiona los supuestos de la ideología del gobierno y que pone a pensar (algo así produjo la primaria del 12F, y de aquí el ataque del gobierno a la misma). 
No en balde un triste jerarca de la dictadura llamado Izarra, "buscó camorra" con Vale TV solo por transmitir el evento, y lo que molesta a la dictadura es que se digan ideas que contrastan con el adoctrinamiento diario que hace. Por eso enconaron las palabras. Estoy seguro que mucha gente "del proceso" las palabras los pusieron a pensar ¿Esto de Chávez es realmente socialismo? así como el 12F muchos pensaron, "Epa, esto de los escuálidos no es como me lo dijeron, también movilizan gente, no fueron cuatro gatos los que votaron"
No es casual que desde el 12F la dictadura empuja la línea de violencia para tratar de "repolarizar" y los "bandos" se muevan a su esquina. Anular la posibilidad de comparar y cuestionar, que es la consecuencia de la primaria de febrero, y ayer, con las Palabras para Venezuela. El juego es claro: cada quien en su reducto, y se prohíbe pensar. Quien piense por su cuenta y se salga de los lugares comunes, "es sospechoso".
Esto tomó fuerza desde hace una semana con los hechos de Cotiza. El discurso de la dictadura es el Apartheid ¿Qué hace un "blanco" en Cotiza? O con los desmanes que un grupo de esbirros de la dictadura llamados La Piedrita hace en el 23 de enero. Ayer, otro grupo del gobierno llamado "secretariado" fue a Globovisión con el mismo mensaje ¿Por qué cubrieron una noticia que "alteró la paz" (de las balas, será) en el 23 de enero? Es decir ¿Cómo se atreven a meterse en nuestro gueto? Reclamo que le hicieron a Ultimas Noticias, cuyo "delito" fue hacer periodismo: cubrir un hecho de violencia ocurrido en la popular parroquia caraqueña.
La mentalidad de gueto y lo asociado. Un "esencialismo" por medio del cual las personas tienen una "esencia" que las faculta para estar en zonas o no. La dictadura busca legitimar una "esencia escuálida" que no es otra cosa que el estigma que crean las dictaduras para generar miedo, desesperanza, baja auto estima y auto eficacia, culpabilidad, y conformismo al orden dictatorial.
No dejó de sorprenderme que periodistas jóvenes de medios del Estado preguntaran ¿Por qué Capriles había ido a Cotiza? ¿Será que para esta "generación de relevo" lo "normal" es que existan zonas prohibidas en la ciudad? ¿El gueto es la forma "natural" de ver la realidad?
Es lo grave del país, todo se convierte en "algo normal". Las palabras fueron un llamado contra esa "normalidad".
Tal vez por eso las palabras me engancharon. Rompieron con lo "normal" -los lugares comunes y una vida genérica que impone la dictadura la que, aunque se luche contra ella, se impone por inercia- e invitan a la reflexión, a cuestionarse y a cuestionar. Para quienes nos oponemos a la dictadura de Chávez, ofrecen una oportunidad para redefinir el "universo simbólico" monopolizado por la dictadura, porque el país democrático se siente acomplejado ante la culpa inoculada por Chávez con el discurso de "los pata en el suelo". 
Como expresó Cardoso al hablar de la autonomía del banco central o de la independencia de la justicia; fue aplaudido en ese momento, y tal vez sorprendido, dijo que "es obvio". Lo que pasa es que el sentido común y "lo obvio" son cosas subversivas en una dictadura. Lo bizarro es "lo normal", y por eso nada mueve ni conmueve. 
A Cardoso, González, y Lagos se les ve como líderes -cada uno en su estilo- y lo son porque hablan sin complejos. Esto hace falta en Venezuela. Ojalá a los aspirantes a líderes que hay en el país se les pegue algo de esos tres señores. 
Ojalá. En un futuro, tal vez nuestra gente esté en otros países ofreciendo sus "palabras" ¿Por qué no?
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