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lunes, 11 de marzo de 2013

Buen arranque
Buen arranque político el de Henrique Capriles que  tuvo día domingo 10-3-13. 
Bueno porque el público de la Unidad -y por qué no, buena parte del país no identificado con el PSUV- necesitaba un mensaje inspirador e interpelador, en momentos en que se percibía una situación política muy difícil, en la que no había nada qué hacer. El sábado 9 de marzo, la dictadura lucía en la cúspide de su poder. Implacable y sin posibilidad de derrota. Hoy no es así: se sabe que se enfrenta un gobierno sin escrúpulos, pero la idea que puede ser derrotado vuelve a estar presente. No es poco este logro si se revisan los antecedentes de por qué se llegó al punto de creer que la dictadura que hoy encabeza una dirección política militar o más sencillo una junta -muy en el lenguaje de los Castros, dictadores en Cuba- no tendría competencia en Venezuela y sería duradera en el tiempo.
La indefensión se generó luego del 7-10-12. Un sentimiento de derrota tomó cuerpo y creció luego de los resultados de las regionales en diciembre de 2012.
Durante ese tiempo, Capriles se concentró en Miranda y la Unidad en su organización interna. La indefensión del público opositor quedó huérfana y el discurso radical tomó aire.
En una acción bastante responsable -que contrasta en un país en donde pocos asumen responsabilidad más allá de decir que lo hacen- la MUD designó una Comisión para conceptualizar la estrategia de la Unidad a partir del examen de lo ocurrido el 7 de octubre. La Comisión -conocida como Comisión Hospedales, por el apellido del coordinador inicial de la misma- produjo su informe. Pensé que ese informe serviría para canalizar la indefensión de la sociedad, pero no fue así. Aposté que decirle a una sociedad en la que la responsabilidad no es común, que para la Unidad aquélla era importante, activaría el sentido de identidad de las personas para bajar la indefensión, pero no ocurrió así. Si bien el informe tuvo repercusión en los medios, no fue por una discusión o presentación oficial, sino porque se filtró. Esa importante oportunidad se dejó pasar y fue un error de la Unidad, a mi modo de ver.
Llegó enero de 2013 y ese clima de indefensión se mezcló con la incertidumbre causada por la opacidad en la información sobre el cáncer de Chávez (fallecido el día 5-3-13). Uno notaba en la calle un clima de "algo pasa" en el público no gobierno -tal vez en algunos del gobierno- por las veces que en la calle me detenían a preguntar o a comentar cosas de la política. A medida que entraba el 2013, me detenían con mayor frecuencia, hasta la semana antes de la muerte de Chávez que prácticamente me paraban en cada cuadra que caminaba.
Vino febrero. El vacío no lo llenó el liderazgo de la Unidad, a pesar de dos actos de calle y una concentración que hizo. Tampoco otras personas o instituciones, sino que lo canalizaron de una forma u otra: estudiantes, los llamados radicales y el tradicional discurso que en Venezuela lo que hace falta son un par de bolas, pero todo se mantuvo igual: la indefensión e incertidumbre seguían y crecían.
Llegó marzo. El día 5, Maduro ofrece unas declaraciones muy irresponsables, al señalar que Chávez fue asesinado por el imperio el que le inoculó cáncer. Habló que los traidores recibirán su merecido y otras expresiones que generaron más tensión. Lo que muchos pensaron luego de escucharlo, es que se preparaba una especie de Estado de excepción para justificar decisiones. 
En la tarde del día 5, Maduro anunció la muerte de Chávez, y eso catalizó todo el clima de indefensión, rabia, desánimo, acumulado desde octubre de 2012, que no fue canalizado por el liderazgo político de la Unidad. 
El país mostró respeto por la muerte de Chávez, y sus partidarios y público se acercaron a la Academia Militar a darle el último adios. Honestamente, esperaba que el gobierno iba a hacer más ruido con la muerte de Chávez (lo hizo después), pero al principio todo se llevó de forma adecuada: el anuncio, los llamados a la paz, la gente rindiendo respeto al Jefe del Estado, hasta que cambió ese clima. Los jerarcas comenzaron a hablar de embalsamarlo, la eternidad; es decir, a usar su imagen, empujados por el afecto popular hacia el exmandatario y un plan para controlar el poder, preparado y negociado en Cuba y aquí con las distintas tendencias del gobierno y países amigos de la dictadura.
Comenzó el uso de la imagen de Chávez, que uno la esperaba, lo que no esperaba es la manera tan aprovechadora con que se hace. 
Llegó el viernes 8-3-12. Funerales de Estado para Chávez. En la noche, Maduro asumió el cargo como Presidente encargado. 
En una acción que no me pareció adecuada, la bancada de la Unidad no asistió a la sesión en la AN de ese día. Capriles ofreció una rueda de prensa el mismo día. Las dos acciones no comunicaron un mensaje claro y se regó que la Unidad no iría a elecciones. Así, llegó el domingo 10-3-12. Un hervidero de noticias, que si Capriles sí o Capriles no, y la noticia de la venta de Globovisión puso más expectativa a la situación del país ¿Si Capriles decide no lanzarse y es verdad la venta de Globovisión, qué irá a pasar? 
Habló Capriles y las dudas se disiparon. La frase de un discurso adecuado en el momento adecuado, Capriles la cumplió el domingo. Un excelente discurso, completo y con lo que tenía que decir y expresado de buena manera. Fue un discurso inspirador e interpelador.
Me atrevería a decir que el clima de desesperanza se acabó luego de hablar Capriles, y la gente colocó su mira en el trabajo que hay que hacer para ganar el día 14-4-13. 
Fue un discurso interpelador que es lo que hay que hacer ahora. Capriles logró un nivel de interpelación muy bueno, pero tarde, al final de su campaña de 2012. Y el país necesita ser interpelado, más allá de recetas de "encuestólogos" o "asesores" en el sentido que hay que ir más allá de la cifra o de la recomendación, para llegar a la conciencia de la gente, para invitarla a reflexionar. 
En una dictadura -en donde se lucha con poquísimos recursos- interpelar es clave, con densidad en los mensajes. 
Capriles interpeló con lo que había que interpelar. No es con la juramentación de Maduro -por eso me preocupó su rueda de prensa del viernes- sino con la enfermedad de Chávez, por el manejo poco ético de la misma, especialmente luego del 8-12-12.
De hecho, Maduro y los jerarcas de la dictadura ahora hablan de lo que reprimían para que no se hablara. Hasta Globovisión fue censurada por sacar las palabras de Chávez el día 8-12-12, porque iban en contra de la estrategia de los jerarcas en ese momento.
En la AN, Maduro comentó que Chávez llamó a él y a Cabello y con la constitución en la mano, les preguntó que harían en caso de su ausencia absoluta. Ellos le dijeron que no tenían idea, que no sabían. Eso fue antes de partir Chávez a Cuba, en su viaje de donde regresó para morir.
Lo que uno piensa es que Maduro y toda la dictadura montaron un plan basado en la mentira, para ocultar la situación de Chávez, para ganar tiempo, para estabilizar y para crear todo el programa para cuando tuvieran que comunicarle al país lo inevitable: la muerte de Chávez, en un estilo Blitzkrieg para aplastar y desmoralizar a la Unidad y ganar una elección fácilmente.
Este inmoral plan se hizo visible con el manejo que la dictadura hace de Chávez. Si hubiesen sido discretos, tal vez uno no se da cuenta, lo deja pasar; pero al dejar tantos cabos sueltos con la información que dieron sobre la salud de Chávez -muy contradictoria- la manipulación, y la confesión de Maduro, uno unió cosas que parecían no tener relación para inferir una estrategia muy perversa para hacerse del poder, apoyada por la represión de la dictadura (amenazas, censura, silencio). 
Capriles interpeló acerca de eso, y lo hizo muy bien. La reacción de Maduro y de los jerarcas lo evidencia -su plan y estas personas quedaron al descubierto- y por eso la declaración de guerra contra Capriles. Solo les quedó meter a la familia Chávez y a desatar el odio hacia Capriles.  
Pero había que hacerlo ¿Hasta cuándo se puede manipular impunemente en nombre de Chávez? Es lo que Maduro y Cabello hacen, apoyados por un aparato de poder que ser adueñó del Estado y no quiere soltarlo, en la idea que el afecto de la gente hacia Chávez sería un muro que nadie franquearía, para interpelar no el afecto, sino la inmoralidad de la manipulación de Chávez y del afecto de sus seguidores.
Al interpelar, Capriles rompe un cierto hechizo, una suerte de espiral del silencio, una suerte de presión que tiene la gente no gobierno que percibe que la llevan, la arrean hacia un destino que no quiere, pero que no puede hacer nada. Sus palabras liberaron, por eso la emoción en las redes sociales. Se había expiado una carga emocional inoculada por la propaganda de la dictadura con mucha destreza y tiempo. Volvimos a despertar, tomamos conciencia de la situación y salimos de la normalización de una realidad opresiva. La dictadura no le va a perdonar eso a Capriles.
Pero el mensaje llegó: no sé si sean cuentas reales, pero en Twitter mucha gente manifestó ser chavista, pero rechazar la acción de Maduro. También, antes que Capriles hablara, en los reportes de prensa sobre la gente que hizo cola en la Academia Militar, una cierta molestia se dejaba colar, no era mayoritaria, pero estaba allí. En las entrevistas, algunas personas comentaban algo como, Nos dijeron que Chávez se recuperaría, pero no fue así, algo extraño pasó, no nos dijeron toda la verdad. Y son personas del proceso
Aunque la mayoría del público del gobierno se va a alinear al discurso de odio de la dictadura, tal vez un número no despreciable de personas cercanas al gobierno reflexionen con lo dicho por Capriles. 
Las palabras de Capriles inspiraron porque comunicó objetivos trascendentes. Normalmente, algunos políticos de la Unidad no se caracterizan por esto. Son gente muy pragmática, centrada en lo que les diga una encuesta o lo que se cree es popular. Objetivos trascendentes se asumen que no llegan al barrio y fracasan en un ambiente de populismo básico, que es el de muchos políticos (la imagen de complacer a Yubileixis patentada por uno de los encuestadores más famosos de las elites y grupos de poder). 
Cuando Capriles afirma que su decisión de lanzarse va más allá de una elección, comunica un camino, que puede ser corto o largo, empinado o no. Salió del electoralismo que tanto se critica a los políticos de la Unidad, y lo hizo muy bien, en un tono reflexivo pero firme al mismo tiempo.
Otra cosas de sus palabras fueron importantes en este contexto de desactivación emocional en que anda la dictadura: afirmar que no nos amenacen o responder los abusos del Ministro de la Defensa son cosas no esperadas porque se salen del libreto y por eso, mueven, pueden obligar a reflexionar, al asumir un riesgo ¿Por qué lo hace? Puede ser la reflexión de muchos. Y esa reflexión llevar a la acción, al compromiso. 
Arranca la campaña. Aunque este Blog no tiene cantidades de visitas muy altas, no quiero ser muy específico sobre cómo debe ser la campaña de la Unidad, para no alertar a la dictadura. 
En general, la Unidad lanzó una línea de campaña muy buena a mi juicio: una campaña por la democracia, contra la mentira y el abuso. Esto lo colocaría en la parte de interpelación, y falta la parte de propuestas -allí Capriles puede desarrollar buenos puntos, por la experiencia de octubre de 2012- que corresponde a la parte de inspiración.
Unir las dos, definir los tempos de cada una, y una campaña muy dinámica, que no se quede enganchada en ideas o puntos, aunque al público le guste. Es decir, ayer se interpeló, hoy hay que proponer, mañana inspirar; una campaña muy ágil y que la agilidad sea el factor sorpresa que despiste la maquinaria de la dictadura. 
De lo que pude recoger de la inscripción de Maduro el día 11-3-13, su lógica de campaña combina tres cosas: a.-El intento de apropiarse y fundirse en la figura de Chávez -hijo de Chávez y Chávez somos todos, que venía desarrollando desde enero de 2013- para garantizar la emoción; b.-una propuesta de gestión, en la que toca aspectos en donde falla la dictadura aunque no lo dice: seguridad, salud -las misiones en este campo agotadas- y corrupción ¿Hará algo espectacular Maduro para impulsarse, algún corrupto pesado de la dictadura puesto en juicio?- y c.-El uso del mensaje central de la dictadura que Chávez también usó: el status quo, la inercia. Chávez lo hizo con su carisma y lo que eso garantizaba. A falta de carisma, a Maduro le queda mostrar la imagen familiar, la de un hombre de su casa pero revolucionario; la esposa Cilia, no será primera dama sino la primera combatiente; una campaña un tanto conservadora si se quiere. Aprovechar el empuje de la imagen de Chávez con cosas conservadoras que en el ambiente de inercia de una dictadura pueden funcionar. Maduro no el carismático, sino el hombre de aparato, revolucionario, pero tranquilo. Un Díaz-Canel a la venezolana (me luce más burocrático, más setentoso). 
Aquí está la oportunidad para Capriles: innovar, en una campaña ágil, de toque y avanzar. En interpelar para invitar a la gente a que se quite ese peso que sienten, que es que perciben son empujados a un estilo de vida que no quieren. A interpelar y a inspirar para vencer el miedo a la inercia y sacarse eso que sienten, para recuperar la libertad.
Creo que esto no interesa mucho en el chavismo, pero en otros públicos creo que sí. Se trata de conceptualizar las ganas de libertad que hay, pero hacerlo más allá de lo que la gente siente o necesita (empleo, salud). A eso que siente darle un marco de dignidad, de sentido, de propósito. Si Capriles lo logra, podrá sentirse satisfecho del paso que dio el día domingo 10-3-13. 



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