Léeme en otro idioma

sábado, 6 de abril de 2013

NO
Hoy vi la película No (2012) dirigida por Pablo Larraín con guión de Pedro Peirano. Una interesante y compleja película, pero con un buen desarrollo en sus casi dos horas de duración. A ratos se torna lento, pero el hilo de la dirección se mantiene. Vale la pena verla, como enseñanza acerca de la complejidad de la política o hasta como "cultura general". 
Se me pareció o, mejor dicho, lo que vivimos en el referéndum de 2007 se parece a lo que muestra la película para el plebiscito chileno del 5-10-88.
Me tocó participar en los equipos "técnicos" para el No de 2007 y la situación fue muy parecida a la mostrada en la película. Por el lado de alguna gente de la Unidad, la creencia que Chávez no perdería el referéndum, que "todo estaba arreglado", las encuestas que daban ganador al Sí, la incertidumbre el día de los resultados, las encuestas iniciales, y el final, la victoria del No, luego de los "carómetros" en el canal 8. Igual con el No en Chile: cuando se muestra la primera reunión del Sí, confiados en que los partidos del No "estaban divididos" y no habría unidad, porque todos hablarían, y que Pinochet ganaría seguro, como reveló el Ministro del Interior Sergio Fernández cuando habló con "Lucho" Guzmán, el día del plebiscito. Al final, el general de la aviación de Chile dice, "Parece que el No ganó"......y eso cambió la historia de Chile. 
La manera cómo se organizó la comunicación política del No en 2007 me resultó muy similar a la chilena en 1988: una clara línea de mando política, la parte técnica con su contraparte política, y una filosofía parecida al just in time japonés: cero inventarios y todo se integra. 
Recuerdo que, a diferencia del caso chileno, en el caso del No en 2007 no había un creativo estrella -al menos no lo vi o supe- pero sí había buenos equipos y una agencia de publicidad estrella que sirvió de espacio para la parte política y técnica, que facilitó el just in time: como era el punto de encuentro, el análisis, la creación, la producción, la validación política se hacía en el mismo sitio y de forma simultánea, lo que produjo capacidad de respuesta y producciones que la gente recuerda como la famosa "cuña de la carnicería", de la que todavía se habla. 
Esa cuña la produjo ese equipo, y como en la película, había confianza y fluidez entre el mundo político, que en la película es la relación entre el publicista Saavedra y el político Urrutia. También se trabajó así en 2006, para la campaña de Manuel Rosales. Aunque perdimos, se logró pasar del 3,3% que tenía Rosales (Encuesta IVAD, abril 2006, usada como encuesta de arranque para la futura campaña de Rosales) a 37% 8 meses después, en diciembre de 2006. 
Otra cosa, es que fue en cierto sentido -tanto en Chile como sugiere la película como aquí en Venezuela en 2007- los equipos se mantuvieron alejados de la influencia y el control de grupos políticos -los "coroticos", nombre puesto por Manuel Rosales, para personas o grupos que buscaban controlar lo que se producía en la comunicación, y "muchas manos ponen el caldo morao"- lo que permitió que pudieran trabajar con mayor tranquilidad. Tal vez ni en Chile ni aquí fueron molestados porque no se confiaba mucho en la victoria. 
Si en Chile de 1988 la victoria del No era segura desde el principio, René Saavedra no hubiese existido. El publicista hubiese sido algún "asesor maquiavélico" -por cierto, que en Venezuela gustan mucho porque "tienen burdel", y el venezolano "come" con ese discurso del "burda e'zumbao"- como los asesores que tuvo el Sí de Chile, y que explican en parte la derrota de Pinochet en 1988. Para ganar una elección no hace falta ser "maquiavélico", es también un mensaje del filme, a diferencia de lo que cree el conventional wisdom. No es lo usual, pero no es imposible.
En este punto, la película me dejó el mensaje que esa forma de organización hay que retomarla o validarla. Diría que solo se trabajó así en la elección de 2010 (también hubo buenos resultados. Se recuerda una cuña polémica pero que comunicó la idea central de la campaña de la Unidad: la necesidad de equilibrio en la AN. La cuña fue Pa'que coja mínimo), pero en las otras elecciones no. 
Mi impresión es que hay muchos decisores, pensadores, pero no hay o es escasa la integración; y que en algún punto alguien o un grupo toma las decisiones, pero la fluidez y claridad entre las líneas son más difusas, y seguramente hay equipos, pero menos visibles y, por eso, menos orientados a integrar. Lo central no es solo tener un equipo, sino que ese equipo sepa integrar, si de una coalición política se trata. De aquí que la decisión en una situación de campaña sean dos a mi modo de ver, para poder trabajar con eficacia: o adoptas el esquema Chile (un político-un publicista en llave) o adoptas un esquema en donde designas al equipo, pero ese equipo debe tener la responsabilidad de integrar, si ya existen otras instancias. 
Hoy pienso que en la Unidad hay varias instancias y se pudieran articular mejor, con una clara autoridad y fluidez hacia los políticos. Hay como muchas instancias pero poca integración. Debería ser un grupo ad-hoc que integre lo político y lo técnico, con un responsable, y con líneas claras hacia la dirección política, con autonomía y capacidad para producir. 
Hay tres cosas que la película destaca, que pueden servir para el caso venezolano.
1.-Antes de ver la película, los comentarios que escuchaba eran algo como, "El No estaba perdido hasta que apareció el publicista", cual lonely ranger a salvar el partido. Es, de nuevo, el personalismo, tan nuestro. El "síndrome JJ Rendón" -en cuanto a "asesores"- que significa que una elección se pierde si no tiene un asesor estrella o alguien así, construido por el mundo de las élites o del país premium
Ciertamente, la película gira en torno a Saavedra, pero no exclusivamente en Saavedra sino entre Saavedra y su vida. Así comienza el parlamento de Saavedra, cuando presenta la cuña para el refresco, "El contexto social". Saavedra no se ve solo, como un héroe salvador, sino como una persona que lucha por llevar adelante su idea, pero rodeado de "un contexto" con el que está en tensión permanente (en su familia también).
Esta moraleja es interesante para un país -Venezuela- que a pesar del fracaso del caudillismo, todavía busca uno; busca una estrella para ganar, todavía tiene el "síndrome JJ Rendón" vivo. No es un equipo, es un "gran hombre" el que salvará a Venezuela, es la idea presente. 
La película a veces se torna lenta porque busca mostrar la complejidad de la relación entre Saavedra y los partidos, difícil al principio y tensa durante toda la campaña, hasta la victoria del No, tanto que cuando gana el No, en el "headquarters" del No, los entrevistados son los políticos -muchos de los cuales no creían en la victoria del No- y Saavedra poco a poco se aleja, y así lo comunican los planos de la cámara, y el mensaje es algo más o menos, "el señor que ayudó en esto, pasa a un segundo plano". Los padres de la criatura son otros. 
De manera que la realidad es otra cosa: no hay un "estrella" solo, hay gente innovadora -el acierto de Urrutia, pero porque conocía a la familia del publicista- y una compleja interacción entre la publicidad y la política, pero fluyó porque Saavedra y Urrutia confiaban mutuamente uno del otro, y hubo una estructura que lo facilitó (lo que expliqué más arriba). Es decir, hubo transacción. Saavedra adelanta su visión, pero luego debe complementarla con la visión política del No (cuña del juez que censuró la dictadura de Pinochet). 
2.-La naturaleza del mensaje y de la interpelación. Aunque no sé mucho de estrategias de campaña, la película revela que la estrategia de Saavedra era la adecuada: crear el momento, y luego pasar a los contenidos iniciales del No, pero que en la reunión inicial en la película, se vieron insuficientes y mal planteados, y la cuña del No de una pobre factura técnica. Es cuando Saavedra dice que a las cuñas del No les falta algo de "simpatía", y eso fue lo que adelantó: construir el momento de forma "simpática" con el "Chile, la alegría ya viene", pero luego se colocaron los contenidos duros, la cuña del juez denunciando las torturas o la de las madres o familiares de los desaparecidos. Una fuente creíble en el caso del juez -no solo una denuncia, "me tienes hasta la madre con las denuncias", le dice Saavedra a uno del equipo cuando censuraron la cuña- que generó ruido cuando se dijo que fue censurada. 
Si uso los criterios de la comunicación persuasiva, Saavedra arrancó con la "ruta periférica" (emoción, el arcoiris, la alegría) para avanzar luego a la "ruta central" (la razón, cuñas de la mujer que compra "marraquetas" y no puede llevar dos bolsas de te), la cuña del juez, y el uso de un animador (Patricio Bañados) que se ve que era un personaje creíble -principio de la persuasión en la fuente, que ésta sea creíble- de la TV chilena pero sacado por la dictadura (como pasa hoy en Venezuela, casualmente), con una frase que la verdad pega, "Chile, la alegría ya viene, buenas noches...." (así arrancó la "franja del No" en TV), con mensajes de contraste (lo que significaba votar Sí o No), al mismo tiempo que lograron formas "simpáticas" para comunicar que Chile era una dictadura sin usar el lenguaje rudo con el que se hablaría de una dictadura, "¿Señor, qué le diría usted a un dictador?", manejando el contraste. El mensaje de Alwyn que sale en la película -cuando lo graban- con nivel. Como me gustaría hablar así, y esto me lleva a decir lo siguiente. 
Siento que en Venezuela no tenemos todavía ese nivel. Mi experiencia con la gente de poder es que hablan pensando en el titular de prensa (hoy, en el tweet) de manera que la persuasión es lo de menos, sino importa el probable titular o tweet. De aquí que se juega con palabras para tener una frase "inteligente", que gusta al público, pero nada persuasivas (los llamados "intelectuales" han caído en esto; se limitan a decir "frases inteligentes" para citas y Venezuela es un país de citas). Son expresiones que en la polarización venezolana -ya estructural, cual guerra de trincheras- no funcionan o perdieron eficacia. Hoy se habla para afirmar cada identidad. Los chavistas, se auto afirman en negativo. Soy, por negación; "soy chavista porque me dicen marginal", etc. Los de la Unidad, se auto afirman en lo racional, "Soy racional porque escucho a César Miguel Rondón o hago RT a un tweet de Leonardo Padrón", pero ninguno de los "dos bandos" va más allá de su trinchera. En la "negación" o en las "frases inteligentes" no hay persuasión, solo aplausos de las "masas" de cada "bando". 
Siento que la política en Venezuela agota porque no innova -que en la película se nota lo contrario, hay innovación en los mensajes y hay densidad en los mismos- y todo se rutiniza. Hasta las huelgas de hambre ya son rutina en nuestro país. Nunca son tales. 
En Chile pienso que hicieron tres cosas: a.-definir la naturaleza de lo que enfrentaban. Al principio no estaba claro que fuera una dictadura; b.-Densidad en los mensajes (tipo Alwyn), y c.-una política de alianzas con partidos y sectores.
3.-Finalmente, lo que creo que hizo que ganara el No en Chile: el país estaba cansado de Pinochet. Pinochet no supo abordar esto, a pesar que se "vistió de civil", pero la edad y la voz chillona en mi opinión, no lo ayudaron mucho para comunicar. Me resultó una imagen desagradable, de rechazo, la imagen de Pinochet en cuñas, vestido de civil, cansado, y con voz chillona. 
En cuanto a su comunicación, fue convencional y eso porque la dictadura no hizo concesiones. Hasta el tema que Pinochet no usara el uniforme para las cuñas del Sí, fue una discusión, como se vio en la película.
Lo contenidos fueron los tradicionales que maneja cualquier dictadura dictadura de "derecha" o "izquierda" -cualquier parecido con Venezuela es "mera coincidencia"- el miedo del regreso al pasado, anotarse al ganador, "un país ganador"; el "país potencia" (con fondo de Star Wars), y el "nacionalismo" (que tanto gusta, por ejemplo, a Roque Valero o a mucha gente de la oposición que ahora anda con "Mi Patria, te amo" y cuando veo eso me pregunto ¿qué es la patria? ¿discurso o cotidianidad? Digo, porque mucha gente como que vivía ausente de todo y ahora se ven obligados a amar "a la patria" porque es lo "políticamente correcto", lo que muestra el nivel elemental en que estamos en Venezuela), pero todo comunicado de forma convencional.
En fin, lo fundamental fue que la sociedad chilena se cansó de Pinochet, y el tema no era un "país ganador" sino cambiar. Eso no lo abordó la comunicación del Sí, y la película lo mostró en "Lucho" Guzmán, el prototipo del señor premium, quien sabe con quién relacionarse socialmente, pero la estética del Sí que mostró la película es una estética muy convencional, si se quiere agotada. Apeló a valores instrumentales (desarrollo, potencia, ganar), y no valores "existenciales" como el No. "Lucho" Guzmán es exitoso -el carrote que muestra en la película y los "contactos"- pero agotado, cansado, aburrido, sin innovación. Esa es su tragedia: un "ganador" pero sin sentido, y es el contraste que hace la película entre sus éxitos y su convencimiento que el Sí pierde, al final. 
La película muestra el cansancio en la vida de Saavedra, su vida familiar, retratada en su ex esposa, prototipo de la "izquierdista": desordenada en el vestir o sencilla, con "greñas", y usual suspect en detenciones y redadas. Verónica Carvajal es el retrato de alguien que se acostumbra a vivir en una dictadura (no porque quiera, sino por obligación) pero que al mismo tiempo está cansada de ella, y quiere un cambio. Es el clima que comunica la película. Es la "perdedora" - a diferencia de "Lucho"- pero comparten lo mismo: el cansancio (de ganar o de perder). 
La pregunta clave para Venezuela es ¿La sociedad venezolana está cansada de 14 años de gobierno "socialista"? Es la pregunta que me hago desde 2010. Honestamente, veo más cansancio hoy pero no como el que mostró la película No. No sé si es por nuestra forma de ser como sociedad -coexistir con todo- o porque hay dinero y en verdad, la vida de nosotros no ha cambiado mucho, a pesar del discurso; y lo que uno nota es que el cansancio no es total. Es la pregunta para ahora ¿Hay cansancio con el gobierno?
Como nota curiosa, el español de los chilenos es enredado. Hubo partes de la película que no entendí, me quedaba en la luna, no sabía lo que decían, y repetían algo como "gueon", no sé si significa "guevón" o "pana", "chamo", que decimos aquí. Es un tono pica pasito, bajo, pero rápido, y a veces no entendía lo que decían.
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