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miércoles, 13 de agosto de 2014

¿Estrategia política centrífuga o centrípeta?

No sé si a ustedes les pasa, pero a mi, pensar en un tema me lleva a otros. Especialmente, cuando hago el deporte diario, esa hora o dos en que estás solo y los "análisis" son contigo mismo, una idea me lleva a múltiples temas, y a veces mi cerebro va más rápido que mi capacidad para asimilar todo lo que pienso.

¿Lo anterior a cuenta de qué? De un programa de radio me fui a la situación de la Mesa, y de allí al Congreso de Ciudadanos ¿Cómo así?

El 12-8-14, hice varios RT al programa que el profesor del IESA, Francisco Monaldi, tuvo ese día con César Miguel Rondón. No solo porque concuerdo con la idea central de Monaldi -lo inconveniente de vender un activo como Citgo que produce divisas a futuro en un país que no produce, sino capta y consume divisas para mantener una fantasía- sino porque quise compartir con quienes leen mi cuenta @rsucre en twitter, la satisfacción de ver que la academia aborda el tema petrolero con propiedad, que no significa unanimidad en el acuerdo.

Sin embargo, me impulsó a escribir esta entrada una pregunta que me hice al tiempo que hacía los RT: en el mundo político de la oposición ¿Hay alguien equivalente que domine el tema petrolero o al menos, Citgo? Algo como un “Citgó-logo” o, en el caso de Sidor, un “Sidor-ólogo”. 

Si existen, están bien escondidos o la arquitectura política venezolana no permite que esas voces se escuchen como la del profesor Monaldi.

Esta reflexión -aquí arrancó la aceleración de las neuronas- sobre el programa de Monaldi, me llevó a pensar sobre la “encerrona” del 11-8-14 del G7 de la MUD, y sus resultados.

Si me atengo a las versiones de prensa -también la de hace días, luego de la renuncia de Aveledo el 30-7-14- el encuentro fue menos tenso que el primero, pero lo que destaco es que las reseñas en cierto modo confirman una “hipótesis de trabajo” que tengo desde que Aveledo anunció su renuncia a la SE de la MUD, para explicar el detonante de la crisis de la Mesa: más que un debate de fondo entre “salidistas” y “crecer” -que está allí, latente, y seguramente será retomado más adelante- el punto de fondo es que cada partido quería articular su propia política y la Secretaría Ejecutiva era un obstáculo, no solo por su naturaleza coordinadora sino porque se le percibía con poder y autonomía –lo que se verifica en que todos los partidos "salidistas" o no, parecen estar de acuerdo en una Secretaría con menos poder, si al final se mantiene esta instancia, ya que está la tendencia para eliminarla- lo que impedía que cada partido desarrollara su propia política y acciones. 

Al final, ocurrió algo parecido a la “Paradoja de Abilene” (Abilene Paradox, que se estudia en el tema de los grupos): todos estaban de acuerdo en un punto en el que no creían -la SE de la MUD- pero ninguno se atrevió a manejar el acuerdo en lo que no creían, lo que produjo la crisis que, “inconscientemente”, era buscada por todos para poder, cada partido, hacer lo suyo, con una laxa coordinación y así destacar ante el público.

Por los recuentos de prensa, el problema no era “la salida” o “crecer” sino otra cosa: la Secretaría Ejecutiva de la MUD era obstáculo para políticas propias ¿Por qué esto? Aquí va la segunda variable de mi “hipótesis de trabajo” comentada arriba: por la ausencia de Chávez, que hizo visible esa necesidad a los partidos y figuras políticas.

Esta ausencia de Chávez generó tanto en el gobierno como en la unidad, una suerte de emancipación, no estaba el yugo, y ahora el ambiente es que cada grupo quiere experimentar, quiere “ser adulto”, y de aquí la proliferación de iniciativas. Simplemente, el "papá controlador" ya no está, y todo el mundo "se soltó el moño", para emanciparse o actuar en lo que creen es liberarse, en la creencia que así se ganará el favor del público, ante un gobierno que perciben caído o con dificultades. 

Todo el mundo quiere hablar y hacer, cosa que con Chávez no se atrevían por su carácter dominante, que al final, fue aceptado por “tirios y troyanos”, quienes le temían, respetaban, y admiraban, aunque les desagradaba.

¿Hubiese Ana Elisa Osorio criticado la represión en Sidor si Chávez estuviese vivo, como ocurrió en 2008? No lo hizo en ese entonces. Hoy lo hace ¿Capriles le hubiese dicho a Chávez ilegítimo? No creo ¿Machado, López, y Ledezma se hubiesen aventurado con La Salida de estar Chávez vivo? Lo dudo. 

En tweets he contado como personas que cuando Chávez estaba vivo, ni se permitían un mal pensamiento sobre él, y cuando uno les decía, “porque Chávez tal cosa”, corregían, “Presidente Chávez”. Hoy, esas personas apocadas, ponderadas, y equilibradas, están en su destape, y ya no hablan del “Presidente Chávez” sino del “difunto”, “el muerto”, o “el galáctico”. Perdieron el miedo, no de forma estructural, sino circunstancialmente. Se sienten liberados y, vicariamente, emancipados. 

Aquí, una tercera variable de mi “hipótesis de trabajo”: la presencia de un “hombre fuerte” articula las acciones del mundo opositor, y tal vez por eso la obsesión -es el término- hacia Cabello y menos hacia Maduro, como “el que manda”, cosa que desde hace tiempo noto en el discurso opositor. Cabello se vende como “el chico malo” y no lo tragan, pero no se meten con él. El refranero popular lo dice, vulgar, pero claramente, "mapurite sabe a quien pea". 

Esta preferencia por Cabello de forma “inconsciente” como proxy para ser dominados por una figura fuerte, hallé cierta confirmación en el estudio de Datanálisis (N = 1.296, campo del 10 al 26 de julio de 2014), en la que se pregunta quién es el líder o figura política y quién quiere que sea (la realidad versus mis preferencias).

En el mundo chavista, es Maduro y se quiere a Maduro por encima de Cabello, en los dos casos (por cierto, Cabello sale muy mal en los números, y la encuesta le da algo de su propia medicina: un buen "mazazo").
En el mundo opositor, es Maduro pero se quiere a Cabello. Me aventuro a decir que se le prefiere porque comunica ser un “hombre fuerte”, de esos que mandan. Para muchas personas, figuras así le dan estructura y van con la cultura del "pájaro bravo" venezolano: meterse con el débil o el que se percibe no puede retaliar, pero loas al fuerte.

Así, con Chávez, los incentivos eran centrípetos, es decir, unirse porque se le percibió como fuerte. Esto se resume en la frase de un famoso encuestador -antes, referencia de la sociedad premium hoy menos, tal vez porque es más agudo y menos frívolo- que definió a Chávez como el titán.  

Con Maduro, los incentivos son centrífugos, es decir, “huyen de la unidad” porque a Maduro se le percibe como débil y que su gobierno no llegará a 2019”. Es lo contrario: ahora todos quieren hacer algo con una laxa coodinación. Si Chávez era el titán, Maduro es, simplemente, Nicolás. Salvo Liliana Hernández y Petkoff, nunca escuché que nadie llamara a Chávez Hugo.

Esto que hoy se ve, es lo que parece estar de fondo en la crisis de la MUD, y la “encerrona” del 11-8-14 acordó sin decirlo así, que cada partido desarrolle su política, sin un centro coordinador con peso –la Secretaría Ejecutiva- y con acuerdos generales en estrategia y en lo electoral. Una versión básica de la tesis “que el mercado decida”, solo que no son tendencias las que compiten sino, al menos ahora, partidos entre sí, con una MUD relegada a lo electoral, que no es su naturaleza, tal como se desprende de su documento de nacimiento de junio de 2009.

Cada organización adelanta su estrategia, y los votantes decidiremos qué y a quién comprar con nuestros votos, la moneda en política. 

Es prematuro hablar de un deslinde en la Unidad. Pero si ocurre, será como las cosas en Venezuela: que aparentan no ser, pero son, y todo con “educación y curtura”, como se dice en la calle. 

Lo anterior porque, en los hechos, puede estar ocurriendo un deslinde de baja intensidad en cuanto a políticas.

El Nacional del día 13-8-14 en su página dos, en amplia cobertura del Congreso Ciudadano efectuado el día 12-8-14, titula la nota con Enfrentarán represión y medidas económicas

En la misma página, arriba, en pequeño espacio, una nota sobre las actividades de Capriles, y lo citan, Tengo una responsabilidad histórica: ser puente entre quienes piensan diferente.

Entre Enfrentarán y Ser puente hay dos concepciones políticas que hoy no se manifiestan como tales o lo hacen de baja intensidad -no en twitter donde se mantiene la diplomacia del teclado- pero en el futuro, sí pueden manifestarse otra vez, con sus diferencias más abiertas y me atrevo a pronosticar, será así, y estas dos perspectivas van a competir, sin el centro coordinador que fue la SE de la MUD, rol que cumplió en las primarias de febrero de 2012. 

Hoy se configura una lógica política del ganador se lo lleva todo, en la idea de la política que se hace en la calle, en las multitudes. Del partido o el pueblo organizado como sujeto político, se puede pasar al movimiento o gente en la calle como sujeto político. Tal vez por eso, la Secretaría de la MUD era un obstáculo, por su perfil institucional y no de calle. Ahora se está en la etapa del ensayo, una suerte de "incubadoras de propuestas políticas", donde cada quien está y hace lo suyo; en la que muchos sobrevivirán y otros no, en la "selección natural" a que la crisis de la MUD llevó la política opositora.

Es deseable que si cada quien "está en lo suyo", al menos acuerden una instancia de control que reglamente las inevitables trompadas estatutarias que ya existen y las que vendrán, que parecen bastantes. 

Esta idea de cada quien "en lo suyo", se confirmó en el Congreso Ciudadano del 12-8-14.

Aunque favorezco ir a las bases y consultar a las personas, me pareció un acto si se quiere convencional en la lógica de las elites. Corporativo, en tanto asistieron representantes de “corporaciones”, las tradicionales de las elites: algo que llaman “personalidades” -personas cuyo mérito es salir en medios y "sonar" en los espacios de las "conversaciones serias"- empresarios, trabajadores, "gente de los medios", estudiantes, y “gente del barrio”, pero sin una puesta en escena novedosa, sino lo tradicional: los organizadores en el centro con pantallas que potencian su imagen cuando hablaban, el pueblo como masa, de frente. La tradicional lista de oradores para hablar en un minuto. Nada novedoso, como pudo ser dos presentadores para hablar del propósito, método, y romper con lo tradicional, tal vez mesas de trabajo en grupos, pases en vivo, transmisión en vivo por Internet, programas de gobierno en línea; algo que mostrara la irreverencia de la que tanto se habla.

Lo cierto, es que tanto para el gobierno como para la oposición, Lenin y su manera de organización política siguen vivitas y coleando: vanguardias y masas. Queremos innovar pero con Lenin... 

El Congreso me dejó el mismo sabor que el III Congreso del PSUV: una alta expectativa que no fue satisfecha porque tales congresos son, realmente, para legitimar correlaciones de poder de facto

Así, el balance del Congreso de Ciudadanos no es lo manifiesto sino lo latente, que es su carácter de plataforma en la competencia que hay dentro de partidos y movimientos de la Unidad para ganar el favor del público y el liderazgo de la oposición. Es decir, en ausencia de partidos -porque no se cree en ellos y no se les quiere- se crea una instancia de movimientos para mostrar que también hay constituencies fuera de los partidos, en la calle

Principalmente, la clase media profesional: manipulada por muchos, arruinada por pocos, incomprendida por todos, y reconocida como sujeto social por ninguno. 

Por ejemplo, María C. Machado propuso que el Congreso Ciudadano “se articule” con la MUD “especialmente en materia electoral”, con lo que cada grupo articula sus fuerzas para la conducción de la Unidad, en lo que parece ser un esquema no de alianza política –aunque fue lo ratificado en la “encerrona” del día 11-8-14- sino del partido o movimiento que arrastre a los demás, en términos de corrientes de opinión o de eficacia política. 

En esta línea de sumar fuerzas de cada grupo, Copei anunció que apoya el Congreso Ciudadano y elogió a Machado.

Toda esta reflexión para llegar a la pregunta siguiente. Si el “régimen” no es democrático ¿Qué será mejor para competir y ganarle, un Monaldi unitario o varios Monaldis de cada partido para cada tema, que desfilen ante la opinión pública para ganar su favor?

No sé nada de política. No tengo burdel político. No “vengo de abajo” -biológicamente sí, y en este caso, “todos venimos de abajo”- ni tampoco digo “vainas arrechas”, tampoco hago postures o estoy en un permanente desahogo, pero me luce que la estrategia centrífuga que parece será adoptada por la Unidad, no podrá competir con el “régimen”, aunque sí será saliente y tal vez sea una suerte de “incubadora de propuestas políticas”. 

En mi ingenuidad, pienso que una estrategia centrípeta es más eficaz para competir con un modelo híbrido como el "régimen". Es decir, pienso que es un Monaldi unitario para cosas diferentes, y no varios Monaldis para una misma cosa.

Y pensar que toda esta reflexión arrancó por dos RT a tweets de un programa de radio....
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