Las “terceras vías” –organizaciones
que irrumpen con éxito entre dos bloques políticos importantes- en la historia
de Venezuela no son nuevas.
Se recuerda la anécdota que se le
atribuye a Petkoff al definir al MAS en tiempos de AD-Copei, “Como un
Volkswagen entre dos gandolas”. En los 90, el MAS y LCR tuvieron roles de
“terceras vías”, que perdieron por falta de visión y las mezquindades propias
de la política venezolana.
A la hora de votar, también hay
historia sobre la intención de voto hacia “independientes”. En enero de 2010 -8
meses antes de las parlamentarias de ese año- en IVAD, la intención de voto
fue: 32,6% PSUV, 20,8% Unidad, 33,1% “candidatos independientes”, y 13,5%
Ns/Nr.
Si la equivalencia es posible,
ese 33% de independientes fue tragado por la polarización PSUV-Unidad porque el
resultado del 26-9-10 fue: 48,14% PSUV, 47,2% Unidad, 3,14% PPT, y 1,47% Otros.
Sumados PPT + Otros es 4,61 por cierto.
¿Será ese el destino de las
“terceras vías” en las parlamentarias de 2015? No es tema de esta entrada, sino
argumentar si una “tercera vía” es posible.
La respuesta es sí. En las
municipales de 2013, las organizaciones no postuladas por la Unidad o el PSUV
–aunque cercanas política o doctrinariamente a los dos grupos políticos-
sumaron 1.273.703 votos o 11,6% de la torta electoral municipal, porcentaje
pequeño, pero que llamó la atención en ese entonces, porque no fue esperado.
En una exposición que hice en un
seminario de la UCAB el día 26-2-14, formulé la misma interrogante, con un sí
tentativo como respuesta. Pregunté en ese foro, “¿Quién será el Beppe Grillo
venezolano? ¿Tendremos en un futuro movimientos no partidistas formados por
artistas, intelectuales, anclas, profetas, que compitan con éxito con las
organizaciones políticas?”.
Los resultados de las primarias
de la Unidad el día 17-5-15 y la encuesta de la UCAB/Delphos Percepciones
ciudadanas del Sistema Electoral Venezolano, con campo 10 al 25 de abril de
2015 y una n = 1.200 entrevistas, me llevan a pensar que el sí como respuesta, hoy
es consistente.
Por supuesto, que la posibilidad
de una tercera vía exista en los datos es una cosa, pero que se concrete es
otra. Y si se concreta, que lo haga de acuerdo a las expectativas de quienes la
esperan, también es otro asunto.
Lo anterior, porque muchos se disputan
la progenitura de la “tercera vía” debido a que el olfato político les dice que
por allí hay una oportunidad política que no se ha llenado. Es la apuesta que
hacen Marea Socialista, el MAS, el movimiento que encabeza Ricardo Sánchez, y
el activismo que promueve Claudio Fermín.
Si me preguntan, diría que estos
grupos no son “tercera vía” sino descontentos con los grupos más importantes
(PSUV o Unidad) que buscan “su vía” para tener sus espacios de poder para
influir y negociar, que es como se hace la política en Venezuela: abre un nicho
aunque sea pequeño, y lo demás viene solo ¿La meta? en algunas de estas personas, no es la AN o promover a los "activistas de abajo", sino la mira está puesta en las presidenciales de 2018.
También, muchas de las personas
que buscan la “tercera vía” son conocidos y estuvieron en posiciones de poder
para hacer los cambios que hoy reclaman como si nunca hubiesen tenido poder o
influencia. Ahora a un gentío le da por decir que son "cachilapos", como si la sociedad no tuviera memoria de quiénes son o de las posiciones que ocuparon.
Pero posiblemente para la
sociedad sí son “tercera vía”. Venezuela es un país tan inercial, que tal vez
lo que se entienda por “tercera vía” sea cualquier movimiento o persona que
canalice la molestia que hay hacia la Unidad o hacia el PSUV, sea de gente
nueva o menos nueva. Cualquiera que llene ese vacío, ya es el tan codiciado por
muchos outsider.
También otro problema es el
contenido de la “tercera vía”. Hoy, entendería por “tercera vía” una opción de
ruptura con lo que hace la Unidad o el PSUV –sean en las versiones moderadas o
extremas de cada uno- no solo en el plano del discurso o la retórica “atrapa
públicos”, sino en la visión y en la práctica política.
Pero también lo anterior es otro
problema. Posiblemente, la sociedad no quiera una ruptura sino que las “cosas
se hagan mejor”. Tal vez quiera un socialismo más eficiente, menos autoritario
y menos corrupto. O un gobierno de unidad con “las caras que le dicen algo al
país” y un “gran acuerdo de elites” para que el sector privado pueda trabajar,
con un populismo benefactor.
Ninguna de las dos versiones
cuestionaría el fondo de la economía política nacional o la forma cómo se
maneja el poder en el país. Tal vez Venezuela no tenga ganas de cuestionar su
naturaleza productiva como sociedad, sino lograr que el ordeño de la renta sea
algo más democrático hacia la base, y si por eso los grupos de la cúpula tienen
un share algo mayor al resto, no es problema, porque hay una suerte de trickle
down rentístico. Y todos felices.
Pero no sigamos más. La entrada
es para aportar algunos datos que sugieren que una “tercera vía” sí es posible
hoy. Cómo será, quiénes la encabezarán, cuáles serán sus propuestas, sus
posibilidades reales, son temas para otra discusión.
Aunque el estudio de la UCAB/Delphos
no aporta en la presentación oficial los famosos “tabulados” ni el wording
original de las preguntas del cuestionario, algunas conjeturas se pueden hacer,
con la salvedad que no tienen la fuerza que da hacerla con los “tabulados”.
Tampoco voy a tocar todos los números que tiene el estudio de opinión, aunque
provoca, pero haría la entrada demasiado larga y quizás aburrida para leer.
Veamos. La UCAB sugiere que
ocurre un proceso de “despolarización”, aunque si se presta atención a las
categorías de la misma encuesta, más bien luce un proceso de desafiliación que
de “despolarización”.
Así, la presentación dice que el
44,9% del país son los “resteados” (con la MUD o con Maduro), pero el 55% son
–uso esta categoría que no está en el estudio, pero para seguir la equivalencia
con el discurso de la encuesta- los “no resteados”, pero no quiere decir que no
tengan una posición, es decir, los números del estudio sugieren que “están
polarizados” pero no hacia los polos que dominan. Es una “opinión cimarrona”, si se quiere.
Así, del 55% un 25,3% opinó que
“Todos los políticos son iguales”, un 16,4% es “chavista no madurista”, y un
13,3% es “oposición no MUD”. Destaca el dato que uno de cada 4 venezolano no ve diferencias entre
los políticos criollos.
Mi hipótesis para esta
configuración de los datos es que la opinión pública hoy es monopolizada por
los extremos de “ambos bandos”, con todo su “arsenal” comunicacional: medios,
“matriceros de opinión”, “operadores políticos”, “bajadores de líneas de
opinión”, difusores, intelectuales, opinadores, gatekeepers y “vigilantes” (para
ver si la gente “se porta bien” en la opinión; los "bozales" de los que habla el "Pollo" Brito para explicar por qué dejó el programa Portada's del canal 4); y las opiniones no extremas
tienen una presencia marginal o residual, pero el precio que pagan los extremos
por su dominio del mercado de la opinión es la desafiliación de la mayoría del
país, que se convirtió en algo como una “opinión rebelde” frente a la “opinión correcta”
que imponen los extremos en su monopolio opinático.
Otro dato que me impactó bastante
es la proyección a futuro en la calidad de vida de los hijos.
No tengo hijos, pero la cifra es
brutal y me dejó ver lo altísimo de las expectativas negativas que hay en la
sociedad venezolana. Tal vez como soy optimista a pesar de lo duro de vivir en este país y marco distancia con las
opiniones destructivas que son comunes en el habla cotidiana venezolana, esas
expectativas no sean tan salientes para mi, pero constatar lo que uno intuye por
olfato en un estudio, pega.
Así, 41% opinó que sus hijos van
a vivir “igual de mal o peor” en el futuro. 18% dijo que “igual de mal”. Un 31%
que vivirán mejor. 10% que vivirán “igual de bien”. Si se redondea, un 60%
proyectó un futuro sombrío para sus hijos, y un 40% pronosticó un futuro amable
para sus descendientes.
Esa percepción opaca sobre el
futuro puede traducirse en frustración que a su vez se desplaza como agresión.
Dos casos llamaron mi atención: el comportamiento anómico de vecinos que
protestaron contra la inseguridad en Palo Verde el día 22-5-15, y la intensidad
de las amenazas reportadas en el caso de la muerte de la mascota “Cotufa”,
ocurrida en una clínica veterinaria en Caracas, el fin de semana del 17-5-15.
Escucho o leo con más frecuencia
en personas prototipos “clase media” o en urbanizaciones “clase media”, las
expresiones “Nos están matando” (sea la delincuencia o la inflación) y “Nos
abandonaron” (todos los dirigentes, sean del gobierno o de la oposición), que
comunican una percepción de abandono, de carencia de referentes, y de una gran
vulnerabilidad (el "Nos").
Finalmente, la intención de voto
para las parlamentarias. Un 54,7% expresó claramente por cuál grupo político va
a votar (Unidad o PSUV), pero un 45,3% manifestó otras opiniones: un 16,4% dijo
que “no votaría por ninguno” (de la Unidad o del PSUV), un 8,2% que “no iría a
votar”, y un 20,7% que “no sabe”.
Llama la atención el 16,4% que
opinó que “no votaría por ninguno”. También parece existir una “intención de
voto cimarrona”, con menos fuerza que la desafiliación a los bloques, pero no
desdeñable: cerca de 1 de cada 5 venezolano dice que “no votaría por ninguno”
(de la Unidad o del PSUV).
Ahora paso a comentar un dato de
las primarias de la Unidad del día 17-5-15. Al igual que en la encuesta de la
UCAB, sobre las primarias hay mucho qué analizar y tela que cortar, que escapa
a esta entrada. Solo voy a comentar los datos obtenidos por los partidos de
forma individual.
Una de las “matrices de opinión”
de la noche del 17 fue que “los moderados ganaron y los radicales quedaron
debilitados”, pero al ver los números individuales de los partidos, no parece
ser así.
Reitero mis diferencias con “la
salida”. Durante el tiempo en el cual formé parte la Secretaría Ejecutiva de la
MUD, manifesté mis diferencias con esta opción para hacer política, e insistí en concentrarse en reformar la MUD a partir del "Informe Hospedales", seguir la ruta electoral, y prepararse para las elecciones a la AN (que hoy están a la vuelta de la esquina). Cuando salí
de la Mesa, igualmente expresé mis diferencias con "la salida" (en este blog, por ejemplo). Hoy las reitero. Ahora
bien, los números de los partidos individuales en las primarias del 17-5-15,
sugieren que “la salida” salió bien en los votos.
Veamos. Efectivamente, PJ es el
partido que obtuvo más sufragios (125.916), seguido de VP (116.371), pero la
diferencia entre el primero y el segundo no es mucha. Es de 9.545 votos.
Sin embargo, PJ es un partido que
nace como asociación civil en 1992 y como partido en 2000. Ha tenido dos
candidatos presidenciales, votos nacionales, parlamentarios, gobernaciones, alcaldías, y poder
político. Voluntad Popular como movimiento aparece en 2004, se presenta en 2009, y es reconocido por el CNE en 2011, y también tiene funcionarios electos, pero
como partido es mucho más reciente que PJ.
Si existiera algo como una medida
de la “energía política requerida” para lograr los votos, pudiera decirse que
los sufragios de PJ requirieron más “energía política” que los votos de
Voluntad Popular. PJ luce un partido en su madurez, y VP luce que está en su
fase de crecimiento, con una pendiente más pronunciada que la de PJ, que parece
de crecimiento más discreto o estable.
Vente Venezuela es más reciente
que VP. Su tuiter data de 2012 y el CNE negó su reconocimiento con ese nombre
en mayo de 2015. No obstante, obtuvo 19.679 votos en las primarias del 17-5-15.
Si se busca una medida de magnitud, Vente sacó casi el 40% de lo que lograron
UNT y PV (47.793 y 49.812 votos respectivamente). No obstante, estos dos
partidos tienen más tiempo de haber sido fundados –PV desde 1995 con ProCa y
UNT desde 1999- y han tenido candidatos presidenciales, votos nacionales, y puestos políticos.
Para dar otra medida del
potencial de estos dos movimientos políticos, tomo un par de resultados
individuales de las primarias.
En el caso de VP, el circuito 2
de Táchira -7 municipios al oeste del estado- Gaby Arellano fue por VP y
Wilfrido Tovar fue apoyado por todos los demás partidos. Arellano ganó cómoda
con el 62,95% de los votos, a pesar que Tovar tuvo el respaldo de los demás partidos.
En el caso de Vente, el circuito
3 de Falcón –donde está la capital del estado- Vente postuló a José Amalio
Graterol quien perdió ante Eliézer Sirit, pero por apenas 327 votos. Sirit es diputado
por el estado, Secretario General de AD en ese estado, y fue apoyado por todos
los partidos de la Unidad. Graterol le ganó a los candidatos de Copei y de LCR.
Escribo de los casos de VP y
Vente porque se presentan como movimientos de ruptura. Si lo son o no, es tema
para otra entrada –en lo personal, no son los movimientos con los que me
identifico para una “tercera vía”- pero se presentan así, y en política como en
psicología social, “percepciones son verdades”. Posiblemente sus votos tengan
como motivos, entre otros, que son percibidos así por buena parte del
electorado opositor, y por eso, su crecimiento.
Hoy VP me luce en vías de ser un partido
de masas, mientras Vente lo veo como un partido de cuadros y de notables. Si
pueden mantener la pendiente de crecimiento o caen en lo que es tradicional en
los políticos venezolanos que es sobre-estimar un éxito y en jugadas audaces,
perderlo todo, el tiempo lo dirá. Tampoco es objeto de esta entrada evaluar
este escenario.
¿Se concretará una “tercera vía”?
Pienso que sí, aunque quién o cuál organización será la protagonista o la
cabeza de esa alternativa, es difícil pronosticarlo.
Tal vez sin darnos cuenta, la
sociología electoral venezolana esté dando un giro de 180 grados. No creo que sea un regreso hacia el multipartidismo fragmentado que
vivió Venezuela durante los primeros lustros del experimento democrático de
1958, ni tampoco el policlasismo que le
dio cohesión a la sociedad venezolana.
Si los "Volkswagen" podrán sobrevivir con éxito a las "gandolas" y eventualmente adelantarlas, es lo que veremos en los próximos tiempos.
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