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domingo, 16 de agosto de 2015

Sociedades frágiles y crimen



La opinión dominante sobre el asesinato de Liana Aixa Hergueta ocurrido en Caracas el día 6-8-15, está centrada en mostrar que el "mal" está en "el otro lado". Para unos, "patriotas cooperantes infiltrados por el gobierno". Para otros, "asesinos que llegaron a los anillos de importantes figuras de la oposición". Cada grupo se percibe como integrado por los "buenos", para evitar que la auto-estima grupal e individual se resienta ante un crimen que nos confronta como sociedad, y que preferimos evadir con el cuento de los "buenos" y los "malos". 
  
Como psicólogo social, hago otra lectura sobre el hecho: lo vulnerable y frágil que pueden ser grupos y personas de una sociedad, lo que abre la puerta al crimen.

Cuando aparecieron las primeras informaciones sobre el caso, pensé en varias categorías que usa la psicología social para explicar la violencia y la agresión: me pasee por un tipo de "violencia hostil" -matar por gusto, digamos- y llegué a pensar que podía ser un caso de un "serial killer"..."Lo que nos faltaba", pensé en esos momentos, pero también posible: de acuerdo a Ultimas Noticias, 2014 tuvo en registro de 16 personas desmembradas en el país. Una cifra verdaderamente escalofriante.

A medida que la información fue más detallada, comencé a hacer una lectura rápida de los hechos y explicaciones contenidas en las informaciones. De esa rápida lectura, inferí que podíamos estar en presencia de un tipo de persona violenta que en la literatura psicosocial se llaman "predadores" ("predators", que están dentro de los TPA, trastornos de personalidad anti-social, tipos que se orientan más hacia la violencia instrumental, y menos a la terminal y hostil). 

Llegué a esa inferencia porque de las lecturas con la información disponible hasta el 14-8-15, me dio la impresión que de las víctimas, dos -mujeres- fueron "predadas" por estos asesinos y sus cómplices, pero no hubo denuncias. Tal vez fueron amenazadas. Posiblemente el miedo. Quizá la vergüenza impidió formalizar los abusos.

Eso que no hubiera denuncias, me golpeaba la cabeza ¿Por qué no hubo o si las hubo, por qué no se conocen? Por algún motivo que no recuerdo, lo conecté con los relatos sobre la "OLP" en edificios de la GMVV que he escuchado a oficiales de las FAN. Cuando los oí, me quedó la idea de un comportamiento pasivo, de someterse a los "más fuertes" en el caso de apartamentos tomados por grupos delictivos, y sus habitantes legales desplazados por la fuerza. Eso fue "metabolizado" y "normalizado" en esos edificios, y sabemos lo que eso significa en una sociedad tan conservadora como la venezolana: convivir. Estamos hablando -de acuerdo a la información del Ministerio del Interior- de más de 200 apartamentos recuperados, en donde familias fueron desplazadas a la fuerza. Una cifra importante, que trasciende un caso o pocos casos.

A partir de lo anterior, voy a lo macro de la sociedad: si algo demuestra el caso de la dama asesinada, es que el habla y la comunicación política desapareció de la conversación social en Venezuela, y se sustituyó por el discurso "del más fuerte", "del más arrecho", que se impone a la "tribu", recibe el aplauso y la legitimidad de los públicos, y lo domina o lo silencia: la "espiral del silencio", que opera con fuerza en Venezuela, en "ambos bandos", los que tienen connotados "gatekeepers" para influir en el qué se dice, cómo se dice, y quién lo dice. Este discurso parece que se trasladó a lo cotidiano, al día a día, en un clima de conformismo y obediencia "al más fuerte" (o vivo, avispao, audaz, y afines). Lo de las viviendas de la GMVV o el caso Hergueta parecen ser evidencias que apoyan esta idea. 

No hay lenguaje político, solo lenguaje de la fuerza o la viveza. Por ejemplo ¿Cómo muchos caracterizan al gobierno? Cabello como el "hombre fuerte del régimen" y "quien manda realmente" versus el débil Maduro ("Nicolás"), "quien no toma decisiones y es rehén de los milicos" ¿Y a la oposición? La "oposición arrecha", los que "tienen bolas" y son los "que van a arreglar este peo", frente a la oposición apaciguadora, ingenua, y "colaboracionista con el régimen".

Sobre este continuo, es el habla política venezolana. No es casual que buena parte del contenido hoy sea hablar de la "lealtad" (el gobierno) o "no nos van a traicionar" (la oposición), y cualquier contenido que se salga del continuo, se estigmatiza como "colaboracionista" (con algunos de los "dos bandos"). Eres de los "míos" o de los "otros", pero no hay "terceras vías", remachan respetados y muy citados voceros de la opinión venezolana. En un clima así ¿Por qué no habría violencia?
  
Regreso a lo micro, al caso Hergueta. En ambientes donde el discurso público que se hace cotidiano es "el más fuerte" y "los míos y los otros", son tierra fértil para que aparezcan "predadores" tipo Trejo y Pérez, junto a sus cómplices, acusados de matar a la señora Hergueta.

Toda esta "hipótesis de trabajo" que había pensado para el caso Hergueta, puede tener apoyo en una nota de El Nacional del día 15-8-15.

Allí, el texto reporta que hasta ahora ¡Siete personas! quieren denunciar a estos criminales y sus cómplices, luego que el caso se hizo público: ¡Siete personas! y si se suman las tres conocidas, totalizan 10 víctimas del dúo asesino y sus cómplices.

Algunas de las víctimas reaccionaron en contra de los criminales, y aunque sea una casualidad, caen en la "estadística de la obediencia" de la que se habla en psicología social a partir de los estudios sobre la obediencia de Stanley Milgran (1963): en promedio, de cada 10, 3 desobedecen y 7 obedecen.
  
¿Cómo explicarlo para el caso Hergueta, sobretodo que las denuncias no hayan tenido más voz si se hicieron o por qué no se realizaron? Me luce que Trejo, Pérez, y sus cómplices, lograron decodificar el "habla de la tribu" -que es la principal manera cómo las personas y "familias políticas" se relacionan hoy en Venezuela; la gente percibe al otro y verifica si "es de los míos" para entablar una relación- y la "infiltraron" con sus símbolos y significados. 

Como "predadores", identificaron a sus víctimas. Parece que buscaban mayormente mujeres, solas o que llevan su vida (es decir, pueden ser más vulnerables, algo que apetecen este tipo de criminales). Se relacionaban, lograban engancharlas en su juego (en psicología social, pensaría en una lógica cercana a la llamada "técnica con el pie en la puerta" para comprometer a las "presas"), las "depredaban", y luego las abandonaban, hasta la próxima víctima a "depredar".

Si Trejo, Pérez, y sus cómplices no asesinan a Liana Hergueta, estarían tranquilamente "depredando" a nuevas víctimas.......con el silencio de una sociedad encumbrada y prepotente, pero frágil y vulnerable como la venezolana. 
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