Léeme en otro idioma

viernes, 1 de junio de 2007

La subversión de las almas
En la entrada del 18 de marzo de este blog (ver Marzo), en el artículo titulado “Dos realidades”, se dijo que, “Un gobierno que actúa con soberbia, una oposición que no acierta en una política alternativa al gobierno ¿Dará la gente la sorpresa? No se trata de desear un 27-F –lo menos deseable- pero ¿Pudiera la gente producir un resultado electoral contrario a los deseos del gobierno, con CNE y todo controlado? ¿Un referéndum con una aprobación pequeña de los puntos del gobierno? ¿Una derrota a la reforma a la Constitución? ¿Barajo en los revocatorios? Es difícil pronosticarlo. Lo que se vislumbra es que el país se halla en la encrucijada de aceptar un control total sobre la sociedad por parte del Estado, o rechazarlo. La diferencia ahora, es que aunque no lo parezca, pareciera haber mayor conciencia en sectores del país sobre los peligros de un proyecto que activó a los pobres, y hoy los quiere obedientes y sumisos. La apuesta de este análisis, es que la sociedad, a su manera, va a ponerle límites a este control ¿Tendrá Chávez la humildad para aceptarlo y la oposición la sagacidad para canalizarlo?”.
Así ocurrió: la sociedad puso límites –al menos hasta ahora- a la pretensión del gobierno de controlar todas las esferas de la vida. Chávez todavía no lo acepta -su respuesta revela una gran inmadurez política, de alguien aislado de la realidad- y cierta oposición hace lo que mejor sabe hacer: esperar en silencio a ver si a Chávez “se le enreda el papagayo”, para ver si "capitalizan algo". Sin embargo, la sociedad va por otro lado. Venezuela puede considerarse un país afortunado. La suerte del “último momento” que nos caracteriza a los venezolanos -que no es más que la herencia democrática de los nunca bien ponderados 40 años- de nuevo se hizo presente. La sangre no llegó al río, y ojala no llegue nunca.
De las opciones visibles ante el cierre de RCTV, ocurrió la más sana para el país: la movilización estudiantil. No ocurrió la “subversión” –deseada por el gobierno, y llevada al ridículo en la rueda de prensa dada el día 31-5-07 por la diputada Desireé Santos Amaral- ni tampoco una revuelta popular, tal vez deseada por sectores de la oposición, enfrascados todavía en el “Chávez vete ya”, sin reparar en la sabia frase de Felipe González, “el cementerio de los políticos está lleno de impacientes”. Ocurrió lo mejor que podía ocurrir, y eso es sano para el país y, principalmente, para las fuerzas que hoy son alternativas al gobierno de Hugo Chávez Frías. El manido “gobierno revolucionario” ya no será el mismo a partir del 27 de mayo de 2007. El cierre de RCTV y la confiscación de sus activos, catalizó una energía social reprimida, que se canalizó en un movimiento de periodistas y artistas, que dio paso a una muchedumbre de estudiantes que enarbolan valores.
Sin embargo, todavía Venezuela se halla en un dilema: o el gobierno impone su modelo –radicalizado hacia una opción cubana- o la sociedad logra imponerle límites, que lo lleven a dialogar o, en el peor de los casos, a reducir la velocidad de su radicalización, mientras florecen los contrapesos políticos. Eso es lo que se debate hoy ¿Será posible lograrlo? De nuevo, dar una respuesta es difícil. La política nacional fluye rápido. No obstante, este análisis sugiere que sí va a ocurrir. Podría decirse que Chávez sufre el mayor revés de su carrera política desde 1998 -mucho más que su salida el 11 de abril de 2002- con consecuencias hacia el futuro. Se pronostican tres salidas: el gobierno supera este revés e impone su proyecto por la fuerza; es sacado violentamente, u ocurrirán victorias parciales y avances democráticos –como el impulsado por el cierre de RCTV- que, poco a poco, desafiarán al gobierno para, al final, dialogar o derrumbarse por las fracturas internas, y la comodidad del poder de las principales figuras del gobierno. Pareciera que esto último es lo que va a ocurrir, lo que invita a una perspectiva de mediano y largo plazo.
El pronóstico que aquí se hace es que, al final, habrá un enfrentamiento entre dos enfoques de la sociedad, pero no será ahora, ni tendrá el dramatismo de luchas violentas. Chávez llamó a los barrios a salir a “defender su revolución” el día 30-5-07 pero, sin desestimar esta amenaza de Chávez –es ya lo único que sabe hacer- al menos los “cerros” no bajaron, posiblemente porque también compartan –aunque no lo digan- la opinión que la decisión de cerrar a RCTV no tiene justificación y es una arbitrariedad. El pueblo no ha bajado hasta ahora, y sólo les queda hacer una marcha para el sábado 2 de junio –otro ritual de la burocracia organizativa- para demostrar “que tienen con qué”, con la consigna de siempre, "para que Bush saque sus garras de Venezuela" (?). Sin embargo, los liderazgos del gobierno no tienen la espontaneidad y frescura que demuestran los liderazgos de la sociedad. Sólo basta ver la falta de energía que despliegan los funcionarios del gobierno, frente al arrojo de los estudiantes, periodistas, artistas, y miembros de los canales de TV.
Para este “choque de trenes”, el gobierno se prepara acumulando la mayor capacidad de poder posible para contra-atacar, que es su respuesta predilecta, y a la que apuesta ahora. La sociedad lo hace con caras nuevas, y convicción.
El pronóstico de este análisis es que ocurrirán “batallas” en el tiempo. Hoy es RCTV, que no se va a olvidar –el país asume la conciencia de su propia indefensión por el descontrol del gobierno- pero mañana será el tema de la reforma constitucional. Después el tema de las elecciones regionales, y si hay habilidad política para construir un discurso alternativo, el pueblo comenzará a abandonar al gobierno, y progresivamente aquél se irá derrumbando, hasta llegar a un punto en que hace su último intento por imponerse; decide jugar a la democracia o, ya deteriorado, decida abandonar el poder, una vez negociada una transición.
Lo clave ahora es que la movilización social no se agote en el tiempo, y se construya como fuerza, porque el gobierno comenzó a aplicar su plan de agotamiento progresivo, con una represión selectiva y argumentos que niegan lo evidente. Resulta irrespetuoso escuchar a los funcionarios de la Lopna hablando de que no hay adolescentes “detenidos”, sino “captados” –en el lenguaje del “mundo feliz” del gobierno: en Venezuela no hay asesinatos sino gente que se atraviesa a las balas, no hay escasez sino que la gente consume mucho; toda una realidad bonita, propia de las “democracias populares”- que contrasta con una extraordinaria fotografía que revela la falta de escrúpulos del gobierno para amedrentar y manipular a la sociedad. El Nacional del día 31-5-07, en el cuerpo Ciudadanos, publicó una foto de adolescentes –mayormente chicas- detenidas, en fila, con las manos en la cabeza, como delincuentes, siendo fotografiadas por policías (foto de esta entrada). Una foto verdaderamente vergonzosa la que, por supuesto, no despertará nada en el Consejo de los Niños y del Adolescente. Dirán que no la vieron, que eso no existió. Dirán que es un invento de Globovisión. Lo propio de todas las burocracias autoritarias: la negación de los hechos. La gente no existe.
Un hecho a destacar es que, a partir del 27 de mayo, las formas de lucha política en Venezuela, y los liderazgos para llevarla a cabo, cambian con efectos duraderos. Lo que en el año 2002 la oposición planteó como “resistencia civil”, no pertinente en ese entonces, sí lo es ahora.
¿La razón? La concentración de toda la capacidad represiva y económica en manos del gobierno. En 2002, la oposición tenía control de las FAN y de PDVSA, y lo que hubo fue una lucha por la hegemonía entre el gobierno de Chávez y sectores políticos y económicos venezolanos que pelearon por el poder del Estado, lucha que finalizó en 2004, con la victoria del gobierno. La oposición fue desplazada, y coronó sus errores con su retiro de las elecciones parlamentarias de 2005. Cierto que en 2002 hubo calle, pero no un liderazgo alejado de intereses corporativos, lo que explica el golpe del 11 de abril de 2002 y el paro de diciembre de ese año. Apoyados por la gente, pero conducidos por intereses corporativos.
Hoy la situación es diferente. El gobierno controla todo y la oposición no tiene fuerza coercitiva ni económica. Le queda algo de fuerza política y comunicacional. Chávez le chupó todo a la sociedad, y el próximo paso era apropiarse de la esfera íntima de vida: la conciencia, la educación, la opinión, en fin, la confiscación del alma.
Esto es una debilidad, pero también una fortaleza desde el punto de vista político para las alternativas al gobierno –ya hablar de la oposición es, también hoy, una categoría obsoleta, aunque cómoda para explicar, pero el país ya es otro, y eso invita a cambiar los esquemas de análisis- ya que es sólo el gobierno el que puede ejercer la violencia y el control económico, y a la sociedad no oficial sólo le queda “resistir civilmente”. No es casual que el gobierno, desencajado como está y alejado de una realidad que no logra o no quiere comprender, sólo atine a mostrar grabaciones gastadas de políticos buscando fama o a repetir la cartilla de la CIA, o la triste pregunta de una comunicadora de VTV a Pedro Carreño –comunicadora que parece perdió el sentido crítico que todo periodista debe tener- que si la estudiante de la UCAB lamentablemente asesinada, era el “muerto que busca la oposición”. Esto revela algo importante: el gobierno perdió su creatividad, y se rutinizó. El gran aporte de Chávez es dar a luz la idea de un rentismo marxista, porque lo que ha creado es una nueva clase rentista, cuya única motivación parece ser el disfrute de las prebendas del Estado. Esta falta de creatividad se ve en todo. Desde la nueva identidad de la CANTV –muy pobre, con un pobre eslógan, “Ahora sí es nacional” que sustituyó al excelente, “Abriendo horizontes”- hasta las explicaciones de la movilización social de esta semana, incluyendo las explicaciones de Chávez, y sólo les queda mostrar en el programa de TV más representativo de la falta de imaginación del gobierno –por cierto, muy visto por la “oposición”- a “Laura, la sin par de Caurimare” o cuñas de los pantalones Olímpico –ya se nos había olvidado que existieron- para decir que los estudiantes son “hijos de papá”. Mayor muestra de falta de creatividad es imposible. Lo que revela el gobierno es, sencillamente, un alejamiento de la sociedad. Malo para el gobierno, bueno para el país.

Este dogmatismo del gobierno es una fortaleza para las alternativas, porque le permite construir un sentido ético a su lucha política, en momentos que el gobierno decidió acelerar el proceso de cubanización de la sociedad venezolana, y no escatima métodos para lograrlo.
Se dice una justificación ética porque, y esta es la gran fortaleza de la movilización estudiantil y de RCTV, no se podrá decir que hay grupos detrás. Ni siquiera Granier o Phelps. Muchos de estos quedaron fuera de juego producto de la lucha política de 2002-2004 y otros –como el grupo Cisneros- mantienen un silencio, por decir lo menos, que contradice mucho con lo que hizo en el pasado. En dos platos, que la mayoría de los “ricos” hoy está con el gobierno. Este, junto a la noción de rentismo marxista, ha hecho otro singular aporte a la sociedad: una suerte de extraña mezcla entre algunas de las “viejas oligarquías” con la “nueva burguesía”, cuyo único punto en común que tienen es apropiarse de la renta y del excedente que genera la sociedad venezolana, vía gasto público y corrupción.
Quienes hoy manifiestan, aunque sean “hijos de papá”, son los “parias” de Venezuela, en esta nueva clasificación social de Venezuela, que no es por clase social, sino por razones políticas: pensar diferente, que se ata a un tipo de ser social: sectores medios, más cercanos a los valores liberales, que hoy son los que salen a marchar, independientemente de su clase social: popular, media, o alta. Lo que tienen en común –y lo que les da un sentido de unidad e identidad- es que son los “desplazados del Siglo XXI”. Marcel Granier tendrá mucho dinero pero, socialmente, en la “Venezuela ahora es de todos” de hoy, es nadie. El gobierno ha erigido una suerte de apartheid, en donde se busca que los sectores por ellos odiados –principalmente de clase media para arriba- internalicen un estado de inferioridad –por eso se les humilla a través del lenguaje- para que acepten una condición de subordinación, mientras una “nueva clase” que se asume pura, disfruta de las riquezas del país, y sólo le ofrece a quienes no están con el “proceso” tres opciones: te “jodes”, te cambias –previa inscripción en el partido del gobierno para generar disonancia, y ser “más chavistas que Chávez”, que es el drama de todos los conversos- o te vas del país. Un Estado despótico frente a una sociedad con conciencia de su vulnerabilidad, es lo que produjo la movilización social. El gobierno subvirtió las almas, y produjo una rebelión de las conciencias.

RCTV es el símbolo de esta subversión de las almas. De aquí que la estrategia de hacer todo de forma pacífica, haya sido inteligente, porque hace visible esta nueva realidad: a la oposición o alternativas le queda sí la lucha política y electoral, pero también debe pensar en formas alternativas de hacer política y acciones de “resistencia civil”. En alguna medida, RCTV ha practicado esto, y los estudiantes lo han hecho parte de sus consignas y de su manera de actuar.
Hoy es poco creíble que la oposición pueda tumbar a Chávez, y al gobierno sólo le queda inventar las imaginarias conspiraciones de Carreño para tratar de revivir los años 2002-2004, pero lo cierto es que la lucha política en Venezuela toma el rumbo de la “resistencia civil”, porque la oposición no tiene capacidad coercitiva, y estos métodos parecen ajustarse a la necesidad de darle sentido ético a una lucha política, frente a un poder despótico.
El punto ahora es ¿Hacia dónde se dirige la protesta social? ¿Será un mayo francés de 1968? ¿Será un 27 de febrero? ¿Terminará en una insurrección popular? ¿Se agotará en el tiempo? ¿Terminará en violencia? ¿No pasará nada? Dar una respuesta hoy es difícil. Lo que se puede afirmar es que la clave de una movilización popular es tener el sentido político para saber hasta dónde llegar. Cuándo avanzar y cuándo retroceder ¿Tienen los manifestantes fuerza para avanzar o detenerse? Al igual que en las preguntas anteriores, no es fácil responder. Si comienzan a sumarse sectores mayoritarios de la sociedad y el gobierno ejerce la represión, hay condiciones para avanzar. Si no ocurre esto, hay que plantearse objetivos a corto plazo y detenerse, para no perder la fuerza lograda. El éxito de una movilización social en condiciones de asimetría frente a un Estado despótico, es avanzar-replegarse, nunca avanzar linealmente porque se agota.
Este análisis se coloca en el lado de buscar objetivos y detenerse. De avanzar y replegarse. Salvo que ocurra una insurrección popular, la sociedad no tiene fuerza, “por ahora”, para enfrentarse al Estado. Ya ha logrado mucho. La rueda de prensa dada desde la USB por los estudiantes el día 31-5-07, sugiere que los alumnos optaron por buscar una salida inteligente –hablar ya no de RCTV sino de las libertades en general y de las concesiones a otros medios audiovisuales- para preservar lo logrado, y no agotar la fuerza social, que es la apuesta que hace el gobierno y, tal vez, algunos sectores políticos de la oposición que parecen creer que ser alternativa a Chávez se limita a esperar por un agotamiento del gobierno, en la espera que una vez que ocurra esto, habrá una suerte de “sucesión natural” hacia el liderazgo de la oposición, por allá, por el dos mil no se cuando. De nuevo, es iluso pensar en esto. La política no es lineal. La Venezuela de hoy es muy diferente a la Venezuela de hace 10, 20 o 30 años y, más cercano, a la Venezuela de hace 4 años. El cambio ha sido radical. Como se ha dicho, hoy estamos ante una clase media depauperada y unos sectores populares con interrogantes sobre la naturaleza del "proceso", frente a unas verdaderas castas rentistas, que han creado un muro frente a la sociedad no rentista. Eso es lo que tenemos hoy. La Venezuela de la movilidad social de los 60, 70, y comienzos de los 80, ya no existe. Para ascender, el gobierno te pide que dejes de ser quien eres y si no quieres, tienes que tener tus activos en dólares, para vivir de los bolívares, pero alejado de todo. Para una persona próxima a los 50 años, esto puede ser una salida aceptable dadas las circunstancias, pero no lo es para personas entre los años 20-40. Esta es la realidad social que ni el gobierno ni la “oposición”, entienden. Los dos, paradójicamente, esperan el agotamiento mutuo, porque tienen recursos para hacerlo. Pero no la sociedad: el Estado la expropió de facto, que es lo que quiere ahora convertir en derecho, y la sociedad se resiste. Tan sencillo es el análisis.
No es casual que, ahora, las marchas tengan algo novedoso: los padres salen a manifestar con sus hijos, y la relación padre-hijo se reconvierte en manifestante-manifestante porque los dos, socialmente, más allá de la relación familiar, comparten la realidad: indefensos ante una sociedad que no tiene instituciones que los proteja del despotismo del Estado. Los padres comparten con sus hijos porque sienten que hay no sólo un deber –si enseñan a sus hijos a ser críticos ¿les van a decir no ahora, que el país lo requiere?- sino porque la depauperización –aunque tengan dinero- los igualó en la indefensión. La necesidad de reconocimiento social es un motivo muy fuerte en la vida, y el gobierno de Chávez lo ha negado de forma sistemática y desde 2007 con más fuerza, a quienes no piensen como él. Son unos simples "lacayos" o "golpistas".
Aquí aparecen dos escenarios. Que el gobierno decida no atender a los reclamos y reprima selectivamente, la protesta se agote, con lo que la fuerza va a depender de la condena internacional y de la participación interna. El segundo escenario, es que el gobierno –por los “caminos verdes”- dialogue con los actores de las alternativas, y se llegue a una “tregua”. El punto aquí es cómo lo asumirá la sociedad, ya que buena parte del país no quiere nada con el gobierno. Es importante –si esto ocurre- no verlo como una claudicación o derrota, ya que lo importante es que la sociedad hizo una descomunal demostración de fuerza, en un país donde los sectores de elite –salvo RCTV- han mostrado cobardía moral. En política se hace lo que se puede, no lo que se quiere. Lo que se puede, depende de la correlación de fuerzas, y estas indican que lo posible era la demostración de fuerza que desencajó al gobierno. Dialogar no es claudicar. Dialogar es indicador de éxito.
Lo cierto es que a partir del 27 de mayo el país es otro. Se va a necesitar mucha habilidad política para capitalizar lo logrado por la sociedad el 27 de mayo. También esto parece haber sido asumido por los estudiantes en la rueda de prensa, al hablar de un movimiento por las libertades y los derechos humanos en general. Lo importante es que la fuerza inter-universidades se mantenga a través de algún tipo de organización o espacio de discusión, que se sugiere sea abierto al país en cuanto a la discusión de los estudiantes; una suerte de reality de la lucha estudiantil o "SMS para la sociedad"; un "mega-chat democrático", en donde el país pueda ver los debates o los diálogos, que ocurran. La idea sugerida por los estudiantes que el diálogo con el gobierno se haga en las universidades, es excelente, pero hay que plantearla con humildad y no arrogancia.
Es importante destacar –y no se ha hecho mucho- que las movilizaciones fueron a nivel nacional, y es importante mostrar al país lo hecho en los estados, y que estén en posición de igualdad con el centro del país. Una suerte de confederación estudiantil que tenga espacios para el debate y la definición de estrategias comunes abiertas a la sociedad. Pasó la etapa de la ebullición –que es natural en todo comportamiento colectivo, como el ocurrido estos días- ahora viene la etapa de la maduración y la organización, que no significa pérdida de creatividad. Igualmente, sería deseable que los estudiantes fueran capaces de establecer puentes con otros sectores del país en temas puntuales como la libertad de los padres en la educación o la autonomía universitaria. Finalmente, sería deseable algún "Manifiesto de los estudiantes de Venezuela", en donde expresen al país sus motivos y objetivos, publicado en la prensa nacional. Hoy hacer país es hacer pedagogía.
En fin, el reto de los estudiantes ahora va a ser combinar la creatividad que hasta ahora han demostrado con mucha fuerza, con la capacidad de organizarse y tener dirección, y no burocratizarse o fragmentarse en el intento. Hasta ahora, han superado los retos, y seguramente en este tendrán éxito.

El caso RCTV ofrece lecciones valiosas para la política y para la vida.
Aparecen nuevas formas de lucha, porque la lucha “convencional” –elecciones, por ejemplo- si bien mantiene su relevancia -2008 será un año clave, porque aquí van a cobrar la factura del partido único- debe ahora complementarse con formas no convencionales de hacer política, enmarcadas dentro de la “resistencia civil”, porque la oposición no tiene capacidad coercitiva, y estos métodos parecen ajustarse a la necesidad de darle sentido ético a una lucha política contra un Estado despótico.
En segundo lugar, temas que se consideran más abstractos para la gente por los políticos, pueden tomar importancia. Asuntos como la libertad de expresión, “sí interesan en el barrio”, y prueba de ello es que los cacerolazos se han sentido con fuerza de este a oeste. Ciertamente, las personas pudieron protestar porque le “quitaron su novela”, pero dejar el caso de RCTV a ese nivel, no es aceptado ya por la sociedad. No se trata de si pasan la “Camaleona” o “Mi prima cielo”, sino que en el fondo subyace el tema de la libertad de expresión, con otros como la arbitrariedad del gobierno en apropiarse de bienes privados, “temporalmente”, o la libertad de elegir, en el “tu tienes el control”.
Finalmente, en el liderazgo. Esta nueva situación va a traer nuevos liderazgos. Puede ser prematuro afirmar que van a surgir nuevos liderazgos y tal vez no ocurra, pero lo cierto es que el gobierno “rankeó” a Marcel Granier en una posición de tu a tu en el plano político, tal vez sin quererlo hacer. Granier es odiado por el gobierno no por ser directivo de RCTV, sino por lo que socialmente representa: ser “niño bien”. Esto no lo perdona el gobierno –aunque sean ellos los que hoy tienen el dinero, los “nuevos ricos”, y compren casas en el Country- porque no es un asunto de dinero, sino sobre cómo enfocar las relaciones sociedad-Estado.
¿Será y querrá Granier asumir ese “ranqueo”? ¿Surgirán los liderazgos de los periodistas jóvenes de diferentes medios que asumieron la lucha por el canal 2? ¿Será de nuevo la llamada “sociedad civil”, que esta vez se articule, y ofrezca las nunca bien ponderadas, “nuevas caras”? ¿Serán los estudiantes, como la generación del 28?
La principal lección de RCTV –en un país todavía escéptico, en donde a muchos sectores no les gusta Chávez, pero ya se habían acostumbrado a él, y ahora parece que no quieren desacostumbrarse, y subestiman lo logrado esta semana ¿Quién entiende a la “oposición”?- es menos cálculo político, menos pragmatismo, menos conservatismo, y no actuar sólo en función de lo que digan las encuestas. Ahora hay que innovar, ser creativo, y actuar confiando un poco más en la intuición, de forma rápida. La moraleja del caso RCTV es que el pragmatismo y el cálculo tienen sus límites. A veces, plantarse en un principio, y defenderlo con serenidad y firmeza, es importante. Venezuela, de nuevo, resultó ser "la tierra de gracia". Enhorabuena.