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lunes, 19 de mayo de 2008

Empresas Polar
El país vive momentos, si se quiere, bizarros. Entramos en un ambiente de guerra, pero en chiste. La estrategia que el gobierno encontró para hacer frente a los desafíos que tiene –la inseguridad, la economía, sus propias tensiones, entre otros- es que todo “es un chiste”. Todo el que no piense como el gobierno, ahora “es un payaso”. La "misión circo" que anunció Chávez, comenzó en el gabinete. Todo es una joda. En fin, un gobierno de humoristas. Por supuesto, todos malos. No tienen chispa, pero a todo responden, como quiere hacer José Vicente Rangel, que es “más falso que informe de Interpol”, que recuerda otras de sus famosas “gracias” cuando era Vicepresidente: “Todo está excesivamente normal”. Junto al nuevo vocero cómico del gobierno, “Separaticio Rosales Barboza”, quien hizo un triste debut en Aló Presidente del día 11-5-08 -por sus comentarios ese día, resultó racista el sujeto, pero seguro que era un chiste, porque estamos en el gobierno "de la mayor suma de felicidad posible", y eso sí es serio- bien pudieran sustituir a Andrés Izarra en el Ministerio de Información, quien tiene cara de chirel todo el tiempo. Al menos, tanto Rangel como “Separaticio”, pudieran darle coherencia a un gobierno que parece haberla perdido, con sus cómicas ¿Qué puede pensar cualquier persona que escucha a Chávez comparar a Merkel con Hitler –la ignorancia de Chávez llega a tales niveles, que no sabe o no quiso saber, que Merkel políticamente se formó en la RDA, es decir, en la Alemania comunista- y, luego en la Cumbre América-Europa, la saluda, “y le di un beso”?
Indudablemente estamos ante un gobierno que hace un deplorable espectáculo político pero –lo grave- que tendrá y tiene consecuencias para el país: su descrédito en el mundo, y la banalización de los problemas que tiene Venezuela en una especie de “centrífuga de la banalidad”, en una suerte de realidad que es y no es, para que nada interesese y el gobierno –no se sabe si de manera conciente o no- crea un ambiente en el país cada vez más explosivo, más tirante, más excluyente, y peligroso. Un gobierno que, a fin de cuentas, pareciera no importarle nada, sino sólo mantenerse en el poder a como de lugar, sin reparar en el costo que el país tenga que pagar por ello.
Junto a todos los temas que pasan y que acaparan la atención de los medios, hay uno que está “pasando por debajo de la mesa”: el creciente hostigamiento del gobierno a Empresas Polar para, al final y si pueden, quedarse con esta industria del país.
Le he venido haciendo seguimiento al tema por la importancia de Empresas Polar para el país, que todos sabemos. No me refiero al aspecto cuantitativo –generación de riqueza, empleos, productividad, innovación, entre otros- sino al elemento cualitativo: lo que esta empresa significa para un país rentista, y que todavía quiere vivir de la renta, confiado en que los precios del petróleo seguirán subiendo. Polar es al mundo privado, lo que el proyecto Guayana fue al mundo público, con las diferencias notables entre uno y otro caso, pero ambos compartieron el mismo impulso en su nacimiento: transformar la naturaleza, generar valor agregado, ser alternativas de producción no rentista al petróleo, darle otro perfil a Venezuela, construir un tejido industrial. Es decir, aportar para hacer de Venezuela un país serio, y lo llegamos a ser.
Aunque no soy experto en el tema económico, creo que Polar es el único grupo económico venezolano con calidad internacional para competir que queda en el país, en términos de valor agregado. Está el Grupo Cisneros, también de talla internacional, pero luce un grupo alejado de la realidad nacional, distante, salvo Venevisión, pero ni sus cabezas parecen sentirse de aquí, aunque puedan vivir aquí. Polar realmente es el grupo económico 100% venezolano fuera de nuestras fronteras, en el sector privado, que calza para las grandes ligas de la producción internacional, que se puede tutear con sus pares de América y del mundo.
Esto, que en cualquier parte del planeta sería motivo de orgullo y ejemplo para ver si nuestra nación tiene otros grupos que puedan salir a competir fuera de nuestras fronteras, aquí es un pretexto para acabarlo. Es decir, si podemos promover otros grupos capitalistas exitosos, ya que en Venezuela abundan los “maletineros” –antes había, pero a partir de 1999, se han multiplicado por 100, con todos los “peajes” creados por el gobierno para capturar rentas- pero hay pocos capitalistas, aunque los primeros tengan más dinero que los segundos (las cuentas “pequeñas” de los “maletineros” rondan entre los 7-20 millones de dólares).
El problema de Polar es su éxito en el tiempo (65 años, de acuerdo a sus integrantes), y eso se lo cobran hoy, junto a estar en un área que es un capricho de Chávez: la alimentación, obsesión nutrida por el paro de diciembre de 2002, que Chávez todavía no ha superado, a pesar que tuvo a Venezuela en sus manos en el lapso 2004-2006.

Otros países tienen grupos privados que exhiben con orgullo, y cuyos ejecutivos van con los Presidentes a promover sus negocios. En Colombia, México, Chile, Brasil, Argentina, Perú, por ejemplo, existen y están en formación grupos privados capaces de competir afuera, por no hablar de otros países que se incorporan a las “grandes ligas empresariales”: China y la India, junto a otros que avanzan en ese camino: Vietnam. De acuerdo a la CEPAL, las “translatinas”, para 2004, tenían ventas mayores a los 100 mil millones de dólares.
Venezuela, en cambio y como todos sabemos, se ha convertido en una sociedad importadora. No en balde Lula dijo que, “Chávez es el mejor Presidente que ha tenido Venezuela en los últimos 100 años”. Como se dice en la calle, a Lula “lo traicionó el inconsciente”, porque seguramente se refería a que Chávez ha sido el mejor Presidente no de Venezuela....sino de Brasil, cuyas industrias, exportaciones, y empleos, han mejorado gracias a las importaciones de Venezuela. Mientras adentro acabamos con nuestros grupos capitalistas, el gobierno de Venezuela promueve a grupos capitalistas foráneos. Se entiende el inmenso agradecimiento de Lula hacia Chávez: le facilita el camino para convertir a Brasil en potencia regional, al precio de transformar a Venezuela en “potencia importadora”, incapaz de producir lo básico, sus alimentos para toda la población.
La Polar viene siendo hostigada de diferentes maneras: inspecciones a sus plantas, retención de sus medios de transporte, y una vergonzosa, el decomiso de sus productos, “para venderlos al pueblo” en los comandos de la Guardia Nacional. La acción de hostigamiento más reciente, fue el cierre de sus líneas de producción de cerveza y de malta, en Caracas. Anteriormente, su unidad “de untables y salsas” fue “inspeccionada”, y los trabajadores de Pepsi-Cola en Sucre anunciaron conflictos, con anuncios como “Ahora le toca a Pepsi-Cola”, con la inefable Marcela Máspero al frente de los peticionistas ¿Sabrá esta señora lo que realmente significa la palabra trabajo, en el sentido marxista o no marxista?
La pregunta que uno se hace, al ver esto, es una muy lógica ¿Hasta cuándo podrá resistir Empresas Polar a este hostigamiento? ¿Cómo estará el flujo de caja de la empresa? ¿Todas sus líneas son rentables ahora? ¿Algunas pierden y son compensadas por otras? ¿Se harán inversiones? ¿Se mantiene su plantilla de trabajo? ¿Cómo está el ánimo de quienes trabajan allí? ¿Cómo están sus expectativas? ¿Sienten que su esfuerzo vale la pena, ante un gobierno que no le importa el trabajo de otros? ¿Cómo estarán los familiares de quienes trabajan en Polar? ¿Qué opinan sus miles de relacionados? ¿Su fuerza de venta? ¿Sus canales de distribución? Y, lo más importante ¿Qué opina el país ante este cobarde atropello del gobierno, o ya olvidó “la polarcita” y el “calendario de las chicas Polar”?
Estas preguntas son pertinentes porque todos sabemos –aunque nadie lo dice- lo que se quiere con Polar: expropiarla o quitarla a sus accionistas, bajo otro esquema. Ya Chávez lo ha dicho –en esa mezcla de patán y perdona vidas que maneja para tratar de comunicar su pequeña y acomplejada grandiosidad- que “Si hay que expropiar a Polar, se expropia; denme una razón para expropiarla”, y con esa amenaza viene desde el problema inicial de los silos en Barinas, en 2005. Como todos sabemos, el gobierno no olvida, cobra en la primera que puede.
No creo que el gobierno llegue a expropiar a Polar, aunque si la situación nacional se le complica, puede hacerlo, para crear una medida de intervención “efectista”, para tocar algo sensible como la alimentación, y ver si ganan puntos con esa decisión, en momentos en que la computadora de Raúl Reyes -si bien Interpol no demostró veracidad de los contenidos- ha puesto al gobierno a temblar, y sus respuestas y anuncios lejos de alejarlo de sospecha –que pudiera ser así, porque no se verificaron contenidos, y si no hay contenidos verificados, pueden estar tranquilos- los involucra cada vez más, y pone al descubierto situaciones que comprometen a un gobierno que hace del nacionalismo una bandera, pero que apoya a grupos que atentan contra el territorio venezolano. Tamaño problema tiene, y no le será fácil salir del mismo. Así que no se descarta que el gobierno asuma una medida de intervención más grande o de expropiación en contra de Empresas Polar, en un momento que sienta que nada le funciona para recuperar el favor del público, y tome este camino, como medida desesperada.
Sin embargo, pienso que el camino que seguirá el gobierno es el hostigamiento, apostando a que los accionistas se sientan abrumados por las intervenciones, y la empresa comience a generar pérdidas en general o en algunas de sus líneas en particular, junto a restricciones de divisas, que a su vez producen retrasos en la producción de alimentos, y eso abriría la excusa para que los trabajadores protesten, porque “la empresa no produce, aunque recibe dólares al cambio oficial, y empresa parada, empresa tomada”, de manera que todo esto le doblaría la mano a esta empresa, y sus accionistas pueden considerar vender parte de sus acciones a grupos de la “nueva clase” del gobierno o al propio Estado. En síntesis, parece que la estrategia del gobierno es una mezcla de la que usaron con Sidor –hostigar y provocar conflictos- y Los Andes –la posibilidad de comprarla, aunque los accionistas de Polar tal vez no quieran, pero buscarán quebrarles el espíritu. Estas son las opciones que parece maneja el gobierno para Polar.
Frente a esto ¿Qué está haciendo la empresa? También me motivó a escribir este artículo, no sólo la indignación que me causa observar un hostigamiento tan miserable del gobierno –da tristeza ver a funcionarios haciendo el papel de “Bachilleres Mujiquitas” retratados muy bien por Gallegos, para complacer al gobierno, mientras el propio Presidente del Sindicato de Trabajadores de la Electricidad de Caracas, reconoce que para las empresas del Estado, los “inspectores” no son tan diligentes y tan severos como son para las empresas privadas, a pesar que para este trabajador, las condiciones de seguridad laboral en el sector electricidad no son buenas y, para colmo, les aumentaron el almuerzo en 80% (El Nacional, día 20-5-08)- sino que considero que la estrategia de Polar no ha sido la más adecuada, en ningún momento desde 2005.
Estimo que la empresa ha desarrollado tres estrategias, que valoro inadecuadas, dado el contexto y el “adversario” que está frente a Polar: un gobierno inescrupuloso, que cada día apela a mentir, y lo hace descaradamente.
La primera estrategia, una tradicional que adelantan los “grupos bien de Caracas”, que es no darse por enterado, por aludidos, en frases tales como –en otros casos no Polar- “No hemos recibido comunicación oficial”, “Nosotros seguimos trabajando con normalidad”, “Seguiremos haciendo inversiones”, “Esto es un problema para nuestros abogados”, o expresiones por el estilo, o en acciones para tratar de apaciguar o de “entenderse”, como la entrevista que le hizo José Vicente Rangel a Lorenzo Mendoza apenas arrancando los primeros programas del primero, para comunicar cómo el gobierno y la empresa privada, “se entienden”. En otras palabras, los “arreglos” a los que son dados las elites venezolanas, que a veces se justifican, pero que en este caso, no se justifica, para tratar de mostrar que si todo “pasa por debajo de la mesa”, o como “hombres maduros y equilibrados llegamos a acuerdos”, “o es mejor no hacer caso y seguir la vida normal”, en la creencia que ignorar el problema y no reconocerlo, desaparece la amenaza. No la borra. Sigue allí. Y cada vez se hace más grande.
La segunda, es a través de los medios de comunicación en la campaña institucional, bajo el lema “Sí se puede”. Desde el punto de vista de la comunicación, son muy buenas, pero dudo de su completa eficacia política para evitar que el gobierno siga hostigando a la empresa. Sidor quiso hacer algo en esta vía, con ProPymes, el gas popular, o cuñas sobre la responsabilidad social de la empresa, pero esto no funcionó, porque nunca se dijo el problema real. El mensaje fue algo como, “Señores del gobierno, no nos hagan nada, nosotros también nos preocupamos por los pobres”, y esto el gobierno no lo entiende. Tal vez llegue a la sociedad venezolana, pero no al gobierno, el cual tiene oídos sordos para este tipo de comunicación. Al contrario, pienso que el gobierno se ríe de este tipo de estrategias, y hay un efecto contrario: las interpretan como debilidades, y se envalentonan más.
Esto lo digo porque el lenguaje que entiende el gobierno es el de la disuasión. Ha creado su propia fantasía de la “Guerra fría” dentro de Venezuela, y sobre ese esquema opera. No acepta razones, sino disuasión. Esta significa, sencillamente, ponerle precio a las acciones del gobierno desde el punto de vista político (en términos de apoyos de la opinión pública, imagen internacional, o gobernanza interna). Si no hay disuasión, el gobierno no siente que nada lo detiene, ni se siente obligado a acatar ninguna restricción. Estima que puede hacerlo todo, bajo un peligroso concepto de “superioridad moral”, que es lo que lo lleva a la intolerancia y a la exclusión que practica, cada vez en aumento.
La disuasión puede ser la más noble y sublime, como por ejemplo, la que ocurrió el 2D, que lo obligó a retroceder, y aunque quiere imponer la “reforma”, le cuesta y le va a costar, y no podrá imponerla. Pero insiste; hasta la más básica, como la que generaron los motorizados en su marcha hacia la AN para pedir que se cambie la Ley de Tránsito, y este reclamo fue atendido rápidamente, por parlamentarios seguramente más asustados al ver tantas motos juntas, que interesados en el problema del tránsito. Ese es el lenguaje que entiende el gobierno. No en balde –como se argumentó en el artículo Los Idus de mayo de este blog- cuando olfatean que la sociedad se activa, les entra un temor, un frío en el espinazo, que los lleva a actuar rápido para evitar la movilización, como lo intentan hacer con el tema de la reforma curricular. El gobierno le tiene pavor al país. Cada día más se descubre que este es un gobierno de miedosos, que sólo les queda la coacción para aparecer valientes, pero en verdad no lo son. Son muy cobardes.
De aquí que estas cuñas no generen la disuasión que espera Polar, si eso es lo que busca. Tal vez sean aceptadas por el público y refuercen lugares comunes ya creados –la responsabilidad social de la empresa- pero no son suficientes para detener este grosero hostigamiento.
Finalmente, la tercera, que anuncian algunos impresos –columnas de “chismes políticos”- es que Polar buscó los servicios de José Vicente Rangel y de un señor Arreaza, para hacer lobby ante el gobierno, y restablecer los “canales de comunicación”. Si la estrategia de Polar es ganar tiempo y contrata a estas personas para esto, y luego aplica una estrategia de mayor alcance, bienvenida la contratación. Si la búsqueda de estos señores se hace en la creencia que será suficiente para resolver el hostigamiento, tengo dudas sobre la eficacia de la misión de los señores Rangel y Arreaza en un caso que se ha convertido en un punto de honor para el gobierno. El único arreglo que podrían presentar Rangel y Arreaza a la Polar, es que ésta ceda parte de su propiedad. Tal vez el gobierno le otorgue hacerlo de manera silenciosa, para que nadie se de cuenta y parezca que Polar sigue con los mismo accionistas, pero dejar de hostigar a Polar, regresar al ex ante, no parece estar en los planes del gobierno, con la actual propiedad de la empresa, ceteris paribus ¿Hasta dónde la Polar llegará? ¿Hasta dónde estará dispuesta a aceptar condiciones? ¿Cuál será su límite?
Es difícil dar respuesta a estas interrogantes y, al mismo tiempo, ofrecer algún consejo en una situación tan difícil, que luce como un “dilema del prisionero colectivo”. Siendo así, me arriesgaría a dar un consejo, y sugeriría que la Polar debe disuadir, debe aumentar el costo político del hostigamiento que hoy vive, y alejarse un poco de campañas de “aquí estamos, todo bien” o "tengo mi camión", cuando la realidad no es así. Las cosas no están bien ¿Por qué no le dicen esto al país? ¿Hasta cuándo esa imagen de sacrificados, pero que no quieren causar molestias al país, "ni a nuestros trabajadores"? Al final, no sensibilizan a nadie sino que todo el mundo cree que la empresa está bien, y cuando llegue el momento de la verdad, tal vez la sorpresa sea tanta –porque nadie sabía nada- que la capacidad de reacción del público sea limitada, o se acepte, como “crónica de una muerte anunciada”. Una de las virtudes que tuvo la estrategia de RCTV, fue sensibilizar al público de lo que pasaba. Polar puede hacer lo mismo, es tan o más conocida que RCTV, y si la imagen entra por la vista, la satisfacción entra por el estómago, nicho de la Polar. No debería tener mayores problemas en sensibilizar a la sociedad sobre el hostigamiento del cual es víctima.
Junto a lo que ya hace la empresa, lo primero es, entonces, sensibilizar, “sí, algo está pasando”, para romper la cortina de una normalidad que no existe, y generar el awareness. Lo segundo, es que sus ejecutivos analicen qué acciones pueden disuadir al gobierno, más allá de las que hacen ahora, que no han servido de mucho, a mi juicio. Es difícil responder cuáles, no siendo de la empresa o no conociendo su situación, pero algunas se me ocurren: una posición más activa de los trabajadores, de la “familia Polar” en la defensa de su empresa, en reafirmar con voz alta sus derechos como trabajadores, como ciudadanos, como personas; también apoyos de todos los miles de relacionados que tiene la empresa, de manera más abierta y más clara en sus contenidos, una defensa más firme; que su directiva “agarre el toro por los cachos” y e informen, sin tono alarmista o de desesperación, pero con convencimiento, que están siendo sometidos a un hostigamiento progresivo que tiene como propósito quitar la empresa a sus trabajadores y accionistas, y que alertan al país de estas acciones, y que Polar hará lo conducente para evitarlo. Lo que se buscaría sería inoculizar al país sobre un plan que tiene el gobierno, para generar un rechazo. En otras palabras, poner de cara al público lo que nadie quiere ver, para sensibilizar.
En síntesis, lo primero es sensibilizar sobre la situación de hostigamiento hacia Polar, que debe ir más allá de una noticia o de un recurso ante algún tribunal del país. El problema de la Polar es un problema de toda Venezuela. Ese es el punto a comunicar, y considero que sensibilizando sobre una realidad que hoy es creíble –todo el mundo decía que el gobierno no estatizaría a Sidor porque estaban “los panas Kirchner” de por medio, pero el gobierno demostró que, en el cálculo político interno, no se detiene, y a Sidor sólo le quedó publicar una carta en forma de remitido el día 18-5-08, firmada por su directiva, en donde se comprometen “a seguir con Venezuela” ¿Quiere el país este futuro para la Polar, y ésta lo quiere para sí?- la opinión pública puede tomar una posición más activa hacia la empresa. En El Nacional de economía (día 21-5-08), aparece una interesante entrevista a Maritza Izaguirre, quien comentó puntos interesantes sobre Sidor, y uno dice ¡Caramba, por qué no dijo eso antes! Igual la empresa la iban a estatizar, pero al menos habría certeza que se hizo por motivaciones ideológicas y electorales, y no para "lograr la mayor suma de felicidad posible", que tanto cacarea el gobierno.
Es complejo en estos momentos ofrecer alguna sugerencia, para un caso con muchas aristas, y en el cual ha pasado mucho tiempo, en donde se pudo haber hecho cosas más asertivas, más estratégicas e innovadoras, por parte de Polar para disuadir al gobierno.
Polar está en un deadlock -juego trancado- y si no hace, igual la seguirán hostigando, salvo que ceda; y si hace y no quiere ceder, también la seguirán hostigando. Siendo los dos productos iguales, parecería sensato y más digno, hacer algo. El caso RCTV mostró también que tener dignidad es valorado, y pragmáticamente, rinde beneficios. Por supuesto, nadie le dice a la Polar que se inmole ante un gobierno inescrupuloso, sino que el bajo perfil no la va a ayudar mucho. Si hace uso de su voz, tal vez le vaya un poco mejor, y podrá pensar en una estrategia para el futuro. Ese es mi punto, y mi sugerencia a esa organización.
En todo caso, no quería dejar de expresar en este sencillo blog mi solidaridad con esta empresa, que representa junto a otras empresas e instituciones del país, lo mejor que Venezuela le puede ofrecer al mundo.